18 enero 2012

El GRAN ORIENTE de FRANCIA en ASTURIAS (1ª Entrega)

 En el año 2004 escribí un libro sobre las logias francesas en Gijón,las cuales datan de 1850, y que tuvieron en general un final triste.

Este  libro abría por otra parte un nuevo ciclo con la creación de una nueva logia del GODF en Asturias, de la cual formé parte como co-fundador, y cuyo devenir y futuro está por escribir: La Logia Rosario de Acuña

Dicho libro está hoy prácticamente agotado, motivo por el cual hoy lo pongo a disposición de todos los lectores y en  base a varias entregas,(una cada 15 días)  inaugurando esta nueva andadura del 2012, 

Este libro fue fruto de ese interés por conocer quienes fueron nuestros ancestros, y cuales fueron los hechos para que esa masonería no pudiera pervivir en el tiempo, mientras otros se preocupaban más de lo estético, de los colorines, (aun no estaba tan de moda la masonería relacional) y seguramente que este texto no tendrá bellas palabras de presentación y de introducción de alguien ajeno a la autoria,  no importa lo que cuenta es que ustedes los lectores tienen a disposición esta obra.

Mientras unos construían a imagen y semejanza sus proyectos... otros en cambio nos dedicábamos en cuerpo y alma a recuperar para todos nosotros , (los masones) y también para la ciudad de Gijón, la  historia  del quehacer de unos Hermanos que se revestían para su trabajos de guantes y mandil, pero también se recuperaban  los archivos de  la Biblioteca Nacional de París sitos en tal ciudad para ponerlos a disposición de la Ciudad de Gijón,  Hoy están depositados en la Torre del Reloj de Gijón, donde a buen seguro tambien iran todos mis archivos y libros sobre masonería

La historia de este libro es también paradójica, pues fue una labor personal e individual y para su edición se quiso poner en marcha una Asociación de Amigos de la Logia Rosario de Acuña, con la idea de editar más trabajos de este tipo, pero al final solo un par de Hermanos pusimos los dineros, y Asturservicios la Productora como empresa  todo su saber y entender a la hora de abordar la edición de  este libro, que fue entregado como obsequio de la logia a todos los participantes en la ceremonia de Levantamiento de Columnas de la logia Rosario de Acuña, esos fueron  los ejemplares que adquirió la logia, el restos se fue regalando y entregando a quien lo rquería aunque eso fuese contra los peculios particulares; algún resto se fue vendiendo en librerías...Realmente nunca este proyecto la logia nunca lo tomó como propio, muy español, por otra parte....Digamos que nos estaba en el guión.

No sé el número exacto de ejemplares editados, pero fue importante, aunque el indice  de lectura entre propios y extraños, no lo tengo claro, pero sí tengo claro que  el libro ha servido como  referencia para otros historiadores no masone cuando se hace la historiografía de la ciudad de Gijón, como así lo demuestran las citas en otros trabajos de historia, que son varios y variados.

El libro lleva una introducción pero me van a permitir que de momento que no la presente, ya que no aporta nada.

Aquí les dejo  con el texto

VG

Introducción.-

En esta primavera del 2004, se cumple el 154 aniversario del “levantamiento de columnas” de la primera logia masónica en nuestra ciudad, la cual trabajará bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia.

Aún cuando no había una potencia masónica nacional regularmente constituida, sabemos de algunos asturianos, concretamente gijoneses, que ya desde antaño trabajaban de forma individualizada en talleres bonapartistas, como fue el caso de los hermanos Cinfuentes, que lo hacían en el Madrid de los Austrias, en el seno de la logia Beneficiencia Josefina.

Así mismo, encontramos a otros miembros de la francmasonería naturales de la región debidamente documentados como tales francmasones: Rafael del Riego[1], Jerónimo Courder, o Rubín de Celis. Aunque habrá que preguntarse que hay de verdad y de bulo, o de torpeza investigativa, o simplemente de sentido pérfido en la adjudicación de condición masónica de los viejos liberales asturianos como Canga Argüelles, Agustín Argüelles “El Divino” o Campomanes.

También habrá que preguntarse cuál fue su siembra masónica, ¿Sí es que en realidad la hubo?

