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27 noviembre 2007

El Curriculun masónico de Jose Diaz Fernández

Homenaje en el Ateneo de Madrid (25/09/1998) con motivo del Centenario del Nacimiento de José Díaz Fernández

Con relación al escritor José Díaz Fernandez, ya hemos visto lo que nos ha contado Serrano Monteavaro, pues en lo que respecta al curriculun masónico en el Archivo de Salamanca constan varios expedientes:

Por un lado se abre expediente a un tal José Díaz Fernández natural de Rivadeo con 34 años de edad en 1910 , casado y de profesión empleado domiciliado en Buenos Aires , y cuyos datos constan en Diploma de Maestro Masón del proveniente de la Logia Gran Oriente Argentino del Rito Azul, logia Emilio Castelar de Buenos Aires, que le es entregado en Febrero de 1911.

Hay un cruce de cartas entre los Servicios Especiales y el Jugado Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas de Madrid que pide aclaraciones , y le contestan que amén de los expuesto más arriba, hay tres expedientes más con tal nombre, uno se refiere a un periodista y empleado, otro a un tal José Antonio Díaz Fernández , Inspector de timbres; y finalmente otro sobre sobre José Antonio Díaz Fernández nacido el 23 de junio de 1877 en Quirós, Oviedo de profesión forjador y con residencia en Gijón en la calle del Humedal.

Más adelante el juzgado parecer ya tener aclarado el tema y pide el expediente de José Diaz Fernández, partiendo de que el inculpado aludido y por el el que se dirige el mentado expediente vivió en la calle Modesto Lafuente nª 6 de profesión abogado y Diputado por Oviedo y por Murcia del Partido de Izquierda Republicana, de estado casado, sin que consten otros datos y pidiendo aclaración de si los datos del Diploma Masónico arriba indicado corresponde al susodicho Jose Díaz Fernández de profesión abogado.

Se le contesta al Juez Instructor , que no se puede determinar si corresponden ambas identidades últimas a lo expuesto, y hablan de nuevo, del forjador de Quirós de simbólico “Lombroso” iniciado en el Triángulo AMESE y luego incardinado en la logia Jovellanos, a su vez dan relación de otro nacido en Salamanca el 20 de mayo de 1898 en Ciudad Rodrigo, de profesión Periodista, con residencia en 1922 en Gijón en la calle Anselmo Cinfuentes nº 10 entre los años 1925 y 1926. (Que evidentemente corresponde con nuestro biografiado)

Sea como fuere al José Díaz Fernández del que se sabe que tiene 34 años en 1910, empleado, y desconociendo el resto de datos, salvo que por un Diploma del Gran Oriente Argentino, se sabe que es Maestro Masón, le condenan a una pena de 12 años y un día de Reclusión Menor, sin más paliativos.

Otro expediente nos indica, y este sí que da de pleno con nuestro biografiado, es que José Díaz Fernández se inició en la Logia Jovellanos nº 337. Tal y como lo comunica el 15 de Enero de 1922, “ha sido iniciado José Díaz Fernández que adopta el nombre simbólico de Wagner, nacido el día 20 de mayo de 1898 en Ciudad Rodrigo”, además se indica que figura en los estadillos hasta el año de 1926.

En 1929 la Logia Jovellanos comenta al Consejo de la Orden que ha dado de baja en este 4º trimestre a José Díaz Fernández por falta de pago.

En esta logia y en ese momento o momentos convivirá con distintas personalidades en 1924 al 28 están en su misma logia Fernando Vela, Teodomiro Menénedez, Eleuterio Quintanilla los abogados Francisco Ibarra Y García Robés, Cesareo del Valle Junco ,fundador este último del Eco de Cabranes, o los Comisionistas: Piñole Cabo, Martín Echegaray Olañeta , en esa misma época se codea además con Carlos Abad, uno de los pocos militares profesionales que estará presente en la filas republicanas antes y durante la contienda de la Guerra Civil.

De la vida de José Diaz Fernández en Madrid,nada sabemos salvo una referencia de la profesora Gómez Molleda sobre lo activos que eran determinados diputados masones que junto con los llamados diputados “Jabalíes” intervenían en los intensos debates de la II República.

18 noviembre 2007

José Díaz Fernández , Alias "Pepillo", novelista y masón


Hace un tiempo el amigo Serrano Monteavaro, me enviaba un trabajo sobre José Díaz Fernández, el autor de la novela "El Blocao", que en su tiempo tanto me impresionó pues además, puesto que yo en aquellas épocas estaba vestido de "romano", o sea haciendo la milicia.

