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25 noviembre 2014

ROSARIO DE ACUÑA. ENCUENTROS Y DESENCUENTROS MASONICOS

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Visita de Masones ante la tumba de Rosario de Acuña en el Cementerio del Sucu (Gijón)


No hace mucho daba una conferencia sobre el tema de la relación de Rosario de Acuña con la masonería, dicha presentación fue fruto de un bosquejo rápido por lo que que representó la vida masónica de Rosario de Acuña, lo cual más allá de los datos cogidos de aquí y de allá, cuando uno los confronta se encuentra con ciertas singularidades en lo que a las prácticas masónicas al uso se refiere, tanto por parte de la estructura masónica, como de la propia interesada.

Tanto es así que a esta insigne escritora, librepensadora y también masona, a la cual creo que en parte se ha la idealizado un tanto…[Me llamó la atención que la asistencia a las diferentes conferencias fuera más bien escasa, y casi diría que sin presencia de masones y masonas] de hecho cuando entramos con el bisturí histórico de la objetividad documental, se observa una cierta idealización colectiva rayana en la mitificación, que creo es lo que sucede en el aspecto masónico, lo cual no es un tema nuevo o que yo haya sido el que lo haya puesto sobre la mesa, puedo decir que María Victoria Hidalgo en una conferencia que dio en Ateneo Obrero de Gijón en julio de 1981 ya exponía de modo crítico el "modo en que la figura de Rosario de Acuña resultaba atractiva para la masonería", y en términos parecido ha hecho Macrino Fernández Riera[1].

Y es lo que ocurre en estos momentos con Rosario de Acuña, que desconociendo los entresijos de su vida y quehacer, en este caso el que nos compete el aspecto masónico, uno tiene en la cabeza que cuando se habla de la masona Rosario de Acuña, se piensa en un trabajo "orgánico" de una masona, o sea una labor desarrollada en una logia, que a su vez se haya bajo una obediencia, y por tanto es de suponer que estaría trabajando en dicha taller de forma regular y cotidiana, sino en su logia madre como fue Constante Alona, pues en cualquier otra logia de su Obediencia el GOE o de alguna otra….

En fin mi intención en este trabajo es analizar esa membresía y de cómo esta fue de algún modo circunstancial… sin menoscabar su importancia como referente del compromiso intelectual y masónico.

Cuando analizamos el conjunto de documentos y trabajos publicados sobre el quehacer masónico de Rosario de Acuña, observamos que el planteamiento que se nos ha transmitido es debido a que hasta ahora nadie ha trabajado sobre la vertiente masónica de Rosario de Acuña, analizando pros y contras, salvo las aproximaciones de Macrino Fernández Riera.

Por ese motivo cuando abordamos el bosquejo hagiográfico masónico de la escritora de Pinto, se llega a la conclusión de que estamos ante un "verso suelto dentro de la masonería" aunque encarnaba maravillosamente los ideales masónicos, pero estaba lejos de una práctica masónica al uso, en incluso se observa que era ajena a entrar en ciertas dinámicas de trabajo, organizativas y estructurales.

Por tanto estas aproximaciones a la figura de Rosario de Acuña desde la perspectiva masónica, intentan enmarcar a la librepensadora madrileña, en sus justos contornos, intentando alejarme todo lo posible de los tópicos al uso y las mitologías rosas. Intentaré escudriñar los motivos del porqué de esa membresía y bandería, de su construcción y desarrollo, y como no, sobre la construcción de toda un imagen colectiva que nos ha llegado hasta nuestros días.

Sé que es una misión ingrata al tener que desmontar mitos y mitologías, pero creo que la invitación de Luismi Piñera, y el Aula de La Nueva España son un buen acicate para entrar en ese análisis de la vida masónica de Rosario de Acuña, y escudriñarla desde la objetividad documental e histórica.

ANTECEDENTES Y PUNTO DE ARRANQUE

Para entrar esa adscripción a la masonería de Rosario de Acuña que mejor que hacerlo entrando de la mano de los estudiosos de la figura de su figura y obra, los cuales nos dicen en el caso de Natividad Ortiz Albear[2] nos indica Rosario de Acuña" el 12 de febrero de 1886 solicita si ingreso en la logia Constante Alona de Alicante".

A este respecto hay que decir que en el seno del desarrollo biográfico-literario Rosario de Acuña, y en el despegue social e intelectual, es esencial entender el binomio del librepensamiento y masonería que se va a dar cuando la escritora de Pinto, en 1885, al modo de Saulo, queda embelesada tras leer un ejemplar de semanario librepensador Las Dominicales del Librepensamiento, será a raíz de esa lectura cuando le escriba una carta a Ramón Chíes, adhiriéndose explícitamente a la causa de librepensamiento, lucha que en esos momentos encarnaba el citado semanario, su adhesión la titulará: "Carta a D. Ramón Chíes" (diciembre de 1884) y se expresaba Rosario de Acuña con estos términos:
"…Me pareció haber soñado cuando terminé de releer Las Dominicales, porque en ellas palpitaba la vida de la libertad, de la justicia, de la fraternidad. No como una abstracción del pensamiento, sino como una realidad viviente, enérgica, activa, llena de promesas de redención y de esperanzas de felicidad. Aquel periódico, extendido ante mis ojos, con aquel lenguaje de sublimes sinceridades; con aquella altivez indómita que se manifestaba en cada uno de sus líneas, con aquel entusiasmo arrojando, vehementemente, despreciativo de lo convencional, y al mismo tiempo lleno de generosidad y de austeridades, era el grieto de un pueblo que despierta, de un pueblo que desperezándose, como león harto de míseros despojos, lanza candentes hierros si no logra, con su vigorosa fuerza, romper las cadenas que lo aprisionan"[3]
Adhesión que es recogida en la primera página del nº 98 del semanario en cuestión con fecha de diciembre de 1884, entrando de esta sencilla forma Rosario de Acuña en dos estadios bien diferentes, primero a codearse con la intelectualidad masónica y librepensadora del país que en ese preciso momento se aglutinaba entorno a las "Dominicales"; y el segundo estadio tenía otro cariz puesto que colaborar con dicho periódico, en el cual también escribían Ángeles López de Ayala y Amalia Carvia, (ambas masonas) era arrostrarse el sarcasmo, la sátira y exponerse a vivir fuera del pensamiento colectivo muy codirigido por la iglesia católica, y si eso venía de la acción de una mujer pues aún peor, pues no en vano por ejemplo el Obispo de Oviedo Fray Martínez Vigil había decretado tal edicto: "
"Reprobamos y condenamos las publicaciones periódicas tituladas "las Dominicales del Librepensamiento y el Motín que se publican en la corte[…]y prohibimos formalmente, bajo precepto de santa obediencia a todos y cada uno de los fieles de nuestra diócesis, seculares, militares o eclesiásticos, que se suscriban, compren, vendan, lean, retengan en su poder o difundan cualesquiera de las citadas publicaciones"[4]
La carta adhesión titulada "Señor D. Ramón Chíes" , va a encender los ánimos de algunas logias que aplauden tal acto, como la logia Acacia nº 25 que presenta a Rosario de Acuña como la "Heroína del Librepensamiento", y en parecidos términos van a expresarse logias como Alces, de Alcázar de San Juan, o la logia Finisterre nº 4 de Ferrol, cuyo Venerable era José R. Álvarez, y que junto con el Orador Darlión se expresaban por orden de la logia en esto términos:
"..por nuestros enemigos que apoderándose de la mujer en el púlpito y en el confesionario introducen en el seno mismo de nuestro hogar la idea enemiga y nos roban el supremo sacerdocio del padre de familia, la dirección de las conciencias de sus hijos[…] por eso saludamos vuestra adhesión con doble entusiasmo porque traeréis a nuestra causa no solo vuestro inmenso talento, no solo vuestro estro poético, sino también vuestro corazón de mujer. […] Señora: los días de la prueba, si llegasen, estaría esta logia a vuestro lado, y con ella toda la masonería como lo está hoy que habéis hecho vuestra profesión de fé…"
No menos iba a ser la logia gijonesa Amigos de la Naturaleza y Humanidad, que se expresaba en abril de 1885: también de esta manera:
"…la más alta admiración a vuestro talento y al arrojo y valentía con que os presentáis en el escabrosísimo campo de batalla a combatir y arrostrar los tiros del más implacable y feroz de los enemigos… os consagráis aún hoy a coronar la más grandiosa empresa, empuñando el arma exterminadora contra aquellos que con malvada e irónica sonrisa se jactan de que su imperio no se bamboleará, mientras sobre la tierra existan niños y mujeres"
Sí grande fue la repercusión en el seno interno de las logias, más lo va a ser aún en el ámbito de la prensa masónica que van a repicar la adhesión de Rosario de Acuña a Las Dominicales de Librepensamiento, y por lo cual dicha acción se verá quintuplicada su repercusión de tal forma que ello va a constituir todo un acontecimiento masónico y para-masónico, y por tanto digamos que habrá un antes y después en la vida de Rosario de Acuña, a partir de esa declaración y su relación con el librepensamiento.

