Mostrando entradas con la etiqueta Carreño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carreño. Mostrar todas las entradas

07 septiembre 2011

MASONERIA EN GIJON (2ª parte)


image_thumb[1]
2ª Entrega del libro (ya agotado) la Una aproximación a la Masonería en Gijon

4.- LA MASONERÍA GIJONESA DEL SIGLO XIX

La historia de la masonería gijonesa, en su conjunto es de una trascendencia vital para comprender la ciudad, los hechos, las motivaciones sociales y políticas que se fraguan en dicha sociedad. Estudiarla en su conjunto y en su dimensión exigiría una labor profunda que sobrepasa con mucho los parámetros que exigen las bases del 2º Premio de Investigación Rosario de Acuña.

De ahí que aborde ésta aproximación con la intención, no solo de dar una pequeña visión general lo más exhaustiva posible sobre la repercusión de la masonería sino con la idea de abrir nuevas caminos e informaciones a modo de nuevas herramientas para poder analizar y entender bajo un prisma distinto la sociedad gijonesa. Eso sí, despegándose de las ideas preconcebidas de contubernios judeo-masónicos y comunistas, o de oscuras manos que, como fantasmas, están detrás de todos los tumultos y conflictos sociopolíticos del momento.

Hablar ya de una masonería articulada en logias o en triángulos en suelo gijonés, es hablar fundamentalmente de Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854), cuyas columnas levantan trabajadores especializados franceses que acuden a prestar sus servicios a los grandes proyectos fabriles de vidrio y loza que se concitan en Gijón. Será pues el 27 de diciembre de 1852 (Solsticio de Invierno) cuando realicen la instalación regular del taller .

De los treinta miembros de esa primera logia, hay seis asturianos, pero ninguno de ellos es gijonés, aunque algunos de los apellidos extranjeros que aparecen en éste taller y en otros, terminaran constituyendo parte de la burguesía de la ciudad, como es el caso de los Hurlé, Vinck , Hulton...etc.

En la primera logia, antes reseñada, y en la siguiente Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1871-1875), hay adscrito un francmasón, que aun no siendo gijonés formará parte de la vida de la ciudad y es Francisco Pérez Carreño, Capitán de la Marina Mercante, asentado como tal en la villa Jovellanista. Se inicia este marino, como Aprendiz Masón en la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, donde consta en los cuadros lógicos del taller en los años 1851 y 1853.[1]

Los alma mater de dicha formación serán: José Victory (escribiente intérprete), Jesús de Gracia (sastre), y Joaquín Cabrera (Médico Cirujano). Esta logia trabajará bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia, pero correrá un grave percance puesto que en el Boletín Oficial de Oviedo, del 9 de Mayo de 1853, se publica la Orden de su Majestad la Reina, en la cual decreta:

“ Para conocimiento de los señores alcaldes de la provincia, á quienes encargo con la mayor eficacia se conduzcan en este servicio con el interés y el celo que su importancia exige, dando parte a este Gobierno de provincia inmediatamente de cualquiera noticia que puedan adquirir sobre el asunto que tan justamente recomienda y encarece sobre la persecución de las sociedades secretas”

Ello trae consigo la detención de algunos de los responsables de la logia y el exilio de otros. El gobierno francés ante las distintas presiones que recibe de los sectores francmasónicos, intercede a su vez ante el gobierno español y ello da como resultado un indulto para los distintos encausados, “pasando a sueños los trabajos de la logia”. Se ignora si a Pérez Carreño se le encausa, aunque no se vuelve a saber de él hasta el advenimiento de la revolución de 1868, donde la masonería toma nuevos rumbos, tras la cual se constituye la segunda formación masónica de la ciudad la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1871-1875) que convivirá en el tiempo con las logias Perla del Cantábrico y La Razón, todas ellas ubicadas en los valles de Gijón.

