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11 diciembre 2009

LA MASONERIA Y LA REVOLUCION DEL 34 EN ASTURIAS VI

 Sigo entregando estas notas inéditas que realicé sobre el 34 y la masonería en Asturias.

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La explicación pues a esa ausencia de masones, ya explicada en parte, es debido también a que una parte de los miembros de la masonería, en aquellos momentos, estaba compuesto por un gran número de comerciantes y trabajadores autónomos, que constituían en una clase media de carácter progresista, para los cuales la revolución del 34, es muy posible que les resultase un “tanto grande”, y más teniendo en cuenta que estaban pasando por grandes dificultades de ahí que ante tanto temor y desconcierto, preguntaran a Consejo Federal Simbólico si antes tales circunstancias debían “abatir columnas momentáneamente” .

En Oviedo la masonería no tenía una presencia destacable, tan solo había constituido un taller cuya fundación data de 1931. Sobre finales de dicha época tenemos constancia de un cuadro lógico compuesto por 27 miembros, casi todos ellos empleados y comerciantes, aunque dentro de esas filas está un periodista, del periódico “Avance “: Jesús de la Vallina, ( iniciado el 4 de septiembre de 1927 con el simbólico de “Riego” ) que va tener cierta importancia, no como miliciano, sino como periodista que estará al frente del periódico “Avance”, al menos hasta ser detenido en la noche del día cinco, junto con el director de dicho periódico Javier Bueno.

Hay que tener en cuenta que algunos significados dirigentes políticos de filiación masónica, estaban encarcelados cuando se inicia la revolución del 34, y otros el papel que jugaron fue más bien de sostenedores como el caso del masón Jesús de la Vallina, que no teniendo una misión específica dentro del movimiento revolucionario, están a su servicio desde su condición de cronistas de la realidad.

En Avilés, tres cuartos de los mismo, el único cuadro masónico que allí se emplaza data de Abril de 1934, y es el triángulo “José Rizal” nº 13 [1], a cuyo taller parece pertenecer José María García Álvarez; aunque tal individuo en los listados del triángulo avilesino, no existe en los listados existentes, salvo que se le haya confundido y transcrito mal su nombre, puesto lo que sí existe en dicha formación es un tal Severino García Álvarez de profesión maquinista naval.[2]

En cuanto a la detención de detenciones de distintas personas, por su pertenencia a las organizaciones obreras, sin que su condición de masón haya sido manifiesta o haya sido sea conocida, son las de: Manuel Alvarez Osorio, interventor en la Diputación que es detenido durante los conflictos revolucionarios, afiliado a la logia Argüelles nº 3.

EL FINAL DE LA REVOLUCION
Como consecuencia del fracaso de la revolución (puesto que Asturias se había quedado prácticamente aislada y sola), el día dieciocho se planea la rendición total, y para ello por medio de una actuación indirecta del teniente de la Guardia Civil Torrens, preso por los revolucionarios se ofrece a Belarmino Tomás, para realizar labores de intermediación ante el general López Ochoa. El dirigente Belarmino Tomás lideraba en buena parte el movimiento revolucionario ( se da como supuesto masón aunque falta la constancia documental necesaria para atestiguarlo), y por parte de las fuerzas gubernamentales el General López Ochoa[3], que antepone sus condiciones para parlamentar: 1ª /Entrega de armas y municiones a los guardias que están prisioneros; 2ª/ Entrega de las armas cortas y largas por parte de los revolucionarios; 3ª/ Entrega de una cuarta parte del Comité Provincial.

Ambos hombres llegan aun pacto, basado en buena parte en su reconocimiento como francmasones; pues no en vano en la Historia General de Asturias, cuando se relata el encuentro de Belarmino Tomás y el General Ocho se hace ésta crónica:

“va a costar mucha sangre; a ustedes y al ejército- me dice -. Ya sabe usted que en toda España ha fracasado el movimiento. Está usted hablando con un republicano y un masón. Es preciso evitar consecuencias mayores..”

Sí dicha entrevista, ocurrió tal y como se cuenta, es fácil suponer que sí hubo tal episodio de reconocimiento, y fuera explicable dos cosas: la facilidad de la confesión por parte de López Ochoa como masón (es posible que le hubiera llegado la “onda” de que el líder obrero, fuera posiblemente un hermano de Orden) al “profano[4] Belarmino Tomás, y por otro la falta de miedo de Belarmino Tomás, ante el feo panorama de “entrar en la boca del lobo” a negociar la rendición con López Ochoa.

Como resultado de la entrevista, el líder obrero se compromete a entregar a los prisioneros y recomendará a los distintos Comités la entrega de las armas; por su parte el general, ante la petición de Belarmino, se comprometía a que no habría represalia alguna en las cuencas mineras y que las fuerzas del Tercio y Regulares estarían en la retaguardia. , si se cumplían la condiciones pactadas y las tropas no eran agredidas.
De todas formas el ambiente era muy tenso, debido en parte a que el día catorce, no se sabe sí por razones de venganza personal, o revolucionaria, (puesto que “tropas moras y regulares” del Coronel Yagüe que operaban bajo el mando de López Ochoa, el día anterior habían pasado por las armas en Villafría -barrio ovetense- a unas catorce personas, e incluso un día antes -el doce- se fusila en el Cuartel Pelayo a una buena porción de revolucionarios), trae como consecuencia directa el que se fusile al ingeniero Rafael del Riego, al jefe de los Guardias Jurados: Cándido del Agua y al empleado César Gómez.