ENTORNO MASONICO Y LIBREPENSADOR

A partir de esa afección a Las Dominicales, entorno a Rosario de Acuña se irá conformando toda una cohorte de amigos "masones" de primera talla, que serán sus guardias de corps en algunos de los asuntos y polémicas que le irán sucediendo a lo largo de toda esta trayectoria, y lo mismo hará ella con sus leales amigos, ya que Rosario de Acuña siempre será muy fiel a sus amigos pese a ese deje de misantropía que tenía.

Son de reseñar entre sus amistades, que nacen al calor de esa colaboración que comienza con las Dominicales; Odón de Buen, Antonio García-Vao, Fernando Lozano, Miguel de Morayta o Rodríguez Francos, con los cuales la veremos en su compañía en varias y variadas ocasiones, todos ellos masones de reconocido prestigio, que además le facilitaran el poder publicar en distintos medios, al menos en los que algunos de ellos ejercían cierto labres de edición, dirección o influencia...

Tras esta primera tanta de amigos y colaboradores tendríamos a otros librepensadores como Luis Paris Zejín, amigo desde la niñez de Rosario de Acuña, tanto es así que actuará como ejecutor testamentario del legado bibliográfico de la escritora madrileña, junto a quien sería su amigo y compañero y Carlos Lamo Jiménez, pieza importante en la vida de Rosario de Acuña, pero que dejaremos para más adelante.

Por tanto las labores masónicas no le debían resultar lejanas, ni los planteamientos ideológicos de las distintas estructuras masónicas que en aquellos momentos mantenían una extensa red de logias a la vez mantenían distintos medios de difusión como semanarios, revistas, editoriales etc, y en algunos de ellos irá publicando y colaborando Rosario de Acuña.

Es de suponer que todo este ambiente de acción y de reflexión y de posibilidades de seguir escribiendo y publicando hizo como dice Jose Manuel Bolado que Rosario de Acuña "estuviera en una posición favorable para dar el paso a la iniciación masónica, pero solamente podría hacerlo en una rama que permitiese la entrada de mujeres".

Veamos pues como fue ese paso que Rosario dio para abrazar la fraternidad de la Acacia.

LA INICIACION DE ROSARIO DE ACUÑA

Ese ambiente de reconocimiento y júbilo que arranca en diciembre de 1884 con la adhesión de Rosario a las "Dominicales" se va prolongar durante bastante tiempo con cartas de agradecimiento a la escritora por su importante paso y adscripción, y también por los distintos artículos laudatorios masónicos, y no masónicos, que se recogen como un reguero por la extensa red de medios de comunicación de habla hispana, que abarcan tanto lo masónico como el campo republicano, tal y como nos explica Sergio Sánchez Collantes: Rosario de Acuña. Ídolo y mentora de las Republicanas[5].



Es de suponer que esto propicia que Rosario de Acuña llegase a la ciudad de Alicante, donde ya había instalada cierta pretensión en el ambiente por querer captar a la escritora y librepensadora a las filas masónicas, no en vano Mercedes Vargas, de simbólico "Juana de Arco " y miembro de la Logia de Adopción Constante Alona n18 de Alicante, le había dirigido algunas cartas laudatorias y de acercamiento, publicadas en el órgano oficial de la logia La Humanidad.

Será en el verano de 1885, cuando desde Alicante se le facilite entre otras cosas colaborar con el periódico La Humanidad, y entiendo que a su vez se tendían lazos para que la librepensadora durante su viaje a Alicante, con motivo de unas conferencias sobre la libertad y el librepensamiento, pudiese recibir la Iniciación masónica.

Tal es así que en una carta del francmasón Eduardo Oarrichena, grado 32 del REAA y miembro importante de la estructura del GOE, deja en claro cuáles eran las intenciones de la masonería alicantina de utilizar de gancho la figura de Rosario de Acuña para reforzar las columnas masónicas, y lo expresa de este modo " su incorporación fue un poco precipitada" y justifica el aceleramiento de trámites para su incorporación a la Orden de la Acacia, en tanto que se "trataba de una gloria nacional por sus brillantes escritos y que la masonería patria adquiriría con su integración un gran columna que por medio dela propaganda atraerá a nuestros templos gran número de adeptos"



Esto que expongo y que parece fuerte, se expone sin ambages en los documentos manejados por Pedro Álvarez Lázaro[6], donde nos aporta la correspondencia que se dio en todo el acontecer durante la estancia de la Rosario de Acuña en la capital alicantina, y nos relata cómo se desarrollaron los acontecimientos en torno a esa captación que dio por parte la masonería alicantina.

Tanto es así que otra notable investigadora, en esta ocasión María José Lacalzada, nos habla de la preparación que hubo por parte de las logia de Adopción Constante Alona , en la que estaba prevista la intervención de Mercedes de Vargas "Juana de Arco", la cual "puso especial cuidado en reconocerle ( A Rosario de Acuña) bien la jerarquía del entendimiento", dado que entre las logias Alona nº 276, y Constante Alona nº 8 (ambas del GOE) van a estar en permanente contacto para poder organizar un recibimiento de talla al llegar la escritora a estación de ferrocarril de Alicante (carta del 10 de julio 1885).[7]



En enero de 1886 se cruzan de nuevo otra misiva ambas logias invitando también a la logia Numancia nº 49 ,(GOE) a participar en el evento y poniéndose todos ellos a disposición de recibir a " esta señora que no está iniciada en nuestros misterios su preclaro talento, el gran renombre que goza en la República de las Letras, y la brillante campaña que viene haciendo en pro de la libertad, el progreso, ideales que persigue la masonería, creemos que la hacen del todo digna de esta manifestación" tal y como expresaba el Venerable Padilla.

Por esas mismas fechas (12 febrero 1886) los Hermanos Adan grado 18, los Maestros Masones Atila, Ruperto y otro más que no se reconoce su firma que junto al Compañero (2º) Guttemberg , van a solicitar a su logia que se inicie a la escritora ya que según indican en su carta "la cual(Rosario de Acuña) permanecerá un corto número de días, por lo cual suplicamos al Taller acelere la iniciación puesto que esta señora es muy conocida por sus escritos e ideas"[8]



Curiosamente ese mismo día, Rosario de Acuña dirige una carta a la logia Constante Alona nº 8, solicitando su iniciación " conforme con las doctrinas de la masonería que he leído, y creyendo que puedo prestar algunos servicios a tan noble causa solicito ingresar en dicha orden y ser iniciada en sus misterios"[9]



Estaba clara la operación de captación de Rosario de Acuña, que de este modo daba su consentimiento, aunque esta carta que la escritora dirige al Venerable de la logia choca por el estilo al ser escrita por una profana, aunque fuera una notable escritora, pero el misterio de ese modelo masónico de petición pata iniciarse en los misterios masónicos se deshace, cuando se observa que en esa misma carta había una posdata firmada por el Maestro Masón Jose María Escuer que decía: "En atención a el escaso tiempo que permanecerá Doña Rosario de Acuña en esta ciudad suplicamos se admita y vote iniciándola a la mayor brevedad" , o sea que la petición fue escrita al dictado de un masón como Escuer.[10]

A partir de este momento es cuando interviene el Delegado del GOE: Eduardo Oarrichena que asumiendo los intereses que hay de por medio, y que no había logia para pedir informes en Pinto, donde residía Rosario manifiesta que "considerando las altas cualidades… la propaganda de nuestros ideales… que es una gloria nacional.. y considerando el caso presente como algo excepcional en imprevisto en nuestras Constituciones, y haciendo uso de mis poderes como Delegado… vengo a autorizar y autorizo a la Respetable Logia Constante Alona para que proceda a la iniciación de tan distinguida señora de la forma más breve posible, relevándola de las tramitaciones ordinarias por exigirlo así el bien de la Orden (13 de febrero 1886)[11], lo cual es respondido el mismo día por el Venerable Padilla comunicándole que sería iniciada el lunes 15 de febrero de 1886.