Hoy traigo como recuerdo a este blog a José Díaz Fernández, de la mano de Serrano Monteavaro, cuyo trabajo dividiré, por su longitud en varios capítulos, para rematar las entregas con la biografía masónica.


Con motivo de cumplirse este año el centenario del nacimiento de José Díaz Fernández, la editorial Viamonte ha reeditado El blocao, su obra más significativa, la Asociación Manuel Azaña dedicó al autor una mesa redonda en el Ateneo madrileño y su pueblo natal y la Casa de Cultura de Castropol sendos recuerdos bibliográficos.

¿Supone todo esto un revival de Díaz Fernández? ¿Desde qué perspectiva podemos contemplarlo hoy, situados, en relación a su época, en una "tercera España"?

Hijo de Vicente Díaz Fernández, natural de San Pedro de Bembibre (Taboada, Lugo), y de Amalia Fernández Fernández, de Viavélez (Asturias), José Manuel Díaz Fernández viene al mundo el 20 de mayo de 1898, en Aldea del Obispo (Salamanca), donde su padre se hallaba destinado como"carabinero del Reino", con categoría de "preferente". Vicente y Amalia tuvieron dos mijos más, Ignacio y Vicenta.

Trasladada la familia a Castropol, donde su padre será nombrado Jefe de la Policía Municipal, Pepillo, como familiarmente se le conocía, encontrará en esta villa del occidente asturiano su verdadera patria chica, por lo menos durante su adolescencia y juventud.

En Castropol cursa la primera enseñanza y, pese a las estrecheces económicas de la familia, da comienzo a la segunda.

Inicia sus pinitos literarios con un periódico manuscrito, al que puso por nombre La Tinaja, al mismo tiempo que interpreta obras de teatro en el Casino de Castropol y se ocupa de la dirección administrativa de La Tuna. Escribe después en Río Navia y El Eco de Navia, publicaciones pronto desaparecidas.

En 1917 funda, en Castropol, con otros, el semanario Juventud, que dirigía Francisco Fernández López, y del que sólo se llegan a publicar seis números, y escribe en el decenario CastropoI. Este último facilita en aquel año las siguientes noticias en torno a Pepillo: el 30 de enero sobre su obra de teatro, titulada La pesca del novio, el 30 de julio de su novela Pasión de niños y el 30 de octubre del Libro de las horas gentiles. El Castropol de 1917 recoge, también, en sus páginas la polémica entre Díaz Fernández y el asimismo escritor novel, de la vecina Figueras, Fernández- Arias Campoamor, en torno a la influencia literaria de Rafael López de Haro sobre Pepillo, que Campoamor considera muy destacada y que Pepillo reconocerá luego en un artículo publicado en Asturias, el 15 de diciembre de 1918.

También en 1917 comienza a escribir versos, cuentos y crónicas de carácter lírico y fantástico en la revista Asturias, que se publicaba en La Habana bajo la dirección de Álvarez Acevedo.

Al mismo tiempo y junto con su hermano Ignacio trabaja como escribiente en la notaría de Castropol que regentaba el ribadense Eugenio Pérez Cancio. El día de la onomástica de la "notaria", Angela Moirón González, era habitual que ambos hermanos le dedicasen un poema. Se conserva un ripioso soneto de Ignacio, fechado el 1 de marzo de 1919, trazado con excelente caligrafía de pendolista, y un poema de José de fecha anterior, de mejor factura, también con excelente caligrafía, escrito románticamente en las varillas de un abanico.

Marcha luego Díaz Fernández a estudiara Derecho a la Universidad de Oviedo, pero, aunque se ayuda económicamente trabajando de conserje y contable en un hotel, se ve obligado a abandonar sus estudios.

En 1919 funda, junto con María Luisa Castellanos, Fernández-Arias Campoamor, Torner, Valentín Bedia... la revista Alma Astur.

En 1920 lo encontramos de secretario del Ateneo Obrero de Gijón y el 20 de enero del año siguiente el Castropol anuncia la aparición de su novela, hasta ahora inédita, Los días grises.

A los 23 años es destinado a África como soldado. Durante su estancia en Marruecos parece que contrae la tuberculosis que le llevará a la muerte. A su regreso de la guerra, La Libertad lo premia por las crónicas que había enviado desde el frente marroquí, germen literario de lo que luego será su libro El blocao. Publica en El Noroeste, La Esfera, y en 1923 el Castropol del 20 de febrero da cuenta de la aparición de sus narraciones El ídolo roto y El abrazo eterno.

