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03 enero 2014

LA REPRESION SOBRE LA MASONERÏA EN ASTURIAS (2 entrega)

Pasadas las fiestas, volvemos a los trabajos de historia, y tras ello seguimos con la serie de aportaciones, en este caso con la 2ª parte de una ponencia que se presentó en el  V Encuentro de Investigadores del Franquismo,  allá por el año 2003 en la Universidad de Castilla La Mancha.
Aquí tenemos la continuación:

.- Numero de Logias y Masones fichados, y la diversidad de los expedientes que se hallan en Asturias

La masonería asturiana durante la época que va desde 1912 a 1938 estaba constituida por los siguientes talleres: Logias y Triángulos en Asturias en el siglo XX[1].
GIJON :
  • Ø Triángulo la Amese n0 68; 1911 (GOE)[2]
  • Ø Logia Jovellanos n0 337-1912(GOE)[3]
  • Ø Logia Jovellanos n10; 1924- 1936 (GOE)
  • Ø Logia Riego n 02; 1923. (GOE)
  • Ø Logia Astúrica n ª 27; 1925 [4] (GLE)
  • Ø Logia López del Villar, n0 14; 1933 (GOE)[5]
  • Ø Capitulo Rosacruz Alberto de Lera n0 78, 1933 (Gr. Consejo del Grado 33º )
  • Ø Triángulo Evaristo S. Miguel de Jove, 1923, (GOE)[6]
  • Ø Gran Logia Regional del Noroeste ( elemento Coordinador) (GOE)
AVILES:
  • Ø Triángulo José Rizal nº 13, 1934 (GOE)
GRANDAS DE SALIME:
  • Ø Logia Amor y Trabajo n0 10 (GOE)
OVIEDO:
  • Ø Logia Argüelles nº 3; 1931-1936 (GOE)
TURON :
  • Ø Triángulo J.Costa nº 5,1928 (GOE)[7]
NAVA:
  • Ø Triángulo Ferrer nº 2, 1924, (GOE)

Tal y como se puede ver por el cuadro de logias y las notas adjuntas, cuando las fuerzas de represión de la masonería entraron en la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste, en la calle de la Playa, poca cosa había, aparte del mobiliario y la biblioteca, puesto que desde 1934 los distintos cuerpos masónicos venían advirtiendo de la situación peligrosa que se venía dando con relación a la masonería. Tal es así, que en 1934 se declara incompatible la masonería con la filiación al Partido Liberal Demócrata de Melquíades Álvarez, y todo aquel que no se diera de baja del partido, era expulsado automáticamente de las logias.

De ahí que previendo, ya en las últimas horas el asalto a la sede, los mismos masones queman parte de sus archivos documentales, cuyos restos ya en ceniza encuentran los organismos encargados del control de los cuerpos masónicos.

Aún así, el Tribunal Especial consigue abundante documentación y abre un expediente por cada logia, capítulo o triángulo, bien sea del siglo XIX o del siglo XX, siendo la parte más importante y abultada la relativa a los miembros masones cuya filiación era conseguida entre otros medios, por medio de las retractaciones a las que estaban obligados los miembros de la masonería encausados, y otra fuente importante de datos eran las bases documentales correspondientes a las instituciones masónicas que ocupan tres legajos de la serie “A” de la Sección Especial del Archivo de Salamanca, siendo como decimos más abundante la correspondiente a los expedientes personales, que contienen abundante material original desgajado de la Pieza Documental de la Causa General 155 de Asturias y Galicia.

Dichos expedientes personales constituyen piezas importantes para el trabajo de investigación aunque tienen muy distinta factura, y son fruto de las documentaciones incautadas en las logias: relaciones de miembros, entresaca de datos de cartas, planchas[8], y demás…Aunque hay expedientes que por la personalidad del encausado pudiera pensarse en un primer momento que serían importantes, como los casos de José Maldonado (último presidente de la República Española en le exilio) , o de Juan Pablo García abogado y grado 33 en el exilio, que luego cuando uno lega a ellos comprueba que apenas si rebasan las tres hojas.

