Mostrando entradas con la etiqueta Logia Nueva Luz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Logia Nueva Luz. Mostrar todas las entradas

16 mayo 2010

JUAN FERNANDEZ de la LLANA (I)

La casi que desconocida figura de Juan Fernández de la Llana, tanto para masones como para el pueblo astur en general, se agiganta a poco que entremos en su vida y trabajos, que van desde la labor profesional como abogado, a la de escritor, político o masónico.

Hoy volvemos a traer hasta estás páginas su figura, con la intención de ir dando a conocer a aquellos masones que tuvieron parte activa en nuestra sociedad astur.
Este es un trabajo que se publicó y  se dictó como conferencia El masón Fernández de la LLana al socaire de la visita de Nicolás Salmerón a Asturias, dentro del Centenario de la Unión Republicana . Almería 2003

VG

A aquellos que denigran esta labor de búsqueda y estudio y el hecho de querer mostrar estos avances, estos hallazgos para compartir con los demás decirles que:
La envidia y aun la apariencia de la envidia es una pasión que implica inferioridad dondequiera que ella se encuentre.

Plinio El Joven
image

JUAN FERNADEZ DE LA LLANA la pasión hecha realidad.
Juan Fernández de la Llana, un acreditado abogado ejerciente en Oviedo “ con fama de republicano radical, y como tal le encontramos en las filas zorrilistas”.

¿Pero quién es este olvidado personaje? Su figura cobra sentido porque va a ser, nada más y nada menos, que el punto de unión y de fusión de varios proyectos socio- políticos.

Es una figura con la cual uno se tropieza muy a menudo, pero del que apenas se sabe nada tal y como dice el Españolito:

“ Hombre de extensa cultura jurídica y general, de pluma ilustrada y amena, de conducta social sin tacha. No obstante haber reunido condiciones suficientes para que la posteridad no le tuviese olvidado, se reconocerá por la lejanía del eco que produce su recuerdo que no parece se trata de un contemporáneo. Es poco lo que se ha escrito de él o, por lo menos, tan escasa las noticias adquiridas por nosotros a `pesar de la larga y minuciosa rebusca desarrollada, que no podemos dar como quisiéramos una información detallada de su vida”.

La primera noticia que yo personalmente tengo de Fernández de la Llana, me viene de mis trabajos de investigación sobre la masonería asturiana, en los cuales dicho personaje no tenía en principio una posición muy destacable, pues era un miembro más de la prestigiosa logia ovetense Nueva Luz.

Su figura empieza sernos primordial, como muñidor republicano, sin embargo cuando se rebusca su nombre en las escasas bases bibliográficas ovetenses, apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas. Su biografía y andanzas, hay que abordarlas desde el seguimiento en prensa, que es el testigo mudo de nuestra memoria histórica, y es la que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes que hasta estas páginas traemos.

Por esa búsqueda entre los amarillentos diarios y semanarios políticos asturianos, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, y que ejercía de periodista liberal y republicano, actuando como director en 1902 del Eco de la Exposición, “desde el cual luchaba por el progreso regional”. Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

En 1908 se le nombra Ilustre Protector del III Centenario de la Universidad de Oviedo, y deja como obra escrita: Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Florencio Friera, nos comenta que este abogado tenía buena posición económica lo que le permitió llevar adelante varios proyectos, y articular diversas ayudas a figuras republicanas del momento, (Melquíades, Indalecio Prieto). Es posición de bienestar venía reforzadazo solo por su patrimonio sino también por su matrimonio con Teresa Pulido y Quevedo[1], “ligada a la familia avilesina Pulido, ligada al barco que hacía la carrera de las Américas, y de lejano parentesco con la novia conocida de Pérez de Ayala en Oviedo, Paz Pulido”.[2]

Tal vez esa vinculación indirecta con Avilés, es la que le lleva a participar en una tradicional sociedad literaria y gastronómica denominada "El Bollo", dirigida durante sus primeros años por el mismo y el periodistas de entonces: Florentino Mesa Arroyo.

Finalmente fallece en diciembre el 5 de noviembre de 1914. Parece que sus últimos años por diferencias con aquellos que ayudó aupar en la cúspide política y “dolido por las ingratitudes cosechadas como premio, se mantuvo alejado de la política en sus postreros años”.[3]

La figura de Juan Fernández de la Llana, la podemos ver reflejada y también confundida con otros perfiles como el Álvaro de Albornoz, Alejandro Lerroux y Melquíades Álvarez, -los tres reconocidos documentalmente como francmasones-, en la del personaje de D. Epaminondas en la novela de Ramón Pérez de Ayala de El Último Vástago. Novela de cinco capítulos seguidos de un epílogo, parte de la trama se corresponde a un domingo en la Asturias central, donde se celebra un mitin de propaganda electoral republicana.[4]