Rodeada ya de una cierta aureola, en 1925 aparece su firma en El Sol, donde pontifica a Ortega y Gasset, La 'Voz, Ondas y la Revista de Occidente, en la que lo introduce Fernando Vela.

Poco a poco, sin embargo, la faceta política de la personalidad de Díaz Fernández se va imponiendo con fuerza. Sus artículos y actividades contra la Dictadura de Primo de Rivera lo llevan, incluso, a que sea detenido en 1926, como implicado en el levantamiento de la noche de San Juan, conocido como la "sanjuanada".

En 1927, y en compañía de J. A. Balbontín, J. Arderius, Giménez Siles, Juan Andrade, José Venegas, Graco Marsa y César Falcón funda Ediciones Oriente, dedicada a la publicación de obras claramente revolucionarias para aquel tiempo.

A estas alturas de su vida, Pepillo comienza a perder contacto con Castropol.

En aquel tiempo, Castropol era una villa que contaba con unos 800 habitantes, distribuidos entre un núcleo campesino, otro marinero y pescador y, finalmente, otro más, integrado por curiales e indianos.

La falta de cultura y la penuria económica que sufría una parte de la población era notable, al igual que en el resto de España, situación que llevó a que, a principios de siglo, un grupo de curiales e indianos crease una agrupación, que en 1910 se transformaría en Partido Independiente y que luego se integrará en el Reformista de Melquíades Álvarez, con el fin de defender e impulsar los intereses comarcales, al mismo tiempo que atendía los humanos y sociales. En esta agrupación se encauzarán las primeras inquietudes políticas y sociales de Pepillo.

Más adelante, aquellos castropolenses que habían querido, al modo ilustrado, hacer la "revolución" desde arriba, se vieron desbordados, más tarde o más temprano, por una izquierda de claro matiz revolucionario. Algo parecido le ocurrirá también a Díaz Fernández, y así, después de un período muy radical, tras su estancia en Oviedo y Gijón, en 1935 acaba por unirse a Manuel Azaña para formar Izquierda Republicana
.
El caso es, que, en aquellos tiempos, los intelectuales avanzados, ante la situación en que se encontraba el país, invocaban la presencia e integración de! "pueblo" en la sociedad, "pueblo" que se identificaba entonces con las clases más menesterosas social y culturalmente, de las que no formaba parte (pensemos en la orgullosa diferencia de clases existente en aquella época) la familia del Jefe de la Guardia Municipal de Castropol.

Poco a poco, sin embargo, una parte de aquel "pueblo" fue tomando conciencia de que él era la única "clase", la clase por antonomasia que, considerándose engañada una y otra vez, debía tomar el poder para ver realizados sus propios fines, al igual que había ocurrido en Rusia, A este fin debería valerse de cualquier "compañero de viaje".

La tarea de buscar "el injerto de las fuerzas obreras de la izquierda" (Díaz Fernández), de "marchar hacia el pueblo" (idem), siguiendo las orientaciones del comunista italiano A. Gramsci, se convirtió en aquella época en objetivo prioritario para Díaz Fernández.

Díaz Fernández, al igual que los intelectuales de su misma inspiración, pretende "superar la división entre los intelectuales y el pueblo"; los intelectuales y los artistas que deben participar ,en la lucha revolucionaria obrera (aunque luego muchos de ellos, llegado el momento, no podrán superar, en opinión de los dirigentes de la "praxis", sus propias contradicciones de clase).

Y así emprenden la búsqueda de un "nuevo intelectual" que se acerque al pueblo, para construir una "nueva sociedad" y un "hombre nuevo". (Al mismo tiempo que la Rusia de Stalin, también el nazismo de Hitler buscará un "hombre nuevo" para una "nueva Alemania", pero nadie, ni en España ni en ninguna parte del mundo, sabía lo que en aquellos momentos estaba ocurriendo en la Unión Soviética ni suponía lo que iba a ocurrir en Alemania, Para lograr la inexcusable integración social y económica de un país es imprescindible partir de un amplio compromiso democrático y del respeto al individuo. De otra manera está condenada al fracaso)

- En 1928 Díaz Fernández publica, bajo el título de El blocao, el conjunto de relatos que le hará famoso; precisamente el año anterior había recibido un premio de El Imparcial por su labor periodística en Marruecos.
Continuará....

01 agosto 2007

FRANCISCO CARAMES, UN PERIODISTA MASON:

El mundo del papel, prensa, libros, folletos, en sus distintas formas y variedades, siempre han tenido buen encaje dentro de la masonería española, y por consiguiente dentro de la pléyade de logias que se han implantado durante el período que va desde 1850 a 1938.

