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15 octubre 2011

LA ESCUELA NEUTRA. HISTORIA de la MASONERÏA EN GIJON Siglo XX (4ª Entrega)


5. 3 Un proyecto socio educativo de la masonería : La Escuela Neutra

García Rúa asistió, de los seis a los trece años, a la Escuela Neutra Graduada de Eleuterio Quintanilla.

Esta primera masonería además de estar presente en el tejido asociativo gijonés de carácter industrial, político y cultural, todo ello en pro de ir caminando hacia un modelo societario distinto y enraizado en la triple proclama masónica de Igualdad, Libertad y Fraternidad, un nuevo modelo de intervención socioeducativa, ya que la transformación no vendría por más que lo quisieran algunos a través de los procedimientos revolucionarios, sino a través del cambio de individuos imbricados de una visión igualitarista (concepto de trabajo interno y uno de los objetivos de la masonería). Ese anhelo que viene de la necesidad, ya desde el siglo anterior de poner en marcha un proyecto que satisfaga sus inquietudes se plasma en este arranque de 1900, con toda la “fuerza y vigor” en un proyecto como la Escuela Neutra .

Si bien el esfuerzo educativo que la masonería puso siempre en marcha puede, en ocasiones considerarse como estéril, sus resultados deben ser analizados desde otra perspectiva y es la del enconado debate por que la parcela de la libertad y del libre pensamiento no estuviera sojuzgada:

“La escuela neutra deslinda el campo de las creencias; a un lado todos los que moldean y sistematizan la divinidad; del otro lado la ciencia donde las almas que pueden ver y oír encontraran fácilmente a su Dios. Esta escuela, por tanto, no es atea; coloca al hombre en el camino de la fé: el estudio de las leyes de la naturaleza es una oración clarividente al Sumo Hacedor . Conocer a Dios es su ser, no es imposible; admirarle en sus obras, de la obligación de toda alma racional y ¿ Qué es si no una admiración profunda y avasalladora el conocimiento de las leyes que rigen la tierra y la vida, el cuerpo y el alma?

¡ Este es el ateísmo de la escuela neutra! Ella le dice al niño: “Mira, oye, observa, estudia y deduce (...) es necesario desterrar la enseñanza sectaria que infunde odio, y la imagen del diablo para sustituirla por una enseñanza que desarrolle “la Sensibilidad piadosa que nos hace ver en cada hombre un hermano. (...) es preciso enseñar que los hombres,, todos los hombres, judíos, moros, protestantes o budistas, católicos o salvajes todos son acreedores a nuestro amor ” [1]
 
Lo cual no nos indica que la Escuela Neutra quisiera acabar con la formación religiosa, sino muy al contrario era capaz de invocar una cierta  neutralidad  invocada desde las filosofías krausistas y reformistas  y que estaban por ende encarnadas en un sector del librepensamiento de carácter deísta, que representaba Rosario de Acuña, un sector que era metido en el mismo saco general de librepensadores, masones y sectarios, y  que tan vituperado estaba siendo desde los sectores católicos y eclesiásticos.

Este proyecto educativo de la Escuela Neutra nace a raíz de la  creación del triángulo AMESE,  la lección inaugural y la puesta a punto oficial del taller masónico, tan sólo median unos días de diferencia, el primero se fundó el 15 de Octubre de 1911, y la lección inaugural de la Escuela se celebró en los Campos Elíseos por Rosario de Acuña, el 29 de septiembre del mismo año, (y no como comenta Victoria Hidalgo en un artículo, que data la creación “un año antes”).  Detrás del proyecto de la Escuela Neutra estaba la masonería que aunaba en torno suyo y a su experiencia educativa un buen número de colaboradores y benefactores que tutelaban de forma delegada tal experiencia a través de la Sociedad Amigos de la Enseñanza.

No es que hubiera más o menos vinculación al taller, sino que éste proyecto era una actividad más de los masones, que agrupaban en torno suyo a librepensadores y a las gentes más progresistas de la sociedad gijonesa para poner en marcha una de las experiencias educativas, que además de ser un objetivo primordial para la masonería, que venía buscando desde largo este proyecto, va a marcar  a su vez,  una pauta educativa dentro de la historia de la enseñanza.

En el primer acto oficial en el Teatro de los Campos Elíseos, están ocupando la presidencia destacados masones como Rosario de  Acuña (iniciada en Alicante en la logia Constante Alona), Melquíades Álvarez (que aparece en el cuadro lógico de la Jovellanos de finales de 1912). Abre el turno de intervenciones Eleuterio Alonso  que además de ser concejal y Alcalde accidental, entre 1908 y 1909, será uno de los integrantes del primer cuadro lógico de AMESE, en el cual ocupará el cargo de secretario, con el grado de Compañero (2º) y el simbólico de “Salmerón”, intervendrá para explicar el proceso y puesta a punto de la idea, “que viene de la mano de una serie de librepensadores que se reúnen en torno al Centro Instructivo Republicano, donde se forma una comisión de filántropos”.

