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11 abril 2015

LA BORINQUEÑA , letra de un Masón Asturiano.

Ribadesella 008

El otro día  escuchando  al Ofeón de Castrillón y sus habaneras, me vino al recuerdo  La Borinqueña, que es el himno de Puerto Rico.

https://youtu.be/CK9tibAUAn8?list=RDCK9tibAUAn8

Pues bien, la letra es de  1903 la cual luego oficializada en 1977 como  Himno oficial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico

LETRA DE LA BORINQUEÑA

La tierra de Borinquen 
donde he nacido yo,
es un jardín florido
de mágico primor.
Un cielo siempre nítido
le sirve de dosel.
Y dan arrullos plácidos
las olas a sus pies.

Cuando a sus playas llegó Colón;
exclamó lleno de admiración:
"¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! 
Esta es la linda tierra que busco yo".
Es Borinquen la hija,
la hija del mar y el sol.

Del mar y el sol.
Del mar y el sol.
Del mar y el sol.
Del mar y el sol.

Pues bien la  letra de la Borinqueña, muy del estilo de 1900,  se debe ni más ni menor que a un asturiano como fue Manuel Fernandez Juncos, un activo francmasón nacido en Trasmonte, una pequeña aldea de Ribadesella, aquí les dejo con la reseña sobre su vida.

http://www.asturmason.net/2008/03/manuel-fernndez-juncos-y-la-masoneria.html

Víctor GUERRA

27 octubre 2012

INDIANOS ASTURES EN CUBA y PUERTO RICO (III)

 

Composición y distribución de los masones indianos del Oriente de Asturias.
Aunque no se han hecho tablas específicas de edad, puesto que los datos son escasos al respecto, se quiere dejar apuntado que partiendo de los datos que se tiene, el arco de edad en que se inician los masones asturianos aquí reseñados está entre los 24 y 35 años, con un porcentaje mucho menor a partir de los 40 años.

También es de reseñar que el cómputo general de masones del Oriente de Asturias y ubicados en las distintas logias en Cuba, hay ocho grados capitulares, con cargos importantes dentro de los talleres, llegando incluso alguno de ellos a la Veneratura como en el caso del sastre piloñés de Villamayor, Fernando Rojo, que llega a Venerable de la logia Reforma 112.

En los cuadros siguientes, podemos comprobar no sólo el lugar de procedencia de la mayoría de los reseñados, sino también el ámbito profesional en el que se mueven los masones asturianos del área oriental que se ha trazado y que tienen su residencia en Cuba.

Lugar de origen de los masones del Oriente de Asturias en Cuba
Infiesto : 13 Ribadesella: 10 Villaviciosa:7 Llanes. 7
C. Onís: 3 Colunga: 3 Peñamelleras: 4 Nava :1
Cabrales:1 Cabranes:1 Dudosos en cuanto a un origen cierto: 4

Los francmasones detectados se localizan en su mayoría en las zonas marítimas, como son Ribadesella, Villaviciosa, Llanes y la zona de Ribadedeva, que se añaden a los lugares donde hay miembros de la masonería tanto del siglo XIX como del XX, aunque llama la atención la aportación masónica del Concejo de Piloña, que arroja el número más importante de miembros, y donde apenas si se registran oriundos de este concejo en los diferentes talleres que se dan a los largo de los dos siglos en que se desarrolla la historia de la masonería especulativa asturiana.

Otras de las cuestiones que no deja de sorprender es la falta de presencia de hiramitas provenientes del Concejo de Cabranes en las logias de Cuba, y más cuando tanto se había hablado dentro de las logias asturianas del siglo XX, que la aportación cabranesa indiana a la masonería era grande; y es paradójico que un concejo que además contó con un importante número de emigrantes arroje finalmente un balance tan deficitario. Estas circunstancias nos hacen sospechar que, o bien esos datos que se barajaban eran datos referentes a masones iniciados en el siglo XX; o que quedan mucha labor por realizar en cuanto a la exacta localización y ubicación de los emigrantes que obtuvieron la condición masónica.

Profesiones de los masones asturianos del Oriente de Asturias en Cuba

Profesiones Nº y % Profesiones Nº y %
(1) Comercio 25(46,2%) (7) Periodista 1(1,8%)
(2) Tabaqueros 6 (11,1%) (8) Industrial 2(3,7%)
(3) Empleados 5 (9,9%) (9) Sastre 1(1,8%)
(4) Militar 3 (5,4%) (10) Mayordomo 1(1,8%)
(5) Hacendado 2 (3,7%) (11) Zapatero 1(1,8%)
(6) Resagador 1 (1,8%) (12) Dependiente 1(1,8%)
· No consta profesión en 5 miembros (9,2%)

A la vista del cuadro adjunto destaca sobre manera como actividad profesional mercantil la del comercio, aunque no queda claro cuando se habla de comercio, si se refieren a que son propietarios o ejercen alguna profesión dentro de tal sector profesional, tan sólo hay un caso en el que se nos dice explícitamente que su profesión es la de dependiente. La estadística nos está indicando que los oriundos de la Cornisa Cantábrica dominaban en general el sector comercial de pequeños y medianos establecimientos de ultramarinos, aunque comparado el empuje empresarial de los asturianos con otras comunidades asentadas en Cuba, vemos que los asturianos iban bastante por detrás del resto de sus convecinos en cuanto a la iniciativa empresarial.

