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28 enero 2009

Un masón de Cabranes: José María Rodriguez (II)

 

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El hiramita “Argentino”, comienza su rápido ascenso en la masonería a partir de su ingreso en la Cámara del Medio, cuestión que se produce el 13 de Junio de 1913 en la que se le exalta a Maestro. (3º); al año siguiente ejerce de Venerable, con el grado capitular de Maestro Perfecto (4º); en 1915 se le otorga el grado de Maestro Elegido de los Nueve (9º), para concluir en 1916 en los altos grados administrativos, ya que por acuerdo unánime de la Asamblea se le otorga el grado de Soberano Gran Inspector General (33º),último grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y que se denomina , Supremo Consejo [i] , y cuyo juramento de grado, está firmado de puño y letra y se encuentra incluido en su expediente personal [ii]; “

..Juro por mi honor y fé masónica, cumplir con exactitud, constancia y firmeza y en todas las ocasiones de mi vida, los importantes deberes que me impone el grado de Soberano Gran Inspector General del Grado33, y último del Rito Escocés Antiguo Aceptado, que me ha sido conferido por el Grande Oriente Español en Supremo Consejo del G\ 33º ..

Declaro, que reconociéndome Hijo de la Ciencia y de la Verdad, prometo como tal propagar nuestras doctrinas y emplear mis facultades mi influencia y mi oradito, para educar y servir eficazmente a mis semejantes los hombres de todos los orígenes y de todas las creencias y más particularmente a los verdaderos masones, mis hermanos.

Tras la articulación de la Gran Logia Regional del Noroeste, este francmasón pasa a formar parte de del ente coordinador, apoyando decididamente proyectos como la Escuela Neutra a la cual dona una serie de materiales didácticos y sufraga parte de los costos, no sólo de este proyecto sino también de la construcción de la que va ser la sede de los talleres masónicos asturianos y de la Sociedad Amigos de la Enseñanza de la que fue su presidente. En el ámbito político hay que anotar que ejerció como Presidente del Centro Instructivo Republicano de Gijón

En 1916, traslada su domicilio a Madrid, aunque sigue inscrito en la Jovellanos 1, constituyendo una de las grandes dignidades de la orden, al formar parte del Gran Consejo como vocal; en Junio de 1924 al constituirse el Consejo Federal Simbólico se le elige Gran Maestro , cuya maestría estaba vacante desde hacía dos años.

Con la llegada de la Dictadura de Primo Rivera la masonería española que ya venía arrastrando desde 1920 la idea de una reforma de su Constitución en base a una reorganización más autonomista, trae consigo pues la institucionalización de las Grandes Logias Regionales que asumen el poder legislativo del GOE en su rama simbólica, y se suscribe un pacto con el Supremo Consejo 33º para reconocer dicha independencia del simbolismo y la autonomía de las Grandes Logias Regionales. El Consejo Federal era un alto organismo ejecutivo y coordinador que cumplía con las aspiraciones y expectativas de cohesión entre las grandes logias, aunque en las zonas más autonomistas no se veía con buenos ojos tal órgano ejecutivo, que se interpretaba como otro cuerpo central de Madrid, como lo calificaba Portela Valladares que a la sazón había sido uno de los cooperantes en la reorganización federada de las logias en 1922, y por tanto, miembro de la Gran Logia Regional del Noroeste, desde su taller en Galicia.

En esa viva polémica vivió José María Rodríguez, pues en Octubre de 1924 tiene que ocupar esa Gran Maestría con parte de toda esa problemática, que tal y como nos cuenta la profesora Gómez Molleda[iii] estaba en éstas condiciones.

... los Altos Grados del filosofismo, sobre todo algunos miembros o pertenecientes al supremo Grado 33, entendían que los escarceos políticos del Grande Oriente eran inadmisibles desde el punto de vista masónico, dado que sus planteamientos rebasaban los de cualquier escuela política o social. Para la familia filosófica la violación del principio del apoliticismo se debía presumiblemente a que los hermanos de pequeño grado no conocían en profundidad la doctrina de la Orden. La política de la masonería debería consistir únicamente en transformar a los hombres de todas las esferas sociales en amantes de la libertad, de la fraternidad y del progreso, mediante los órganos previsto para ello y avalados por una experiencia secular. Por su parte los miembros del Simbolismo – los de pequeño grado Aprendiz, Compañero y Maestro- alegaban que el concepto de apoliticismo no podía significar de ningún modo desistimiento y despreocupación de los grandes problemas de gobierno que podían interesar al país Y cuya referencia tomaban los hermanos menores de las posturas que estaba tomando la Masonería Francesa e Italiana muy implicadas en los procesos políticos del momento.

