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30 mayo 2010

Juan Fernández de la Llana , la pasión masónica (II)

Las figuras no destacables de la masonería española, en este caso asturianas, esas que han quedado detrás de los nombres de los Venerables Maestros, de los Grandes Maestros, como López del Villar, o Juan Fernández de la Llana, fueron los verdaderos artífices  de una callada labor de articulación del trabajo masónico, en lo estructural pero también en lo conceptual.

Detrás de los interesantes discursos y la actitud de consenso de los grandes prebostes está la labor a veces ingrata , beligerante de este tipo de masones  que la historia no ha reconocido.

Esa es en parte la labor de este tablón dar cancha a  todos esos masones que han estado en uno y en otro proyecto,. que  han entregado cuerpo y alma a la causa masónica y que la propia masonería se muestra cicatera, y hasta da la espalda en pro de libérrimas conquistas, cuando estos hombres tuvieron  en ocasiones muchos problemas de todo tipo.

Valga pues esta post como  Homenaje.
VG
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La llegada del hermano Fernández Córdoba a la logia se va notar enseguida, pues su pluma y su nombre van a ocupar la cabecera de un semanario que impulsó primero la logia Nueva Luz y que luego heredó la Juan González Río, un periódico prácticamente desconocido en Asturias, se trata del periódico La Verdad.

Será una escasa pista propiciada por el profesor Álvarez Lázaro, en su libro sobre la masonería[1], referencia que se ve confirmada a su vez, por una carta del Venerable de la logia Juan González Río en los valles de Oviedo: José María Estrada Secades que en 1890, envía al Gran Comendador del Gran Oriente Nacional de España, Vizconde de Ros, en la cual le escribe sobre el semanario en estos términos: “En el periódico La Verdad órgano de expresión de la logia a pesar de que ostente solamente el título de semanario democrático, se ha hecho una propaganda activa y denodada publicando artículos doctrinarios donde se reflejaba el espíritu de la masonería”.[2]

El semanario La Verdad encontrado, contiene los números que van desde el domingo 6 de enero de 1889, con número 101, hasta el 16 de marzo de 1890, que corresponde al número 161. El primer número había salido a la calle el 13 de febrero de 1887. Dicho periódico ha llegado hasta nosotros, muy bien conservado e impreso, tiene un formato de 62x 41 cm. con cuatro hojas editadas en blanco y negro y cuya cabecera La Verdad está acompañada por los lemas: Libertad. Igualdad, Fraternidad a la izquierda, y la derecha: Justicia, Moralidad, Trabajo, y bajo la cabecera el subtítulo: Semanario Democrático.

La articulación de contenidos estaba contemplada desde la perspectiva que el editorial del nº 101 nos adelanta:. “La Verdad seguirá ostentando sus lemas santos calcados en la moralidad, en la justicia y en el derecho. En la esfera política,- a la cual dedican siempre sus editoriales en primera página y de forma destacada- continuaremos defendiendo y propagando los principios que predicó el ilustre expatriado D. Manuel Ruiz Zorrilla”.[3] Marcando con ello las diferencias con los “republicanos federales pactistas” asentados fundamentalmente en Gijón, y a los cuales dedican varios artículos.

“En la esfera religiosa combatiremos el error y las superstición, el fanatismo y la intolerancia base deleznable en lo terreno de la sectas y religiones positivas”.

A través de la sección titulada Verdades, ya en páginas interiores, realizan toda una labor de seguimiento al clero asturiano en sus “andanzas y mandangas”, poniendo en solfa las debilidades y usuras de los ministros de la iglesia católica, amén de realizar un férreo marcaje al Obispo Martínez Vigil, al que no dudan de poner de chupa dómine, dado que este tenía montada toda una liga antimasónica que puso en más de una ocasión, en peligro a la propia logia Juan G. Río, debido a las múltiples presiones habidas.

“En la esfera social campo abierto a nuestros trabajos, objeto de nuestros esfuerzos y de nuestros sacrificios, haremos palpables los procedimientos puros de la moral masónica” . A este apartado le dedican una buena parte del periódico con dos partes bien diferenciadas, una dedicada a la vida local que nos describen a través de la sección Ecos Locales y otra más amplia con variados artículos sobre la masonería.

Estando la última página del semanario dedicada a los anunciantes, que no solían pasar de la media docena.

El semanario tenía fijada su redacción y administración en la calle Flórez Estrada nº 7, 2º; y no será hasta el número 27 de octubre 1889, cuando en la cabecera del periódico aparezcan los nombres de sus responsables: José María Villanueva como director y como redactor jefe Juan Fernández Llana, que es la parte más sobresaliente del cuadro directivo.

El lenguaje del periódico es franco y directo, es un lenguaje que como dice Iris Zavala “es un vocabulario político de los clubs jacobinos, y mezcla de elementos de los sans culottes con los ritos masónicos antiguos”, lo cual transforma y seculariza los símbolos dándoles contenido democrático y popular, reflejando fielmente el proyecto masónico a través de sus crónicas y posturas políticas.
Es una pena que la colección hallada concluya al poco de la presencia en la cabecera de Juan Fernández Llana, pues a buen seguro que en los números que nos faltan habría jugosas referencias a Salmerón.


