19 enero 2014

LA REPRESION SOBRE LA MASONERÏA EN ASTURIAS 1937 (ultima entrega)

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Continuando con el trabajo de historia sobre la represión contra la masonería en concreto Asturias 1936-1939, decir con este texto llegamos a la última entrega de la trabajo..
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VG

He aquí otro ejemplo del que sí tenemos prueba documental de su pertenencia a la masonería y también de su condena a muerte, que debiera haberse cumplido si en el último momento no llegan a intervenir diversas personas.

Se trata del médico Honesto Súarez Álvarez, de simbólico “Cajal “que se inicia en la masonería en la logia Jovellanos nº1, en 1924 concluyendo dicha estancia en 1936, su periplo nos lo cuenta Marcelino Laruelo Roa:

Orden de proceder contra el médico Honesto Suárez

En Gijón, a los cuatro días del mes de Febrero de 1938, II Año Triunfal, ante mí, don Emilio Muinello Quesada, capitán jefe del cuerpo de Seguridad de esta plantilla de Gijón, y auxiliado por el cabo don Bonifacio López Uriarte, cabo del 37 compañía de Asalto de esta plantilla, por el presente atestado hago constar:

COMPARECENCIA: En la fecha arriba indicada comparece el alférez de la 42 compañía de Asalto don Fernando Rubio de la Riva, destacado en esta plaza, el cual manifiesta: Que suponiendo por confidencias obtenidas que don Honesto Suárez, que durante el movimiento rojo había ocupado el cargo de presidente del Tribunal Médico, se encontraba escondido en un caserío del pueblo de Rioseco de Caldones habitado por una tal Josefa, que durante varios años había estado al servicio de don Honesto, el declarante, junto con don José Mª Basterrechea Azcue y don Pedro Ibarra Iriarte, de Investigación de Falange, y varios números de Falange de Segunda Línea, se trasladó a dicho pueblo de Rioseco, sorprendiendo en el caserío antes citado a don Honesto Suárez, (...), por lo que, convenientemente custodiado, se trasladó al cuartel de Asalto de esta plaza. Que no tiene más que decir, que lo dicho es la verdad y que se ratifica, una vez leída por sí mismo la presente declaración, firmándola conjuntamente."

Declaración de Honesto Suárez Alvarez.

Dice que el día anterior a la entrada de las fuerzas nacionales fue trasladado de la cárcel del Coto a la de la Residencia, siendo puesto en libertad en el momento de la liberación de esta plaza, trasladándose de esta prisión a Rioseco de Caldones, donde permaneció escondido en la casa de la madre de Josefa García Meana, que era sirvienta suya desde 1930. Había entrado en la logia "Jovellanos" en 1928; pertenecía al capítulo de Caballeros de Rosacruz, Alberto de Lera nº 78; fue Venerable Maestro de la logia "Jovellanos" en 1931 y 1932, Guarda-Templo y Vigilante en algunas ocasiones; la última reunión masónica se celebró en Enero del 37.

 Era presidente del Colegio de Médicos de Gijón y por decisión de la mayoría de los colegiados se afiliaron a la CNT una vez iniciada la guerra.

La pena de muerte impuesta por el Tribunal Popular republicano de Gijón a Honesto Suárez le fue conmutada gracias a los trabajos de otro ilustre hermano masón Martínez Barrio. Al derrumbarse la resistencia en Asturias, Honesto estuvo escondido, siendo detenido por las tropas franquistas, y fue nuevamente juzgado y sentenciado, he aquí el resultado:

Sentencia:
RESULTANDO: Que el procesado en esta causa era con anterioridad al GMN un de los dirigentes más destacados de la política izquierdista en Asturias, figurando como directivo (vicepresidente en Gijón) del Partido Radical Socialista desde su fundación y, al disolverse éste, como miembro relevante de Izquierda Republicana, habiendo desplegado en todo momento, y muy particularmente en el último período electoral, una gran actividad en favor del llamado Frente Popular, (...). Fue nombrado después jefe de los servicios médicos locales, ya con la categoría de capitán-jefe del personal de Sanidad Militar, desde cuyo puesto nombró todos los sanitarios militares de Asturias. 

