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21 septiembre 2015

UN NUEVO «CAPITULO» MASÓNICO EN ASTURIAS



Asturías en cuanto a  lo masónico poco a poco va creciendo, por un lado las logias actuales van consolidando su espacio , y mensaje, así es como esta pequeña región que contó con una primigenia masonería en 1850 bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia, y luego ya en 1872 prácticamente todas las logias ya trabajaron bajo los auspicios de las diferentes Grandes Logias  u Orientes de carácter nacional.

En el siglo XX, la predominancia del Gran Oriente Español, fue casi absoluta y tuvo en la región una presencia importante, con una logia faro como fue Jovellanos, cuyo nombre recoge en la actualidad hoy una logia gijonesa bajo bandear de la Gran Logia de España (GLE) que es el oro-patrón de la regularidad en España.

Por tanto en Asturias tenemos por orden de nacimiento estas  4 logias simbólicas (azules)
  • .Logia Rosario de Acuña  (GOdF) - Rito Francés  (Gijón)
  • Logia Progreso (Derecho Humano) DH  REAA -(Oviedo)
  • Logia Jovellanos  (Gran Logia de España) REAA  (-Gijón)
  • Logia Estrella del Norte  (Gran Logia Femenina de España (GLFE)- REAA (Gijón)
Las otras masonerías, la Roja, La Capitular tuvo en en Asturias funcionaron en su momento los llamados Altos Grados bajo dos estructuras una  en 1889-1892  Vigilantes de Asturias bajo el auspicio del Grande Oriente Nacional de España., y otro taller titulado Juan de Padilla, del cual carecemos de datos.

Luego en el siglo XX, estaría el Capitulo Rosacruz Alberto de Lera, formado en 1933 bajo el Supremo Consejo del Grado 33 en conexión con el GOE.

Y esa línea tradicional de los Altos Grados del REAA de trabajar hasta el Grado 18º Caballero Rosacruz, es la cual se inserta  el nuevo Capitulo de Agustín Arguelles, que acaba de levantar sus pilares con la presencia de Jesús Soriano Carrillo, Gran Soberano Comendador del Supremo Consejo de España del Grado 33, situado en la órbita «regular».
Lo ideal es que los Capítulos fueran conformados por varias logias , pero esa dada la escasa entidad de miembros, hoy por hoy es difícil acometerlo, de ahí que las logias para pode generar más trabajo masónico pues coadyuvan a levantar y a sostener  las estructuras de Capítulos y de esta manera evitar los viajes y desgastes que conlleva la practica capitular fuera de la región al no poder con un taller capitular en la zona.

Así es como la logia Rosario de Acuña, del GOdF, cuenta con un Capitulo Clara Campoamor, que trabaja el Rito Francés en las Ordenes de Sabiduría, y ahora la logia Jovellanos, cuenta con la posibilidad de poder trabajar los grados del 4º al 18º en el Capitulo Agustín Argüelles.

La recuperación del nombre de  Agustín Argüelles que la hizo en 1931 una logia ovetense, de inspiración socialista, frente al melquiadismo reinante, recoge este nuevo taller gijonés dedicado a los Altos Grados del REAA, el titulo distintivo de Agustín Argüelles, que según la historiografía positivista no era masón, en tanto que no hay fe documental que lo demuestre, aunque el imaginario popular e intelectual  de muy diferentes épocas tiene a  Agustín Argüelles «El Divino» como masón, y que dista en muchos sentidos de lo que acontece al rededor de Jovellanos.y a los cuales Ferrer Benimeli les coloca en el panteón de la figuras no masónicas, adoradas por los masones.

Sobre la figura de Agustín Argüelles «El Divino» , recomiendo el excelente libro: Agustín Argüelles, retrato de un liberal de J. Antonio Silva Sastre (Ayuntamiento de Ribadesella)

Para evitar la diatriba yo hubiera preferido para ese Capitulo el nombre de Fernández Juncos, originario de Ribadesella, Grado 33 , y que fue Ministro de Puerto Rico, o incluso los nombres de José María Rodríguez o Augusto Barcia, hubieran venido ni que peri pintados, pues ambos dos fueron miembros del Supremo Consejo del Grado 33, del GOE y muy cercanos a las tesis masónicas «regulares» y por su puesto insertos en las corrientes apolicista

Fuera como fuere hoy en Asturias, además de las logias ya reseñadas con dos Talleres Capitulares:
Víctor Guerra.

06 marzo 2015

HEMEROTECA MASONICA ASTURIANA. Noticias de 1977


Se entrega este segundo artículo correspondiente  a la Revista La Gaceta Ilustrada  que en su numero: 109 del 4 de Septiembre de 1977, publicaba  un "DOCUMENTO"  titulado LA MASONERIA ESPAÑOLA: HISTORIAS DE UNA VIEJA PERSECUCIÓN

Es un artículo que recoge las reflexiones de JOSE ZAPLANA, el cual se presenta como miembro de la Comisión de Historia del Gran Oriente de Francia y del Gran Oriente Español,

Este relata partes de esta controvertida historia masónica en base a las sedes que tuvieron las potencias masónicas y algunas logias.

Desde este enlace puedes bajar el artículo.


Victor Guerra


02 noviembre 2011

LA GRAN LOGIA REGIONAL DEL NOROESTE. MASONERIA EN ASTURIAS (5ª Entrega)

5.4 La Gran Logia Regional del Noroeste
A partir de 1922 el poder central del Gran Consejo Simbólico del Grado 33º, que regía los destinos de la masonería española dentro del GOE, estaba siendo contestado por las propias logias que requerían un mayor control tanto en la organización interna como en la territorial. Tal era la tensión en esos momentos dentro de la masonería, que termina fraguándose en abril de 1924 un documento donde los Grandes Maestres Regionales deciden asumir el poder sobre los grados de la masonería simbólica. Por tanto, el Supremo Consejo del Gran Oriente Español (GOE), integrado por los Grandes Maestres Regionales que tendrán plena jurisdicción sobre los tres primeros grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro), y el Supremo Consejo del grado 33º, tendrá plena jurisdicción sobre los altos grados filosóficos (desde el 4º al 33º) del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.[i] Ello configura una nueva forma de organizarse y de regirse.

De ahí la constitución de las Grandes Logias Regionales: Gran Logia Regional del Mediodía; Gran Logia Regional del Nordeste, Logia Regional del Centro, Logia Regional Catalano-Balear, Logia Regional de Noroeste, la Gran Logia Regional del Sudeste y la Gran Logia Regional del Levante.

Con motivo de ésta reorganización se constituye la Gran Logia Regional del Noroeste (GLRN) bajo cuyo amparo se ponían los siguientes talleres en Asturias las Logias Jovellanos; Argüelles; Riego; y los triángulos Ferrer en Nava, Costa en Turón, Evaristo San Miguel en Gijón; en las provincias gallegas la organización dependiente de la GLRN, se estructuraba de esta manera en Coruña: Suevia, y Curros Enriquez; en Lugo: Lucus; en Santiago: Libredón; en Pontevedra: Helenes; y en Vigo: Vicus, los triángulos gallegos eran Adelante en Orense, y Solón en Pontevedra, y luego estaba el triángulo Libertad en León. En líneas generales se contaba con un total de unos 300 miembros sobre 1930, y cuatro años más tarde, este número ya ascendía a unos 500 afiliados, aunque es muy posible que realmente hubiera más.

Las figuras más importantes dentro del panorama que abarcaba la GLRN, y que representaban a su vez la heterogeneidad política, que se hallaba dentro de dichos bancos masónicos, eran las siguientes en Asturias se contaba con la presencia del socialista Teodomiro Menéndez; de los reformistas Melquíades Álvarez y Alberto de Lera; los anarquistas eran representados por Eleuterio Quintanilla, y finalmente si hubiera que sacar de entre el variopinto conjunto republicano dos nombres de distinta época, estos podrían ser representados por Gervasio de la Riera y José María López Fombona; en Galicia la cosa no era tan distinta, tal vez un poco más matizada por el tema nacionalista que arrojaba esta representatividad: Casares Quiroga y Poza Juncal por Acción Republicana Gallega y Abad Conde, López Varela, y Vega Barrera por el Partido Radical; y León estaría representada por el diputado socialista Alfredo Nistal.

Durante los primeros años hubo dentro de la GLRN fuertes encontronazos entre los miembros más jóvenes en cierta manera muy retraídos sobre el funcionamiento de la Orden y los veteranos, un número muy reducido y muy bragados en las cuestiones internas, que son en definitiva los que orquestan la articulación del elemento aglutinador como la GLRN y que están alineados en la corriente simbolista en completa disconformidad con los otros dos asturianos como Barcia y José María Rodríguez que representaban a los altos grados (filosofismo).

Todas las formaciones que estaban bajo el GOE, al pasar bajo la dependencia del elemento coordinador vuelven a renumerarse, así el taller Jovellanos nº 337, con la constitución de la Gran Logia Regional del Noroeste, pasará renumerarse pasando a ser la Respetable Logia Jovellanos nº 1.

Este taller con sede en Gijón, se constituirá en el mayor baluarte masónico del noroeste español. Ya que en diciembre de 1930, el sólo cuenta con 90 miembros, aunque hay que anotar que unos años antes se había producido una cierta desbandada debida en parte a las distintas fricciones políticas, por otro lado hay una cierta obligación de poner las cuentas al día puesto que no se puede capitar al GOE, por hermanos que ya no estaban ni asistiendo ni pagando sus obligatorias cuotas, lo cual produce una fuerte purga por falta de pago y asistencia, y luego hay otro descuelgue de algunos miembros al constituir nuevas formaciones masónicas en integrarse en ellas.