En esa amplia época, en Asturias, nos vamos a encontrar con una abigarrada fauna de tipógrafos, impresores, libreros, periodistas, y escritores de muy diverso peso y condición.

La lista podría ser larga y prolija, aunque podemos enumerar a periodistas como Peña Pintado, a escritores como Braulio Vigón, o Fermín Canella, a directores de prensa como Apolinar Menéndez Acebal con su periódico de carácter republicano La Aurora, tipógrafos como Francisco Díaz, o Agapito Llames y Umaña, al dibujante Emilio Schmidt, o los libreros como Timoteo Martínez, y finalmente proyectos que se hicieron realidad como el diario ovetense: La Verdad, edición que ponía en pie una logia allá por el año de 1889[1].
Si nos venimos a tiempos más cercanos, tenemos en la región proyectos masónicos en papel como Minerva (1936) que pone en pie el mierense José Gracia Díaz; o la revista El Hombre Rojo(1917) que dirigía Isaac Pacheco.

En la nómina de escritores y periodistas masones estaban: García Vela, mano derecha de Ortega, en sus Cuadernos de Occidente, el luanquín Pedro González Blanco, que dirigió la prestigiosa revista masónica Latomia, y como no, José Día Fernández, o el propio Juan Menéndez Arranz, de cuya vida nos habla Julio Caro Baroja en su libro Los Baroja.

Si nos vamos al campo de la impresión nos encontramos con José García Pis ubicado al frente de la Imprenta La Comercial, o a Melquíades Abascal de igual modo en la Imprenta La Fe.

Aunque hay que decir, que el periódico que hacia de portavoz oficioso de la masonería en Asturias, era a El Noroeste que dirigió Antonio L. Oliveros.

Ahora bien, debemos preguntarnos ¿Sí todos los colaboradores, escritores y periodistas que fueron masones y tenían presencia en los medios escritos respondían a las directivas de la Orden masónica, o por si el contrario eran elaboraciones subjetivas, dictadas por la creatividad individual, sin tener en cuenta las orientaciones de la propia masonería?.

Realmente sí se hace un estudio detallado de los trabajos publicados por los masones como articulistas políticos, sociales y culturales, tarea ardua y difícil, comprobará que bajo esos escritos hay un metalenguaje simbólico y toda una cosmología que se empapa de la filosofía krausista. Aunque no podemos decir que existan muchas colaboraciones tendentes o enfocadas a cambiar el estado de opinión que había sobre la masonería, era salir como hoy diríamos del “armario” y en aquellos momentos había quien no podía correr ese riesgo.

Esa discreción de los masones y de la propia Orden, y el huir de las referencias claras en cuanto a pertenencias o inclinaciones, es lo que hace que para el común de los ciudadanos de la Comarca del Eo, les sea aún hoy, sorprendente encontrarse con diversas filiaciones hasta ahora desconocidas.

Una de ellas es la de Francisco Caramés Riopedre[2], un natural de Castropol que los Servicios de Recuperación de del Tribunal de Represión de la masonería daban como natural de Ribadeo, y que Constantino Suárez nos sitúa como nacido en la parroquia de Santa Cecilia de Seares (Castropol) el 4 de octubre de 1896, fecha y filiación de los padres de Francisco (Manuel y Concepción) en la cual ambas fuentes manejadas coinciden.

El atribuir a Ribadeo el lugar de nacimiento de Caramés Riopedre, es debido a que casi nada más nacer le llevaron a vivir a Ribadeo, donde discurrió toda su infancia. A pesar del abandono en el que vivió “mis padres eran fruto de ignorancia y abandono en que les tenían sumidos los que de la ignorancia de las clases humildes vivían y viven, los que blasonan de amor a sus semejantes” y de que su instrucción educativa apenas si llegó a algunos meses, su hambre de conocimientos le fue abriendo los caminos propios del autodidacta, tarea en la cual tuvo la ayuda de “un agustino el P. Víctor Martínez”, a al vez que ejercía los más diversos oficios para ganarse el sustento.

La profesión que le era querida y conocida era la de panadero que será la que le lleve Muras (Lugo), como diría un castizo sus primeras perras se las gastó en hacerse suscriptor del periódico El Motín que dirigía un francmasón Jose Nakens; aunque la clericalla del lugar le hacía la pascua para que no pudiera leer tal soflama anticlerical.

