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07 mayo 2016

La Logia obrera : EL TRABAJO. Trubia (Asturias) 2ª parte


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Exponía hace quince días parte de una ponencia presentada en  Septiembre del 2015  en el macro del Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española; La Masonería Hispano-Lusa y Americana. De los Absolutismos a las Democracias 1815-2015, y titulada  LAS «LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892


Ahora entrego una segunda parte sobre la dificultad del abordaje de este tipo de trabajos, tanto en lo documental, como  en lo conceptual, pues una vez uno sale de las clásicas marcas de trabajo de contar masones en logias, pues el camino se hace más duro, pues se cuentan con pocas referencias, en el caso español, se pueden contar con los dedos de una mano. Alberto Valin, Luis P. Martín,…, y poco más; los cuales han trabajado sobre este tema, del cual cojo la ola para hablar de la esta singular logia ovetense de finales del siglo XIX.

Dificultad de la aproximación.

El hecho de que la historiadora Victoria Hidalgo no hiciese hincapié en la existencia de este singular taller más allá de las generalidades expuestas, ya  me alertó sobre la dificultad del estudio, ya que pese al importante curriculo de la autora como historiadora, unido a la extensa vida espacio-temporal de la logia, solo podía caber una explicación a tal silencio y escaso  tratamiento, ya que se parte de un expediente que podemos calificar como escaso ya que en él solo se encuentran unos pocos cuadros lógicos, alguna carta, y pocas más referencias documentales.[1]

Sí a esta dificultad inicial unimos el anonimato en el cual están sumergidos la mayoría de los miembros de esta logia, en su mayoría proletarios que desarrollaron su labor profesional en un contexto seudo-militarizado,[2] como era, y es la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, pues podemos hacernos idea de las trabas habidas. Un ejemplo de esa militarización se puede ver en las estructuras de mando y jerarquía que por ejemplo en 1892, el personal directivo administrativo de la fábrica estaba compuesto por un Director, un Subdirector, tres Comandantes jefes de sección, cinco Capitanes jefes de grupo de talleres, un Comisario, un Oficial de armamento, dos Pagadores, dos Médicos y un Capellán, y una guarnición de seguridad y apoyo.

Como tal complejo industrial armamentístico se sitúa en un contexto geográfico muy definido y constreñido, puesto que Trubia aun perteneciendo al Concejo de Oviedo, dicha localidad está lo suficientemente distante de la capital, a unos 11 km al Oeste, en un pretendido aislamiento como para que no le alcanzasen los «ecos» periodísticos y las agitaciones políticas, siendo las noticias de prensa las que desprende y proporciona la propia Fábrica Nacional Armas de Trubia, más bien sobre temas técnicos como armamento u desarrollos varios, o sobre acontecimientos más mundanos como las reuniones sociales, destinos, personal etc...

Buena prueba de que ese eclipse social y político, lo revela la amplia cobertura bibliográfica[3] que ha generado la existencia y desarrollo de tal fábrica, como controvertido proyecto industrial y armamentístico, pues aparte de la existencia del propio archivo de la fábrica, con 1.732 libros y 330 metros lineales de documentación,[4] apenas si se tiene en cuenta en esa producción documental la masa laboral compuesta en 1892 por más de 1.064 obreros, y todo lo que conlleva en un valle tan cerrado y pequeño como Trubia, tal ingente masa proletaria de muy distinta procedencia

Y por supuesto, tanto la prensa como las referencias bibliográficas que he manejado para la elaboración de esta ponencia, contemplan las acciones sociales de los trabajadores, o el establecimiento de mutualidades de Socorro Mutuo, o el establecimiento de redes educacionales, o de lectura, y por supuesto nada se habla de la existencia de una logia masónica, en la cual participa un importante número de trabajadores de la fábrica, unos 53 obreros de los que tenemos constancia de su permanencia durante catorce años; y por supuesto obviando cualquier referencia al elemento proletario en su composición social, geográfica, o la invisibilización generada en dicha bibliografía acerca del movimiento obrero en las problemáticas industriales, laborales y políticas sobre la fábrica.