5. 5 La Respetable Logia Riego nº 2
Uno de ésos los talleres que se descolgaron de la logia madre en dicha época, y que llegó a consolidarse fue Respetable Logia Riego nº 2 , que en enero de 1923, levantaba columnas con 19 miembros, provenientes todos ellos de la logia Jovellanos. El nuevo taller trabajará bajo los auspicios del Gran Oriente Español (GOE) y bajo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Esta nueva formación, viene de la mano de Alberto de Lera, que a buen a seguro auxiliará a las tres luces del taller, [ii] compuestas por Marcelino Aguirre Victorero como Venerable Maestro, de simbólico “Atenas”; Pedro Fernández del Fueyo, natural de Pola de Lena y de profesión sastre), que ocupaba el cargo de 1º Vigilante, hermano de otro reconocido masón encuadrado dentro de los talleres orensanos y que llegó a ser Alcalde de la ciudad de manos de la autoridad gubernativa en 1934, como representante de la tendencia más derechista del lerrouxismo; y José Antonio de la Riera con el grado de Maestro Masón (3º) que ocupaba el cargo de 2º Vigilante. El cargo de Orador lo ocupaba un hijo del venerable, Marcelino Aguirre. Otro de los elementos significativos de dicha formación es Julio Peinado Alonso, fotógrafo (son varios los fotógrafos afiliados a la masonería y todos ellos de una cierta entidad profesional).

En 1926 en uno de los recuentos anuales para la Gran Logia Regional, el taller Riego nº 2, registra treinta y tres miembros. Su composición socioprofesional será la siguiente: 6 miembros dedicados al comercio, otros 6 figuran como empleados, 5 son industriales, varios son maquinistas, 2 fotógrafos, 1 médico, 1 periodista, 1 castrador, 1 viajante, 1 relojero y 1 pintor. No será pues esta logia tan multitudinaria y heterogénea ideológicamente como de la que provienen muchos de ellos. En éste taller (dedicado a la memoria del tinetense y masón General Rafael del Riego[1]), hay una monocromatismo ideológico liderado por el reformismo que preside Alberto de Lera.

Esta logia terminará abatiendo columnas en Septiembre de 1935, al quedar disueltas tanto ella, como la López del Villar nº14, dadas las precariedades y los momentos políticos tan críticos por los que se está pasando, los menguados efectivos de todas ellas serán reunificados bajo la logia Jovellanos 1. Los momentos críticos vendrían expresados, por un lado, por los procesos revolucionarios del 34 que salpicaron a la orden en toda su línea de flotación, al ser acusados varios miembros del triángulo Costa de Turón de dar muerte a los religiosos maristas, de cuyo crimen se acusó al masón y presidente el citado triángulo Leoncio Villanueva. Otros implicados, pero desde la vertiente represora fue el General López Ochoa que no se le perdonaría más adelante sus implicaciones en el 34, para unos por ser excesiva su represión sobre los revolucionarios asturianos, aunque para las derechas su mando en la región fue contestado por ser demasiado pusilánime.[2]

Si a esta implicación le unimos el nudo gordiano que se había formado entre reformismo y masonería, con lo cual ésta última se ve en una difícil tesitura, al establecerse el pacto del Partido Reformista con la derecha más recalcitrante como era la CEDA. Ante ello el Gran Consejo de la Orden, viendo las repercusiones que ello podría traer se desmarca rápidamente de tal operación y rompiendo con ese indigerible nudo, cursa la petición a todos los talleres bajo sus auspicios “para que irradien aquellos hermanos que colaboraban con partidos, que a su vez actuaban en contra de los fines de la masonería, en concreto esa acción se dirige contra los militantes del Partido Demócrata Reformista Liberal. Con la misma intención y siguiendo tales directrices la GLRN envía a todas sus logias y triángulos, una circular donde se comunicaba la obligatoriedad de efectuar de una declaración expresa por escrito de no estar militando en partidos políticos, cuyo ideario fuera hostil a los principios que defendía la masonería.[3]

Años antes ya se había empezado a notar los primeros síntomas de que las cosas no venían demasiado bien rodadas para el colectivo masónico. Tal “movida” se empieza hacer manifiesta dentro de los talleres gijoneses, cuando en 1933 Marcelino Aguirre, grado 30º de la logia Riego , escribe una carta a Rogelio García y Antonio López del Villar como Gran Maestre y Gran Secretario del a GLRN, solicitando la “plancha de quite” por una excesiva cohabitación de la política dentro de los talleres, ante lo cual contesta el Gran Maestre que la culpa estaba en aquellos que se habían dejado influenciar por opciones partidistas:

“...en los que nos han inducido a llegar a esta situación... se trata, no ya de una alianza con las derechas, como desgraciadamente ocurre, que por sacar provecho se alían en vergonzoso conglomerado de toda calaña. Desde luego miserables y faltos de dignidad, más en este caso , se ha llegado a la exageración implicándose en el contubernio con lo más denigrante y opuesto a nuestros principios, nada menos, que con jesuitas y católicos de la clase más fanática y cerril.” [4]

5. 6 El respetable Triángulo Evaristo San Miguel (Jove)
Fruto no de estos últimos acontecimientos, pero sí del mismo malestar que en parte aquejaba a la masonería, la politización, y del uso que se hacía de ésta en función de intereses partidistas, que como se ve ya estaba presente en 1923, nace una nueva formación que se produce a finales de 1923, y que se denominará Respetable Triángulo Evaristo San Miguel, el cual tendrá su sede en Gijón, concretamente en el barrio de Jove. 

Quien propicia la nueva partición de la logia Jovellanos para constituir un pequeño triángulo de apenas cuatro miembros, es un veterano masón y político Gervasio de la Riera. Además de haber sido una activo concejal e industrial y propietario de los Astilleros Riera; está inserto en la promoción cultural de Gijón a través del Ateneo Obrero de Gijón del cual es directivo. Precisamente en 1904, se había reunido la Junta Directiva de dicho Ateneo con el objeto de debatir la propuesta de Gervasio de la Riera sobre la posibilidad de crear una sucursal de tal Ateneo Obrero en el populoso barrio de La Calzada. Es precisamente en este nuevo proyecto donde Gervasio de la Riera va a jugar un papel importante, puesto que se va a constituir en el principal promotor de la idea y cuyo concepto expone en el acto inaugural:

“La gloria de este nuevo acto de vida dado por el Ateneo, a la sociedad, correspondía, pues ella, con su constancia, y con su amor a la instrucción, era merecedora de todos los homenajes. El Ateneo de que manera se había sabido mantener alejado de toda cuestión política y social que hubiera podido apartarlo de su verdadero objeto y para probar con hechos su actual prosperidad citó uno de ellos: el número de socios que llegó a mil en Enero último”[5]

Hay que tener en cuenta que La Calzada en 1910 contaba con 2.500 habitantes, y que dicha cantidad era doblada en la década de los años 30. En éstos primeros tiempos la infraestructura de dichos conglemerados urbanos era mínima, como también lo era la instrucción y más cuando buena parte de esa masa provenía del agro y tenía que desenvolverse en un medio industrial como La Calzada. De ahí que empiece a considerarse la formación sociocultural como una de las piezas claves para resolver tales problemáticas, esa es la idea que propugna esta burguesía progresista que encabeza Gervasio de la Riera y que en parte provenían de la vieja escuela que se había formado en la Universidad de Oviedo con Fermín Canella y grupo de Institucionistas que representaban las ideas del krausismo en Asturias.

Gervasio de la Riera, llega a la masonería entre 1913 y 1916, éstas dos, son las fechas de los cuadros lógicos entre los cuales picó a la puerta de la logia Jovellanos, el republicano Gervasio de la Riera. En 1922, ejerce de 2º Vigilante en dicho taller, habiendo alcanzado el grado 18º y utilizando el simbólico de “Benot”. En 1923 Gervasio parece que no está dispuesto a secundar los movimientos que se dan en la masonería asturiana encabezadas por Alberto de Lera, y producto de ese cisma, tal vez también influido tal conflicto por los posicionamientos políticos republicanos un tanto encontrados con el reformismo, funda el triángulo Evaristo San Miguel, llevándose tras él a otro de sus familiares, a José Antonio de la Riera de simbólico “Neptuno” cuya llegada a la masonería es un poco más tardía en 1922, seguramente habría llegado a ésta de la mano de su pariente, que le habría encaminado hacia los secretos hiramistas, a este grupo se unen Víctor Álvarez Cuervo “Garrigós; y un natural de Lieres y domiciliado en Veriña, cuyo topónimo adopta como nombre simbólico (este debe ser de los pocos masones que habitan fuera del casco urbano gijonés), por otra parte la adopción de dicho simbólico es una cuestión muy típica entre algunos autóctonos y los indianos.

Esta nueva formación parece contar con el beneplácito de la GLRN, pero va a sufrir un gran descalabro a finales del año 1924, cuando los dos Riera, junto a varios pesos pesados de la masonería: José Tenas, Mariano Merediz, Patricio Fernández Armayor y Pedro Fernández Fueyo, serán expulsados de la Orden, quedando el triángulo completamente desmantelado, de hecho los dos miembros del pequeño taller que no son expulsados, vuelve al seno de su logia madre.