Juan Fernández Llana como político, masón y periodista.
A Fernández Llana le tenemos en un principio como un activo secretario del Partido Zorrillista de Oviedo, y donde es fácil hallarle en varios actos y mítines políticos. Sin embargo El Españolito nos los lleva a participar “en el movimiento revolucionario que derribó el trono de Isabel II (1868) - de ser así participaría junto con Juan González Río, prestigios masón ovetense-, y más tarde -según Constantino Suárez- cooperó con la implantación de la 1ª República (1873)”.[5]

Es imposible que nuestro biografiado fuera el mismo que nos habla El Españolito, pues si nos atenemos a la esquela publicada en el diario El Carbayón, murió con 49 años en 1914, lo cual nos lleva a que nació en 1865, por tanto fue imposible que participara en la “gloriosa” y que estuviera en la Iº Republica. Lo que nos lleva a la elucubración de que tal vez pudiera ser su padre el que participara en tal movimiento. Pero de momento es una pura elucubración que debe despejarse con una mayor profundización sobre la época y el personaje que hoy bosquejamos.

Lo que sí sabemos es que era un joven ya de renombre en los ambientes republicanos, muy buen orador y publicista, e iniciado esto último con la fundación del periódico ovetense El Eco de Asturias, aunque su proyección dentro del mundo editorial como veremos más adelante fue importante, todo ello sin perjuicio de mostrarse un excelente combatiente a favor de los ideales republicanos

Como podemos comprobar Juan Fernández de la Llana y Fernández Antuña, como reza en su esquela, no es un republicano más, pues el rastreo a través de los bosquejos de sus meeting que recogen otros colegas en la prensa regional, nos va denotando una figura que se agiganta, pues además de constituir un culto orador vemos a un republicano radical en sus primeros tiempos, sin mucha simpatía por los intentos de toma del poder de Ruiz Zorrilla, y que iría con el tiempo a posiciones más atemperadas como podían ser la unionista, y donde Salmerón va constituir todo su centro, como expresaba su nieto Juan Santana: “Su Dios era Salmerón”.

Juan Fernández Llana, no sólo se queda en la oratoria, sino que en julio de 1899, le encontramos sentado en los bancos consistoriales bajo la presidencia de uno de sus amigos: el alcalde D. Ramón Pérez de Ayala.[6]

Pero antes este profesional de la abogacía, va entrar en los misterios hiramistas, vistiendo como es preceptivo el mandil de Aprendiz Masón, se inicia en la logia Nueva Luz, de Oviedo con el simbólico de Fernández Córdoba. En dicha logia está muy poco tiempo, pues pronto pasa a ocupar su puesto en los bancos de la logia Juan González Río, donde se le halla entre los años 1888 y 1890[7], que son las fechas de los cuadros lógicos que quedan como legado documental de dicho taller, y donde está inscrito con el cargo de Orador, y con el grado Maestro Elegido de los Nueve ( 9º) del Rito escocés Antiguo y Aceptado. En esos mismos tiempos en la logia Juan González Río, cohabita con hombres como Cristóbal de la Torre, José María Estrada, José Villanueva Manuel Álvarez Pintado, Benigno Bances, Alejandro Nespral. Braulio Vigón, el zapatero socialista Juan Neponucemo, Silverio Álvarez de la Escosura, Manuel del Truébano y así hasta completar un listado de 87 miembros. Nombres algunos de ellos, que luego vamos a encontrar en la administración local y en los Comités Republicanos.

Por otro lado esto conecta también con los prohombres de la masonería española como Sagasta, Moret; o Morayta, y como no, con otro proyecto que se daba en Almería, el establecimiento de la logia Salmeroniana [8], que levanta columnas en 1882, y que en 1887 estaba integrada por 66 miembros activos, más siete miembros honorarios, y cuyo titulo distintivo venía recogido de una posible pertenencia de Salmerón a la masonería que se recoge en un documento“ Queridos HH:. Que podemos deciros del Gran Salmerón! Solo os diremos que en el año 1884, era Gran Mallete en al Gran Oriente de Madrid”.[9]