Es más, esa carencia sobre  de la presencia de una masa obrera tan importante radicada en Trubia también la podemos llevar a la historiografía del movimiento obrero asturiano, muy en contraposición a la abundancia de referencias bibliográficas en cuanto a la producción armamentística, materiales y desarrollos de diseños, o sobre los cuadros técnicos, militares y administrativos y otros aspectos técnicos.

Otro problema añadido para los investigadores a la hora de acercarse este peculiar colectivo masónico,es que al tratarse de una industria de armamento de carácter nacional y estratégico, el acceso a sus fondos documentales como tal industria fabril armamentística hay que indicar que tiene restringido el acceso a tales archivos, lo cual hace imposible rastrear otros datos, como pudieran ser los expedientes personales de determinados obreros o técnicos que podrían servirnos para conocer algunos datos acerca de aquellos que formaron parte de la logia en estudio.

Por otro lado, no debemos de olvidar que la época en la que se desarrolló la logia, al menos con respecto a la prensa escrita en Asturias, es que en esos momentos solo se contaba con un medio escrito, como era el diario gijonés El Comercio, que arranca su tirada en 1878 cinco años más tarde del nacimiento  de la logia. Por tanto este diario es de las pocas fuentes impresas de la época, y aunque hay otros medios escritos, estos están por lo general, muy centrados en los temas locales de las importantes urbes asturianas como son Gijón y Oviedo.

En general las noticias generadas en esa época con respecto a Trubia como localidad y foco industrial están más enfocadas a la idoneidad del proyecto industrial, o a las dificultades y problemática s geoestratégicas, como industria de armamento, o las posiciones del gobierno frente a su existencia y su desarrollo, que a la conformación de conglomerado social de cierta importancia como lo debió ser Trubia en las décadas de las que estamos tratando.

Cuando aparece, por ejemplo, La Verdad, un semanario ovetense de carácter masónico y republicano,[5] el cual da alguna nota de esta logia, lo hace pero a tiempo pasado , ya que la aparición del semanario es 1889, cuando ya lo la logia casi que estaba cerrando sus trabajos.

Por otra parte, la historiografía sobre el movimiento obrero asturiano, en términos generales, tampoco contempla como tal el despegue del obrerismo astur hasta 1900, con lo cual nuestros masones proletarios trubiecos se quedan casi siempre fuera de todas las fuentes de referencia y contextos investigativos, como sucede con la gran huelga de 1872 en cuya época nace la logia trubieca ante lo que cabe preguntarse ¿ Hay alguna relación de la huelga, o a consecuencia de esta.., o de la militarización del espacio laboral..., con la creación de la logia...?

Es con este escaso bagaje documental y con estas herramientas con que se enfrenta y traba la investigación sobre la logia El Trabajo de Trubia y su contexto.

Contextos masónicos y proletarios en Asturias
La presencia de masones obreros en las logias asturianas del siglo XIX, se registran en varios apartados, unos de forma directa con la implicación y presencia de obreros en los talleres masónicos, como fueron las logias Juan González Río en Oviedo, o en Gijón Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad.

Logia esta última que se desarrolló entre los años 1850 y1854, bajo los auspicios del GOdF en la ciudad de Gijón, lo cual llamó la atención de la historiadora Hidalgo Nieto, por la simbiosis que se dio entre la primigenia membresía del taller, cuyo estatus profesional resaltaba dada la presencia de una serie de obreros y técnicos del vidrio cuyas nacionalidades francesas belgas, o suizas han dejado amplias e interesantes repercusiones documentales como trabajadores extranjeros, tal como y como se registra en el Archivo Municipal de Gijón.[6]

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Algunos de estos trabajadores pronto se incardinarían en la sociedad gijonesa como prósperos industriales; realidad por otro lado un tanto distinta al obrerismo que se percibe en el desarrollo de la logia El Trabajo, que no parece haber llamado la atención de los historiadores del obrerismo ni de los masonólogos de la masonería asturiana.

Dicha logia, la gijonesa, pese a su ascendente proletario relacionado con el vidrio y la loza, contó con unos 13 miembros, y apenas si tuvo vida orgánica fuera del ámbito interno del propio del taller. De hecho no se sabe que tuvieran posiciones tomadas en cuanto al entorno laboral y social, dado su cariz como obreros y técnicos y extranjeros, ni nada sabemos de sus adscripciones políticas y culturales; amén de que en dicho taller pronto se irán dando inclusiones de miembros procedentes de la burguesía asturiana.