Concluida la negociación de rendición , por parte del bando ganador, se desata todo un repertorio de represiones que van desde: fusilamientos (24 fusilados en Carbayín) la muerte de joven comunista Aida Lafuente, que luego se inmortalizaría en una canción de Víctor Manuel, y muchas más... Torturas con resultado de muerte entre las que se puede contar la de un miembro de la masonería turonesa: Fernando González Fernández, alías el “Moscón”, militante del Partido Socialista y concejal del Ayuntamiento de Mieres. Una vez abatido el movimiento revolucionario, el francmasón “Cubía” emprende la huida y se refugia en los montes cercanos al Caudal, donde es detenido a mediados de noviembre, se le traslada hasta Mieres y allí se ensañan con él a base de palizas y crueles torturas, finalmente lo entregan sin papel alguno a dos jóvenes falangistas (cuyos padres habían sido fusilados en los hechos de Turón)[5], que terminan con su vida a base de torturas y palizas, siendo enterrado sin conocimiento de la familia, que tan solo recibe días después un certificado de defunción expedido por un médico militar dándole oficialmente muerto por “angina de pecho”.[6]

Lo que sí fue una práctica general fue la detención arbitraria de hombres y mujeres de la izquierda asturiana, cuyos detenidos fueron sistemáticamente fruto de malos tratos y de tortura, y sin las mínimas garantías procesales, téngase en cuenta que dos meses después de concluida la revolución, salieron de las cárceles sin juicio alguno mil presos. Otros tuvieron peor suerte: Aquilino López Fombona, hermano de José María fundador de la formación masónica Astúrica, es torturado en la cárcel establecida en el monasterio de las Adoratrices, donde totalmente loco tras las torturas a las que fue sometido, a voz en grito y desquiciado pedía “luz, luz masónica[7].

El mismo Juan Pablo García es torturado en la cárcel de Zamora; otro famoso masón Teodomiro Menéndez es detenido el catorce de octubre y en diciembre del mismo año intenta suicidarse, y así se cuentan cientos de casos...
Pero lo que causó un honda impresión y fue muy utilizado por el gobierno para justificar sus formas y sus contundentes actos, fue el episodio de Turón con el asesinato de los hermanos de las Salle, que había sido duramente criticado por los dirigentes revolucionarios y por la propia ciudadanía. Pero si este hecho fue grave, la represión que se desata sobre la ciudadanía asturiana es impresionante a juzgar por las cifras que se manejan:

“ hasta el 20 de diciembre de 1934 habían sido procesados en Consejo de Guerra 7.434 personas, llegando a primeros de 1935, a ser juzgados más de 10.000 procesados, y por las diferentes prisiones asturianas pasaron más de 15.000 trabajadores, (....), en enero de 1936 había en diferentes cárceles 2.587 presos a consecuencia del octubre del 34 de Asturias”

Y todo ello, pese a las promesas del General López Ochoa, cuya actitud es puesta en conocimiento del Gran Oriente Español, que como masón en activo le pone a disposición de la Cámara de Justicia [8] del Grande Oriente Español, que el 30 de septiembre de 1936 la siguiente

“Por mandato del Gran Maestre Nacional se reúnen en Gran Comisión de Justicia los HH\[...] para entender y fallar sobre la denuncia presentada a este Gran Consejo contra el H\ López Ochoa, por su actuación personal y por la actuación de la tropas de su mando en los luctuosos sucesos ocurridos en Octubre del 34 en la región de Asturias.

Se da lectura a las acusaciones formuladas contra él y contra las tropas de su mando, considerando que uno y otras procedieron en aquella ocasión con absoluto apartamiento no sólo de los principios y normas más elementales del derecho de gentes, sino aún en contra de las normas generalmente establecidas y respetadas por los ejércitos de países civilizados.

Se admiten como ciertos los hechos denunciados por ser de toda garantía las personas que los denuncian, algunas de las cuales fueron testigos presenciales de esos hechos
.
Se consideran esos hechos como contrarios a todos los principios humanitarios y, por consiguiente, en abierta pugna con los postulados que informa el Credo Masónico.

En consecuencia, los bajo firmantes proponen que, sin oír al denunciado, por los daños que con ello pudieran irrogarse a determinados HH\ y a la Orden, sea irradiado de nuestros Cuadros, por haberse hecho indigno de pertenecer a ella, el precisado H\ López Ochoa”[9][i]

Con independencia de las idiosincrasias personales de ambos hombres, debieron sentirse profundamente traicionados, por encima de su promesa y palabra como masones.

