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18 febrero 2016

ELEUTERIO QUINTANILLA. LA ESCUELA NEUTRA Y LA MASONERÍA

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Siguiendo con idea de ir exponiendo los diferentes actos habidos en torno a la figura de Eleuterio Quintanilla, del cual ya he hecho una reseña de la recepción oficial que recibieron sus familiares en el Ayuntamiento de Gijón, o de la colocación de la placa en la calle Covadonga de Gijón, lugar donde estuvo la Escuela Neutra.

No estuve presente en las conferencias tanto de Ángeles Barrio sobre el Anarcosindicalismo gijonés, de la cual les dejo un enlace al audio de esta. No puedo hacer lo mismo con la conferencia de Jesús Jerónimo Rodríguez, aunque ya le había escuchado una conferencia en el año 2009 de cuyo acto dejé en su día constancia, no sé si esa nueva conferencia de EQ. Biografia de un líder anarquista, aportaría algo más, pero siempre es bueno escuchar a Jesús Jerónimo.

Al acto al que asistí junto con el compañero Macrino Fernández, fue a una conferencia que dimos a dúo en la sede del Ateneo Obrero de Gijón el 3 de febrero.

LA ESCUELA NEUTRA

Macrino Fernández. Profesor del IES Rosario de Acuña, e investigador con un conocimiento profundo de la Escuela Neutra a cuyo proyectó dedicó un trabajo titulado La Escuela Neutra Graduada de Gijón.

El profesor Macrino, trajo a la conferencia sus notas escritas, que leyó en buen tono y concordancia con el auditorio que llenó por completo el aulario del Ateneo, con caras muy conocidas.


En general Macrino no se separó de su tesis ya expuesta sobre la Escuela Neutra, no tanto como un producto masónico, que no lo fue en sus comienzos, ya que fue producto del revulsivo ambiente de colaboración entre el naciente reformismo gijonés, las bases obreras socialistas y anrcosindicalistas, y una incipiente masonería que se va a ir incardinando en el proyecto.

Nada que objetar pues la verdad es que el nacimiento de la idea y desarrollo del proyecto así fue, aunque a partir de unos años las organizaciones obreras van declinando su colaboración a la Escuela Neutra, en la cual termina desembarcando con todo su poderío la masonería gijonesa, por mor de las circunstancias a la vez que la Escuela Neutra, la Escuela Sin Dios que llamaban los conservadores y la cetrina derecha asturiana va mudando de Escuela Neutra a la Escuela de Eleuterio Quintanilla, a pesar de que el sufragio, lo locales y el apoyo administrativo y financiero ya fue hasta su conclusión un trabajo que auspició la masonería. En esta tesis más o menos se mantuvo el profesor Macrino Fernández

Y aquí tienen el video que se grabó de dicha intervención.

ELEUTERIO QUINTANILLA COMO MASON

La segunda parte de esa conferencia, me tocó a mí desarrollarla, y lo hice a cuatro fechas que tenemos con relación al periplo masónico del anarcosindicalista y profesor de la Escuela Neutra.

Eleuterio Quintanilla, no se vincula a la masonería ni al proyecto de la Escuela Neutra desde sus inicios, sino que tardará unos años, y por tanto los inicios de la Escuela va a estar en manos de otros referentes como Aurelio Guerra, muy silenciado en cuanto al desarrollo de este proyecto.


Eleuterio Quintanilla lo tenemos iniciándose en Julio de 1917 en la logia Jovellanos nº 337, con el nombre simbólico de Floreal, luego esta logia se renumeraría como la Jovellanos nº1 dependiente de la Gran Logia Regional del Noroeste (GLRN) bajos los auspicios del Gran Oriente Español (GOE).

La segunda fecha que tenemos de Eleuterio Quintanilla en el seno de la masonería se produce por una información de 1933 en el cual se informa que se le da de baja Por falta de Pago y Asistencia. En todo ese tiempo, hasta 1928 que hay registros en los que aparece como miembro Eleuterio Quintanila, hay una casilla que no se mueve, y es la de su grado, o sea que salvo que aparezca otra información Eleuterio Quintanilla no pasó de ser, en 14 años de Aprendiz Masón (1º). Luego comentaré este tema.