¿ Es la constitución de este nueva formación y el pretendido espacio que querían ocupar, lo que en parte causa su expulsión? No lo sabemos a ciencia cierta, pero es muy posible que desde dicho triángulo se hiciesen algunas maniobras en pro de lograr algunos apoyos, no bien entendidas y que ello provocara tan drástica situación. Hay que tener en cuenta que quien firma tal sentencia es Alberto de Lera, que con ello pierde varios de sus más valiosos bastiones del reformismo, por lo cual la “posible pifia” debió ser grande para que el vetusto venerable tuviera que irremediablemente estampar su firma comunicando al Orbe Masónico tan ejemplarizante castigo, tal como se publica en bando tipografiado por la GLRN, y la comunicación al Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Consejo Federal.[6]


[1] Se ha discutido muchos sobre si el General Riego, fue masón y las últimas conclusiones así lo atestiguan: aunque pertenece a esa diseminada masonería del siglo de finales de finales del siglo XVIII.
[2] A este respecto, anotar que el autor de este trabajo está trabajando en la investigación sobre los sucesos del 34 y la repercusión en la masonería.
[3] Circular de la Gran Logia Regional del Noroeste .AHN A-737/8-6
[4] AHN. Expediente personal de Marcelino Aguirre B-752/2
[5] Alonso, Avelino:. “El Ateneo Obrero de La Calzada, 1904-1937”. Diario El Comercio (Historia Vivida) Gijón 1999.
[6] AHN. A-738/1-9

[i] El Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Es uno de los más antiguos de la orden masónica, y que ha creado polémica en cuanto a su origen y fundación. En Francia en el año 1786, hubo una separación de obediencias, las cuales para distinguir sus ritos continuaron uno con el título de Rito Escocés y otra con el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. La denominación Escocés Antiguo y Aceptado, deviene de cuando en 1717 se constituye la Gran Logia de Londres algunos masones que no compartían los principios de esta primera federación de logias y constituyeron otra, pasarían a llamarse los antiguos en oposición a los modernos, que también recibían el nombre de adoptados. Tras el reconocimiento de las Grandes Logias de Escocia e Irlanda, agregaron a su título la palabra Aceptado. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado conforma un sistema ritual de 33 grados, en los cuales los tres primeros (Aprendiz, Compañero y Maestro) corresponde a la Logias Simbólicas. Independientemente de éstos tres primeros grados, pero muy ligados también con ellos, están se hallan los grados filosóficos que van desde el 4º al 33º.
[ii] Tres luces. Las luces masónicas son seis: tres inanimadas: El Libro, La Escuadra y el Compás y las otras tres personales o físicas: el Venerable y los dos Vigilantes de la logia.

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) y Director de la Academia Internacional Vº Orden del Rito Moderno (UMURM)

NOTA: Este trabajo es propiedad del autor, y por tanto su uso, reproducción, y explotación debe contar con el permiso del autor.


































15 octubre 2011

LA ESCUELA NEUTRA. HISTORIA de la MASONERÏA EN GIJON Siglo XX (4ª Entrega)


5. 3 Un proyecto socio educativo de la masonería : La Escuela Neutra

García Rúa asistió, de los seis a los trece años, a la Escuela Neutra Graduada de Eleuterio Quintanilla.

Esta primera masonería además de estar presente en el tejido asociativo gijonés de carácter industrial, político y cultural, todo ello en pro de ir caminando hacia un modelo societario distinto y enraizado en la triple proclama masónica de Igualdad, Libertad y Fraternidad, un nuevo modelo de intervención socioeducativa, ya que la transformación no vendría por más que lo quisieran algunos a través de los procedimientos revolucionarios, sino a través del cambio de individuos imbricados de una visión igualitarista (concepto de trabajo interno y uno de los objetivos de la masonería). Ese anhelo que viene de la necesidad, ya desde el siglo anterior de poner en marcha un proyecto que satisfaga sus inquietudes se plasma en este arranque de 1900, con toda la “fuerza y vigor” en un proyecto como la Escuela Neutra .

Si bien el esfuerzo educativo que la masonería puso siempre en marcha puede, en ocasiones considerarse como estéril, sus resultados deben ser analizados desde otra perspectiva y es la del enconado debate por que la parcela de la libertad y del libre pensamiento no estuviera sojuzgada:

“La escuela neutra deslinda el campo de las creencias; a un lado todos los que moldean y sistematizan la divinidad; del otro lado la ciencia donde las almas que pueden ver y oír encontraran fácilmente a su Dios. Esta escuela, por tanto, no es atea; coloca al hombre en el camino de la fé: el estudio de las leyes de la naturaleza es una oración clarividente al Sumo Hacedor . Conocer a Dios es su ser, no es imposible; admirarle en sus obras, de la obligación de toda alma racional y ¿ Qué es si no una admiración profunda y avasalladora el conocimiento de las leyes que rigen la tierra y la vida, el cuerpo y el alma?

¡ Este es el ateísmo de la escuela neutra! Ella le dice al niño: “Mira, oye, observa, estudia y deduce (...) es necesario desterrar la enseñanza sectaria que infunde odio, y la imagen del diablo para sustituirla por una enseñanza que desarrolle “la Sensibilidad piadosa que nos hace ver en cada hombre un hermano. (...) es preciso enseñar que los hombres,, todos los hombres, judíos, moros, protestantes o budistas, católicos o salvajes todos son acreedores a nuestro amor ” [1]
 
Lo cual no nos indica que la Escuela Neutra quisiera acabar con la formación religiosa, sino muy al contrario era capaz de invocar una cierta  neutralidad  invocada desde las filosofías krausistas y reformistas  y que estaban por ende encarnadas en un sector del librepensamiento de carácter deísta, que representaba Rosario de Acuña, un sector que era metido en el mismo saco general de librepensadores, masones y sectarios, y  que tan vituperado estaba siendo desde los sectores católicos y eclesiásticos.

Este proyecto educativo de la Escuela Neutra nace a raíz de la  creación del triángulo AMESE,  la lección inaugural y la puesta a punto oficial del taller masónico, tan sólo median unos días de diferencia, el primero se fundó el 15 de Octubre de 1911, y la lección inaugural de la Escuela se celebró en los Campos Elíseos por Rosario de Acuña, el 29 de septiembre del mismo año, (y no como comenta Victoria Hidalgo en un artículo, que data la creación “un año antes”).  Detrás del proyecto de la Escuela Neutra estaba la masonería que aunaba en torno suyo y a su experiencia educativa un buen número de colaboradores y benefactores que tutelaban de forma delegada tal experiencia a través de la Sociedad Amigos de la Enseñanza.

No es que hubiera más o menos vinculación al taller, sino que éste proyecto era una actividad más de los masones, que agrupaban en torno suyo a librepensadores y a las gentes más progresistas de la sociedad gijonesa para poner en marcha una de las experiencias educativas, que además de ser un objetivo primordial para la masonería, que venía buscando desde largo este proyecto, va a marcar  a su vez,  una pauta educativa dentro de la historia de la enseñanza.

En el primer acto oficial en el Teatro de los Campos Elíseos, están ocupando la presidencia destacados masones como Rosario de  Acuña (iniciada en Alicante en la logia Constante Alona), Melquíades Álvarez (que aparece en el cuadro lógico de la Jovellanos de finales de 1912). Abre el turno de intervenciones Eleuterio Alonso  que además de ser concejal y Alcalde accidental, entre 1908 y 1909, será uno de los integrantes del primer cuadro lógico de AMESE, en el cual ocupará el cargo de secretario, con el grado de Compañero (2º) y el simbólico de “Salmerón”, intervendrá para explicar el proceso y puesta a punto de la idea, “que viene de la mano de una serie de librepensadores que se reúnen en torno al Centro Instructivo Republicano, donde se forma una comisión de filántropos”.

Entre éstos notables ciudadanos se encuentran Marcelino González García, el mismo que otorga su patronímico y el de algunos de su hijos para diversas calles del barrio gijonés del Llano. Marcelino se afiliará a la logia Jovellanos en 1918 y perseverará dentro de ella, al menos se tiene constancia de la presencia de tal hiramita de simbólico Nalón” hasta al menos 1926, año a partir del cual se registra un vacío documental. Este rico propietario cede a la Escuela Neutra un local en la calle Covadonga esquina Concepción Arenal, donde habían estado los talleres de diario El Noroeste. Otro de los indianos que apoyan el proyecto es Laureano Súarez y el ya mencionado José Mª Rodríguez que además presidirá durante años la sociedad que se constituye para el patronazgo de la Escuela Neutra.

La Sociedad Amigos de la Enseñanza, de la cual existe el libro de actas desde Julio de 1918 hasta Enero de 1930, nos va desgranando en dicho dietario de reuniones de la Junta Directiva, las distintas vicisitudes por la cual pasa la experiencia educativa que tuvo como primer director a Aurelio Guerra, maestro de primera enseñanza y escritor, nacido en Puerto Rico en 1888, y que en 1911dirige el proyecto laicista, para más tarde en 1915 se trasladarse a Grado par dirigir la escuela Luz y Guía, volviendo más tarde  a dirigir en Gijón las escuelas sostenidas por el Ateneo Obrero en el barrio del Llano, llegando a obtener en 1929  la escuela municipal de Villar (Cenero).[2]

A este proyecto se va a similar  Eleuterio Quintanilla, primero como profesor  y más tarde como director, llegando a tal grado de identificación con el proyecto  que a veces en la historiografía no se habla de la Escuela Neutra, sino de la “Escuela de Quintanilla”.

Eleuterio Quintanilla: El libertario Quintanilla no sólo reunió sobre sí la condición de pasar de chocolatero a admirado director de la Escuela Neutra, sino que como anarquista forma parte del patrimonio masónico, y ello por varios motivos que van desde el espíritu de la instrucción que le llevan a través del autodidactismo a formarse con tal profundidad que en unos años asume la dirección de una de las experiencias educativas más importantes del pasado siglo, por otra porque él,  junto a otros afiliados a la masonería con claros planteamientos ideológicos y reconocidas militancias partidistas, van a representar la pluralidad ideológica y la tolerancia que había dentro de las logias asturianas.

No deja de sorprender la presencia de los anarquistas en la masonería, cuestión esta que se da fundamentalmente en Cataluña y en Asturias, lugares al menos donde la presencia ácrata es más fuerte, la atracción de los anarquistas por la masonería habría que tratarla desde el punto de vista del carácter anticlerical de la masonería, un factor que fue en un momento dado aglutinante, puesto que la jerarquía católica española muy reaccionaria y tramontana representaba la mayor opresión y dominación de la clase obrera.

Por otra parte, la visón secularizada del mesianismo de ambos colectivos les lleva a trabar lazos en pro de constituirse como una alternativa totalizadora , puesto que de alguna forma beben de las mismas fuentes, la intelectualidad anarquista bebe del optimismo filosófico de los ilustrados, que prepara al hombre, y la masonería es heredera directa de la Ilustración, que entre otras cuestiones pretende transformar la sociedad.
Esto fue en esencia lo que arrojó en manos de la masonería a los más importantes pensadores anarquistas, que generaron dentro de la orden cierta tensión por su (a veces) radicalismo, pero también es cierto que las tensiones por la doble pertenencia no se dio tanto en los talleres masónicos como en las propias filas anarquistas,  y cuya aportación ha sido realmente interesante.