Una de las acusaciones, con relación a López Ochoa, es que su trágica muerte se debió a la venganza masónica y que materializó por la acción de uno milicianos movidos por la mano oculta de la masonería, y así explica el presbítero Tusquets, la desnudez y la mutilación de su cabeza que colocaron entre sus piernas desnudas, que corresponde según el “experto” presbítero a los rituales de los grados 10º de Elegido de los Quince (sería de los Nueve) y el 11º de Sublime Elegido.

LA MASONERIA TRAS  LA REVOLUCION DEL 34

El papel de la masonería en el movimiento del 34 va a se ser más importante con la conclusión del movimiento revolucionario, y ahí se va a dejar sentir su larga mano, pese a los especiales malos tiempos que corren para la masonería.

Pero lo cual, no será obstáculo para estar presente en diversas actuaciones, sino de una forma directa, porque las consideraciones sociales no lo aconsejaban, como hemos visto, sí que su solidaria mano estará empujando los resortes necesarios, para que la se conozca la verdad del la represalia de “octubre del 34”, y como no, para hacer llegar la ayuda material y moral entre aquellos que más sufrieron las secuelas del movimiento revolucionarios, algunos de los cuales tuvieron que abandonar la región, y otros tuvieron que enfrentarse a dolorosos procesos judiciales, donde la mano de la masonería queda representada por la personalidad de los defensores de los que en su día creyeron en la revolución.

La masonería no solo va a estar presente a través de las defensas de los represaliados, como luego veremos, sino que el intento de dar a conocer la realidad de la represión que se ejerce sobre una gran parte de la población es imponente, según un informe de la Auditoria General del Ejército a fecha 20 de febrero habían sido juzgados más de diez mil hombres y mujeres, encartados a su vez en mil ciento cincuenta y tres sumarios, y aún quedaban a finales de agosto del 35 en distintas cárceles cientos de detenidos sin proceso. En enero de 1936 se contabilizan quinientos ochenta y siete presos asturianos a consecuencia del “octubre asturiano”.

Pues bien, quien primero se da cuenta de la gran barbarie que se está cometiendo son los diversos diputados, que elevan sus respectivos informes a las más altas instancias del estado. El primero de ellos lo realiza el diputado Vicente Marcos Miranda (iniciado en la logia Patria Nueva de Valencia adoptando el nombre simbólico de “Liberto”, siendo exaltado al grado 33º en mayo de 1927; llega a ser Gran Maestre del GOE. Políticamente estaba adscrito al Partido Radical) éste recorre Oviedo y recoge a la vez que los periodistas Sirval y Eduardo Guzmán, un joven redactor del periódico “Tierra” y miembro de la masonería (y que pese a su edad ya había sido detenido en 1928 con motivo de un complot contra la dictadura de Primo de Rivera, y en el cual también había colaborado el general López Ochoa que consigue pasar la frontera, tras la redada que organiza Martínez Anido) realiza un informe que recoge los asesinatos de la Tenderina, Villafría, El Caño, San Esteban de las Cruces, y la Cabaña, y que entrega al Fiscal de la República, a la vez que se entregan diversas copias a los grupos parlamentarios.

El segundo informe lo realiza el diputado Gordón Ordás (no masón) que entrega su informe al presidente Lerroux, [10] que había inaugurado un bienio gubernamental presidiendo una coalición conservadora y monarquizante y que terminaría reprimiendo con dureza y decisión en Barcelona y en Asturias los movimientos sobre los sucesos del 34, los mismos sobre los cuales se está realizando una interpelación parlamentaria en esos mismos momentos; en éste informe se recogen por un lado la muerte del francmasón “Cubía” alias “El Moscón” y los sucesos de Carbayín , amén del un vivo repertorio de torturas.

El tercer informe lo recoger el diputado Fernando de los Ríos (iniciado con el simbólico de “Jugan” las primeras referencias suyas en la masonería datan de 1926, aunque no se recoge más actividad masónica a partir de 1933, cuando Amaro del Rosal plantea las incompatibilidad entre ser dirigente del POSE y miembro de la masonería) el hermano “Jugan” se desplaza en enero de 1935 a Oviedo y León y redacta su informe que aparece publicado en la prensa francesa, pero los tres informes son silenciados por el gobierno; los citados informes no verán la luz hasta el levantamiento de la censura hasta enero de 1936.

Aunque diversos historiadores han quedado un tanto sorprendidos de ciertas acciones y movimientos al encontrar entre los firmantes a determinadas personalidades en defensa de los revolucionarios asturianos, y que hoy en parte tiene su explicación a la vista de la distinta documentación que se empieza a manejar , a la vista de la cual no es de extrañar dichos comportamientos puesto que están dentro de la idiosincrasia de la masonería como la solidaridad y la fraternidad y aún más estando por medio hermanos masones, un ejemplo de ello lo tenemos en la campaña de liberación de González Peña y sus compañeros entre ellos estaba el masón Teodomiro Menéndez.