Otra noticia relacionada con la actividad masónica y anarco sindicalista es cuando en el seno de la confederal de la FAI, (1937)el grupo específico ORTO, al que pertenecía E. Quintanilla, Acracio Bartolomé y Gonzalez Mallada entre otros, tratan el tema de conciliación entre Masonería y anarcosindicalismo, y donde el maestro Quintanilla contesta que él ha sido masón, y que muchos grandes hombres del anarquismo han sido masones -y se extiende en explicar lo que representa el orden internacional y la masonería-. Finalmente «se acuerda que no procede por el momento declarar la incompatibilidad de la FAI con las Masonería»

 
Y la cuarta fecha de relación masónica es cuando en 1945 le encontramos vinculado a la logia Ambrosio Ristori de Burdeos, vinculada a la Gran Logia de Francia, aunque en su documento nada dice de su grado o cualidad.

Hasta aquí todo los que tenemos relacionado con la masonería de forma directa, más a allá de su figura central en la cuestión de la Escuela Neutra, que lo fue.

PERIPLO MASONICO 

Pongámonos como nos pongamos, por mucho cariño que le profesemos al viejo anarquista gijonés, faista de pro y autodidacta insigne, cuyas coordenadas vivenciales, con el cual tengo muchas concomitancias comunes, a partir de los datos y de esa experiencia común, entiendo que todo el periplo masónico de Eleuterio Quintanilla quedó en algún momento estancado, arrinconado a modo de una propuesta existencial de primera magnitud, pero que no para vivirla en el seno orgánico de una estructura como la que representaba la GLRN, cada vez más inclinada hacia el reformismo melquiadista. 

Dentro de la experiencia vital masónica, uno sabe que cuando alguien durante años no pasa del 1º Grado, es que algo está pasando, y si está dentro de la organización y no avanza en grado, al menos hasta Maestro Masón, es que algo sucede, y eso fue lo que creo que sucedió a Eleuterio Quintanilla, que el centro de su trabajo fue la Escuela Neutra, y no la masonería como tal, más allá de sentirse masón, que a buen seguro que lo era de los pies a la cabeza dentro de esa concepción masónica -anarquista que buscar al hombre dentro de una concepción positivista y su proyección como tal que tanto atrajo a los libertarios a la masonería.

Digamos que Eleuterio llega a la masonería con un proyecto en marcha como es la Escuela Neutra en la cual va acomodándose de tal manera que llega a ser su alma mater, pero esa misma vinculación le despega de la estructura masónica por la entrega al proyecto educativo, aunque en parte esa misma vinculación que aunque no es plena, ya que apenas sí asiste a los trabajos masónicos, pues le vincula sin mucho problema con la Escuela Neutra, pues no en vano era un «hermano» que por su entrega, le estaba sacando las castañas del fuego a la Logia Jovellanos, pues el proyecto era llevado en todo momento por Eleuterio Quintanilla, al cien por cien.


El viejo anarquista supo hacerse un hueco dentro de la Escuela Neutra, hasta ser insustituible, pues trabajar por 200 pesetas al mes como director, dando clases nocturnas, y con una dedicación plena, resultaba para él bueno pues tenía el trabajo que quería, y para la masonería asturiana no tener una preocupación diría era toda una garantía. Por tanto, se respetaban los espacios de cada uno, aunque estos no fueran del todo canónicos.

Supongo que cuando ya no le era posible a Eleuterio Quintanilla asistir a las tenidas y pagar sus capitaciones, su logia y la GLRN tampoco pudieron hacerse cargo de ellas, pues en esos momentos se le expulsa como a otros muchos Hermanos, es de este modo como Eleuterio Quintanilla, se le da de baja en la masonería gijonesa, por falta de asistencia y pago de capitaciones, y ya no volverá a estar vinculado a la masonería al menos hasta 1945. 