Eleuterio nació en 1886 en Gijón, siendo atraído desde muy joven por las ideas libertarias, en las cuales se fue reafirmando por la amistad que mantuvo con Ricardo Mella. Fue un colaborador periodístico infatigable y sus artículos pueden verse en la prensa libertaria del momento: “Solidaridad Obrera”, “EL Libertario y funda con Mella “Acción Libertaria”. Eleuterio Quintanilla propugnó dentro de la organización libertaria la alianza con la UGT, que también defendía desde las posiciones socialistas el hermano masón y compañero de taller en la Jovellanos, Teodomiro Menéndez, ambos salieron derrotados frente a sus organizaciones ante la petición de tal alianza. También responde en parte, a posicionamientos masónicos, la negativa de Quintanilla en el Congreso de 1919 a entrar en la III Internacional, puesto que entrar en ella irremediablemente conllevaría la expulsión de los militantes anarquistas dentro de la masonería.

Eleuterio se incorpora a la masonería en Agosto de 1917 en la logia Jovellanos nº 337, con el simbólico de “Floreal”, prácticamente Eleuterio no pasará del grado de Aprendiz (1º), pues que como él mismo dice en un informe para la Comisión Depuradora de Organismos Civiles de Asturias, “sus ocupaciones políticas y profesionales y su mala salud, hacen que esté en la situación de durmiente”. Aunque sus intenciones eran las de pasar al mundo del trabajo activo en logia: “Ultimamente tenía solicitado la reincorporación al taller, que quedó sin efecto por atenerme a los acuerdos nacionales de Federación Anarquista Ibérica (FAI) sobre la pertenencia a la masonería”

En Enero de 1933 la logia Jovellanos nº 1, comunica mediante escrito a Eleuterio “que dadas sus faltas y la deuda con el tesoro habéis causado baja sin plancha de quite”.

A Eleuterio durante la Guerra Civil se le confió la custodia del tesoro artístico de Asturias y Santander, para su traslado a Francia[3]. Salió definitivamente de España en 1939 al frente de una colonia infantil, puesto que, presidía el Congreso Nacional de la Infancia Evacuada. Y además dirigía el Orfanato Minero.Murió en Burdeos en 1966.

Volviendo a la citada junta que presidía los destinos de la Escuela, encontramos en ella buena parte de la plana mayor de la masonería gijonesa. En Septiembre de 1919 están como Presidente Mariano Merediz Díaz Parreño, de simbólico “Giner”; Secretario: Pío de Lera de simbólico “Quiroga”; Contador: Marcelino Aguirre de simbólico “Marx”; y como vocal Gaspar Citolé (dentista) simbólico “Marne”; todos ellos vinculados a la logia Jovellanos en uno u otro momento (para ver las fechas exactas y el tiempo de estancia consultar las tablas anexas al final del documento). En 1921 ocupan la Junta Directiva como Presidente Desiderio Martín “Duero”; Secretario: Jesús Fernández simbólico “Veriña”; Contador Manuel Acebal “Euclides”, todos ellos en las logias Jovellanos y alguno en la Riego, y el único que militaba en otra logia concretamente en la ovetense Argüelles  era el   vocal Luis de Santos.

De los datos documentales que se han salvado sobre la “Escuela sin Dios”, como la denominaban los sectores católicos, extraemos que se impartían clases todo el año sin interrupción vacacional alguna, que la media de matriculación estaba situada en torno a los 70 alumnos año, que los índice de participación más alta se registran en torno al año 1923 y 1924 con 94 alumnos, decayendo a partir del 1928 que registra tan sólo 47 alumnos y en Enero de 1931, (punto en el cual concluyen los registros), tan solo hay matriculados 41.

La escuela como todo proyecto necesitaba fondos, y en parte estos provenían de los socios protectores, otra de la propia logia que le pasaba a la institución una asignación mensual que a su vez provenía de la capitación (aportación que debe todo masón a su logia o proyectos afines),y que en este caso aportaban los distintos masones de las logias asturianas en pro del proyecto que apadrinaban. Para sufragar los cuantiosos gastos del proyecto se contaba con la colaboración de las instituciones obreras: metalúrgicos, vidrieros...etc, (con las que tenía muy buena mano Eleuterio Quintanilla) y que soportaban una buena parte del  sostenimiento de la Escuela, de la cual se beneficiaban ampliamente, todas estas aportaciones eran complementadas con subvenciones por parte del propio Ayuntamiento, (que a su vez  eran apoyadas por los distintos concejales reformistas y masones que había dentro del Consistorio, cuestión que  se rompe en la época de la Dictadura). Hay que tener en cuenta que la aportación del alumnado era muy escasa, puesto que en 1922 tan solo  se pagaba unas 5 pesetas por alumno y mes, llegando en 1933 a las 10 pesetas.

La Escuela finalmente contará con local propio gracias a que la Sociedad Amigos de la Enseñanza y la logia Jovellanos que se hacen con un solar, abordando la construcción de un edificio que será sede de los distintos talleres masónicos y de la GLRN así como de la Escuela Neutra, con absoluta independencia una entidad de la otra, como así se recoge en las actas de la Sociedad que rige los destinos del proyecto socieducativo. Dicho solar estaba ubicado en la calle la Playa nº 5-7, llamada también Vázquez Mella.[4]


[1] Discurso de Rosario Acuña leído en la inauguración de la Escuela Neutra Graduada el 29 de septiembre de 1911. Biblioteca del Padre Patac.
[2] Suárez, Constantino.: “Escritores y Artistas Asturianos”. Tomo IV. IDEA. Oviedo 1955.

[3] Referenciado por Miguel Angel González Muñiz.
[4] En dicho solar se terminó construyendo la sede de los talleres dependientes de la GLRN, que finalmente fueron incautados al final de la Guerra Civil por los servicios de Recuperación y Tribunales de Represión de la masonería, y sacados a subasta años más tarde. 

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) y Director de la Academia Internacional Vº Orden del Rito Moderno (UMURM)
NOTA: Este trabajo es propiedad del autor, y por tanto su uso, reproducción, y explotación debe contar con el permiso del autor.

02 octubre 2011

MASONERIA EN GIJÓN. SIGLO XX (3ª Entrega)

 
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Panteón de la los  Riera en Gijon.

5.- LA MASONERÍA GIJONESA DEL SIGLO XX
La masonería asturiana del siglo XIX, se disuelve en las distintas problemáticas que se suscitan a raíz del desastre del 98, y también por las tensiones que hay dentro de las distintas obediencias que imperan en el territorio español y que evidentemente repercuten en las pequeñas masonerías regionales, que lleva al desgaste de algunos de sus miembros y su posterior abandono.
A partir de 1902 el Grande Oriente Español propugna una reforma interna de sus Constituciones y se inscribe con propia personalidad jurídica según disponía la Ley de Asociaciones y ello facilitará la reorganización y recuperación de aquellos en los que aún prende la llama masónica. que serán los encargados de constituir el primer taller que se dé en el primer tercio del siglo XX.
5.1 El Triángulo “AMESE”
El 15 de Octubre de 1911 se reúnen en Gijón, tras diversos encuentros, a iniciativa de uno de ellos, el fotógrafo Luis Medina Farias simbólico “André” exaltado al grado 2º de Compañero [i] en 1905 (se ignora en qué taller), que propone a Francisco Seguí Marty grado 32º de simbólico “Gurrea”, y a Nicanor Alonso Maceda que es el único que se recoge en los cuadros lógicos del siglo anterior, concretamente en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en1880 en el cual adopta el simbólico de “Lincoln”, más tarde se vuelve a afiliar al taller Amigos de la Humanidad, prácticamente desde su fundación hasta su abatimiento en 1894. Con sesenta y siete años y viudo, emprende una nueva aventura con un taller que será el primero que se instale en Asturias en el siglo XX, y que tendrá como sede de instalación la ciudad de Gijón. 
 
El resultante de esos encuentros será la formación de un triángulo que se denominará “AMESE”, acróstico formado por las iniciales de los apellidos de sus tres componentes. Así comienza una larga andadura masónica que concluirá años más tarde con el conflicto de la Guerra Civil española y los procesos de persecución por parte del régimen franquista.
 
Pero hasta ese instante final, ¿Qué pasa en el desarrollo de la masonería asturiana? 
 
Habría que hablar más bien de una masonería gijonesa, dada la atomización de talleres que se da en este siglo en la ciudad natal de Jovellanos. Esta inicial formación el triángulo AMESE en Junio de 1912, cuenta con doce miembros uno de ellos Segundo Goñi Araiz, será un militar y “masón durmiente”, que había estado afiliado a la logia Juan González Río que trabajaba en los valles de Oviedo en 1888. Otro será un indiano a juzgar por la adopción del simbólico “Buenos Aires”, y el resto se habían ido iniciando en éste entretiempo. Un mes más tarde, todos ellos dan el paso de solicitar al Grande Oriente Español, “que dados los efectivos del taller se les conceda la carta patente[ii] como logia justa y perfecta”, por lo cual optan por poner el taller bajo la advocación del gran ilustrado gijonés, pasando a denominarse logia Jovellanos.
 
5.2 La Respetable Logia Jovellanos nº 337
 
La Respetable Logia Jovellanos, aún en “instancia” trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y sus tenidas las celebrará los viernes de cada semana a la 7 de la tarde, en el domicilio de la Calle Comercio 18, 2º. Siendo su primer cuadro de luces el siguiente: Francisco Seguí Martí como Venerable; Nicanor Alonso Maceda como 1º Vigilante; José María Rodríguez como 2º Vigilante, y Antonio Moriyón Díaz como Orador.
 