Aunque Rosa Elvira Presmanes y Macrino Fernández nos dicen que en estando la escritora el día 14 de febrero en la localidad de Elche, ésta ya conocía que su aceptación era un hecho. Personalmente creo que eso ya lo sabía de antemano el mismo día que escribió la carta que es fácil que fuese el día 12, pues el 13 se entregaba al venerable, y está claro que no hubo reunión de logia para aprobar la iniciación, sino que viendo ya el desarrollo de los acontecimientos y los considerandos que ponía para definir su decisión el Delegado del GOE su petición era una pura formalidad puesto que llevara esa posdata del Maestros Masón Esquer, y las pocas horas de la entrega ya había una carta de respuesta y una fijación de fecha de iniciación hace pensar que hubo un total acuerdo entre los agentes implicados como eran su padrino Escuer, el Venerable Padilla de la logia Constante Alona, Eduardo Oarrichena Delegado del GOE, y los hermanos peticionarios, para que la cosa saliese adelante.

Sabemos por tanto, que Rosario de Acuña fue iniciada y que durante la ceremonia de iniciación tomó el nombre simbólico de Hipatía, aunque ignoramos todo lo que allí aconteció, tanto en lo que se refiere a discursos, presencias, etc. e incluso impresiones de la propia iniciada,. sobre las cuales nunca se manifestó, ni en público ni en privado, al menos que sepamos. ¿Cuál sería su impresión al verse en aquella cámara de Adopción sumida a los postulados patriarcales… y hacerse masona en ella…?

Pero algo no debió salir como se esperaba, pues un par de días después de la recepción a los altos misterios masónicos, cuando había en marcha un banquete de homenaje a la escritora por parte de las logias, en el cual leería una poseía Mercedes de Vargas, su "Venerable" en la logia de Adopción, pues todo quedó en un pozo pues Rosario de Acuña se ausentó sin más.

Tal vez la clave de esa ausencia esté en lo que expone muy sagazmente María José Lacalzada en su libro "Mujeres en Masonería", que retrata así el ambiente de las logias de adopción: "El ambiente no parece que fuese el adecuado ni para el temperamento ni para el discursos masónico que llegó a desarrollar que Rosario de Acuña más tarde".



Mercedes de Vargas referente de la logia de Adopción Constante Alona va fomentar en el seno de su taller un prototipo de mujer masona defensora de los valores femeninos y la minoría de edad que necesita la instrucción y protección del elemento masculino, en sus antípodas se sitúa Rosario de Acuña cuyo discurso va a estar más enrolado en la "perfectibilidad como ser humano equiparando hombres y mujeres antes unos mismos valores referenciales, asumiendo la lucha y armonía contrarios."[12]



No sabemos qué fue lo que motivó la ausencia de Rosario de Acuña de forma repentina de Alicante, pero dejó a sus anfitriones con dos palmos de narices, aunque, en parte deja patente esa huida en un poema titulado "Un pensamiento y un beso"; pero atendiendo a como se desarrollaron las cuestiones y comprobando esas equidistancias Rosario de Acuña con lo acontecido se empieza a motivar esa ausencia sin explicación alguna de Alicante.

Macrino Fernández Riera, en su citado trabajo, nos indica que durante su estancia en Alicante solo tuvo contactos protocolarios con algunas de sus hermanas, y que su la sumisión de la Cámara de Adopción no le debió hacer gracia, tanto es así, y en ello coincido con Macrino cuando dice:Tengo la sensación que su recién estrenada pertenencia a la masonería no supuso ningún cambio significativo en la línea de pensamiento que venía manteniendo públicamente, lo que resultó trascendental fue la declaración pública de la adhesión al campo de los defensores de la libertad de pensamiento.[13]



Por otro lado algunos autores se refieren a la hermana Hipatía, casi siempre como miembro de la logia Constante Alona, pero hemos de decir que esta logia la da como "ausente" dos años más tarde de su iniciación, o sea que de antemano se sabía que no asistiría a los trabajos, y es de suponer que el resto de las hermanas/os no serían incapaces de poder afrontar la capitación correspondiente a la ausente hermana masonaHipatía, que por cierto no sabemos sí volvió a su logia madre.
Lo que sí sabemos es que fue ascendiendo en la escalera masónica, aunque se ignora la "vida orgánica" que tuvo, y por tanto surgen preguntas, por ejemplo ¿Dónde y quién le dio los grados de Compañera o de Maestra Masona..? O cabe preguntarse ¿cómo y en qué circunstancias recibió los Altos Grados del REAA?, ya que ella misma nos dice, al final de su vida, que tenía el grado 32 de ese Rito.
El investigador Macrino Fernández se pregunta ¿Por qué una mujer con sus capacidades intelectuales, su larga prospectiva, su conocimiento masónico había solicitado su entrada en una logia de Adopción como la Constante Alona?

La respuesta sin tener un conocimiento profundo de la situación, puede tener a mi juicio varias respuestas:

1º/ Todo el conocimiento que parece tener Rosario de Acuña de la masonería parece provenir de sus amigos masones (hombres) que le revelan un quehacer logial masculino, en general todos los nombre citados de su entorno no tienen una excesiva relación con las logias de Adopción, por tanto es muy posible que Rosario de Acuña desconociese el intramundo de las logias de Adopción, que no dejaban de ser por otro lado una novedad; por tanto tendríamos que la inmersión en la logia de Adopción de Alicante fuese una auténtica toma de contacto con la realidad de ese tipo de masonería, que además encarnaba de forma un tanto conservadora Amalia de Vargas.

¿Puede explicar eso la "huida" de Rosario de Acuña de Alicante días más tarde al verse sobrepasada por una realidad que acababa de descubrir….? No lo sabemos, pero es fácil suponer algo de este calibre conociendo el carácter de la escritora.

2º/ ¿ Es muy posible que hubiera una negociación previa en la cual Rosario de Acuña se incardinase en la logia de Adopción, para después y a modo de tránsito, trabajar para la estructura masónica obediencial como luego sucedió, estando aquí y allá… ?

Es posible pero no queda ningún rastro de cruce de cartas o diarios u actas al respecto…, por tanto son suposiciones que tampoco son tan extemporáneas como pudiera pensarse ya que en ese tipo de situaciones digamos que no son frecuentes pero se dan en masonería.

3º/ El investigador asturiano que profundizó en la vida de Rosario de Acuña (Macrino Fernández) hace otra aproximación al tema y es que analiza las posibles logias de Adopción que había en ese momento, según él la más plausible y adecuada parece ser la Constante Alona, ente la escasez que había de logias de Adopción.

Creo al respecto, que ese recuento que hace el autor asturiano de las logias de Adopción le faltan unas cuantas, pues en Madrid había varias, tal vez no de la misma obediencia en la que se va a incardinar Rosario de Acuña, el Gran Oriente Español (GOE) lo cual hace que se tenga que volver la mirada hacia la prestigiosa logia Constante Alona, taller muy potente en el Levante español y por tanto muy influyente en la organización masónica en la que se incardinaba en ese momento.

Además en el círculo de influencia del taller levantino estaba también el potente periódico masónico La Humanidad , que la había saludado y reconocido hacía ya tiempo, y le había abierto sus páginas para que la escritora madrileña explicase sus ideas y planteamientos, además parece que no era el único medio masónico que le deja sus páginas, pero el caso de la Humanidad es de los primeros con los que mantiene contacto y en el cual va a escribir varios artículos.

Tal la explicación más cabal es haya habido algo de cada planteamiento expuesto, y ese conjunto fue lo que motivó que Rosario de Acuña entrase como por "casual accidente" en la logia de Adopción de la Constante Alona nº 8 de Alicante, cosa que además hicieron otros varios librepensadores que vieron en la organización masónica un gran altavoz para expandir sus planteamientos frente a la hegemonía de la iglesia católica.