Y por supuesto su contenido varía en función de haber sido juzgado por el Tribunal de la Represión, pues toda la pieza indagatoria pasaba a engrosar el expediente personal, foliándose el expediente y confeccionándose un índice de los mismos.

El contenido de dichos expedientes está compuesto en su mayoría por documentos masónicos: certificados de grado, planchas y trabajos leídos en logia, y todo tipo de documentos oficiales de las propias logias, o que se cruzaron en un determinado memento con otros talleres masónicos. También existen fichas de filiación y diplomas de las instituciones masónicas, de muy diversa confección y tamaño.

Luego estarían las fichas de la Sección Especial, que en ellas se recogen los datos del masón, su grado, nombre simbólico, su logia de pertenencia y los cargos en el taller. Es de gran utilidad la ficha denominada “masonería” en la cual se condensaba todo el expediente masónico y se agregaban otro tipo de anotaciones.

El expediente se iba engrosando con los oficios adecuados que enviaba cada organismo implicado en la búsqueda o proporción de datos, y en algunos casos, se incluye también el informe de Vocal Ponente de la Causa 155 y la sentencia a la que había sido condenado el supuesto masón.

Estos expedientes también fueron abiertos a personas que no tuvieron relación directa con la masonería, pero que debido a determinadas cuestiones, sus antecedentes fueron pedidos a la Sección Especial. Estos expedientes componen hoy 504 legajos y son denominados “expedientes negativos”, cuyo contenido es muy escaso, refiriéndose en la mayoría de los casos a los oficios de petición y comunicación de ausencia de datos.

En cuanto a los expedientes que se abrieron en Asturias tenemos por un lado los expedientes personales a los masones, los abiertos a rotarios, los correspondientes a los miembros de la Liga de los Derechos del Hombre, y finalmente los dedicados a los miembros de las organizaciones teosóficas. En general muy desiguales, todos ellos, en cuanto a sus contenidos y estructuración.

La parte más substancial de este gran volumen documental, lo componen los expedientes personales masónicos, que constituyen un monto de 223 expedientes personales relacionados con los masones del siglo XIX, que apenas sí contienen más allá de una simple ficha con los datos del filiado, la logia a la que había pertenecido, y el grado alcanzado y el cargo. En estos expedientes se encuentran mezclados los correspondientes a los masones asturianos emigrantes en ultramar, preferentemente Cuba y Puerto Rico). Anotar demás que la mayoría de esos masones cuando se les abrió expediente habían muerto.

Luego hay otro gran volumen de expedientes que suman unos 723, correspondientes a los masones que estuvieron en las logias asturianas, o qué eran asturianos y estaban en las logias de ultramar, y que en algún momento tuvieron contacto con los cuerpos masónicos españoles o asturianos y en los cuales manifestaban su origen o ascendencia asturiana. Dichos expedientes corresponden al período de pertenencia que va desde 1912 a 1938.

Hay que tener en cuenta, que existe una cantidad aún sin cuantificar de masones asturianos adscritos a logias de fuera de la región que tienen expediente abierto, pero por la razón que fuera, no forman parte de este base documental asturiana.

El régimen también abrió expedientes contra otras corrientes de pensamiento o Instituciones, ese es el motivo por el cual se encuentra un legajo dedicado a los expedientes personales de la Liga de los Derechos del Hombre. Una base documental que solo abarca a 11 personas entre las que se encuentra Clara Campoamor o Camilo Barcia Trelles, que no eran masones, aunque fueran considerados por los franquistas como filomasones. Estos expedientes contienen diversos recortes de prensa y noticias extraídas de los boletines de la liga. También cuenta con carnés de identidad y material informativo.

La represión llegó, como no podía ser menos, a las corrientes teosóficas que en Asturias tuvieron una instalación muy tardía y que llegarían a contar en la región con dos organizaciones el “Rama Gijón” de la Sociedad Teosófica Española y “Rama Asturias” de la Orden de la Estrella de Oriente. En total se abrieron unos 44 expedientes persónales de teósofo, aunque no contienen apenas información, puesto que solo recogen la ficha que abrió la Comisaría General de Información de aquellos que eran suscriptores de la revista “Las Dominicales del Libre Pensamiento” y poco más.