El Ayuntamiento de Gijón, va convertirse si no en la cantera de donde provengan estos primeros masones, si al menos su punto de encuentro, [1] puesto que el primer cuadro lógico de Julio de 1912 de la logia Jovellanos hay varios masones que ocupan cargo en el Consistorio bien como concejales o bien como empleados, así tenemos a José María Rodríguez, Eleuterio Alonso Alvarez, Casimiro Acero Méndez como concejales y Alberto de Lera Álvarez y a José Morilla Solís, como trabajadores del Ayuntamiento. Pero vayamos desgranando, quienes son cada quien, aunque ello signifique adelantar acontecimientos.
 
José María Rodríguez es una de las figuras más destacadas de la masonería asturiana con proyección nacional e internacional que, junto a Augusto Barcia, otro asturiano de la parte occidental, concretamente de Navia, compartió el gobierno del Grande Oriente Español durante un tiempo. Será en el Congreso Masónico de 1926, el cual depondrá a ambos de sus altos cargos. 
 
Este activo “indiano” , con residencia a caballo entre Gijón y Madrid. Nace en Bospolin (Cabranes) en marzo de 1872, con diez años emigra a la Argentina de ahí que utilice el nombre simbólico de “Argentino”. Regresa en 1905, fijando su residencia en Gijón y vinculándose políticamente primero con el republicanismo, el cual abandona para militar en el partido reformista de Melquíades Álvarez. Todas estas circunstancias han llevado a algún historiador a confundir a José Mª Rodríguez con otro José Mª Rodríguez, alias Pepín Rodríguez.[2]
 
El hiramita de simbólico “Americano” aspira al acta del Diputado, pero la reticencia de Melquíades Álvarez acerca de sus pretensiones, le lleva a optar al cargo de Concejal, saliendo elegido y nombrado Teniente Alcalde por el Partido Reformista en la ciudad de Gijón en 1909. En el banco de la Corporación, no se encontrará sólo, sino que estará acompañado por varios masones, o que lo serían en breve. 
 
Como concejal tiene un objetivo primordial, que el puerto gijonés se convierta en punto de atraque y escala para los vapores trasatlánticos, a cuyo proyecto se vincularán prohombres como Antonio Morillón (consignatario) o Justo del Castillo, (que tenía grandes fincas en la zona donde se pensaba construir el puerto del Musel) y que comparten con José María la condición de ser o haber sido francmasones. En 1910, a mediados del mes de diciembre, José Mª Rodríguez presenta ante la Corporación la renuncia del acta de Concejal, por tener que ausentarse temporalmente. Finalmente desde la regencia municipal se opta por sustituirle ante su reiterada petición y sus largas ausencias, por otro miembro de la masonería: Casimiro Acero Menéndez.[3]
 
José María Rodríguez obtiene el grado de Compañero (2º)que se le otorga por delegación en la logia Ibérica de los valles de Madrid donde estaba asistiendo a diversos trabajos. En el seno del taller gijonés ejerce las labores de dirigir la marcha durante las diferentes ceremonias, y de introducir y acompañar fuera del templo a los hermanos colocándolos según cargos y dignidades tal y como corresponde en logia al cargo de Maestro de Ceremonia.[iii]
A partir de este momento comienza un rápido ascenso en la masonería, en junio de 1913 se le exalta a Maestro (3º), y al año siguiente ejerce en la logia Jovellanos de Venerable, con el grado capitular de Maestro Perfecto (4º); en 1915 se le otorga el grado de Maestro Elegido de los Nueve (9º), para concluir en 1916 por acuerdo unánime de la Asamblea de Supremo Consejo se le otorga el grado de Soberano Gran Inspector General (33º) último grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. 
 
José María accede en 1924 a la Gran Maestría del Oriente Español que estaba vacante desde 1922. Su veneratura es considera como un equipo de transición o de consenso entre los poderosos maestres que presidían las Grandes Logias Regionales, que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad del Gran Consejo del Grado 33º.[4] A consecuencia de los problemas por los que pasaba el Gran Consejo y tras el denominado asunto Torres Campañá quedan descabalgados los dos asturianos ( Barcia y Rodríguez) cesando en su alta Veneratura en mayo de 1926, período durante el cual se consolidó el régimen autonomista de la obediencia que fue presidido por la articulación de las Grandes Logias Regionales, que habían sido aprobadas unos años antes. 
 
En Gijón entre los días 18 y 24 de junio de 1928, en la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste se celebra la VII Asamblea Nacional Simbólica del Grande Oriente Español, y tras ello José María solicita su plancha de quite de la Jovellanos 1 para incardinarse definitivamente en los valles de Madrid en el seno de la logia Condorcet nº 13, que había fundado su amigo Augusto Barcia, y recreada en 1929 para mantener erguida la bandera del apoliticismo de la orden masónica.
 
Como premio a su meritoria labor en 1934, José Mª Rodríguez fue nombrado Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo, falleciendo unos meses más tarde, 11 de diciembre de 1934, en su domicilio de Madrid, ciudad donde actualmente está enterrado.
 
Alberto de Lera Álvarez. Sí el anterior francmasón rigió los destinos de la masonería española y ocupó en ella grandes cargos, Alberto de Lera, lo hizo sobre la masonería asturiana sin contestación a su alta autoridad. Alberto había nacido en Oviedo en junio de 1864. Con diecisiete años entra a trabajar en la Diputación de Oviedo, y será con el comienzo del año 1900, cuando opte por una plaza de Contador de Fondos Municipales en el Ayuntamiento de Gijón, doce años más tarde se incardina en la logia Jovellanos que aún esperaba su carta patente. A finales de 1912 De Lera ya tiene el “mandil con la baveta doblada”, [iv] en señal de que ya ostenta la formación necesaria para sentarse en el banco de los Compañeros (2º ) ejerciendo el cargo de Maestro de Ceremonias .
 
En 1916 aparece en los cuadros lógicos y los balaustres[v] como Venerable Maestro de su logia, cuestión que no abandonará hasta que se constituye la Gran Logia Regional del Noroeste (GLRN), (elemento coordinador de todos los talleres que abarcaba su territorio, que eran Asturias, Galicia y León) pasando a regir los destinos de dicho órgano constituyéndose en un Gran Maestre Regional, de enorme prestigio y muy combativo, vena que mantenía en 1916 como Venerable de la Jovellanos 337, en la cual ya mostraba de este talante:
 
Recordad que, en cambio, allá por el otro siglo nuestros Hermanos fabricaron un ambiente ciudadano amenazando siempre revolución, donde no existía esta inestabilidad actual, sino la protesta, la indignación, la lucha. Y esto todo lo hizo la Masonería de tal modo que las decisiones de las logias forman la historia de aquel tiempo. Nosotros creemos que este papel es el que debe jugar nuestra Orden. Hay buena masa, sólo falta un desinteresado y cariñoso director. La Orden, si quiere ser una institución eficaz, debe ponerse al frente de este movimiento para encauzar la opinión liberal por el verdadero camino[5]
Alberto de Lera una vez accede a la gran maestría de la GLRN, abandona la logia Jovellanos n° 337 (que pasa a convertirse en la Jovellanos 1), y desembarca en un nuevo taller aún en “instancias” la logia Riego, con sede en los valles de Gijón, en la cual se va a integrar no solo él, sino también dieciocho hermanos más que le secundan en esta nueva aventura, y cuya característica común a todos ellos es la causa Reformista. No en vano Lera, es el gran organizador del reformismo gijonés. En parte esa labor organizadora y aglutinadora de Alberto de Lera es aprovechada por Melquíades Álvarez para ir acrecentando las bases de su reformismo a través de las logias. Estructurándose un difícil binomio de Masonería y Reformismo, que tantos problemas acarreará a la masonería asturiana, y cuyas repercusiones son las expulsiones de la orden o la creación de nuevas logias. Fuera como fuere, Alberto de Lera junto a su inseparable Gran Secretario Antonio López del Villar, van a comandar los designios de la masonería asturiana hasta la muerte del Gran Maestre en cctubre de 1932.
El mandato del tanden Lera y López del Villar, se va a notar enseguida. Hasta 1922 la logia Jovellanos va creciendo de forma lenta, pero será a partir de ésta fecha, cuando los talleres se revitalicen llegando en 1930 a ostentar en toda la Regional unos 284 afiliados, de los cuales 99 provenían de las filas de la Jovellanos 1. En 1933 superadas diversas dificultades internas (en un momento políticamente delicado), se llega a contabilizar en la GLRN unos 482 masones encuadrados en unos 15 talleres, repartidos a su vez por toda la franja astur-leonesa y las provincias galaicas.
 
Otro de los masones significados en esta primera época es Casimiro Acero, un rico propietario que utiliza el simbólico libertario de “Proudhon” dentro de la primigenia formación Jovellanos aún en “instancias” donde tiene asignado el cargo de Experto, ostentando el ribeteado mandil de Maestro Masón (3º). Por esa misma época sustituye a José Mª Rodríguez como concejal en el consistorio gijonés. Otro miembro, pero esta vez empleado del Ayuntamiento como 2º Oficial de Aguas es José Morilla Solís, dentro de la masonería adopta el simbólico de “Ferrer” y ejerce como limosnero de la logia, aún con la baveta levantada como Aprendiz Masón (1º) que es. Comparte taller y proyectos con su jefe de trabajo Alberto de Lera, que éste en esos tiempos está muy interesado en todo el abastecimiento de aguas a la ciudad de Gijón, por lo cual se apoyará en aquellos subordinados que además reúnen la condición de “hermanos”, y de aquellos otros que pueden ayudarle en conseguir sus objetivos, como la traída de agua del Peranchu de Nava a Gijón. Para conseguir tal fin se va apoyar en los hermanos masones de Nava, enmarcados en el triángulo Ferrer: Rafael Zapatero y Gustavo Acebo, ambos en el consistorio de Nava. 
 
