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03 junio 2014

La Francmasonería y la Revolución Francesa.



Ahora que el insigne historiador y jesuita: José Antonio Ferrer Benimeli  ha visitado una logia del Gran Oriente de Francia (GOdF)  Rosario de Acuña,  con sede en Asturias (Gijón) para impartir una lección en Tenida Blanca sobre la Revolución Francesa y el Gran Oriente de Francia , será bueno  sacar a la luz y en castellano este texto traducido por el Hermano Saúl Apolinaire,  que recientemente pasado al Oriente Eterno.

Valga pues este trabajo como complementación de lo expuesto por Ferrer Benimeli

VG

Título original: Freemasonry and Revolution (Freemasonry Today)

Parece ser que cuando en el siglo 18 hubo una revolución, los francmasones no fueron ajenos.

La Revolución Americana tuvo muchos masones apoyando la causa y con el estallido de la Revolución Francesa en 1789, los francmasones estuvieron otra vez apoyando las distintas facciones, con la preeminencia de Luis Felipe II, Duque de Orleáns, Gran Maestre del Gran Oriente.

Pero los francmasones estaban divididos, sus diferentes puntos de vista y lealtades cambiaron no solo el curso de la Revolución sino la percepción de la francmasonería en Francia y alrededor del globo.

El simbolismo masónico aparece en forma destacada en la propaganda revolucionaria: en panfletos oficiales hay símbolos como el Ojo que todo lo Ve y la plomada, que se usaron para ilustrar la supuesta iluminación y justicia alcanzada por la Revolución Francesa.

El Iluminismo en sí, alcanzó preeminencia por escritores como el francmasón Voltaire, influenciando los orígenes de la Revolución con trabajos con vínculos masónicos, como Los Derechos del Hombre que Thomas Paine escribió en su apoyo.

La Revolución, sin embargo cayó en la violencia y disturbio político, el camino iluminado de la libertad quedó ensangrentado con una cantidad estimada entre 15.000 y 40.000 personas guillotinadas- la guillotina recibió su nombre por el Dr. Joseph-Ignace Guillotin, médico, miembro de la Asamblea y francmasón.

Luis Felipe, Duque de Orleáns.

El Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Luis Felipe, Duque de Orleáns visitaba Inglaterra con frecuencia. Era amigo del Príncipe de Gales, quien había servido como Gran Maestre de la Gran Logia inglesa de los “Modernos”. Luis Felipe sostenía puntos de vista liberales y era despreciado por María Antonieta; la corte real sospechaba que ambicionaba el trono.

La política francesa estaba a la búsqueda desesperada de reformas, los Estados Generales, la Asamblea Representativa, consistía del Primer Estado (el clero), el Segundo Estado (la nobleza) y el Tercer Estado (la gente común, propietarios de tierras, mercaderes y profesionales).
La agitación dentro del Tercer Estado creció cuando en 1789 un grupo de liberales exigía un cambio. En ese momento, Luis Felipe encabezaba la minoría liberal del Segundo Estado. A continuación animó a un pequeño grupo de nobles a integrar el Tercer Estado, que se declaró a si mismo como Asamblea Nacional en junio de 1789.

Luis Felipe llegó a ser conocido como Felipe Igualdad y se acuñaron medallones con su imagen y el título de Padre del Pueblo. Se convirtió en la opción obvia de reemplazo del Rey, pero su posición era débil.

Los intentos de escape del Rey en junio de 1791, cambiaron la posición de los monárquicos constitucionales y Luis Felipe votó por la ejecución de Luis XVI, quizás en un esfuerzo de distanciarse del rey y salvar su propia vida. Pero Luis Felipe quedó involucrado en un complot que incluía a su propio hijo que planeaba derrocar al gobierno revolucionario y fue guillotinado en noviembre de 1793.

El marqués de Lafayette
El Marqués de Lafayette era un noble que también abandonó el Segundo Estado para unirse el Tercero, asegurándose un lugar como líder de la Revolución. A pesar del hecho de que tanto Lafayette como Luis Felipe eran francmasones, estaban lejos de tener coincidencias.
Lafayette había estado previamente involucrado en la Revolución Americana; después abrazó la Revolución Francesa apoyando las reformas liberales sin dejar de estar consciente de la necesidad de una monarquía constitucional.

Fue electo vicepresidente de la Asamblea Nacional y comandó la Milicia de París (después Guardia Nacional) luego de la pacificación de las multitudes que habían asaltado la Bastilla el 14 de julio de 1789.

Lafayette apoyó la tolerancia religiosa, la libertad de prensa y la emancipación gradual de los esclavos- su pasión por las reformas se muestra en su promoción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que fue adoptada por la Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 1789.

Esa devoción por la reforma y la Revolución no impidieron que se ganara muchos críticos como por ejemplo el francmasón Jean-Paul Marat.