Peréz Carreño, reaparece para estar presente en uno de los hechos más importantes del siglo, la proclamación de la 1ª República en 1873. En la tarde antes de la proclamación, se presentan ante el Sr. Alcalde la siguiente embajada compuesta por: Francisco Pérez Carreño, Eduardo Guilmain (que ejerce de Orador[i] en ésta segunda formación de 1871-1875), y Apolinar Menéndez Acebal[2], y manifiestan que traen órdenes verbales del Gobernador Civil para que la Corporación Municipal dimita y resigne el mando consistorial en el Diputado Provincial D. Alejandro Blanco. Tal embajada tiene éxito y se adopta la siguiente providencia:
“ Gobierno de la Provincia de Oviedo: Atendiendo a las consideraciones en que esa Corporación Municipal, funda su dimisión he acordado aceptarla nombrando provisionalmente a los individuos que al margen se expresan mientras por la superioridad no se resuelva lo más procedente. Lo que participo a Vd. Para su conocimiento y el de los interesados, a los efectos oportunos. Oviedo 13 de 1873 ”[3]

De los veinticinco nombres que se propugnan como concejales y que se consignan al margen del documento, están distinguidos masones como Justo del Castillo, y los componentes de la citada embajada entre los que se encuentra el hermano Pérez Carreño, que a su vez serán los promotores de la siguiente propuesta:

“Perpetuar la memoria de la proclamación de la República, legando a la posteridad un monumento digno de aprecio y veneración se levante un pedestal sobre el que se ha de colocar en mármol del tamaño natural la estatua del gran patricio Jovellanos”[4]

No sólo será ésta ocasión cuando los francmasones gijoneses se denoten preocupados por el bienestar político de la ciudad, sino que su paso por el Consistorio gijonés, será una hábil herramienta para ir rubricando propuestas de claro matiz progresista que irán encabezadas con el masónico saludo de Salud y Fraternidad. Desde sus cargos de concejales, van a intentar resolver las preocupaciones sociales que atenazan a una ciudad en crecimiento, como son la colocación en la ciudad de “mingitorios y excusados públicos en aquellos lugares que se juzgasen más oportunos” o que las casas se dotasen de tales accesorios, y más si iban destinadas al alquiler para obreros; o promoviendo la pública subasta de la limpieza de la villa, ó la creación de un cuerpo de Voluntarios de la Libertad.

Y así proposición tras proposición, este grupo de concejales masones en ejercicio, o futuros francmasones, van a ir cambiándole la cara a la ciudad y preparándola hacia un gran futuro que le espera como motor industrial de la región.

Con motivo de la construcción del Puerto de El Musel, “declarada de interés común”, Pérez Carreño, volverá a la palestra pública como antagonista de otro francmasón, Justo del Castillo (aún cuando comparten banco masónico en la misma logia), en la polémica en que se dividió la opinión pública sobre la construcción de un puerto para Gijón (Apagadoristas y Muselistas).[5] Pérez Carreño como Capitán de Marina, exacerba los ánimos con un folleto que lleva por título “El Puerto Apagador; que respondía a la idea de ampliar el puerto local de Gijón, frente a los defensores de construir uno nuevo puerto en la zona del Musel que defendía entre otros Justo del Castillo. En la polémica además participaran de una manera u otra manera diversos francmasones asturianos y gijoneses. Esta será la última noticia que poseemos de este marino mercante.

Habrá que esperar al resto de logias que se irán asentando en la ciudad, para que el elemento autóctono vaya renovando el monopolio de apellidos extranjeros de la primera formación. Aunque no sin antes pasar por diversas periplos que hacen que los talleres tengan que ir abatiendo columnas[ii] uno tras otro. En esa segunda formación Amigos de la Naturaleza y Humanidad, bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia, tenemos a otro masón que, aunque natural de Cantabria su vinculación con Asturias y concretamente con Gijón, quedará patente a través de los distintos proyectos que encabeza y que le colocan por su inquietud comercial en parte de la burguesía gijonesa, y que ya hemos mencionado: Justo del Castillo.

Justo del Castillo aunque nace Santander (28 de Mayo de 1841), se vincula a Asturias en 1865 por su profesión como ingeniero industrial con especialidad en Mecánica que le trae a trabajar junto con otros ingenieros extranjeros en la construcción de la famosa línea férrea de Gijón–Pajares, llevando a cabo personalmente el desarrollo del tramo Gijón-Oviedo. Ejerce también como profesor de Mecánica Industrial en el Instituto Jovellanos, donde obtiene la cátedra de Mecánica; se casa con una rica gijonesa, asentando su residencia en la industrial y costera villa de Jovellanos.