Como es lógico tal hecho irá alterando el perfil sociológico de la logia, aunque no por ello deja de llamar la atención que en los primeros momentos del nacimiento de la masonería en Asturias, la mitad de la logia, unos trece miembros fueran operarios del vidrio y la loza, llegados en base a la conformación de la industria del vidrio en Gijón.[7]

Este sería el referente masónico más proletarizado que hallamos en Asturias, el cual resalta como tal, Victor Hidalgo, y que recogen otros autores, sin que la logia trubieca de El Trabajo, tenga peso o incidencia en los estudios al respecto de la masonería astur.

Las otras referencias existentes digamos que son indirectas y provienen de las tomas de postura de las logias burguesas ovetenses, coetáneas con la logia El Trabajo, las cuales inciden en algunos de sus trabajos logiales en la necesidad de incluir a una parte de la clase obrera en los trabajos masónicos, ya que por un lado se consideraba que eran una parte importante de la sociedad que debía ser tenida en cuenta, dada además el ansia de formación y conocimiento que en parte desprendía la clase obrera y en especial algunos de sus más destacados dirigentes.

Toda eta labor de aglutinación se apoyaba en la base conceptual de extender la educación al pueblo para hacer hombres libres, sin que por ello se obviara la labor de propaganda que dichas propuestas podían tener entre la propias bases masónicas y las del obrerismo «aquejado del viejo prejuicio o escrúpulo en relación a una sociedad secreta de aburridos burgueses con la reaccionaria mística fraternalista de creer en la utópica idea – y fermentarla- de un armonioso mundo sin lucha de clases».[8]

Era en resumen, lo que planteaban algunas planchas de algunos masones asturianos en sus logias, puesto que la posible inclusión obrerista en la masonería encontraba grandes contrariedades en general más administrativas que legislativas, como era la dificultad de asumir las cargas económicas que conllevaba la membresía masónica en concepto de capitaciones, compra de rituales, reglamentos o mandiles y collares, además de los gastos generales los cuales se repercutían en la capitación anual de cada miembro, como era la compra o alquileres de locales, o el mantenimiento y limpieza, y cuya suma mensual a juicio de muchos masones no facilitaba la posible inserción de interesados miembros del movimiento obrero en la masonería.

Ante tales situaciones, algunos francmasones astures planteaban la constitución de logias obreras, en base a los modelos de la masonería de Adopción, articulando importantes exenciones y rebajas, en las capitaciones y facilidades para la creación y desarrollo de estas posibles logias, o ir a la captación de miembros del pujante obrerismo que pudieran estar interesados en la masonería.

No fueron propuestas planteadas de una forma orgánica, tal y como propuso en su momento Domingo Fernández Galán (Prin), maestro masón de la logia Progreso nº 88 del GOE; ovetense y militar retirado, que presentó en 1910 ante la Gran Asamblea de representantes del GOE, un Proyecto-Propuesta de Creación de Logias Obreras.[9]

Lo que exponía la masonería ovetense del siglo XIX, eran más bien preocupaciones manifestadas en las logias, e incluso por algunas de sus jerarquías en general muy sensibilizados con estas cuestiones temas, tal y como podemos ver en la defensa que en su momento hacía la logia Juan Gonzalez Río,.

En una misiva de la citada logia dirigida a Práxedes Mateo Sagasta, esta manifiesta su preocupación en cuanto a los temas obreros, que va a ser determinante en esa línea que hemos definido, llegando a pronunciarse ante la situación de los obreros, como así lo hace ante una visita del Hermano Sagasta a Asturias, al que invitan al taller, aunque le disculpan por su no asistencia a los trabajos del taller, dados sus múltiples actos protocolarios.

