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20 febrero 2011

JOSE MALDONADO Y JOSE ARTIME, DOS MODELOS MASONICOS y la LOGIA TOULOUSE, Y Y EL TREN FANSTASMA (IV)

Con  esta entrega concluye la ponencia que se presentó sobre estos dos hombres y Hermanos, José Maldonado  y José Artime, y el periplo de este último
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Esa dulce situación se producía en 1945 pero los meses corrían y la logia Toulouse sabedora de las problemáticas masónica y sociales, y teniendo conocimiento de los juegos internacionales, termina comprendiendo que no hay otra vía que la de integrarse en una Obediencia francesa, y que mejor que hacerlo con quienes hasta ese momento les habían brindado ayuda, de esta manera, en 1948 presenta la solicitud de ser logia del GODF, cuya Carta Patente constará como tal en los anales de la Obediencia, con el número 1069.

Esa incardinación de la logia Toulouse tiene importantes contrapartidas, por un lado poder trabajar en su lengua vernácula: el castellano, y en el rito que se practicaba en España el REAA.

Tal taller con una sólida membresía y una tutela como la del GODF, hace que numerosos masones españoles pidan ser reconocidos y reintegrados a los trabajos de la logia tolosana llegando ésta a contar con unos 110 miembros de origen español, los cuales irán dejando paso a los autóctonos, ya que tras la Liberación los masones españoles por trabajo o reintegración familiar van encontrando cobijo en otras regiones de Francia, e incluso en América Latina; empezando de este modo la logia Toulouse a trabajar en el idioma francés y en los ritos de la propia Obediencia (GODF) como era el Rito Francés, aunque no por ello dejará de conservar también la práctica el REAA.

La logia con esos contratiempos va languideciendo, y tendrá que acudir alguna que otra vez a los masones visitantes para que estos les ayuden a abrir los trabajos, ya que la colonia masónica española en Toulouse en esos momentos ya no daba soporte suficiente de miembros para sostener una logia de carácter netamente español, aunque no es menos cierto que se recuperaría en parte con la siguiente generación que llegan al taller, los llamados “hijos del exilio”

Sin embargo durante los años 1973-1974 será cuando a los trabajos no concurran ya más que cinco masones españoles: Anguerra, José Artime, Martínez; Sanfeliu, y Domínguez, quien junto con uno de los fundadores Antonio Difor, dan comienzo a lo que podríamos considerar como la tercera época de la logia. Es aquí y en este momento, cuando aparece el otro de los dos biografiados: José Artime que junto con el Venerable Anguerra, harán una gira y expondrán ante el resto de las logias del Oriente tolosano, la situación de la logia la cual se había constituido en toda una referencia en la región.

Será la prestigiosa logia La Française des Arts también del GODF, creada en 1777, la que acudirá con el Venerable a la cabeza: Robert Roques, los cuales secunden la petición de ayuda de los españoles de la Toulouse, a él se unen otros seis hermanos franceses de la citada logia: Elie Bordes; Philiphe Lacave, Emile Quilez, Paul Amiel, Claude Puntous, todos ellos pasan a ser miembros de derecho de la logia española, afiliándose definitivamente en 1975, uniéndose otro miembro más de La Française des Arts en 1976, el masón Lapize.

Eso sí que quedaba como toda una prerrogativa: los puestos de Oficio de la logia, los de Tesorero y el Hospitalario, eran siempre ocupados por los masones más ancianos de la Toulouse y por tanto españoles. En este taller se daba una cuestión que en Francia no es muy común, pero si en las logias españolas, la costumbre del uso del nombre simbólico que portaban los miembros españoles, pero también los franceses lo van adoptar. Dicha característica va a perdurar en el taller durante muchas décadas, nuestro próximo biografiado ya se inicia como masón en Francia: José Artime adopta el simbólico de Dantón.

Los dos, Campomanes y Danton tienen ambos presencia en la logia Toulouse, aunque en distinta época, el primero está en la fundación de la logia y pese a su prestancia e importancia política, observamos que no dejó apenas huella como para recuperar su memoria en el seno del taller, de él se habla más bien poco en los archivos que quedan de la logia, y en la memoria histórica de la del taller podemos se ha perdido su rastro.

En cambio del segundo, de Artime (Dantón) alguien más sencillo de origen y naturaleza, iniciado en la Toulouse cuando esta ya estaba asentada en el GODF, el cual apenas si hizo más que una serie mínima de planchas de arquitectura, de las que no hay constancia, si ha quedado petrificada su huella insondable en la logia, y su estela se irradió al entorno masónico de la región tolosana constituyendo todo un referente moral y de rectitud.

Rastrear la presencia de José Artime Fernández en los archivos de la logia, de momento ha sido tarea imposible por varios avatares, por un lado la dispersión geográfica de los datos, por otro lado la imposibilidad de acceder a ellos por los cierres habidos en archivos y bibliotecas del GODF por diversos problemas, y porque tampoco el masón Dantón se prodigó en dejar registro en la actas del taller.

El periplo vital vital de Artime viene marcado por unos ‘años negros’ al tener que dejar su tierra, raíz común de ambos, de Maldonado y Artime, uno de Tineo y el otro de Luanco, para enfrentarse a todo un torbellino de situaciones, persecución y exterminio. Digamos que no parece lo propio para “esa inmensa alegría, para ese hablar franco, conquistador y comunicativo alguien que había sufrido tanto como Artime. Esta es la impresión que prevaleció hasta el último momento en que su cimbreado cuerpo cedió, para dejar pasar su alma al Oriente Eterno, un 27 de mayo del 2005.

Antes de presentar a José Artime Fernández (Danton), debo decir, que aquí sí que pierdo la posible objetividad del historiador, para dejar paso al compañero de trabajos, al que visité en un par de ocasiones, pudiendo recoger en la hondura de su personalidad.