Fuera de este acontecimiento poco más sabemos de la recién iniciada masona madrileña natural de Pinto, tan solo su propio quehacer biográfico y bibliográfico es él que nos va dando los puntos y realidades en los que mueve masónicamente.

De todas formas, quienes aportan una detallada relación de actos y aconteceres son una vez más el investigador Macrino Fernández en su trabajo: Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato, Rosa Elvira Presmanes García, en su libro: La Masonería femenina en España, y como no, la monumental recogida que de toda su obra hace José Manuel Bolado, en varios tomos. Rosario de Acuña y Villanueva. Obras Reunidas.

ACONTECERES MASONICOS



La Hermana Hipatía, como ya dibujé con el apoyo de otros autores, no debía encajar muy bien en el modelo de las logias de Adopción de lograr "mujeres tolerante y sensatas que pudieran desempeñar adecuadamente sus funciones de madre y esposa", ella estaba más en la línea de aquellas otras masonas que se atrevieron a transgredir las normas establecidas y pasar a reivindicar un papel menos sumiso con respecto a los hermanos masones, y sí ello unimos sus períodos de misantropía, su fuerte carácter heterodoxo que le hacía salir fuera de cualquier convencionalismo, y su permanente movilidad, la convierte en una buena exégeta de los misterios masónicos, y difusora de los ideales masónicos bajo su peculiar prisma, pero tal vez algo incómoda para el trabajo cotidiano en logia, y no pudiendo trabajar en condiciones de igualdad con los Hermanos…, tal vez la distancia mantenida era la forma de no entrar en un choque frontal con el idealismo hiramista que encarnaba.

Está meridianamente claro que con sus amigos masones y librepensadores, intelectuales de talla, y en la distancia corta de sus debates debía sentirte una igual, tal vez por eso se atrevió a entrar en masonería, pero la realidad de las logias de Adopción la debía exacerbar bastante, así como el patriarcalismo reinante por mucho enunciado y canto de igualdad que hubiera de por medio.

Como no sabemos a qué logia estaba adscrita, es difícil saber la batalla interna que a buen seguro mantuvo ante el "status quo" masculino de la obediencia, pues está claro que no todas las logias de Adopción aspiraban a la independencia, ni todas las Hermanas tenían una conciencia tan desarrollada como la pudiera tener Belén Ságarra, Angeles López de Ayala, o ella misma.

En todo caso lo que se entresaca es que Rosario de Acuña va a jugar un papel más institucional que otra cosa, actuando a modo de portadora de valores como lo hará cuando en una de las seudo uniones masónicas que hubo, y que rezó con el nombre de Gran Oriente Nacional de España, y donde se nombra como Protectora de la Masonería de Adopción a la Infanta María Olvido de Borbón y Castellvi, (ésta reza en 1888 como miembro en la Logia Amantes del Progreso de Madrid, a la cual también pertenecía Ángeles López de Ayala) y será mediante ese nombramiento cuando Rosario e Acuña escriba en Las Dominicales el artículo Al pueblo español, ( La gran Protectora de la masonería española) puesto que fue invitada a la ceremonia donde asistió la noble borbona, y eso es lo que le lleva a escribir "Pueblo masónico ¡ Tienes una protectora digna de ti".



En la ceremonia tuvo ocasión de tener una entrevista con María de Borbón y de conocer las preocupaciones de esta con relación a la masonería, trasmitiéndole las posibilidades de la creación de un colegio para huérfanos, etc.

Abundando en las relaciones de amistad de Rosario de Acuña, sabemos que estuvo junto Ángeles López de Ayala, el 24 de junio de 1888 en el acto de inauguración con sendos discursos "al final las dos Hermanas brindaron por la emancipación de la mujer en la sociedad, sin menoscabo de los derechos del hombre" (Lacalzada 2006), a partir de aquí entre ambas Hermanas masonas habrá una intensa relación de colaboración.

Lo siguiente que sabemos de las andanzas masónicas de Rosario de Acuña, es cuando la encontramos desarrollando el oficio masónico de Oradora en la ceremonia de instalación de la Logia Hijas del Progreso, en 1888.

No es que sea la Oradora oficial de la logia, sino que hace las funciones como "Oradora Accidental" y es en dicho acto donde manifiesta su desconocimiento del ritual de este modo "No estará demás advertiros mi ignorancia….mi inocencia respecto al acontecimiento que nos ha reunido en este local.." El discurso se publicará ampliamente de nuevo en La Humanidad y también en un semanario asturiano de carácter republicano y masónico como era La Verdad, publicado en Oviedo, y cuyo enlace al discurso ya he colocado más arriba.

Haciendo un seguimiento de sus trabajos vamos a través de su hagiografía comprobamos que no participa en alguna otra actividad del tipo "orgánico", ya que su propia movilidad y residencias le impedirían desarrollar ese ejercicio de cotidianidad que exige el trabajo masónico, por ejemplo tenemos casi dos años, en los cuales, encontramos a Rosario viajando con Carlos Lamo de Espinosa y sin una residencia fija.

Si todo es normal hay que decir que para ejercer de Oradora en una logia, se ha de ostentar el grado de Maestra Masona, pues es el grado preceptivo que hay que tener para ello. En ese discurso que va a dar un giro distinto y distintivo pues se va a manifestar hacia horizontes más abiertos, no será rabiosamente feminista, pero separará la "identidad femenina de las diferentes proyecciones familiares" que a decir de María José Lacalzada, será la pieza que "resquebraja lo que tiene de opresivo la estructura patriarcal para el género femenino, y desde luego favorece el dialogo en pie de igualdad dentro de la especie humana"

En la página web[1] que mantiene Macrino Fernández con cantidad de datos, y trabajos (está todo el discurso que dio en la instalación de la logia Hijas del Progreso) solo aportaré un trocito para poder ver los planteamientos de Rosario de Acuña, los cuales la distanciaban del quehacer de las Logias de Adopción:
"No sabemos si esta Logia femenina será un astro que surge para iluminar el oriente de la futura humanidad o un aerolito perdido en las inconmensurables ondas del éter, que tras breve incandescencia cae apagado en las profundidades del olvido. Pero bien sea luz y sombra lo que en el porvenir espere, no puedo menos de dirigirme a ella, que condensa, a ella, que realiza uno de los más caros ideales de mi alma, la mujer por la mujer, la mujer engrandecida, ilustrada, dignificada por la mujer; la mujer, permitidme la frase, probando sus fuerzas como ser pensante, manifestando sus condiciones como ser racional en un radio de acción pura y genuinamente femenino. ¡Dejadme, pues, hermanos míos, que me dirija exclusivamente a mis hermanas, que  para ellas hable, que para ellas use términos familiares, sencillos, triviales, si necesario fuera; van dirigidos a su inteligencia, a su cerebro, a sus potencias mentales, gemelas a las mías, sobre las cuales pesan siglos y siglos de opresión y de violencia, sobre las cuales pesa todavía, como aquellas losas malditas del infierno dantesco que pesaban sobre los condenados, el horrible convencionalismo educativo, en el cual nuestras leyes, nuestra religión y nuestras costumbres moldean las almas femeninas hasta estrujarlas en los raquíticos destinos de la sierva! Dejadme que me dirija exclusivamente a la mujer."
Un planteamiento donde entra en juego la equidad con el género masculino, y ante el cual las mujeres debían trabajar para elevarse, en las esferas de la inteligencia, la vida moral, el arte teniendo claro que "nuestros cuerpos y nuestras almas quedaran destrozados por los sombríos rencores de la ignorancia y los egoísmos". Estos eran los planteamientos de Rosario de Acuña que terminará marcando distancias cuando las realidades masónicas vayan cerrando el paso a la incorporación de la mujer en masonería, aún bajo la forma de Adopción.

