Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Vallina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Vallina. Mostrar todas las entradas

11 diciembre 2009

LA MASONERIA Y LA REVOLUCION DEL 34 EN ASTURIAS VI

 Sigo entregando estas notas inéditas que realicé sobre el 34 y la masonería en Asturias.

image

La explicación pues a esa ausencia de masones, ya explicada en parte, es debido también a que una parte de los miembros de la masonería, en aquellos momentos, estaba compuesto por un gran número de comerciantes y trabajadores autónomos, que constituían en una clase media de carácter progresista, para los cuales la revolución del 34, es muy posible que les resultase un “tanto grande”, y más teniendo en cuenta que estaban pasando por grandes dificultades de ahí que ante tanto temor y desconcierto, preguntaran a Consejo Federal Simbólico si antes tales circunstancias debían “abatir columnas momentáneamente” .

En Oviedo la masonería no tenía una presencia destacable, tan solo había constituido un taller cuya fundación data de 1931. Sobre finales de dicha época tenemos constancia de un cuadro lógico compuesto por 27 miembros, casi todos ellos empleados y comerciantes, aunque dentro de esas filas está un periodista, del periódico “Avance “: Jesús de la Vallina, ( iniciado el 4 de septiembre de 1927 con el simbólico de “Riego” ) que va tener cierta importancia, no como miliciano, sino como periodista que estará al frente del periódico “Avance”, al menos hasta ser detenido en la noche del día cinco, junto con el director de dicho periódico Javier Bueno.

Hay que tener en cuenta que algunos significados dirigentes políticos de filiación masónica, estaban encarcelados cuando se inicia la revolución del 34, y otros el papel que jugaron fue más bien de sostenedores como el caso del masón Jesús de la Vallina, que no teniendo una misión específica dentro del movimiento revolucionario, están a su servicio desde su condición de cronistas de la realidad.

En Avilés, tres cuartos de los mismo, el único cuadro masónico que allí se emplaza data de Abril de 1934, y es el triángulo “José Rizal” nº 13 [1], a cuyo taller parece pertenecer José María García Álvarez; aunque tal individuo en los listados del triángulo avilesino, no existe en los listados existentes, salvo que se le haya confundido y transcrito mal su nombre, puesto lo que sí existe en dicha formación es un tal Severino García Álvarez de profesión maquinista naval.[2]

En cuanto a la detención de detenciones de distintas personas, por su pertenencia a las organizaciones obreras, sin que su condición de masón haya sido manifiesta o haya sido sea conocida, son las de: Manuel Alvarez Osorio, interventor en la Diputación que es detenido durante los conflictos revolucionarios, afiliado a la logia Argüelles nº 3.

EL FINAL DE LA REVOLUCION
Como consecuencia del fracaso de la revolución (puesto que Asturias se había quedado prácticamente aislada y sola), el día dieciocho se planea la rendición total, y para ello por medio de una actuación indirecta del teniente de la Guardia Civil Torrens, preso por los revolucionarios se ofrece a Belarmino Tomás, para realizar labores de intermediación ante el general López Ochoa. El dirigente Belarmino Tomás lideraba en buena parte el movimiento revolucionario ( se da como supuesto masón aunque falta la constancia documental necesaria para atestiguarlo), y por parte de las fuerzas gubernamentales el General López Ochoa[3], que antepone sus condiciones para parlamentar: 1ª /Entrega de armas y municiones a los guardias que están prisioneros; 2ª/ Entrega de las armas cortas y largas por parte de los revolucionarios; 3ª/ Entrega de una cuarta parte del Comité Provincial.

Ambos hombres llegan aun pacto, basado en buena parte en su reconocimiento como francmasones; pues no en vano en la Historia General de Asturias, cuando se relata el encuentro de Belarmino Tomás y el General Ocho se hace ésta crónica:

“va a costar mucha sangre; a ustedes y al ejército- me dice -. Ya sabe usted que en toda España ha fracasado el movimiento. Está usted hablando con un republicano y un masón. Es preciso evitar consecuencias mayores..”

Sí dicha entrevista, ocurrió tal y como se cuenta, es fácil suponer que sí hubo tal episodio de reconocimiento, y fuera explicable dos cosas: la facilidad de la confesión por parte de López Ochoa como masón (es posible que le hubiera llegado la “onda” de que el líder obrero, fuera posiblemente un hermano de Orden) al “profano[4] Belarmino Tomás, y por otro la falta de miedo de Belarmino Tomás, ante el feo panorama de “entrar en la boca del lobo” a negociar la rendición con López Ochoa.