La actividad tabaquera ocupa un lugar cuasi preferente, como registra en la estadística, aunque es de lamentar la falta de explicación exhaustiva al respecto, que nos definiera sise traba de fabricantes, (a excepción de uno que lo indica), o si se dedican al simple comercio, aunque sabemos que algunos de estos tabaqueros fueron primeramente comerciantes o prestamistas de pequeños agricultores o productores.

Muchos de los emigrados no pasaron de simples empleados, aunque hubo una minoría , no siempre arraigada en la francmasonería que destacaron en el sector tabaquero haciéndose con la propiedad de grandes firmas tabaqueras como Corona o Partagás, lo que les permitiría, gracias a esa pujanza económica integrarse en la alta burguesía peninsular de la isla.
En general se desprende de los datos que se han manejado un cuadro profesional típico de la emigración, en el cual abundan los autoempleados y pequeños propietarios, donde al revés de lo que estaba pasando en la región asturiana, hay poco hueco para las profesiones liberales, que se cuentan con los dedos de una mano.

A excepción de la ausencia de las profesiones liberales concretamente de abogados en las logias cubanas, el resto de parámetros no difieren en gran medida de los datos que arrojan las estadísticas socio-profesionales del resto de los masones españoles en Cuba, o incluso de los datos de las logias de la metrópolis.

Otro de los comportamientos estudiados es el asentamiento socio profesional de “Los Hijos de la Viuda,” que como dice el profesor Castellanos “configuran una estructura definida por un predominio mesocrático urbano de comerciantes y industriales y empleados “, que en general respondiendo a dicho concepto hay una alta predilección por el asentamiento de los masones en los núcleos urbanos como son la capital de la isla: La Habana, seguida de las ciudades de Cienfuegos y Santiago.

Asentamiento socio-profesional de los masones del Oriente de Asturias en Cuba

Profesiones (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7) (8) (9) (10) (11) (12) Total
Habana 9 4 1 1 1 1 17
Victoria
Remedios 2 1 3
Cárdenas 1 1 1 3
Bejucal 1 1
Cienfuegos 8 2 10
Santiago 3 1 1 1 6
Gibara 1 1 2
Matanzas 1 1 2
Regla 1 1 2
Cabañas 1 1
Guantánamo
Caibaren
Victoria 1 1
Sagua 1 1

...) sería la profesión, cuyo valor se puede ver el valor en el cuadro anterior1899.. En la ficha de 5 miembros no consta la profesión y casi todos habitan en la Habana
Hasta aquí, lo que respecta a la Isla de Cuba en el siglo XIX.

Los Masones del Oriente de Asturias en Puerto Rico
Puerto Rico es también un de los receptores de la emigración asturiana, aunque en mucha menor medida que en Cuba, pues entre en 1885-1890 tan solo emigran a dicho país 489 asturianos y en los cinco años siguientes lo hacen otros 435, cantidades nimias si las consideramos con respecto a Cuba..

Por esas razón la incidencia de asturianos en dichas logias ha de ser cuantitativamente muchisímo menor, aunque no por ello deja tener su importancia, puesto que ocupan también dentro del escalafón social un papel nada desdeñable, concretamente entre la burguesía comercial que allí se establece.

En el listado que aporta Ferrer Benimeli, se nos da una relación de dieciséis hiramitas de origen asturiano, de los cuales sólo ocho podrán ser identificados como asturianos a través de la adopción de sus simbólicos, pero ha habido la suerte de que las referencias documentales nos ha aportado distintos elementos para confirmar su origen. Así se configura el cuadro de cinco masones que están documentados como originarios de la zona oriental de Asturias.

Esos oriundos de Asturias están localizados en cuatro concejos: Peñamellera, con el francmasón “Santander”, Llanes con el hiramita “Oviedo”, y Ribadesella con tres francmasones: “Demóstenes”,Oviedo” y “Ribadesella”; y por último un oriundo de Nava, el h:. “Pelayo”.