En esa misma época y por informaciones del propio semanario vemos que se ha conjuntado la Coalición Republicana, eligiendo varios comités en la provincia, siendo elegido por el Comité local de Nava, para el Comité Provincial el propio Llana. Celebrada pues la asamblea del Partido Republicano Coalicionista de Asturias, concluye con la elección de los Presidentes honorarios que serán: Manuel Zorrilla Ruiz, Manuel Pedregal y Nicolás Salmerón, siendo nuevamente elegido Fernández Llana para representar al partido en la asamblea general del 11 de febrero de Madrid, y cuya intervención es felicitada por los correligionarios del El País, por Tuero y Rodríguez Francos. [4]


La existencia del periódico viene a demostrar una vez más que, la masonería no siempre tuvo esa tendencia de total ocultamiento, puesto que a lo largo de toda la trayectoria del semanario, que hoy ha llegado hasta nosotros, se nos van relatando banquetes masónicos, tenidas fúnebres, así como quiénes eran sus asistentes y quiénes eran en ese momento los hombres claves en la masonería asturiana.

Esta aportación es muy interesante, por diversos motivos: uno porque es una nueva fuente documental que se debe tener en cuenta para hablar de republicanismo en Asturias, dos: porque se aporta la prueba de un periódico en Asturias de carácter masónico, y tercero por la “compuesta” de masonería y republicanismo.

Un semanario pues, al que debería prestarse una atención especial, tal vez dedicando un específico empeño en que su reedición, para así completar el panorama editorial asturiano.[5]

El año 1896- 7 va ser, como antes lo fue el 89, un año clave para nuestro biografiado, pues desde una tribuna privilegiada va a poder poner al servicio de Salmerón toda una maquinaria en la cual él a pone toda la salsa republicana con alguna pincelada masónica, como nos lo muestra en varios “sueltos”, aún cuando en 1897 las logias parecen haber plegado toda su actividad.

¿Significa ello, que el vacío documental no se corresponde con ese abatimiento de columnas de los talleres masónicos, sino que aún mantuvieron su actividad hasta sobrepasar 1998? Es otra de las incógnitas a despejar.

Una vez más podemos comprobar el olvido en que cae el activo Juan Fernández Llana, pues ese año volvemos a encontrarle detrás de un periódico de carácter netamente republicano, del que casi nadie ha hecho mención: La Unión Republicana. Semanario publicado en Oviedo, ya desde 1896, pues hasta nuestras manos ha llegado una colección que arranca el 3 de enero de 1897 con el nº 47estando su redacción estaba la calle Altamirano 6 Dicho periódico llegó a sumar una existencia de unos cuatro años.

A Fernández Llana se le atribuye la dirección de La Unión Republicana de 1905, pero salvo el Rogelio Jove y Bravo[6] nadie parece darse cuenta de que detrás de La Unión Republicana de 1896 está este radical el abogado ovetense. En esta ocasión no aparece en la mancheta del periódico su nombre, pero sí su estilo:

“Según el Eco de Occidente, la masonería es la autora de todos los males que afligen a España

¡Caramba! Y nosotros que estábamos tan tranquilos sin saber nada. Conque la masonería, eh?
De modo que a ella se debe la Restauración, y el negocio del Noroeste, y los robos en las colonias, y el caciquismo vergonzante de Pidal , y el acierto de los frailes en la colonización de Filipinas, y la reacción gazmoña y estúpida de padecemos, y la condenación de Cabriñana, y la fuga de D. Carlos y las tonterías que dicen ciertos periódicos. Bueno es saberlo”.[7]

Dicho semanario nos va aportar también la relación de miembros de la organización del Partido Republicano en Asturias, y de la Junta provincial de Unión Republicana, donde encontramos junto a miembros de la Junta permanente como González Alegre, Ciriaco Martín o Melquíades Álvarez, a miembros de la masonería asturiana como Bernardo Montes Iglesias, Trófimo Collar del Peso, el propio Juan F. Llana, José Fernández Alejandro Nespral, Bernardino Pumarada, el notario Rafael F. Calzada, y por la Junta Municipal del Centro Republicano de Gijón a Marcelino Aguirre.