A tenor de los trabajos de investigación que se llevan a cabo, esa herencia debió ser escasa, por no decir nula, pues sí la hubo debió morir con ellos, pues no reconocemos su herencia masónica en papel alguno, salvo en los Papeles de Palacio de Fernando VII, o en algunos tras tabalillos de viejos pergaminos con más esencia liberal que de condición masónica, aunque también es cierto que hubo un tiempo en que todo fue confundido y mezclado, cuestión muy pródigamente utilizada por aquellos que andaban confabulando con aquello del contubernio judeo-masónico, que con el tiempo se le fueron añadiendo más calificativos hasta conformar la teoría complotista que tanto utilizó el régimen franquista.

Tampoco en el seno de la sociedad gijonesa de aquellos primeros albores del siglo XIX, cuando arrancaba la primera industrialización gijonesa con fábricas de cigarros, y otras empresas manufactureras, en aquel Gijón que se iba perfilando como una auténtica ciudad industrial, con apenas unos 20.000 habitantes, y unos mil electores, encontramos esa resonancia masónica en los hijos de la ciudad, gijoneses de rancio abolengo burgués, a los cuales no parece que les dé por revestirse del “ ribeteado mandil masónico”.

Serán los tinglados industriales que se van formando en la ciudad a mediados de siglo, en torno a industrias como el vidrio con fábricas como la Begoñesa, o la Hultón, o aquellas otras dedicadas a la loza, las que atraigan hasta esta ciudad, a familias de oficiales vidrieros y loceros de origen belga, suizo, y francés que junto con otros emigrantes peninsulares, y andando el tiempo, formarán parte de la sociedad gijonesa, llegando en algunos casos a tener una gran influencia social como los Bonnet, Crinner, Vinck, o Bastide, etc. Algunos de estos hombres serán atraídos por el magnetismo que desprendía la masonería.

Así es como en el año 1850, un puñado de hombres puso en marcha la primera semilla masónica en la ciudad de Gijón, levantando un taller con el título distintivo de Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad.

Este núcleo de francmasones trabajaran bajo los auspicios de una potencia masónica liberal y adogmática como el Gran Oriente de Francia, a la cual acuden los “alma mater” de esta primigenia masonería: Joaquín Cabrera, Jesús de Gracia y José Victory, que van a ser secundados por 13 operarios del vidrio, fundando en 1850 la primera logia que se tiene fielmente documentada como tal.

Esos mismos documentos vienen a deshacer un bulo y es que siempre se ha creído que la masonería como sociedad secreta atentaba contra el “Trono y el Altar”, pues bien en la documentación que hoy poseemos de esta actividad masónica que se da en Gijón, y que recientemente ha sido adquirida por el Ayuntamiento de Gijón a la Biblioteca Nacional de Francia, podemos comprobar que los masones de aquel momento eran exquisitamente respetuosos con el establisment político y religioso.

Esta posición de respeto no significa que no tuvieran, como vulgarmente se dice, la mosca detrás de la oreja, tal como se nos muestra en los discursos de instalación de la logia:
“Si bien nuestra desgracia nación no goza de las granarías que otras más afortunadas en donde nuestra institución puede con toda la libertad ejercer sus actos tan filantrópicos y humanitarios que son la base sobre la que está fundad, al menos nos dispensa la seguridad de que no nos perseguirán, toda vez que nosotros no faltemos a nuestros deberes y sanos principios[2].

Los aires que corrían en el año de 1853 no eran benignos para la masonería española, que empezará a sufrir persecuciones siendo acusados sus miembros del delito de pertenencia a las sociedades secretas, entre las cuales se catalogaba a la francmasonería. Lo que constituyó todo un descalabro en las filas de las logias que en aquellos momentos trabajaban en el territorio español, incluida la pequeña logia gijonesa del Gran Oriente de Francia.

La actividad masónica no retornará hasta 1871, cuando de nuevo una pléyade de masones de carácter más autóctono, e incardinados en las labores del ejercicio político de carácter democrático, y empeñados en transformar el arcaico estado monárquico en una Republica (1873), se empeñan en hacer brillar el viejo testigo que había iniciado José Victory allá por el año de 1850.