Posteriormente arribará de nuevo a tierras asturianas a Tapia de Casariego, donde empieza a colaborar con Las Riberas del Eo, y ya más tarde llega a Gijón, aunque sigue colaborando con la prensa de la zona del Eo: Castropol, La Semana Luarquesa y Río Navia.

Su vinculación al mundo de la prensa le hace emprender una aventura, la de fundar un periódico titulado El Valle de Langreo de muy corta vida, su periplo existencial sigue dando tumbos hasta llegar a los pies de Doña María García Galán, con quien se casa en marzo de 1923, aunque a los pocos meses la deja plantada, y se va de viaje por medio España, durante dos largos años.

Tras llegar de nuevo, a la par de su señora, que aún le esperaba se traslada con ella a vivir a La Felguera, y luego a Oviedo para forma parte del diario Región.

Es esa época cuando tiene contacto con la masonería, y lo va hacer a través de la logia: Argüelles nº 3 de Oviedo (1925-1936). Taller masónico problemático para su investigación, pues se carece de casi de toda la documentación que tenían en la calle Argüelles, de la cual se llevaron las jarcas falangistas toda la documentación que luego entregaron al Coronel Antonio Aranda. A esta logia los servicios policiales adscriben a todo aquél que no tiene cabida o refrendo documental en otros talleres, de ahí la dificultad de estudiarla.

Francisco Caramés Riopedre va a entrar en los misterios hiramistas, pasando por una serie de ceremonias rituales y revertiéndose del mandil blanco y con la baveta levantada en señal de que es Aprendiz (1º), el 9 de agosto de 1928, donde toma el simbólico de Gil Blas, y da el abrazo fraternal al resto de los Hijos de la Viuda que componen el taller.






Su Venerable era el dentista Jaime Benjamín Viliesid, el 1º Vigilante lo ejercía Crisanto Alonso Pérez, que llego a ser Concejal del Ayuntamiento de Oviedo, sus compañeros de banco eran en aquel momento otro periodista Jesús de la Vallina, también Concejal en abril de 1931, el maestro Rogelio Estrada Fernández y el odontólogo Alfonso Treviño entre otros.

A esta activa logia pertenecieron: Luis Laredo Vega, elegido alcalde de Oviedo; Luciano Cimadevilla secretario particular de González Peña cuando era presidente de la Diputación, el dentista Teodoro Cuesta, o Juan Pablo García, que como abogado formó parte de los Tribunales Populares y que luego en el exilio tuvo una activa vida masónica. Entre otros estuvieron o se les vincula como miembros de la Argüelles nº 3 a José Maldonado, último Presidente de la Republica Española en el exilio, y al hijo de Clarín: Leopoldo Alas Argüelles.

Caramés fue dado de baja sin plancha de quite[3], por falta de asistencia y pago l 8 abril de 1931, pues seguramente que sus actividades políticas dentro del ámbito socialista le tiraban más que el trabajo interno de la logia.

En 1934 será detenido por formar parte de las protestas en Sama de Langreo, y protestar por la violencia de la fuerza publica ante una manifestación que intentaba, según las fuentes policiales, asaltar la sede del Gobierno Civil.

En 1935 a través de sus artículos en el Heraldo de Madrid proseguirá con su campaña de acusación por la represión que se ejerció en el 34, en la que estaría implicado otro masón el General López Ochoa, y que fue reprobado por el Gran Oriente Español expulsándole de la Orden por permitir tales represalias en Asturias, que en parte vinieron producidas por la actuación del Coronel Antonio Aranda, que a su vez había solicitado tiempo atrás poder entrar en la masonería, pero que varias bolas negras le dejaron fuera, dado el perfil que debió darles a sus aplomadores[4], y esa petición de entrada en masonería fue una de las causas por las cuales Franco intentó deshacerse del que podía ser una de sus estorbos hacia el poder.

De Caramés Riopedre, poco más se sabe, y los servicios policiales le dan como exiliado, y tenemos luego más noticias de él como exiliado. Pero eso ya forma parte de otro capítulo..

Víctor Guerra García
Miembro del CEHME y del IDERM



[1] GUERRA GARCIA, Víctor. “La Verdad”. Un semanario masónico en el Oviedo finesecular. BIDEA. 160, Julio-Diciembre 2002. Oviedo.
[2]Archivo Histórico de Asturias ( AHA). Expediente personal 3 , Legajo 692.
[3] Plancha de Quite: Documento masónico que referencia la calidad masónica (buena conducta) y el estar a plomo con el taller (no tener deudas con la logia.
[4] Entrevistadores que elige la logia cuando alguien desea entrar en masonería.
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