Hay un capítulo que nos va a dar algunas claves sobre algunas cuestiones de la relación de Rosario de Acuña y la masonería,

En 1887 sabemos por las Dominicales que Rosario de Acuña aparece en Asturias, su estancia no va pasar desapercibida en la visita que hace a una pequeña localidad del occidente astur como es Luarca, en la cual desde 1877 varios masones como Pedro Fernández de la Pumariega que levanta la logia Estrella Benéfica que fenece en 1883, para reaparecer luego otro taller: Luz de Luarca que apenas si levantó trabajos, aunque será entre el año 1887 y 1888 cuando se vaya fraguando de nuevo otro taller bajos los auspicios de GONE, y cuya iniciativa se debe a la labor de Cesar Alvarez Cascos, que en comandita le escribe a Alfredo Vega, Vizconde Ros, a la sazón Gran Maestre del GONE, y le indican que:
Teniendo conocimiento de la unión de los dos Orientes más importantes de la masonería española, bajo vuestra dignísima dirección, hemos acordado levantar columnas y solicitar que la antigua logia Luz de Luarca nº 236 del Oriente de España, sea admitida como una de tantas logias en el Oriente Nacional de España recientemente formado”[1].



Aunque las cosas no debían ser fáciles para los ilusionados masones valdesanos, digamos que a renglón seguido tras la salutación y ya conocida solicitud de permiso para que funcionase la logia, le indican al Vizconde Ros que hay hombres en la zona indignos de ostentar el nombre de masones, y aunque son sabedores de que hallaran dificultades en su proyecto esperan que este nuevo Oriente al que se acogen, les ayude en su “sagrada misión”.

Pues bien, será a través de la correspondencia que César Álvarez Cascos mantuvo con el Gran Maestre Alfredo Vega, como nos enteramos de la polémica que se había dado con motivo de la visita de Rosario de Acuña a Luarca, y que tanto pareció afectar a Álvarez Cascos”

Entre abril y octubre de 1887 Rosario de Acuña realiza un viaje por Asturias y Galicia se recoge como ya he dicho en Las Dominicales del Librepensamiento, y en una de esas etapas del viaje recala en la villa de Luarca, y cuya visita tendrá un papel destacado tal y como relata la propia autora en una de sus crónicas que titulará precisamente “!Luarca¡”.
Esta visita a la villa valdesana la realiza junto con José Francos Rodríguez[2], ambos son recogidos y agasajados, según nos indica José Manuel Bolado[3], por los librepensadores y masones de la logia Luz de Luarca, aunque por lo escrito por Rosario de Acuña se desprende que hubo una doble acogida, ya que también le dispensaron sus habitantes "una pública, calurosa y generosa y otra secreta, a través de anónimos, insultante y provocativa a través de anónimos comunicantes" cuestión de lo cual se hace eco Las Dominicales…, Madrid, año V, nº 247, 27 de agosto 1887: “habla la Crónica de Luarca en una columna titulada “Porquería.- "Ha llegado a nuestras manos un anónimo dirigido a la insigne escritora doña Rosario de Acuña, por unas mujerzuelas a quien todos conocemos, aún bajo el estúpido y rimbombante pseudónimo de Los centinelas valdesanos[4].



En esa estancia en Luarca Rosario de Acuña es recibida con la celebración de una velada musical y literaria en los salones del Círculo-Liceo, y en la que la escritora leyó varios trabajos como fueron: Las dos nubes[5]; A unas aves[6]; La envidia; La calumnia, Soneto de libertad, etc., la velada es plasmada por el periodista García Suárez de “La Crónica” con el título “Impresiones” que a su vez va a ser referenciada por el periódico librepensador madrileño Las Dominicales

Por el citado artículo nos enteramos que en esa misma velada participaba el poeta (anarquista y periodista) Eloy Perillan Buxó,[7] pues éste se hallaba en Coaña, y por tanto se le invitó al acto de homenaje en cuyo desarrollo se tocó la “rondó” del primer concierto de Beethowen que ejercitaron las señoras Rivas Rico, y Rivas del Vidal.

En tal evento participaron además también otras señoras como las de Sotelo de Calvo, y Bressend de Padilla, que pusieron otra nota musical al piano con motivos de la ópera Gil Ugonotti, y para cerrar el acto se entonó los consejos de la zarzuela de La Tempestad, con un nutrido coro de voces de las señoritas Cándida Ríos, Concha Fernández, Engracia Cascos, Eladia Valledor, Enriqueta y Clotilde Menéndez, Manolita Sotelo, Matilde y Otilia Rivas, Marciana Fernández, Salomé y María Suárez Otero, Teodosia, Carmen, Lola y Asunción Olavarrieta, y las voces masculinas las aportaban los señores Álvarez Cascos, Fernández Rodríguez, García Suárez, Herrera, Iglesias Portal, Pérez Minguéz, Reguera, Rico y Rivas, Rollán, Uriarte, Vidal y Villamil.

La figura de Rosario de Acuña y su adhesión pública a la masonería, despertaría no pocos celos y quebraderos de cabeza a sus anfitriones, pues tal cosa tuvo mucha repercusión no solo en la prensa valdesana del momento sino también en la prensa ovetense, y como no, en el periódico librepensador por excelencia Las Dominicales del Librepensamiento[8].

Pero los problemas, no quedan en esa incomodidad que sufrió la parte más conservadora del estamento social más alto de la villa valdesana, sino que la situación se van a recrudecer con el largo trabajo periodístico, que al cabo de tal visita, va a escribir la propia Rosario de Acuña, titulado “Luarca”:

Entonces te dejé, Luarca, y acaso para no volver en mi vida a tus playas […] Ay pero también en tu seno anidan víboras que acaso no durmieran, a saber que en aquellas horas yo huía de ti,…Luarca, huí de ti, ¡te tuve miedo¡ ¡guardas aún la levadura del salvajismo, fermento de crímenes y génesis de villanías”[9].



Bien, éste era el estado de cosas con respecto a Rosario de Acuña, si bien Álvarez Cascos participó de tales actos no debió quedar muy contento con la francmasona madrileña, puesto que vuelve a salir el nombre de esta en una carta de queja del Hermano Fultón /César Alvarez Cascos) al Vizconde Ros, hablando de la escisión de los HH\ de Oviedo y de algunos hechos que echaban a su coleto ciertos masones de Oviedo como era el trabajo de una posible unión de Orientes, ante lo cual en carta de 20 de abril de 1890, César como un rayo les fotografía de esta manera:

“Ni les he visto por estos valles, ni nadie trabajó por la unión nadie más que yo (sin jactancia lo puedo afirmar así), ni estaban los de la logia Nueva Luz, bajo el Gran Oriente Nacional, cuando nosotros ya no estábamos, ni nadie se acordó de unir los dos talleres de Oviedo hasta que yo escribí a los Venerables de ellas proponiendo una avenencia para contrarrestar el establecimiento de los jesuitas en Gijón”.

Es en este contexto es cuando sale a relucir el nombre de Rosario Acuña planteando que su figura había terciado en la complicada operación de unión de logias y Orientes, como así se lo expresa misteriosamente al Vizconde de Ros:

“¿Sabe quién fue la causa primordial de todo? Pues sencillamente nuestra común amistad con Doña Rosario de Acuña. Pero repito que no me permitiré nada más que este desahogo que Ud. Seguramente sabrá dispensar.”

Tal vez esto empate con algo que escribió en su artículo ¡¡Luarca¡¡ :

¡A mengua tuviera hablar de mí, en semejante caso, sino fuera porque vosotros los que decís que peleáis a mi lado habéis temido que retrocediese!... ¡Retroceder!... ¿Qué significa esta palabra? ¿No es algo como muerte? ¿Cómo aman los hombres sus ideales? ¿No es más allá de su vida? ¿No es así?... Pues entonces ni tienen ideales, ni los aman, ¿qué es eso que se llama sacrificio, si no se realiza? ¿Qué es eso que se llama perseverancia, si no lleva al sacrifico? ¿Hasta cuándo las frases significarán lo contrario de lo que expresan?... El que no se sienta con fuerzas bastantes, ¿por qué acude a la lucha?, ¿quién lo llama?, ¿o es que cree, en estos tiempos de bajezas ruines, que han traído sobre nuestra patria las educaciones católicas y teocráticas, que la gran causa de la libertad, la gran causa humana, el gran trabajo de nuestra década de siglos que, saliendo de las civilizaciones latinas va a entrar en la civilización planetaria, puede servir de encasillado tablero, sobre el cual las jugadas de algunos ambiciosos ganen con el impudor la fortuna, y las fullerías el honor? ¿Se ha pensado tomar por senda conductoras hacia el medro personal este escabrosísimo camino de la emancipación de los pueblos? ¿Será posible que las redenciones no puedan realizarse nunca sin Judas?... ¡Solo así se comprende que haya corazones que tiemblen e inteligencias que vacilen!

