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23 agosto 2008

ASturias Mágica y su Vereda de San Salvador


Habíamos dejado el viaje la semana pasada ante la Iglesia de San Acisclo que entre otras cosas nos habla del Grial.

Debemos tener en cuenta que el vino representado aquí por las uvas y las parras que está asociado a la sangre de Dionisos, o para los cristianos representa la sangre de Cristo, allá cada cual, en ambos casos representa el conocimiento y la iniciación, puesto que es la bebida del amor divino otorgado por la Divinidad, y si recordamos la función de Acisclo y el mito graálico donde se relaciona que éste es el vaso sagrado, la copa y el plato en que José de Arimatea , recogió sangre del Salvador clavado en la cruz.

La leyenda graálica se recupera en el siglo XIII por los monasterios cistercienses que la esparcen por toda Europa, como un ideal caballeresco, convirtiendo así el Grial en una aventura iniciática en pos del conocimiento, en el cual se debiera observa la Transmutación de uno mismo al recorrer el camino en esa permanente búsqueda por en medio de la simbología.

En cuanto al pez, está presente en multitud de religiones, entre ellas la cristiana en la cual constituyó todo un símbolo, siendo representado por los cristianos, por pececillos. El pez se ha empleado desde el siglo II como una cifra o jeroglífico simbólico de Salvador, pues sus cinco letras son las iniciales en lengua griega de: “Jesucristo Redentor Hijo de Dios”

Pero San Acisclo nos presenta más cosas: “Dragones y una estilizada figura humana” dicen los expertos antes citados. Cuando uno llega tras el peregrinaje y visita el lugar se da cuenta de que el refrán “de quien no sabe, es como quien no ve” ante la puerta Sur de S. Acisclo se hace palmario.

La estilizada figura está al final de esa sucesión de hojas de parra y racimo de uvas, y parece estar catando tal manjar, por lo cual podemos deducir sin temor a equivocarnos que estamos ante un Acisclo (un constructor ) que está bebiendo de esa néctar, y al otro lado tiene el pez en el plato, y llegando al quicio de la puerta una cruz.

Lo más sorprendente es que en las jambas de la izquierda, hay racimos pero debajo no es un floreo y tampoco es una jarra normal, es la jarra que recoge el néctar el cáliz graálico, cuya búsqueda no es otra cosa que un recorrido iniciático en pos de la verdad y el conocimiento.

Siguiendo con la observación apodemos contemplar también que los dragones, (pena de candado, manía esta de cerrar iglesias y cementerios,) los tales dragones no son nada más ni nada menos que dos serpientes entrelazadas o sea el símbolo caduceo.

La palabra caduceo deriva del griego kadux que significa heraldo o embajador. Originalmente el caduceo consistía en una rama de olivo con dos hebras de lana, las cuales se han ido substituyendo sucesivamente por dos cintas blancas y después por dos serpientes entrelazadas y mirándose cara a cara. La rama de olivo se convirtió finalmente en una vara con puño y dos alas extendidas. Dos serpientes, entrelazadas, que se cruzan tres veces, en tres curvas perfectas, sus cabezas están junto al extremo superior del cetro.


Dos alas, una a cada lado del extremo superior del cetro. Es el símbolo con que habitualmente se representa al Mercurio, de la Mitología griega. Al respecto decir que existe una vieja leyenda griega:

Estando el viejo y sabio Dios Hermes paseando por esos campos, quedan próximas a sus pies dos serpientes en un gran enfrentamiento, con sus curvaturas totalmente enervadas por la pelea, no habiendo otro modo de detenerlas, Hermes plantó su cetro, es decir su bastón de mando, entre ambas culebras, las que se enroscaron en el mismo, vivas, sin poder pelear más entre ellas ni picar con sus bífidas lenguas la mano del Dios, logrando de este modo la paz y el equilibrio, sin que nadie saliera dañado en su salud.

Estamos pues ante un mensaje de los gnósticos: el equilibrio de las fuerzas, la contraposición de de la serpiente domada (fuerza sublimada) a la serpiente salvaje ( bien y mal) que además representa como símbolo a Juan el Evangelista.

En todo caso estamos de acuerdo en que lo visible es un signo, y vale solamente por la porción de invisible que se recubre de un velo, espeso para el vulgo y transparente a los ojos de lo buscadores. Ese simbolismo trazó los caracteres de una lengua hermética en las piedras románicas y ojivales.

Podemos deletrear algunas frases pero no entendemos ya su sentido; en 'los doce horrores zodiacales' vemos el claro símbolo aparente, no su porqué; envenenados de orquídeas ya no percibimos el milenario perfume de las tres rosas de la Belleza; y la paloma de la Prudencia no puede competir con nuestros aeroplanos ni las flechas de la Velocidad con nuestros automóviles.