Como resultado de la entrevista, el líder obrero se compromete a entregar a los prisioneros y recomendará a los distintos Comités la entrega de las armas; por su parte el general, ante la petición de Belarmino, se comprometía a que no habría represalia alguna en las cuencas mineras y que las fuerzas del Tercio y Regulares estarían en la retaguardia. , si se cumplían la condiciones pactadas y las tropas no eran agredidas.
De todas formas el ambiente era muy tenso, debido en parte a que el día catorce, no se sabe sí por razones de venganza personal, o revolucionaria, (puesto que “tropas moras y regulares” del Coronel Yagüe que operaban bajo el mando de López Ochoa, el día anterior habían pasado por las armas en Villafría -barrio ovetense- a unas catorce personas, e incluso un día antes -el doce- se fusila en el Cuartel Pelayo a una buena porción de revolucionarios), trae como consecuencia directa el que se fusile al ingeniero Rafael del Riego, al jefe de los Guardias Jurados: Cándido del Agua y al empleado César Gómez.

Concluida la negociación de rendición , por parte del bando ganador, se desata todo un repertorio de represiones que van desde: fusilamientos (24 fusilados en Carbayín) la muerte de joven comunista Aida Lafuente, que luego se inmortalizaría en una canción de Víctor Manuel, y muchas más... Torturas con resultado de muerte entre las que se puede contar la de un miembro de la masonería turonesa: Fernando González Fernández, alías el “Moscón”, militante del Partido Socialista y concejal del Ayuntamiento de Mieres. Una vez abatido el movimiento revolucionario, el francmasón “Cubía” emprende la huida y se refugia en los montes cercanos al Caudal, donde es detenido a mediados de noviembre, se le traslada hasta Mieres y allí se ensañan con él a base de palizas y crueles torturas, finalmente lo entregan sin papel alguno a dos jóvenes falangistas (cuyos padres habían sido fusilados en los hechos de Turón)[5], que terminan con su vida a base de torturas y palizas, siendo enterrado sin conocimiento de la familia, que tan solo recibe días después un certificado de defunción expedido por un médico militar dándole oficialmente muerto por “angina de pecho”.[6]

Lo que sí fue una práctica general fue la detención arbitraria de hombres y mujeres de la izquierda asturiana, cuyos detenidos fueron sistemáticamente fruto de malos tratos y de tortura, y sin las mínimas garantías procesales, téngase en cuenta que dos meses después de concluida la revolución, salieron de las cárceles sin juicio alguno mil presos. Otros tuvieron peor suerte: Aquilino López Fombona, hermano de José María fundador de la formación masónica Astúrica, es torturado en la cárcel establecida en el monasterio de las Adoratrices, donde totalmente loco tras las torturas a las que fue sometido, a voz en grito y desquiciado pedía “luz, luz masónica[7].

El mismo Juan Pablo García es torturado en la cárcel de Zamora; otro famoso masón Teodomiro Menéndez es detenido el catorce de octubre y en diciembre del mismo año intenta suicidarse, y así se cuentan cientos de casos...
Pero lo que causó un honda impresión y fue muy utilizado por el gobierno para justificar sus formas y sus contundentes actos, fue el episodio de Turón con el asesinato de los hermanos de las Salle, que había sido duramente criticado por los dirigentes revolucionarios y por la propia ciudadanía. Pero si este hecho fue grave, la represión que se desata sobre la ciudadanía asturiana es impresionante a juzgar por las cifras que se manejan:

“ hasta el 20 de diciembre de 1934 habían sido procesados en Consejo de Guerra 7.434 personas, llegando a primeros de 1935, a ser juzgados más de 10.000 procesados, y por las diferentes prisiones asturianas pasaron más de 15.000 trabajadores, (....), en enero de 1936 había en diferentes cárceles 2.587 presos a consecuencia del octubre del 34 de Asturias”

Y todo ello, pese a las promesas del General López Ochoa, cuya actitud es puesta en conocimiento del Gran Oriente Español, que como masón en activo le pone a disposición de la Cámara de Justicia [8] del Grande Oriente Español, que el 30 de septiembre de 1936 la siguiente

“Por mandato del Gran Maestre Nacional se reúnen en Gran Comisión de Justicia los HH\[...] para entender y fallar sobre la denuncia presentada a este Gran Consejo contra el H\ López Ochoa, por su actuación personal y por la actuación de la tropas de su mando en los luctuosos sucesos ocurridos en Octubre del 34 en la región de Asturias.