[1] Aquí debemos divergir de Constantino Suárez, que nos indica en su referencia hagiográfica que estaba casado con Maximina Pulido y García, y esta observación la pudimos sacar de la esquela que se publico el día 6 del 12 de 1914 en El Carbayón. La aclaración a este pequeño entuerto viene de la mano de la genealogía de Fdez. de la Llana, recogido de la biblioteca del Padre Patac en el cual nos indica que primero estuvo casado con Maximina Pulido Quevedo con la cual tiene tres hijos: Maximina, Antonio y Juan, su mujer muere en 1898 y se casa en segundas nupcias con la hermana de su mujer: Teresa Pulido Quevedo, con la cual tuvo otros 3 hijos más: Teresa, Crisanta y Antonia. (Biblioteca Padre Patac Bª-FF 192-22.
[2] Florencio Friera. Ibidem pag. 456.
[3] Constantino Suárez:.: Escritores y Artistas asturianos. Oviedo 1955.
[4] Florencio Friera Suárez. obra citada .pag. 347 sgtes.
[5] Constantino Suárez: Obra citada. Pag. 306.
[6] Del que existe un expediente el AHS con una petición de iniciación masónica a la logia Fraternidad Ibérica nº 7 de Madrid, y cuya vinculación es producto de un trabajo de V- Guerra sobre Los asturianos masones en Madrid Trabajo para el X Symposiun de la Masonería Española del 2003.
[7] Hay que tener en cuanta que los listados o “cuadros lógicos “ de las logias que poseemos de dicha época no son correlativos, hay grandes saltos temporales, por lo cual es difícil documentar el tiempo de estadía en las diferentes logias.
[8] Dicha logia que da comienzo documentalmente el 1882 va tener vida de forma discontinua hasta la Republica de 1931, y pasará por ser La Salmeroniana nº 206 en 1882; la nº 30 en los años 20; y la Nº 46 en la década de 1930.
[9] Notas tomadas del trabajo de Mª del Carmen Amate, publicado en la Rvta. EL Eco de Alhama de Almería, en el nº 12 de diciembre del 200: Rituales, ceremonias y símbolos. La Masonería en Alhama en los siglos XIX y XX.

Texto @ Víctor Guerra

Nota: Este trabajo se puede tomar sin ningún reparo con tal de que cite  al autor.

07 octubre 2007

MASONERIA Y UNIVERSIDAD DE OVIEDO



Ahora que la Universidad de Oviedo está en la celebración de aniversarios tan longevos como prolíficos no está de más traer a colación la relación, si se quiere tangencial, de la Universidad de Oviedo y la Masonería.

No es que haya sido una relación de amor y odio, o que los hiramistas sentaran cátedra en la Universidad de Oviedo, pero sí que hubo una relación intensa no tanto entre los cátedros, que alguno hubo como veremos, sino que buena parte de los krausistas de la epóca , y más aquellos que conformaron la rama del Derecho en sus distintas disciplinas y asignaturas sí que formaron una buen caterva de masones los cuales guardan buen recuerdo de ellos (Aranburu, Posada, Altamira) y es más, algunos cuando se leen sus autobiografías y trabajos, despiden esa esencia del hiramismo, tal vez porque Masonería y krausismo en España , estuvieron tan unidos filosofía y concepto, que casi suena lo uno como lo otro.

Y esta relación de cátedros con la masonería, llegó a tal punto que a falta de documentos que confirmaran la membresía de algunos se llegó hasta tal punto que algún historiador a trabajado ese perfil paramasónico de algunos de los krausistas de la época, no tanto porque se hayan encontrado documentaciones de pertenencias, sino porque es tanta la semejanza en los planteamientos que se les ha estudiado bajo esa óptica como ha sido el caso del profesor Altamira.

Tanto es así, que para mi propio coleto tengo la idea personal de que el periplo americanista de Rafael Altamira, estuvo sustentado en base a relaciones masónicas, o que la menos están jugaron un papel importante.

Sobre mi mesilla de trabajo, están desde hace tiempo los trabajos del profesor Melón Fernández sobre “El viaje a América del Profesor Altamira”, y como no, una vieja edición d MI viaje a América, (libro de documentos) e Rafael Altamira. de 1911, con la intención de rastrear esa idea personal de la relación de la masonería y el periplo americanista de Altamira.

Lo cierto es que se amontonan por la casa libros casi concluidos, a falta de correcciones, trabajos medio empezados y atascados por falta de un viaje a Salamanca o Francia, sin dejar de citar las y mil y un lecturas que tengo pendientes, como para poder emprender ahora un trabajo sobre Masonería y la Universidad de Oviedo, pero juro que hay material, tal vez tangencia, pero lo hay; a modo de ejemplo la presencia de Melquíades Álvarez, de Tedomoiro Menéndez, y tanto otros que ya Viky Hidalgo soslayó, solo hay que cruzar nombres y relacionarlos con la Universidad: bances, Argüelles Piedra. Fernández de la Llana; Pérez de Ayala….

