03 septiembre 2010

ASTURIAS MAGICA Y ESOTERICA. De Colombres a Pendueles

 
El actual GR lo han llevado nuestras autoridades turísticas carretera abajo hacia Colombres, pero yo les propongo seguir por la falda del Pico Cotella hacia el caserío de San Sebastián para continuar pista adelante hacia La Garita y dejarnos caer, ya en brusco descenso, por el camino real hacia el Torreón, con la posibilidad de bajar hasta la playa de la Franca.

En esta playa sucedió un famoso episodio que nada tiene que ver con lo mágico, sino con la traición y ya que recorremos el camino bueno será hacerlo con todas las consecuencias y conocer todas esas historias que la memoria histórica entierra bajo una pesada losa del olvido- Después de la Guerra Civil Española, cuando actuaban los “maquis” en la sierra, se les infiltró un topo que hizo que buena parte de esos legendarios “fugaos” que capitaneaba el guerrillero Mata, bajaran a por un alijo de armas a esta recóndita playa, y allí les dio caza la Guardia Civil y el propio topo que disparó sobre ellos con el pretexto de mostrarles el funcionamiento de una ametralladora, de este topo de nombre Carlos, al igual que otro famoso terrorista internacional, jamás se volvió a saber.

Parece ser que esta historia a decir de Gracia Noriega, inspiró un episodio de la novela “La paz empieza nunca” de Emilio Romero y el film “Los días del pasado” de Pedro Olea..

Lindando con esta playa en la cual desemboca la ría de Santiuste, tenemos la recóndita playa de La Acacia, no sabemos muy bien porqué se le ha adjudicado tal topónimo, que por otra parte corresponde con el símbolo del Maestro, decir también, que así son conocidos los masones, como los Hijos de la Acacia, aquellos que han seguidos las costumbres de los constructores operativos.

La acacia estaba en la antigüedad dedicada a Hermes y viene a representar la inmortalidad del espíritu, algunos autores ven su origen en la leyenda de Hiram, la más esotérica en el simbolismo masónico y la más representativa en el grado de Maestro Masón, por ser la planta que ha crecido y delata la tumba escondida por los asesinos del citado maestro.

De ahí que al Maestro Masón cuando se le pregunta acerca de su identidad responde “la acacia me es conocida” que viene a significar “ he estado en la tumba, he triunfado en ella levantándome de los muertos y , estando regenerado he ganado la inmortalidad

Según Guenón la corona de espinas de Cristo estaba hecha de espinas de acacia, desempeñando estas el papel de rayos luminosos que vendrían a representar un simbolismo solar. Como podremos comprobar el camino está tachonado de símbolos, de mensajes y simpáticos topónimos, como podemos ver en el caso de la playa citada.

Volviendo al camino, a la altura del Torreón en vez de bajar a la playa, podemos optar por cruzar el pueblo de la Franca cruzando la Nª 634 y así enlazar con el GR E-9 y con el Camino de Santiago, el primero enfila la Sierra Plana por la ladera Sur, abandonado el Camino de Santiago o Vereda de los Salvadores, la cual opta por subir hacia la Venta de Satiuste, camino de Llanes.

Del lugar de Santiuste proviene, aunque nacido casualmente en Aller (Asturias), Don Antonio Rubín de Celís al que se cita como masón, pese a haber sido Obispo de Cartagena-Murcia y Patriarca de las Indias Occidentales, y de cuyos cargos fue depuesto. Fue así mismo compañero de otro liberal Martínez Marina al que también se acusa de los mismo. Rubín de Celís al triunfar el alzamiento de Riego, notorio masón, fue elegido miembro del Consejo de Estado. Entre masones y constructores anda el juego.

Pero volvamos a nuestro camino señalizado como GR, y que hemos dejado en Pimiango. Como decíamos el GR se echa carretera abajo a buscar el pueblo de El Peral, que nos va permitir pasar a Colombres, pero antes podemos echar un vistazo al cementerio de Ribadedeva, que se encuentra antes de desembocar en la Nª 634, un cementerio que fue levantado en vida de su promotor D. Manuel Ibáñez, Conde de Ribadedeva que donó 5.000 pts de aquella época, (1885) para que se construyese el cementerio y poder edificar el panteón familiar donde reposarían sus propios restos. Así lo hacen también los hermanos de la Cartuja.