Hoy, menos de dos siglos después, asistimos a un nuevo asentamiento del Gran Oriente de Francia (GOdF) de la mano de un nuevo taller masónico que asienta sus trabajos en los valles de Gijón, y que toma como título distintivo el nombre de una notable figura de la masonería y el librepensamiento: Rosario de Acuña, mujer de gran transcendencia para nuestra ciudad y que hoy constituye todo un símbolo tanto para ciudad, como para los propios masones. En este sentido hemos de señalar que el factor del librepensamiento configura una forma de ser, de estar y de entender la masonería, como una concepción alejada de los cánones tradicionales anglosajones más apegados al carácter más conservador del andorsianismo en el cual prima el ternario de Dios, Patria y Rey.

Como veremos más adelante, el Gran Oriente de Francia, (GOdF), marca, tanto en la actualidad como ya lo hizo en épocas anteriores, una diferencia esencial al declarar la libertad absoluta de conciencia como condición para ser parte o miembro de sus logias.

El ya mencionado hallazgo parisino de los expedientes de las primeras logias asturianas adscritas al GOdF, o que tuvieron algún tipo de contacto con esta Obediencia, es fruto de un acuerdo dentro de las grandes Logias y Orientes de Francia para que la documentación masónica hasta el año 1875 pasara a formar parte de los fondos de manuscritos nacionales custodiados en la Biblioteca Nacional de Francia (BNP), mientras que la documentación de las fechas posteriores es custodiada por cada una de las Obediencias que la genera.

Es una situación muy diferente a lo sucedido en España, donde la actividad represora que el franquismo llevó a cabo, aglutinó todo el documental masónico que fue incautando en diversas localidades en Salamanca, dándose el caso de que la mayor parte de la logia que se expone en el actual Archivo de la Guerra Civil de Salamanca corresponde a utensilios y mobiliario de logia gijonesa Jovellanos nº 1, ubicada en Gijón, concretamente en la calle de La Playa. Taller masónico que desarrolló sus actividades desde 1912 a 1936, y conviviendo en tal sede con la Gran Logia Regional del Noroeste.

Decir al respecto del material documental microfilmado, que se ha traído y depositado en el Archivo Municipal de Gijón, que estos expedientes de las logias gijonesas están a su vez mezclados con otros proyectos masónicos habidos en la América del siglo XIX.

Esta es la historia que hoy deseo contarles. Espero que ustedes puedan reconocer en ella la valentía de unos hombres y las esencias de una ciudad liberal como Gijón, que los supo acoger, y como no, el espíritu de todo un pueblo que los arropó dando origen a una mayor presencia durante el siglo XX y siglo XXI.

Dar gracias a los distintos archiveros, a los amigos estudiosos y expertos en masonería, y como no a los Hermanos de Fraternidad, que alentaron y ayudaron a que esta historia haya llegado hasta sus manos.

Víctor Guerra García
 
LA PRIMIGENIA MASONERÍA.

LOS PIONEROS Y SU CONTEXTO.
Podríamos aventurar que la masonería, de una u otra forma, siempre ha estado presente en Asturias, al menos desde los comienzos del siglo XVIII. Tal vez esa presencia no tenía una forma orgánica como logia o Capítulo, sino que su representación en la región se debía más bien al fruto o interés de muy distintas personalidades que de forma individual fueron atraídas por la Orden de los Tres puntos, o los también llamados Hijos de la Luz[3].

Aún cuando lo más plausible, es que fuera la ciudad Oviedo la más proclive para albergar la presencia de distinguidos masones dado su carácter como urbe universitaria y sede de las instituciones políticas y por tanto reunía las circunstancias ideales para que en su seno hubiera todo un desarrollo masónico, no por ello es menos cierto, que hay pocas referencias documentales con respecto a la presencia de masones en Oviedo, como bien ha explicado Victoria Hidalgo[4], en su trabajo sobre la masonería del XIX.

Según dicha historiadora tan sólo tendríamos en esa época como masón a Manuel de la Pezuela[5], que actuaría a modo introductor de la masonería en Asturias, y por tanto y al tenor de algunas noticias podríamos situar esa primera logia en la calle de la Vega nº 5 de Oviedo. Aunque tal dato es para tomarlo con cierta prevención tal como nos advierte la investigadora ovetense:

“Y decimos supuesta porque no citando, cono no citan los referidos autores, las fuentes en que se basan, desconocemos hasta que punto puede ser considerado don Manuel de la Pezuela fundador de logia alguna y si tan siquiera, llegó ésta a ser formalmente constituida, dado que, además, carecemos de cualquier otra referencia sobre sus actividades, miembros que la compusiesen, denominación, obediencia a que estuviese afiliada o momento y razones de su desaparición[6].