Me había hablado de él, otro hermano masón, también de la logia Toulouse Manuel Martínez de simbólico Antonio Machado, el cual tenía, al asturiano, “como referencia de todo un quehacer masónico”. Sabiendo que era además era masón me planteé visitarlo en su casa de Toulouse, donde encontré un hombre de casi 1,90 metros de altura, delgado y ceñido como los mimbres.

Estaba en silla de ruedas pues ya había tenido una recaída, y pese a que le faltaba un brazo, tuvo fuerzas para levantarse y abrazarme, nuestras visitas le ponían muy nervioso, y por tanto debieron ser reducidas, tan solo le volví a ver una vez más, pero ya de una forma breve pues su nerviosismo y desasosiego le hacían pasar luego malos días sumido en recuerdos y nostalgias y mucha tristeza.

José Artime Fernández, nació el 29 de septiembre, en el día de San Miguel aunque como era propio de la época fue asentado el 10 de octubre de 1911. La tierra que lo vio nacer fue Verdicio, aladea situada al pie del Cantábrico y que pertenece al Concejo de Luanco (Asturias).

Como “guaje” de la aldea tuvo que bregar con la escuela y con la labores de la casa “Los fucos que había que recoger por la playa arenosa y subir hasta los campos. La tempestad que levantaba las olas hasta la fachada norte de la casa...” es la historia que tantas veces hemos vivido o hemos oído cantar en ese expendido poema de Miguel Hernández del “Niño Yuntero”

Pronto sus huesos conocieron lo lóbrego de la mina, en este caso alejada de las clásicas cuencas mineras del Nalón y del Caudal, pues se hallaba la mina marítima del Pozu Llumeres, explotación de hierro, que se situaba en la ensenada del mismo nombre y ubicada en la parroquia de Bañugues, al pie mismo del Marca Cantábrico, cuya explotación empezó en 1859 dependiendo de la Sociedad Compañía Minera de Gozón, a unos dos años más tarde pasó a pertenecer a la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, construyéndose un pequeño puerto desde el que pequeños barcos a vapor de unas 300 toneladas, llevaban el mineral hasta Avilés o Gijón y de ahí se trasladaba a Inglaterra o Alemania, otra parte del mineral era trasladado hacia la Felguera.

En 1919 se construye un cable aéreo que transportaba el mineral hasta la estación del FEVE del Regueral, cercana a Candás; construyéndose más tarde 1920 un pozo vertical con castillete que convivía con la bocamina a nivel del mar este era el escenario del “guaje de la aldea” en cuyo seno pronto paso a prestar sus servicios en cuya instalación debió trabajar hasta la revolución de Octubre del 34, en la que participó como minero y como militante de UGT.

Junto con su hermano Julio se enrola en el ejército republicano, concretamente en la marina, su hermano terminaría siendo perseguido por la causa nº 24 (1937) por auxilio a la rebelión del cual se dictó sobreseimiento provisional y puesta en libertad y con la remisión de las actuaciones al Jurado de Urgencia (6-3-1937), sin que sepamos más de ello por otro lado de José Artime, sabemos que pierde el brazo izquierdo en el frente del Escamplero (Oviedo) aunque ignoramos cómo y porqué habiéndose enrolado en la marina, tal y como muestran las fotografías que se han publicado en varias ocasiones, luego estaba en el frente del Escamplero.

Sabemos que llega a Barcelona, y que parece ser que participa, aún con un brazo solo, o sea manco, en las Brigadas Especiales. Caído el frente, cruza la frontera el 27 de febrero de 1939 por Puigcerdá donde es detenido y llevado al campo de Septfons, un campo que la III República francesa instaurará como “internamiento administrativo” por decreto el 12 de noviembre de 1938 dentro de la política de “Centros especiales para Indeseables” en el que fueron reagrupados de quince a dieciséis mil refugiados españoles a partir de marzo de 1939.

Su condición de mutilado le llevará a una residencia a Montauban, aunque pronto se enrola en la resistencia a través de su amigo “Pichón” antiguo compañero de las Juventudes Socialistas, y conocido Resistente, con el cual participa en algunas acciones siendo detenido por la milicia el 17 de julio de 1941, tras los duros interrogatorio es conducido a Camp Vernet en el Ariege de 27 de septiembre de 1941 acusado de ser un activo “jefe sindicalista y terrorista”.[1]

Así nos los cuenta el mismo:

En mayo de 1940 fui liberado del campo y conducido a una residencia de mutilados en Montauban. En esa Residencia hice varios oficios: era el que hacía las compras, el que llevaba los papeles a la Prefectura, hacía de intérprete. Y ahí empezamos enseguida a tener contactos con «Pichón» a quien yo ya conocía de las Juventudes Socialistas Unificadas. «Pichón» fue quien creó el primer grupo de resistentes de Montauban, pero que no había guerrilleros, quiero que quede claro que yo nunca fui guerrillero, sí miembro de la Resistencia.

Teníamos contacto con un grupo de franceses que habían hecho la guerra de España. Y hubo una denuncia de que escuchábamos la radio de Londres. El 17 de julio de 1941, a las cuatro de la mañana, se presentó en la Residencia de Mutilados una compañía de gendarmes, la Milicia de Pétain. No se salvó más que uno que fue a advertir a «Pichón». Los interrogatorios fueron muy duros. Yo era un poco cabecilla. Les había advertido a los compañeros: «si habláis, vos pegan; si no habláis, vos pegan; comportaos como os parezca, yo sé lo que tengo que hacer». Hubo proceso y algunos fueron condenados a trabajos forzados y enviados a la fortaleza de Septfonds. Yo fui condenado como jefe sindicalista y terrorista. Me llevaron con seis gendarmes al campo de castigo de Vernet, en el Ariège, el 27 de septiembre de 1941.