No por ello dejan de hacerle patente la difícil situación por la cual estaban atravesando los obreros de las fábricas de armas asturianas, para en el caso de que [Sgasta] llegara a la presidencia de la nación no se despreocupara de «la situación de los obreros de las fábricas de armas de La Vega en Oviedo y Trubia».[10]

O tal y como se expone en el acta de la tenida de la logia Juan Gonzalez Río, del 9 de abril de 1892, en la cual dice: «...Tengamos más que nunca especial cuidado al proponer la admisión de profanos trabajadores, procurando que sean de conducta intachable y que les adornen dotes de virtud y honradez e inteligencia.... y sea realicen trabajos prácticos que tengan resonancia en la vida profana y que al protestar contra los actos reprobados de algunos anarquistas se haga patente el fin humanitario de la masonería».[11]

Otra propuesta de parecida naturaleza es una carta que dicha logia le envía a Francisco Rispa Perpiñá, donde le recomiendan que puesto que va asistir al Congreso de Librepensamiento con motivo del Centenario a Galán, exponga lo siguiente: «...hagáis ver la necesidad de proteger abierta y decididamente a las clases trabajadoras en el orden político y administrativo y la conveniencia indiscutible de impulsar y apoyar al Partido Socialista».[12]

Esta medida de ir creciendo a base de incorporar a los trabajos masónicos a los obreros manuales, de tendencia socialista, es la que hace que aparezcan miembros como Juan Nepomuceno Martínez, modesto zapatero que viene a representar la viva imagen del nuevo espíritu de la masonería que desea la logia ovetense Juan González Río, y que durante su trayectoria había ido manifestando, en cuanto ocasión había tenido, en esos trabajos de acercamiento al obrerismo en cuestión.



  • [1] Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) Expediente 18 A-739.
  • (2] BALBE, M., Orden Público y militarismo en la España constitucional 1812-1983. Madrid Alianza Editorial.
  • [3] En este estudio se ha trabajado con las referencias bibliográficas de: MORTERA PEREZ, Artemio., La Fábrica de Trubia. Dos siglos de tecnología Militar. Gijón. Fundación Alvargonzález. SUAREZ MENENDEZ, Roberto., Fabrica de Trubia 1794-1987. Historia y producción artística. Carreño Ayuntamiento de Candás. Centro de Escultura de Candás. Museo Antón. 1983 ORDOÑEZ, Salvador., Fabrica de Trubia 1892. Gijón. Imprenta y Litografía de Torre y Compañia.1892. ALAS, Genaro. Una visita a la Fábrica de Trubia. Revista de Asturias. Numero2, Enero 1882, pp 25-28; número 4, febrero 1882, pp29-61; número 5 marzo 1882, pp.65-66. ADARO FALCO, Luis., Los comienzos de las fábricas de Municiones Gruesas de Trubia y de Armas de Oviedo 1792-1799. Oviedo. Boletín del Instituto de Estudios Asturianos nº 118. Pp.229-451
  • [4] Archivo de la Fábrica de Armas de Trubia.http://www.archivosdeasturias.info/feaa/action/detalle?buttons%5B1%5D=loadDetailFondo&tipo=4&idTipo=1264
  • [5] GUERRA GARCIA, V., La Verdad. Un semanario masónico en el Oviedo finisecular. Oviedo. Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, ISSN 1133-5262, Vol. 56, Nº. 160, 2002, págs. 149-168.
  • [6] VV.AA., Arte e Industria en Gijón (1844-1912) La fábrica de vidrios de Cifuentes, Pola y Cia. Oviedo. Museo de Bellas Artes de Asturias.1991. pp.77-89.
  • [7]Op.cit, HIDALGO NIETO. La Masonería en Asturias... pp-72-74. GUERRA GARCIA, Victor. El Gran Oriente de Asturias...pag. 55 y ssg.
  • [8] VALIN FERNANDEZ, Alberto: De masones y revolucionarios. Una reflexión en torno a este encuentro. Betanzos. Separata del Anuario Brigantino nº 28. 2005.
  • [9] CDMH. Expediente B287-34.
  • [10] CDMH. Masonería 739-A- Carta de la respetable logia Juan González Río dirigida a Práxedes Mateo Sagasta el 31 de agosto de 1892.
  • [11] CDMH. Expediente 739/3-5.
  • [12] Carta que envía la logia Juan González Río en abril de 1892.CDMH. Expediente 739/ 3-7
NOTA: Dentro de 15 dias  La Logia El Trabajo, el contexto geográfico e industrial


Victor Guerra































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