El juicio de González Peña se vería a mediado de febrero de 1935, y su figura como “generalísimo” del movimiento revolucionario, sus propias acciones como miembro de la Comuna Revolucionaria y las opiniones de Teodomiro Menéndez le inculpaban aún más, lo cual le aseguraba la pena capital, que termina dictándose pese a la organizada defensa que se establece; frente a tal resolución no queda más remedio que el movimiento pro-indulto y para ello se realizan cuantas maniobras se creen precisas aunque las consignas de la Ejecutiva Socialista en aquellos momentos en la cárcel, eran las de no mantener contactos con el gobierno y la masonería, aún así Juan Simeón Vidarte Franco,[11] a la sazón Vicesecretario del PSOE, interviene ante Martínez Barrio que se había visto obligado manifestar su despegue político de la tesis más lerrouxistas del Partido Radical, lo que le obliga en el primer trimestre de 1934 a cesar como Ministro y abandonar también el cargo de Gran Maestre del GOE, pero no por eso dejaba de tener influencia cerca de los bancos gubernamentales como para lograr ese ansiado indulto. Otro de los puntales de la campaña pro-indulto fue Fernando de los Ríos, de simbólico “ Jugan “ y miembro de la Gran Regional del Mediodía,( había sido además miembro del Gran Consejo Federal Simbólico), éste contactó entre otros organismo con la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, en la cual siempre hubo una gran presencia de masones (en sección española) estaban: Luis Simarro, Augusto Barcia, Eduardo Ortega y Gasset , todos ellos grandes dignidades de la Orden..

Es tal el movimiento que se orquesta en pro de la liberación que se recogen miles de firmas pidiendo el indulto tanto de Glez. Peña y de sus compañeros, entre las firmas que apoyan dicha petición de indulto está la de otro masón, (que ha llamado la atención de los historiadores), la del General López Ochoa. Ante todas estas , sumadas al de las organizaciones obreras y las del Socorro Internacional, se consigue salvar la vida no sólo de Peña, sino también la del francmasón iniciado en la logia Jovellanos de Gijón en 1919, Teodomiro Menéndez de simbólico “Europa”

Otra de las personas que a través de diversas publicaciones se le ha vinculado como perteneciente a la orden, y que a su vez es parte de la historia asturiana del 34, (aunque de triste memoria), es el Coronel Aranda[12]., que formará parte como vocal del Tribunal Militar que juzgue a diversos oficiales que no habían estado a la altura de las circunstancias, y que finalmente fue nombrado Gobernador Militar, que junto con el Gobernador Civil, Antonio Velarde, se constituyeron en las dos puntas de lanza de la represión asturiana.

Pero donde de verdad va a sufrir la orden la mayor presión va a ser precisamente a través de los fusilamientos de Turón donde se acusa como cabecilla, entre otros, a Leoncio Villanueva, que en aquellos momentos era el Presidente del triángulo Costa y que dentro del Comité ocupaba el cargo de Comisario de Sanidad.

La prensa, ante ello, se echa encima de la Orden, implicándola directamente en los procesos revolucionarios, dando a entender que dentro de las logias se fraguaron los hilos de dicha acción. De hecho, el periódico “La Vanguardia” del 28 de Septiembre de 1935 publica un artículo, sobre “Sobre Sectas “y expone:

“ ... entendida de esa manera la masonería puede bien fácilmente influir en grandes y concertados movimientos en pro de sus ideas antipatrióticas y antirreligiosas ideas

Ante la gravedad de la acusación, y el grado de implicación que se le quiere adjudicar, la Orden remueve y busca por todos los pasillos de la casa no dejando rincón sin hollar, en busca de los medios para resolver la difícil situación del hermano Costa y piden desde Asturias al Gran Consejo Simbólico del Grado 33º
“... que se busque un alivio a la pesada carga que sobre él pesa y hoy al buscar en los Venerables hermanos de Madrid un refuerzo material para salvar las sugestiones del Fiscal y del tribunal lo hacemos con una gran esperanza y puesta la mirada en nuestro lema de Fraternidad.” [13]

La contestación del Gran Consejo está basado en un objetivo análisis de la situación de la Orden, donde recaban que “ los masones en esos momentos no son bien vistos, y que están sometidos a cargas de profundidad muy poderosas y creen que cualquier gestión pudiera más que ayudar, entorpecer...” No es que la Obediencia se eche atrás, sino que sopesa con sumo cuidado las acciones a tomar, no fuera contraproducente algún tipo de maniobra, se busca entre los miembros de la francmasonería a Jueces y personas influyentes que pudieran ayudar a los acusados.