Entre éstos notables ciudadanos se encuentran Marcelino González García, el mismo que otorga su patronímico y el de algunos de su hijos para diversas calles del barrio gijonés del Llano. Marcelino se afiliará a la logia Jovellanos en 1918 y perseverará dentro de ella, al menos se tiene constancia de la presencia de tal hiramita de simbólico Nalón” hasta al menos 1926, año a partir del cual se registra un vacío documental. Este rico propietario cede a la Escuela Neutra un local en la calle Covadonga esquina Concepción Arenal, donde habían estado los talleres de diario El Noroeste. Otro de los indianos que apoyan el proyecto es Laureano Súarez y el ya mencionado José Mª Rodríguez que además presidirá durante años la sociedad que se constituye para el patronazgo de la Escuela Neutra.

La Sociedad Amigos de la Enseñanza, de la cual existe el libro de actas desde Julio de 1918 hasta Enero de 1930, nos va desgranando en dicho dietario de reuniones de la Junta Directiva, las distintas vicisitudes por la cual pasa la experiencia educativa que tuvo como primer director a Aurelio Guerra, maestro de primera enseñanza y escritor, nacido en Puerto Rico en 1888, y que en 1911dirige el proyecto laicista, para más tarde en 1915 se trasladarse a Grado par dirigir la escuela Luz y Guía, volviendo más tarde  a dirigir en Gijón las escuelas sostenidas por el Ateneo Obrero en el barrio del Llano, llegando a obtener en 1929  la escuela municipal de Villar (Cenero).[2]

A este proyecto se va a similar  Eleuterio Quintanilla, primero como profesor  y más tarde como director, llegando a tal grado de identificación con el proyecto  que a veces en la historiografía no se habla de la Escuela Neutra, sino de la “Escuela de Quintanilla”.

Eleuterio Quintanilla: El libertario Quintanilla no sólo reunió sobre sí la condición de pasar de chocolatero a admirado director de la Escuela Neutra, sino que como anarquista forma parte del patrimonio masónico, y ello por varios motivos que van desde el espíritu de la instrucción que le llevan a través del autodidactismo a formarse con tal profundidad que en unos años asume la dirección de una de las experiencias educativas más importantes del pasado siglo, por otra porque él,  junto a otros afiliados a la masonería con claros planteamientos ideológicos y reconocidas militancias partidistas, van a representar la pluralidad ideológica y la tolerancia que había dentro de las logias asturianas.

No deja de sorprender la presencia de los anarquistas en la masonería, cuestión esta que se da fundamentalmente en Cataluña y en Asturias, lugares al menos donde la presencia ácrata es más fuerte, la atracción de los anarquistas por la masonería habría que tratarla desde el punto de vista del carácter anticlerical de la masonería, un factor que fue en un momento dado aglutinante, puesto que la jerarquía católica española muy reaccionaria y tramontana representaba la mayor opresión y dominación de la clase obrera.

Por otra parte, la visón secularizada del mesianismo de ambos colectivos les lleva a trabar lazos en pro de constituirse como una alternativa totalizadora , puesto que de alguna forma beben de las mismas fuentes, la intelectualidad anarquista bebe del optimismo filosófico de los ilustrados, que prepara al hombre, y la masonería es heredera directa de la Ilustración, que entre otras cuestiones pretende transformar la sociedad.
Esto fue en esencia lo que arrojó en manos de la masonería a los más importantes pensadores anarquistas, que generaron dentro de la orden cierta tensión por su (a veces) radicalismo, pero también es cierto que las tensiones por la doble pertenencia no se dio tanto en los talleres masónicos como en las propias filas anarquistas,  y cuya aportación ha sido realmente interesante.

Eleuterio nació en 1886 en Gijón, siendo atraído desde muy joven por las ideas libertarias, en las cuales se fue reafirmando por la amistad que mantuvo con Ricardo Mella. Fue un colaborador periodístico infatigable y sus artículos pueden verse en la prensa libertaria del momento: “Solidaridad Obrera”, “EL Libertario y funda con Mella “Acción Libertaria”. Eleuterio Quintanilla propugnó dentro de la organización libertaria la alianza con la UGT, que también defendía desde las posiciones socialistas el hermano masón y compañero de taller en la Jovellanos, Teodomiro Menéndez, ambos salieron derrotados frente a sus organizaciones ante la petición de tal alianza. También responde en parte, a posicionamientos masónicos, la negativa de Quintanilla en el Congreso de 1919 a entrar en la III Internacional, puesto que entrar en ella irremediablemente conllevaría la expulsión de los militantes anarquistas dentro de la masonería.