En el proyecto de la Fusión Republicana del 20 junio de 1897 en Asturias, sale elegido como secretario junto con Aniceto Sela y Sampil, e interviene en un meeting al día siguiente cuya intervención se recoge en el semanario republicano:

Recuerda (F. Llana) que ya en 1881, en una reunión de republicanos celebrada en el café Universal de Oviedo se levantaron voces elocuentes proclamando la fusión republicana, y esas voces repercutieron en los altos organismos respondiendo a esa aspiración – dice- han ido a Madrid los representantes de Asturias, y los que como yo, no hemos podido ir, nos hallamos identificados con la hermosa labor allí realizada.[…] y niega que el testamento de Ruiz Zorrilla exprese el deseo de adopción del procedimiento único. A efecto, cita la fecha en que el Sr. Salmerón se separó del progresismo por intransigencias de algunos amigos de Ruiz Zorrilla, que no de éste y la Asamblea en que se inició la idea de una sincera unión republicana. [...] Por eso . al decir que me abrazo a los demás republicanos nadie me puede decir que renuncio a la revolución, ni al cariño que me inspira la veneranda memoria de aquel ilustre patricio que enfermó en la emigración y vino a morir a su patria, casi de limosna”.

En ese mismo número del semanario republicano se recoge su adhesión al zorrillismo que lo compatibiliza con su entrega a la causa salmeroniana, como el mismo nos expone en otro mitin, celebrado unos días más tarde en la cuenca minera langreana:

Zorrilla está en la memoria de todos y descansa para siempre, mereciendo el homenaje que se le tributa como mártir de la causa republicana; Pis se le tiene en cuanta y se le admira por su honradez, sus virtudes todas y su talento, Salmerón es un espíritu vidente que anda predicando la buena nueva de la fusión republicana, y Labra y Azcarate y otros eminentes patricios recorren también los pueblos ejerciendo ese saludable y necesario apostolado de la Republica, Y nosotros, decía, venimos también aquí a gritar con vosotros ¡Viva la República!.[8].

En 1905 volvemos a encontrar al activo zorrillista, al frente de otro nuevo proyecto el periódico La Unión Republicana, Semanario Asturias. Una “segunda época que comienza con el número 1 el 19 de marzo de 1905 y que concluye con el número 74, con fecha de noviembre de 1906, Se editaba en la imprenta La comercial de Oviedo, sita en la calle Gastañaga 17.

Hasta el número 21, inclusive, “su formato era el de folio grande, y cada número constaba de ocho páginas y se vendía a 10 céntimos, a partir del número 22 hasta el último el formato pasó a ser de doble folio con cuatro paginas y bajo su precio a cinco céntimos. Y como no sostenían, según el periódico, un programa y decían que era el de Salmerón”[9]

En el número 30, el mismo Llana nos explica, contestando a una campaña de un periódico rival: “ que el no era director, sí fundador de la primera y segunda época y (él) lo paga”

Este periódico cuando fenezca dejará paso a otro más, El Bloque que tenderá a la defensa de las tesis y las derivaciones de su mentor que terminará enrolado en el Bloque Liberal, que se creó para combatir la ley antiterrorista de Maura y como consecuencia desembocó en el germen del Partido Reformista. Como tal en LLanes (Asturias) el 9 de septiembre en la conjunción republicana que se forma para celebrar la creación del Bloque Liberal, se acuerda la publicación de dicho órgano de expresión [10] del cual será nuevamente su impulsor Fernández de la Llana, que terminará secundando al movimiento reformista, del cual como antes nos decía El Españolito, terminará escaldado y regresando a la comodidad de su hogar.

Pero antes permítanme que les presente uno de los últimos actos en los que participó el republicano Juan Fernández Llana, y del cual dejó constancia en un manifiesto publicado en diario El Carbayón, en 1905, se presenta a candidato a Diputado, y tras la elecciones inserta este manifiesto en la prensa regional:

“Os doy gracias más sentidas por vuestra actitud, por el entusiasmo con que acudisteis a las urnas y por la disciplina que revelasteis obedeciendo la indicación de la Junta Provincial de Unión Republican.[…] Faltos nosotros de organización, luchando con toda suerte de elementos fuera y dentro de casa, hemos obtenido el primero de los éxitos que desde hace veinte años se registran. El candidato de la Unión Republicana, arrollando con todos los colegios, donde el sufragio Universal fue una verdad, a los caciques monárquicos que hace siete lustros usufructúan el poder y la influencia oficial, se siente orgulloso de si mismo y de tener amigos tan leales y sinceros.

Mañana me robaran el acta, pero que conste que soy Diputado por Oviedo y que corresponderé a vuestra confianza”.[11]

Como expone el profesor Friera: “Desconocemos la veracidad de las afirmaciones del candidato republicano, salvo que se quedó sin acta ante el número de votos verificados”.[12]

Como conclusiones del trabajo se pueden adelantar varias:

El olvido en que han caído ciertas figuras “menores” de los republicanismos regionales, solapados por las grandes figuras, aún siendo los artífices y muñidores de la aglutinación de voluntades y proyectos.

El escaso manejo de fuentes que se utilizan, y en el caso de este trabajo se han aportado dos nuevas fuentes, para hablar con propiedad del republicanismo asturiano, los Semanarios La Verdad, y La Unión Republicana de 1897.

Por otro lado va quedando cada vez más clara la implicación de la masonería y el republicanismo, cada vez más certificada documentalmente, y más, cuando hablamos del siglo XIX. Aunque queda por dilucidar si de verdad hubo correa de transmisión entre las logias y las organizaciones políticas.