Como antes veíamos, forma en 1873 parte de la corporación gijonesa como concejal, en cuyo banco también hay también diversos masones, que se acompañan mutuamente en las proposiciones que a lo largo de su mandato irán proponiendo. Este influyente cántabro tendrá un breve paso por la masonería. Él, provenía de la logia Luz de Cantabria de Santander, de donde trae su diploma de fecha del 15 de Septiembre con el grado de Maestro Masón, aunque parece que hay algunas dudas sobre su situación masónica, y los responsables de la logia gijonesa le hacen un exhaustivo retejeo[iii]. De este modo se incardina en la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, al menos eso parece al registrar su nombre en el seno de la logia en el año 1871. Un año más tarde, aparece dado de baja de dicho taller, ignorándose las causas.

Fuera ya de la orden masónica, emprende su aventura como propietario panadero, y solicitando permiso para la construcción de un balneario para personas menos acomodadas en la Playa de San Lorenzo, que termina construyendo y que dirigirá el doctor Vital Aza. Posteriormente construirá, también el Circo Gallístico “Las Carolinas” que pasará a convertirse en balneario. Es de resaltar la figura de Justo del Castillo con relación a la formación académica con la cual se vinculará el resto de su vida. [6]

La tercera formación masónica de Amigos de la Naturaleza y la Humanidad (1879-1886) trabajará bajo una obediencia española El Gran Oriente Nacional de España, éste taller será el que más miembros tenga de todo el siglo XIX, al menos en lo que respecta a la ciudad de Gijón, viene de la mano del abatimiento de columnas y recuperación de efectivos “durmientes” procedentes de la logia La Razón de la cual proviene el gijonés Apolinar Menéndez Acebal, y en cuyo taller toma el nombre simbólico[iv]. de “Estrabón”. En la logia Amigos de la Naturaleza y la Humanidad ejerce el cargo de Venerable [v] durante 1879 y 1880. Menéndez Acebal es un industrial de clara ideología republicana, que lleva su militancia hasta los extremos de sólo colaborar con las publicaciones de dicha tendencia como fueron “La República Española” y el “Eco de Asturias”. Como republicano entusiasta fundó su propio semanario republicano “La Aurora”.

El Ayuntamiento de Gijón se va constituyendo, a su vez en una escuela de formación y de plataforma donde los masones o potenciales masones ponen en práctica sus ideas y proyectos en pro del consabido un bienestar social, puesto que como ya hemos visto en los bancos consistoriales hay sentado unos cuantos francmasones, Apolinar será uno de ellos.
En la logia en la que se encuadra el hermano “Estrabón” hay también varias figuras importantes: José Bastide, Antonio Riera Campa, Louis Vinck, Bernardo Rionda y Celestino Margolles, entre otros.

En esa misma época, pero en distinto taller, se encuentra Antonio Peña Pintado, periodista, de simbólico “Aristogitonque se halla adscrito a la logia La Perla del Cantábrico, de un matizado carácter militar pues la mitad de sus miembros son profesionales del arma de Infantería. La logia tenía sede en la ciudad de Gijón, donde se hallaba trabajando Arturo Lerroux García como 1º Vigilante y el simbólico “Moltke” y probable pariente del que más tarde sería un notable francmasón y presidente de Gobierno Alejandro Lerroux.

El último taller que levanta columnas en Gijón será Amigos de la Humanidad (1889-1894) una logia que llega a tener 59 miembros y que marca ciertas diferencias con las anteriores, por un lado la menor presencia de miembros extranjeros, lo cual lleva al taller a implicarse aún más en el entorno en que irradia su proyección. Victoria Hidalgo nos habla de este taller en éstos términos:

“No solo serán unos propagandistas infatigables de los principios masónicos sino que también darán ejemplo con el puntual cumplimiento de sus obligaciones masónicas (...) y acuden prontamente a favor de la desgracia ajena, con motivo de las inundaciones de Consuegra y Almería, (...) se pensó en una gran manifestación por las calles y a la cual se invitó a los representantes de los partidos republicanos de la ciudad. Tras vencer no pocas dificultades consiguen su objetivo y recaudan mi ciento setenta y tres pesetas.” [7]

