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13 septiembre 2009

UNA CASA DE MASONES EN PONGA (II)

Con la aparición del nuevo libro de Masonería en el Oriente de Asturias que publica masonica.es ; abordo en tal publicación la famosa casa pongueta de Sellaño y sus símbolos masónicos, pues constituye el más preciado patrimonio masónico que existe en Asturias.

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Les dejo con la segunda parte del capítulo que dediqué a la Casa masona de Sellaño.

LOS SIMBOLOS MASONICOS DE LA CASA DE SELLAÑO (PONGA) Capítulo VI del Libro LA MASONERIA EN EL ORIENTE DE ASTURIAS.

Este adinerado propietario tabaquero de origen catalán, con quien Fructuoso compartirá intensos momentos de amistad, escribió un libro de gran difusión en su momento en España y en la Isla de Cuba, titulado: “Proyectos para resolver la gran crisis económica en Cuba”. Este prohombre, al que algunos califican de esclavista, pasó a formar parte en 1868 del famoso Batallón de Voluntarios, concretamente llegó a ostentar el grado de Coronel del sexto Batallón de Voluntarios de La Habana, y como tal le tocó presidir el Consejo de Guerra contra unos estudiantes que habían profanado las tumbas de los periodistas Castañón y Guzman, ambos héroes del partido gubernamental, los cuales fueron defendidos por el capitán, Federico Capdevila.

Gener Batet fue el encargado de salir al balcón de la plaza para anunciar los nombres de los ocho estudiantes condenados a muerte. Con este personaje es con el que Fructuoso tuvo mucha relación, tanto en Cuba como en Cataluña, en Cuba es de suponer que convivieron dentro del Batallón de Voluntarios en que Fructuoso estuvo como Teniente de Intendencia, y debió de haber más que esta camaradería que llegó hasta tal punto que ambos amigos residiendo en España se visitaban asiduamente.

Batet había regresado a su Cataluña y en concreto a su pueblo natal en 1875 donde construyó todo un palacio, que aún se puede ver en el L’Arboç del Penedés, y a cuya mansión debía acudir Fructuoso con su familia durante las temporadas de Ópera y zarzuela a las que era muy aficionado.

Dado el semblante de Fructuoso se especula sobre la posible vinculación política de éste con el reformismo, se puede considerar que al ser Ponga un concejo extremo en lo geográfico carecía de una vital vida política, y todo lo contario tuvo una notable influencia política, ya que Melquiades Álvarez, reformista y masón en su campaña de 1914 pasó por el Concejo, el cual ya contaba con un Círculo Reformista, cuyo jefe era uno de los prebostes de Ponga: Don Venancio Díaz Muñiz.

En esa visita que hace Melquíades Álvarez a Ponga le acompañaban varios notables masones: Alberto de Lera, Venerable de la Logia Jovellanos 337 sita en Gijón, y el periodista Sánchez Ocaña a la sazón director en aquellos momentos del Periódico El Noroeste, el citado periodista era a su vez un reconocido masón. Dicha visita se recoge en “Melquiades Álvarez en Ponga”, en El Auseva, Defensor de los intereses del Partido de Cangas de Onís, Onís (sic), 18 de septiembre de 1915, año XXV, núm. 1.276, p. 1., pero no se habla de Fructuoso Pandavenes, y sí del gran prohombre de Ponga Venancio Díaz Muñiz. ¿Es que no estaba ya Fructuoso en Ponga, o realmente no estaba en esa línea política?

De todas formas es retablo periodístico de la visita de Melquiades Álvarez da la idea de la importancia de la actividad política en dicho concejo, que debió ser importante ya que se supone que también hubo una agrupación de Izquierda Republicana. Uno de sus miembros era Víctor Saiz, que vivía en Sellaño y que fue vilmente asesinado una noche a la puerta de su casa por unos desconocidos tras llamar a su puerta.