En la logia Jovellanos 337 de finales de diciembre de 1912, se van a dar diversas incorporaciones entre ellas dos hombres de Oviedo que también marcaran fuertemente a la Orden. Su presencia en la sociedad es de igual forma decisiva y en parte buscada puesto que de Melquíades Álvarez , el luego sería el gran tribuno del reformismo, ya sale mentado en diversas cartas de las logias de finales del siglo XIX, como individuo interesante. Melquíades se inscribirá en la logia gijonesa adoptando el simbólico de “Triboniano”. La otra gran figura destacada es la del que luego llegaría ser diputado socialista Teodomiro Menéndez, que adopta el simbólico de “Europa”. En esos momentos, también se afilia la masonería el catedrático gijonés Ulpinano Alonso que adopta el simbólico “ Saturno”.
 
No será hasta 1922 cuando el taller Jovellanos 337, alcance la cifra de ochenta y ocho miembros entre los cuales se destacan el indiano y carreñense José Bango León, José Antonio de la Riera, o Cesáreo del Valle Junco (Cabranes).


[1] Ver cuadro anexo de la presencia de masones en el Ayuntamiento de Gijón.
[2] Hay en esos momentos en Gijón, otro personaje que se confunde con nuestro “americano”, y es Pepín Rodríguez hijo del propietario del Banco Gijón, Florencio Rodríguez, que ocupó además de varios consejos de bancos asturianos, optó por la política llegando a ser Diputado por Villaviciosa en 1914 y 1916, aún cuando tenía el domicilio en Gijón. Estas similitudes de apellidos y nombre, además de la curricular, han generado una confusión entre algunos historiadores al tratar a uno y otro personaje.
[3] AMG. Actas de la Corporación de 1910.
[4] Dolores Gómez Molleda, en el libro ya citado, desarrolla de forma muy interesante los conflictos entre el filosofismo y el simbolismo.
[5]Memoria” de Alberto de Lera, Venerable de la logia Jovellanos Gómez Molleda. obra citada.

[i] Compañero. Segundo grado del simbolismo, adoptado en todos los Ritos. Viene a representar la segunda edad del hombre, el grado de compañero implica un profundo estudio filosófico y social. La instrucción del grado de compañero le inculca que debe pensar, sentir y obrar cognición, emoción y actividad. La edad de dicho grado es de cinco años, que a su vez, son los mismo que se dedicaban los pitagóricos al estudio antes de poder optar al grado de Maestro Masón. El compañero en el taller lleva su mandil con la baveta doblada en señal de haber aprendido a manejar las herramientas de su grado que son el cincel, el mallete, la plomada, el nivel, la regla, la palanca y la escuadra.
[ii] Carta Patente. Se llama así al título de Constitución dado por una Obediencia a una logia, capítulo o triángulo masónico, lo cual es signo de su regularidad.
[iii] Cargos u Oficiales de la Logia. Son los que ejercen un oficio o función dentro de la logia y son designados mediante votación de todos los miembros del taller: los cargos son Venerable Maestro, Presidente del Taller; 1º Vigilante, Director de los Compañeros; 2º Vigilante, Director de los Aprendices; Orador, Guardián de las Constituciones y censor de las Ceremonias.; Secretario, Memoria de la logia y de la relación con el exterior; Maestro de Ceremonias, dirige éstas y adentra a los hermanos en el taller; Experto, Hace observar el ritual; tesorero, conserva los fondos de la logia; Hospitalario o limosnero, administra los fondos de la beneficencia; Guardas Templo, serían los custodios dentro y fuera de la seguridad del templo y el Guarda Sellos, que verifica la autenticidad de los sellos y firmas de los documentos.
[iv] Mandil. Es cuando menos el símbolo distintivo más destacado de la masonería, al menos de puertas a fuera, y su simbolismo es el trabajo, que recuerda al masón que debe tener una vida activa y laboriosa. Su estructura es un pequeño rectángulo y una baveta triangular. En los dos primeros grados: Aprendiz y Compañero, el mandil es blanco y no lleva ornamentos, en el grado de Maestro los mandiles llevan símbolos bordados, y sus colores variaran en función del Rito.
[v] Balaustres. Se denomina así a las actas que redacta el secretario sobre todo lo tratado dentro de cada Tenida. 

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME)
NOTA: Este trabajo es propiedad del autor, y por tanto su uso, reproducción, y explotación debe contar con el permiso del autor.

16 marzo 2011

José María Loredo Aparicio. Masón y Marxista (1ª parte)

 Con motivo de la publicación sobre José María Loredo Aparicio,  trabajo editado por  Boni Ortiz, que es una recopilación de artículo que ha ido recogiendo de José María Loredo Aparicio, y que se titula: José María Loredo Aparicio en el País de los Soviets” y está publicado por la Fundación Andreu Nin (Asturias).
Jose María Loredo Aparicio en el país de los Soviets (Boni Ortiz, editor)
Abre el libro un saluda de la Alcaldesa de Langreo, que recuerda la figura de un langreano, y debiera también recordar la presencia masónica y progresista de otros langreanos como El Chova.

Luego vienen el Prólogo de Enrique del Olmo,presidente de la Fundación Andreu Nin,  y el Prefacio de un sobrino de Loredo Aparicio: Rafael Loredo Coste, y remata la faena el propio Boni Ortiz, con una interesante introducción, en la cual aporta algún dato más a los existentes. Es curioso como algunos personajes asturianos se nos muestran totalmente refractarios, y cada dato es toda una aventura conseguirlo, y sino que se lo digan a quienes han trabajado y trabajan sobre figuras como las de Belarmino Tomás, el anarquista Entrialgo, Eleuterio Qunitanilla, el mismo Mallada, etc.

Tras esa introducción de Boni, vienen 17 artículos que Loredo publicó acerca de su famoso viaje a la URSS. Que fue todo un acontecimiento.

Aprovecho pues para reseñar el libro de Boni, a la vez que le doy las gracias por su cita, ya que pese a todo no se olvida, de esa faceta que otros olvidan, como es la masónica. Boni, la saca sin más con una larga cita de un trabajo mío, ahí queda patente sin más, y como digo aprovecho para aportar una ponencia que presenté en 1 Congreso sobre la Historia del PCE 1920-1977 que se celebró en Oviedo en mayo del 2004, y que llevaba el título de: Las Relaciones de la Masonería y el PCE. Los masones comunistas asturianos y el caso de José María Loredo Aparicio.
“En una palabra, preparar el terreno para la actuación de la otra ala del Gran Vampiro: los incendios y saqueos de iglesias por las rojas jaurías marxistas de los Sin Dios. Esta es función ya de la Masonería Roja, mientras se organiza tranquilamente, impunemente el Asalto al Estado para el momento del estallido de la Revolución en Marcha”.
F. Ferrari Biloch “Entre masones y Marxistas”

 INTRODUCCIÓN.

La, “antimasonería de izquierdas”, denominada así por el profesor Marco Novarino en un sus sugestivo trabajo[1], ha sido muy poco estudiada, tal vez porque el gran enfrentamiento habido entre la masonería y la iglesia católica, y por las ideologías conservadoras que las sustentan solaparon otras problemáticas que tenía en su seno la sociedad masónica en relación con otras organizaciones políticas e ideologías, y máxime con aquellas que se puede decir que se alinean en la denominada corriente del materialismo marxista.

Lo que ha generado que en la actualidad contemos con variados investigadores centrados en el desarrollo de muchos trabajos de investigación dedicados a escudriñar las tortuosas relaciones entre masonería e iglesia, descuidando un campo que hoy se nos presenta sumamente interesante, tanto por las repercusiones en el desarrollo de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales, como por las consecuencias que tuvieron en el seno de las respectivas sociabilidades de las que estamos hablando, y que además tuvieron su repercusión en el seno de la sociedad del momento.

Abundando en esta cuestión, nos damos cuenta que no parece que haya mucha inclinación entre los historiadores del pensamiento político a trabajar sobre este fondo, además no se suelen manejar las fuentes bibliográficas masónicas para apoyar los trabajos historiográficos, o para intentar a situarlos en una prospectiva más amplia y pluridiversa que nos ayude a situar en el complejo mundo de las ideas y de las ideologías las opciones personales, como la masónica, tan singular como singularizante.

Cuando hablamos de masonería no se trata de entelequias místicas o esotéricas, sino de las opciones personales que van marcar de una u otra manera al profano que se acerca hasta esta sociabilidad, para pasar por esa auto-modelación de piedra bruta que representa en masonería el profano a la perfección en piedra angular, cuyo paso tiene por objetivo hacer de cada masón un librepensador, y que ha tener como consecuencia un reflejo en la propia sociabilidad masónica y como no su proyección en la esfera social en que se mueve el francmasón, aunque a veces no es difícil distinguir donde acaba lo uno y comienza lo otro, y máxime en aquellos masones que optan por proyectarse como tal en el campo político o viceversa. Aunque habría que preguntarse antes ¿Si hay o existe una ética y una moral masónica?

Tema complejo que nos sacaría de las conceptualizaciones en que no vamos a mover en esta comunicación, por tanto debemos admitir como premisa para poder entender el resto de la exposición que sí existe esa ética y esa moral masónica[2].

Al hilo de lo expuesto, advertir la incoherencia en el tema de la incompatibilidad de la masonería y ciertas ideologías, pues por un lado a la masonería como sociabilidad se la ha perseguido desde los regímenes autoritarios más maximalistas como fueron el bolchevique o el franquista, y por otra parte esas mismas ideologías, sobre manera las más conservadoras, han logrado articular un arquetipo que ha terminado por crear un discurso donde se mete y se mezcla la masonería y el comunismo, conformado como no podía ser menos con el otro mal universal como es el judaísmo, con lo cual ya tenemos el famoso Contubernio judeo-masónico-comunista, tema al que ha dedicado toda una obra capital el masonólogo José Antonio Ferrer Benimeli[3], analizando tal cuestión desde diversos ángulos y perspectivas.