Por último tenemos los expedientes personales de los rotarios que también fueron fichados por la Delegación de Servicios Especiales, que llega a los 59 expedientes, que contienen la correspondiente ficha con el ingreso o nombramientos de los que eran objeto algunos de los rotarios, también existen en estos expedientes documentación original del club rotario, cartas personales, diarios de actas, etc.

Este club gijonés de rotarios que fue fundado en enero de 1927, y llama la atención de que fuera también fruto de apertura de sumarios por cuanto a que fueron abiertos en general a personas simpatizantes, ya desde muy antiguo de los movimientos de la derecha. Incluso se cuenta con algún expediente abierto a rotarios que eran miembros de Falange, como fue el caso de Joaquín A. Bonet, los hermanos Paquet, el Cónsul inglés Arthur Lovelace o el Jefe de la Falange gijonesa Enrique Cangas.

.- Las penas y condenas.
Otro volumen informativo que da cuenta de la densidad de la represión en Asturias, que en algunos rasgos es parecida a la del resto de España, es el núcleo del fondo documental del Tribunal de la Represión de la Masonería, constituido por los Sumarios en que fueron inculpados los distintos masones. En el caso de Asturias y Galicia, corresponde a la Causa General 155/1937, en la que podemos comprobar parte del volumen de las sentencias y su gravedad.
Documentación en parte poco accesible, como nos cuenta Marcelino Laruelo que investigó la represión en Asturias, mediante los Consejos de Guerra celebrados en Gijón en 1937, a los cuales les dedica un capítulo titulado: Breve digresión sobre obstrucciones y dificultades,[9] que arroja una idea de las dificultades que entraña trabajar dichos documentos.

En dicha documentación se halla además de una abundante retahíla de documentos oficiales: requisitorias, providencias, dictámenes, las declaraciones de los encausados, las abjuraciones y retractaciones y descargo de los encartados, que son un amplio bagaje para conocer a fondo la estructura mental y sociológica de los miembros de la sociabilidad masónica que apresó el régimen, y como no, en el expediente también está la sentencia, aunque no siempre.

Además de estos sumarios, existen los libros de sesiones que van desde 1941 hasta 1953, y los libros de sentencias que van desde 1941 a 1958.

En abril de 1942 comenzó a funcionar el Servicio de Ejecutorias, que sustituía a los juzgados, que eran a hasta ese momento los encargados del seguimiento de la ejecución de la sentencia y que va a producir una nueva tanda de documentos, que hoy conforma un interesante caudal informativo para el investigador, un ejemplo de ello es la relación efectuada en 1952 de los condenados a, penas de libertad y confinamiento, con los nombres y resumen estadístico.

Los masones asturianos que no militaban abiertamente en los partidos republicanos, socialistas o en las organizaciones anarquistas, porque se consideraban “gente de orden” -algunos muchos de ellos melquiadistas-, y que se quedaron en la región, o bien aquellos otros que no llegaron a tiempo a los medios de evacuación, o sus condicionantes familiares y profesionales les impidieron la huida hacia el exilio, aunque es posible que también algunos de ellos se equivocaran a la hora de afectar el análisis de su situación y la posibilidad de reacción del sistema franquista sobre sus membresías, y no contaron con la fobia del sistema que recargó sobre estos “hombres de orden”, como alguno se titulaba en su retractación, todo el peso, no solo, de la ley sino toda la inquina que el Régimen pudo generar.

No parece nadie que les hubiera prevenido sobre la importancia y trascendencia de su opción, ya que por tan solo, por el hecho de ser miembros de la masonería, pese a las retractaciones y abjuraciones, les podía venir encima una pena mínima de entre 6 a 30 años y un día de Reclusión Menor o Mayor, y accesorias de inhabilitación absoluta en todas las condenas.