Y llegados al caso está la figura de D. Fermín Canella ha sido un hito importante en la historia asturiana, la cual ha sido estudiada con cierta profundidad por díscolos historiadores y catedráticos desde diversos ángulos y disciplinas, quedando en el más oscuro silencio y olvido la figura de Fermín Canella como uno de los padres de la masonería asturiana, es una de las cuestiones menos estudiada, y no es que quiera ver la mano de la masonería en todos los rincones de la historia; pero si uno profundiza en las partes oscuras de la historia, y la de la propia de la masonería asturiana de finales del siglo XIX, uno puede encontrase por poner un ejemplo con dos personajes capitales; Juan González Ríos, lagarero y abogado maliayés con residencia en Oviedo, y a Fermín Canella, cátedro y Rector de la Universidad de Oviedo, ambos miembros de las logias Nueva Luz y Luz Ovetense en las que se encuentran entre 1877 y 1881..

Los dos desde sus respectivas peculiaridades trayectorias personales constituyen los pilares básicos de la masonería en Asturias: Juan González Río por su predicamento entre los masones asturianos que llegan a poner en su memoria su nombre a una de las logias que operaron en Oviedo en el último tercio del siglo XIX, La logia Juan González Ríos que tiene una corta pero intensa visa social y política en los finales de 1.800; El abogado y miembro de la Junta del Principado Juan Ríos como expresa el epitafio del Cementerio Civil de San Salvador de Oviedo, muere en la capital ovetense y su entierro es rememorado por Clarín en su mítica “Regenta “ cuando describe el entierro de D. Santos de Barinaga.

Fermín Canella, con independencia de su estadía dentro de los talleres masónicos ovetenses, su proyección es en cierto modo trascendental, tanto por los proyectos que emprende con conocidos francmasones como Braulio Vigón, con su Academia Asturianista “La Quintana”; muy influenciada por la tesis que dan vida a la Institución de Libre Enseñanza; es de tener en cuenta su amistad con Cesar Argüelles Piedra cuya pluralidad formativa le lleva a fundar en la escolástica ciudad ovetense varias publicaciones de fuerte tendencia republicana y en cuyos ideales también le acompaña otro francamsón de origen salmantino y con residencia en Oviedo y amigo personal de D. Fermin Canella: José Alarcón Jimeno, y así se podría citar como compañeros de asiento en los bancos del taller masónico del cátedro a: Froilán Arias Cabajal o Inocencio Sela Sampil Victor Fedez. Felgueroso pertenecientes a la progresista clase industrial, Rafael Calzada o Benigno Bances, notario uno y abogado el otro a los médicos Carlos Luis Montoto, a Rafael Pumares, y a otros muchos, algunos tienen placa y sitial en el callejero ovetense...

Pero la mano de Fermín Canella, también se ve tras la figura de Rafael Altamira, ya tratado en diversos estudios como prototipo de perfil seudo-masónico, parece claro que Rafael no era masón, pero su periplo hispanoamericano tiene todas las connotaciones de ser un viaje diseñado y realizado desde los parámetros y objetivos de hermandad y fraternidad de las instituciones masónicas, este es un capítulo que está por estudiar, el periplo iberoamericano de Rafael Altamira y su relación con conocidas instituciones universitarias y culturales americanas de clara filiación masónica y con las cuales a buen seguro D. Fermín Canella estaba en contacto..

Pero la proyección de Fermín Canella y su facultad de Derecho, no se queda en el siglo XIX, la podremos rastrear en las figuras que conformaron la masonería asturiana del siglo XX en cuyas aulas de claro matiz krausista,- recordar al hilo de estas notas, la relación y las piedras esenciales que Krausse aportó a la francmasonería y de las cuales bebió la Universidad de Oviedo y sus distintos catédros- y que trasmitieron a distinguidos alumnos como José Díaz Fernández autor de la novela: EL Blocao; a Cesáreo del Valle Junco fundador del Eco de Cabranes , Cesar Alvarez Cascos abogado luarqués , Manuel Rico Avello Diputado y Ministro que puso en marcha el Orfanato Minero de Mieres; José Maldonado último presidente de la República española en el exilio cuyos restos reposaban hasta no hace mucho tiempo en el cementerio de S. Salvador de Oviedo y que hoy han pasado a la soledad del cementerio del Espín en Grao.

Y así bajo la atenta mirada de Fermín Canella se formaron hombres como Augusto Barcia, Diputado y Gran Maestre del Gran Oriente Español, Angel Menéndez Súarez Secretario General de la Federación Agrícola Asturiana y algunos más que han conformado una buena pleyade de personajes de claro matiz progresista y de un innegable amor por una tierra como Asturias.

Valgan pues estas rápidas notas como reivindicación de la faceta de un hombre como Fermín Canella, que aún tiene para los asturianos, aún a pesar de su transcendencia como persona y como Rector de la Universidad de Oviedo, cuartos que se mantienen en el extraño reino del olvido, y cuya figura merece un sitial entre los masones asturianos del siglo XIX y XX, que conformaron una importante y a veces dolorosa parte de la historia de Asturias.

Víctor Guerra
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...