Otras veces serán los propios hermanos los que afronten las necesidades de beneficencia como así hizo el Venerable de la logia el pastor evangélico Juan Emeterio de la Fuente que llega a recaudar aproximadamente cuatro mil pesetas. Pero el trabajo de dicho taller no se va a quedar en el ámbito de la beneficencia y en socorrer a otros hermanos, sino que se adentrarán fuertemente en el campo de la libertad de pensamiento y el laicismo frente al despotismo eclesial, reflejado en el abandono del cementerio civil de Gijón y de la obligación de tener que portar un cirio o candelabro en dicho recinto, lo que les lleva a:

“...a combatir contra esas hordas vandálicas del oscurantismo, que tienen aprisionada a la sociedad con los lazos de la superstición, del fanatismo y la ignorancia y que intentan ahogar todo suspiro de amor, todo gemido de libertad, todo destello de luz que salga de un pecho noble y generoso; contra los hijos de Loyola, que han escogido a Asturias por teatro de sus hazañas y que dentro de poco se establecerán en Gijón.”
Aunque pretendían impedir que los jesuitas se emplazaran en Gijón, no lograrían tal propuesta, puesto que el soberbio edificio del jesuitismo se levantó y se encargó durante generaciones de formar a los hijos de la burguesía gijonesa. La logia, se disolvería en la crisis latente que se iba cerniendo cada vez más sobre la masonería española, y por consiguiente, sobre la asturiana.

Aún así, un proyecto que concitará la reunión de buena parte de los efectivos de filiación masona es el Ateneo-Casino Obrero de Gijón. Si bien el proyecto del Círculo de Instrucción, había conseguido aunar a una parte de interesados en el tema educativo, éste proyecto tendría una corta vida.

En el seno de la sociedad más progresista de la ciudad va calando la idea de poner en marcha un Ateneo, a cuyo proyecto se van juntando una serie de personas que aportan las primeras ayudas constituyéndose en una “lista cuasi histórica”, la cual entre otros componían una serie de hombres que en un momento u otro habían estado, o estarían dentro de los efectivos hiramistas de la ciudad.

De los cuales iremos desgranando en la medida que este estudio nos lo permite, su pequeño perfil: Justo del Castillo, del cual ya hemos hablado que tomará unas cuantos bonos-acciones de ayuda que se habían editado para tal fin.

José María Friera, que no arribará a la masonería hasta 1912, a través de la logia Jovellanos, ocupará puestos de responsabilidad como Gobernador de Salamanca y Asturias. Daniel Cerra y Cerra, rico industrial gijonés que participaba en las empresas: Mercado del Sur, y Constructora Gijonesa entre otras, a dicho industrial se le dedicó una calle en el barrio de La Calzada, en la cual se ubicó más tarde el Ateneo Obrero de dicho barrio. Daniel se iniciará como Aprendiz Masón en la logia Amigos de la Humanidad con el simbólico de “Jovellanos”, y su asistencia se registra en los cuadros lógicos de 1889 y 1892, (su hijo Germán de la Cerra, será el pagano de la filiación masónica de su padre, pues el régimen franquista se cebará en él como pretendido masón, que no lo fue). Daniel Cerra pasa al Oriente Eterno en 1924. Otro miembro de este grupo, será Bernado Rionda, concejal salientes tras haberse constituido el primer Ayuntamiento de la 1ª República, este se encontraba afiliado a la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en 1886, y más tarde en el combativo taller Amigos de la Humanidad en 1889 con el simbólico de “Adnoir” y con el grado 7º de Intendente de los Edificios.[vi] Bernado Rionda morirá junto a otro masón Mariano Merediz Díaz Parreño en las “sacas de prisioneros del Frente Popular” del 14 de Agosto de 1936.[8]

Otro industrial que está en ese taller, es Feliciano Súarez, de simbólico “Porlier”; y también el empleado Nemesio Antuña que en su iniciación adopta el de “Esopo”, ambos pertenecientes a la misma logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad. En la logia Nueva Luz de Oviedo estaba José Villanueva, que será el presidente de la denominada “Comisión Instaladora”del Ateneo, curiosamente se llama así también a las comisiones que ayudan a levantar otras logias. En dicha lista de colaboradores está el fotógrafo Ricardo del Río (1857-1921) que fue uno de los últimos fotógrafos transeúntes del siglo XIX del que Francisco Crabiffosse nos relata lo siguiente:

“Ricardo es otro de los profesionales surgidos al socaire del ambiente fotográfico creado en Gijón alrededor de los Truán. Empleado en la fábrica de vidrios de “La Industria”, dejara en torno a 1881 su trabajo para dedicarse exclusivamente a la fotografía, fundamentalmente como ambulante. (...) su etapa Itinerante finalizará el año siguiente, cuando adquiera en traspaso la galería de Enrique Marqueríe, situada en el nº 43 de la calle de La libertad, que éste había ocupado desde 188

En 1903 Ricardo del Río abre de nuevo estudio en el nº 55 de la calle Cabrales y en 1908 instala una sucursal en el nº 37 de Corrida”[9]

Ricardo del Río se inicia en la logia Amigos de la Humanidad con el simbólico “Daguerre y su estancia en la masonería se circunscribe según los cuadros lógicos, entre 1892 y 1894.
En la primera Comisión Gestora del Ateneo Obrero, además de estar encabezada por Eladio Carreño, participa también Nicanor Alonso Maceda, grado 18º (Soberano Príncipe Rosacruz), que estará presente en las dos últimas formaciones masónicas de este siglo XIX, y en la primera que se forme en 1911. Agapito Llames y Umaña de simbólico “Homero” también grado 18º, de la masonería asturiana cuya afiliación se registra ya en 1880 y será de los últimos en dejar la masonería en 1894.

El Ateneo fue inaugurado el 15 de Agosto de 1881 y en la primera Junta Directiva estaba presente Manuel Sánchez Suárez que pertenecería en 1891 a la logia Perla del Cantábrico con el simbólico “Maldonado”. Como notables profesores que pasaron por las ilustres salas de conferencia del Ateneo y reconocidos Hijos del Hiran estaban: Fermín Canella, Rosario de Acuña, Pedro González Blanco, Teodomiro Menéndez, Fernando Vela, Eduardo Torner, Marcelino Domingo... etc.

Tras unos primeros años de rodaje, el Ateneo Obrero de Gijón en 1883, plantea su renovación de Junta Directiva a la cual hay dos candidatos Antonio María Riera, y José Villanueva, éste último terminó siendo presidente, a partir de cuyo mandato terminó estabilizándose la sociedad cultural. A José Villanueva le encontramos en 1886 trabajando en el seno de la logia Nueva Luz de Oviedo con el simbólico de “Livingstone.


[1] AHN A-737/10-1
[2] De los tres miembros de la embajada que se citan, Eduardo Guilmain está en la formación masónica “Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1873-1874). Apolinar Menéndez Acebal, se hará más tarde francmasón en el seno de la logia “La Razón” en la cual se le localiza en 1878, y formará también parte de la logia “ Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad” desde 1879 hasta que en 1886, pasa al Oriente Eterno.
[3] AMG. (Archivo Municipal de Gijón). Actas de la Corporación 1873.
[4] Recogido de las actas de la Corporación de Gijón 1873 (AMG).
[5] Esta polémica ha sido bien retratada por dos autores: Luis Adaro Ruiz con su “El Puerto de Gijón y otros puertos asturianos”. 1976; y Patricio Adúriz y Bastián Faro, en un trabajo más reducido: “ El Puerto de Gijón “. 1981.
[6] Agustín Guzmán Sancho. Tiene un meritorio trabajo sobre “Justo del Castillo, El Gijón vivido entre 1865 y 1912”. Gijón 1997
[7] Hidalgo, Victoria” obra citada, pag. 90-91
[8] “ Alonso García, Pedro Luis.: “Los comienzos de la Guerra Civil en Gijón: de las “sacas” de prisioneros al Tribunal Popular” Folletos del Ateneo. Segunda época, noviembre 1997-N° XIV. Ateneo Obrero de Gijón
[9] Crabiffosse Cuesta, Francisco.: “ La vida Iluminada, fotógrafos y fotografía en Villaviciosa” en el volumen Villaviciosa en fotos antiguas (1859-1936). Ediciones La Oliva. Villaviciosa 1995.