Hay que tener en cuenta, que la ley de marzo de 1940 sobre la Represión de la Masonería y Comunismo, contemplaba como agravantes dentro de la calificación masónica:

El haber obtenido alguno de los grados de 18 al 33º, ambos inclusive, el haber tomado parte en las asambleas de la asociación masónica internacional y similares o en las asambleas nacionales del Gran Oriente Español, o de la Gran Logia española o de otras cualesquiera organizaciones masónicas, o haber desempeñado otro cargo o comisión que acredite una especial confianza de la secta hacia la persona que la recibió”[10].

Es más, en el artículo séptimo de dicha ley, se contemplaba que aquellos que hubieran pertenecido a la masonería en tiempos anteriores a su promulgación, estaban obligados a formular ante el Gobierno una “declaración retractación”.

De nada les sirvió a los masones que se quedaron en Asturias tales cuestiones, pues son escasas las condenas absolutorias, y en el caso de algunas que se han producido, corresponden a los llamados “masones arribistas[11]. Masones que utilizaron todo tipo de estrategias para salvarse y ponerse a bien con el régimen, aunque para ello hubieran de delatar a otros compañeros presentes en la región.

La estrategia del resto de los masones que eran llamados a declarar solían inculpar casi siempre a compañeros fallecidos, o que sabían de antemano que estaban a salvo o que ya estaban condenados por tal delito.

Entre estos arribistas se pueden citar al farmacéutico Mata Cubría, o a Luis Cifuentes que aduce “que abandonó la secta por ridícula y grotesca, y que cotizó a Falange desde febrero de 1936”.Un proceso también de estas características fue el de Luis Pérez y Pérez, que recobró su puesto de Juez Municipal concedido por Martínez Anido, tras una intensa retractación, búsqueda de avales, y cono no, la delación de otros masones sitos en la ciudad.

Por otro lado tenemos en los expedientes asturianos decenas de condenas, que estando presentes o huidos al extranjero, eran igualmente condenados, entre éstos últimos tenemos el caso de Juan Pablo García, abogado socialista, miembro de los Tribunales Populares que por el hecho ser masón era condenado a la pena de 12 años de reclusión menor e inhabilitación absoluta.

En general nos falta un estudio estadístico del número de condenas a las que fueron sometidos los masones asturianos, así como la gravedad de ésta. En cuanto a las penas de muerte, o eliminación física, aunque nos falta como antes se comentaba un estudio con profundidad, podemos decir que la pronta presencia del ejército hizo que éstas no se produjeran de una forma masiva, al menos entre los miembros de la masonería.

Puesto que hay datos muy contradictorios, tanto es así que un documento titulado: “El gobierno del General Franco es responsable del delito de Genocidio contra los masones españoles” en el cual se van dando ciertas referencias a los asesinados durante la Guerra Civil con referencia Asturias, se indica que fueron asesinados de un tal Soriano, Comandante de Infantería, y veinticinco masones más. Sin que se aporten más precisiones, y con mucha dificultad para poder aquí contratar dicha cifra, que creo no se corresponde con la realidad, al menos con el período aquí estudiado.[12]

Hay constancia de la eliminación por el bando republicano del notorio masón Mariano Merediz Díaz Parreño que en 1928 ya no estaba en masonería y que además había sido abogado defensor de anarquistas, pero que terminó al igual que el viejo Bernardo Rionda, masón del siglo XIX, fusilados ambos en una de las “sacas”, concretamente en la del día 14 de agosto de 1936 en el cementerio de Jove [13].

Si nos pasamos al campo faccioso, tenemos constancia de la eliminación del industrial masón Mauro Álvarez Estrada, iniciado el 30 de abril de 1926,en la logia Jovellanos, y que tras ser detenido en su domicilio de Bárcena (Concejo de Quirós) en noviembre de 1937, siendo conducido a la cárcel de Grado, se le bajó del camión en la zona de La Muela (Quirós), y allí quedo tendido al lado de la carretera junto a otros tres vecinos. Su nombre vuelve a sonar de nuevo más tarde, puesto que aparece en una carta que la Gran Logia Regional del Noroeste le envía al presidente José Giral, para que mire si puede ser intercambiado por prisioneros fascistas. Es evidente que la carta llegaba tarde[14].