El periodista Germán Iglesias le dedicó al hecho un artículo que se publicó en el diario Avance, el 11 de febrero de 1937. En dicho reporte Germán, comenta que Victor Saiz había sido nombrado en su momento y por aquel entonces Sr. Bosque, un gobernador que ejerció en Asturias y nacido en Caspe en 1884, y líder de las juventudes lerrouxistas aragonesas, ejerció de periodista para La Correspondencia de Aragón y El Imparcial. Apoyado por el también francmasón Álvaro de Albornoz, salió en 1923 elegido diputado a Cortes por el distrito de Caspe-Pina. Tras la dictadura de Primo de Rivera se afilió a Izquierda Republicana y fue gobernador civil de Soria, Almería y Burgos, y Gobernador General de Asturias. Murió fusilado, cerca de Pamplona, el 6 de septiembre de 1936. Pues el Sr. Bosque había nombrado a Victor Saiz como autoridad delegada suya en el concejo.

Pues bien, toda esta historia tejida entre Sellaño, San Juan de Beleño, la casa y los masones y las venganzas y querellas que mediaron en parte de este enredo, le sirvieron a Álvaro Novoa (seudónimo de Alberto Foyo) también relacionado con esta zona vía parental, para presentarnos su novela “Rosal 15” en cuyo desarrollo se enreda todo lo antedicho en función de la vuelta de un oriundo de Ponga, e hijo de un supuesto asesino. La casa de Sellaño, más otra en Oviedo sita en la calle y numero que da origen al título de la novela, el novelista pongueto ubica el centro de conspiraciones masónicas, y la búsqueda de los culpables de varios asesinatos y de todo un secreto que hay que ocultar pese a todo, y ello se desarrolla a través de un complejo laberinto bibliográfico en el que juega un papel importante no solo varias bibliotecas instaladas las casas citadas, sino que una de las claves es un hermético un libro, el Aleph de Borges, el cual terminará aportando, en base a unas claves numéricas, el secreto guardado en la casa del Rosal 15.

Todo este intríngulis narrativo tiene lejanos ecos que nos recuerdan a hechos acaecidos en Ponga, entre los cuales se pone en danza la casa de Pardorio (Sellaño), la cual se describe en la novela pero no parecen interesarle los símbolos al novelista, los cuales son todo un reto, y jeroglífico que podían haber jugado un papel estelar en el argumento de Rosal 15. Lo único que hace Foyo es describir su interior, aunque ignoramos si ello coincide con la real distribución de la casa, que aún no hemos podido visitar su interior.

Escarbando en las nebulosas de los decires y pensares que flotan por la nebulosa recordatoria, hay quien me habló, y me lo confirmó Nacho G. Pandavenes, que hubo un Guardia Cilvi mezclado con la casa, investigando el tema pues nos encontramos que dicha autoridad era un hijo de Don Fructuoso, en concreto se trataba de Ramiro Pandavenes, que era un notable Guardia Civil, el cual terminada la guerra civil española, este se presentó en las cárceles de Oviedo y Gijón y liberó a unos cuarenta naturales de Ponga, que se trajo para el pueblo, además, Ramiro fue un colaborador del periódico Auseva.

Tal vez esa pertenencia a la Guardia Civil explique en parte, porque si Franco y sus servicios se atrevieron a entrar en los cementerios para erradicar los símbolos masónicos, esta casa no fue dinamitada, o echados a bajo tales símbolos; es de suponer que la menbresía de Ramiro como Guardia Civil, y tal vez el aval de la familia Gener Batet debía pesar bastante en todo este asunto, y esa larga mano tal vez es lo que puede ayudar a entender porque no hay expediente alguno sobre Fructuoso Pandavenes como masón o sobre sus símbolos, Por cierto Fructuoso Pandavenes fue vocal del Centro Asturiano de la Habana antes de 1900, aunque en España queda poco rastro de ello, y tal vez acercarse a los archivos cubanos, pues aportarían más luz a todo este complejo asunto.

Fructuoso Pandavenes falleció el 18 de Diciembre 1923, su compañero catalán se había ido al Oriente Eterno el 7 mayo de 1900.

Sobre la esquela de Fructuoso que busco desde hace tiempo pues decir que hay algunas cosas curiosas que Nacho G. Pandavenes me comentaba como un vago recuerdo de ella que había una serie de jaculatorias, además de varias erratas, tal vez algo extrañas, y hasta la propia cruz de la esquela resultaba chocante..