Todos ellos están ubicados en cuatro logias, siendo la Palafox 174 la que más asturianos tiene en su seno, contabilizándose un total de cinco de ese primer cuadro de dieciséis francmasones que aportaba el profesor Benimeli.
El cuadro socio- profesional es bastante explícito en su composición y presenta un perfil profesional de un carácter tal vez más alto que el de sus hermanos en Cuba.
Francmasones de la zona oriental asturiana en Logias de Puerto Rico durante el Siglo XIX

Nombre y Apellidos     Nombre Simbo Profesión   LOGIA             Ciudad                Años
Francisco Guerra Cosío
Santander
Industrial Palafox 174 Abandames 1899-1902
Francisco Fano Oviedo Comerciante Caridad 183 Llanes 1893
Manuel Fdez. Juncos Demóstenes Escritor Cap.Prv.Pto. Rico Ribadesella 1884
Rafael Fernández Juncos Cp. Lanuza 39 Ribadesella
Francisco Fernández Juncos Covadonga Comerciante Palafox 174 Ribadesellla
Graciano Fdez Ruisánchez “Ribadesella Comerciante Palafox 174 Ribadesella 1989
Ramón Fdez. Ruisánchez Oviedo
Industrial
Palafox 174 Ribadesella 1899-90
Celestino García Suárez Pelayo Propietario Borinquen 81 Nava 1889/91
* Los nombres en negrita. Significa que tienen hecha una pequeña nota curricular

Como ya es norma en este trabajo, lo primero que se ha planteado una vez analizados los datos del taller, obediencia, etc, es preguntarse Quiénes son esos francmasones que un buen día toman la maleta, cruzan el océano y emprenden una nueva vida, sin saber si retornarán ricos a sus tierras de origen o volvían como pobres parias que marcharon en busca de una esquiva y casi utópica riqueza.

Nuestras dudas las hemos podido ir resolviendo, a falta de poder acceder a los posibles archivos de Puerto Rico y Cuba, gracias a los expedientes incoados por los servicios documentales de Comité de Represión del Masonería y el Comunismo, que nos aportan breves fichas de las cuales hemos ido desgranando estos escasos datos.

De los cinco nombres del listado anterior sólo tenemos datos de tres de ellos, y sólo de dos con cierta profundidad.

Víctor Guerra.

15 octubre 2012

Perfiles masónicos de Indianos del Oriente de Asturias en logias de Cuba Siglo XIX

 

Seguimos con la entrega de este trabajo sobre la presencia de asturianos del Oriente de Asturias en la masonería cubana y de un  total del listado que a dia de hoy tengo sobre posibles masones asturianos en Cuba, decir que tendré  unos 375, pues de todo ellos, lo pertenecientes al Oriente de Asturias  y que tenga algún que otro dato solo son unos cincuenta  y cuatro masones inscritos en los talleres sitos en la Isla de Cuba que son del Oriente de Asturias  y de algunos de ellos  tenemos algunos datos:

Eugenio Allende. Aunque su simbólico es el de “Eón”, éste no nos indica su procedencia, pero si nos atenemos a que hay “Allendes” con capital indiano en Ribadesella, y además está en la misma logia que Juan Alvarez García de simbólico “Ribadesella”, con el cual comparte no sólo la profesión de “comerciante”, sino que coinciden en el tiempo dentro del taller sito en ciudad de Cienfuegos, no sería muy aventurado considerarle como originario de dicho concejo.

Juan Amieva García. Nacido en 1868, su simbólico es “Llanes”, lo que indica a tenor de dicha adopción y de sus apellidos que es nacido en dicho concejo. Se encuentra adscrito a la masonería desde 1893 y en 1895 obtiene el grado de Maestro Masón, ejerciendo de Secretario del taller 2ª Unión y Concordia 194, ubicado en los Valles de La Habana.

Se le abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Española.

Severo Ardisana Noriega. Se le ha adscrito a la zona de Llanes de donde son oriundos sus dos apellidos. Está soltero y su profesión es la regazador.
En la logia La Santiaguense 46 es conocido por un simbólico, muy típico por otra parte, entre los originarios de la zona, que tienen predilección por el personaje de “Pelayo”. A su vez, éste francmasón figura con el cargo de Portaestandarte y tiene el grado de Maestro Masón.

Se le abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Española.

Manuel Atalaya Cossío De este francmasón apenas si había unas notas perdidas por los expedientes de su logia, la Porvenir 94, y a través de ello y de sus crónicas como periodista en el órgano oficial de la Liga Universal de los Librepensadores “El Librepensamiento”, se ha podido ir desentrañando su pequeño historial. Proviene de una familia de la zona de Abandames, con un posterior asentamiento en Villaviciosa. Adopta nuestro biografiado el simbólico de “Giordano Bruno” en recuerdo del pensador italiano del Renacimiento encarcelado y quemado vivo por la Inquisición.

De muy joven emigra a América, donde, tras un accidentado periplo, llega a Cuba, ingresando en la logia antes citada, donde le encontramos con el grado de Maestro Masón y el cargo de Orador e incardinado en los movimientos independentistas de la isla caribeña.