Se da lectura a las acusaciones formuladas contra él y contra las tropas de su mando, considerando que uno y otras procedieron en aquella ocasión con absoluto apartamiento no sólo de los principios y normas más elementales del derecho de gentes, sino aún en contra de las normas generalmente establecidas y respetadas por los ejércitos de países civilizados.

Se admiten como ciertos los hechos denunciados por ser de toda garantía las personas que los denuncian, algunas de las cuales fueron testigos presenciales de esos hechos
.
Se consideran esos hechos como contrarios a todos los principios humanitarios y, por consiguiente, en abierta pugna con los postulados que informa el Credo Masónico.

En consecuencia, los bajo firmantes proponen que, sin oír al denunciado, por los daños que con ello pudieran irrogarse a determinados HH\ y a la Orden, sea irradiado de nuestros Cuadros, por haberse hecho indigno de pertenecer a ella, el precisado H\ López Ochoa”[9][i]

Con independencia de las idiosincrasias personales de ambos hombres, debieron sentirse profundamente traicionados, por encima de su promesa y palabra como masones.

Una de las acusaciones, con relación a López Ochoa, es que su trágica muerte se debió a la venganza masónica y que materializó por la acción de uno milicianos movidos por la mano oculta de la masonería, y así explica el presbítero Tusquets, la desnudez y la mutilación de su cabeza que colocaron entre sus piernas desnudas, que corresponde según el “experto” presbítero a los rituales de los grados 10º de Elegido de los Quince (sería de los Nueve) y el 11º de Sublime Elegido.

LA MASONERIA TRAS  LA REVOLUCION DEL 34

El papel de la masonería en el movimiento del 34 va a se ser más importante con la conclusión del movimiento revolucionario, y ahí se va a dejar sentir su larga mano, pese a los especiales malos tiempos que corren para la masonería.

Pero lo cual, no será obstáculo para estar presente en diversas actuaciones, sino de una forma directa, porque las consideraciones sociales no lo aconsejaban, como hemos visto, sí que su solidaria mano estará empujando los resortes necesarios, para que la se conozca la verdad del la represalia de “octubre del 34”, y como no, para hacer llegar la ayuda material y moral entre aquellos que más sufrieron las secuelas del movimiento revolucionarios, algunos de los cuales tuvieron que abandonar la región, y otros tuvieron que enfrentarse a dolorosos procesos judiciales, donde la mano de la masonería queda representada por la personalidad de los defensores de los que en su día creyeron en la revolución.

La masonería no solo va a estar presente a través de las defensas de los represaliados, como luego veremos, sino que el intento de dar a conocer la realidad de la represión que se ejerce sobre una gran parte de la población es imponente, según un informe de la Auditoria General del Ejército a fecha 20 de febrero habían sido juzgados más de diez mil hombres y mujeres, encartados a su vez en mil ciento cincuenta y tres sumarios, y aún quedaban a finales de agosto del 35 en distintas cárceles cientos de detenidos sin proceso. En enero de 1936 se contabilizan quinientos ochenta y siete presos asturianos a consecuencia del “octubre asturiano”.

Pues bien, quien primero se da cuenta de la gran barbarie que se está cometiendo son los diversos diputados, que elevan sus respectivos informes a las más altas instancias del estado. El primero de ellos lo realiza el diputado Vicente Marcos Miranda (iniciado en la logia Patria Nueva de Valencia adoptando el nombre simbólico de “Liberto”, siendo exaltado al grado 33º en mayo de 1927; llega a ser Gran Maestre del GOE. Políticamente estaba adscrito al Partido Radical) éste recorre Oviedo y recoge a la vez que los periodistas Sirval y Eduardo Guzmán, un joven redactor del periódico “Tierra” y miembro de la masonería (y que pese a su edad ya había sido detenido en 1928 con motivo de un complot contra la dictadura de Primo de Rivera, y en el cual también había colaborado el general López Ochoa que consigue pasar la frontera, tras la redada que organiza Martínez Anido) realiza un informe que recoge los asesinatos de la Tenderina, Villafría, El Caño, San Esteban de las Cruces, y la Cabaña, y que entrega al Fiscal de la República, a la vez que se entregan diversas copias a los grupos parlamentarios.