Eleuterio se incorpora a la masonería en Agosto de 1917 en la logia Jovellanos nº 337, con el simbólico de “Floreal”, prácticamente Eleuterio no pasará del grado de Aprendiz (1º), pues que como él mismo dice en un informe para la Comisión Depuradora de Organismos Civiles de Asturias, “sus ocupaciones políticas y profesionales y su mala salud, hacen que esté en la situación de durmiente”. Aunque sus intenciones eran las de pasar al mundo del trabajo activo en logia: “Ultimamente tenía solicitado la reincorporación al taller, que quedó sin efecto por atenerme a los acuerdos nacionales de Federación Anarquista Ibérica (FAI) sobre la pertenencia a la masonería”

En Enero de 1933 la logia Jovellanos nº 1, comunica mediante escrito a Eleuterio “que dadas sus faltas y la deuda con el tesoro habéis causado baja sin plancha de quite”.

A Eleuterio durante la Guerra Civil se le confió la custodia del tesoro artístico de Asturias y Santander, para su traslado a Francia[3]. Salió definitivamente de España en 1939 al frente de una colonia infantil, puesto que, presidía el Congreso Nacional de la Infancia Evacuada. Y además dirigía el Orfanato Minero.Murió en Burdeos en 1966.

Volviendo a la citada junta que presidía los destinos de la Escuela, encontramos en ella buena parte de la plana mayor de la masonería gijonesa. En Septiembre de 1919 están como Presidente Mariano Merediz Díaz Parreño, de simbólico “Giner”; Secretario: Pío de Lera de simbólico “Quiroga”; Contador: Marcelino Aguirre de simbólico “Marx”; y como vocal Gaspar Citolé (dentista) simbólico “Marne”; todos ellos vinculados a la logia Jovellanos en uno u otro momento (para ver las fechas exactas y el tiempo de estancia consultar las tablas anexas al final del documento). En 1921 ocupan la Junta Directiva como Presidente Desiderio Martín “Duero”; Secretario: Jesús Fernández simbólico “Veriña”; Contador Manuel Acebal “Euclides”, todos ellos en las logias Jovellanos y alguno en la Riego, y el único que militaba en otra logia concretamente en la ovetense Argüelles  era el   vocal Luis de Santos.

De los datos documentales que se han salvado sobre la “Escuela sin Dios”, como la denominaban los sectores católicos, extraemos que se impartían clases todo el año sin interrupción vacacional alguna, que la media de matriculación estaba situada en torno a los 70 alumnos año, que los índice de participación más alta se registran en torno al año 1923 y 1924 con 94 alumnos, decayendo a partir del 1928 que registra tan sólo 47 alumnos y en Enero de 1931, (punto en el cual concluyen los registros), tan solo hay matriculados 41.

La escuela como todo proyecto necesitaba fondos, y en parte estos provenían de los socios protectores, otra de la propia logia que le pasaba a la institución una asignación mensual que a su vez provenía de la capitación (aportación que debe todo masón a su logia o proyectos afines),y que en este caso aportaban los distintos masones de las logias asturianas en pro del proyecto que apadrinaban. Para sufragar los cuantiosos gastos del proyecto se contaba con la colaboración de las instituciones obreras: metalúrgicos, vidrieros...etc, (con las que tenía muy buena mano Eleuterio Quintanilla) y que soportaban una buena parte del  sostenimiento de la Escuela, de la cual se beneficiaban ampliamente, todas estas aportaciones eran complementadas con subvenciones por parte del propio Ayuntamiento, (que a su vez  eran apoyadas por los distintos concejales reformistas y masones que había dentro del Consistorio, cuestión que  se rompe en la época de la Dictadura). Hay que tener en cuenta que la aportación del alumnado era muy escasa, puesto que en 1922 tan solo  se pagaba unas 5 pesetas por alumno y mes, llegando en 1933 a las 10 pesetas.

La Escuela finalmente contará con local propio gracias a que la Sociedad Amigos de la Enseñanza y la logia Jovellanos que se hacen con un solar, abordando la construcción de un edificio que será sede de los distintos talleres masónicos y de la GLRN así como de la Escuela Neutra, con absoluta independencia una entidad de la otra, como así se recoge en las actas de la Sociedad que rige los destinos del proyecto socieducativo. Dicho solar estaba ubicado en la calle la Playa nº 5-7, llamada también Vázquez Mella.[4]


[1] Discurso de Rosario Acuña leído en la inauguración de la Escuela Neutra Graduada el 29 de septiembre de 1911. Biblioteca del Padre Patac.
[2] Suárez, Constantino.: “Escritores y Artistas Asturianos”. Tomo IV. IDEA. Oviedo 1955.

[3] Referenciado por Miguel Angel González Muñiz.
[4] En dicho solar se terminó construyendo la sede de los talleres dependientes de la GLRN, que finalmente fueron incautados al final de la Guerra Civil por los servicios de Recuperación y Tribunales de Represión de la masonería, y sacados a subasta años más tarde. 

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) y Director de la Academia Internacional Vº Orden del Rito Moderno (UMURM)
NOTA: Este trabajo es propiedad del autor, y por tanto su uso, reproducción, y explotación debe contar con el permiso del autor.
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