Francisco Balbín: ocupa el cargo de Gran Maestro de Ceremonias dentro de la Gran Logia Simbólica de la Isla de Cuba, y es de los pocos asturianos que están adscritos a las logias de marcado carácter antillano: La Gran Logia Simbólica de la Isla de Cuba, que surge de la fusión entre el Gran Oriente de Colón y la Gran Logia Isla de Cuba, y cuyo resultado es la Gran Logia Unida de Colón e Isla de Cuba bajo los auspicios del GONE.

José Barros Coviella es natural de Villaviciosa, o al menos así se estima, tras encontrar a otro individuo con los mismos apellidos en una relación de “Hijos de Villaviciosa y su Concejo en la Habana”. Está adscrito a la logia Unión Hispano- Americana 132, donde hay un originario de Villaviciosa y varios del área de este estudio.

Juan Bautista Naredo, “Infiesto”: su simbólico nos indica su origen, y más si tenemos en cuenta que hay fichados diversos “Naredos” en la zona de Villaviciosa y Cabranes. Tiene el grado de Maestro Masón (3º) y figura en 1880 como lismonero de taller Beth-ila 142 de Matanzas.

Se le abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Espoañola.

Rafael Carriles Carrera: su simbólico “Hontoria”, nos traslada al verde valle llanisco de donde es originario este francmasón, que ocupa el cargo de 1º Vigilante dentro del taller Hijos de Palestina nº 40, que ayudará a fundar junto con otro medio centenar de hermanos masones. Entre ellos se encuentra el Guarda Templo con el simbólico “Pelayo”, que corresponde a Justo Cueto Peláez, y que no hemos incluido en el listado por ofrecer dudas su pertenencia al oriente asturiano, aunque sus dos apellidos son de neta raigambre en esta comarca.

El hermano “Hontoria no está en los listados de Ferrer Benimeli, sino que sale de una referencia de Castellanos Gil sobre logia antes citada, que cuatro años más tarde de su fundación abandona el GONE para pasar al GOE, por razones relacionadas con el enfrentamiento entre Obediencias, tal y como se recoge en el siguiente texto:

“...puesto que se les había prohibido a principios de 1893 las vistas de masones pertenecientes a otras obediencias. Esta medida fue enjuiciada por los miembros del taller como una intromisión del Capítulo y que atentaba contra la “ Libertad, Igualdad y Fraternidad, Además consideraban que con dicha medida se pretendía evitar la discusión de temas importantes como el “capital y el trabajo” y” la pena de muerte” y otros que afectaban a cuestiones y problemas sociales

Y acuerdan romper de una vez y para siempre el circulo de hierro y las cadenas del opresor que arbitrariamente trataban de aprisionar y cohibir los derechos de libres masones honrados a los que componen la Respetable Logia Hijos de Palestina ..”[i]

José Cossío, simbólico “Panes”, no muestra ninguna duda a cerca de su origen, el concejo mas oriental de Asturias, Peñamellera Alta. El hermano “Panes” trabaja en los valles de Santiago de las Vegas, en el seno de la logia Los Templarios, donde ocupa el importante cargo de 2º Vigilante, donde además su Venerable ostenta también un conocido apellido de la zona, Trespalacios, y otros más de origen asturiano como Montoto, Arias o Calzada, que ocupan un lugar en el cuadro de dignidades del taller.

Manuel Cué. Simbólico “Nemo”, no nos confirma lo que presagia su primer apellido de claro matiz llanisco. Cué es un hiramita que se halla en un taller dependiente del GOE, Los Girondinos nº 16, ubicado en los valles de Victoria de Tuna, donde ocupa el cargo de Orador con el grado 18º; según su ficha, su profesión es la de hacendado.

¿Pero quién era Manuel Cué?
El libro de semblanzas titulado “Indianos del Oriente de Asturias” de Gracia Noriega, aporta alguna referencia sobre quién es éste hiramita:

“...nace en el caserío de La Arquera, el 9 de Junio de 1834, y pasó sus primeros años en casa de su abuelo a la sazón comerciante que anima al joven Cué con 17 años a emigrar a Cuba. Embarcó en la corbeta “Villa de Gijón” en 1851, ejerciendo diversos trabajos en comercios de emigrantes llaniscos, formando sociedad con uno de ellos que se refleja como Cué Gutiérrez y Cía, dedicada a la importación y exportación de mercancías...”

En 1865 se registra como la primera vez que Manuel Cué viene a Asturias, y volverá a Cuba en 1872, para regresar y casarse en 1874 en Santander, creando una casa comercial..

Hay ciertas discrepancias en fechas, pues si nos atenemos a la semblanza realizada por Gracia Noriega, es como si Manuel Cué, no se hubiera movido ya más de Asturias desde 1874, puesto que no se aportan más referencias de viajes y estancias de éste llanisco a las Antillas, que las debió de tener como hacendado que era, con propiedades y sociedades en aquellas tierras.