Por otro lado en las actas y cartas que se conservan de la logia Juan González Río, nada se habla, o se escribe sobre este "affaire" con Rosario de Acuña.

De todas formas la opinión de César sobre los capitalinos ovetenses no era buena, pues en una carta posterior fechada en marzo de 1889, se refiere a los masones de la capital asturiana tras sus duros esfuerzos por unirlos y esto es lo que le dice a su amigo el Gran Maestre el Vizconde de Ross:

Los refranes, son síntesis de una experiencia de muchos años, y yo a muchos de ellos les doy la importancia que a mi juicio merecen, esto le digo recordando el refrán asturiano que decía –“…xente de Oviedo: Tambor y gaita- Lo cual quiere decir que en lo ovetenses predominan ciertas veleidades no muy propias para formar núcleos de propaganda estable y continua y de seguros resultados. El cabildeo para las cosas nimias aquí se impone con los caracteres de una verdadera manía” [10]

¿ Qué había pasado para que Rosario de Acuña escribiera ese tremendo artículo ¡¡Luarca¡¡ y Alvarez Cascos se quejara de Rosario con esa amargura ?. Realmente no lo sabemos, pues todos los actores guardan silencio y salvo por el citado artículo y la carta de Alvarez Cascos en realidad sabemos muy poco, aunque podemos aventurar algunas hipótesis.

Tal vez el discreto encanto de las "hijas adoptivas" iban tocando a su fin, si bien es cierto que aún en esos momentos la Logia Juan Gonzalez Río mantenía una señora como Eulalia Menéndez Vizcaíno que atendía al simbólico de Caridad o, la cual ostentaba el grado 9º del REAA, y a la cual tenemos entre columnas logiales en 1888; aunque no parece que Rosario tuviera contacto alguno con la Hermana Caridad, única mujer en la logia ovetense, pese a coincidir en fechas con uno de sus viaje a Asturias, y estancia de otra en la logia ovetense en la que debió iniciarse ya que no se la encuentra en otras logias españolas;

Supongo que tampoco que tampoco sería posible que tuviera contactos con otra masona asturiana, ésta un poco más tardía, Salvadora Rodriguez Vigón que en 1892 estaba en la logia Luz de Bimenes , eso sí en otra obediencia en la que se hallaba Rosario de Acuña.

Es muy posible que Rosario de Acuña, como masona y Alto Grado de la masonería, mantuviera contacto con los Hermanos masones ovetenses previendo su viaje a Asturias y de paso planteara algunas cuestiones de reforma, o presionara porque la masonería de Adopción tenía sus días contados, a raíz de que el GOE optara por no dar ya más Altos Grados de REEA, al mismo tiempo que impedía que se conservaran los grados adquiridos fuera del régimen de Adopción, cuestiones estas que no debieron sentar nada bien a Rosario de Acuña.

Tal vez a causa de ello, o porque incomodara a algunos masones y eso transcendiera más allá de la logia, y máxime cuando se estaba ya tocando el tema de la unificación obediencial que llevaría consigo como digo un cierto "enclaustramiento" de la masonería de Adopción, pues la figura de Rosario de Acuña, no fuera bien vista por algunos notables masones.

En todo caso, y volviendo al tema de la visita de Luarca hay que decir que los caracteres de Cesar Álvarez Cascos y Rosario de Acuña eran por lo que sabemos, muy fuertes, por lo cual no es de extrañar que en ese viaje y estancia en la villa natal de César: Luarca, se dieran una serie de conjunciones de personajes y circunstancias que más allá de los buenos modales y cortesías para una presumible notable estancia, al final resultara para Cesar Alvarez Cascos la revolución de su pequeño mundo que parecía tener bastante bien orquestado.

En todo caso son especulaciones sin más, y al tenor de las impresiones de diversas lecturas realizadas, pues en realidad no sabemos cuál era la opinión de Cesar Alvarez Cascos sobre las mujeres masonas de Adopción, o sobre aquellas otras que optaban por una masonería femenina como Angeles López de Ayala, que también estuvo en Luarca, o sobre el paulatino cierre de la masonería de adopción.

El caso es que Rosario de Acuña no parece que cosechara entre los masones asturianos del siglo XIX una gran admiración pues ni en sus actas, ni otros documentos se habla de la notable masona y escritora, la cual se había iniciado unos años antes en la logia Constante Alona, como todo un referente librepensador y literario. Digamos que todo está extrañamente mudo.

Por otro lado hay que anotar que a partir de 1890 hacia adelante las relaciones de Rosario de Acuña con la masonería, al menos en lo público, van a ser muy escasas, lo que nos determina a pensar de que posiblemente hubiera un cierto distanciamiento entre ambos.

ROSARIO DE ACUÑA EN ASTURIAS
Tras estos desencuentros y su exilio en Portugal, y pese al duro artículo que Rosario de Acuña escribió sobre Luarca, esta vuelve a Asturias para residir en la región. La ciudad escogida para su residencia hasta su pase al Oriente Eterno será la ciudad de Gijón.

Desde la ciudad de Santander, donde tiene sonados problemas con el caciquismo eclesial, la tenemos mudándose a Gijón, tal y como recoge la prensa regional, durante el verano de 1909, donde da cuenta de su presencia en la ciudad, y de las gestiones que está realizando con el fin de construir una vivienda .. Se trata de una finca de dos mil quinientos metros cuadrados, sobre los acantilados y conocida la zona como El Cervigón y que dista a unos 4 a 5 kilómetros del centro urbano de Gijón, aunque según recoge Macrino Fernández , la escritora había estado en la ciudad por espacio de casi medio año en 1908 (PUB 26-10-1909) de forma anónima.

Anotar que en esos momentos la masonería asturiana había abatido columnas, de tal forma que a partir de 1892 se notará como las logias irán apagando sus voces y luces con el declinar del siglo; en 1899 ya no queda apenas nada en pie. El renacer de la masonería en la región asturiana en el nuevo siglo será a partir de 191a cuando se relanza el triángulo AMESE por masones foráneos, pero entre esas membresías ni está Rosario de Acuña, aunque tampoco podía estar dadas las derivas estructurales de la masonería española que habían dejado a la mujer fuera de los contextos masónicos; ni siquiera encontramos en estos primero tiempos en las columnas de los talleres astures a su "sobrino" Carlos Lamo Jimenez.

En cuanto a la casa del Cervigón se ha especulado bastante y sobre el que esta pudiera haberse debido a la intermediación de los masones gijoneses, así lo afirman varios autores, pero hoy, cuando contrastamos las fechas y vemos la situación masónica del momento, y el entorno en el que se movía Rosario de Acuña, podemos decir sin ambages que fueron más bien los librepensadores y republicanos del Ateneo Obrero de Gijón, quienes debieron ayudar a Rosario de Acuña a establecerse en la ciudad.

Como antes recordaba la masonería no se relanzarás hasta 1911, y en 1898 no había actividad masónica alguna, además en el entorno relacional de la escritora durante su estancia en Gijón no aparecen masones, sino pujantes líderes socialistas, y destacados republicanos como Melquiades Alvarez, que hasta 1912 no va pasar a formar parte de la masonería.

Sabemos que con el Tribuno, junto con Teodomiro Menéndez, y algunos jóvenes cachorros republicanos, como Merediz Diaz Parreño, tenían relaciones con Rosario, pero creo que el elemento nucleador será el Ateneo Obrero de Gijón, y será con este ente con quien Rosario de Acuña tendrá en la ciudad su cordón umbilical. Eso sí, luego veremos que una parte de ese entorno irá formando paulatinamente de las columnas masónicas gijonesas.

No obstante Rosario de Acuña participará de forma activa en el desarrollo primigenio de la Escuela Neutra, al menos en su lanzamiento, pues ocupará tribuna de oradores junto con el aun profano Melquiades Alvarez.

En ese acto será sonado el discurso de Rosario de Acuña, que le acerca más si cabe al obrerismo reinante, y no tanto a la pujante burguesía masónica. De hecho se la ve participar andando el tiempo de la mano de líderes socialistas gijoneses en cuanta manifestación se celebra.