Buscando similitudes o posible advocaciones en Asturias, nos hemos topado con otra advocación paralela en el occidente astur de la que nos habla el clérigo Fernando Villamil, que cita a otro San Aclisco de Mare Mortuo (Val Morto) refiriéndose a las tierras del Occidente astur y la introducción del maíz en dichas tierras. Lo que abre a nuevas disquisiciones sobre Acisclo de Mare Mortuo o Maremorto de Villamil y Jovellanos…¿Lo podríamos relacionar con el Mar Muerto y los pergaminos que allí se encontraron, referidos a una vieja comunidad de Qunram: los Esenios? Sería mucho, pero por probar no se pierde nada, ahí tenéis toda una tarea.

Un apunte sobre los Esenios:
Los Esenios vivían en cuevas, en cabañas o en celdas. Sólo se reunían en el monasterio para realizar sus actos sagrados comunes, para orar y para las comidas. Practicaban la humildad, según las prescripciones de su secta. Así pues, las tumbas de su cementerio también eran humildes: de gran sencillez, sin adornos, inscripciones, ni ofrendas.

En Asturias aún tenemos otro Acisclo más , que debió ser “convento” como así lo llaman los lugareños, y que se ubica en Santoseso (Candamo).


Para ir concluyendo con este hermético lugar, decir que en dicha iglesia se conservan las vísceras abdominales y los pulmones de Obispo Joaquín Fernández Cortina, secretario del Cardenal Inguanzo llanisco procedente de La Herrería, que fue uno de los primeros que actuó contra la francmasonería con una pastoral tremenda como obispo de Zamora. Cruel venganza histórica.

Pero esta mole de iglesia que frecuentemente está cerrada también nos oculta algo, cuando conseguimos entrar en su interior y entonamos a lo alto una plegaria por haber podido entrar, vemos que allá arriba hay nada menos que una pentalfa, o sello de Salomón, (pentágono estrellado) símbolo mágico por excelencia y base indispensable de conjuros y encantamientos.

Formula ya utilizada por los pitagóricos y los gnósticos, para los cuales ello representaba el símbolo de la perfección de la naturaleza. Pues bien dicha pentalfa, como muy bien se pregunta Carlos María de Luis ¿Porqué los frailes de Pendulees colocaron allí precisamente, sobre el mismísimo altar mayor ese símbolo mágico, única defensa contra la güestia.? Ni Carlos María, ni yo mismo, hemos encontrado la respuesta, ¿La sabe usted...?

En Pendueles también tenemos la Casona de Verines, construida por el emigrante o indiano Ricardo Ortiz en 1920 y se la llama la Casa de los Irlandeses, debido a que fue vendida para residencia a un grupo de nobles irlandeses que cursaban estudios eclesiásticos en Salamanca y que la utilizaron hasta 1936, Depuse de la Guerra la colonia volvió a utilizarla hasta 1956, y hoy es sede de los Encuentro literarios de Verines. De nuevo gentes de otras tierras, en este caso irlandeses y constructores de la palabra por estos pagos…

Ahora tomamos el Camino de Santiago, pues el E-9 se va por lo lúdico camino de las playas y en este caso nos interesa seguir el Camino de Santiago. Seguimos pegados a la carretera en dirección a Vidiago donde se halla la Casa solariega de Nava que fue comprada en 1882 por D. Manuel de Lamadrid, en esa misma fecha residió en dicha casa invitado por dicho Señor, otro constructor, en este caso de la palabra, y a su vez obrero de Hiram o Hijo de la Viuda y autor de “Don Juan Tenorio” estamos hablando del poeta José Zorilla, que durante los dos meses que duró su estancia en el lugar compuso el “ El cantar del romero” en el que se describe el bufón o bramadorio de Vidiago.

Andando unas pocas leguas siempre a orillas del trafago de los vehículos que circulan por la Nª 634 se llega a Puertas de Vidiago, y llegamos a uno de los mayores enigmas de esta tierra la figura del Gentil o Peñatu , pero dejemos que sea Gracia Noriega el que nos describa tal enigma:

“El mayor enigmas de todos es el del ídolo de Peña Tú. Tenemos, en primer lugar, el nombre. ¿Qué quiere decir Peña Tú? ¿Es «peñatu», como escribe Gómez Tabanera, es una peña llamada efectivamente «Tú», es Peñatún o Peña Atuna, como aventuran algunos, porque vista desde el mar puede recordar a un atún, lo que ya es mucho imaginar? El peñasco es demasiado pequeño para ser una «peña», si tenemos en cuenta Peña Santa y Peña Blanca, por lo que es plausible el despectivo «peñatu», es decir, peñasco que no llega a ser peña. De todos modos, el otro nombre, la Cabeza del Gentil, con el que se le conoce también en la comarca, es más sugerente.

El enorme bloque de blanca arenisca silícea, de casi 4 metros de altura y 1,35 metros de ancho, erguido en lo alto de la colina, con extraña forma, ofrece al caminante la imagen de una gigantesca cabeza esa que los viejos del lugar llamaban "la cabeza del gentil".