Era bastante típico que dichos indianos tuvieran residencia en ambas orillas del océano, como ya hemos visto con algunos personajes ya tratados en la masonería de 1900, que aún estando afiliados en la masonería asturiana sus domicilios estaban en las tierras de ultramar o viceversa.

Como todo indiano que volvía rico, y con la condición de ser o haber sido francmasón y con el grado de Príncipe Rosacruz (18º), tal vez sean más explicables sus preocupaciones filantrópicas, aunque también es cierto que era muy común entre los indianos no masones el prodigarse en tales hechos. Según nos cuenta Gracia Noriega la preocupación de Manuel Cué por la labor educativa era grande:

el indiano Manuel Cué permanece unido al recuerdo del colegio de la Arquera que levantó a sus expensas en las inmediaciones de Llanes(...), se preocupaba principalmente por la formación y en proporcionar toda la enseñanza que la carrera de comercio exige para que los jóvenes emigrantes encuentren rápida colocación...”

La escuela que manda construir el hermano “Nemo”, tenía una capacidad para 140 alumnos de escasa economía y cuyas edades oscilaban entre los 10 y 14 años. El coste de las escuelas fue de unas 20.000[ii] pts de la época, que aún se pueden contemplar en el pueblo del que toman el nombre. Esta institución educativa va estar regida por los Hermanos de la Doctrina Cristiana, los famosos “hermanos baberos” que habrían de regir varias instituciones educativas en Asturias, y que algunos de ellos fueron víctimas en los sucesos revolucionarios del 34.

José Cuétara. Este “hijo de la viuda” es una nueva incorporación al listado base, anteriormente mencionado. Hay diversos miembros con ese apellido y con el origen referenciado, lo cual lleva signarlo como procedente de Ribadesella o sus entornos, aunque el simbólico que adopta ,“Favila” , no clarifica mucha tal aseveración.

Favila” ejerce de Limosnero dentro del combativo taller Los Comuneros 144, cuyos ideales simbólicos se sustentaban en las figuras de Maldonado, Padilla y Bravo.

“... que son sus nortes y fieles defensores de sus recuerdos para inmortalizarlos, nos servirán d escudos por siempre y cual de ellos para llegar al cadalso moral de nuestras glorias y seguiremos sus huellas para llegar cual sólo uno, cual ellos hicieron en Castilla para morir con gloria por nuestros fueros y libertades”.

Tal y como comenta Castellanos Gil, la actividad de esta agrupación fue un tanto agresiva y poco fraternal, tal y como se desprende de sus palabras:
Hemos matado por completo la agrupación irregular de Colón y Cuba, (dos obediencias ubicadas en dicha isla).. pero nuestra obra no está cumplida, necesitamos trabajar, y levantar colegios colombinos y organizar otro taller...[iii]

José Díaz Benito. Su simbólico “Infiesto”, nos vuelve a llevar a los verde valles piloñeses, donde nace en 1866. En 1893 lo tenemos adscribiéndose a la masonería dentro del taller la 2ª Unión y Concordia 1893.
Se le abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Española .

Ramón Díaz González, que adopta el simbólico de una pequeña aldea bien de Cangas de Onís o de Piloña, “ Cardes” de donde debe ser originario. Trabaja en una logia de corta vida, “por la apatía de su primitivo cuadro de dignidades y por la anulación de su Carta Patente”. Aunque de nuevo el taller vuelve a cobrar vida en 1890 en el valle de la Habana, donde nuestro hiramita ocupa en 1888 el cargo de Maestro de Ceremonias, y en cuyo cuadro de dignidades está con otros asturianos procedentes de Proaza y Gijón.

Julián Faya González. Pertenece a la logia Santiaguense nº 46 ubicada en los valles de Santiago las Vegas, su grado es el de Maestro Perfecto (5º). Su simbólico, “Sella”, le delata como originario de los concejos que riega el río del que toma dicho nombre, posiblemente de Cangas de Onís, Parres o Ribadesella , puesto que hay otro “ Sella” y con el mismo apellido: Ramón Faya, que trabaja en la logia con Francisco Cuétara, de simbólico “Alea” (conocido pueblo del concejo de Ribadesella). En este caso son un efecto palpable del refrán de que “ un clavo saca a otro clavo”.

Se les abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Española.

Bernardo García González . Tabaquero que reside en Cabañas, donde se ubica la logia Samper nº 278 bajo los auspicios del GONE. Ingresa en 1890 y tiene el grado de Gran Elegido Sublime y Perfecto Masón (grado 14º). Nace en Piloña, como así indica la adopción del simbólico “Infiesto”. Quien comparte también dicho simbólico es otro piloñés, Francisco García Valdés, grado capitular Soberano Príncipe Rosacruz (18º), que está adscrito a la Logia Antonio Pío 26 ubicada en Regla, y que ignoramos la Obediencia a la que pertenece.
José Mª Pérez Ardavín, “Pumarada”, un simbólico adoptado en recuerdo de las plantaciones de manzanos de su tierra; tiene apellidos de origen piloñés, al menos el segundo de ellos, y la razón de inscribirlo como originario de tal zona no solamente es debido a su apellido, sino que además en la logia 2ª Unión y Concordia 194 convive con otro pilonés, José Díaz, de simbólico “Infiesto” y con un llanisco, Juan Amieva García . En el taller figura como 2º Experto.