Sin embargo, sí que estuvo vinculado incluso cuando tomó camino del Exilio, pue la Escuela Neutra no fue disuelta como tal, y Eleuterio Quintanilla pasó la frontera con una colonia de chavales.

Tras ese periplo volvemos a encontrar a Eleuterio vinculado con la masonería a través de la Gran Logia de Francia, de la cual dependía una logia de exiliados como la Ambrosio Ristori, ¿Qué hacía en esa logia, o cómo llega a incorporarse a ella y sus trabajos? Eso a día de hoy todavía sigue siendo una incógnita.

Les dejó con los videos que se grabaron sobre dichas conferencias.

Victor Guerra

12 febrero 2016

MEMORIAL INSTITUCIONAL A ELEUTERIO QUINTANILLA

Foto Recpeción

Los actos del 50 aniversario de su muerte han traído consigo, amén de lo que ha comentado, otros dos actos institucionales, en pro recuperar la memoria de este singular ciudadano gijonés nacido en los finales del siglo XIX.

Uno de ellos estos actos ha sido la recepción que dio la Corporación gijonesa, o una parte, pues no sé muy bien porque en la representación tan solo estaba o eso creo una parte de esta, la que corresponde o yo identifico como Podemos  y Foro, que tuvo lugar el día 29 de Enero del 2016, y que ha tenido cierta repercusión en la prensa regional como pueden ver en este enlace.

Por mi parte llegué tarde, o el acto se adelantó unos minutos, por lo cual me perdí las postrimerías de la recepción, en la que ya de mano digamos que no había mucha presencia, pues un Viernes a las torera hora de las 12,00 horas pues no es muy buena hora para que a estas cuestiones asista el personal, aunque a decir verdad tampoco el institucional era nutrido, pues eché de menos en la fila institucional la figura de la Sra. Alcaldesa,Carmen Morillón, como seria de menester para un acto de esta naturaleza, pues la Sra. Alcaldesa  nos representa a todos,más allá de estuviera representada la izquierda política.

Pero ya sabemos cómo va el tema de las filias y las fobias en este país, cuando puede situarme en la fila de visitantes a la recepción, no solo atisbé algunos de los integrantes de la familia Quintanilla, los directos y los indirectos, sino que me dejé llevar por el suave decir del discurso preparado para la ocasión por Helios Privat, en representación de la familia.

Discurso cargado de emoción y guiños, con menciones a la libertad de conciencia, como directriz de conducta que el abuelo Eleuterio Quintanilla, le ofrecía al huérfano de padre, Helios Privat, que rememoraba una cuestión que debería estar presente en el quehacer de la ciudadanía, «honrar el trabajo y la trayectoria de los hombres, como Eleuterio Quintanilla, «supieron cumplir con su deber y dar un sentido a su existencia»

En el regio salón gijonés lleno de retratos de próceres de rango abolengo gijonés sonaban extrañas las palabras muy hiramistas que encarnaron el deseo de Eleuterio Quintanilla «la emancipación de todos los hombres y mujeres para lograr una enseñanza libre, para unir lo que estaba diseminado» en un proyecto común «para caminar en pro de una humanidad mejor», aunque el ritual masónico nos habla de una «sociedad esclarecida»

En el homenaje familiar se obviaban las referencias masónicas indirectas, pero su nieto, estaba dejando sonar en el regio auditorio los sones más masónicos, no con fechas o citas respetando el silencio del viejo abuelo en los temas masónicos, pero esa membresía se hizo patente para oídos atentos al traer al hilo párrafos que debió leer tantas veces el Hermano Floreal (ese era el nombre simbólico del masón Eleuterio Quintanilla).

Bueno era que sonaran altas y claras estas palabras, e incluso las citas de una membresía como la masónica que dos veces dio el «do pecho» presentándose en las consistoriales los primeros para comunicar de forma institucional la derogación de un poder conservador que debía dejar paso a la república, en Gijón lo hicieron por veces los masones gijoneses, siendo los primeros en alzar las banderas de las dos Repúblicas la de 1871 y la de 1931, y eso también debe de decirse y escucharse.