Las acciones no se detienen aquí, y por muy mutilado que esté Artime planea una fuga que es descubierta. En ese campo pasó 33 meses, hasta el 28 de junio de 1944, era posiblemente el superviviente más viejo de ese campo: ”Preparamos un plan, enviado al exterior, para que liberaran el campo los que estaban fuera”. Pero ese plan llegó a manos de la policía, cuyos datos fueron entregados por la mujer del matrimonio francés que lo había recibido para pasarlo al maquis. Informados los alemanes, cercaron el campo de Vernet con las fuerzas de la Gestapo y la Wehrmacht.

Esto fue a principios de junio de 1944. Entonces fue cuando los alemanes decidieron llevarle al campo de la muerte de Dachau (Alemania), a como consecuencia de ello se gana que le ponga en el llamado “Tren Fantasma” que tiene como destino el campo de Dachau, es precisamente esos momentos son los que relata el anarquista Francesco Nitti, en su novela “Chevaux 8, hommes 70[2] –el viaje por el infierno del “tren fantasma” en el cual hallamos un retrato ágil de José Artime.

Es el 30 de junio de 1944, en Toulouse en el cuartel Caffarelli. Nitti cuenta que 400 hombres estaban a punto de ser llevados al “Tren Fantasma”, entre los cuales estaba “Artime, un alto y simpático asturiano, habla con sus compañeros con su habitual vehemencia, casi con violencia, y acompaña sus palabras de golpetazos en el aire con su muñón. Ha perdido su brazo derecho en España, en el último año de la guerra. [..]Aquel hombre fuerte y joven y ha sido siempre un ejemplo de energía entre nosotros”.
Esa larga odisea del Tren Fantasma nos lo relatan diversos autores de esta manera: El 30 de junio de 1944, 403 prisioneros del campo fueron transferidos en camiones y autobuses al cuartel de Caffarelli (Toulouse). Los prisioneros eran de 18 nacionalidades, y entre ellos se encontraban 221 españoles.

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El 3 de julio de 1944, los 403 prisioneros evacuados del campo, junto con 150 prisioneros de la prisión de Saint-Michel y 23 mujeres, fueron reunidos en la estación de Toulouse, desde donde, a bordo de un tren destinado al transporte de caballos, partieron hacia Burdeos donde llegaron el mismo día. Al día siguiente el convoy partió en dirección a Angouleme, ciudad en la que permaneció hasta el 8 de julio.

Ese día partió de nuevo a Burdeos donde los hombres son apeados del tren y llevados a la sinagoga de la ciudad, permaneciendo en ella 28 días, hasta el 9 de agosto. El 9 de agosto partirá el tren, con 124 detenidos más (62 mujeres entre ellos) que se unirán a los del convoy inicial. El 12 de agosto el tren llegará a Remoulins y de ahí a Roquemaure el día 18. Ese mismo día los alemanes deciden abandonar el tren y trasladar a los prisioneros a pie hasta Sorgues, en un trayecto de 17 km.

El día 19 el tren llegará a Pierrelatte y Montélimar. La etapa del día 20 de agosto, fue Mentélimar-Livron Loriol-Valence, población desde la cual partirá el convoy el día 21 llegando a Pont de l’Isère. En tren llegará a Dijon el día 24, desde donde partirá hacia Sabrebrück llegando el día 26. Finalmente el tren alcanzó su destino, Dachau, el 28 de agosto de 1944, transportando en su interior a 543 prisioneros (numerados del 93834 al 94376). De los 543, 291 procedían del campo de Vernet, entre ellos 4 mujeres. Las 23 mujeres de Toulouse y las 62 de Burdeos siguieron camino a Ravensbrusk. Durante los 58 días que duró la odisea del convoy, se escaparon del mismo, en diferentes lugares del trayecto, 159 prisioneros (3 mujeres y 156 hombres (entre los que se encontraban 39 españoles)

El primero en fugarse del tren fue un español, Ángel Álvarez que lo hizo el día 3 de julio en Sainte Bazeille (trayecto entre Toulouse y Burdeos). Al día siguiente lo hizo Ramiro Arcas junto con dos franceses en Parcoul-Medillac. El día 10 de agosto se produjo una fuga importante en Dieupentale (trayecto entre Bordeaux y Toulouse), se fugaron 14 personas entre las que se encontraba el español Miguel Pedro. El día 18 de agosto se evadió José Sotura en la zona de Aramón (trayecto entre Remoulins y Roquemaure). Ese mismo día en Roquemaure se evadió Isaac Díaz y Vicente Muzas en Chateauneuf du Pape (trayecto a pie entre Roquemaure y Sorgues). En Sorgues, el día 18 de agosto se evadieron 19 personas, entre las cuales se encontraban los españoles Félix Calleja, Pedro Díaz, Demetrio Gimeno, Francisco López, José Pozuelo, Juan Roca, Esteve Sanz, Pedro Vázquez y Gumersindo Puente.

En Pierrelatte, el día 19 se escapó Nuncio Titonel, y su hermano César se evadió en Montélimar ese mismo día. El día 21 de agosto en Valence, se fugaron 11 personas, entre las que se encontraban 8 españoles: Manuel Cubel, Manuel Ivrania, Manuel Navarro, Huge Parellada, Eugenio Sánchez García, José Urcelay y Gregorio Villelas. Ese mismo día se evadieron Plinio Valls, José Fontán Pérez en Livrol-Loriol. La mayor evasión de prisioneros se produjo en Lecourt (Merrey), 80 prisioneros en total entre los que se encontraban los españoles: León Barragué, Eloi Barriere, Joan Berenguer, Antonio Cervera, Antonio Nicolás, Albert Robert, Benito Ruíz Berlanga, Pelegrino Santi, Juan Serrano Sánchez, José Sors Cannet, Manuel Mediavilla Severiano Mirons y Juan Esteve.