[i] Orador. Es uno de los oficiales dignatarios de la logia cuya función es asesorar y corregir al Venerable en el ejercicio de sus veneratura, velando porque haya en el taller razón y justicia en sus criterios. También efectúa el recuento de votos proclamando los resultados, y es el encargado de leer la “planchas o balaustres” provenientes de la Obediencia (y que no se refieran a los aspectos administrativos), en las tenidas extraordinarias o solemnes los trabajos no podrán ser cerrados sin antes oír las conclusiones de este alto oficial, y tras ellas ningún hermano podrá tomar la palabra. La joya que cuelga sobre su pecho, es un libro abierto que representa la tradición.
[iii] Retejeo. Es un examen que hace el hermano experto (espada en mano) en la parte interior del pórtico del taller junto a la columnas que se tenga asignado según el grado, y preguntará las palabras de paso, los toques, y los signos para saber y asegurarse de la cualidad masónica y del grado.
XII Nombre simbólico. En la primigenia masonería no se usaba la adopción de un “alias”, es más en las primeras logias asturianas no se registra dicha adopción. Será tras el primer decreto de suspensión de los trabajos masónicos, por Isabel II, cuando se adquiera tal costumbre, (en algunas obediencias está en desuso como en la anglosajona), de que el iniciado tome un nombre nuevo en el momento de la ceremonia de iniciación por él que se le reconocerá en los trabajos de logia y en los documentos masónicos. Dicha adopción suele tener resonancias que van desde la dimensión humana o a ideales que se quieren alcanzar u homenajear. Los simbólicos forman parte del estudio de la masonería pues su adopción va a responder a diversos cánones, objetivos e ideales que perseguían o estaban en la idiosincrasia personal de cada masón. Por lo cual son un buen instrumento de estudio antropológico.
[v] Venerable Maestro. Es el título que recibe quien ejerce el cargo de presidente de una logia simbólica europea, salvo en Inglaterra que reciben el de Maestro. Dicho cargo en la actualidad, tiene una duración de tres años. Le corresponde el poder de “Dar la Luz A los candidatos, conferir el grado de Compañero o de Maestro; abrir y cerrar los trabajos, convocar la logia.... Etc. Se sienta al Oriente, por una parte por ser de donde nace la luz cada día y por otra por ser esa parte de la tierra de donde llegaban los misterios a las antiguas tradiciones y porque a su vez el Venerable, representa a Osiris o el Sol.
[vi] Grado. Los grados en masonería son una etapa de educación en el denominado método masónico, a los que se accede una serie de iniciaciones, los tres primeros son: Aprendiz, Compañero y Maestro, en el siglo XVIII basándose en la masonería simbólica y con afanes individualistas se desarrollan gran cantidad de sistemas con múltiples grados. También pueden considerarse como extensiones o desarrollos del grado e Maestro. Cada Rito se divide en series u órdenes y las series en clases. Cada grado lleva consigo una serie de ritos de recepción, compendio simbólico, juramento, palabras y modos de reconocimiento. Los grados en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado son Grados simbólicos: 1º Aprendiz; 2º Compañero; 3º Maestro Masón; Grados de Perfección: 4º Maestro Secreto; 5º Maestro Perfecto; 6º Secretario Intimo; 7º Intendente de los Edificios; 8º Preboste y Juez; 9º Maestro Elegido de los Nueve; 10º Ilustre Elegido de los Nueve; 11º Sublime Caballero Elegido; 12º Gran Maestro Arquitecto; 13º Caballero del Real Arco; 14º Gran Elegido de la Bóveda Sagrada o Sublime Masón; Grados Capitulares: 15º Caballero del Oriente y de la Espada;16º Príncipe de Jerusalén; 17º Caballero de Oriente y Occidente; 18º Soberano Príncipe Rosacruz; Caballero del Águila y del Pelícano; Consejeros: 19º Gran pontífice o sublime Escocés llamado de la Jerusalén Celeste; 20º Venerable Gran Maestro de todas las Logias Regulares; 21º Noaquita o Caballero Prusiano; 22º Caballero de la Real Hacha o Príncipe del Líbano; 23º Jefe del Tabernáculo; 24º Príncipe del Tabernáculo; 25º Caballero de la Serpiente de Bronce; 26º Escocés Trinitario o Príncipe de la Merced; 27º Gran Comendador del Templo; 28º Caballero del Sol; 29º Gran Escocés de San Andrés de Escocia; 30º Gran Caballero Kadosh; Tribunales: 31º Gran Inspector, Inquisidor-Comendador; Consistorio; 32º Sublime Príncipe del Real Secreto; 33º Soberano Gran Inspector General.

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME)



























































Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...