Pero aun así, el maduro Helios que mamó las primeras lecciones un agotado anarcosindicalista y masón abuelo, trajo al cierre de esos trabajos otras máximas que me devolvieron al recuerdo de las viejas columnas de mi logia adoptiva: La Zelé de Bayona, donde escuche también algo que Privat comentó sobre la soledad y el silencio, el silencio que se pide en los trabajos masónicos, y que en el caso del exilio español- el masónico- entre las columnas «J» y «B» eso iba acompañado de soledad y amargura por un fracaso común y una tierra lejana aunque sus predios estuvieran a alcance de sus dedos.

Helios Privat, y su familia nos dejó un encargó y es que «España no puede renunciar a la memoria histórica, no puede callarse, quizá – nos dijo no puede callarse, quizás la nostalgia no es sana, pero el olvido es criminal»

Un encargo que venía de la mano de una dura enseñanza que también comentó «durante años, refugiados o hijos de refugiados tuvimos vergüenza frente a los que vivíamos como una humillación. Parta el abuelo, como par otros muchos- ser digno era callarse. Nuestros padres callaron, nosotros también, aunque ello no es olvido…»

Culminó su alocución- Helios- con la lectura de un duro poema a cerca del destierro, y de la soledad que me retrotrajeron a otro  poema-canción de Victor Manuel, que recuerda esa soledad:

Sé que la noche es larga,
y debo andarla sin una mano amiga;
porque así lo he querido;
porque aún no he aprendido
a manejar recuerdos a mi antojo.
Y porque soy consciente
de que solo soy eso:
un hombre solo.

La recepción daba a su fin, y vinieron las fotos de unos a otros, saludo al amigo Helios y algunos familiares, pues me siento extraño y extrañado, ante la presencia de los Quintanilla, y el dolor que media en otros lares por ese largo y cabal destierro que acabó con la vida del abuelo Floreal

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Además tenía otras urgencias como era irme de viaje Madrid a unos trabajos los cuales «empiezan al mediodía en punto y cierran a la media noche en punto», y donde también tuvimos un minuto para recordar al viejo Hermano Floreal en su Oriente Eterno en medio de una Cadena de Unión fraternal.

Eché de menos no estar en la colocación de la placa en memoria del Eleuterio Quintanilla, que he visto estos días, expresada en asturiano, lo cual me ha resultado chocante, como extraña es su colocación a modo de placa de dentista a un lado del portal, cuando la entrada de la Escuela Neutra, si mal no recuerdo tenía su entrada por un lateral que daba a la calle Concepción Arenal.

Echo de menos en esta placa la simbología de la adscripción anarcosindicalista de Eleuterio Qunitanilla, la CNT, así como los símbolos masónicos, pues la Escuela Neutra, tuvo como patrocinador en todo momento (1911-1937) a la masonería asturiana encarnada en la figura de la Logia Jovellanos y de la Gran Logia Regional del Noroeste.

Y en las fotos que luego vi, sobre la colocación de la placa, eché de menos las representaciones ciudadanas y políticas de la ciudad, por las que tanto abrogó Eleuterio Quintanilla, y por supuesto eché de menos las bandas de mi propia institución, la masonería, tan ocupados estaban unos como invisibilidades otros, tal vez ignorantes del gran acontecimiento que se estaba produciendo en Gijón donde la masonería debiera haber tomado como suyo el homenaje al viejo Hermano y director del proyecto que fue buque insignia de la acción formadora de la masonería asturiana, a cuyo recuerdo y compromiso parece que se le da la espalda, más empeñados en estar presentes en homenajes ajenos.

Tal vez el viejo anarquista como representante de  una masonería pequeño burguesa debiera haber tenido en su recuerdo una imagen de este tipo, hubiera sido un buen cierre conmemorativo para el viejo compañero de bancada,

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Quede al menos en el recuerdo lo acontecido, y perdonen que revindique la membresía masónica, pero esta no la he visto reflejada en casi ningún sitio, y este es el momento de hacerlo. Gracias,
Aunque alguna bandera rojinegra no hubiera estado nada mal, a buen seguro que si el amigo Garay hubiera estado entre nosotros hubiera entornado esa bandera como buen representante también del anarquismo gijonés, aunque ello hubiera molestado a la bien pensante progresia local gijonesa.

