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01 agosto 2007

FRANCISCO CARAMES, UN PERIODISTA MASON:

El mundo del papel, prensa, libros, folletos, en sus distintas formas y variedades, siempre han tenido buen encaje dentro de la masonería española, y por consiguiente dentro de la pléyade de logias que se han implantado durante el período que va desde 1850 a 1938.

En esa amplia época, en Asturias, nos vamos a encontrar con una abigarrada fauna de tipógrafos, impresores, libreros, periodistas, y escritores de muy diverso peso y condición.

La lista podría ser larga y prolija, aunque podemos enumerar a periodistas como Peña Pintado, a escritores como Braulio Vigón, o Fermín Canella, a directores de prensa como Apolinar Menéndez Acebal con su periódico de carácter republicano La Aurora, tipógrafos como Francisco Díaz, o Agapito Llames y Umaña, al dibujante Emilio Schmidt, o los libreros como Timoteo Martínez, y finalmente proyectos que se hicieron realidad como el diario ovetense: La Verdad, edición que ponía en pie una logia allá por el año de 1889[1].
Si nos venimos a tiempos más cercanos, tenemos en la región proyectos masónicos en papel como Minerva (1936) que pone en pie el mierense José Gracia Díaz; o la revista El Hombre Rojo(1917) que dirigía Isaac Pacheco.

En la nómina de escritores y periodistas masones estaban: García Vela, mano derecha de Ortega, en sus Cuadernos de Occidente, el luanquín Pedro González Blanco, que dirigió la prestigiosa revista masónica Latomia, y como no, José Día Fernández, o el propio Juan Menéndez Arranz, de cuya vida nos habla Julio Caro Baroja en su libro Los Baroja.

Si nos vamos al campo de la impresión nos encontramos con José García Pis ubicado al frente de la Imprenta La Comercial, o a Melquíades Abascal de igual modo en la Imprenta La Fe.

Aunque hay que decir, que el periódico que hacia de portavoz oficioso de la masonería en Asturias, era a El Noroeste que dirigió Antonio L. Oliveros.

Ahora bien, debemos preguntarnos ¿Sí todos los colaboradores, escritores y periodistas que fueron masones y tenían presencia en los medios escritos respondían a las directivas de la Orden masónica, o por si el contrario eran elaboraciones subjetivas, dictadas por la creatividad individual, sin tener en cuenta las orientaciones de la propia masonería?.

Realmente sí se hace un estudio detallado de los trabajos publicados por los masones como articulistas políticos, sociales y culturales, tarea ardua y difícil, comprobará que bajo esos escritos hay un metalenguaje simbólico y toda una cosmología que se empapa de la filosofía krausista. Aunque no podemos decir que existan muchas colaboraciones tendentes o enfocadas a cambiar el estado de opinión que había sobre la masonería, era salir como hoy diríamos del “armario” y en aquellos momentos había quien no podía correr ese riesgo.

Esa discreción de los masones y de la propia Orden, y el huir de las referencias claras en cuanto a pertenencias o inclinaciones, es lo que hace que para el común de los ciudadanos de la Comarca del Eo, les sea aún hoy, sorprendente encontrarse con diversas filiaciones hasta ahora desconocidas.

Una de ellas es la de Francisco Caramés Riopedre[2], un natural de Castropol que los Servicios de Recuperación de del Tribunal de Represión de la masonería daban como natural de Ribadeo, y que Constantino Suárez nos sitúa como nacido en la parroquia de Santa Cecilia de Seares (Castropol) el 4 de octubre de 1896, fecha y filiación de los padres de Francisco (Manuel y Concepción) en la cual ambas fuentes manejadas coinciden.

El atribuir a Ribadeo el lugar de nacimiento de Caramés Riopedre, es debido a que casi nada más nacer le llevaron a vivir a Ribadeo, donde discurrió toda su infancia. A pesar del abandono en el que vivió “mis padres eran fruto de ignorancia y abandono en que les tenían sumidos los que de la ignorancia de las clases humildes vivían y viven, los que blasonan de amor a sus semejantes” y de que su instrucción educativa apenas si llegó a algunos meses, su hambre de conocimientos le fue abriendo los caminos propios del autodidacta, tarea en la cual tuvo la ayuda de “un agustino el P. Víctor Martínez”, a al vez que ejercía los más diversos oficios para ganarse el sustento.

La profesión que le era querida y conocida era la de panadero que será la que le lleve Muras (Lugo), como diría un castizo sus primeras perras se las gastó en hacerse suscriptor del periódico El Motín que dirigía un francmasón Jose Nakens; aunque la clericalla del lugar le hacía la pascua para que no pudiera leer tal soflama anticlerical.

