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15 septiembre 2007

Contestando a los Sres. Collazo y G. Neira


(En el post anterior recogía una carta que se publicó en la prensa regional por parte de dos señores (Neira y Collazo) y hoya traigo hasta esta sección mi respuesta a tales señores que también se publicó en LA NUEVA ESPAÑA, y añado al artículo un email que me fue enviado por D. Pedro Vila

Con referencia a temas masónicos se suele encontrar además de mi firma en diversos escritos, otros que aparecen de forma más episódica y en ocasiones escritos por dos personajes, tan singulares como D. Aquilino González Neira, o D. José María Rodríguez Collazo, y digo singulares en toda la extensión y significado de la palabra.

El primero D. Aquilino González Neira, con el cual he tenido alguna que otra agarrada dialéctica en prensa, tiene fijaciones masónicas importantes rayando en la paranoia , y entre esas fijaciones aparece mi persona, ahora por casualidades de la vida, firma una provocativa carta junto con quien se ha titulado Gran Maestre de lo que fue la “salvaje “ Gran Logia Masónica Asturiana, ya extinguida; y entre sus otras fijaciones está la de atacar de forma permanente a quienes fueron sus compañeros de viaje en esa primera aventura masónica asturiana

Deja este buen señor en su escrito entrever que hubo muchas “irregularidades” en torno a la Iniciación de diversos miembros de la Gran Logia Masónica Asturiana, de la cual, no hay que olvidar que él era responsable en esos momentos, y por tanto habría que pedirle también, a é precisamente sus credenciales masónicas, y las carta de reconocimiento de sus logias, y como no, de su Gran Logia, para poder estar en esa justa correspondencia de solicitar rigor y regularidad.

En el escrito de los dos sujetos citados, cuyas paranoias comunes les ha llevado a juntarse para firmar tal artículo “De la masonería” publicado el 8 de septiembre en la sección de Cartas al Director, del Diario LA NUEVA ESPAÑA, se desprende el desconocimiento de ambos autores en temas masónicos, lo cual les lleva a grandes errores

Antes recordarles a los firmantes, que uno no es un converso, pues para serlo debiera haber estado el campo por ejemplo en el antimasónico, y evidentemente no he estado, lo cual no puede decirse lo mismo de los firmantes, que parecen más bien sufrir de síndromes extraños.

Pero abandonando la prosodia incordiante, que también parecen usar ambos caballeretes, decirles que la apertura de nuevas logias como la “Rosario de Acuña” no es parte de una indefinida Obediencia, sino muy al contrario fue una elección pretendida y perseguida y era formar sociabilidad entorno al Gran Oriente de Francia, que por cierto, tildar a tal Obediencia de “Indefinida” , es desconocer la realidad masónica más elemental, pues si hay una masonería totalmente definida, en lo social, en lo masónico, y en lo político, y que además se caracteriza por ello, ese es el Gran Oriente de Francia; por tanto llamar indefinida a una masonería que reúne en torno a ella a 50.000 miembros, que edita tres revistas mensuales, que tiene más de 250 años y que está presente en la vida pública francesa y española y es un referente mundial entre la masonería liberal y adogmática, es algo que deja patente la ignorancia o perfidia de los firmantes del manifiesto.

Por otro lado ponen ambos autores en duda la legitimización de nuestras iniciaciones tanto la mía como Secretario como del Venerable de la logia Rosario de Acuña y lo hacen “ desde la perspectiva de la masonería regular”.

A lo cual tengo que decirles, que personalmente yo no me sitúo en el ala “regular” de la masonería, por tanto me preocupa más bien poco que se me reconozca o no como masón desde la “regularidad”, aunque haya trabajado en logias alemanas, o de la Gran Logia Suiza Alpina y nadie me haya puesto pegas; aunque he de decir que me llama poderosamente la atención que indique tal cosa un Ex.- Gran Maestre como el Sr. Collazo, que presidió una Obediencia “Salvaje”, y además nada “regular” en tanto que presidía una Gran Logia Mixta, y creo recordar que carecía de los reconocimientos de otras Grandes Logias regulares, nacionales o internacionales.

En cuanto a que mi iniciación haya tenido el “rigor que encierra el ritual de la ceremonia masónica” decirles que por sus obras se les conocerá, y ese rigor y esa fortaleza no ha decaído tras 10 largos años de membresía masónica, aval que no sé sí alguno de los firmantes tiene, sobre maneta aquel que reza como masón. Indicar por otro lado que mi iniciación se hizo en el seno de la Gran Logia Simbólica Española, y en la Logia Gran Atanor de Madrid, en presencia y como madrina de Iniciación de Doña Ascensión Tejerina, que luego fue Gran Maestra, y como es preceptivo con el beneplácito de los aplomadores de aquel momento, bajo la Veneratura de D. Juan José Iglesias del Castillo, y con un “balotaje sin mácula” como consta en el expediente masónico personal, si los autores tienen alaguna “garganta profunda” como es usual en estos casos , pues les requiero las pruebas de lo que barruntan en el escrito.