Entre 1925 y 1926, simultanea su cargo con el de Gran Diputado [iv]representando a la Gran Logia Regional del Noroeste ante el Gran Consejo Federal Simbólico, éste alto organismo se había trasladado a Sevilla tras la Asamblea extraordinaria de Julio de 1926, en la cual se firma el pacto federal.

La veneratura de José María se considera como un equipo de transición o de consenso entre los poderosos maestres que presidían las Grandes Logias Regionales, que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad del Gran Consejo del Grado 33º [v].

A consecuencia de los problemas por los que pasaba el Gran Consejo y tras el denominado “affaire” Torres Campañá quedan descabalgados los dos asturianos ( Augusto Barcia y José María Rodríguez) cesando en su alta Veneratura en Mayo de 1926, durante su mandato se puede decir que se consolidó el régimen autonomista de la obediencia que fue presidido por la articulación de las Grandes Logias Regionales, que habían sido aprobadas definitivamente en 1922.

Dentro de la región asturiana las tensiones están a flor de piel como así se manifiesta en una “plancha grabada “del 12 Marzo de 1928 en la cual los Venerables Maestros de las logias Jovellanos nº 1 y Riego nº 2 de los Valles de Asturias dirigen al Gran Consejo Federal Simbólico con sede en los Valles de Sevilla, en los siguientes términos,:

... para que efectúe los requerimientos necesarios con respecto al poderoso hermano José María Rodríguez, por haberse plantado en estos valles y empezar a suscribir a hermanos francmasones al Boletín del Supremo Consejo.

Puesto que los Venerables Maestros entendían la acción propagandística del hiramita “Americano” como una invasión de su jurisdicción, y cierta intromisión en los distintos talleres por un alto miembro del Consejo, por ello reúnen a los hermanos en sus respectivas Cámaras, de Aprendiz, del Medio , y la de Maestros,[vi] bajo el amparo de la GLRN y resuelven exponer al citado Gran Consejo lo siguiente:

1º / Haber visto con simpatía y agradecimiento la certera actitud adoptada por los VVne:. MM:. De las RR:. Logias Jovellanos y Riego, en el asunto de la suscripción al Boletín del Supremo Consejo del Grado 33º.

2º / Que por este Alto Cuerpo, se haga llegar al S:. Consejo del Grado 33º las contrariedades que produjo a los hh.. de estos valles el acto del Gran y Poderoso H:. José Mª Rodríguez al insistir, en la obtención de suscripciones al Boletín, pues consideran esta aptitud como una suplantación de la autoridad de los Venerables Maestros sobre las obras de las Logias, ya que ellos no intensificaron esta campaña debido al esfuerzo que los hermanos estaban haciendo con la construcción del templo y sede de la Gran Logia Regional del Noroeste[vii]..

Firman el documento Alberto de Lera como Gran Venerable Maestro de la GLRN y López del Villar como Gran Secretario de la GLRN,- ambos dos líderes asturianos abanderan una opción de un mayor compromiso social y político por parte de la orden y elevan pues estas consideraciones para que el Gran Consejo Federal Simbólico proceda como crea conveniente

Esta exposición en forma de plancha viene a demostrar la actitud beligerante de los Grandes Maestros de las Grandes Logias Regionales, que veían por parte de algunos del Gran Consejo del Grado 33º, un intento de socavar de algún modo el poder y reputación de los responsables del simbolismo, y por ende los acuerdos que se habían ido tomado al respecto de la separación entre los grados simbólicos y filosóficos.

Meses más adelante se celebraría en Asturias la VII Asamblea Nacional Simbólica del Grande Oriente Español en Gijón, entre los días 18 y 24 de Junio de 1928. José María ante toda la problemática que se genera, reacciona solicitando su plancha de quite de la Jovellanos 1, para inmediatamente incardinarse definitivamente en los valles de Madrid en el seno de la logia Condorcet nº 13, que había fundado su amigo Augusto Barcia , recreada en 1929 para mantener erguida la bandera del apoliticismo, frente a la implicación política y social cada vez más intensa de la orden masónica y que entre otros lideraban Martínez Barrio o Portela Valladares.