A renglón seguido hay que hacer notar la complejidad del tema y patentizar la dificultad añadida ante esa falta de trabajos de investigación sobre la interrelación de la masonería y quehacer político y máxime en el ámbito regional asturiano. Tales carencias se aprecian en este caso en la falta de datos sobre uno de los fundadores del Partido Comunista en Asturias como fue José María Loredo Aparicio, sobre él apenas sí sobrepasan la docena de citas existentes sobre su persona y obra, y en ninguna se hace mención por ejemplo de su membresía masónica o sus relaciones con otros masones y organizaciones.
Lo cual nos obliga a volcarnos sobre los pocos trabajos de referencia existentes, que en parte ya hemos reseñado, y que servirán como guía para ir definiendo y prefijando esas relaciones y su repercusión entre masonería y política en el ámbito asturiano.

MARCO POLITICO INTERNACIONAL y SURGIMIENTO DE LA IDEA DE INCOMPATIBILIDAD

Para entender la incompatibilidad que se va a establecer de forma orgánica entre la utopía masónica y materialismo marxista, no queda más remedio que realizar un breve repaso sobre los orígenes de esta situación que podemos retrotraer a 1902, año en el cual Lenin sienta las bases de la articulación del partido comunista a través de su artículo ¿Qué hacer? “Que se considera como verdadero fundamento teórico del futuro partido comunista” (NOVARINO 1995).

Aunque será a partir de la revolución bolchevique del 17, cuando se empiece a fraguar lo que dos años más tarde, en 1919, será una real plasmación de tal incompatibilidad, con la creación de la Internacional Comunista (IC), que dará como resultado entre otros, la citada ruptura entre masonería u los movimientos socialistas mas avanzados, el aislamiento del movimiento socialista que estaba unido a la II Internacional, al menos desde el punto de vista organizativo. Será al mismo tiempo la Iª Guerra Mundial la que abrirá más esa brecha diferencial entre socialismo y comunismo al enfrentarse el ala reformista y la izquierda revolucionaria en función de sus planteamientos ante las revoluciones alemana y rusa:

“La distancia entre uno y otro se volvió abismal a consecuencias de las revoluciones rusa y alemana, cuando revolucionarios y reformistas se encontraron combatiendo en campos contrarios: en Rusia, los bolcheviques aniquilaron a los mencheviques y a los socialistas revolucionarios, mientras en Alemania los socialdemócratas de derechas, aliados con los partidos moderados, triunfaron de los espartaquistas y socialistas independientes”[4].

En este ambiente, con una masonería que en España, que empieza a florecer de nuevo, tras el desastre que supuso la pérdida de las posesiones coloniales en el 98, y cuya repercusión conllevó la practica desaparición de la estructura masónica, más en unas zonas que otras. En el caso de Asturias a partir de 1896 apenas si hay noticias de actividad hiramista, la cual no retornará a estas tierras hasta 1912, aunque con otros parámetros y perfiles ideológicos distintos, donde por ejemplo los elementos alto-burgueses más preponderantes de la segunda mitad del siglo se habrán quedado en el camino a finales del siglo anterior.
Con este renacimiento masónico en el primer tercio del siglo XX, en el seno de las logias se va a dar con mayor ímpetu la presencia de diversas opciones ideológicas, destacando como novedosas las opciones más obreristas como el anarquismo o el socialismo, que empezaron a tener hueco en la masonería a finales del siglo XIX, pero que en ésta nueva era es una realidad que va a formar parte del bagaje masónico junto con otras orientaciones ideológicas asentadas dentro de la sociabilidad masónica ya desde lejos como el republicanismo.

La presencia en el seno de las logias y las Obediencias de estas concepciones ideológicas van a traer consigo un cierto cambio de mentalidad en los propios masones, y por ende llegará como no podía ser menos la apertura a nuevas problemáticas en las logias, aperturismo que se va a traducir, sobre manera, en las temáticas de las planchas[5], algunos de cuyos contenidos ya se venían dando a finales del XIX, pero que en este siglo van a tomar carta de naturaleza trazando temáticas como: Compatibilidad entre masonería y el proletariado anarquista planteado por el anarquista Anselmo Lorenzo[6]; Memoria sobre las causas del analfabetismo en España y las medidas para combatirlas, que entre presentan entre otros talleres masónicos la logia Jovellanos nº 337 de Gijón[7]; o la Resolución adoptada en el Ateneo de Madrid en la reunión mantenida por el Dr. Simarro, gran Maestre del Grande Oriente Español y los diputados y periodistas masones, con relación al proyectado bloqueo de Rusia[8], en 1919.

Con estas circunstancias como fondo, se llega a las dos primeras Internacionales, celebradas la primera en Moscú en 1919, donde no se toca el tema masónico, aunque planea entre algunos delegados, pero será en la reunión de Petrogrado, que se celebra el 17 de julio de 1920, donde se van a tocar los temas de la membresía masónica y su trascendencia en la militancia política comunista, moción que planteó el Partido Socialista Italiano (PSI). Aunque parecía muy descarnado tratarlo con la profundidad que se requería en parte por miedo a las repercusiones que ello pudiera tener en la propia militancia y organización comunista, y cómo no, entre los propios dirigentes, ya que muchos de ellos, en concreto dentro del cuadro orgánico del Partido Socialista Francés algunos de ellos eran masones.

En ese momento, en la propuesta de la moción mediaba de por medio un “antagonismo de principios a un antagonismo político-organizativo donde la masonería, renunciando a su imagen de escuela iniciática, asumía el aspecto de partido de la pequeña burguesía con una estructura secreta. Su carácter de sociedad secreta la hacía particularmente peligrosa en el enfrentamiento real entre burguesía y proletariado”[9].

Será en la Tercera Internacional cuando el asunto de la pertenencia a la orden de los Hijos de la Luz, (los masones) cobre toda su preponderancia, ya que será León Trotsky quien planteará con toda la profundidad la escabrosa situación retomando el tema bajo argumentos tan típicos como tópicos que igualmente se repetirán en el IV Congreso:

“Los Comunistas debían afirmar la incompatibilidad completa y absoluta, implacable, entre el espíritu revolucionario y el de la pequeña burguesía masónica, instrumento de la gran burguesía, [...]. Hemos cometido una falta al tolerar que, por lamentable inercia, camaradas de valor hayan pertenecido a la masonería, pero después de reconocer esta falta emprendemos una lucha implacable contra esa máquina de subversión de la revolución. La liga de los Derechos Humanos y la francmasonería son máquinas burguesas que embaucan la conciencia de los representantes del proletariado francés. Declaramos a estos métodos una guerra sin cuartel, por constituir un arma secreta e insidiosa del arsenal burgués”[10].

Sin embargo aunque quedaba patente la incompatibilidad entre la utopía masónica y el materialismo comunista dentro de los objetivos de la Internacional Comunista, no será hasta la celebración de este IV Congreso, celebrado en Moscú entre el 11 y 20 de noviembre de 1922, cuando se añada la famosa 22 condición para ser miembro del Partido Comunista, a saber: la incompatibilidad del comunismo y la masonería en cualquier país del mundo.

En dicho Congreso se concluyó aceptando tal proposición que se expresó en estos términos “la prohibición a los militantes comunistas de estar bajo la adscripción de la masonería”, por tanto, se encargó al Comité del Partido Comunista Francés, que era quien estaba más afectado por la situación que liquidara antes del 1 de marzo de 1923 todas las conexiones del partido con la masonería.

Esa liquidación llevaba consigo la declaración de ruptura y retractación con la organización masónica, que debía hacerse pública mediante la prensa del partido, de no cumplir con esas condiciones cualquier militante comunista y miembro de una Obediencias masónica su actividad sería considerada como “penetración en el partido de un agente enemigo”[11].

LAS REPERCUSIONES.
Está claro que el mazazo que había puesto en marcha León Trotsky fue definitivo, al menos para la facción comunista francesa, pues ello contribuyó a que según León Blum en la “vieja casa” quedara la minoría, y una mayoría que encabezaban los masones: M. Cachin, L. Oscar Frossard fundaran las Sección Francesa de la Internacional Comunista, que no tardando mucho, en 1921 tomaría el nombre de Partido Comunista Francés, y en cuyo Comité Directivo estaba compuesto precisamente por Frossard, y Cachin, a la sazón director del órgano central L´Humanité, por Antoine Coen, futuro Gran Maestre de la Gran Logia de Francia; Louis-Antonie Ker y Víctor Meric[12].

Por otra parte la presión trotskista va a lograr que L. Antoine Ker se retracte de su pertenencia a la masonería en carta publicada en el L¨Humanité el 17 diciembre de 1922. Por su parte Antoine Coen pedirá la suspensión provisional hasta el 5º Congreso sobre dicha materia, organizando mientras tanto una reunión en la Rue Cadet, sede del Gran Oriente de Francia, para tratar el fondo de la cuestión y lo que ella implicaba, reunión que fue muy reprobada por sus compañeros militantes comunistas que desde las páginas de L´Humanité denunciaban que tanto la celebración a esa reunión y la asistencia a ella significa la traición a los postulados del IV Congreso, razón por la cual se escribían artículos de este tono “Les Freres ennemis[13]. Frossard ante tal presión dimite como Secretario, junto con Antonie Coen, mientras otros creaban dentro de partido diversos “Comités de Resistencia”, que finalmente serán aniquilados por la maquinaria disciplinar de la Internacional.

La situación existente en esos momentos en Alemania e Italia, no será muy distintas, pues también se estaban planteando cuestiones de esta naturaleza: “Permitir a la masonería la entrada en el Partido era dejar que penetraran en él elementos retrógrados, junto con la ideología pacifista burguesa”[14]. En Italia Nicolas Bombacci daría una vuelta de tuerca más a la tesis con un artículo donde se argumentaba que la masonería era cómplice del fascismo[15].

En España las repercusiones de tal prohibición no se hicieron esperar, pues provocó en el seno de la masonería, un cierto malestar, ya que dentro de la Orden había ciertos sectores que veían con buenos ojos la Revolución Rusa, especialmente el Gran Maestre del GOE Luis Simarro, que interpretó como un duro golpe la decisión de la Tercera Internacional, ya que la puesta en práctica de tal resolución por parte del Partido Comunista de España, afín a esa Internacional, conllevaría la expulsión drástica de distinguidos masones que habían expuesto y elogiado, en las logias y fuera de ellas, el modelo de cambio social que había de conllevar la revolución rusa.