Quien por ejemplo pagó con su vida la militancia en masonería de su progenitor fue Germán de la Cerra y Lamuño, letrado del Tribunal Popular que fue fusilado en el Paredón del Sucu (Cementerio de Ceares) en diciembre de 1937, y que le escribía en estos términos a su mujer “Está claro que hoy se persigue a la masonería, idea idiota, contra la que yo he estado siempre, pues varias veces se me pidió que ingresara en ella y me negué” [15].

Cuestión casi idéntica, es la que es la que acontece con Leopoldo Alas García-Argüelles, Rector de la Universidad de Oviedo, miembro de Izquierda Republicana, e hijo de Leopoldo Alas “Clarín”.

A Leopoldo se le vincula a la logia ovetense Argüelles, sin que aparezca contrastado su nombre en un cuadro lógico alguno o en algún boletín del GOE o de la GLE, sin haberse constatado o su afiliación masónica, Leopoldo Alas, terminó fusilado eel 20 de octubre de 1937.


[1] Este estudio sólo alcanza hasta 1938. Hay pues una historia pendiente de desarrollar como es la masonería en el exilio, hay que tener en cuanta que hubo talleres que se refundieron y otros simplemente desaparecieron.

[2] Este triángulo dio paso a la logia Jovellanos nº 337.

[3] Esta logia pasaría más tarde a redifinirse como “Jovellanos” nº 1 cuando el Gran Oriente Español, pasa constituirse como un conglomerado federal de Grandes Logias Regionales.

[4] La noticia de la creación de este triángulo no está clara, se da como fecha de levantamiento de columnas 1925, puesto que así se recoge en el Boletín de la Gran Logia Española, de Marzo de 1925.
[5] Esta logia fue de las que pervivieron hasta los últimos meses, aunque hubo de refundirse con la Jovellanos nº1 y la logia Argüelles de Oviedo.
[6] Taller desaparecido durante la Dictadura de Primo Rivera.
[7] Taller que fue desbaratado en Octubre del 34, al ser acusados algunos de sus miembros de auxiliar a la Revolución de Octubre del 34 y estar presuntamente implicados en la muerte de varios religiosos.
[8] Trabajos que leen los masones en la logia, también llamados trabajos de arquitectura.
[9] Marcelino LARUELO ROA: La libertad es un bien muy preciado (Consejos de Guerra celebrados en Gijón y Camposantos por el ejército nacionalista al ocupar Asturias en 1937. testimonios u Condenas. Gijón 1999.
[10] Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de Marzo de 1940Boletín Oficial del Estado nº 62.
[11] Víctor GUERRA, Aproximación a la masonería gijonesa del siglo XIX y XX, (Premio de investigación Rosario de Acuña. Ateneo Obrero de Gijón 2000.
[12] AHPA. Archivo de José Maldonado..
[13] Pedro Luis ALONSO GARCÍA, Los comienzo de la Guerra en Gijón, de las “sacas de prisioneros al Tribunal Popular” Folletos del Ateneo. Cuadernos de Historia. Nº XIV noviembre de 1997.
[14] VV.AA. Diarios: La Nueva España, 1 de Junio del 2003, y La Voz de Asturias de 1 de junio del 2003.
[15] ATENEO OBRERO DE GIJON. Germán de la Cerra Lamuño. Gijón 1991.

Estudio propiedad de @ VICTOR GUERRA. MM.:.

14 diciembre 2013

LA REPRESION CONTRA LA MASONERIA EN ASTURIAS



Tras un cierto impass, de nuevo me pongo la pilas tal y como  ahora se dice, y empiezo con las entregas de distinto material histórico. Una visita que he hecho hace unos dais al Cementerio de Sucu en Gijón, pues me trajo a la memoria un trabajo que se hice  con motivo de  V Encuentro de Investigadores del Franquismo, que se realizó allá por el año 2003 en la Universidad de Castilla La Mancha.
Víctor Guerra

- Introducción.
Caída la II Republica y habiendo triunfado la rebelión militar que encabezaba el general Francisco Franco, éste entabla lo que se ha considerado como una de las represiones más persistentes en la historia de España, la represión de la masonería y lo hace a modo de cruzada personal, que conllevó la persecución total y tenaz contra la sociabilidad masónica española, a la que consideraba opuesta a los pilares sobre los cuales fundamentaba, buena parte, del ideario de su alzamiento: la religión y las esencias nacionales.