Posteriormente arribará de nuevo a tierras asturianas a Tapia de Casariego, donde empieza a colaborar con Las Riberas del Eo, y ya más tarde llega a Gijón, aunque sigue colaborando con la prensa de la zona del Eo: Castropol, La Semana Luarquesa y Río Navia.

Su vinculación al mundo de la prensa le hace emprender una aventura, la de fundar un periódico titulado El Valle de Langreo de muy corta vida, su periplo existencial sigue dando tumbos hasta llegar a los pies de Doña María García Galán, con quien se casa en marzo de 1923, aunque a los pocos meses la deja plantada, y se va de viaje por medio España, durante dos largos años.

Tras llegar de nuevo, a la par de su señora, que aún le esperaba se traslada con ella a vivir a La Felguera, y luego a Oviedo para forma parte del diario Región.

Es esa época cuando tiene contacto con la masonería, y lo va hacer a través de la logia: Argüelles nº 3 de Oviedo (1925-1936). Taller masónico problemático para su investigación, pues se carece de casi de toda la documentación que tenían en la calle Argüelles, de la cual se llevaron las jarcas falangistas toda la documentación que luego entregaron al Coronel Antonio Aranda. A esta logia los servicios policiales adscriben a todo aquél que no tiene cabida o refrendo documental en otros talleres, de ahí la dificultad de estudiarla.

Francisco Caramés Riopedre va a entrar en los misterios hiramistas, pasando por una serie de ceremonias rituales y revertiéndose del mandil blanco y con la baveta levantada en señal de que es Aprendiz (1º), el 9 de agosto de 1928, donde toma el simbólico de Gil Blas, y da el abrazo fraternal al resto de los Hijos de la Viuda que componen el taller.






Su Venerable era el dentista Jaime Benjamín Viliesid, el 1º Vigilante lo ejercía Crisanto Alonso Pérez, que llego a ser Concejal del Ayuntamiento de Oviedo, sus compañeros de banco eran en aquel momento otro periodista Jesús de la Vallina, también Concejal en abril de 1931, el maestro Rogelio Estrada Fernández y el odontólogo Alfonso Treviño entre otros.

A esta activa logia pertenecieron: Luis Laredo Vega, elegido alcalde de Oviedo; Luciano Cimadevilla secretario particular de González Peña cuando era presidente de la Diputación, el dentista Teodoro Cuesta, o Juan Pablo García, que como abogado formó parte de los Tribunales Populares y que luego en el exilio tuvo una activa vida masónica. Entre otros estuvieron o se les vincula como miembros de la Argüelles nº 3 a José Maldonado, último Presidente de la Republica Española en el exilio, y al hijo de Clarín: Leopoldo Alas Argüelles.

Caramés fue dado de baja sin plancha de quite[3], por falta de asistencia y pago l 8 abril de 1931, pues seguramente que sus actividades políticas dentro del ámbito socialista le tiraban más que el trabajo interno de la logia.

En 1934 será detenido por formar parte de las protestas en Sama de Langreo, y protestar por la violencia de la fuerza publica ante una manifestación que intentaba, según las fuentes policiales, asaltar la sede del Gobierno Civil.

En 1935 a través de sus artículos en el Heraldo de Madrid proseguirá con su campaña de acusación por la represión que se ejerció en el 34, en la que estaría implicado otro masón el General López Ochoa, y que fue reprobado por el Gran Oriente Español expulsándole de la Orden por permitir tales represalias en Asturias, que en parte vinieron producidas por la actuación del Coronel Antonio Aranda, que a su vez había solicitado tiempo atrás poder entrar en la masonería, pero que varias bolas negras le dejaron fuera, dado el perfil que debió darles a sus aplomadores[4], y esa petición de entrada en masonería fue una de las causas por las cuales Franco intentó deshacerse del que podía ser una de sus estorbos hacia el poder.

De Caramés Riopedre, poco más se sabe, y los servicios policiales le dan como exiliado, y tenemos luego más noticias de él como exiliado. Pero eso ya forma parte de otro capítulo..

Víctor Guerra García
Miembro del CEHME y del IDERM



[1] GUERRA GARCIA, Víctor. “La Verdad”. Un semanario masónico en el Oviedo finesecular. BIDEA. 160, Julio-Diciembre 2002. Oviedo.
[2]Archivo Histórico de Asturias ( AHA). Expediente personal 3 , Legajo 692.
[3] Plancha de Quite: Documento masónico que referencia la calidad masónica (buena conducta) y el estar a plomo con el taller (no tener deudas con la logia.
[4] Entrevistadores que elige la logia cuando alguien desea entrar en masonería.
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