La masonería ovetense, no estos escarceos, sino la que se da más adelante y al unísono en otras poblaciones astures, no será muy diferente a la del resto de España, cuya historia va a comenzar a partir de la Revolución de 1868, tal y como nos expone el profesor y masonólogo Luis P. Martín:

Antes de este acontecimiento, era la prehistoria, es decir, fuentes mínimas, una estructura interna indefinida e ineficiente y un a implantación nacional muy localizada e insuficiente. Las consecuencias provocadas por la “Gloriosa”, fueron el origen de un movimiento masónico sin relación con el anterior, pero también será el origen de una renovación de todo lo que concierne a la Orden: aparición masiva de una nueva clase social en su seno, una nueva visión de lo político en las logias[7].

En cuanto a Gijón, podemos afirmar que esa presencia de los Hijos de la Viuda, viene dada por el temperamento y organización social de la ciudad que viene presidido por el hecho de ser punto de confluencia marítima e industrial, lo que facilita el encuentro de gentes y culturas diversas, dando lugar a una peculiar mezcolanza socio-cultural que siempre se ha manifestado en una marcada tendencia en la ciudad por la defensa de su carácter liberal y abierto, como ha sucedido con otros puertos de mar.

El conglomerado político e industrial del siglo XIX, también cooperó a que se produjera el fermento ideal que hizo factible el levantamiento, por primera vez en la ciudad, de columnas masónicas[8], constituyéndose Gijón como el primer lugar de la región donde la masonería asentaría sus trabajos.

Debemos apuntar que mucho antes de que se estableciesen dichos talleres masónicos[9], bien en forma de Capítulos, Logias[10], los asturianos y en concreto algunos gijoneses fundamentalmente aquellos que habitaban otras latitudes, ya se habían sentido atraídos por los llamados Hijos de la Viuda[11].

Las primeras noticias que se tienen de gijoneses adscritos a la sociabilidad masónica, van a estar vinculadas fundamentalmente con una práctica masónica que podríamos calificar como “individualizada”. La figura que más parece destacar de esta primigenia masonería, es la del gijonés Evaristo San Miguel, que dentro de la iconografía masónica española suele desempeñar el papel de Gran Maestre.

Evaristo nace en Gijón el 26 de octubre de 1785. Toda su vida va estar vinculada a la profesión militar, interviniendo como tal en la Guerra de Independencia, en la que los franceses le hacen prisionero. Esta estancia en Francia le va poner en contacto directo con las ideas liberales y las ideas masónicas, que a su vez fueron y sirvieron de refugio de la conspiración liberal, cuestión ésta que también se comentará acerca de la vida y acciones del General Riego. De hecho, Evaristo va a participar en el movimiento de su paisano, al cual dedicará el denominado Himno de Riego, cuya música compuso Salvador Gomís.

Con motivo de la cruzada de Los Cien Mil hijos de San Luis, Evaristo San Miguel participará en ella tomando las armas cayendo de nuevo prisionero en manos de las tropas francesas. Tras recobrar su libertad, y dado que en España reina el absolutismo, se embarca hacia Inglaterra donde desarrolla toda una labor como destacado liberal, editando diversas obras. Regresará en 1834, muerto Fernando VII.

Su vida discurre entre las tres vertientes que van a definir su vida y a la cuales dedicará todas sus energías: la militar en la que llega a alcanzar el grado de Capitán General, la política donde se encargará en varias ocasiones de carteras ministeriales manteniendo siempre su lealtad a las ideas liberales con matices en función de las difíciles situaciones políticas que hubo de atravesar en cada momento, y finalmente la vertiente intelectual en la que destaca como historiador que dará a luz a diversas obras de carácter militar y biográficas: Memoria sobre lo acaecido en la columna móvil al mando de D. Rafael del Riego, o sus trabajos sobre la vida de Felipe II, o la de D. Agustín Argüelles, son algunas de ellas.