Al leer los trabajos de los autores citados se palpan varias cuestiones por parte de Rosario de Acuña, por un lado una cierta radicalización, sino ideológica, cuyo análisis dejo para el análisis de los politólogos, pero si reafirmo, una radicalización en el sentido relacional es contrastable. Por otro lado, téngase en cuenta que es la propia masonería la que hace patente su distanciamiento de las clases obreras, y como no de sus organizaciones, por ello y para ir salvando dichas barreras algunas logias se plantean tímidamente algunas propuestas, pero en todo caso algunos Hermanos tendrán que luchar contra dichos prejuicios, tanto en el seno de las logias, como en sus mismas organizaciones políticas y sindicales, como bien supieron y sufrieron en sus propias carnes anarquistas como Quintanilla o Gonzalez Mallada, que por ejemplo tuvieron que batallar dentro de su grupo específico "Orto" para que la FAI no declarara a la masonería contraria a los intereses anarquistas.


LA LOGIA JOVELLANOS y ROSARIO DE ACUÑA.

La masonería en Asturias, tras su desaparición al finalizar el siglo XIX, vuelve a florecer sobre 1911 cuando varios obreros técnicos, no asturianos y que se hallaban en la ciudad de Gijón trabjando, se conjuntan para formar un nuevo embrión masónico como es el Triángulo AMESE, del cual saldrá todo el embrollo masónico que fenecerá tras diversos avatares en 1936, dejando detrás de sí una larga trayectoria y una importante y magra organización.

En este comienzo de la masonería en tierras asturianas que se registra en Gijón en el año 1911 (Octubre) de la mano de tres Hermanos masones (Francisco Seguí Marty, Luis Medina Farias, Nicanor Alonso Maceda ) y cuya primera letra del primer apellido de cada uno de ellos formará el acróstico que da título distintivo del nuevo embrión masónico Triangulo AMESE

Y a pesar de que Rosario de Acuña lleva en la ciudad de Gijón ya un par de largo años la masonería podemos decir que nace de espaldas a Rosario de Acuña, pues no solo no la encontramos en los cuadros lógicos, ni incluso en los cuadros honorarios del nuevo taller, lo cual tampoco podría ser ya que la nueva eclosión del masonismo del siglo XX con la reunificación masónica bajo la bandera del GOE, conllevaba la renuncia a la co-masonería de Adopción , y ya sabemos que los títulos y los grados de las Hermanas, ya no eran efectivos fuera de esta masonería femenina, por tanto sí los nuevos Hermanos masones no querían meterse en un conflicto de intereses lo mejor era dejar de lado a la librepensadora Rosario de Acuña, sí es que para ellos todavía la autora de Pinto significaba algo pues en los textos declarativos de intenciones del nuevo grupo no hacen mención ninguna a los antecesores, fuera o no fuera Rosario de Acuña.

Téngase en cuenta que hasta junio del año 1912 no tenemos a masones autóctonos insertos en el triángulo AMESE, de los cuales algunos tenían contacto con Rosario de Acuña como el escritor José Diaz Fernández.

Un poco más adelante nos encontramos que el triángulo AMESE da paso a un taller más amplio, "justo y perfecto", y como consecuencia nace la Logia Jovellanos 337.

La Respetable Logia Jovellanos, aún en “instancia” trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y sus tenidas las celebrarían los viernes de cada semana a la 7 de la tarde, en el domicilio de la Calle Comercio 18, 2º. Siendo su primer cuadro de luces el siguiente: Francisco Seguí Martí como Venerable; Nicanor Alonso Maceda como 1º Vigilante; José María Rodríguez como 2º Vigilante, y Antonio Moriyón Díaz como Orador.

Por otro lado el Ayuntamiento de Gijón, va convertirse si no en la cantera de donde provengan estos primeros masones, si al menos su punto de encuentro, [1] puesto que el primer cuadro lógico de Julio de 1912 de la logia Jovellanos hay varios masones que ocupan cargo en el Consistorio bien como concejales o bien como empleados, así tenemos a Eleuterio Alonso Álvarez, Casimiro Acero Méndez como concejales, y Alberto de Lera, y José Morilla Solís, como trabajadores del Ayuntamiento; o en cambio en la logia había personajes de la talla de José María Rodríguez es una de las figuras más destacadas de la masonería asturiana con proyección nacional e internacional que, junto a Augusto Barcia, otro asturiano de la parte occidental, concretamente de Navia, compartió el gobierno del Grande Oriente Español durante un tiempo, junto con Melquiades Álvarez, el líder reformista apodado El Tribuno.

Pues bien en esta primigenia masonería que emerge de las cenizas del siglo XIX como el ave fénix, y con una fuerte raigambre cada vez más notoria en la ciudad de Gijón no encontramos huellas de la presencia de Rosario de Acuña, ni se la nombra en acta alguna, aunque tampoco los nuevos masones parecen recordar tampoco a sus viejos antecesores de 1890.

Eso sí no estará, al menos las actas no lo recogen, ni los periódicos la reseñan en los actos masónicos, pero en cambio si estará en el embrión de un proyecto impulsado por futuros masones, y que terminará en manos de la masonería gijonesa terminando como un proyecto auténticamente masónico, como es la Escuela Neutra de Gijón

Este proyecto educativo de la Escuela Neutra nace justo en los mismo momentos que la  creación del triángulo AMESE,  entre la lección inaugural y la puesta a punto oficial del taller masónico, tan sólo median unos días de diferencia, el primero se fundó el 15 de Octubre de 1911, y la lección inaugural de la Escuela se celebró en los Campos Elíseos por Rosario de Acuña, el 29 de septiembre del mismo año (1911), (y no como comenta Victoria Hidalgo en un artículo, que data la creación “un año antes”).  Detrás del proyecto de la Escuela Neutra un buen número de colaboradores y benefactores que tutelaban de forma delegada tal experiencia a través de la Sociedad Amigos de la Enseñanza.

No es que hubiera más o menos vinculación con el incipiente taller masónico, sino que éste proyecto era una actividad más de los masones a nivel personal e individual, pues también dicha experiencia educativa agrupaba en torno suyo a librepensadores, y a las gentes más progresistas de la sociedad gijonesa, y a los republicanos y a ciertas entidades obreras, que se aunaron para poner en marcha una de las experiencias educativas, que además de terminar siendo un objetivo primordial para la masonería, que venía buscando desde largo este proyecto, va a marcar  a su vez,  una pauta educativa dentro de la historia de la enseñanza.

En el primer acto oficial de dicho proyecto se dará en el Teatro de los Campos Elíseos, donde están ocupando la presidencia destacados masones como Rosario de  Acuña (iniciada en Alicante en la logia Constante Alona), y algunos que lo serían más adelante como  Melquíades Álvarez (aparece en el cuadro lógico de la Jovellanos de finales de 1912).

Abre el turno de intervenciones  Don Eleuterio Alonso  que además de ser concejal y Alcalde accidental, entre 1908 y 1909, será uno de los integrantes del primer cuadro lógico de AMESE, en el cual ocupará el cargo de secretario, con el grado de Compañero (2º) y el simbólico de “Salmerón”,  e intervendrá para explicar el proceso y puesta a punto de la idea, “que viene de la mano de una serie de librepensadores que se reúnen en torno al Centro Instructivo Republicano, donde se forma una comisión de filántropos”.

Entre éstos notables ciudadanos se encuentra también Marcelino González García, el mismo que otorga su patronímico y el de algunos de su hijos para diversas calles del barrio gijonés del Llano. Marcelino se afiliará a la logia Jovellanos en 1918 y perseverará dentro de ella, al menos se tiene constancia de la presencia de tal hiramista de simbólico “Nalón” hasta al menos 1926, año a partir del cual se registra un vacío documental. Este rico propietario cede a la Escuela Neutra un local en la calle Covadonga esquina Concepción Arenal, donde habían estado los talleres de diario El Noroeste. Otro de los indianos que apoyan el proyecto es Laureano Suárez, y el ya mencionado José Mª Rodríguez que además presidirá durante años la sociedad que se constituye para el patronazgo de la Escuela Neutra.
En dicho acto inaugural tenemos a Rosario de Acuña, y yo creo que por varios motivos: por un lado por su vieja amistad con Melquiades Álvarez, y luego su amistad con líderes obreros como Eleuterio Quintanilla, u otros …, que serán quienes junto con los republicanos quienes lideren en sus comienzos este proyecto; y con esa asistencia Rosario Acuña deja patente quienes parecen ser en estos momentos sus compañeros de viaje.