Texto @ Víctor Guerra. Trabajo inédito 

[1] Expediente 8, 739 A. AHN
[2] Dato que se obtiene de la correspondencia que la GLRN dirige al Gran Consejo Fderal Simbólico . en la cual se habla de un masón al que se le instruye una causa por su participación en los sucesos del 34, de Avilés.
[3] López Ochoa se había iniciado el 11 de Julio de 1924. Y perteneció a una de las Logias más importantes de Barcelona La Resurrección El informe emitido para su exaltación al segundo grado era elogioso: es dignísimo General del Ejército español, hombre dotado de excelentes cualidades masónicas de seriedad y honradez... Meses después López Ochoa con otros varios hermanos, fundó la Logia Rectitud, y dentro de la masonería siempre jugó el papel de un progresista general partidario de la República. De hecho participa en los contubernios de la denominada “Sanjuanada”
[4] Se habla en términos masónicos de “profanos” cuando alguien no es masón.
[5]Estos paisanos sería el hijo del sargento de la Guardia Civil muerto en Turón: José Hernández; y César Gómez hijo de l “Pulgines” que fue fusilado con Rafael del Riego.
[6] Informe de Diputado Gordón Ordás . Historia General de Asturias. Gijón 1978
[7] Historia General de Asturias, “Revolución del 34” Tomo VIII. Gijón 1978
[8] La Justicia Masónica tiene por principal objeto hacer reinar la concordia entre los francmasones y las logias a las que están afiliados y entre las distintas logias, velar por que los hermanos y las Logias respeten la Constitución y los Reglamentos Generales de la Orden, las condenas pronunciadas por la Justicia profana deberán ser tenidas en cuenta y examinadas por la Justicia Masónica pero no serán forzosamente vinculantes. Y una de las penas puede ser la irradiación que es ser expulsado de la orden, con una comunicación a todos los entes masónicos con los cuales se está en contacto.
[9] Expediente de López Ochoa. AHN. Leg. 188, Exp. 25.
[10] Lerroux, es miembro a su vez de la masonería dentro de la Gran Logia Española, y tenía un hermano en la s logias asturianas de l siglo XIX, concretamente en la Logia Perla del Cantábrico.
[11] Miembro de la Gran Logia Regional del Centro, de simbólico “Robespierre” y proveniente de la logia Mantua primer taller de Madrid auspiciado por la Gran Logia Española, luego pasaría a la logia Mare Nostrun.
[12] Antonio Aranda Mata es propuesto para su iniciación el 20 de octubre 1933, y se pide información a su respecto a la Logia Hércules n1º 55 de Ceuta que informa favorablemente acerca de dicho militar. Sin que sepamos finalmente si fue admitido en la orden.
[13] Expediente de la Revolución del 34 en la sección de masonería del AHN, Expediente 30 A legajo 351

27 noviembre 2009

Masonería y la Revolución de Octubre del 34 en ASTURIAS (V)

COMIENZO DE UNA CRISIS

El ambiente  de crisis sociolaboral que se manifestaba en las múltiples huelgas obreras, se tradujo en una represión a mediados del 34. La derecha exigía del Gobierno radical el desbaratamiento de la Alianza Obrera “por no tener otro objetivo que la revolución” ,y a cuya petición se sumaban las patronales.