El conflicto entre ambos dignatarios, Alberto de Lera y José María Rodríguez, está presente dentro de la Obediencia, de hecho en una carta que Alberto de Lera le envía a Demófilo de Buen y Martínez Barrio, en Noviembre de 1928 con motivo de su no asistencia a la Asamblea de Supremo Consejo del grado 33 debido a problemas de salud , les recuerda lo siguiente:

“Desde que con Uds. Hablé de mi pleito con José María Rodríguez, no he vuelto a charlar con nadie del asunto, y como Uds. Están perfectamente enterados de todo, y si algún dato precisan estoy dispuesto a facilitarle, quedan plenamente autorizados para darle la solución que estimen más conveniente para la buena armonía y marca de los trabajos”

José María Rodríguez a la muerte del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 se celebran elecciones y serán los dos asturianos los que ocupen el vértice de la pirámide : augusto Barcia como Soberano Gran Comendador , José María Rodríguez como Teniente Gran Comendador

Aún con todo, a José María Rodríguez (como al otro asturiano presente entre las grandes dignidades de la obediencia masónica; Augusto Barcia) le tocó lidiar desde sus altas posiciones en momentos de crudo debate no sólo sobre el poder entre simbolistas y filosóficos dentro de la orden, sino también en intenso debate de sí la Orden masónica debía tener una mayor presencia social y por ende, implicarse cada vez más en el mundo profano, desarrollando una labor crítica con respecto a la realidad social, que culminaría en una mayor implicación de algunos miembros de la francmasonería en la acción política, cuestión que ha merecido diversos ensayos y estudios.

Como premio a su meritoria labor en pro de la Orden masónica en 1934, José Mª Rodríguez fue nombrado Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo; falleciendo uso meses más tarde, un 11 de Diciembre de 1934, en su domicilio de Madrid [viii], ciudad donde actualmente está enterrado.

Otra de las villas que arroja, no una actividad organizada como tal, sino una amplia conjunción de francmasones es Villaviciosa. Una villa de espeso sabor caciquil que pese a su rancio conservadurismo, como el que siempre han representado diversas familias en este municipio, genera como contraposición un variopinto y dinámico grupo de francmasones, tanto oriundos como residentes que serán los encargados de plasmar en la villa sus proyectos, sus anhelos y como no sus utopías.


[i] El templo denominado Supremo Consejo, está decorado de terciopelo rojo con galones de oro. En el centro de los entrepaños se ven, bordados con seda blanca, esqueletos humanos, calaveras y tibias cruzadas en aspa.. El trono del Gran Comendador está al Oriente y elevado unos cinco escalones sobre el pavimento y recubierto de tapetes rojos y su sillón lleva en el respaldo esculturadas las armas de la Orden. El altar de los juramentos ocupa el centro de la sala y es de forma cuadrangular en el cual reposan durante los trabajos las Constituciones Generales de la Orden y una espada recta. AL norte, en el ángulo de la Cámara, un esqueleto humano de pie sobre un pedestal de piedra de forma cúbica sostiene con su mano izquierda el estandarte de la orden en cuyo centro se haya bordada un águila negra de dos cabezas, las s desplegadas y que con sus garras coge una espada horizontal , y con la derecha un puñal.

Sobre la puerta de la Cámara , por la parte interior se lee, además de la divisa de la Orden de L:.I:.F:., común en todas las cámaras de la orden, la particular de ésta DESUS MEUMQUE JUS, por la parte exterior ORDO AB CHAO.

Once luces iluminan el Supremo Consejo, cinco al Oriente, tres al Mediodía, dos al Poniente y una al Norte.

Los documentos enmanados de dichos Consejos se denominan Balaustres

[ii] AHNGC expediente 19 Legajo 761.

[iii] Obra ya citada de “ La Masonería en la crisis española del siglo XX”

[iv] AHNGC Logia Regional del Noroeste 328.A.1

[v] Dolores Gómez Molleda, en su libro: La Masonería en la crisis española del siglo XX, desarrolla de forma muy interesante dichos conflictos entre el filosofismo y el simbolismo

[vi] Generalmente recibe el nombre de Cámara toda reunión de una logia en un grado concreto, simbólico, filosófico o de carácter administrativo, recibiendo la reunión el nombre de Cámara .. según el trabajo que se desarrolle, por lo cual es los grados simbólicos tendríamos la Cámara de Aprendiz, en la que generalmente se trabaja, luego estaría la Cámara del Compañero y luego la Cámara del Maestro. La cámara es el recinto equivalente a las criptas o cavernas de los Misterios; simboliza el corazón, el centro del círculo y por ello es la reunión de una logia en el grado de Maestro.

[vii] En aquel momento se estaba sufragando los gastos de la construcción de un gran edificio que constituiría la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste y albergaría los distintos talleres radicados en los valles de Gijón, dicho edificio estaba situado en la actual calle Vázquez Mella

[viii] La biografía y nota necrológica se puede ver en los Boletines del Gran Consejo del Grado 33º de los meses de diciembre 1929 y 1934.

 

Victor Guerra

Capitulo del Libro La Masonería en Asturias.

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