El dólmen del período neolítico, en plena Edad del Bronce (en torno al 1.720 a.C.) demuestra el sentimiento artístico y religioso de los hombres que moraban estas tierras. Peña Tú monumento rupestre expone la representación idealizada de un individuo y de un puñal o espada acompañándole, a su alrededor varias figuras parecen bailar ante otra, que porta un bastón en sus manos, completándose con varios grupos de puntos. Estas pinturas son las primeras que se conocen situadas al aire libre en toda la Cornisa Cantábrica. El carácter funerario-religioso del ídolo, está respaldado, con el hallazgo de 36 túmulos funerarios en la Sierra de la Borbolla de los que ya hemos hablado

Otro viajero como Luis Diez Tejón, describe el lugar en su libro «Esta tierra en que nacimos» de esta manera.

«El ídolo de halla en un menhir de extraña silueta, tal vez el peñatu cuya inapropiada trascripción gráfica dio lugar al nombre actual, que se alza como una ofrenda a un dios sumamente riguroso sobre el inmenso altar que forma la sierra plana de La Borbolla. Más arriba no hay nada, más abajo está la tierra, abarcable, generosamente entregada, la tierra extendida y abierta como un examen de conciencia; la tierra que engendró a los hijos que levantaron el ídolo y que recibió su culto como una Diosa Madre; la tierra cantábrica, asturiana, llanisca. El caminante se acerca a la verja que protege el conjunto. La figura está tallada en la roca caliza, bajo un dosel de piedra a modo de capilla natural. Es un dibujo difícil, policromado en rojo, dicen que la primera [105] pintura al aire libre que se conoce (hacia 1900 a.c.). La forma es de estela; el rostro son dos círculos y una raya; el cuerpo, sólo líneas paralelas. Parece ser que se trata de una divinidad de culto desconocido, vestida con traje de ceremonia, una Diosa-Tierra propia de los pueblos agricultores. Hay, quien opina que es más bien una representación de carácter funerario relacionada con la necrópolis tumular de Vidiago. Otros afirman que no hay que afirmar nada, pues nada se sabe”

Otro personaje que estudió y escribió sobre Peña Tú, es Fernando Carrera. Leamos lo que ha escrito:

“La figura principal representa «la divinidad protectora de los muertos, ídolo con las vestiduras sagradas», y los hombrecillos hacen una danza ritual de carácter funerario porque «todos están en actitud de danzar». Sin embargo, lo que algunos interpretan como un báculo, que le confiere a la figura más a la izquierda la condición de director de la danza, es otro hombrecillo, que está medio borrado. Otros opinan que la figura es la misteriosa Diosa de los Ojos, divinidad fúnebre y lunar”

Tal ídolo tiene mucha semejanza, y tal vez por ella tenga mucha lógica que se le haya calificado como “Cabeza del Gentil”, pues dentro de la mitología vasca, Los gentiles “Jentillak” son unos extraños seres poseedores de una fuerza extraordinaria que les hizo ser capaces de mover las enormes piedras para forma los megalitos, dólmenes, etc. Estos míticos personaje habitaban en cuevas y simas, pero nunca hacían daño a la gente.

Fuera como fuese no queda la menor duda, que volvemos a estar en un viejo camino de constructores, que es nuevamente descubierto por otros constructores que les preceden los cuales van atravesando la región en distintas épocas dejando sus diversos mensajes en una biodiversa simbología bien patente en el arte rupestre, en el religioso o en el profano, pero todo ello no es un genoma autónomo sino que conforma un gran mándala que iremos interpretando a medida de que avancemos en la interiorización del camino iniciático que hemos emprendido.

La Vereda de los Salvadores prosigue carretera adelante para salvar el río Purón y adentrarse en San Roque el Acebal, pasando antes por la Venta del Pomar, donde los peregrinos podían hospedarse o reposar antes de entrar en LLanes, nosotros seguimos ruta adelante hacia San Roque del Acebal del que ya hemos hablado y que es una señal más de las que vamos a ir encontrando a lo largo de lesta a Vereda que va a tener otra materialización al llegar a las tierras de Andrín y Cué.

A la vera de nuestro camino, a tiro de piedra, tenemos Andrín, donde hallamos un manantial que tiene la peculiaridad del producir un fenómeno del flujo y reflujo, y hay otras que contienen propiedades curativas, amen de torres y otros asentamientos hospitalarios que penetran en tierras de Cué.

Si hay un enigma, la parroquia de Cué, no se preocupe aún hay más enredo como nos dice Francisco Mijares: “En este pueblo hay cavernas y sepulcros donde suelen encontrarse armas antiguas, y esqueletos de dimensiones hercúleas.”

Cué es un pueblo que visto desde arriba se puede observar como se vertebra a través del eje de camino, en cuanto se penetra en el núcleo urbano uno va enhebrando el camino primigenio. pues va encontrando portaladas, pequeños testigos de épocas pasadas y le van llevado a uno sin mucha pérdida hacia los lugares más simbólicos de la parroquia.

A los naturales de esta tierra se les llama “coritos”, parece que la denominación ya es muy antigua y según P. Perron, tales personajes eran sacerdotes guerreros de los celtas y según Fornet su etimología hay que buscarla en tierras de Egipto y Fenicia, y es común a la del pueblo que dio el nombre a la Isla de Creta, hay una teoría más prosaica que viene a decir que tal denominación viene del calzado que se usa en la zona las “corizas”.

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