El segundo informe lo realiza el diputado Gordón Ordás (no masón) que entrega su informe al presidente Lerroux, [10] que había inaugurado un bienio gubernamental presidiendo una coalición conservadora y monarquizante y que terminaría reprimiendo con dureza y decisión en Barcelona y en Asturias los movimientos sobre los sucesos del 34, los mismos sobre los cuales se está realizando una interpelación parlamentaria en esos mismos momentos; en éste informe se recogen por un lado la muerte del francmasón “Cubía” alias “El Moscón” y los sucesos de Carbayín , amén del un vivo repertorio de torturas.

El tercer informe lo recoger el diputado Fernando de los Ríos (iniciado con el simbólico de “Jugan” las primeras referencias suyas en la masonería datan de 1926, aunque no se recoge más actividad masónica a partir de 1933, cuando Amaro del Rosal plantea las incompatibilidad entre ser dirigente del POSE y miembro de la masonería) el hermano “Jugan” se desplaza en enero de 1935 a Oviedo y León y redacta su informe que aparece publicado en la prensa francesa, pero los tres informes son silenciados por el gobierno; los citados informes no verán la luz hasta el levantamiento de la censura hasta enero de 1936.

Aunque diversos historiadores han quedado un tanto sorprendidos de ciertas acciones y movimientos al encontrar entre los firmantes a determinadas personalidades en defensa de los revolucionarios asturianos, y que hoy en parte tiene su explicación a la vista de la distinta documentación que se empieza a manejar , a la vista de la cual no es de extrañar dichos comportamientos puesto que están dentro de la idiosincrasia de la masonería como la solidaridad y la fraternidad y aún más estando por medio hermanos masones, un ejemplo de ello lo tenemos en la campaña de liberación de González Peña y sus compañeros entre ellos estaba el masón Teodomiro Menéndez.

El juicio de González Peña se vería a mediado de febrero de 1935, y su figura como “generalísimo” del movimiento revolucionario, sus propias acciones como miembro de la Comuna Revolucionaria y las opiniones de Teodomiro Menéndez le inculpaban aún más, lo cual le aseguraba la pena capital, que termina dictándose pese a la organizada defensa que se establece; frente a tal resolución no queda más remedio que el movimiento pro-indulto y para ello se realizan cuantas maniobras se creen precisas aunque las consignas de la Ejecutiva Socialista en aquellos momentos en la cárcel, eran las de no mantener contactos con el gobierno y la masonería, aún así Juan Simeón Vidarte Franco,[11] a la sazón Vicesecretario del PSOE, interviene ante Martínez Barrio que se había visto obligado manifestar su despegue político de la tesis más lerrouxistas del Partido Radical, lo que le obliga en el primer trimestre de 1934 a cesar como Ministro y abandonar también el cargo de Gran Maestre del GOE, pero no por eso dejaba de tener influencia cerca de los bancos gubernamentales como para lograr ese ansiado indulto. Otro de los puntales de la campaña pro-indulto fue Fernando de los Ríos, de simbólico “ Jugan “ y miembro de la Gran Regional del Mediodía,( había sido además miembro del Gran Consejo Federal Simbólico), éste contactó entre otros organismo con la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, en la cual siempre hubo una gran presencia de masones (en sección española) estaban: Luis Simarro, Augusto Barcia, Eduardo Ortega y Gasset , todos ellos grandes dignidades de la Orden..

Es tal el movimiento que se orquesta en pro de la liberación que se recogen miles de firmas pidiendo el indulto tanto de Glez. Peña y de sus compañeros, entre las firmas que apoyan dicha petición de indulto está la de otro masón, (que ha llamado la atención de los historiadores), la del General López Ochoa. Ante todas estas , sumadas al de las organizaciones obreras y las del Socorro Internacional, se consigue salvar la vida no sólo de Peña, sino también la del francmasón iniciado en la logia Jovellanos de Gijón en 1919, Teodomiro Menéndez de simbólico “Europa”

Otra de las personas que a través de diversas publicaciones se le ha vinculado como perteneciente a la orden, y que a su vez es parte de la historia asturiana del 34, (aunque de triste memoria), es el Coronel Aranda[12]., que formará parte como vocal del Tribunal Militar que juzgue a diversos oficiales que no habían estado a la altura de las circunstancias, y que finalmente fue nombrado Gobernador Militar, que junto con el Gobernador Civil, Antonio Velarde, se constituyeron en las dos puntas de lanza de la represión asturiana.

Pero donde de verdad va a sufrir la orden la mayor presión va a ser precisamente a través de los fusilamientos de Turón donde se acusa como cabecilla, entre otros, a Leoncio Villanueva, que en aquellos momentos era el Presidente del triángulo Costa y que dentro del Comité ocupaba el cargo de Comisario de Sanidad.