De las deliberaciones del taller a cerca de mi petición de entrada en Masonería, poco puedo decirles, primero porque como “profano y luego como recipendiario” no estaba presente, y desde luego ellos puedo jurar que tampoco estaban, o sea que dejan caer elucubraciones sin sentido y sin documentar, y que creo que son fruto de las revanchas personales y vivenciales que mantienen uno y otro.
En cuanto a poner en duda la Iniciación de quien ha sido, y hoy todavía es mi Venerable, D. Ricardo Rodriguez Fernández, debo comentar que mucho debe saber el Sr. Collazo, ya que lo que se haya hecho se hizo bajo su autoridad, por lo cual alguna responsabilidad habrá tenido en todo el tinglado de la Gran Logia Masónica Asturiana y su marcha.

De todas formas he de decirles a ambos firmantes, que con independencia de las “formas habidas en dicha Iniciación” los grados de D. Ricardo Rodriguez Fernández han sido regularizados, tanto por la Gran Logia Simbólica Española, como por el Gran Oriente de Francia, que son potencias soberanas para poder hacerlo. Además de ser esto una práctica común, y más cuando uno viene de experimentos como por ejemplo la Gran Logia Masónica Asturiana.

Hablan los autores: Srs. González Neira y Rodríguez Collazo, de mediocridad, y personalmente creo que no ven la viga que tienen en sus respectivos ojos; el primero lo deja patente en sus escritos, presencia y caracterización, y no lo digo yo, sino que los lectores lo pueden leer en varios de sus trabajos, o visualizar su persona en cualquiera de las bibliotecas asturianas pululando de forma desastrada y exigiendo documentación por doquier, como sucedió no hace mucho que pedía a D. Ricardo Rodriguez Frenáqndez unas revistas de “Humanismeo Chaine de ÚNión” del GOdF para documentarse, y que supongo que como se le han cedido pues de ahí su rabieta con este escrito.

Al Sr. Rodriguez Collazo, al que no conozco pero si tengo referencias documentales, igual hay que sacarle los colores publicando algunas de sus “hermosas, edificantes y cultas planchas” siendo Maestro Masón y Gran Maestre, y de las cuales poseo copia, para así que se compruebe y se contraste la naturaleza de sus “secretos trabajos” con los que públicamente patentizan su quehacer los Hermanos masones de la Logia Rosario de Acuña y que se pueden lee en la página web: http://www.asturmason.es

En cuanto al ataque que hacen al Hermano Pedro Vila Santos, miembro de la Logia Progreso del DH, de momento que se sepa, es Orador y no Venerable , aunque tales husmeadores parecen tener datos de primer mano como buenos alumnos de Leo Taxil, y como tal se prodigan y como tal habrá que hacerles el caso que me merece este tipo de ataques.

Victor Guerra Logia Rosario de Acuña (GOdF)

Con respecto a esta respuesta hubo misiva por parte de D.Pedro Vila Santos que creo que debo colocar para aclarar algunas cuestiones y que titula "Un Pequeño favor"

Q:.H:., acabo de leer con gran sorpresa la defensa que de mi persona haces en el rifirrafe que mantienes en el diario La Nueva España del día de hoy y en el que contestas al escrito de los Srs. Neira y Collazo del pasado día 2 del corriente y en el que muy de pasada se hablaba de la Logia Progreso y, con algo de imaginación, podría intuirse una referencia a mi persona. Dado que no tengo el gusto de conocer personalmente a ninguno de los dos firmantes del escrito supongo que lo mismo les ocurrirá a ellos con respecto a mi y, por tanto, doy por no recibidas las pretendidas alusiones a mi persona.

Aprovecho para pedirte, por favor, que en lo sucesivo te abstengas de sacar mi nombre a relucir públicamente en nada que tenga que ver con cuestiones masónicas ya que soy yo, y únicamente yo, quien debe decidir cuando y como hago pública mi condición masónica (Maestro o el grado que detente) y esto con absoluta independencia de mi condición sea ya pública. Finalmente, y aunque te reitero el agradecimiento por la defensa, también te ruego te abstengas de involucrarme en este tipo de reyertas tabernarias ya que, si fuese menester, me basto y me sobro para salir en mi defensa cuando lo juzgue oportuno que no es el caso en la ocasión que nos ocupa. Esperando que en lo sucesivo no tenga que volver a insistir en asuntos de esta índole aprovecho para enviarte el TAF y el O:: de la P:.