No es que hubiera muchos comunistas dentro de las filas masónicas, más bien estos son una minoría casi anecdótica, sino fuera por el prestigio de su personalidad, algunos de los cuales se vieron entre la espada y la pared, y más cuando reputados republicanos y Grandes Maestres, como Martínez Barrio invitaron a las logias que dirigían bajo los auspicios de la Gran Logia Regional del Mediodía, a una mesa redonda donde se hablaría de la “intolerancia religiosa dirigida desde Roma y la intolerancia demagógica propugnada por Moscú”[16].

A raíz de 1919, y viendo lo que estaba aconteciendo el Partido Socialista Obrero Español, previendo lo que se le venía encima, celebra un Congreso extraordinario para determinar la orientación política internacional a la cual se debían acoger, lo que desembocará, dada la radicalidad de tendencia en el voto, la creación del Partido Comunista Español, ya que hubo 14.100 votos de los reformistas contra y 12.497 los partidarios de la III Internacional.

Prohombres del socialismo y de la masonería como Fernando de los Ríos aconsejaban desde su doble condición de político y masón vincularse a la Internacional Socialista, mientras Daniel Anguiano excitaba los ánimos para estar bajo la III Internacional, aun cuando ello llevara consigo el final de su membresía masónica.

Otro congreso, el tercero celebrado en Madrid en 1921 sellará definitivamente la ruptura con la III Internacional, llevando parejas nuevas escisiones, tal como expone el profesor Novarino en su trabajo, eso conllevó “la bolchevicación el partido, “entendida como la asimilación y adaptación de los principios y experiencias de los bolcheviques rusos”[17].

Entre los casos más significativos que se dieron en España, con cierta semejanza con el episodio acaecido con la masonería francesa, están por un lado Daniel Anguiano, dirigente comunista que se va a negar a salir de la sociabilidad masónica, abandonando el Partido[18], su caso además constituyó una arma de defensa de ciertas posiciones ideológicas que defendían algunos Altos Grados de la masonería española del GOE, denominados los apoliticistas como Augusto Barcia, que exponía en el Convento de Ginebra ante el resto de la masonería internacional el caso de Anguiano como ejemplo por no seguir los postulados de la III Internacional, aunque también ello tenía una doble lectura u objetivo como era el de rebajar el grado de reproche que se le hacía por parte de la masonería internacional más ortodoxa sobre de la politización de las logias Españolas. Finalmente parece que Anguiano, en 1922 abandonará la sociabilidad masónica.

Al respecto anotar que la profesora Gómez Molleda, lo da como adscrito a su logia madre aún en 1931[19]. Repasando el expediente de dicha logia vemos que aparece en los listados de 1928 y 1931 con una anotación marginal en el capítulo Observaciones del cuadro lógico[20] como “Honorario”, no sabemos si tal anotación se trata de que es Venerable Maestro Honorario, o es un miembro no activo de la logia y por ende para no perder tal entidad y personalidad en el taller, es nombrado como miembro Honorario[21], de hecho en la comunicación que se envía a las logias con el Comité directivo Nacional salido de la Asamblea Nacional de 1926 consta Daniel Anguiano como Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Centro, que será sustituido en 1931 por Pedro Rico.

En sentido inverso tenemos los casos de Andreu Nín, iniciado en la logia Adelante nº 360 al Oriente de Barcelona y Venerable Maestro de la logia Justicia nº 393, Rafael Vidiella, iniciado en la logia Justicia nº 9 bajo los auspicios de la Gran Logia Española y Venerable Maestro de la logia Karl Marx nº 92, de esa misma Obediencia.

De todas formas, masones como Daniel Anguiano van a intentar dar la batalla ideológica dentro de la masonería alineándose en las llamadas logias políticas, que tantos quebraderos de cabeza va a dar al GOE, en el seno del cual van a exponer cuestiones atrevidas y a veces escabrosas, para una masonería como la española, que estaba en una situación delicada ya que estaba en plena dictadura de Primo Rivera, y además intentaba nadar entre la ortodoxia masónica que querían marcar los Altos Grados más alineados en la filosofía andorsiana que defendía la Gran Logia Unida de Inglaterra y las lecturas más liberales que marcaba en esos mismos tiempos la masonería francesa más tendente y proclive a una proyección social y política.


[1] NOVARINO, Marco. Se licenció en Historia en la Universidad de Turín con una tesis que obtuvo el Premio Optime de la Unión Industrial de la ciudad y actualmente es investigador en la Fundación Ariodante Fabretti de Turín. Responsable de la Sección Estudios Ibéricos del Istituto di Studi Storici "G. Salvemini" de Turín. Consiguió también el Premio Giacomo Treves por la mejor investigación sobre la masonería italiana en el trienio 1995-1998. Es socio ordinario de la Associazione Ispanisti Italiani, socio fundador del Comité de documentación historica sobre el trotsquismo español (1936-1948) de Barcelona, Miembro del Arbeitsgemeinschaft fur die neueste Geschichte Italiens de Trier (Alemania), del Institut d'Etudes et de Recerches Maçonnique de París, y del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española de Zaragoza y socio ordinario de la Asociación para el Estudio de los Exilios y Migraciones Ibéricos Contemporáneos de Madrid. Ha publicado entre otros, el presente trabajo que ha servido de guía para la elaboración de esta Comunicación.: NOVARINO, Marco. Las resoluciones antimasónicas de la Internacional Comunista y sus repercusiones en Francia y España. La Masonería en la España del siglo XX. Actas del VII Symposium Internacional de la Historia de la Masonería Española. Toledo, 1995, pág.489 ss.
[2] La masonería no tiene ningún decálogo o código ético que tenga una vigencia oficiosa, ya que no constituye una unidad ideológica o filosófica. La ley moral a la que nos referimos no consiste en un listado de fórmulas, sino que son un conjunto de claves, de direcciones, que la conciencia debe reasumir según la ética propia de cada uno. La ética masónica tiende a ser una práctica que emanando de las logias se extiende hacia la sociedad. En cuanto al término moral es una de las alusiones más frecuentes en masonería, y algunas grandes Logias conciben la masonería como “un sistema particular de moral”, mientras que por ejemplo, para el Gran Oriente de Francia fija como deberes de la masonería y del masón “el estudio de la moral universal”.
[3] FERRER BENIMELI, José Antonio. El contubernio judeo-masónico –comunista. Madrid, Ediciones Istmo. 1982.
[4] NOVARINO, Marco. Las resoluciones antimasónicas de la Internacional...op.cit. p 490.
[5] Planchas. Son los trabajos de debate que presentan los Hermanos ante la logia.
[6] AHNS. Leg.618 A, exp. 17.
[7] Boletín Oficial del Grande Oriente Español. Ano XXI, núm., 225, Madrid, 30 de julio de 1913, págs. 119-121.
[8] FERRER BENIMELI, José Antonio. La masonería Española. Madrid, Ediciones Istmo, 1996, pág. 121-122.
[9] NOVARINO, Marco, Las resoluciones antimasónicas de la Internacional...op.cit. p 492.
[10] TROTSKY, León. Communisme et franc-maçonnerie, en La Correspondance Internationale, nº 95, 9 diciembre de 1922.
[11] FERRER BENIMELI, José Antonio. La Masonería. Madrid, Alianza Editorial. 2002, pág. 122.
[12] Cachin. Era Profesor de filosofía, y adjunto al Ayuntamiento de Paris y Diputado, fue iniciado en la logia La Concordé Castillonnaise al Oriente de Castilon, en enero de 1889, abandonó la masonería en 1901. Frossard, se discute sobre su pertenencia a la masonería, aunque tras su ruptura con el PCEF se inició en 1926 en la logia L´Internationale, dándose de baja en enero de 1937. fue ministro con el Gobierno de Vichy. Coen, era abogado de la Corte de Apelación de París, iniciado en julio de 1909 en la logia Minerva de la Gran Logia de Francia, luego se afilió a la logia Jean Jaurés (1922) y fue Gran Maestre Gran Logia de Francia entre (1955-1956).
[13] L¨HUMANITE , “Les frères ennemis,”, 3 diciembre de 1922.
[14] L´HUMANITÉ, 23 diciembre 1922.
[15] BOMBACCI, Nicolas. “La fran-maçonnerie et Mussolini”, Bulletín Communiste nº 20 17 de mayo de 1923.
[16] SANCHEZ FERRE; Pere. La logia Lealtad. Un exemple de maçoneria catalana (1869-1939), Barcelona, Editorial Alta Fulla, 18985, pág. 113.
[17] NOVARINO, Marco, Las resoluciones antimasónicas de la Internacional...op.cit. pág. 507.
[18] Daniel Anguiano, fue propuesto para iniciarse en julio de 1917, y se inició en la logia Hispano-Americana el 8 de agosto de 1917. Como nombre simbólico adoptó el de “Verdad”, fue un activo miembro del Comité de Huelga Revolucionaria del 17, condenado a cadena perpetua en indultado en 1918 por haber sido elegido Diputado. El grado de Compañero Masón (2º) lo alcanzó el 3 de febrero de 1922, y el de Maestro Masón (3º) en 5 de junio 1922, el grado 18º en 1927. Fue Gran Maestre de la Gran Logia Regional Centro.
[19] GOMEZ MOLLEDA, María Dolores. La masonería en la crisis española del siglo XX. Madrid Editorial Universitas 1998. pág.24.
[20] Cuadro Lógico: Listados anuales de los masones de una logia que se envía todos los años a la Obediencia.
[21] AHNS. Logia Hispano-Americana. Legajo 52 A.
PONENCIA CON REGISTRO PROPIEDAD INTELECTUAL. UNIVERSIDAD DE OVIEDO
TRABAJO  DE VÍCTOR GUERRA .MIEMBRO DEL CEHME (Zaragoza) y DEL IDERM (Francia)
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