Lafayette, como noble y monárquico estaba expuesto a las críticas y sus acciones al ordenar a la Guardia Nacional que abriera fuego sobre la turba en julio de 1791, hizo surgir un sentimiento en su contra. Fue declarado traidor por la Asamblea en agosto de 1792 después de los rumores de ciertos planes para marchar sobre París a derrocar el gobierno de la revolución.

Lafayette que había estado al frente de las fuerzas armadas en preparación de un ataque austríaco, buscó refugio en Liege, donde quedó como prisionero por cinco años a pesar de la intervención de los Estados Unidos para su liberación.
Fue liberado en 1797 pero Napoleón impidió que retornara a Francia hasta 1799. Y a pesar de tales dificultades siempre continúo siempre un liberal defensor de los derechos del hombre.
Jean-Paul Marat
Marat era un médico que había visitado Inglaterra en el inicio de los 1770s y durante esas visitas fue hecho francmasón en Londres, con un certificado de membresía emitido por la Gran Logia el 15 de julio de 1774.

Mantuvo firmes puntos de vista liberales y escribió el novedoso “Cadenas de Esclavitud”, publicado en Newcastle en 1774. Volvió a Francia, donde ejerció la medicina.

En los albores de la Revolución trató de influenciar sobre los progresos del Tercer Estado, publicando panfletos y periódicos criticando constantemente a los poderosos. Fue arrestado prontamente por su beligerante campaña contra el hermano francmasón Lafayette. Sus puntos de vista llegaron a ser tan ácidos, atacando y criticando a los poderosos de la Asamblea Nacional, que tuvo que pasar a ocultarse en los sótanos y catacumbas de París.

Después de la revolucionaria Comuna de París, comenzó la insurrección el 10 de agosto; la Asamblea Legislativa que se había formado en apoyo de la monarquía constitucional , colapsó y Luis XVI fue tomado prisionero.

La Asamblea Legislativa estaba dominada por los Girondinos, republicanos liberales que incluían a librepensadores como Thomas Paine. Sin embargo, su posición cautelosa ante la ejecución del rey selló su destino como siendo “realistas”.

Los radicales Jacobinos tomaron el control y se publicó una lista de oponentes. Marat salio de su escondite y fue electo a la Convención nacional. Ácidamente atacó a los oponentes del republicanismo radical, especialmente a la facción Girondina, y su feroz propaganda fue adoptada por otros radicales como Robespierre.

Los Girondinos colapsaron en junio de 1793 y Marat sobrevivió hasta que fue asesinado por la Girondina Charlotte Corday el mes siguiente, mientras se bañaba.

Ella estaba indignada por la ejecución de Luis XVI. La muerte de Marat llevó a que miles de Girondinos y realistas fueran ejecutados.

Esos tres francmasones tuvieron todos un rol dominante en el desarrollo de la revolución aunque fallaron en trabajar juntos y tomaron caminos divergentes en el transcurso de la revolución.

Solo Lafayette sobrevivió para ver la restauración y el fin de Napoleón, pero soportó grandes sacrificios por sus opiniones liberales. Marat parece haber estado abrumado por la amargura atacando a Lafayette por ser monárquico y miembro de la nobleza.

Luis Felipe, el Gran Maestre aparece siempre manchado por el deseo de ganar el trono para sí, votando la ejecución del rey y aún condenando a su propio hijo por el complot de la marcha sobre París.

Los Bonaparte y la francmasonería
Napoleón Bonaparte había sido un apoyo de los jacobinos radicales y fue ascendiendo rápidamente por todos los rangos militares franceses. Tomó preeminencia después de sofocar una insurrección realista en octubre de 1795 y fue llevado al poder en 1799 como Primer Cónsul, cinco años mas tarde se coronó a si mismo como Emperador de los Franceses.

No hay evidencia de que Napoleón fuera un francmasón aunque cuatro de sus hermanos lo fueron: José a quien Napoleón hizo Rey de Nápoles y Sicilia en 1806 y Rey de España en 1808; Luis, Rey de Holanda en 1806; Jerónimo, Rey de Westfalia en 1807 y Luciano, Ministro del Interior.

Napoleón ubicó a sus cuatro hermanos en posiciones prominentes controlando a la masonería dentro del Imperio: José fue Gran Maestre del Gran Oriente y Luis, Diputado Gran Maestre.

Jerónimo fue Gran Maestre del Gran Oriente de Westfalia y Luciano un miembro del Gran Oriente de Francia. Es ciertamente sugestivo que Napoleón hubiera considerado a la francmasonería como una amenaza a su gobierno.

Debido a que la francmasonería se involucró en la Revolución Francesa, llegó a quedar asociada a los ideales revolucionarios y hay muchos escritores que sugieren que los francmasones de Francia estaban detrás de la Revolución misma.

Las diferencias entre esas figuras sugiere otra cosa; refleja la complejidad de la Revolución y cómo las ideas políticas diferentes entraron en conflicto con las ideas propias.
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