De aquel cruel periplo nos queda el personal testimonio de José Artime:
[…] Trajeron a Vernet a los resistentes que estaban en la cárcel de Foix y en el campo de Noé, para embarcarlos con nosotros en camiones el 28 de junio de 1944, y llevarnos a la caserna (cuartel) militar de aquí, de Toulouse, que se llamaba la caserna Cafarelli. Ahí quedamos 5 o 6 días, al cabo de los cuales nos embarcaron en un tren, que llaman el tren fantôme (fantasma), que era un tren de vagones para caballos.

Nos metieron a 70 u 80 por vagón, y estuvimos dando vueltas por toda Francia. La gente moría de sed y de hambre. Pasamos por Burdeos, Angoulême... Estuvimos dando vueltas por toda Francia hasta que nos devolvieron a la prisión de Burdeos porque los guerrilleros franceses o españoles intentaron impedir que ese tren pasara la frontera alemana porque sabían que en ese tren íbamos muchos de la Resistencia. Venía en el tren, entre otros, el director de la Banca de Francia, que había sido detenido por «actividad antialemana».

Y hubo muchos muertos porque los Aliados intentaron, bombardeando con la aviación, cortar las líneas férreas. A veces las bombas alcanzaban a los vagones. En el vagón en que yo iba hubo dos muertos y tres heridos por esa causa. Pasamos 58 días en ese tren. Tras haber habido muchos muertos en el camino, llegamos a Dachau el 26 de septiembre de 1944.[3]

Así mismo. en el libro de Eugène Marlot – expone esta otra escena que ocurre en Dachau y que también tiene a José Artime como parte del relato:

“Principio de abril (1945) cuando mi amigo Artime, el español, coge el tifus. Lo que faltaba! Lo ayudé a salir adelante y allí está una nueva anécdota, muy significativa, una amistad sin parangón que nos unía los dos, así como unas dificultades que salían a veces y que la ponían a prueba. Ese dia había dejado a Artime solo para ir a charlar con otro francés, a unos metros de allí, en el lado opuesto de la habitación. De repente, lo oigo chillar: “No! Eso no! Eso no ! Socorro! Socorro! Eugene! » Acudo a él precipitadamente. Está sentado en su cama, con la mirada negra relampagueando: “Es él, es él que quiere no sé qué con su Dios, y yo no quiero! Llévatelo!». “El” es mi amigo, el joven cura del norte, que quiso prestarle socorro a Artime, a su manera. Ni un instante pongo en entredicho su buena fe, si me permiten la expresión, pero le doy un pequeño aleccionamiento de prudencia, lo que, de hecho, él entiende perfectamente: “Habrías podido matarlo, en su estado”. Me prometió no repetirlo ».[4]

La vida en Dachau, pasados unos seis meses el larguirucho de Jose Artime ya había perdido unos 20 kilos, y se encontraba en unas condiciones pésimas pero aun así tiene ánimo para ir recogiendo en su memoria lo acontecido: “Un día me llamaron los coroneles de Dachau y me dijeron, bueno, esto se ha terminado para nosotros, porque había mucho tifus, me dijeron, tú eres el más joven y te vas a encargar del “paquete” de dar la noticia a nuestras familias... En Dachau estábamos organizados. El hombre fuerte allí era un gran cirujano madrileño, el doctor Parra, muy conocido ya en la Guerra Civil como cirujano. Este hombre se salvó y le trajeron aquí, a Toulouse, y le cuidaron en el hospital. Luego se marchó y murió siendo director del hospital de Caracas. Era un tío formidable, una buena persona. El 29 de mayo de 1945 fuimos liberados por una División americana en la que había muchos que hablaban español, mejicanos, venezolanos, cubanos. Nos pusieron en cuarentena por el tifus. Había un catalán, Martí Vilar, que pesaba 27 kilos. Aquel día yo tuve una emoción... En Dachau murieron bastantes españoles, pero en el campo en que murieron más españoles fue en Mauthausen.”

Quien esto cuenta, y por el cual han pasado los años hasta fenecer, es un socialista que mantuvo siempre su militancia sindical y política activa durante todo el exilio, y cuyos restos morales descansan en dos lugares: entre el Camp Vernet (Francia) del cual fue durante años el Presidente de la Amicale del Camp de Vernet;, otra parte de esas cenizas fueron entregadas al Mar Cantábrico en la playa de Moneo (Luanco).

Pues bien este hombre y su hazaña moral y vital ha pervivido toda su vida en la logia Toulouse, configurando otra tipología de masón que se veía reconfortado cada vez que salía de las Tenidas y agradecido eternamente al GODF. Pese a todo sus periplo nunca cesó en alabar el trabajo que hacia el Gran Oriente de Francia, como organización y como hombres entregados a una causa la que desarrolla tal organización masónica.

De José Artime, no nos queda ni una sola plancha, al menos no queda constancia en la memoria de la logia, pero sí que hay una presencia importante en cuanto a su proyección moral sobre el taller franco-español, el cual se refieren a Artime con devoción, como un masón cabal y “hombre de buenas costumbres”.

En este sentido José Artime (Dantón) sigue los patrones de los cientos de masones que persisten y persisten en los proyectos masónicos, aunque los talleres caigan y los masones más notables desparezcan del trabajo activo, ellos los cuasi anónimos persisten día tras día, y su estela traspasa generaciones a pesar de su sencillez y modestia y de su propio desarrollo, hombres como José Artime están ahí siempre, proyecto tras proyecto, manteniendo esa línea de dignidad que hace grandes a los hombres vestidos por el mandil masónico.

Como hemos visto cuando hemos referenciado la Logia Toulouse, la figura de José Artime, no se corresponde con un iniciado antes del exilio, ni siquiera pertenece a la primera hornada, aunque él fuera parte del exilio, es más llega en ese tiempo en que el declive se cobija en los talleres franco-españoles. El llega durante la década de los 70 y se incorpora de forma “fuerte y contundente” entre 1973-74 cuando a esos trabajos logiales ya no concurrían ya más que cinco masones españoles: Anguerra, José Artime, Martínez; Sanfeliu, y Domínguez, que junto con el citado Difor, relanzaran los trabajos de la Toulouse, de la cual apenas ya si se hablará de ella como logia española ya que no deja de ser una logia del Gran Oriente de Francia, en parte alejada de los avatares que mediaban en los rescoldos masónicos del exilio.