La membresía masónica de Fructuoso Pandavenes

Como podemos observar en torno a Fructuoso se mueve toda una estela de extrañezas, empezando por su propia membresía masónica

Yo le he adjudicado una membresía masónica en tanto que hay símbolos que a primera vista me denotan que estoy ante los emblemas básicos de alguien que firma con confirma con ellos que es masón, desde la presencia del compás y la escuadra, y propia composición en grado de Aprendiz, pues me lo están indicando con tal y si ello unimos la regla y los tres puntos pues podemos decir que estamos ante una certeza casi unánime de Fructuoso Pandavenes era masón, y por tal se le tenía en Sellaño y su casa pues respondía en clave popular a las Casa de los Masones o la Masonería.

Pero resulta imposible a día de doy documentar tal membresía, no aparece en los archivos policiales que los eficientes servicios policiales que estableció Franco con la misión de cargar contra la masonería, pues eso, no hay ni rastro de un expediente a nombre de un Pandavenes, ni de Sellaño, y ello resulta raro porque se levantaron sesenta mil expedientes y no consta para nada el tema de Pandavenes ¿Pudo su hijo Ramiro hacer desaparecer tal expediente? Es una especulación puesto que la membresía masónica de Fructuoso parece que fue en el ámbito cubano, y esta de establecerse fue antes de 1900, por lo cual los servicios policiales, no llegaron tan lejos.

En el rastreo de membresías masónicas en Cuba y Filipinas, ostentadas por asturianos, pues tampoco nos aparece ningún Pandavenes, y eso que tenemos recogido como unos 380 membresías, pero no hay rastro de Pandavenes.

Por tanto y de momento, hasta que la Gran Logia de Cuba a quien fue consultada sobre esa posible membresía nos conteste, o surja algún documento al respecto no podemos confirmar documentalmente que Fructuoso fuera masón, teníamos la esperanza de que el rastro de su amigo Gener Batet nos llevará también a algún punto de conexión con la masonería, pero esa vía ha quedado de momento cerrada.

Otra posible vía de trabajo son los propios símbolos en sí mismos que hubieran producido algún tipo de expediente dado además el ambiente de represión que se vivió en España contra la masonería y sus símbolos, pero vemos que esa vía de trabajo está también cerrada puesto que la clara existencia, tan a la vista de los símbolos de Pardorio, no conllevó ningún tipo de cruce entre los Servicios de Represión de la Masonería y los entes policiales asturianos, y eso también no deja de extrañarnos.

Y en esas estamos con muchas líneas de trabajo abiertas, y con muchas incógnitas que responder
.
Texto y fotos@ Victor Guerra

05 julio 2008

ROSAL 15 , una novela masónica

Casa nº 15 de la Calle Rosal


Lo que son las cosas, todo empezó con la búsqueda de consejos sobre la iconografía masónica que encontré en una casa de Sellaño (Ponga)y lo cierto es que pocas explicaciones me encontré al efecto, y eso que tales fotos han recorrido lo ancho y largo de este mundo, puesto que la disposición de tales iconografías son algo extrañas, cuestión que en su momento explicaré en el Blog Masonería en Asturias.

Durante toda esa búsqueda, la identidad del propietario se me ha ido negando casi incluso diría que ha sido guardada celosamente, hasta me escribió un familiar del propietario, pero tras contarme toda una película de sus vida, jamás volví a tener noticias de él , ni me aclaró nada acerca de la casa de Sellaño, sin embargo se han ido concatenando una sucesión de hechos, emails de unos y otros, autóctonos que han dado muy pequeñas pistas, y hasta la aparición de una bibliotecaria que trabaja en el "Oviedín del alma", la cual me ha puesto tras la pista de algunas cosillas, y sobre manera de la novela ROSAL 15. editada por IMPAC5

Hasta este momento solo sabía de la casa de Sellaño, que era llamada por el vulgo como la casa de “los masones” y luego al menos ya adelanté algo supe que la propiedad terciaba la familia Pandavenes.

Al saber de la existencia de una novela que hablaba de la casa, me apresuré a comprarla. Y final ha caído en mis manos, tras que tener que pedirla a mi librería habitual y esta derivarme a la librería Cervantes, y esta hacer unas gestiones…, finalmente ha llegado la novela ROSAL 15 de Álvaro Novoa, pero que ya en la solapilla del libro, nos indica que se trata de un seudónimo, tras el cual se parapeta el catedrático Alberto Foyo.