El discurso de Rosario de Acuña, para abrir el proyecto de la Escuela Neutra, versó sobre el Ateísmo en las Escuelas Neutras[11] y fue memorable como así lo recogen varios medios de comunicación.
Aunque a renglón seguido hay que decir en dicha conferencia no hay una mención directa a la masonería, ni a los masones, aunque si planean en él varias de las ideas que defiende la masonería, pero ni ella va a participar más en dicha institución, ni como asistente, ni como miembro de las juntas rectoras, ni como profesora o conferenciante, al menos que tengamos noticia. Digamos que se queda al margen del proyecto educativo que terminará llevando adelante la masonería, cuando los organismos obreros se deciden a montar sus propias escuelas.

Pero hay una sorpresa, y es que a pesar de no aparecer en los trabajos masónicos de la Logia Jovellanos 337, ni en sus actas, o no se quiso tener constancia, no deja de ser cierto que en el registro policial, que caído el frente Norte hace la policía de los locales de las Gran Logia Regional del Noroeste y de la logia Jovellanos, aparece entre las incautaciones un busto de Rosario de Acuña. Lo cual es sumamente llamativo.

Por otro lado una vez se produce el óbito de Rosario de Acuña, los masones de Asturias como tal formaran parte del cortejo fúnebre con sus más altos dignatarios a la cabeza.

SU COMPAÑERO CARLOS LAMO JIMENEZ

Una de las cuestiones que llama la atención en el desarrollo de las relaciones de Rosario de Acuña con la masonería es que teniendo un lazo de unión con ésta a través de la membresía masónica que ostentaba su "compañero vital" Carlos Lamo Jimenez, esto no tuviera más repercusión en algunos actos o documentos o en la propia vida de Rosario de Acuña, que es en ese sentido muy hermética.
Aunque es cierto, y eso nos vuelve a poner en alerta, que Carlos Lamo pese a ser un masón iniciado en Madrid en el siglo XIX, su incardinación en la masonería asturiana pese a estar en estas tierras desde 1909 acompañando a Rosario no va a ser efectiva hasta mucho más adelante. Pero veamos quien era ese "sobrino" que la acompañó durante más de 30 años.

Es un joven estudiante de Derecho, que había llegado desde Úbeda (Jaén),donde había nacido el 18 agosto 1869, llega a Madrid sobre la década de 1880, acompañando a su familia; en la cual Marcrino Fernández nos dice que su bisabuelo Anselmo de Lamo había sido un notable hiramista.

En 1885 tenemos a Carlos Lamo Jiménez en Madrid matriculado en Instituto de San Isidro realizando el bachillerato, desde donde pasa a la Universidad Central para realizar la carrera de Derecho, es esos años, cuando Rosario de Acuña tiene 37 años y 19 años Carlos Lamo, se entabla la relación que se materializará a partir de 1893 y durará hasta el fallecimiento de Rosario de Acuña.

La relación de Carlos Lamo con la masonería la encontramos en el expediente masónico que le abrieron los Servicios Especiales de Represión de la Masonería que nos indican que este aparece en la logia Española nº176 de los Valles de Madrid, exactamente en el cuadro lógico de 7 noviembre de 1895, o sea dos años más tarde de consolidar su relación con la escritora de Pinto.

Por dicho expediente sabemos que tomó el nombre simbólico de Michelet, del cual no volvemos a saber nada en lo que respecta al ámbito masónico; en lo relacional sabemos que acompaña a Rosario de Acuña en sus múltiples viajes, y que desde que la escritora se asienta en Gijón, éste ya no se separa de la escritora de Pinto,

Volviendo al tema masónico sabemos por una nota del Gran Consejo Federal Simbólico del GOE que había sido re afiliado de nuevo con fecha del 30 de Septiembre de 1921 con el grado de Aprendiz en la logia Jovellanos de Gijón, y como tal aparecerá en los cuadros lógicos de los siguientes años, hasta que en febrero de 1926, tres años después de la muerte de Rosario de Acuña, se le da de baja por falta de asistencia y pago.

No deja de ser paradójico que pese a su membresía masónica, aunque en estado de "sueños" , no se incardinara en la pujante masonería gijonesa desde sus comienzos en 1911, centro por otra parte de todo el masonismo regional durante más de 10 años, y eso extraña aún más cuando se sabe que Rosario Acuña, no sé si a través de Carlos o por sus propia cosecha tenía contacto con jóvenes masones muy inquietos como Merediz Diaz Parreño o Loredo Aparicio. Y notables miembros del Partido reformista.

Cabe preguntarse qué pasó para que no se produjera esa incardinación desde su llegada y arranque de la masonería de nuevo en Gijón? Y también cabe preguntarse por qué lo hace tras casi 10 años…?

Como decía Rosario de Acuña fallece en Mayo de 1923 y a su gran entierro pese a la discreción que quiso desde un principio, esto no fue posible, y la masonería española y asturiana estuvo presente en esa conducción al Cementerio Civil de Sucu , en Gijón, donde hoy reposa bajo una lápida blanca, sin más inscripciones que sus iniciales R.A.

Conclusión.
Hasta aquí el relato de los hechos y las especulaciones que se pueden hacer con respecto a Rosario de Acuña y la masonería, se podría entrar en los textos y ver cómo era esa presencia y analizarla, pero da la sensación que la incardinación de Rosario de Acuña más allá del fuerte abrazo de las ideas librepensadoras que amarraron fuertemente durante ese tiempo a la masonería, de las cuales Rosario de Acuña hizo bandería, la inmersión en la estructura masónica creo que ha sido más bien una cuestión instrumental y circunstancial, muy fuerte en los primeros años, para ir desdibujándose a lo largo del último período 18897 en adelante.

Se podría ir viendo y analizando hecho y circunstancias con bisturí para entresacar las esenciales ideas de Rosario de Cuña y sus divergencias, que yo creo que eran más relacionales que conceptuales, ya que en sus escritos y discursos están presentes los pilares que en parte sustenta la masonería; la fraternidad, la igualdad y la libertad y la creencia en el hombre.

Para mí que Rosario de Acuña se vio forzada a entrar en masonería, por las circunstancias, por su propio entorno y por su necesidad de estar en el atril de la expansión de las ideas, pero chocó con la estructura cuando quiso decir y hacer que la igualdad en las logias fuese un hecho, y la Masonería de Adopción no era el paragón de la igualdad de la que ella hablaba, y eso debió doler en lo filosófico y en lo sentimental, aunque tampoco aparece en el movimiento sufragista de ultima jornada. Tal vez ya estaba ante otra generación de féminas masonas con las cuales coincidía en muchas cosas, pero se distanciaba de ellas por esa defensa del matriarcado que hacía en calor del hogar.

AL final de todo este recorrido lo que tenemos es una “ soeur isolé” a una Hermana masona aislada de motu  propio y también  por las circunstancia, esa es la cuestión a dilucidar y a debatir.
En todo caso aquí lo dejo porque esto ya excede al ámbito de una conferencia, y les dejo para que ustedes amables lectores saquen su propias conclusiones.
    Victor GUERRA  MM.:. y miembro del Centro de Estudios históricos de la Masonería Española (CEHME)
[1] Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato. Ediciones Zahorí. Oviedo 2009.
[2] Mujeres Masonas en España: Diccionario biográfico (1868-1939).Ediciones Ideas. Canarias 2007
[3] José Manuel Bolado. Rosario de Acuña y Villanueva. Obras Reunidas. Ediciones KRK. Oviedo 2007.
[4] Ibidem. Jose Manuel Bolado.
[6] Masonería y Librepensamiento en la España de la Restauración.
[7] Ibidem.
[8] Ibidem.
[9] Ibidem.
[10] Ibidem
[11] Ibidem.
[12] Maria José Lacalzada. Prototipos e imágenes de la mujer en los siglos XIX y XX. Universidad de Málaga. Año 2000.
[13] Ibidem.


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