Aspectos éstos que distintos autores ya han descrito y analizado en multitud de libros, [1] no viniendo al caso extenderse una vez más para decir lo que ya se ha dicho y analizado en multitud de ocasiones. Pero si que sería necesario, y es objetivo de este estudio es acotar cual era en realidad la posición y vinculación de la masonería ante la situación revolucionaria de 1934.
Si en la calle había preocupación y un ambiente tenso que desembocaría en el proceso revolucionario, la masonería como grupo social no va estar ajena a esa preocupación, que se viene arrastrando desde la proclamación de la República., y que se puede palpar en la documentación 1932-33, donde ya se registra cierta “movida” dentro de los talleres, dependientes del elemento coordinador de las logias asturianas (GLRN); aunque no sólo esta situación era patrimonio de los masones asturianos, sino que a su vez dicho proceso se estaba dando en el seno de toda la masonería española.
Concretamente en la logia Jovellanos 1, hay un documento que nos retrata muy bien dicha situación: Marcelino Aguirre, grado 30º, en noviembre de 1933 escribe una carta a Rogelio García y Antonio López del Villar, como Gran Maestre y Gran Secretario, respectivamente GLRN, en la que solicitaba la “plancha de quite [2] por una excesiva cohabitación de la política dentro de los talleres, ante lo cual contesta el Gran Maestre que la culpa estaba en aquellos que se habían dejado influenciar por opciones partidistas:
“...en los que nos han inducido a llegar a esta situación... se trata, no ya de una alianza con las derechas, como desgraciadamente ocurre, que por sacar provecho se alían en vergonzoso conglomerado de toda calaña. Desde luego miserables y faltos de dignidad, más en este caso, se ha llegado a la exageración implicándose en el contubernio con lo más denigrante y opuesto a nuestros principios, nada menos, que con jesuitas y católicos de la clase más fanática y cerril.”
Evidentemente se estaba hablando del pacto que Melquíades Álvarez había echo con las fuerzas más reaccionarias de la derecha y que habían conformado la CEDA, que terminan entrando en el gobierno del republicano y masón Lerroux, y que es en parte el detonante, más tarde, del proceso que se dio en llamar la Revolución del 34.
En otra plancha de mayo de 1934, de la GLRN al Gran Consejo Federal Simbólico, la GLRN, manifiesta su descontento y desacuerdo con la forma en que ha sido aprobada la Ley de Amnistía que primaba la liberación de militares monárquicos; de esta forma se expresaban los talleres asturianos, vaticinando la tormenta que estaba al caer:
“... se ha dicho con este motivo- y desgraciadamente nadie lo ha desmentido- que el actual Gobierno había masones y que masones habían votado la Ley de Amnistía, como esto no puede ser y como creemos que la Masonería ha de velar por su prestigio, en estos últimos tiempos un poco empañado, por excesiva benevolencia con ciertas conductas políticas. Entendemos que nuestra querida Institución está en el deber de hacer pública su disconformidad con la Amnistía, no ya porque pueda ser anticonstitucional, por excesiva mente parcial y antiliberal.”
Esa postura combativa dentro y fuera de los talleres, ya no se trataba de una cuestión política, sino de ética y de justicia; lo cual hará muy próximos a los masones al
sentimiento revolucionario que se da en Asturias y Cataluña, viéndose implicados algunos de ellos en dichos conflictos y no pudiendo sustraerse a lo que sucedía en su entorno dada su condición de militantes políticos, y como masones que perseguían la triple bandera programática de la masónica: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
La generalización de huelgas políticas van adquiriendo cada vez más la consideración de huelgas generales (casi treinta conflictos laborales que se contabilizan entre Enero y
Octubre), configuran una situación prerrevolucionaria que se acentúa cuando empiezan a coartarse las libertades individuales con registros indiscriminados a activistas y a significados masones.
De hecho el miedo estaba instalado en los talleres, así se manifiesta en la balaustre que dirige GLRN al Gran Consejo Federal Simbólico en Madrid en Marzo de 1934:
“Dadas las circunstancias anormales que atravesamos, y ante el temor de algún incidente desagradable, agradeceríamos nos digáis si creéis prudente suspender momentáneamente los trabajos de nuestros talleres, (...) puesto que al no estar registrados en el Gobierno Civil dentro del Registro de Asociaciones podrá ser un obstáculo para reunirse como hasta ahora”
Ese era el ambiente que había en esos momentos dentro de los talleres asturianos, desde luego nada halagüeño, en los ambientes obreros era aun más tenso y con ciertos temores frente a las reacciones de la patronal que empezaba a crear una fuerza casi paramilitar alrededor de sus instalaciones, en Turón en las empresas mineras, que dirigía el ingeniero Del Riego en Turón se cuenta que:
“... se venían fraguando unas tensas relaciones desde hacía tiempo entre obreros y patronal, optando ésta por contratar a cuarenta guardas jurados armados para su protección personal .”
Todo éste ambiente ya presagiaba de forma “suave” algo que ya habían denotado las elecciones de noviembre de 1933, la fracturación de la fuerzas republicanas, donde la derecha republicana representada por los Liberales-Demócratas de Melquíades Álvarez se presenta en coalición con Acción Popular, obteniendo 13 diputados, dos de ellos antiguos masones (Melquíades Álvarez, Merediz Díaz Parreño[3]) Los socialistas tan solo sacan 4 diputados entre los que se encontraba el masón Teodomiro Menéndez.
Ante esa fuerte basculación política de Melquíades Álvarez,( cuyo Partido Reformista gozó durante años de las simpatías de la masonería asturiana que coadyuvó además a su vertebración en la región), la masonería rechazará no solo tal opción política , sino que será denostado “por sus inclinaciones pre-fascistas”, contrarias por otra parte a los intereses de la Orden. El pacto con la CEDA, va a traer como consecuencia que el Gran Oriente Español de instrucciones precisas para que se expulse fuera de las logias aquellos hermanos que colaboraran con las organizaciones de tendencia derechista como el Partido Liberal. Demócrata
De hecho la logia Riego de Gijón recibe el siguiente balaustre de la GLRN, con relación a la afiliación de los masones al PLD :
“ Se hace saber que todos nuestros hermanos:. Que militen en partidos como (PLD) están en el deber de hacer y una declaración expresa y por escrito de no hallarse conformes, ni aceptar tales amalgamas con esas organizaciones jesuizantes y de todo punto reaccionarias y contrarias en un todo a nuestros principios L\I\F\, comprometiéndose a negar su voto a favor de tal alianza, la cual integran en parte MM\m, expulsado de la Orden y haciendo, constar a la vez que se dan de baja en el partido.”

