24 febrero 2007

Franco condecoró al masón Victor F. Felgueroso.



No deja de ser meridianamente claro a estas alturas del siglo XXI, que la Guerra Civil española fue toda una hecatombe que volvió del revés muchas cosas, entre ellas la maltrecha y maltratada historia de la masonería española. La muestra de lo que aconteció en Asturias es un paradigma de lo que había venido sucediendo desde hacía ya muchas décadas.

Tras la llegada del primer taller masónico a la región asturiana gracias al empuje de emigrantes españoles y extranjeros, dedicados al arte del vidrio y la talla, tras escasos tres años de actividad de nuevo la debacle del trabajo masónico debido a la persecución que se instruyó desde la regencia de Isabel II. Tendría que ser el Príncipe Murat, a la sazón Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, quien ayudara a paliar los efectos de la persecución sobre los masones radicados en los valles de Gijón, y con su intervención detener las condenas que estaban sufriendo algunos miembros de la logia.

Tras este accidentado nacimiento masónico, vendría un secarral de casi veinte años, tras los cuales regresaría la actividad hiramista a la región, lo cual va a conllevar una fuerte implantación de logias a lo largo de Asturias, con talleres en Gijón (7 logias); Luarca, (3 logias); Avilés (2 logias); Navia, (1 logia y un Triángulo) y Trubia, Belmonte y Bimenes con una logia cada uno, a excepción de Oviedo donde se implantarán los siguientes talleres: Logia Luz Ovetense 1874-1877 (52 miembros);Logia Nueva Luz 1877-1886 (98 miembros);Logia Los Caballeros de la Luz 1886-1888 (11 miembros); Logia Juan González Río nº 42; 1888-1893 (129 miembros); Capítulo Vigilantes de Asturias 1889-1892 (29 miembros).

Es esta una masonería regional compuesta mayoritariamente por, abogados, cátedros y comerciantes de altas cualidades sociales, políticas y hasta académicas, cuyas élites muy bien podrían representar hombres como: Braulio Vigón, Fermín Canella, Arias Carvajal, o los Somines, etc. La lista es abultada y la ideología predominante en aquellas élites, podríamos situarla en esos momentos, dentro del amplio abanico republicano compuesto por federalistas, progresistas, zorrillistas, etc, Los matices y las calificaciones o adscripciones pueden ser amplias y variadas.

Esta activa masonería de finales del siglo XIX combativa como ella sola contra los elementos clericales y conservadores, como bien refleja el Semanario La Verdad de Oviedo, de tendencia republicana zorrillista, publicado por una logia durante tres años, cuyo periplo va a finiquitar con el desastre del 98, y con ella concluirá una época prodigiosa.

En la nueva ola del siguiente período ya no estarán los viejos luchadores de la sociabilidad masónica de antaño, unos por vejez y otros porque la dura travesía les había domesticado las ilusiones y hasta las utopías de de otros tiempos.

Pues bien, en una de esas logias ovetenses se va a iniciar Victor Fernández Felgueroso, que lo hará, concretamente en la logia Nueva Luz , donde aparece como iniciado Aprendiz Masón, según el cuadro lógico de la logia de 1886, y en él aparece consignado con el nombre simbólico de Morse, y con la profesión de Capataz de Minas.

En ese año la logia ocupaban sitial junto con otros el capataz de minas Fernández Nespral y al catedrático Fermín Canella Secades.

De la actividad masónica del Hermano Morse, no sabemos mucho, pues los archivos del la logia están prácticamente desaparecidos, y lo que queda es muy poco para rastrear las andanzas de los miembros de la batalladora logia, que tenía una guerra abierta contra el obispo Martínez Vigil, aquel que promovió las famosas Ligas antimasónicas.

Tampoco los diversos trabajos sobre los Hermanos Felgueroso , hacen mención alguna de tal membresía, como mucho dan como miembros de los Rotarios a Secundino, digamos que está última fue una membresía más aceptada, y aunque sufrió ciertas iras por parte del régimen franquista, las cosas no fueron más allá, puesto que se trataba de enchironar a la ortodoxa conservadora y rica burguesía gijonesa, entre los cuales había destacados falangistas.

Otra cosa muy distinta fue lo que sucedió con los masones, para estos no hubo perdón, y se cuentan con los dedos de la mano los que fueron perdonados, o fueron causa o fruto de "vista gorda". Con el resto se actuó de forma fulminante ya la mayoría sufrieron prisión, juicios y continuas deportaciones, hasta muy sobrepasada la década de 1950.