[1] La masonería escuela de formación del Ciudadano. La educación interna de los masones en el último tercio del siglo XIX. Universidad de Comillas. Madrid 1998.
[2] AHPA. Logia Juan González Río. Rollo. A. 739/9-1.
[3] Semanario La Verdad nº 101 del 16 de marzo de 1890.
[4] Semanario La Verdad. 6 de enero de 1890.
[5] Notas tomadas del trabajo en prensa de Víctor Guerra: La masonería ovetense del siglo XIX, Cuadernos de Historia. Facultad de Geografía e Historia. Universidad de Oviedo.
[6] Un siglo de Prensa asturiana 1888-1926: BIDEA nº 7. Agosto de 1949.
[7] La Unión Republicana 3 de enero de 1897. Por otra parte las afirmaciones de su nieto Juan Santana en el Diario Región del 14 de marzo de 1974 nos lo confirma.
[8] La Unión Republicana. Oviedo 27 de junio 1897.
[9] Juan Santana: De bibliografía asturiana: Un periódico de partido. Diario Región 24 de marzo de 1974.
[10] El Bloque tendrá una vida escasa, pues comienza el 31 de octubre de 1908 y llegará a mayo de 1909. Esta organización tuvo enfrente a otros importantes masones José Naquens y Joaquín Costa.
[11] El Carbayón. 15 de marzo de1905.
[12] F. Friera. Obra ya citada pag 456-7.
(Ponencia presentada al Congreso de  Republicanismo NICOLAS SALMERON y ALONSO (1873-1908) A propósito del centenario de la Unión Republicana) Almería 2 al 4 de abril del 2003)
Textos@ Víctor Guerra
Miembro del  Instituto  de Investigación Masónica de Toulouse y Paris
Miembro del Centro de Estudios de Historia de  la Masonería Española (Zaragoza)
Miembro del Circulo de Estudios de Rito Francés Roettiers de Montaleau
NOTA:  Si se toma este texto debe referenciarse al fuente,

16 mayo 2010

JUAN FERNANDEZ de la LLANA (I)

La casi que desconocida figura de Juan Fernández de la Llana, tanto para masones como para el pueblo astur en general, se agiganta a poco que entremos en su vida y trabajos, que van desde la labor profesional como abogado, a la de escritor, político o masónico.

Hoy volvemos a traer hasta estás páginas su figura, con la intención de ir dando a conocer a aquellos masones que tuvieron parte activa en nuestra sociedad astur.
Este es un trabajo que se publicó y  se dictó como conferencia El masón Fernández de la LLana al socaire de la visita de Nicolás Salmerón a Asturias, dentro del Centenario de la Unión Republicana . Almería 2003

VG

A aquellos que denigran esta labor de búsqueda y estudio y el hecho de querer mostrar estos avances, estos hallazgos para compartir con los demás decirles que:
La envidia y aun la apariencia de la envidia es una pasión que implica inferioridad dondequiera que ella se encuentre.

Plinio El Joven
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JUAN FERNADEZ DE LA LLANA la pasión hecha realidad.
Juan Fernández de la Llana, un acreditado abogado ejerciente en Oviedo “ con fama de republicano radical, y como tal le encontramos en las filas zorrilistas”.

¿Pero quién es este olvidado personaje? Su figura cobra sentido porque va a ser, nada más y nada menos, que el punto de unión y de fusión de varios proyectos socio- políticos.

Es una figura con la cual uno se tropieza muy a menudo, pero del que apenas se sabe nada tal y como dice el Españolito:

“ Hombre de extensa cultura jurídica y general, de pluma ilustrada y amena, de conducta social sin tacha. No obstante haber reunido condiciones suficientes para que la posteridad no le tuviese olvidado, se reconocerá por la lejanía del eco que produce su recuerdo que no parece se trata de un contemporáneo. Es poco lo que se ha escrito de él o, por lo menos, tan escasa las noticias adquiridas por nosotros a `pesar de la larga y minuciosa rebusca desarrollada, que no podemos dar como quisiéramos una información detallada de su vida”.

La primera noticia que yo personalmente tengo de Fernández de la Llana, me viene de mis trabajos de investigación sobre la masonería asturiana, en los cuales dicho personaje no tenía en principio una posición muy destacable, pues era un miembro más de la prestigiosa logia ovetense Nueva Luz.

Su figura empieza sernos primordial, como muñidor republicano, sin embargo cuando se rebusca su nombre en las escasas bases bibliográficas ovetenses, apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas. Su biografía y andanzas, hay que abordarlas desde el seguimiento en prensa, que es el testigo mudo de nuestra memoria histórica, y es la que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes que hasta estas páginas traemos.

