14 octubre 2014

MASONERIA Y OCTUBRE DEL 34 (1)



Hace apenas unas semanas que el Diario La Nueva España está desarrollando el tema del la Revolución de Octubre del 34,  por como además estamos en plena efervescencia  del aniversario, saco aquí un viejo poco conocido y  sin concluir, y sin pulir y que aporto como un trabajo más para conocer la Masonería y la famosa Revolución del 34.

Espero que ustedes lo disfruten, y son temas como digo novedosos.


LA MASONERÍA Y LA REVOLUCIÓN DEL 34

1º.- INTRODUCCION


Los territorios mineros asturianos enmarcados en las cuencas del Nalón y del Caudal no solo fueron el escenario primordial de la Revolución del 34, sino que además sufrieron, como era de esperar y pese a las promesas, las repercusiones que se desprendieron de tales actos, como fue la fuerte represión posterior cuyas consecuencias aún llegaron a 1936. Tanto es así que hay historiadores que plantean que la revolución del 34 no fue un acto individualizado en el tiempo, sino un prolegómeno de la Guerra Civil.

Tales hechos además tuvieron una repercusión importante en la masonería, pues ya es tópico encontrarse en determinados manuales al uso con la expresión de que detrás de la revolución del 34 “estaba la mano invisible de la masonería” y así lo expandieron diversos autores, entre ellos el autor del libro: Masones y pacifistas:

“ En julio de 1934, cuando el calor dispersó a los padres de la Patria, era evidente que los radicales iban a caer en brazos de las derechas. Para evitarlo con la complicidad de los mismo radicales se ideó un plan maquiavélico: permitir que los socialistas y los separatistas acumulasen armas en Asturias y Cataluña.[...] El gobierno Samper, con a feliz excepción de Salazar Alonso, se esmeró en dar realidad al proyecto “trazado con buril en la plancha de los maestros”[1]

De la misma línea son las reflexiones de Ferrari Billoch en el libro “Entre masones y Marxistas”, aunque menos broncas que las del fantasioso Tusquet, aunque éste incide más en el tema de la conjura judeo- masónica internacional. Al igual que lo hace Vaca de Osma, que además afirmar sin citar fuentes que algunos dirigentes asturianos, era masones, (Ferrari Billoch, adelantaba el nombre de Indalecio Prieto), y que nos introduce en la misma tónica:

“ Por otra, se entregan sin reservas a las tácticas revolucionarias al lado de comunistas y , no siempre de la CNT. No obstante hay conexiones entre las dos tácticas, pues hay numerosos masones en la preparación de la revolución de Asturias en octubre del 34, cuyo principal líder era el masón Belarmino Tomás[...]. Lo más curioso de aquellos bandos en los que se mezclaba lo republicano, lo marxista, lo masónico y lo separatista, es que en el famoso Octubre rojo e independentista de 1934, había masones dirigiendo la revolución y el secesionismo”[2]

Pues bien esta tesis del complot masónico va a ser sostenida por diversos autores que pondrán en circulación diversos trabajos que van desde los opúsculos y hojas de propaganda antimasónica, a trabajos más densos como son los libros ya mencionados, más otros que completan un largo y basto catálogo.[3]

No se entraré aquí a valorar hasta que punto a nivel español estaba implicada la masonería como organización, ya que muchas de las cuestiones apuntan a que distintos francmasones de muy distinta ideología y tendencia y logias estaban en el ojo de huracán, aunque mostraban grandes contradicciones como así lo refleja Amaro del Moral en su libro:

“La explicación de los sucedido estaba clara: la masonería, por un lado, estaba en contra del movimiento revolucionario; por otro, en contra del golpe de Estado, jugando un papel de equilibrio, coincidiendo con los que creían en la posibilidad de desplazar a la reacción del poder por medio legales, parlamentarios, por el juego de las maniobras y de las intrigas de las logias y en esa política se confundían Martínez Barrio, Besteiro, Trifón, los militares masones y todos los que, en el fondo, estaban en contra de Largo Caballero y de un movimiento revolucionario de clase”[4]

Conociendo la idiosincrasia y el basamento ideológico y social que se daba en las logias asturianas, ese tipo de acciones debían generar mucha reticencia, pues hay que tener en cuenta que la base social que conformaba la masonería asturiana, era hasta poco antes del 34, de una atomizada presencia reformista que a veces tuvo dificultades con otras tendencias ideológicas presentes en el seno de los bancos masónicos asturianos como los socialistas o los anarquistas. O los propios republicanos.

Aún así intentaré a través de este trabajo ir definiendo quienes fueron, no los autores que colaboraron de lleno en el movimiento del 34, cosa harto difícil dadas las lagunas documentales, pero sí al menos quisiera dejar constancia de quienes de alguna manera u otra estuvieron implicados en los sucesos que después se desarrollaron y que tuvieron una repercusión muy contundente dentro de la masonería asturiana, y más en las zonas mineras del Nalón y del Caudal, donde se concentró la represión y se concretó la implicación de varios francmasones en el movimiento revolucionario al pertenecer a los Comités, ello además se constituyó en la punta de lanza para implicar de lleno a toda la masonería asturiana que vió tremendamente atenazada por tales acusaciones.