Se le abrió expediente por la Dirección General de Seguridad Española.

Quien nos ha quedado fuera del cuadro y que puede ser un claro ejemplo de “dudoso origen su pertenencia al oriente asturiano” ha sido José del Fresno, de simbólico “ Miguel Angel” y de profesión sastre, que se recoge como natural de Oviedo y trabaja en la logia Hijos de Hiran donde hay tres asturianos más uno de Llanes, otro de Ribadesella y el último de Colunga. El apellido “Fresno” tiene en Miravalles (Villaviciosa) masones portadores de dicho apellido trabajando en los talleres asturianos de 1900, concretamente a Ramón y Maximino del Fresno, aunque su padre era D. Ramón del Fresno. A falta de otros datos que contrasten su identidad, se ha preferido dejarlo fuera por el momento, aunque anotándolo para posteriores trabajos investigación.

De los distintos masones que se creen oriundos del Oriente y que por la adopción de un nombre simbólico de carácter genérico podrían arrojar serias dudas estarían: “Johnson” cuyo simbólico corresponde a Ramón Sanfeliz Peláez, su primer apellido le hace originario de la zona de Villaviciosa, puesto que hay otro oriundo de tal concejo con el mismo apellido, sin embargo hay datos que lo constatan como natural de Cabranes. Lo que si sabemos es que Ramón Sanfeliz era miembro en 1922 del Centro Asturiano de la Habana, donde ocupa el cargo de vocal de la junta directiva, su ligazón a tal sociedad en la que siempre ocupará cargos directivos llega hasta 1937. 

Otro apellido originario de Villaviciosa es Obaya Vallín, que adopta el simbólico de “Pelayo”, común entre los oriundos de la zona oriental asturiana. Este simbólico también lo adopta Constantino Junco Junco, cuyos apellidos tienen solar en el pueblo de Junco (Ribadesella) y por último tendríamos a “Socrátes”, que corresponde a José González García, supuesto hermano de Carlos González García, “Infiesto”, con el que además comparte fecha y estancia en la logia Obreros del Progreso 174, por cierto la más numerosa en asturianos originarios del surco prelitoral del Oriente de Asturias.

Los demás francmasones en cuanto a la adopción de su simbólico, no ofrecen dudas como asignados a la zona del Oriente de Asturias, pues hacen claras referencias a sus lugares de nacimiento, o a las entidades ó villas donde vivieron; en todo caso, la adopción del simbólico en la logia por parte de estos francmasones ( los 222 de Benimeli) presenta esta composición: ciento once de carácter geográfico; unos catorce de estructura simbólica o míticos: Eón, Babel; otros cinco de referencia al mundo vegetal: Margarita, Roble, Pino; la posición ideológica a través de simbólicos como Libertad solo se registra en seis masones asturianos; y setenta y siete hacen referencia a personajes históricos, donde destacan: Pelayo con dieciséis; Jovellanos con siete; y finalmente Riego con cinco; y en el resto no consta su simbólico

Este es el panorama de las adopciones de simbólicos por parte de los doscientos veintidós masones donde se registra una mayor inclinación por los simbólicos de carácter geográfico y por los personajes históricos como Pelayo, o Riego.


[i] Texto de Castellanos Gil, ya citado , página 166; proveniente a su vez del AHNSGC signatura 785-A-7 Memoria de la logia Hijos de Palestina.
[ii]Llanes Fin de siglo XIX”. de Mª Cruz Morales.
[iii] Este texto como el anterior, están extraídos del libro de Castellanos Gil, en la obra ya citada y que se pueden encontrar en la página 169 y en el Archivo Sig. 748-A-13 ubicado en AHNSGC (Salamanca).

Víctor Guerra.
























































20 marzo 2012

«Agustín Argüelles, retrato de un liberal»

 

Busto de Agustín Arguelles en Ribadesella

Era extraño que en Ribadesella no se hiciese nada con respecto a la señera figura de Agustín Argüelles, pero como esto de la prensa va un poco por barrios, pues ahora apenas si en la zona central de Asturias nos enteramos de que hacen este tipo de actos, como la presentación de un nuevo libro del amigo Toni Silva.
Y así fue Toní Silva, ha presentado su libro reciente libro y nos ha dejado este artículo también publicado en el Diario La Nueva España.
Felicidades al autor.
VG

El paso del político riosellano por el denominado «gobierno de los presidiarios» y su regreso a Asturias. Un libro sobre el riosellano más universal

El historiador Toni Silva presentó ayer en la Casa de Cultura de Ribadesella su libro «Agustín Argüelles, retrato de un liberal». El autor tiene otro libro sobre ese momento histórico, «Ribadesella en guerra. Retrato del concejo durante la Guerra de la Independencia». En el presente libro se acerca a la figura del riosellano más universal en los aspectos humanos, su peripecia vital, y su valor histórico y político. 