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En fin, son las cosas de la España actual, bien porque unos ya no recuerdan y porque otros están ocupados, los actos han quedan reducidos a importantes  testimonios de esforzadas voluntades  avencidadas en torno al Aula Popular de J. Luis Rúa  y el Ateneo Obrero,  quedando la ciudadanía y sus conformaciones sociopolíticas entredicho por la falta de apoyo y coherencia fraternal…


He dicho Victor Guerra

05 febrero 2016

RECUPERANDO AL MAESTRO ELEUTERIO QUINTANILLA


Hace ya unos días, y tras un silencioso y callado trabajo del grupo de trabajo Eleuterio Quintanilla   y del Aula Popular José Luis García Ría,  se presentó en el  Club de la Nueva España de Gijón,  el libro: Memoria de Eleuterio Quintanilla

Fundador y militante de la CNT, periodista, director de la Escuela Neutra, bibliotecario y profesor del Ateneo Obrero de Gijón,y exiliado, este fue el periplo de este francmasón nacido en Gijón y fallecido en  Burdeos en 1966.

Es la figura que se quiere rescatar desde hace años el olvido, empeño que en la presentación del libro por parte de Chema Castiello y Yolanda Díaz, quedó patente, pues la presentación contó con un lleno total,de variopinta grey  con la intención de conocer aún más la figura de este autodidacta chocolatero que se aupó hasta la dirección de la Escuela Neutra, (1911-1937).

 Proyecto educativo que auspiciaron tanto las sociedades obreras, como el incipiente republicanismo reformista de Melquíades Álvarez y la también flamante masonería asturiana, encabezada por la Logia Jovellanos nº 337, que finalmente mantuvo y sostuvo el proyecto incluso hasta 1937.

Me interesó  de tal acto, sobre manera, el retrato de Chema Castiello, construido desde el cariño al personaje, al cual se le añaden una serie de pinceladas que  nos acercó a esa figura ambivalente,  en la que nos movemos  los autodidactas, de ser displicentes  vanguardistas, tal vez por falta de prejuicios y sujeciones culturales y políticas, lo cual también hace que las aventuras intelectuales terminen siempre de modo un tanto trágico, en tanto que terminan siendo proyectos derrotados por la imperiosidad de los tiempos de las urgencias o el imperialismo de las pluridiversas corrientes de moda

Luego estos  hechos, estas propuestas van recobrando vida de la mano de otros siendo nítidos referentes de nuevas regeneraciones, paradojas de la vida, tan solo quedará  en el poso de la memoria y  la experiencia intima de haber parido la cosas, y en ese juego Eleuterio Quintanilla fue un corredor de fondo que jugó  a poner unas ideas en marcha, como  la coaligada acción política entre el pujante anarquismo y el naciente socialismo astur, o sea  la unión sindical entre la UGT y la CNT, batalla que dio junto con otro personaje recientemente biografiado como fue Teodomiro Menéndez, compañero de bancada masónica y de luchas y planteamientos por la acción conjunta que nunca pudo ser.

El cuadro sutil que nos fue exponiendo Chema Castiello, era la imagen  de un hombre vibrante, de fuerte y bien construida oratoria, así lo recuerdan muchos compañeros, pero en definitiva estamos ante un náufrago de los abencerrajes astures tan proclives a la destrucción de ideas, ideales y referentes, y cuyos embates hicieron que el Maestro se refugiara en una especie de introspección misógina muy proclive en su carácter, que reconozco en alguno de sus descendientes.


