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05 julio 2009

Teodoro López Cuesta, socialista y francmasón


Teodoro Lopez Cuesta  viene al mundo  al mundo en Cangas de Onís en 1886, su padre trabajaba como Ingeniero en las obras del comunicación con el Puerto de Pontón. Aunque el ciclo vital de López Cuesta estará muy vinculado a la ciudad de Oviedo. No se debe confundir con el que fuera rector de la Universidad de Oviedo, ya que estamos hablando de su padre.

La otra luz, la masónica, la ve en el seno de la logia Argüelles, que trabajaba en los Valles de Oviedo,  con carta constitutiva del 20 de Octubre de 1925,  es un taller  que fundara otro conocido odontólogo, Jaime Benjamin Viliesid, atrayendo hacia este taller a diez hermanos masones pertenecientes a la Jovellanos1, y a un hermano de la  logia Riego nº2. El resto de los componentes son profanos que se incorporan al taller a lo largo de  1931. Algunos de los que levantan las columnas del único taller que trabaja en Oviedo durante el primer tercio del siglo XX se van de la obediencia “sin plancha de quite”, entre ellos su Venerable Maestro.

La logia Argüelles es un taller muy influenciado por las circunstancias que le tocó vivir, lo que hace que sus trabajos y preocupaciones estén muy orientadas y centradas en las cuestiones políticas, y esa preocupación no es bien vista dentro de la masonería de esos momentos, o al menos por un sector que rechazaba toda acción política y quería un equilibrio que en esos momentos ya era difícil tener, de hecho se puede ver que la mayoría de los masones que aún quedan en el seno de las logias tienen una implicación desde una óptica beligerante con el sector más conservador de la sociedad y de la propia orden, aunque no son una excepción dentro de la masonería de la época.

De hecho no hay nada más que echar una mirada sobre algunas personas que en un momento u otro pertenecieron a la orden, como Ismael Alvarez Alvarez, de Izquierda Republicana, miembro del consistorio ovetense, Crisanto Alonso Pérez afiliado al Partido Federal, también concejal por la Conjunción Radical Socialista de 1931, el propio Teodoro Cuesta, que participó en las labores consistoriales, y cómo no, otro distinguido miembro, Juan Pablo García, aún en esos días estudiante y que más tarde tendría un papel destacado tanto dentro del campo político como en la masonería .

En esa línea crítica y de carácter social, nada hedonista ni esotérica, hay una proposición de 1932 que presenta la logia Argüelles, encaminada a que el representante de la Gran Logia Regional del Noroeste en la Gran Asamblea General del Gran Consejo Federal Simbólico haga que:

...se realicen las gestiones necesarias para conseguir que el Gobierno diga la verdad de lo que ocurre en Marruecos con el Alto Comisario, pues a pesar de la interpelaciones hechas por Diputados, no se había detenido el estado de represión denunciado por diferentes elementos políticos y como no por los propios hermanos masones residentes en aquellos valles. “

Cuestión que firma como Venerable Maestro Joaquín del Riego y que tendrá en cuenta la Gran Logia Regional del Noroeste para trasmitir al alto organismo y requerir las consiguientes informaciones.

Teodoro López Cuesta  se incorpora a la labores del taller ovetense, de forma tardía sobre 1933, adoptando el simbólico Pasteur”. La proyección de Teodoro dentro del taller fue importante, a pesar de las escasas noticias que nos han llegado, y más si echamos un vistazo a las circunstancias políticas y sociales que se dieron en la época, un proceso continuado de conflictos laborales que desembocan en el proceso revolucionario del 34 con la consiguiente represión, que supuso para la masonería y para la conciencia personal de cada masón, un brutal enfrentamiento entre dos polos que algunos entienden como antagónicos: la masonería y la política .

Según la declaración de Teodoro López Cuesta a los servicios policiales cuando es detenido, está separado del taller desde los conflictos sociales del 34. Aunque lo cierto es que Teodoro llega a ser Venerable en 1936, desde cuyo cargo dirige una carta al alcaide de la Cárcel de Burgos, también masón, Julián Peñalver:

“... Querido Hermano en la prisión que tan dignamente regís, se encuentra recluido el H:. de nuestro cuadro Severino Súarez Súarez , simbólico Pino, y aunque sabemos que no necesitáis excitaciones para cumplir con vuestro deber como H\ con todos los que se encuentran en tan desgraciada situación pertenezcan o no a nuestra augusta Orden, os lo manifestamos porque en la carta recibida de dicho H:. nos dice saber por referencias que pertenecéis a ella, lo que indica que no está seguro de ello y por lo tanto que no sabéis de él. No os comunicamos esto antes porque teníamos entendido que el hermano Pino estaba en Pamplona. Seguro como estamos de que haréis cuanto sea posible por ayudare a sobrellevar lo mejor posible su prisión, esta respetable Logia os da por anticipado las gracias.