En el amplísimo trabajo Diccionario Enciclopédico de la Masonería[12], se le cita como uno de los Grandes Maestres de la Masonería Española. Por otra parte, en el trabajo del profesor Manuel Moreno Alonso, éste recoge notas del viajero Michael J. Quin, que fue uno de los testigos en los últimos meses de 1822 y primeros de 1823 de los sucesos acaecidos en España, en los cuales se comenta que “el nombramiento posteriormente del general Evaristo San Miguel al frente del Gobierno fue obra de la masonería: él era uno de los miembros principales “ of the party of freemasons, to which he owes his elevación - y cita también como masones a Argüelles y a Cangas Argüelles. Comenta a su vez que- poco después de que los masones se hicieran cargo del gobierno con San Miguel, empezaron las diferencias, cada vez mayores con los Comuneros, quienes pensaban en la organización de una “Confederación popular en la Península” [13].

En el Informe Alberto Pike, que Morayta cita como autoridad masónica, se lee que “corren impresos para los masones un Memorandun y unos Apuntes históricos de la Orden de los Caballeros francmasones en la lengua española, en los que habla muy a menudo de Evaristo San Miguel. En la página 20 del informe, se dan estas noticias sobre la masonería en España:
El Supremo Consejo redobló sus precauciones, cubriendo sus trabajos con el más inquebrantable misterio; pero se sabe sin embargo que se reunía en una casa de la calle Mayor de Madrid y trabajaba de acuerdo con el Supremo Consejo (Gran Logia de Inglaterra) Que desde 1836 a 1840 el S:. C:. Estaba compuesto por D. Francisco de Borbón, D. Evaristo y Santos San Miguel, D. Joaquín María López; D. Pedro González de la Serna, D. Salustiano de Olózaga, D. Carlos Magnán y D. Jerónimo Courder[14].

La relación de Evaristo San Miguel, con la masonería también la podemos rastrear en los periódicos La Gaceta Patriótica del Ejército Nacional, medio de comunicación del que eran redactores Alcalá Galiano y el propio Evaristo, este medio escrito sin llegar a ser un periódico adicto a la masonería, se le considera como muy afín, dado el carácter masónico de sus redactores. Evaristo terminará dirigiendo otro periódico en Madrid El Espectador, que según el historiador Gabriel Santullano, era “de inspiración masónica –en el cual San Miguel- firmaba sus colaboraciones con el seudónimo de El Momo, es decir el “dios de la risa”[15].

En memoria de este ilustre liberal, cien años más tarde, en el Gijón de 1923, se levantó un taller masónico de la mano del polifacético industrial Gervasio de la Riera, de simbólico Benot, que en respuesta a los movimientos que encabezaba el Venerable de la logia Jovellanos, el reformista Alberto de Lera, se decide a fundar un triángulo masónico en la parroquia de Jove, (Gijón) tomando como título distintivo el de Respetable Triángulo Evaristo San Miguel.

Esta formación sufrirá a finales de 1924, un fuerte descalabro al ser expulsados de la Orden tanto Gervasio de la Riera, como José Antonio de la Riera, presidente uno y secretario el otro del citado triángulo. El motivo o la causa para tan drástica sanción por parte de las autoridades masónicas viene por la acción de revelar y divulgar actos tratados dentro de las Cámaras Superiores.

Dejando de lado estos personajes que podríamos encuadrar en algo así como un “laico” santoral de la masonería, entre los que podemos citar también situar a José Cangas Argüelles, pertenencia masónica que aún parece más dudosa al menos documentalmente, a pesar de que son varios los historiadores y estudiosos que le citan como francmasón, aunque hay que tener en cuanta lo que nos expone Ferrer Benimeli: “Hay una tendencia a ver masones por todas partes, y por supuesto masones destacados, pues lo único que a uno y otros parece haber interesado ha sido la búsqueda de celebridades a quienes colocarles la etiqueta de masones, con un afán de prestigio o desprestigio de la institución”[16].

Decíamos que al margen de estos controvertidos personajes, la ciudad de Gijón cuenta con varios ciudadanos adscritos a talleres masónicos constituidos como tal, que a su vez conforman el grupo más antiguo de miembros de la Orden en estas tierras, y que a diferencia de los anteriores que pudieran ser producto de la fábula, éstos otros sí que están fielmente documentados.