El maestro chocolatero que salió del barrio, de la fábrica, para darse un denso baño de intelectualidad y construcción personal en el seno de la autoformación obrera, pero también en el seno de organizaciones como el Ateneo Obrero de Gijón, donde colaboró y conoció y se codeó  con brillantes figuras como Sánchez Gali, o la pujante juventud reformista encarnada en Marino Merediz Díaz Parreño, o Dionisio Cinfuentes, con intelectuales  como Fernando Vela, fustes  intelectuales a los que hay que añadir la presencia de  un brillante Melquíades Álvarez, o Ulpiano Alonso, o un inquieto empresario  como Gervasio de  la Riera. 

En definitiva, una importante formación en la sociabilidad de la ciudadanía. que en aquellos momentos pivotaba desde las intensas asignaturas en las variopintas bancadas políticas y sindicales a las impartidas desde las diferentes columnas masónicas, en las cuales también el Maestro de la Escuela Neutra, tuvo ocasión de recibir y es de suponer que también de disertar.

Pero algo debió pasar para que durante 17 largos años,  su currículo masónico no llegara  hasta el rojo mandil de Maestro Masón, pues como dicen los castizos quedó para vestir santos masónicos como  Aprendiz Masón (1º),  lo que ya nos indica  un presunto fracaso, no sé si personal o colectivo, motivo  por el  cual  su memoria se ha quedado  perdida en un extraño silencio  masónico en el cual habrá que  escarbar, pues es un chocante contrapunto de intenso contraste con su acción como referente de la Escuela Neutra.

El relato presentado por Chema Castiello, veraz y trufado de nuevas informaciones traídas de un reciente viaje por tierras francesas, visitando a amigos y familiares, en un ingente compromiso para recuperar la figura del introspectivo Eleuterio Quintanilla, que puso proa  al exilio con un pequeño pelotón de niños, a modo de recuerdo permanente de su transcendental dedicación a la formación de la infancia obrera  gijonesa.

Con un exilio tan duro como largo, que hizo que el Compañero libertario y francmasón, se cobijara en el denso y oscuro caparazón introspectivo, añadiendo otra derrota más, eslabón de una larga ristra de proyectos derruidos por las intemperancias de cada momento.

Pero la labor del Aula Popular José Luis García Rúa, en la recuperación de la memoria histórica y familiar de quien ostenta a modo de título su trabajo socioeducativo, es impresionante, pues el libro va recorriendo a través de los recuerdos de los distintos familiares de Eleuterio Quintanilla, los episodios de un quehacer, de una idea, y de una preocupación cotidiana, incluso el de la subsistencia, lección dura la del exilio y el destierro.
Es un libro el presentado, de tamaño pequeño de unas 165 páginas que nos aportan, una delicatesen historicista que hay que saborear recreando cada hoja desde la efímera memoria aquellos tiempos, aquellas memorias colectivas que yo he escuchado durante los nueve años de continuadas visitas a las tierras francesas y platicadas por los descendientes del áspero destierro español.

En fin una emotiva presentación que cerró la otra coautora Yolanda Díaz, que trajo a la memoria de los asistentes, gentes de la tiza, viejos y maduros representantes de aquel anarquismo libertario de los años 70, donde tanto Juanjo, de HC, como yo mismo, junto como otros tantos dábamos la batalla contra el cenetismo más rancio y plomizo de aquellos tiempos, pues lo dicho una plural asistencia  a la que Yolanda expuso las distintas traducciones que hizo Eleuterio Quintanilla, una serie de cuentos que se recogen en dicha publicación.

Y así se cuenta como el viejo «paisano» español ha  quedado perdido para la memoria francesa, y el reencuentro con una parte de la sociedad gijonesa  a través de este  virtual recuerdo del viejo anarquista náufrago de una derrota, que ha ido tomando color y ternura, por un «paisanín» como Eleuterio Quintanilla, a cuya presentación del libro asistí emocionado sintiendo en el ser interno e íntimo esas raras semejanzas que el azar nos ha dado, como la militancia anarquista y faista, la dura membresía masónica y algunas otras preocupaciones intelectuales, en las cuales cada uno ha hecho sus pinitos. Es un daguerrotipo  efectivo que nos devuelve a lo más íntimo de cada persona,

Gracias Compañeros¡¡¡¡

He dicho Victor Guerra
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