Tal acción dejará detrás de sí todo un reguero de destrucción que articularían una diversidad de organismos y estamentos represores como el Tribunal de la Represión y la Masonería y el Comunismo, que terminó abriendo expediente a 60.000 personas en todo el territorio nacional. Solo en Asturias se abrieron 929 expedientes. Sí tenemos en cuenta (según las documentaciones incompletas), que hay registrados en Asturias aproximadamente entre el siglo XIX (unos 560 masones); y en el siglo XX, podría haber otros tantos miembros. Ello nos puede dar una idea del volumen y la intensidad de la represión habida.

Represión, como hemos comentado, se inserta en unos desarrollos históricos de mayor amplitud que se remontan al siglo XVIII, Dicha represión alcanzó de forma individual a algunos liberales asturianos, tenidos con mayor o menor certeza como masones, como así sucedió con personajes como: Riego, Conde Toreno, Evaristo San Miguel, etc.

Al nivel de logias regularmente constituidas, tenemos constancia documental de la primera persecución sobre los primeros talleres masónicos que se dan en Asturias en 1850, en concreto sobre la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad (GOdF), que será desbaratada en septiembre de 1853 por una Real Orden de la Reina Isabel II, que termina llevando a galeras o al exilio a los dignatarios de la logia asturiana, y con ello devendrá el abatimiento de columnas masónicas en Asturias[1].

En 1898 se dará otra represión, más de carácter ideológico que policial, que traerá la desaparición de buen aparte de los talleres masónicos españoles, y la totalidad de los asturianos. Durante la II Republica, en octubre del 34, la masonería sufrirá un fiero zarpazo sobre algunos talleres como el Triángulo Costa de Turón. Labor represiva que tiene su continuación con una represión aún mayor con el triunfo del Alzamiento Nacional de Franco.
.- Los motivos de una persecución.
La actividad antimasónica en España tiene, como ya hemos reseñado, una larga trayectoria que viene ya desde el siglo XVIII, que no cesó, aunque fue por oleadas, hasta la implantación del régimen franquista. Etapa ésta última, la cual se puede considerar que fue la más intensa, aunque los trabajos antimasónicos podemos retrotraerlos hasta la II Republica, ya que en febrero de 1932 ya encontramos los primeros vestigios antimasónicos en el Manifiesto de Formación de la Juventud de Acción Nacional donde se habla de la declaración de la guerra al comunismo y la masonería.

Esta actividad antimasónica tomará distintos caminos que van desde acusar a militares como masones[2], o relacionar la masonería y el judaísmo tal y como hacían las derechas en 1933.

Pero no vamos aquí a entrar en un campo que ya han tratado profesores como Ferrer Benimeli, y Morales Ruiz, y otros[3], pero sí, queremos al menos, dar unas breves pinceladas sobre el tema para poder entender que es lo que se había producido, y su porqué.

Sobre la acción represora franquista hay quien estima, y Ferrer Benimeli, ya lo expuso en la obra citada, que buena parte de la articulación represora venía de una fobia de Franco:
“…Nunca fue un secreto desde los primeros momentos del Alzamiento, e incluso antes cuando fue nombrado Jefe del Alto Estado Mayor durante la República. Fobia que se mantuvo firme e invariable hasta su último mensaje público en el balcón de la plaza de Oriente el 1º de octubre de 1975 cuando afirmó que contra España existía “una conspiración masónico-izquierdista en la clase política en contubernio con la subversión comunista terrorista en lo social”[4].

Fobia que se apoya, o fundamenta, en que la masonería es la causa y efecto de la decadencia y degeneración de España, lo cual le sirve a Franco como medio para articular una represión sobre la sociabilidad masónica de cara defender su propio régimen de lo que consideraba una conspiración, que tal como nos expone Fusi estaba “basada en una formidable y obsesiva superchería: en la idea de que toda la historia contemporánea no era sino el resultado de una gigantesca conspiración masónica (dentro de la cual España, era objetivo preferente)”[5].