1. LOS TERRITORIOS MINEROS y LA MASONERÍA.

En Asturias la presencia de la masonería, tanto en un siglo como en otro mayoritariamente su presencia se recoge en las grandes ciudades, en el caso que nos ocupa, la presencia masónica se circunscribe a Gijón, Oviedo y Avilés y con alguna otra ramificación hacia el Occidente asturiano llegando su registrase su presencia en los concejos de Belmonte, Luarca y Navia en el siglo XIX, y en Grandas de Salime en el siglo XX; y menos hacia el Oriente; donde los únicos talleres que se registran son Luz de Bimenes en el siglo XIX, en el Concejo del mismo nombre y el Triángulo Ferrer en la primera mitad del siglo XX en Nava.[5]

Si echamos pues, un vistazo al mapa de Asturias, veremos que el espacio que queda por cubrir es toda la parte sur del territorio, aquella donde la presencia agroganadera es importante, sector que no suele vincularse a la masonería, no sé si llega a tan solo dos casos de agricultores asturianos en el seno de los Hijos de la Luz; otra ausencia importante de la Orden es la que se registra en el ámbito minero, donde solo tuvo una pequeña punta de lanza en Turón con el triángulo Costa.

Pero si bien los territorios mineros asturianos no fueron fértiles a la hora de suscitar el trabajo en logia, no por ello dejó de haber una presencia entre las gentes mineras de singulares francmasones muy incardinados en la vida social y cultural de dichos valles.

En el valle del Nalón un primer rastreo sobre la presencia masónica en dicho valle sin pretender ser exhaustivo arroja este panorama:


Nombre y Apellidos Nombre Simbólico Logia Natural/Residente Profesión
Alejandro Nespral
Paz
NuevaLuz/ J.G. Río Langreo Capataz Minas
Severino Calleja Glez. Logia Argüelles Sotrondio Minero
Francisco Estrada

Nalón

Logia Condorcet Empleado
Mario Álvarez Campa Galileo Logia Riego Sama Procurador
Gaspar Fernández Paredes Sama Logia Palafox Comerciante
Manuel Alvarez Marina Logia Jovellanos Sama Empleado
José Rodríguez García Jovellanos Logia Jovellanos Laviana Comerciante
Enrique Alvarez García Sama Logia Catoniana Sama Estudiante
Marcelino Santos Tagarro Farmacéutico
Valentín Ochoa Rodríguez Dante Logia Riego Sama Empleado
Lino Vázquez Cordero Bienvenido Logia Jovellanos Laviana Secret. Ayto.
Sabino Antuña Sánchez Nalón Logia Jovellanos Langreo Industrial
Bernabé Hernández Gómez Sócrates Logia Jovellanos Laviana Maestro Laico



Nota: Alejando Nespral pertenece al siglo XIX, y el resto al siglo XX
Esto en cuanto lo que respecta al valle del Nalón, si nos referimos al otro valle hermano al Caudal, si bien no fue un enclave masónico importante pues tan solo se registra la presencia de un pequeño taller en Turón, no por ello dejó se ser una excelente cantera de la denominada Orden Hijos de la Viuda, más en el siglo XIX, que en el XX. Aunque en honor a la verdad también hay que decir que no están vaciados al completo las nóminas de masones del siglo XX, y menos aún definidas sus pertenencias u orígenes.

Un primer acercamiento pues a la masonería o francmasones que provenían u eran originarios del valle del Caudal nos presenta un interesante cuadro que tuvo esta membresía masónica[VGG1] :

Molleda Vázquez, Juan

Nataniel

Caballeros de la Luz 1886 * Mieres Empleado particular
Álvarez Robles, José Cazalla Nueva Luz 1880 Mieres Secrt. Ayuntamiento
Álvarez Cienfuegos , Carlos Rcchefort Nueva Luz 1880 Mieres Suplente “
Suárez Torres, Manuel Pelayo Nueva Luz 1880 Mieres Capataz de Minas
Vázquez Prada, Braulio Villalar Nueva Luz 1880 Mieres Propietario
Sela Sampil, Inocencio Oviedo Nueva Luz 1880 Santullano Abogado
Álvarez Clos, José Trafalgar Nueva Luz 1880 Mieres Industrial
Sela Castañón, José Aristóteles Nueva Luz 188 Mieres Capataz de Minas
Rozada Diaz, Paulino Torrijos Nueva Luz 1880 Mieres Militar
García Canteli, Rafael Milan Nueva Luz 1880 Mieres Maestro Tornero
Belugan Cabibel, Agustín Cambronne Nueva Luz 1881 Mieres Pagador
García Cañete, Rafael Ordoño 18º J. González Río Mieres Tenedor
Fernández, Julio César J. González Río Mieres Comisionista
Vigón Braulio Martinez Marina J. González Río Mieres Comisionista
Fernández Nespral, Demetrio Arístides J. González Río Mieres Empleado
Muñiz, Dionisio Estrabón J. González Río Mieres Empleado FC
Quintana Lavilla, Eugenio J. González Río Mieres