Pedro-José Vila V:.M:. electo
R:.L:. Progreso 1850
Federación Española de la O:.Mas:.M:.I:. Le Droit Humain-El Derecho Humano

08 septiembre 2007

DE LA MASONERÏA



(Hace unas dos semanas , se dirigió esta carta al Director del Periódico La Nueva España, en la cual suelo publicar trabajos sobre Masonería y demás... la reproduzco tal cual, porque a continuación publicaré la carta que a su vez yo envié al periódico respondiendo a ambos caballeretes)

Respetando la ortodoxia que suele caracterizar el loable quehacer de la mayoría de los que son conversos, ciertos sujetos, con evidente espíritu aventurero, vienen presentándose ante la opinión pública asturiana como representantes, pretendidamente genuinos, de una masonería progresista y llevando a cabo -como quien cose- la creación y apertura de nuevas logias de indefinida obediencia. Sin embargo, a poco que se hurgue en el pasado confesional de algunos de estos fantásticos promotores, lo primero que se echaría de ver -desde la perspectiva de la masonería regular- es una dudosa legitimación respecto a la ortodoxia en la «iniciación» de quienes hoy parecen ostentar una cierta forma de jerarquía.
De entrada, la que ellos denominan Logia «Rosario Acuña» cuenta, entre sus miembros, con algunos de los que, al inicio de la década de los noventa, protagonizaron el «asalto» a los bienes y documentos de la Gran Logia Masónica Asturiana, que -dicho sea de paso- fue la primera institución masónica constituida en Asturias después de la guerra civil y la que contaba con relevantes personalidades de la sociedad asturiana (entre ellos, algunos miembros de la G. L. de E.), condición ésta con la que, pese a las calumnias propagadas por sus detractores y saqueadores, se podría acreditar, entonces y ahora, que los objetivos y anhelos dimanantes de aquellos «trabajos de taller» contrastarían hoy con la mediocridad y marginalidad con la que se visten algunos grupos que pululan ejerciendo de aprendices de brujo.
Los anteriormente referidos, entes de discutible formación masónica -extremo éste que, curiosamente, alguno de ellos reconoce- vienen politizando el espíritu de la masonería de una manera burda y vulgar, poniéndola al servicio de intereses partidistas por razones que ellos no confiesan, pero que son fácilmente deducibles. Que contraen un compromiso social -hasta entonces insólito en la masonería regular- con ciertas minorías sexuales, erigiéndose innecesariamente en protectores de aquéllos a los que hoy nadie persigue y ni siquiera margina, pero con el que pretenden abanderar, absurdamente, una reivindicación ya ha tiempo caducada.

Algunos de estos sujetos dicen ser republicanos de pro, cuando, a la hora de la verdad, las actividades de su logia se adecuan, de forma humillante y no menos vergonzante, a las consignas de sus patrocinadores de gobierno. Esta servil actuación, auspiciando el régimen que los financia, viene solapándose, sin éxito, por parte de los venerables maestros respectivos, quienes, tras la pantalla de un anticlericalismo extremado y casi histérico, ocultan algunos de los desaciertos que el Gobierno, paradójicamente y con desconcertante cronicidad, comete erosionando las libertades de los ciudadanos y conculcando derechos sociales en los más desprotegidos.
Sobre la iniciación masónica del citado venerable maestro de la Logia «Rosario Acuña», así como la del secretario de la misma (Victor Guerra) y otros más, habría que preguntarse si esta ceremonia fue realizada de acuerdo con el rigor que encierra (y al que obliga) el ineludible ritual de iniciación masónica, pues, si antaño estaban claros los motivos por los que abrazaron su fe y aceptado el peso de sus obligaciones, deberían también haber venido demostrando, con sus hechos, el consabido merecimiento, acreditándolo, si preciso fuera, con los informes de las respectivas aplomaciones. Habría que sumar a esto la indubitada unanimidad del balotaje en la misma conseguido, pues se abrigan serias dudas respecto a si esa precisión y severidad fueron debidamente respetadas.
El caso de la Logia Progreso, de Oviedo, correspondiente a la institución pseudomasónica denominada Derecho Humano, es parecida a la anterior, pues su venerable maestro parece haber convertido el periódico digital de su logia en un órgano de propaganda del partido del Gobierno, hasta el punto de dar como propias unas declaraciones de la ministra de Medio Ambiente y que él utilizó en favor de la publicidad de una empresa de «préstamos con interés». Estos hechos resultaron ser tan escandalosos que sus protagonistas, conscientes del escándalo que habían provocado o quizá como resultado de una delirante catarsis freudiana a la que su imaginación pudiera -en buena hora- haberles conducido, se exculparon a sí mismos «transfiriendo» la culpa al dichoso órgano divulgativo y quedándose tan frescos después de eliminar las páginas que los comprometían.
La ideología, pensamiento y formación masónica del tal venerable es muy elemental; tanto es así, que cuando afirma que «la masonería tiene por objeto la defensa de los derechos humanos», lo hace de modo tan vago e impreciso que es como si no hubiera dicho absolutamente nada. Hoy, los derechos humanos los defiende todo ciudadano que tenga un sentido cabal de civismo, de la ciudadanía y del respeto al prójimo, sin la contradicción en la que él cae cuando sostiene que «el compromiso del masón con la sociedad no implica, en modo alguno, una apuesta personal decidida y seria». ¿A qué jugamos?


José M.ª Rodríguez Collazo, (ex-) de la G. Logia Masónica Asturiana, (salvaje) y Aquilino González Neira, periodista.Oviedo



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