José Artime, vive en su logia y para su logia, apenas sabemos que visitase otras logias del GOE en el exilio, suponemos que en aquellos momentos, por lo que hemos leído, no debía quedar apenas nada más que proyectos finiquitados, o deseos a medio desarrollar, como creemos que sucedió con la Gran Logia Nacional de Española.

Dantón como fruto del exilio siguió vinculado a los ideales socialistas y obreros, militando en las organizaciones socialistas como el PSOE y la UGT, como había hecho en su Asturias natal, y tal como había hecho en esa tierra, de nuevo restablecida la normalidad en tierras  continuará con años de trabajo en las bocaminas francesas.

Años más adelante, ya jubilado y a consecuencia de la caída cuando visitaba la tumba de su hija Françoise (inclinándose delante de la tumba de su hija), en el cementerio de Toulouse, “ se venció” y fue trasladado al Hospital de Toulouse, donde se debatió durante días. En medio de esa densa niebla que produce la medicación José Artime dejaba caer entre sedosos sueños y “habla del campo del Vernet. ‘Estoy enterrado allí” –aquella frase dicha en presente. El pidió que depositaran sus cenizas en el Vernet (Ariège). Se anima; en medio de ese desamparo se ríe: “es maravilloso!” Vuelven aquellas palabras. Habla de su acción a la cabecera de la Asociación de los mutilados de guerra, de la Asociación de los veteranos del campo del Vernet”.

Como escribiera un familiar en su recuerdo tras dejar sus restos hundidos en la marca cantábrica allá en la Playa de Moniello, este es el recuerdo que dejó:

“Se necesitaría palabras de Roma, de Esparta o de Atenas, para aludir a semejantes caracteres. Carácter todavía visible delante de nosotros ahora, y que todavía parece prolongar su risa, su confianza inalterable...La idea de grandeza: una grandeza sencilla que se enlaza con los actos cotidianos. Grandeza familiar y sin embargo todavía ante nosotros, en la distancia, por este siglo de desconciertos y miedos. Para que el hombre ya no sea el miedo del hombre...”

Con la viuda de José Artime tras entregar sus cenizas al Mar Cantábrico, dimo una vuelta por los lugares en los que vivió Jose Artime

Aquí presento, por tanto como estudioso de la cuestión masónica dos perfiles, tan diferentes, pero ambos fruto y producto del exilio, los cuales a su saber y entender trabajaron en pro de la masonería, durante un largo y a veces penoso exilio.


[1] Campos de Concentración 
[2] NITTI FRANCHESCO, Chevaux, 8 - Hommes 70 - Le train fantôme – el 3 de julio de 1944. Reedición « Mare nostrum », 2004. JÜRG ALTWEGG L'odyssée du train fantôme" Ed. Robert Laffont ; LAURENT LUTAUD PATRICIA Di Scala"Les naufragés et les rescapés du train fantôme" Ed. L'Harmattan " Le train fantôme Août 1944 "FILM - Conseil Général de Vaucluse
[3] SANTOS, FELIX Españoles en la liberación de Francia: 1939-1945, Cap IV.
[4] Eugène Marlot, “Sac d’os”, relato-testimonio sobre el Struthof y Duchau.
TRABAJO ORIGINAL DE VÍCTOR GUERRA .MIEMBRO DEL CEHME (Zaragoza) y DEL IDERM (Francia)
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06 febrero 2011

JOSE MALDONADO Y JOSE ARTIME, DOS MODELOS MASONICOS y la LOGIA TOULOUSE, Y UN EXILIO DE POR MEDIO. (III)

Sigo la con la entrega de esta ponencia que he dividido en 4 entregas sobre dos personajes como José Maldonado (Ultimo presidente de la Republica Española en el Exilio, y José Artime que protagonizó parte de aquel Tren Fantasma que recorrió Francia
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En ese sentido el litigio por el retorno y la ocupación del suelo masónico estaba compuesto por el “celebre trío” -así denomina Olegario Pachón- a Francisco Espinar, José Torrente y Rafael Villaplana; luego estaba el otro grupo, el que componían Arroyo, Blanco, Torregrosa y Samper, al que se unen Gil de Terradillos y alguno de sus amigos, que según Olegario, “eran todos de militancia socialistas, tanto los unos como los otros”.

Este dilema de la univoca militancia partidista- Pachon- lo ve como un problema a la hora de aglutinar a masones de otras tendencias, por ello urge que Maldonado hable con Juan Pablo García, que era Soberano Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 en Méjico, y cuya llamada telefónica o carta, debía hacerse antes de que Juan Pablo hiciese el traspaso de poderes, ya que de por medio había una serie de cuestiones que exponía de este modo “Se habla mucho de Terradillos, pero aquello que hizo el Hermano Araujo expulsando a Morlanes nada menos que del escocismo además de ser completamente irregular…”[1]

El 18 abril de 1978 el mismo grupo que encabeza Jaime Gil de Terradillos le dicen al grupo contrario que ellos en nombre de la Comisión Permanente del Gran Consejo Federal Simbólico constituido en Madrid con fecha 18 de marzo de 1978 y como sucesión legitima del Gran Consejo Federal Simbólico en Méjico actúan de acuerdo a esto poderes y por tanto todos los demás deben quedar bajo tal subordinación incluida la logia Unión Hispana que no había concurrido a la asamblea.