Por un lado tenemos a los hermanos Joaquín y Pedro Cinfuentes[17]. Ambos van a formar parte, por un tiempo de la logia bonapartista Beneficencia de Josefina, sita en los valles de Madrid que se hallaba bajo los auspicios de la Gran Logia Nacional de España y trabajando bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado[18], en un local compartido con la logia La Santa Julia, sito en la calle Isabel la Católica nº 4, a cuyo templo parece que acudió en varias ocasiones José Napoleón I.

Beneficencia Josefina es una logia bien documentada, puesto que todos sus libros fueron requisados por el Tribunal de la Inquisición, entre, uno de ellos, figura un libro de actas, que abarca desde el 8 de febrero hasta el 10 de septiembre de 1811, el cual nos ha permitido datar como miembros de la logia a estos dos hermanos de sangre.

Por otra parte tenemos, a falta del correspondiente cuadro lógico, constancia documental a través de los “papeles de Palacio” por medio de dos listados, incompleto uno de ellos, elaborado por la Inquisición y, otro publicado en el periódico de tendencia antimasónica El Sol de Cádiz de 1812, que aporta una lista de 90 miembros.

En esos listados encontramos reflejado a Joaquín Cinfuentes, natural de Gijón, casado, de 47 años de edad, oficial del Ministerio del Interior que había sido iniciado el 17 de mayo de 1810; en ese mismo año ya ejercía como 1º Experto, y en el siguiente curso masónico (1811) ejercía de 2º Vigilante, oficial de la logia que se encarga de la formación de los Aprendices masones.

Pedro Cinfuentes, hermano del anterior como ya quedó apuntado, era Tesorero General. Viudo de 50 años que había sido iniciado el 2 de febrero de 1811, en la misma logia que su hermano, y que ejercía en junio del mismo año masónico de tesorero de la logia.

Hay que tener en cuenta que en esta logia bonapartista, la Beneficencia Josefina, al igual que en muchas otras, predominaban los funcionarios y los militares, dándose la circunstancia de que entre ambos sectores se repartían una presencia de unos treinta puestos por cada sector. Como cuestión singular, y más a la vista profana, podemos señalar que la logia estaba presidida por el que fuera Canónigo de Salamanca: Marcelino Rancel, y más tarde por el Jefe de Sección del Ministerio de Justicia: Antonio Benito.

Por esos mismos años se instalan en Asturias, al mando de sus tropas varios afamados oficiales franceses, los cuales eran reconocidos miembros de la masonería que secundaba a José Napoleón, como el Mariscal Ney miembro del GOdF.

Fuera de logias bonapartistas, pero herederas en buena medida de ellas en cuanto a estructura y composición, nos encontramos con otro gijonés: Manuel Santurio García Sala, de 46 años, natural de Gijón, auditor del Ejército en Galicia, y que ostenta en el taller el grado de Maestro Masón (3º), y a quien encontramos, como dice el profesor Valín:
“Mes y medio después de que el Deseado volviese de nuevo a su reino, y solo una semana más tarde de que dicho rey publicase su primer real decreto del 4 de mayo de 1814, en el que declaraba nula y sin efecto la obra de las Cortes, en La Coruña. Veintinueve masones, reunidos en una de las tenidas, resuelven solicitar al Gran Oriente de Francia las correspondientes constituciones para que su logia sea legalmente “regularizada”. Era el jueves 12 de mayo de 1814, justamente doce días de la publicación de otro real decreto fernandino por el que quedaban prohibidas todo tipo de sociedades secretas”[19].

Este Manuel Santurio como rubrica en el cuadro de la logia, será uno de los miembros que presente las distintas formalidades administrativas ante el taller. No se puede considerar que su logia fuera esencialmente bonapartista, pero el perfil de sus miembros, su origen masónico y la organización administrativa arrojan como resultado ese marchamo bonapartista, aunque no puede calificársela como un apéndice del bonapartismo, ya que los franceses habían sido expulsados de España en 1814.

Este taller en el que se encuentra nuestro biografiado va a recibir del Gran Oriente de Francia (GOdF) el consentimiento para que se proceda al levantamiento de columnas de la logia Constitucional La Reunión Española, que levanta su templo en la ciudad de La Coruña, aunque por muy poco tiempo, puesto que le va suceder otra logia también compuesta mayoritariamente por militares Los Amigos del Orden.