Mientras Agustín Argüelles cumple su arbitraria condena en Ceuta y Alcudia, España bulle de conspiraciones masónicas y pronunciamientos constitucionales de militares que minan la solidez del trono de Fernando VII y acaban por forzarlo a firmar en marzo de 1820 la Constitución de 1812 y a convocar a las Cortes, con aquellas palabras de «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Iba a ser ministro en el conocido como «ministerio Argüelles», bautizado, no sin cierto cinismo, por el propio rey como el «gobierno de los presidiarios», pues de sus seis miembros cinco habían sufrido condenas ordenadas por él mismo y firmadas de su puño y letra. 

Los constitucionalistas se habían dividido en dos grupos: el «doceañista» de Argüelles, que apostaba por la moderación para dar estabilidad, y el exaltado, cuyos integrantes acudían al ruedo político inflamados por las consignas de las sociedades patrióticas instaladas en los cafés y de sociedades secretas como la masonería o los Comuneros, inspirados en los carbonarios italianos.

Argüelles, ministro


El asunto candente entonces era si había que disolver o no el ejército de Rafael del Riego, que seguía sublevado cuando Fernando VII ya había jurado la Constitución. Riego se había desmarcado de la estrategia masónica, que prescribía dar prioridad a otro tipo de acción más política que militar y quería apoyar a Argüelles para asegurar la Constitución. 

En agosto de 1820 el ministro Argüelles decretó sin que le temblara el pulso la disolución del Ejército de Riego, pues quería normalizar la vida pública sin tropas revolucionarias que actuaran por su cuenta, aunque su firme decisión provocó disturbios callejeros alentados por los exaltados. Argüelles, pese a que en algún momento de su vida creyó que estaba participando en una revolución, siempre fue un hombre de orden y poco amigo de caudillajes y pronunciamientos. 

Fue -como un producto tardío de la Ilustración, que es lo que en el fondo eran él y los doceañistas- un convencido defensor de la razón, de la libertad, del orden, de la cultura e incluso de la política, en el mejor sentido del término. Sentencia San Miguel: «Toda su vida corrió tras el bello ideal de la libertad sin licencia, de la libertad apoyada en la ilustración y la virtud, en el amor al orden, en la sumisión á la ley, en el respeto al trono, en la deferencia á las autoridades». 

Cuando el líder exaltado Romero Alpuente dijo que los desórdenes estaban legitimados por la «pasividad del gobierno», la reacción de Argüelles fue fulminante: «¡Desgraciada la nación en que se publica que el pueblo está autorizado para hacerse justicia por sí mismo! Con tales principios, ¿qué nación pudiera subsistir?».

La dirección de la masonería tenía como objetivo estratégico prolongar el estado de sublevación revolucionaria que había conseguido que Fernando VII firmara la Constitución y nombrara un gobierno progresista, y quería también dirigir desde la sombra la política de los ministros, algo que Argüelles nunca permitió. 

El reingreso en la masonería de Argüelles -que ya había ocupado cargos relevantes en Cádiz- implicó que la facción exaltada redujera en el Congreso la presión contra su gobierno y que incluso pasara a apoyarlo abiertamente en la Cámara, algo necesario pues la situación nacional se estaba deteriorando mucho. Las revueltas revolucionarias ya no estaban alentadas por la cúpula masónica sino por un grupo paramasónico conocido como los Comuneros, que ejerció de banderín de enganche de los más exaltados y tuvo mucho peso en las Cortes, en la cúpula militar y en la calle. 
Éstos vinieron a coincidir en su estrategia con la de los absolutistas y entre ambos grupos acosaron a los gobiernos liberales del Trienio y llevaron a la Constitución hasta los pies de los caballos: «Con la división de los constitucionales iban cobrando aliento el rey y los parciales de Fernando, que lo eran del gobierno absoluto», escribió Evaristo San Miguel.

Durante su ajetreada etapa como ministro, los achaques no dejaron de importunarle, tal como confiesa en una carta a lord Holland en octubre de 1820: «Los negocios no me dejan tiempo para nada; y entre las muchas razones que tengo para aborrecer la vida pública después de mis pasadas desgracias no es la menor no poder tratar libre y frecuentemente con los libros y los amigos». 

El castigo había hecho mella y no sólo en el plano físico, sino también en el de las ideas. Argüelles, escarmentado, había dejado atrás el hombre que fue en 1812 y sus prioridades ya no eran las de impulsar cambios en las leyes, como había hecho en Cádiz, sino consolidar el Estado de derecho que se acababa de reestrenar en España. La Constitución, bien o mal, ya estaba hecha y ahora tocaba defenderla, y no sólo del rey y de los absolutistas, sino de sus propios compañeros del ala liberal más exaltada, que querían mantener la tensión revolucionaria.