Cumplía así Teodoro como Venerable y como francmasón la máxima de velar por los hermanos que están en situación de desamparo, en suma con el sentido de una fraternidad masónica que se ejerce como núcleo de relación entre todos los hermanos y que constituye la suma de la libertad individual y la igualdad espiritual.
Lo cierto es que los servicios policiales no tenían muy buena opinión de este francmasón que según ellos “... había tomado de forma violenta el Ayuntamiento de Oviedo, además de ser un reconocido marxista””.

Evidentemente el odontólogo López Cuesta era un convencido socialista que participaba activamente, en la presión política y social de toda la izquierda que obliga al Rey a nombrar un nuevo gobierno presidido por el almirante Aznar , cuyo propósito era el de retornar a la legalidad constitucional. Con esa intención fueron convocadas las elecciones municipales para el 12 de Abril de 1931.

Para hacer frente a los monárquicos, se firma en toda España una gran alianza electoral la Conjunción Republicano-Socialista.

 En Oviedo, dentro de la Agrupación Socialista y durante el mes de marzo, López Cuesta celebró varias asambleas para organizar el proceso electoral y nombró para ello una comisión encargada de negociar con los republicanos el reparto de puestos en la lista; la mitad de los candidatos propuestos eran socialistas y entre los que se encontraba Teodomiro Menéndez- convertido por unas horas en Gobernador Civil interino de Asturias- Manuel Jesús de la Vallina, regente del periódico “Avance” y el propio Teodoro López Cuesta, salen elegidos en las elecciones municipales convertidas de en un auténtico plebiscito, y se sientan en los bancos consistoriales ovetenses como miembros de la minoría socialista junto con otro distinguido masón el federalista Crisanto Alonso Pérez, que cooperan para que salga elegido Alcalde de la ciudad de Oviedo, otro francmasón, el republicano Luis Laredo Vega, que fue miembro de la Logia Argüelles.

En 1934 Teodoro Cuesta ocupa la vicepresidencia de la agrupación socialista de Oviedo.

Es más,  los concejales que habían sido depuestos a partir de la revolución del 34, con la victoria del Frente Popular , nuevamente son repuestos en sus cargos, creándose así la Comisión Gestora y en la cual van a estar López Cuesta como 4º Teniente Alcalde, e Ismael Alvarez como el 6º teniente de Alcalde.

Con la pérdida de la guerra, el hermano “Pasteures detenido en Tineo y se inicia el proceso que le instruye el Juzgado Militar Especial de Liquidaciones, del que era Juez Instructor Bonifacio Lorenzo Somonte. Todo ello se desarrolla en Cangas de Narcea, donde se lleva a cabo un Juicio Sumarísimo contra doce procesados entre los que destaca Teodoro Cuesta al que se le acusa de:

“...ser francmasón; haber participado en los actos del Frente Popular; haber sido Alcalde; intervenir en las actividades de propaganda marxista, y haber intentado crear un grupo de la Liga de los Derechos del Hombre en concomitancia con la masonería internacional y por tener dichos actos mucha más transcendencia, ...en esta región de Asturias donde es más violenta la realidad revolucionaria. CONDENAMOS a la pena de muerte a Teodoro López Cuesta. Acuerdo aprobarla y en su virtud comuníquese por telégrafo a la Asesoría Jurídica de la Secretaría General y suspéndase en tanto la ejecución de las penas de muerte. El Auditor de Guerra que firma en Coruña el 4 de Julio de 1937.”

La masonería española y por supuesto asturiana, intentará que el proceso no se consuma, y hace llegar varias cartas a diversas personalidades como José Maldonado, Director General de Carreteras o la dirigida a D. José Giral, apelando a sus altas autoridades y a su alto prestigio para que intervengan a favor de los “hermanos” (cuya lista adjuntan), con la intención de que las negociaciones que se realizan para el canje de prisioneros, se les tenga en cuenta. En esa lista de hermanos prisioneros por los facciosos, están Sergio de Arriba Castro y Teodoro López Cuesta.

Finalmente la condena será conmutada a cadena perpetua el 12 de Noviembre de 1937.

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