Desempeñó igualmente los cargos de director general de hospitales militares y presidente del Tribunal Médico Militar.(...) 

Fue nombrado también presidente del Tribunal Médico del Ejército del Norte, de cuyo cargo no llegó a tomar posesión por haber intentado huir a Francia en el mes de Julio de 1937, siendo detenido por las sedicentes autoridades rojas, que le juzgaron y condenaron a la última pena, no llegando a ejecutarse ésta por orden directa del gobierno de Valencia, permaneciendo en prisión hasta que fue libertado por el entonces coronel Franco Mussió un día antes de la entrada de las fuerzas nacionales en la plaza de Gijón. Este procesado era elemento activo de la secta masónica, en la que había ingresado en el año 1928, siendo iniciado en la logia "Jovellanos" (...) alcanza hasta el año treinta y siete, durante el que se tiene conocimiento asistió a una tenida celebrada en la citada logia "Jovellanos". Al ser detenido trató de negar su personalidad, presentándose con nombre supuesto y documentación falsa de súbdito cubano.

HECHOS PROBADOS.

FALLAMOS: Que debemos de condenar y condenamos al procesado Honesto Suárez Álvarez a la pena de muerte como responsable, en concepto de autor, de un delito de rebelión militar con las circunstancias agravantes antes dichas.” [1].

Finalmente su suegro un hombre de derechas que había perdido dos hijos, uno militar y otro que había sido “paseado” estando preso en “La Iglesiona de Gijón” intercedió ante el propio Franco, que paradójicamente perdonó la vida a Honesto Suárez.

Se cuentan además de ésta condena a la pena capital, otras que se dictaron contra los masones: Sergio Arriba Sanpedro, Teodoro López Cuesta o José Naveriras Pastur.

La represión no se quedaba tan solo en los miembros de la masonería, sino en sus bienes y demás, y por tanto al alirón de lo que estimasen las autoridades, luego venía la incautación de bienes e inmuebles, depósitos bancarios, empresas etc. Lo cual suponía toda una carga para las familias y el futuro de los propios masones.

Este es pues, un breve bosquejo de la represión masónica en Asturias de la cual debería ser objeto de estudio con profundidad, para poder ver la progresión de las penas, si éstas eran más duras en función de la consolidación del régimen franquista, o si eran rebajadas en función de algunos afectos, recomendaciones o situaciones particulares, pues hemos visto notorios e importantes personajes masónicos condenados a penas leves 12 años de reclusión menor, y en cambio a militantes de base y masones eran condenados a cadena perpetua y sobre otros pesaba la condena a la pena capital muerte.

Por otro lado se observa, aunque falta cuantificar y contrastar datos, que algunos supuestos masones, o gentes a las cuales pudieron fichar por tales, pudieron haber podido limpiar en parte de sus posibles antecedentes, así nos encontramos con expedientes vacíos abiertos a Maribona, Sela Figaredo, Rivas Cavanilles; Cavanilles Vereterra etc..,Pertenecientes a las rancias familias aristocráticas e industriales asturianas.

A colación de lo expuesto exponer la cita que en su trabajo sobre la masonería asturiana realizaba la profesora Hidalgo que viene muy bien a este contexto: “El delito no deja de ser una calificación jurídica que las leyes de cada época acomodan a las ideologías de sus gobernantes. Y la justicia y el derecho, desdichadamente, no siempre van de la mano.”[2]

Estudio propiedad de @ VICTOR GUERRA. MM.:.


[1] Marcelino LARUELO ROA: La libertad es un bien .. Gijón 1999.
2] Victoria HIDALGO NIETO: La masonería en Asturias. Oviedo 1995
























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