La prensa, ante ello, se echa encima de la Orden, implicándola directamente en los procesos revolucionarios, dando a entender que dentro de las logias se fraguaron los hilos de dicha acción. De hecho, el periódico “La Vanguardia” del 28 de Septiembre de 1935 publica un artículo, sobre “Sobre Sectas “y expone:

“ ... entendida de esa manera la masonería puede bien fácilmente influir en grandes y concertados movimientos en pro de sus ideas antipatrióticas y antirreligiosas ideas

Ante la gravedad de la acusación, y el grado de implicación que se le quiere adjudicar, la Orden remueve y busca por todos los pasillos de la casa no dejando rincón sin hollar, en busca de los medios para resolver la difícil situación del hermano Costa y piden desde Asturias al Gran Consejo Simbólico del Grado 33º
“... que se busque un alivio a la pesada carga que sobre él pesa y hoy al buscar en los Venerables hermanos de Madrid un refuerzo material para salvar las sugestiones del Fiscal y del tribunal lo hacemos con una gran esperanza y puesta la mirada en nuestro lema de Fraternidad.” [13]

La contestación del Gran Consejo está basado en un objetivo análisis de la situación de la Orden, donde recaban que “ los masones en esos momentos no son bien vistos, y que están sometidos a cargas de profundidad muy poderosas y creen que cualquier gestión pudiera más que ayudar, entorpecer...” No es que la Obediencia se eche atrás, sino que sopesa con sumo cuidado las acciones a tomar, no fuera contraproducente algún tipo de maniobra, se busca entre los miembros de la francmasonería a Jueces y personas influyentes que pudieran ayudar a los acusados.


Texto @ Víctor Guerra. Trabajo inédito 

[1] Expediente 8, 739 A. AHN
[2] Dato que se obtiene de la correspondencia que la GLRN dirige al Gran Consejo Fderal Simbólico . en la cual se habla de un masón al que se le instruye una causa por su participación en los sucesos del 34, de Avilés.
[3] López Ochoa se había iniciado el 11 de Julio de 1924. Y perteneció a una de las Logias más importantes de Barcelona La Resurrección El informe emitido para su exaltación al segundo grado era elogioso: es dignísimo General del Ejército español, hombre dotado de excelentes cualidades masónicas de seriedad y honradez... Meses después López Ochoa con otros varios hermanos, fundó la Logia Rectitud, y dentro de la masonería siempre jugó el papel de un progresista general partidario de la República. De hecho participa en los contubernios de la denominada “Sanjuanada”
[4] Se habla en términos masónicos de “profanos” cuando alguien no es masón.
[5]Estos paisanos sería el hijo del sargento de la Guardia Civil muerto en Turón: José Hernández; y César Gómez hijo de l “Pulgines” que fue fusilado con Rafael del Riego.
[6] Informe de Diputado Gordón Ordás . Historia General de Asturias. Gijón 1978
[7] Historia General de Asturias, “Revolución del 34” Tomo VIII. Gijón 1978
[8] La Justicia Masónica tiene por principal objeto hacer reinar la concordia entre los francmasones y las logias a las que están afiliados y entre las distintas logias, velar por que los hermanos y las Logias respeten la Constitución y los Reglamentos Generales de la Orden, las condenas pronunciadas por la Justicia profana deberán ser tenidas en cuenta y examinadas por la Justicia Masónica pero no serán forzosamente vinculantes. Y una de las penas puede ser la irradiación que es ser expulsado de la orden, con una comunicación a todos los entes masónicos con los cuales se está en contacto.
[9] Expediente de López Ochoa. AHN. Leg. 188, Exp. 25.
[10] Lerroux, es miembro a su vez de la masonería dentro de la Gran Logia Española, y tenía un hermano en la s logias asturianas de l siglo XIX, concretamente en la Logia Perla del Cantábrico.
[11] Miembro de la Gran Logia Regional del Centro, de simbólico “Robespierre” y proveniente de la logia Mantua primer taller de Madrid auspiciado por la Gran Logia Española, luego pasaría a la logia Mare Nostrun.
[12] Antonio Aranda Mata es propuesto para su iniciación el 20 de octubre 1933, y se pide información a su respecto a la Logia Hércules n1º 55 de Ceuta que informa favorablemente acerca de dicho militar. Sin que sepamos finalmente si fue admitido en la orden.
[13] Expediente de la Revolución del 34 en la sección de masonería del AHN, Expediente 30 A legajo 351

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...