Con los miembros de la masonería del siglos XIX, casi no hubo grandes persecuciones, pues la mayoría o habían muerto y los que fueron en otro tiempo habían sido los jóvenes cachorros de aquellos dorados tiempos de renovación de 1886, a estas alturas muchos de ellos hacía ya década que habían abandonado la Orden, y tal vez su apuesta por el trilema republicano-masónico de Libertad , Igualdad y Fraternidad solo se pudiera observar en lo que pergeñaba en el libro "Recuerdos de un octogenario" Vigil Montoto, en el cual encontramos un retrato de Victor Felgueroso

" ..Los hermanos Felgueroso nunca tuvieron huelgas, o éstas duraron poco, por llegar a un acuerdo con los patronos y obreros, han prosperado en su negocio de simples capataces a consejeros de grandes empresas, en una ocasión que Victor F. Felgueroso tenía una reclamación, se presentó en la reunión de obreros y allí sin mediar huelga alguna se consiguieron todas la reclamaciones y un 10% de aumento en el salario."

A pesar de ese hipotético abandono de la fraternidad masónica de Víctor Felgueroso, lo que sí sabemos es que el régimen franquista levantó un expediente de cada masón, fuera del siglo que fuera, estuviera vio o muerto, y aunque lo masones del XIX, apenas si fueron represaliados, si fueron "molestados" , aunque fueran activos cooperantes con la maltrecha economía regional y franquista tal y como sucedía con los Hermanos Felgueroso.

Par mí, y habría que investigar más a fondo sobre el tema, pero Franco pese a la cooperación de los Felgueroso con toda su potencia económica regional como empresarios mineros, sabía de la filiación masónica de Víctor F. Felgueroso, y del rotarismo de Secundino F. Felgueroso, y aunque lo ultimo lo podía pasar por alto, "Joaquín Boor", alias de Francisco Franco en los artículos antimasónicos, no podía perdonar ni condecorar o premiar a un ex -masón.

Es por eso, que la medalla al Mérito en el Trabajo que se vío obligado Franco a entregar por lo méritos y cooperaciones, esta se concedía por el Consejo de Ministros el mismo día en que fallecía en Gijón, Victor Fernández Felgueroso, su hermano el rotario Secundino hacía ya un tiempo que había muerto, y creadores de la Mina La Camocha de Gijón.

Así era de vengativo D. Francisco Franco. Por circunstancias socio-económicas y de intrés político tenía que doblegarse a las muchas muestras de cariño y adhesión que recibían por uno otro motivo los Felgueroso, pues sus aportaciones ya las ha contado y escrito Roces Felgueroso,.

Pero Franco arrimaba bastante el ascua a su sardina, y aunque aparentemente olvidaba ciertos detalles como la membresía masónica, hay que anotar aquí que en otras épocas era toda una distinción ser masón hasta que el elemento conservador y clerical hicieron de tal membresía todo un baldón que hoy aún persigue a las jóvenes generaciones lo cual hace respingos en la piel de los izquierdistas actuales cuando oyen hablar de restitución moral de la masonería.

Este francmasón del siglo XIX, es familiar de la actual alcadesa de Gijón, la misma que ha dado la espalda a la representación de los masones del Gran Oriente de Francia que vinieron a homenajear a los masones astures al Cementerio del Sucu. Así se escribe la historia.

Franco como hombre vengativo esperó a propósito que Victor Fernández Felgueroso, muriera como hizo con otros masones españoles en Costa Rica, a los cuales hubo de condecorar o premiar, pues era de obligado cumplimiento, en ese caso que mejor hacerlo cuando hubiesen pasado a mejor vida. O se a " después de muerto la cebada al rabu" esa sería su premisa.Y será lo mismo, que en parte persiga el actual gobierno asturiano, para no tener que verse en el poco apetecido compromiso de dar rienda a la restitución del valor moral de la masonería en la labor de formación del concepto de ciudadanía.

Víctor Guerra (Miembro del IDERM y del CEHME)

18 febrero 2007

Masoneria y Mujer, en Asturias


Como habrán visto los lectores de este modesto blog sobre la historia masónica asturiana, en el artículo sobre Masonería del siglo XIX se reproducía un cuadro lógico de una logia que tuvo sus reales en Asturias, en concreto en la ciudad de Oviedo.

En ese cuadro lógico, que vuelvo a reproducir, llama la atención la presencia en el cuadro de las Columnas de Honor de la Logia, de una mujer: Eulalia Menéndez Vizcaino, la cual ostentaba el grado 9º del REAA de Maestro Elegido de los Nueve

Esta circunstancia se da en una logia vanguardista como era la logia Juan González Río, que no tenía Cámara o Logia de Adopción y que recogía como una igual a una mujer.

Esta logia estaba adscrita al Gran Oriente Nacional del Vizconde de Ros, Obediencia con tintes muy republicanizantes, que vemos reflejada por ejemplo en Asturias en la edición del semanario “La Verdad” que abría todas las semanas su edición con un editorial republicano zorrillista y otro dedicado a la masonería.