Manuel Santurio participará en la sublevación de Porlier de 1819, por cuyo motivo va a ser encausado tras la represión absolutista que se desata, siendo condenado a la privación de empleo más la pena de cinco años de presidio en Ceuta, de cuya reclusión saldrá tras el triunfo del pronunciamiento de Riego.

Con el fin de contrastar estas informaciones, hemos recurrido a la Gran Enciclopedia Asturiana donde hemos encontrado una a referencia a un tal Manuel R. Santurio, abogado que ejercía en Madrid, aunque podrían existir algunas dudas sobre si nos referimos al mismo personaje, creo que hoy estamos en condiciones de despejar cualquier incertidumbre y afirmar que ambos son la misma persona y que de su pluma salieron diversas obras: Retrato de Alejandro; Inducción con el Dr. Godinez de Paz sobre su proyecto de “Viudedad Universal”; Disertación sobre la tortura 178; y Causa seguida a D. Domingo Rico Villademoros, natural de Madrid, por el delito que se atribuye de afecto y partidario del gobierno francés.

Otro gijonés que va a pagar cara su vinculación a la masonería es Marcos Fernández Castañeda que sobre 1823, le tenemos trabajando bajo los auspicios de Gran Oriente Territorial Español-Americano, en un Capítulo Rosacruz denominado Sabiduría nº 1 ubicado en Regla (Cuba), y dependiente del Soberano Consistorio de La Habana; y cuyo periplo masónico y vital se desarrollará en un futuro trabajo de investigación dedicado a Los Indianos en la Diáspora.

A su vez, en tierras gallegas existen diversos talleres masónicos vinculados con el Gran Oriente de Francia, que van a ver incrementados sus efectivos con la participación de varios militares de procedencia asturiana. Así en la logia Reunión Española participaban entre otros, un nacido en Lastres (Asturias): Carlos Espinosa de los Monteros que tiene todo un historial militar y masónico, mientras en la logia Los Amigos del Orden, estaba un tal Juan Palacios oriundo de Grado.

Por lo que a la documentación de las logias citadas y aquellas que con posterioridad se asentarán por primera vez en Asturias existe un importante vacío documental debido a las condiciones políticas imperantes que no van a dejar mucho margen de maniobra para el perfecto y justo desarrollo de la sociabilidad masónica. En efecto la restauración del absolutismo de Fernando VII, va a continuar en la misma línea de perseguir a las organizaciones que amparasen al liberalismo, como pudiera ser la masonería, para ello promulga el Real Decreto en 1823 en contra de las Sociedades Secretas, que se refuerza con una Real Célula, fechada el 1 de agosto de 1824, por la cual se prohíben las sociedades francmasonas dentro de la península, y en los territorios de ultramar.

La regencia de Mª Cristina bajo la de Espartero y el reinado de Isabel II, tampoco contribuyeron a que la situación mejorase pues la actitud persecutoria contra la masonería prosiguió por cauces muy similares, ya que la Orden va a seguir considerada como una sociedad ilegal. Esta situación va a traer consigo esa difícil reconstrucción histórica, debido a ese vacío documental señalado, que es lo que en parte origina la aparición de esa iconografía a veces rayando en lo fantástico y que parece poblar abundantemente un mundo tan extraño como la masonería, al menos a ojos profanos y de cuyos temas tanto se ha hablado y escrito.

Continuará dentro de unos 14 días

 Víctor Guerra.
 