Lo que pasó después ya lo sabemos, el grupo de Espinar y Rafael Villaplana fueron los ganadores en la carrera de los reconocimientos.. Pero esto ya es otra historia de la cual José Maldonado debió estar enterado, pero hay que apuntar que pese a su membresía masónica al regreso a España se le dedican varias páginas y artículos en diarios y revistas, y aunque le preguntan a cerca de esa membresía y la propia masonería nada dice al respecto ni confirma su propia pertenencia a la Orden..

Ese es nuestro hombre, un ser espontáneo que parece decir a todo que sí, pero que luego se ve incapacitado de dar resolución a todos sus compromisos.

La Respetable Logia Toulouse, punto de encuentro.
Nuestros dos biografiados van a tener un punto en común, y ese va a ser precisamente la logia Toulouse, radicada en dicha ciudad francesa, y punto de encuentro de varios exiliados masones y no masones. Los que formen la logia Toulouse serán expresión la viva de la vida masónica de los españoles en el exilio francés.

El GOE y algunas Grandes Logias Regionales, habían intentado preparar la llegada de sus miembros a territorio francés, tal y como lo hizo la Gran Regional del Noroeste (GLRN) en colaboración con el Consejo Soberano de Asturias y León, recogiendo listados de evacuados, y enviando como por ejemplo la GLRN, al masón villaviciosino David Alonso Fresno [2], con fin de preparar el arribo de los hermanos masones y su familias, en un más que inminente proceso de evacuación que se anunciaba por parte de las potencias masónicas como el GOE y de la Asociación Masónica Internacional (AMI) y las potencias masónicas francesas.

Pero la realidad es que la llegada de los masones españoles al país vecino, tras los diversos periplos personales, se puede decir que en líneas generales, que estos fueron bien acogidos por las logias del otro lado de los Pirineos, aunque la gran debacle desbordó cualquier previsión y preparativo. Es cierto que la masonería tanto española como la francesa reaccionó pronto para intentar sacar de los campos de concentración a “suyos”, pero conseguido ese primer objetivo y con un cierto restablecimiento de la vida en Francia, y consecuentemente la vida de los masones españoles en Francia se fue normalizando, y se intentaron relanzar sus trabajos logiales.

Tenemos varias misivas de la llamada Familia Masónica Española, constituida en Paris, en el seno de la Gran Logia de Francia, dirigiéndose al Comité de Secours de la Maçonnerie Francaise aux Refugies Espanols, comunicando la composición de un Comité que presiden a dúo: Lucio Martínez Gil (GOE), y Fernández Armengol (GLE), y diversos masones que estaban en la logia Plus Ultra (GLF) al que además de comunicar la composición del Comité se les solicita la posibilidad de tener alojamiento para algunos de sus miembros para que pudieran desarrollar su tarea entre los que se encontraba el Diputado Alfredo Nistal.

Los objetivos de esta Familia Masónica, (que no era una Obediencia propiamente dicha), para evitar intromisiones era:

1º Hacer un censo completo de los Hermanos emigrados de Españas, localizándolos y proveyéndoles de la necesaria documentación masónica. (Cosa que harián creando dos modelos distintos de documentación uno para el GOE y otro para Gran Logia Española, del primero recibiría Maldonado su correspondiente pasaporte masónico como Maestro Masón)
2º Promover las ayudas de ayuda material, y colocar a los Hermanos en condiciones de rehacer su vida.
3º Procurar con todo ahínco una solución honorable al problema de la emigración masónica española, evacuando a los Hermanos a países donde puedan orientar sus actividades, y obtener además la protección masónica necesaria. Por ejemplo este costo lo evaluaban en unos 2.500 ff. Por persona

Así se iba desgranando los objetivos de querer representar a la Masonería Española ante todas las potencias masónicas, a la vez que se asentaban las bases para unidad masónica española , aunque de alguna manera ya se estaban colocando la tirita en la próxima herida, pues en dicho documento ya se acentuaban que “estar juntas no puede ni deben revestir carácter ritual, no pueden ni deben levantarse columnas en tierra extranjera y en jurisdicciones ajenas, ni menos realizar iniciaciones, ni en general actos ritualísticos, intrínsecamente unidos a la territorialidad que henos perdido

En estos momentos es cuando empezaron a surgir los primeros desajustes en cuanto a poder desarrollar los trabajos de logia, tal y como ellos tenían en la cabeza, desarrollar una masonería española en suelo francés de forma autónoma” ya que ello se vio enturbiado por varios motivos que iremos reseñando

La Familia Masónica era consciente de algunos problemas que se estaban dando por parte de grupos o seudo-logias, que llegaban hasta repartir fondos, de lo cual se queja el citado Comité de Secours de la Maçonnerie Française, y cuya procedencia no parece controlar la comisión paritaria de la Familia Masónica. Por otro lado en 1940 se produce una desbandada de masones españoles que se van de Francia hacia el exilio hispanoamericano, y se crea como cabeza de puente en Méjico, señeras logias recordando a diversos presidentes: de este modo se levantasn las logias : Cárdenas, Compañys o Azaña, dependientes todas ellas de la Gran Logia de “Valle de Méjico”, desenvolviéndose el trabajo masónico no sin algún que otro problema ligados a la territorialidad y a los reconocimientos

En 1943 se empieza a colocar las primeras piedras para que se reconozca al GOE y a su Soberano Supremo Consejo, lo cual tendrá su culmen con el reconocimiento en 1945 del Gran Oriente Español en el Exilio cuyo Gran Maestre era Lucio Martínez Gil,[3] cosa que no tendrá replica en Francia, y no solo eso, sino que en Méjico se terminará reconociendo a la Gran Logia Española, dándoles a ambos organismos la posibilidad de ser oídos en los organismos masónicos internacionales.