Por esa búsqueda entre los amarillentos diarios y semanarios políticos asturianos, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, y que ejercía de periodista liberal y republicano, actuando como director en 1902 del Eco de la Exposición, “desde el cual luchaba por el progreso regional”. Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

En 1908 se le nombra Ilustre Protector del III Centenario de la Universidad de Oviedo, y deja como obra escrita: Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Florencio Friera, nos comenta que este abogado tenía buena posición económica lo que le permitió llevar adelante varios proyectos, y articular diversas ayudas a figuras republicanas del momento, (Melquíades, Indalecio Prieto). Es posición de bienestar venía reforzadazo solo por su patrimonio sino también por su matrimonio con Teresa Pulido y Quevedo[1], “ligada a la familia avilesina Pulido, ligada al barco que hacía la carrera de las Américas, y de lejano parentesco con la novia conocida de Pérez de Ayala en Oviedo, Paz Pulido”.[2]

Tal vez esa vinculación indirecta con Avilés, es la que le lleva a participar en una tradicional sociedad literaria y gastronómica denominada "El Bollo", dirigida durante sus primeros años por el mismo y el periodistas de entonces: Florentino Mesa Arroyo.

Finalmente fallece en diciembre el 5 de noviembre de 1914. Parece que sus últimos años por diferencias con aquellos que ayudó aupar en la cúspide política y “dolido por las ingratitudes cosechadas como premio, se mantuvo alejado de la política en sus postreros años”.[3]

La figura de Juan Fernández de la Llana, la podemos ver reflejada y también confundida con otros perfiles como el Álvaro de Albornoz, Alejandro Lerroux y Melquíades Álvarez, -los tres reconocidos documentalmente como francmasones-, en la del personaje de D. Epaminondas en la novela de Ramón Pérez de Ayala de El Último Vástago. Novela de cinco capítulos seguidos de un epílogo, parte de la trama se corresponde a un domingo en la Asturias central, donde se celebra un mitin de propaganda electoral republicana.[4]

Juan Fernández Llana como político, masón y periodista.
A Fernández Llana le tenemos en un principio como un activo secretario del Partido Zorrillista de Oviedo, y donde es fácil hallarle en varios actos y mítines políticos. Sin embargo El Españolito nos los lleva a participar “en el movimiento revolucionario que derribó el trono de Isabel II (1868) - de ser así participaría junto con Juan González Río, prestigios masón ovetense-, y más tarde -según Constantino Suárez- cooperó con la implantación de la 1ª República (1873)”.[5]

Es imposible que nuestro biografiado fuera el mismo que nos habla El Españolito, pues si nos atenemos a la esquela publicada en el diario El Carbayón, murió con 49 años en 1914, lo cual nos lleva a que nació en 1865, por tanto fue imposible que participara en la “gloriosa” y que estuviera en la Iº Republica. Lo que nos lleva a la elucubración de que tal vez pudiera ser su padre el que participara en tal movimiento. Pero de momento es una pura elucubración que debe despejarse con una mayor profundización sobre la época y el personaje que hoy bosquejamos.

Lo que sí sabemos es que era un joven ya de renombre en los ambientes republicanos, muy buen orador y publicista, e iniciado esto último con la fundación del periódico ovetense El Eco de Asturias, aunque su proyección dentro del mundo editorial como veremos más adelante fue importante, todo ello sin perjuicio de mostrarse un excelente combatiente a favor de los ideales republicanos

Como podemos comprobar Juan Fernández de la Llana y Fernández Antuña, como reza en su esquela, no es un republicano más, pues el rastreo a través de los bosquejos de sus meeting que recogen otros colegas en la prensa regional, nos va denotando una figura que se agiganta, pues además de constituir un culto orador vemos a un republicano radical en sus primeros tiempos, sin mucha simpatía por los intentos de toma del poder de Ruiz Zorrilla, y que iría con el tiempo a posiciones más atemperadas como podían ser la unionista, y donde Salmerón va constituir todo su centro, como expresaba su nieto Juan Santana: “Su Dios era Salmerón”.

Juan Fernández Llana, no sólo se queda en la oratoria, sino que en julio de 1899, le encontramos sentado en los bancos consistoriales bajo la presidencia de uno de sus amigos: el alcalde D. Ramón Pérez de Ayala.[6]

Pero antes este profesional de la abogacía, va entrar en los misterios hiramistas, vistiendo como es preceptivo el mandil de Aprendiz Masón, se inicia en la logia Nueva Luz, de Oviedo con el simbólico de Fernández Córdoba. En dicha logia está muy poco tiempo, pues pronto pasa a ocupar su puesto en los bancos de la logia Juan González Río, donde se le halla entre los años 1888 y 1890[7], que son las fechas de los cuadros lógicos que quedan como legado documental de dicho taller, y donde está inscrito con el cargo de Orador, y con el grado Maestro Elegido de los Nueve ( 9º) del Rito escocés Antiguo y Aceptado. En esos mismos tiempos en la logia Juan González Río, cohabita con hombres como Cristóbal de la Torre, José María Estrada, José Villanueva Manuel Álvarez Pintado, Benigno Bances, Alejandro Nespral. Braulio Vigón, el zapatero socialista Juan Neponucemo, Silverio Álvarez de la Escosura, Manuel del Truébano y así hasta completar un listado de 87 miembros. Nombres algunos de ellos, que luego vamos a encontrar en la administración local y en los Comités Republicanos.