[1] Rafael del Riego presidió la logia la logia Libertad, que fue fundada el 10 de marzo de 1822, y que trabajaba en el templo de la calle madrileña Ciudad Rodrigo. Según nos indica Nicolás Díaz y Pérez en su obra: La francmasonería española. Madrid 1894.
[2] Archivo Municipal Gijón (AMG). Sección microfilm: Logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad. Biblioteca Nacional de Francia. (BNF) Mss. FM2 848.
[3] También se denomina a los masones como Hijos de la Luz, que se refiere al conocimiento que los masones pretenden adquirir. Conocer la Luz, es conocer la verdad, adquirir la conciencia de un centro y en consecuencia de una fuerza superadora.
[4] Hidalgo Nieto, Victoria: La Masonería en Asturias en el siglo XIX. Oviedo, 1985.
[5] Manuel de la Pezuela  reseñada su figura por Victoria Hidalgo  en su libro  La Masonería en Asturias en el siglo XIX..
[6] Ibidem, pag. 34.
[7] Martín, Luis P.: La masonería en Castuilla y León. Diputación Provincial de Salamanca.1996.
[8] Levantamiento de columnas: Dicha expresión se refiere a cuando los masones cumpliendo los requisitos de sus Obediencias, y constituyen una logia justa perfecta implantan un taller o templo en los valles donde habitan. Por otro lado las son elementos básicos en los talleres masónicos, y varían según forma y significado según los grados y los Ritos Las dos palabras que definen ambas columnas son Jakin (solidez y estabilidad) y Boaz (fuerza). En el templo estas dos columnas llevan insertas las palabras “J\ y “ B\a cada lado de cada una de ellas, se sientan los Aprendices (1º) y los Compañeros (2º) en función del Rito en que trabajen.
[9] Taller, dentro de la terminología masónica, se entiende como el lugar donde los francmasones realizan sus trabajos, con independencia de que se trate de logias simbólicas o filosóficas. Aunque también se le denomina Templo.
[10] Logia: el origen de la palabra logia se encuentra en el sánscrito loka o loga que significa mundo, en representación del cosmos que deriva a su vez de la raíz lok (ver) que sería la luz a la que se apela en los ritos. Para unos la logia es el templo mismo donde se reúnen los masones, para otros es sólo el grupo de francmasones, y para otros la logia no existe si no cuando los masones están reunidos y se disuelve cuando estos se dispersan. Simbólicamente la logia se extiende a los largo desde Oriente a Occidente, en anchura desde el Septentrión al Mediodía y su profundidad es la superficie hasta el centro de la tierra, siendo su altura hasta las estrellas.. La logia es por tanto y según este repertorio simbólico la recreación del Universo.
[11] El término de Hijos de la Viuda es una expresión bíblica por la que los masones se designan a sí mismos, y que está tomada de “Los Reyes 17;1-24”. Cuando Elías resucita el hijo de la viuda Serepta. Hiran también es hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. La viudez significa en la tradición hebrea “ser despojado” también está relacionado con el mutismo, incapacidad para articular palabras; así es como el término “Hijos de la Viuda” cobra el significado: “Los masones son aquellos que, mudos y despojados en este mundo de exilio, esperan ser rescatados por el maestro”.
[12] En el Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Frau y Arús. Se recoge la cronología de los Grandes Maestres, en la cual, encontramos a Rafael del Riego como Gran Maestre en el año1821. Manuel Moreno de la Universidad de Sevilla en su trabajo La masonería Española ante Blanco White, da como reconocidos masones a Canga Argüelles, Flórez Estrada, Argüelles y Evaristo San Miguel y Agustín Argüelles, trabajo publicado en los anales del III Symposiun de Metodología Aplicada a la Historia de la Masonería Española, “Masonería Política y Sociedad”. Córdoba. 1987.
[13] Moreno Alonso, Manuel: La masonería Española ante Blanco White. En Masonería Política y Sociedad. III Symposiun de Metodología Aplicada a la Historia de la Masonería Española. Córdoba. 1987.
[14] La iglesia y la masonería. Querella del Grande Oriente Español contra la Revista Católica La Verdad. Valencia. 1890.
[15] Santullano, Gabriel: Del hierro y del fuego. La reacción absolutista del 1823 en Asturias. (Nómina de represaliados). Colección Fortuna Balnearia. Ateneo Obrero de Gijón. 2001.
[16] Ferrer Benimeli, José Antonio. Masonería española contemporánea. Vol 1; 1800-1868. Editorial Istmo. Madrid 1980.pág 10.
[17] Datos aportados por el profesor, J. Antonio, Ferrer Benimeli en su trabajo: Los Masones asturianos en la Cuba y Puerto Rico del siglo XIX. Revta Astura. 4. Oviedo.
[18] La historiografía de esta logia se puede ver en la obra ya citada de Ferrer Benimeli, Masonería española... pág. 90-100.
[19] Valín Fernández, J.V. Alberto: Primeros vestigios de la masonería especulativa en el viejo reino de Galicia. Ponencia publicada en el libro La Masonería en la Historia de España. Coordinado por J. A. Ferrer Benimeli. Zaragoza. 1989.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...