Este restablecimiento en suelo mejicano no estará exento de problemas los cuales se dan en el seno de la Obediencia hispanoamericana que se ha creado al efecto, y cuyas problemáticas llevarían a una serie de masones españoles a crear el Gran Oriente Federal de España que se adhiere al Rito Primitivo, y se aleja de este modo de la masonería yorkina, y de claras referencias anglosajona.[4]

La marcha de los masones españoles desde el exilio francés a Hispanoamérica conlleva que la facción que quedaba en Francia se quedase desasistida de cabezas jerárquicas y de referentes claros, y el GOE, como una voz única. Al no existir un elemento aglutinador de los masones en Francia, salvo la llamada “Familia Masónica Española”, con el agravante de que en algunas zonas de Francia estaban confluyendo miembros de las dos potencias que habían existido en España, por un lado el Gran Oriente Español, y por otro la Gran Logia Española, dos potencias masónicas, que tenían su ubicación , perfil y membresía en el territorio nacional muy localizados, pues cuando arriban a Francia no diremos que estaban enfrentados, pero llevan consigo las dos visiones que tenían de la España y el trabajo masónico. Con el éxodo de muchos Hermanos, sin apenas referentes de vital importancia, van a tener que convivir juntos, y luchar por un espacio masónico propio.

Como además no había una organización que los agrupase salvo el ente citado de la Familia Masónica Española, con muy poca capacidad de reacción, pues como hemos visto el catálogo de miembros de la masonería española en el exlio se encontraba muy repartido por el territorio francés, lo que hace que se de en determinados lugares de Francia en donde confluían hermanos masones de diferentes regiones, logias, y Obediencias, una gran problemática al intentar todos ellos articular un trabajo masónico sin la afinidad adecuada, y es más sin objetivos claros; e ignorando muchas veces la realidad circundante y legislativa.
Lo cual viene lo viene a confirmar una comunicación del ente paritario citado, en la cual se dice que se quería abrir un taller compuesto por quince Hermanos procedentes del GOE y de GLE y cuyo título distintivo era Hispania y cuyo Oriente se situaba en Paris, a la vez que se comunicaba que se había llegado a este acuerdo con la logia Plus Ultra de la Gran Logia de Francia también en Paris.

No debemos olvidar tampoco que esa pujanza de los masones españoles movilizando a las logias de las Obediencias francesas, para recabar de éstas ayuda y colaboración, creaba a las propias Obediencias autóctonas francesas (GODF y GLF) graves problema y desajustes, ya que por en medio estaba el principio de Territorialidad, lo que hacía que los masones españoles se vieran atenazados por una doble decisión o circunstancia, o bien se integraban en las logias francesas ante lo cual había muchas resistencia, o era muy difícil, por no decir imposible, establecer logias españolas en Francia, dados los ya comentados principios de territorialidad de las Obediencias francesas.

Esta problemática que parece banal, podemos decir que en clave masónica, ponía en graves apuros a los españoles que no se arredraban ante la situación y con la ayuda hermanos de logias del GODF o de la GLF, o de forma autóctona tras la liberación de Francia se lanzaban a levantar logias cuasi “salvajes.

En conjunto recogemos las siguientes logias funcionando: España (París) Ambrosio Ristori (Burdeos); Exilio en Mompelier; Franklin-Roosevelt (Montauban); Reconstrucción (Toulouse) Libertad en Bayona, estas son las que expone el Diputado de la Logia España en 1948, José Ballester Gonzalvo, las cuales trabajan o habían trabajado bajo los auspicios de la Gran Logia de Francia; y luego estaban Iberia en Paris; Esperanza (Marsella) 27 Noviembre en Montauban, y la Logia La Toulouse; todas ellas bajo la tutela del GODF.

Está claro que nada se recoge cerca de las logias o grupos de Hermanos masones españoles trabajando bajo la “Bóveda Celeste”, o como “logias salvajes” aunque tenemos certeza de que las haberlas las hubo, tal y como se demuestra con el embrión que van a poner en marcha en Toulouse, una serie de masones españoles que con la estimable ayuda de masones del GODF, los cuales van a decidirse a crear un taller masónico español, instalando en diciembre de 1944 el primer colegio de oficiales de la logia Toulouse en la que participan: Eduardo Caron (VM); Manuel Palma (1º VG); Miguel Casas (2ºVG); Josa Albert (Or); Armando Rebello (SEC) Salvador Guerrero (ME); Jaime Cabanach (MC); Francis Guerra (GT) Antonio Difort (H); y Santiago Alfonso (GT); todos ellos provenían de logias, como Themis (Barcelona); Trafalgar (Algeciras); Riego (Asturias); LIFE (Madrid); Lealtad (Alicante) Álvarez Castro (Gerona) Isis y Osiris (Sevilla) etc[5]; colegio de oficiales que será secundado por unos treinta masones. Dicha logia se desarrolla bajo la tutela de los propios españoles, siempre con la esperanza y el objetivo de la reconstitución de los entes masónicos españoles, y con la mirada puesta en el retorno a España.

Diversos jarros de agua fría les van viniendo encima, por un lado la instalación de las bases americanas en España, el debut de la guerra fría, y la poca contundencia de algunas diplomacias europeas sobre el régimen franquista iban haciendo ya muy largo el posible retorno, a la vez que se complicaba su existencia masónica en Francia, y aunque ellos siguen con la idea de desarrollar un modelo masónico propio en Francia que fuese el germen de la reconstrucción, y es más se empeñan en dotarse de los mimbres necesario, entre 1945 y 1947 inician unos once profanos, entre ellos a Manuel Anguerra, que luego jugará un papel importante en el devenir de la logia, no será suficiente para poder resistir.
La problemática en la que desenvolvían los masones españoles y que salpicaba a las Obediencias francesas, se ve observa muy bien, aunque faltan datos para llegar a tener una idea cabal del proceso, pero aun así ello nos aporta los datos necesarios para hacernos una composición de lugar a través del “Compte[6] Rendu” del Gran Oriente de Francia de 1945.