Por otro lado esto conecta también con los prohombres de la masonería española como Sagasta, Moret; o Morayta, y como no, con otro proyecto que se daba en Almería, el establecimiento de la logia Salmeroniana [8], que levanta columnas en 1882, y que en 1887 estaba integrada por 66 miembros activos, más siete miembros honorarios, y cuyo titulo distintivo venía recogido de una posible pertenencia de Salmerón a la masonería que se recoge en un documento“ Queridos HH:. Que podemos deciros del Gran Salmerón! Solo os diremos que en el año 1884, era Gran Mallete en al Gran Oriente de Madrid”.[9]


[1] Aquí debemos divergir de Constantino Suárez, que nos indica en su referencia hagiográfica que estaba casado con Maximina Pulido y García, y esta observación la pudimos sacar de la esquela que se publico el día 6 del 12 de 1914 en El Carbayón. La aclaración a este pequeño entuerto viene de la mano de la genealogía de Fdez. de la Llana, recogido de la biblioteca del Padre Patac en el cual nos indica que primero estuvo casado con Maximina Pulido Quevedo con la cual tiene tres hijos: Maximina, Antonio y Juan, su mujer muere en 1898 y se casa en segundas nupcias con la hermana de su mujer: Teresa Pulido Quevedo, con la cual tuvo otros 3 hijos más: Teresa, Crisanta y Antonia. (Biblioteca Padre Patac Bª-FF 192-22.
[2] Florencio Friera. Ibidem pag. 456.
[3] Constantino Suárez:.: Escritores y Artistas asturianos. Oviedo 1955.
[4] Florencio Friera Suárez. obra citada .pag. 347 sgtes.
[5] Constantino Suárez: Obra citada. Pag. 306.
[6] Del que existe un expediente el AHS con una petición de iniciación masónica a la logia Fraternidad Ibérica nº 7 de Madrid, y cuya vinculación es producto de un trabajo de V- Guerra sobre Los asturianos masones en Madrid Trabajo para el X Symposiun de la Masonería Española del 2003.
[7] Hay que tener en cuanta que los listados o “cuadros lógicos “ de las logias que poseemos de dicha época no son correlativos, hay grandes saltos temporales, por lo cual es difícil documentar el tiempo de estadía en las diferentes logias.
[8] Dicha logia que da comienzo documentalmente el 1882 va tener vida de forma discontinua hasta la Republica de 1931, y pasará por ser La Salmeroniana nº 206 en 1882; la nº 30 en los años 20; y la Nº 46 en la década de 1930.
[9] Notas tomadas del trabajo de Mª del Carmen Amate, publicado en la Rvta. EL Eco de Alhama de Almería, en el nº 12 de diciembre del 200: Rituales, ceremonias y símbolos. La Masonería en Alhama en los siglos XIX y XX.

Texto @ Víctor Guerra

Nota: Este trabajo se puede tomar sin ningún reparo con tal de que cite  al autor.

09 abril 2010

El Semanario “ La Verdad” y su pieza capital: Juan Fernández Llana

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Sobre mediados del año 1889 aparecen ya en la cabecera los nombres de dos de sus responsables: José María Villanueva y Fernández Llana, este último  como Redactor Jefe.

Juan Fernández Llana[1], de simbólico “Fernández de Córdoba”, es como decía “El Españolito” uno de esos casos que tanto llama la atención, puesto que su importancia dentro del republicanismo es primordial, y sin embargo cuando su nombre apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas en algunos textos. Su biografía se aborda desde el seguimiento en prensa que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes astures que pululan por nuestra historia regional

Por esa búsqueda en diarios y semanarios, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, que fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, que ejercía de periodista liberal y republicano, y que actuó como director en 1902 del Eco de la Exposición, Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

Pero su periplo más vital lo vamos a encontrar en el semanario La Verdad donde hallamos a este inquieto francmasón realizando las funciones de redactor jefe, y además ocupándose de relatar desde, un banquete masónico o informando de los trabajos realizados durante el año por su logia, o versificar un largo poemario a la memoria del ilustre general Villacampa, en la tenida fúnebre que la logia celebró el 23 de marzo de 1889.

Es un ejemplar secretario y uno de los mas activos militantes del partido zorrillista de Oviedo, y por tanto es fácil hallarle en varios actos y mítines políticos. Participó, así nos lo relata Constantino Suárez:
“En el movimiento revolucionario que derribó el trono de Isabel II (1868) y más tarde cooperó con la implantación de la 1ª República (1873). Desde entonces parte de su renombre de orador y publicista, iniciado esto último con la fundación del periódico ovetense El Eco de Asturias, sin perjuicio de mostrarse un excelente combatiente a favor de los ideales republicanos”.