LA REVOLUCION y la MASONERIA
Tras la escalada socio-política que se estaba librando, acentuada por la detención del alijo de armas del barco “Turquesa” se entra en una dinámica que Paco Ignacio Taibo nos relata casi día día en su Historia General de Asturias:
“5 de septiembre acaba la huelga de los tranviarios en Oviedo; 8 de septiembre huelga general en toda Asturias; 10 de septiembre Duro Felguera cierra indefinidamente el Pozo Fondón y la patronal castiga a los trabajadores del muelle de Gijón; 12 de septiembre, detenciones de socialistas y anarquistas, destitución de nueve alcaldías socialistas decretados por el Ministerio de Gobernación; 20 de septiembre la Alianza Obrera emplaza públicamente al Gobernador de Asturias para que resuelva en diez días el conflicto de EL Fondón; 23 de septiembre los detenidos del “Turquesa” son visitados por una marcha obrera; 24 de septiembre la policía decomisa bombas y pistolas en la Casa del Pueblo de Turón; el 25 de septiembre “Avance” en su titular de primera página “AL DIA SIGUIENTE DE LA REVOLUCION; 29 de septiembre el gobernador moviliza las fuerzas del orden(....) 30 de septiembre la revolución social toca a la prensa.”
El Concejo de Mieres, junto con la cuenca del Nalón van a constituirse en las claves de la insurrección asturiana, pues no en vano, tan sólo, en el territorio mierense habitaban siete mil ochocientos mineros y unos mil metalúrgicos que en su levantamiento toman por completo la villa, constituyendo los primeros comités revolucionarios el primero será el de Mieres, que se compone en un primer momento por dos miembros de cada organización política: socialistas, cenetistas, comunistas y un miembro del Bloque Obrero y Campesino (BOC). En este Comité los socialistas estaban representados por : Juan Pablo García, que se había iniciado en la masonería en el seno de la madrileña logia Concordia, luego de vuelta a su tierra, se adscribió a la logia Argüelles de Oviedo, donde aparece nuevamente afiliado el 24 de diciembre de 1931, con el nombre simbólico de “Espartaco”.
A lo largo de la primera jornada revolucionaria se van configurando las distintas tareas a abordar por el Comité, y estructurando a su vez pequeñas células encargadas de las tareas del transporte y evacuación de los heridos, de las vituallas, etc. Paralelamente además se va extendiendo el movimiento revolucionario que sube Caudal arriba hasta llegar a Santullano donde se ataca el cuartel de la Guardia Civil que ante el asedio se refugia en la casa de otro ex -miembro de la masonería José Sela Castañón patrón de las minas: Hulleras de Riosa, Tres Amigos, Peñón y Poca Cosa; su casa es destruida y tras la muerte de dos guardia civiles José Sela es detenido por los milicianos ante el riesgo de linchamiento por parte de los obreros, puesto que “se le acusaba de avaricia y mal trato de éstos”, hecho que e contrastaba vivamente con la actuación de otro capataz minero y exmasón: Víctor Felgueroso.
José Sela se inició dentro de los talleres del siglo XIX, concretamente dentro del taller ovetense “ Nueva Luz” en 1880 y donde adopta el simbólico “Aristóteles” obteniendo el grado de Compañero (2º) en 1881.
Los milicianos trasladan a José Sela para que recomiende a la Guardia Civil de la localidad de Ujo su rendición Confirmar si es Sela Sela o Sela Castañon??
La revolución se extiende valle arriba hacia Turón, donde están los pozos : Hulleras de Turón, San Vicente y la Mina Riquela, cuyos trabajadores están en su mayoría afiliados al Sindicato Minero socialista (SOMA), que cuenta con casi cuatro mil afiliados en la zona, seguidas muy de lejos, por el resto de organizaciones como el Partido Comunista o la CNT.
En la noche del cuatro de octubre las milicias que habían establecido las Juventudes Socialistas asaltan las oficinas de Hulleras de Turón, en cuya empresa había habido fuertes tensiones, entre la patronal y los elementos obreros, y tras hacerse con dinamita y distintas armas consiguen rendir también el cuartel de la Guardia Civil de La Rabaldana.
En esos momentos, el día 5 ya se había detenido al ingeniero de Hulleras de Turón Rafael del Riego, (descendiente del general y masón Rafael del Riego nacido en Tuña y pariente también de Joaquín del Riego Martínez que fue Venerable de la logia Argüelles entre 1926 y 1927), el día 6 llegaban procedentes de diversos lugares los ingenieros: Luis Bertier, Emilio Durán, Francisco de la Brena que son trasladados a la antigua Casa del Pueblo, donde llegan a juntarse 26 detenidos, y entre los cuales se hallaban también el jefe de los guardias jurados, y dos miembros de este cuerpo, ocho religiosos de La Salle, un sacerdote Pasionista de Mieres, y tres sacerdotes de Turón, dicho grupo se ira incrementando con la llegada de dos militares el teniente coronel Luengo Varea y el comandante Muñoz.
En la noche del día ocho de octubre son fusilados los ocho Hermanos de La Salle y el sacerdote Pasionista y los oficiales mencionados. La decisión sobre el fusilamiento de éstos religiosos, recae directamente en el Comité en el que participa Leoncio Villanueva compañero y amigo de Silverio Castañón que comandaba el citado Comité.
Parece ser al tenor de algunas informaciones, que en
la sesión en la que se decide la muerte de los religiosos, el Comité estaba compuesto por seis socialistas, seis comunistas y un cenetista; dos de los miembros del citado Comité: Fermín López dirigente de Juventudes Socialistas y el masón Leoncio Villanueva concejal del PSOE, se opusieron al resto supuestamente formado entre otros por: Jacinto Salaberría, Fermín López Navas, Aurelio Choya y Fernando Castañón...., lo cual no fue suficiente para detener tal el fusilamiento que fue muy criticado dentro de las filas revolucionarias. [1]
El ataque a la iglesia, y en esta caso a los Hermanos de la Salle, proviene de la identificación de la iglesia con el poder político, y de hecho el clero católico de aquellos momentos estaba dando muestras de adhesión a la fuerzas vivas encarnadas en la Guardia Civil, que había tenido fuertes desaciertos en Asturias y más en las cuencas mineras, además de crear y colaborar con la patronal en los sindicatos amarillos y de adscripción política en el sector más derechizante la CEDA, hicieron que estos fueran víctimas a veces, injustificables como el caso de los religiosos citados, del algunos Comités revolucionarios. Pero en general en el 34, se recogen, (treinta y tres religiosos muertos por distintas causas) causas de protección de los Comités revolucionarios, frente al propio pueblo.
Con respecto a la participación de Leoncio Villanueva en el caso de los “Mártires de Turón “ en la obra de Pedro Chico González , se recoge así:
“ Leoncio Villanueva (...) no era incompatible con su compadreo cotidiano con el capellán D. Tomas con quien no perdonada la partida de cartas después de la comida ( ...) sobre los aireados en los procesos legales que se siguieron a la revolución, el masón no tuvo que ver en la muerte de los religiosos de Turón. Sin embargo múltiples testimonios le implican en la misma, al menos por omisión”.[2]
En cuanto al resto de las actuaciones de los masones asturianos en la revolución del 34, se pueden resumir del siguiente modo: en Nava, prácticamente el triángulo ”Ferrer” estaba sin actividad y muy dividido en aquellos momentos, puesto que algunos de sus miembros ya estaban instaladas dentro de las filas derechistas como el farmacéutico Gustavo Acebo. En Villaviciosa el anarquista Cristóbal Cano y su hijo son detenidos en los primeros días de octubre:
No parece que a Villaviciosa le haya afectado de forma contundente el movimiento revolucionario, pues apenas si en los documentos municipales es tratado el tema de las insurrecciones. Hay que tener en cuenta que en la zona hubo un fuerte contingente armado que imposibilitaba cualquier movimiento de los insurgentes, aún así a algunos dirigentes maliayeses les costó, penas de prisión.
Decía antes, que en realidad la participación de Cano en la revolución del 34 y otros fue mucho menos revolucionaria y más prosaica, como suele a veces ser la realidad. Puesto que el 6 de Octubre, estaban reunidos una serie de personajes de la “Villa” en la Ferretería de Máximo, y entre ellos Cano y su hijo Carlos, y al pasar por allí un Teniente de la Guardia Civil que denominaban “Cucharón“, se lo llevó detenido y junto a él a su hijo Carlos por protestar, su causa fue sobreseída, aún así estuvo tres meses encarcelado, el semanario “El Progreso” de Diciembre del 34 una vez concluida su prisión se hace eco de su retorno a Villaviciosa en un suelto que decía: “tanto Cristóbal como su hijo Carlos se han reintegrado a sus hogares”.[3]
En Gijón que se recibió la orden de inicio del movimiento revolucionario en el curso de la noche del 4 de octubre, emprende su propio periplo revolucionario, pero a pesar de que en dicha ciudad está radicado todo el aparato masónico,( pues es allí donde residen la mayor parte de las logias y ente coordinador la GLRN), no parece a la vista de los documentos que la participación directa de la masonería en el movimiento revolucionario haya sido importante, de hecho en el Comité Revolucionario de la CNT de Gijón no había reconocidos masones, y en los expedientes que se instruyeron tras la Guerra Civil apenas hablan de penas o detenciones sufridas durante dicha época, sin embargo masones como Eleuterio Quintanilla, Mallada,... reconocidos masones, por fuerza debieron tener su actuación, aunque no debió ser