En este documento se recoge el conflicto interlogial, en que se ve envuelta la logia Iberia, en aquellos momentos trabajaba bajo los auspicios del GODF; y cuyo delegado expone las condiciones de funcionamiento del taller y de los masones españoles en tanto que eran agrupados en logias de lengua española y adheridas bien al GODF o a la GL; , pero manifiesta, el miembro que informa al Consejo de la Orden del GODF, que había algunas logias que no estaban adheridas a ninguna Obediencia; cuestión que debería estar creando una compleja situación, al decir un Consejero de la Orden (GODF) que estaba presente en tal reunión: “ la situación de los masones españoles era simple. Que quizá lo complicado era quizá las dificultades que ellos mismos tenían para concretizar su pensamiento, y que en todo caso su idea es constituir una Masonería Española sin la obligación de incorporarse a la GLF o al GOD u otras Obediencias”

El Hermano Groussier, presente en la reunión plantea que la situación era compleja, ya que algunos demandaban lo contrario, y es más había quien en ese Consejo planteaba que la solución era, según para quien, crear una Masonería española en ligazón con el GOE refugiado en Méjico con la posibilidad de aliarse con la Gran Logia Española; carambola difícil realización, aunque los Hermanos masones franceses tenían claro que su rol era el de ayudar moralmente a reconstruir de forma independiente de esa masonería, como estaba sucediendo en Marsella o en otros lugares.

Para Artur Groussier, Gran Maestro del GOdF en aquellos momentos, exponía que tal vez la mejor solución era crear una Obediencia provisional en territorio francés, pero también observaba que había logias adheridas a diferentes Orientes que presentaban entre ellas profundas divisiones, ya que el Gran Oriente Español se había reorganizado en Méjico, pero no en Francia. Ante ello un Hermano español, que no se identifica en el acta, y al que se le invitan a expresarse en tal reunión, aporta varias pistas sobre la situación, la cual retrataba de este modo:

“ La logia Iberia, no es una logia española es una logia francesa sumida bajo la disciplina de masonería francesa y no comprende a los españoles masones que trabajan en la masonería francesa.. y nuestra situación es igual que en 1939, una masonería representada por el GOE y por la Gran Logia de España”

La situación como vemos en el exilio francés era complicada, y tal vez ello explique el baile de fechas y Obediencias que presenta el currículo de José Maldonado. No olvidemos que hacia Méjico y hacia otros lugares se habían ido tanto el Gran Maestre y parte del Consejo Federal Simbólico, y como decía el delegado en el “Compte Rendu” diversos Hermanos habían: “Encontrado en la Obediencia Mejicana una hospitalidad más completa”.

En dicho Consejo, el Hermano Fournier, miembro de dicho organismo del GODF, el cual había ayudado a los Hermanos masones españoles siendo director de un centro de acogida en los Pirineos, planteaba que el GODF renunciara al principio de territorialidad, y permitieran a los masones españoles trabajar en Francia para que estos pudiesen desarrollar su masonería, y trabajar en pro de un posible retorno a España, para de este modo recuperar sus viejos trabajos logiales.

Si bien era un objetivo loable, para lograrlo antes era preciso que el GODF y la GLF renunciasen a ese principio de territorialidad ya comentado, y tanto una Obediencia como otra no parecían estar muy por la labor de ceder tal potestad; aunque en tal sesión del Consejo de la Orden del GODF, se arranca un compromiso, la menos en lo que respectaba a la logia Toulouse, se tomaba el acuerdo de que fuera una logia puramente española, y que trabajara en ella y en común los Hermanos de las dos Obediencias españolas, y con el visto bueno de la Comisión del GOdF y previa consulta con la AMI, lo cual planteaba un futuro esperanzador.


[1] Este es un tema interesante ya que demuestra los desencuentros que había entre un exilio y otro, no solo ya de Méjico, y Francia, sino que Morlanes hacía llegar ese descontento a Marruecos, y causaba de ello Arauz con una intromisión en los temas del simbolismo importante cuando carecía de poder para ello, por cuyo motivo se decide crear una Gran Logia Nacional Española a la que Morlanes le da el beneplácito y adhesión. El GOE, tal como expone Morlanes en marzo de 1971- se iba convirtiendo en una Obediencia irregular, en tanto que se le iban cayendo las logias, como la Anteo de Tánger, y masones como Morlanes, que presenta su baja en la Unión Hispana, y ante el Gran Delegado para Europa del GOE. Aunque veinte meses después vuelve a solicitar su reincorporación a dicha logia, “ al haber desaparecido las causas que me impulsaron a ello y muy en contra de mis deseos”.
[2] GUERRA GARCIA, Victor, La Masonería en el Oriente de Asturias, Oviedo. Masonica.es, 2009,pp. 168-231
[3] Lucio Martínez Gil, de profesión zapatero, ingresó en la logia Hispanoamericana el 24 de noviembre de 1919, en 1931 lo encontramos en la logia Primero de Mayo de Madrid. Fue nombrado Gran Maestre interino en la Asamblea Extraordinaria de GOE del 14 mayo 1938.
[4] Lo cual hace que Angel Rizo Bayona con Juan Pablo Jarcia, Justo Caballero, Enrique Barea y otros Hermanos envíen a “Todos los Hermanos Masones del Grande Oriente Español esparcidos por la superficie de la Tierra” para que acudieran a votar una candidatura a Gran Maestre, ya que Lucio Martínez Gil se negaba a ello, ocupando éste último de forma interina tal puesto cuando debía haber hecho elecciones en tanto que los Reglamentos lo ordenaban de forma precisa
[5] ARNAL. F. Le 25 avril 5998. Cinquantenaire R. :.L . :. Toulouse, Toulouse 1998.
[6] GODF. Compte Rendu. Aux Ateliers de la Federation des Travaux de L´Assemblée Générale du 17 au 2o septembre 1985. Paris.

TRABAJO ORIGINAL DE VÍCTOR GUERRA .MIEMBRO DEL CEHME (Zaragoza) y DEL IDERM (Francia)

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