Este prohombre y su hermano Luis Ibáñez Posada como la gran mayoría de los emigrantes de la época, salieron para América a edad temprana, estableciéndose Manuel en México y Luis en Cuba, aunque mantendrían estrechos vínculos comerciales toda su vida. Con el paso del tiempo, ambos hermanos adquieren una sólida posición económica y empresarial en los respectivos países, y a su regreso a su tierra natal serán fundadores del Banco Hispano Americano, donde Luis Ibáñez Posada, ocupó durante años la presidencia. Ambos son los autores de la actual imagen del pueblo.

El panteón familiar con ciertas reminiscencias o toques góticos podemos contemplarlo en toda su dimensión, aunque los sellos heráldicos[VG1] familiares que lo coronan apenas sin son apreciables debido al efecto del paso del tiempo. Otra cuestión que nos llamará la atención es encontrar tumbas subterráneas, muy frecuentes en la zona sur de España, pero no tan frecuente en Asturias.

Cruzamos la Nª 634, en El Peral, no sin antes echar un vistazo a la Capilla del Cristo del Bao de los siglos XVII y XVIII, con su pórtico cerrado de carpintería tallada que era cuidada por un ermitaño que tenía un luz encendida durante todas la noches. De nuevo el ermitaño como en Santu Medé, pero aquí ya más expresivo en tanto que se nos habla del candil, pues estamos en la parte más exotérica del camino.

El ermitaño representa el noveno arcano del tarot y es la alegoría de un anciano en cuya mano derecha lleva una linterna, tal presencia se halla siempre muy cerca de las aquellos lugares donde se encuentran también las huellas templarias, en Montsacro, sin ir más lejos tenemos también un ermitaño. Simbología larga y prolija

Versea el llanisco poeta Celso Amieva al Cristo: Rézale al Cristo del Bao/, de Colombre, para que/ yo pueda volver un día.

Tal rezo o súplica nos viene como anillo al dedo por aquello de los emigrantes, pero ahora dejemos que un personaje real como Laurent Vital, cronista de Carlos I nos cuente, algo de la villa en su camino desde Villaviciosa hacia Castilla acompañando al joven Carlos I, mientras nosotros subimos hacia ella «... tuvo que pasar la noches del 28 de setiembre en una pequeña y mala aldea o cabañal, llamado Colombres...»

Hoy la cosa es distinta y la altozana capital del concejo, se deja pasear, degustar y admirar sus bellos edificios donde encontramos la destacable iglesia de Santa María construida por el arquitecto pintor Darío de Regoyos a finales del siglo XIX. Su fachada es historicista y neobarroca y posee dos torres cuadradas flanqueando el cuerpo central.

Otra de las construcciones que pronto llamaran nuestra atención es la Quinta Guadalupe, actual sede del Archivo de Indianos. En su interior se han reconstituido algunas dependencias con mobiliario de la época, que ofrecen al visitante un reflejo de la “casa indiana”. El resto del edificio está ocupado por una exposición sobre los distintos aspectos de la emigración: la salida de los emigrantes y los puertos de destino, los grandes centros sociales de la emigración española, la añoranza de la tierra, etc.

Cuenta la Fundación con biblioteca y un importante archivo documental sobre los centros asturianos de México, Buenos Aires, Cuba y otros centros y sociedades asturianas y españolas en América.

En Colombres se venera a un santo más prosaico y profano que es la figura de Íñigo Noriega. Nacido precisamente aquí en 1853, emigra a México a los catorce años y está jalonada de innumerables anécdotas y leyendas. Se trata de uno de los más importantes empresarios españoles en el México de finales del siglo XIX y principios del XX.