[1] Sobre el 34 en Asturias, existe mucha bibliografía, aunque los datos aquí expuestos se ha tomado de la Historia de Asturias, tomo 7, de Paco Ignacio Taibo II. Edto Silverio Cañada; existe también un trabajo sobre Rafael del Riego de Eduardo García publicado en el Diario La Nueva España del 21 de Noviembre de 1999 en su suplemento Siglo XXI
[2] Chico González, Pedro “Testigos de la escuela Cristiana” 1989, Edición privada con licencia eclesiástica.
[3] V. Guerra. obra cit.[1] “Insurrección defensiva y revolución obrera (el Octubre español de 1934)” de David Ruiz, Barcelona 1988. Aporta una buen referencia bibliográfica. Historia General de Asturias. Paco Ignacio Taibo Tomo 7º - 8º “Octubre del 34” Gijón 1978.[2] Documento que extiende la logia a un hermano que o bien desea afiliarse a otra logia o permanecer en “sueños”[3] Este último fue expulsado de la Orden masónica en Diciembre de 1924, junto con otros destacados masones como Gervasio de la Riera, o el lenense Pedro Fernández Fueyo. Merediz muere además en una de las “sacas de prisioneros de la Guerra Civil.

Textos@ Victor Guerra, Trabajo inédito sobre el 34 y la masonería.
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