Otro cúmulo de coincidencias, fue que el día que llegó el libro y que pasé prontamente a recoger, tenía una reunión en Oviedo, un aplazamientos de casi dos horas de la reunión me permitió leer más de medio libro, y concluirlo por la tarde, pero en la comodidad de mi estudio.

Aunque la reseña del propio libro no lo dice, ni lo alienta y ni siquiera lo insinúa, estamos ante una novela de masones, y la búsqueda de un tesoro, en este caso muy alejados de los alambicados argumentos de siempre, o sea que estamos ante un secreto más sumario: sus archivos, que por azares de la vida se había perdido.

Casa de Sellaño (Ponga)

No es que algunos puntos de la trama sea muy sólida, pues la existencia de una logia en Oviedo, “La Cervantes”, o que en 1957 se reunieran masones en Oviedo, no es creíble si se conoce el percal y la sociedad del momento, ni se sostiene historiográficamente, pues lo escasos masones que habían quedado del puro miedo que tenían ni se hablaban, y menos para conformar un nuevo núcleo, y tampoco parece tener mucha consistencia una casa cerrada y semi vacía, desde hace años, y perdida en un pueblo de la montaña de Asturias, con que luego nos encontremos a los protagonistas buscando en novísimas novelas que hay en su interior unas claves para llegar al secreto deseado.

Al final tampoco sabemos nada del crimen de uno de los Arduengo, que parece que no lo hubo, y que quería investigar su hijo y un hijo de exiliado, y ningún personaje de la novela lo aclara, salvo el “general” que dice que no había habido crimen.

Detalle de uno de los "frontis" de la Casa de Sellaño

Pero la trama se apoya en la casa de Sellaño cuyas inscripciones investigo, pero no desvela el origen de la propiedad, ni quien fue el autor de los grabados sitos en los frontis de puertas y ventanas o quien los mandó grabar: por otro lado la novela se construye sobre la casa de la calle Rosal nº 15, que da titulo y foto a la portada de la novela.

La casa de Rosal 15, es una casa bonita donde las haya, aunque los “masones estaban en otras kalendas un poco más allá, en la calle Postigo bajo, y también en los alrededores de la calle Rosal, hubo actividad masónica años allá por la década de los 90.

Pero sin alharacas al uso, sin compases y escuadras en portada, o anunciando crímenes al uso, o el ya manido rebuscamiento bíblico para buscar un tesoro oculto, o el trono para hablar con dios, digamos que Adolfo Foyo huye como la pólvora de estos andamiajes y nos introduce en una trama muy ovetense, de vermut y gambas, donde Carlota, la cual puedo decir que le encontrado cuerpo en el de Victoria Vega de la serie televisiva Camera Café, juega un papel importante junto dos compañeros, César, antiguo amor de Carlota, aunque los revolcones se los daba con otra; el cual viene de México; y el policía Jorge, hijo del “general“, que no sé porqué conductos del subconsciente he emparejado con el Coronel Aranda, me refiero al “General”.

Fuera como fuera Adolfo Foyo construye una trama de rápidas conversaciones, que se alterna con el desciframiento de una clave que se halla escrita en un libro de Borges, “El Aleph” que es el origen de una clave que finalmente nos lleva, desde Rosal 15 a Sellaño, y vuelta a Rosal nº 15, para terminar descubriendo la identidad de los personajes y el gran tesoro oculto, que no era ni más ni menos que los archivos de la Logia Cervantes, que el autor sitúa en 1957, y en la novela se nos habla de actividades hasta 1982, y de ciertas concomitancias con una ciudad de México: San Luis de Potosí, donde se halla un banderín replicante de otro que se encuentraba en Oviedo.

A buen seguro que sí Adolfo conociera la historia de la masonería asturiana y sus desarrollos, no le faltarían ni protagonistas, ni anécdotas, ni caricaturizaciones para sacar adelante una novela un poco más creíble, y aderezada con personajes que hubieran dado un poco más de salsa al asunto y hasta más creíbles.

Aún así es un trabajo literario que recomiendo, aunque ya comento de antemano, que hay pocas huellas simbólicas en la trama, aún así, la prefiero al galimatías de la Escala Masónica; pues ésta de la que les estoy hablando de Adolfo Foyo me parece una novela normal, para gente normal.

Y adelante en la búsqueda de la novela ROSAL 15, que no es fácil de encontrar, pero merece la pena.

Victor Guerra

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