De él se cuenta que alcanzó fama ante el gobierno de la ciudad por oponerse a la ley que ordenaba el cierre de las puertas de las cantinas a las 12 de la noche, por lo cual "se vio forzado" a quitarlas en su establecimiento. Según la leyenda, así comenzó a forjarse uno de lo mayores imperios empresariales de México. De entre sus empresas destaca la desecación del lago Chalco, del que haría una explotación agrícola, en la que trabajaban de 2.000 a 3.000 obreros. Era también propietario de otras muchas haciendas, minas, fábricas textiles, ferrocarriles, líneas de vapores, etc., y fundó en México las ciudades de Colombres y Ciudad Reinos. Para el cuidado de sus propiedades disponía de un ejército particular de 250 hombres.
La buena estrella de Noriega se apagó con el triunfo de la Revolución. Expropiados todos sus bienes, falleció en la ciudad de México en diciembre de 1920, en el domicilio de una de sus hijas.

Los indianos asturianos tuvieron gran fuerza en lugares como Cuba y Méjico, aunque algunos fueron calificados como americanos del pote , “aquellos que regresaron con las manos vacías porque, como se decía con ironía, se les había caído su maleta por la borda en viaje de vuelta” . Durante el siglo XIX, hubo una potente comunidad que además formó parte de la interesante orden del GADU (Gran Arquitecto del Universo), unos peculiares constructores que ya no utilizan las herramientas físicas de los canteros sino que las transforman en simbólicas y con ellas trabajan la piedra bruta que en esta caso, es cada cual. Estamos hablando de los canteros o constructores especulativos: los francmasones herederos de los masones operativos: los constructores.


Salgamos bien por Colombres, o bien por la Franca, se ha de tomar la carretera de Tresgandas, y tomar el Camino de Santiago que va pasando por encima del río Cabra, camino de la solitaria Venta de Santuiste, ante la cual se levanta el castro o Castrón de Santiuste. En la Venta descansó el patricio Jovellanos en 1791. Frente a ella se ubican los espectaculares bramadorios de Santiuste.

El Camino de Santiago va por la vertiente norte de la Sierra Plana,, y nuestro camino el ya mítico E-9 tras cruzar el río Cabra, hace un giro y sube por la vertiente sur, pasando por los lugares de Tobíu y LLavadero, abandona el GR la cómoda pista y se enfrenta a unas penosas pendientes en dirección Noreste, para luego ir virando paulatinamente hacia el Oeste y ganar el cumbral de la sierra y poder cruzarla en casi toda su dimensión. En el cumbral de de la sierra se hallan los túmulos de la Borbolla, también conocida como Sierra de Vidiago.

A lo largo de toda su longitud (8 km de longitud y 1 km. de anchura) se esparce la necrópolis megalítica de finales del paleolítico que cuenta con unos cincuenta túmulos con un estado de conservación muy diverso. Los tumulus son sepulcros bajos y en tierra y a veces se refiere el término a muy diversos tipos de tumbas. En todo caso, la imagen original de estos enigmáticas arquitecturas funerarias con su frecuentes corazas pétreas, estelas hincadas y otros elementos monumentales, distaría muy mucho de la discreción en la que hoy se hallan sumergidos, que en general han sido devorados por la vegetación y el vandalismo. En la Borbolla se cuenta con algún túmulo enigmático como el de Las Campillinas.

De nuevo un importante hito en el camino. Un lugar sagrado, un enterramiento dominando de nuevo la vereda. sacra. Desde lo alto de la sierra podemos divisar buena parte de la ruta recorrida, y la que nos queda por recorrer, espectáculo que no merece la pena perderse, sobre manera el valle que queda a nuestra izquierda el llamado Valle Oscuro, cuya singularidad y belleza dejaremos para mejor ocasión

Llegamos al entronque con la carretera que viene de Pie de la Sierra y viramos a la derecha para emprender ya por asfalto una desenfrenada bajada hacia Buelna.

En Buelna penetramos tras cruzar de nuevo la Nª 634, a la altura del palacio de los Mier, de este pueblo fueron renombrados oriundos dos hermanos: un Arquitecto y un Maestro de Obras, los Bustamante Bárcena, uno diseñó el puerto de San Vicente la Barquera, y el otro dirigió la obra de la Iglesia de Alles (Peñamellera).