Lo que de verdad deseaba Agustín Argüelles, que había aceptado el puesto de ministro por responsabilidad, cuando lo que anhelaba era disfrutar de su recuperada libertad para restablecer su salud, era el sosiego de la vida retirada, algo imposible para un ministro de la Gobernación, como confiesa a lord Holland: «Parece que la época presente en todas partes ofrece ocurrencias notables; yo hubiera querido no exercitar con ellas; tengo la salud tan quebrantada con lo que he padecido estos últimos seis años que no apetezco más que la vida privada, y solo en ella puedo hallar consuelo a mis penalidades y algún restablecimiento para mi pobre salud».

Las relaciones entre Fernando VII y sus ministros se habían deteriorado rápidamente, fruto de la mutua desconfianza entre un rey absolutista y unos ministros constitucionales. Desde 1812 ellos tenían sobre sí más responsabilidades ejecutivas que en los tiempos del Antiguo Régimen y no les temblaba la mano para ejercerlas, lo que suscitaba el recelo del monarca, poco proclive a dejar el poder en manos de los liberales y la soberanía nacional en un Parlamento. Así pues, el gobierno de Argüelles estaba entre dos fuegos, el rey y las Cortes, aunque en la Cámara tenía suficientes aliados doceañistas como para ir aprobando decretos como el de la reforma de su propio ministerio, la libertad de imprenta, la reforma de la enseñanza y la Milicia Nacional de voluntarios, la fuerza popular para la defensa del orden constitucional.

En febrero de 1821 hubo un altercado entre los Guardias de Corps y la Milicia Nacional voluntaria y, tras reconocer a los guardias como culpables, el gobierno suprimió tan odiado cuerpo, lo que provocó la ira de Fernando VII: «Con visible repugnancia firmó el decreto [el rey] disolviendo el cuerpo de Guardias de la Real persona, que inspiraba hacía tiempo, muy serias inquietudes». En marzo acudió a la apertura de las Cortes y leyó un discurso escrito por Argüelles en el que el rey había añadido un párrafo en el que se quejaba de los ultrajes hacia su persona echando las culpas a «la poca entereza y actividad de muchas de las autoridades», en referencia a Argüelles y el Ejecutivo. 

Y escribe San Miguel que «fue por primera vez, y acaso por la última, que un Rey hubiese abusado de la confianza y buena fe de sus ministros, que le habían entregado sus discurso algunas horas antes de la sesión regia, como se practicaba entonces, para acusarlos de un modo tan cruel en pleno Parlamento». La suerte de los ministros estaba echada; desautorizados por su despótico rey, deciden presentar su dimisión, aunque se anticipa Fernando VII con un decreto exonerándolos del cargo. 

San Miguel resume así su etapa ministerial: «Hizo á todos justicia, observó con ojo vigilante los pasos de los enemigos de las instituciones liberales, siempre pronto a reprimirlos sin extralimitar sus facultades; y no pocas veces hizo el sacrificio de [su] popularidad. [...] Para navegar sereno por un mar tan sembrado de escollos, se necesitaba gran tenacidad de propósito, creencia ciega en la solidez de sus principios, un acendrado valor cívico. Tal es la prenda que mas brilló en Argüelles durante su administración».

A finales de 1821, liberado ya del ministerio, ve el momento de cumplir su sueño y regresa a Asturias. Acudiría a su casa de la Atalaya para abrazar a los dos únicos hermanos que le quedaban, Antonio y Teresa, aunque también estuvo en Colunga, probablemente en casa de su hermano mayor, el coronel José Argüelles Ribero, casado allí con Concepción Valdés Llanos. En diciembre Agustín Argüelles fue elegido diputado por Asturias para las Cortes de 1822, que se abrirían en marzo. 

En enero de 1822, estando en Colunga, se reconcilió por carta con Rafael del Riego, gracias a la mediación de Canga Argüelles. Y en febrero, antes de regresar a Madrid, recibió un caluroso homenaje de la Universidad de Oviedo: «Gozoso Argüelles, y lleno de emoción al verse rodeado de tantos amigos y antiguos condiscípulos, les dirigió la palabra, y en un breve discurso recordó, que en aquella aula había pasado sus mejores años».

El historiador Toni Silva presentó ayer en la Casa de Cultura de Ribadesella su libro «Agustín Argüelles, retrato de un liberal». El autor tiene otro libro sobre ese momento histórico, «Ribadesella en guerra. Retrato del concejo durante la Guerra de la Independencia». En el presente libro se acerca a la figura del riosellano más universal en los aspectos humanos, su peripecia vital, y su valor histórico y político. En la imagen, la presentación.

Toni Silva.

Otras Referencias:
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