En esa logia encontramos a esta mujer, de la cual desconocemos prácticamente todo, aunque nos inclinamos a relacionarla maritalmente con un Hermano de la logia citada, por más que la buscamos no encontramos referencia suya en la prensa de la época.

Pero no es un aso insólito pues por esas mismas fechas (1890-1892) encontramos a otra mujer con mando en plaza, o sea con peso en la logia y se trata de Salvadora Rodríguez Vigón, que fue miembro de la Logia Luz de Bimenes que trabajaba bajo los auspicios de de la Gran Logia Simbólica Española del Rito Memphis Mizrain, y en ella encontramos a Salvadora en pleno ejercicio de sus facultades y como combativa mujer que rastreamos luego por la zona de Bimenes, Laviana.

Esta mujer presumiblemente iniciada en Asturias, y es más que posible que en su propio taller representa junto con Eulalia las dos primeras mujeres iniciadas en Asturias, fuera de la región y con mucha ascendencia enel seno de Gijón estaría Doña Rosario de Acuña.

Pero no solo, eso sino que estas dos mujeres trabajaban en logias “regulares” y con todo el derecho de ocupar sitio entre columnas com o miembros natos y activos, por lo cual no es del todo verdad, como se dice en algunos medios masónicos astures, que hay una logia que ha iniciado por primera vez mujeres en Asturias, ha habido dos casos constatados en el siglo XIX, y luego ya en pleno siglo XX ha habido otras logias que han dado este paso, pero eso es harina de otro costal que contaremos en su momento.

Sobre Salvadora Carmen Rodriguez Vigón podemos aportar estos datos, aparte de que en otra entrega podamos exponer datos sobre su Logia.

Por las partidas de bautismo y matrimonios (1) sabemos que era hija de Manuel Rodríguez Rodríguez, natural de Valdesoto, y de Josefina Vigón Llamedo natural de Cuestaverniz, ésta última aldea pertenecía a la parroquia del Concejo de San Emeterio ( Bimenes) en la cual nace Salvadora el 14 de Marzo de 1864, y como tal, era vecina de Bimenes.

Contrae matrimonio en 1888 con José García Piñera, natural de la misma parroquia, aunque no obtuvo del padre “el consejo matrimonial positivo, razón por la estuvo en depósito el tiempo legal.”

Apenas pasan seis años cuando de nuevo la vemos sobre el altar, pues ha quedado viuda y contrae matrimonio de nuevo en 1894, con Vicente Canteli Campal aunque pocos datos más se pueden aportar al respecto, puesto que los archivos municipales y parte de los parroquiales fueron quemados durante la Guerra Civil.

Los pocos registros existentes en el Archivo Municipal de Bimenes con respecto a esa época nos dicen que, entre los años 1910 y 1912, Salvadora está pleiteando en diversos casos por falta del recibo de deudas o bien por la falta de pago en el arrendamiento de sus fincas, (2) y acude en demanda de los tribunales municipales para recabar los dineros adeudados.

En esos pleitos actúa con el poder de su marido, Vicente Canteli Campal, que no pertenece a la masonería y que unos pocos años antes, exactamente en el año en que se constata la presencia del taller masónico en Bimenes (1892), aún faltarían dos años para que se casase con él, lo encontramos en el Padrón de Incorporaciones a Filas, pidiendo se le considere como exento de la milicia por tener que cuidar de sus padres, cuestión que se le aprueba dada la situación de su familia.

Otra duda que entra en juego es sí Manuel Rodríguez, del cual no se aportan más datos que los insertos en el cuadro lógico del taller de Bimenes, es el padre de Salvadora, cuyo nombre aparece en la logia Juan González Río con el simbólico de “Robespierre en 1893, sin apenas más datos que su nombre y apellidos

Ese vacío documental con respecto a este avanzado taller nos impide también saber cuáles fueron los trabajos que desarrolló dicha logia en un concejo tan activo socialmente como Bimenes, que ya en el siglo XIX contaba con una intensa vida cultural. La única noticia que volvemos a tener de que haya vecinos de este municipio adscritos a otras logias de la región es ya en el siglo XX.

Victor Guerra (Miembro del CEHMEy del IDERM)


(1) Datos facilitados por el Párroco José Manuel Fueyo de la Parroquia de San Emeterio de Bimenes

(2) Pleito contra Celestino Montes con fecha del 24 de 1910 "Juicio verbal" Ref. 4200, 293, 3193. Archivo Municipal de Bimenes. "Juicio verbal" Ref. 4200, 295 , 3296 . Archivo Municipal de Bimenes

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