Nombre y Apellidos           N. Simbólico Grado    Logia                      Origen            Profesión

Aunque había habido tiempos mejores para la masonería, como hemos podido comprobar por los cuadros de miembros de las logias que estaban de alguna forma vinculados con dichos territorios, parecía como que nunca se iban a asentar las simbólicas columnas de la masonería en las cuencas mineras asturianas, hasta que a finales de 1928, por la voluntad de varios Maestros Masones (3º) Juan Serrano (Jaramillo) y Francisco Díaz (Sócrates), provenientes de la logia Argüelles (Oviedo) junto al Compañero (2º) Leoncio Villanueva “Costa que provenía de la Jovellanos 1, (Gijón), dependientes dichas logias a su vez de la Gran Logia Regional del Noroeste, que presidía Alberto de Lera como Gran Maestre, y López del Villar como Gran Secretario. Se ponen de acuerdo dichos hiramitas para romper esa “ficticia regla de la esterilidad masónica de las Cuencas” y establecen una pequeña célula masónica en el valle del Caudal, concretamente en Turón

Aunque ellos tres podían conformar la unidad básica de un taller masónico un “triángulo[6], prefirieron buscan en sus “logias madres[7] hermanos con los que tuvieran cierta afinidad de residencia y de conceptualización del trabajo masónico y que además estuvieran dispuestos a acompañarles en la aventura que querían emprender “ levantar columnas [8]en el valle del Caudal. Para ello contactan con otros tres hermanos masones, dos de la logia ovetense Argüelles y otro que había pertenecido a la logia gijonesa Jovellanos, aunque en esos momentos estaba “durmiente [9], con esta ampliación de miembros garantizaban la continuidad del proyecto.

Así comienza un nuevo taller en los valles de Caudal, cuyo alma mater va a ser Leoncio Villanueva, que se constituirá en el enlace con el estamento administrativo de la Gran Logia Regional del Noroeste (GLRN) con sede en Gijón; más adelante este turonés jugará un papel importante en el futuro del citado triángulo.

A lo largo de 1927 y 1928 van preparando los distintos documentos que se les solicita desde el elemento coordinador (GLRN) y desde el Gran Oriente Español, para autorizar la instalación del taller, cuya carta patente[10] les llegará confirmando la adopción del nombre y adjuntando el número correspondiente, quedando como Respetable Triángulo Costa nº 5[11], con sede en el Valle de Turón; pero antes de que les llegue la carta patente trabajaran en “instancias”, o sea con carácter provisional, aunque ello no supone que dejen de trabajar ya que en el cuadro lógico que en diciembre de 1928 presentaban a la GLRN tenía esta composición:


[1] TUSQUET.J.: “Masones y Pacifistas. Prólogo de Serrano Suñer”. Burgos 1939. Pag 85
[2] VACA DE OSMA, J. Antonio.: “La masonería y el poder”. Edt. Planeta 1992. pag. 246 y 247.
[3] FERRER BENIMELI, J. A.: “El Contubernio judeo-masónico-comunista”. Edto. Istmo. En dicho libro desarrolla ampliamente esta temática y donde se puede encontrar una amplia bibliografía, y por supuesto parte de las claves para entender este fenómeno del complot y la mano invisible de la masonería en las cosas de Estado.
[4] MORAL, Amaro.: “1934 El movimiento revolucionario de Octubre” Ed. Akal , pag 249.
[5] GUERRA, Victor.: “La Masonería en Asturias 1850-1938 – Los francmasones de la Comarca de la Sidra” Edt. KRK. Oviedo 2000.
[6] Se denomina triángulo, a un taller masónico que lo componen como mínimo tres masones, de los cuales uno ha de ser maestro masón (3º)
[7] Logias donde se inicia el francmasón, cuando se cambia de logia es habitual hablar de logia madre
[8] Levantar Columnas es la expresión ritual que expresa la instalación de un taller en un valle u oriente, en este caso en el de Turón.
[9] Se dice del iniciado como masón que por su propia voluntad abandona la actividad masónica.
[10] Título de Constitución dado por una obediencia que garantiza la regularidad de una taller, esa carta solo puede ser entregada a los hermanos fundadores, en el momento que una logia abata columnas, osea deja de estar activa, debe entregar su Carta Patente. De no hacerlo pasaría a ser considerada como “taller salvaje”
[11] Toman para el triángulo el nombre de Costa en homenaje a Joaquín Costa, político y escritor español. En su obras se denota una gran preocupación por la idea de modernizar España. Fue un prolífico escritor sobre tema temas sociopolíticos. Y en cuya memoria levantaron diversos talleres, y tambien muchos francmasones adoptaron su apellido como simbólico.


Textos@ Victor Guerra.
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