De esta elocuente forma se expresaba Fernández Llana en un mitin en la Cuenca del Nalón, donde participaba junto a Melquíades Álvarez:

“Sed libres felguerinos que para eso sois republicanos. Si encontráis por medio un cacique, inutilizarlo, que si los medios pacíficos no bastan para la conquista del derecho, ya lo sabéis; con trincheras y barricadas se conquista la República.”[2].

Este apoyo que entregó primero a Nicolás Salmerón y luego a Melquíades Álvarez en su proyecto reformista no se vio recompensado como deja traslucir la crónica de El Españolito:
Prestó entusiástico apoyo al movimiento republicano promovido por Melquíades Álvarez, contribuyendo no poco al encumbramiento de éste. Parece que disconforme con las rectificaciones en la orientación de este movimiento y dolido de las ingratitudes cosechadas como premio al esfuerzo, se mantuvo alejado de la política en los postreros años”.

Fernández Llana va a recibir como militante librepensador fuertes presiones por parte del Obispo Martínez Vigil, que el abogado ovetense se pasa poco menos que por el “arco del triunfo” puesto que por su posición y su situación en la Orden, como activo francmasón que asiste en varias ocasiones a las Grandes Asambleas de la Obediencia, celebradas en 1889 y 1890, y en las que aparece como un gran defensor de las posturas anticlericales, poco daño le podía hacer el obispo.

Hay que tener en cuenta que en sus manos tenía un arma arromadiza como el semanario masónico y republicano, que hacía un fiero seguimiento a la curia asturiana, tanto del obispo Martínez Vigil, como a otros eclesiásticos, a través de la sección titulada Verdades, en las que realizaban toda una labor de seguimiento al clero asturiano en sus “andanzas y mandangas”, poniendo en solfa las debilidades y usuras de los ministros de la iglesia católica, amén de realizar un férreo marcaje al Obispo Martínez Vigil, al que no dudan de poner de chupa dómine, dado que este tenía montada toda una liga antimasónica que puso en más de una ocasión, en peligro a la propia logia Juan G. Río, debido a las múltiples presiones habidas.

Como ejemplo veamos un suelto titulado “Verdades” publicado en el nº 114 se hace esta advertencia:
“A Ciprianín el de Nava, curiosín jesuita, sigue tu camino y deja tranquilos a los masones, sino quieres que te den un disgusto ¿Qué te importa si oyen o no misa, si confiesan o comulgan o no lo hacen.... [...] Ya sabes que te conocemos, bien, pillín que estamos enterados de lo bien que finges, que te queremos mucho y por eso te aconsejamos”[3]

La aparición de este semanario en los ámbitos de la investigación masónica y política es trascendental, puesto que aporta una visión distinta sobre el mundo político y religioso ovetense, ya que son muchas las referencias a personas y organizaciones que citan en sus artículos y van desde la propia iglesia asturiana y a sus párrocos, y al quehacer de los jesuitas, a los cuales les dedica su buena ración de crudos artículos y críticas referencias.

Como cara pública de todo ese proyecto editorial tenemos a Juan F. Llana, que en 1908 se le nombra Ilustre Proyector del III Centenario de la Universidad de Oviedo y deja como obra escrita Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Fernández Llana va entrar en masonería vistiendo como es preceptivo el mandil de Aprendiz Masón, se inicia en la logia Nueva Luz, de Oviedo y adopta el simbólico de Fernández Córdoba.

En dicha logia está muy poco tiempo, pues pronto pasa a ocupar su puesto en los bancos de la logia Juan González Río, donde se le halla entre los años 1888 y 1890[4], que son las fechas de los cuadros lógicos que quedan como legado documental de dicho taller, y donde está inscrito con el cargo de Orador, y con el grado Maestro Elegido de los Nueve ( 9º) del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. (REAA).

En esos mismos tiempos en la logia Juan González Río, cohabita con buen parte de los hombres que conforman el grupo zorrillista dentro d el masonería. La membresía del taller es y la conforman hombres como Cristóbal de la Torre, José María Estrada, José Villanueva Manuel Álvarez Pintado, Benigno Bances, Alejandro Nespral. Braulio Vigón, el zapatero socialista Juan Neponucemo, Silverio Álvarez de la Escosura, Manuel del Truébano y así hasta completar un listado de 87 miembros. Nombres algunos de ellos, que luego vamos a encontrar en el seno de la administración local y en los Comités Republicanos.

Fernández Llana, fallece en diciembre de 1914.

Pero antes de cerrar el  capitulo enterrando a Fernández LLana , creo que merece la pena posar la mirada en este curioso e importante personaje del cual casi andei ah escrito nada.