El Camino de Santiago desde esta población va casi paralelo a la carretera nacional y la local que entra hacia Pendueles, por otra parte el GR E-9 va en dirección a predios más tranquilos y lúdicos, pues busca el rumor ddel litoral, visitando casi todas las calas, cumpliendo así la máxima de “conocer el paisaje y el paisanaje” y más si el personal está en bikini o nudismo playero.

Entramos de forma plácida y entretenida en Pendueles, que se formó como Ayuntamiento Constitucional en 1820 en época de Riego, del que ya hemos hablado; en tan distinguido lugar que pronto reconoceremos por sus edificios encontramos la iglesia parroquial dedicada a San Acisclo.

El patricio Jovellanos que también hizo un recorrido por estas tierras nos dice lo siguiente: Que fue una fundación de Flaino (laín) y Todisla, cerca de la Era 1.038, y que es la única de esta advocación que está cerca del mar. San Acisclo se pronuncia y se lee San Tocillo en lengua vulgar de Asturias.

¿Quién era este santo de nombre tan castellano? San Acisclo era hermano de Santa Victoria, y ambos eran nacidos en León; al quedar huérfanos fueron llevados a Córdoba huyendo de la persecución, donde fueron recogidos por una dama que profesaba el cristianismo. Siendo jóvenes llegó a Córdoba el gobernador romano Dión que impuso en la ciudad la pena de muerte a los que no adorasen a los dioses. Victoria y Acisclo confesaron públicamente la fe de Cristo, siendo por tanto martirizados. Fueron sometidos al fuego y luego sumergidos en el río y como salieran con vida de estos suplicios, Acisclo fue degollado y a Victoria le fueron amputados los pechos y cortada la lengua y finalmente asaeteada. Ocurrió esto el 17 de noviembre de 313, fecha en la que la ciudad de Córdoba y muchos otros pueblos, entre ellos Pendueles venera al santo.

Cuando rastreamos de donde sale dicho nombre nos encontramos que proviene de acisculus: pico de picapedrero, que a su vez proviene del latín ascia: hacha, azada; y este del indoeuropeo ak: punta. Dándose la casualidad de que con este nombre se designaba a los canteros. Esos constructores que jalonan el camino de mensajes en iglesias, bailías y lazaretos que para nosotros son de naturaleza críptica, pero que el iniciado de la época, tales mensajes constituían el libro de la sabiduría, el saber itinerante que los Maestros Constructores iban legando como huella de su sapiencia.

Este paradigmático San Acisclo lo encontramos a su vez en las cercanías de Jaca, en Oturia –"oro en lo alto"–. y se le relaciona con el Grial que según la leyenda él mismo había traído y custodiado largamente en Oturia.

Echamos un vistazo a los posibles mensajes que nos han podido dejar los hermanos constructores en la iglesia bajo la advocación de un guardián del grial, tal y como describen María Cruz Morales y Emilio Casares en su libro:

“En general son restos románicos, destaca una portada apuntada y ligeramente abocinada con cuatro arquivoltas que descansan sobre unas molduras corridas, resultado de la fusión de los primitivos capiteles independientes. Estas molduras conservan todavía la distinción entre el capitel y los codillos pero la decoración se hace ya en forma de una faja continua. En la izquierda esta decoración es floral con hojas de parra y racimos alternantes y en la derecha una rama de parra de la que cuelgan también hojas y uvas alternadamente, terminando en un figura humana estilizada con un mazo en la mano. En las impostas , el pez y el pan y el vino y una cruz, en la derecha, en la izquierda dos dragones.[1]

Parece como sin faltaran partes de esta construcción medieval de la cual solo tenemos un parcial mensaje, y por tanto se nos hace rara esa simbolización de un producto tan escaso como raro en Asturias, salvo que los interpretemos como mensajes, puesto que constituyen dos elementos presentes en el alimento espiritual: la gnosis y el espíritu, tal como los entendía San Clemente de Alejandría: “El vino es la pan lo que la vida contemplativa y la gnosis son a la vida activa y a la fe”, alimentos que son compartidos por los hermanos en todo banquete ritual, a modo de una última cena..


[VG1]Ver escudo heráldico

Texto propiedad de Victor Guerra, que se puede utilizar a condición de cita
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