Juan Fernández de la Llana, es un acreditado abogado ejerciente en Oviedo “ con fama de republicano radical, y como tal le encontramos en las filas zorrilistas”.
¿Pero quién es este olvidado personaje? Su figura cobra sentido porque va a ser, nada más y nada menos, que el punto de unión y de fusión de varios proyectos socio- políticos.
Es una figura con la cual uno se tropieza muy a menudo, pero del que apenas se sabe nada tal y como dice el Españolito:

“ Hombre de extensa cultura jurídica y general, de pluma ilustrada y amena, de conducta social sin tacha. No obstante haber reunido condiciones suficientes para que la posteridad no le tuviese olvidado, se reconocerá por la lejanía del eco que produce su recuerdo que no parece se trata de un contemporáneo. Es poco lo que se ha escrito de él o, por lo menos, tan escasa las noticias adquiridas por nosotros a `pesar de la larga y minuciosa rebusca desarrollada, que no podemos dar como quisiéramos una información detallada de su vida”.
La primera noticia que yo personalmente tengo de Fernández de la Llana, me viene de mis trabajos de investigación sobre la masonería asturiana, en los cuales dicho personaje no tenía en principio una posición muy destacable, pues era un miembro más de la prestigiosa logia ovetense Nueva Luz.

Su figura empieza sernos primordial, como muñidor republicano, sin embargo cuando se rebusca su nombre en las escasas bases bibliográficas ovetenses, apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas. Su biografía y andanzas, hay que abordarlas desde el seguimiento en prensa, que es el testigo mudo de nuestra memoria histórica, y es la que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes que hasta estas páginas traemos.

Por esa búsqueda entre los amarillentos diarios y semanarios políticos asturianos, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, y que ejercía de periodista liberal y republicano, actuando como director en 1902 del Eco de la Exposición, “desde el cual luchaba por el progreso regional”. Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

En 1908 se le nombra Ilustre Protector del III Centenario de la Universidad de Oviedo, y deja como obra escrita: Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Florencio Friera, nos comenta que este abogado tenía buena posición económica l
o que le permitió llevar adelante varios proyectos, y articular diversas ayudas a figuras republicanas del momento, (Melquíades, Indalecio Prieto). Es posición de bienestar venía reforzadazo solo por su patrimonio sino también por su matrimonio con Teresa Pulido y Quevedo[1], “ligada a la familia avilesina Pulido, ligada al barco que hacía la carrera de las Américas, y de lejano parentesco con la novia conocida de Pérez de Ayala en Oviedo, Paz Pulido”.[2]

Tal vez esa vinculación indirecta con Avilés, es la que le lleva a participar en una tradicional sociedad literaria y gastronómica denominada "El Bollo", dirigida durante sus primeros años por el mismo y el periodistas de entonces: Florentino Mesa Arroyo.

Finalmente fallece en diciembre el 5 de noviembre de 1914. Parece que sus últimos años por diferencias con aquellos que ayudó aupar en la cúspide política y “dolido por las ingratitudes cosechadas como premio, se mantuvo alejado de la política en sus postreros años”.[3]

La figura de Juan Fernández de la Llana, la podemos ver reflejada y también confundida con otros perfiles como el Álvaro de Albornoz, Alejandro Lerroux y Melquíades Álvarez, -los tres reconocidos documentalmente como francmasones-, en la del personaje de D. Epaminondas en la novela de Ramón Pérez de Ayala de El Último Vástago. Novela de cinco capítulos seguidos de un epílogo, parte de la trama se corresponde a un domingo en la Asturias central, donde se celebra un mitin de propaganda electoral republicana.[4]


Texto @ Victor GUERRA. 


[1] GUERRA. Víctor: El Masón Juan F. Llana al Socaire de las visitas a Asturias de Nicolás de Salmerón. Comunicación presentada en el Congreso sobre: NICOLAS SALMERON y ALONSO (1873-1908) A propósito del centenario de la Unión Republicana)Almería 2 al 4 de abril del 2003
[2] PALACIOS, Francisco.: Caciquismo, lucha localista y revolución en el Langreo contemporáneo. Gijón, 1992.
[3] LA VERDAD. Oviedo Nº 114.
[4] Hay que tener en cuenta que los listados o “cuadros lógicos de las logias que poseemos de dicha época no son correlativos, hay grandes saltos temporales, por lo cual es difícil documentar el tiempo de estadía en las diferentes logias.
[1] Aquí debemos divergir de Constantino Suárez, que nos indica en su referencia hagiográfica que estaba casado con Maximina Pulido y García, y esta observación la pudimos sacar de la esquela que se publicó el día 6 del 12 de 1914 en El Carbayón. La aclaración a este pequeño entuerto viene de la mano de la genealogía de Fdez. de la Llana, recogido de la biblioteca del Padre Patac en el cual nos indica que primero estuvo casado con Maximina Pulido Quevedo con la cual tiene tres hijos: Maximina, Antonio y Juan, su mujer muere en 1898 y se casa en segundas nupcias con la hermana de su mujer: Teresa Pulido Quevedo, con la cual tuvo otros 3 hijos más: Teresa, Crisanta y Antonia. (Biblioteca Padre Patac Bª-FF 192-22.
[2] Florencio Friera. Ibidem pag. 456.
[3] Constantino Suárez:.: Escritores y Artistas asturianos. Oviedo 1955.
[4] Florencio Friera Suárez. obra citada .pag. 347 sgtes.
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