También el profesor Ferrer Benimeli ha trabajo sobre una supuesta pertenencia o petición de entrada de Francisco Franco en masonería, y la posibilidad de que éste pudiera haber sido rechazado dado su ambicioso carácter, y éste podría se uno de los motivos que en parte pudieran haber desatado su furia contra una organización que según sus ideas pretendió cortar sus planes[6].

Fuera como fuese, o la causa que lo originase, pues hay quien llega hablar del carácter paranoico del General Franco, el caso es que la represión franquista sobre la sociabilidad masónica puede considerarse como una de las más crudas que recibieron en España los Hijos de la Luz, o Hijos de la Viuda[7], cuya intensidad puede observarse en los distintos decretos que éste dictador articuló a lo largo de la vida el régimen para acabar con la masonería[8].

.- Los órganos y decretos de represión.

La existencia del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, y su amplia sección dedicada a la masonería, nos permite rastrear en toda su dimensión la profundidad del trabajo antimasónico franquista, que podemos comprobar al bucear en las amplias bases documentales en las que se observa que la represión en sus primeros momentos cometió todo tipo de tropelías, cuestión que fue tomando con el paso del tiempo otro cariz:

“Posteriormente con la intención de darle una forma legal, redactando una muy específica legislación antimasónica, que si en un principio fue la misma que afectaba a todas las personas, grupos u organizaciones favorables a la causa republicana, pronto se individualizó, teniendo como pilar fundamental de la misma a la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 marzo de 1940”[9].

La represión en Asturias como se comprueba por esas mismas fuentes documentales, empieza con las primeras pesquisas que se efectúan de forma poco regularizada, sistemática y rigurosa, produciéndose incendios y pillajes en las distintas sedes masónicas, tanto de Gijón, como en Oviedo donde estaban radicadas las sedes masónicas.

Tal represión se articula mediante la mano de diversos estamentos como las checas de Falange, pues serán éstas las primeras en entrar en las sedes masónicas asturianas, aunque tampoco atrás se quedó la propia policía o el ejército, pues cada uno de dichos cuerpos u organismos, mantenía como tesis que eran de su responsabilidad la actividad de control y represión de los enemigos del régimen.

La realización de estas razias era fruto de varios decretos y órdenes que se venían sucediendo, como ya hemos visto anteriormente, y que arrancan con la publicación del decreto en septiembre de 1936 dictado por la Junta de Defensa Nacional en Burgos, y firmado por quien se cree que había sido miembro de la masonería el General Miguel Cabanellas, que declara en su primer artículo fuera de la Ley a:

“Todos los partidos políticos y agrupaciones políticas o sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas en fecha 16 de febrero del corriente alo han integrado el llamado Frente Popular, así como cuantas fuerzas han tomado parte en la oposición hecha a las fuerzas que cooperan al movimiento nacional”[10].

Si esto no fuera poco, o no estuviera claro, el propio Franco desde Santa Cruz de Tenerife publica otro Decreto, en el cual se expone “que la francmasonería y otras asociaciones clandestinas son declaradas contrarias a la ley. Todo activista que permanezca en ellas tras la publicación del presente edicto será considerado como un crimen de rebelión”[11].

Para articular, esta descoordinación que se empezaba a dar con respecto a la represión de la masonería y a otras organizaciones, se crea el 20 de abril de 1937 la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (O.I.P.A.) dependiente de la Secretaria General del Jefe del Estado. Esta oficina tenía como misión entre otras, “recoger” o requisar todo tipo de material y propaganda del enemigo, entre los que se encontraban las sociedades masónicas, y como no, la Liga de los Derechos del Hombre.

En esta tarea, no se escatimaban esfuerzos, y por tanto era obligado dedicar a tal labor todos los entes civiles y militares disponibles, como así requerían los encargados y delegados de tales instituciones.

Más tarde en julio de 1937, se organiza en Bilbao el departamento de Recuperación de Documentos, que utilizaba todo tipo de material recogido para obtener antecedentes políticos-sociales, aunque ya meses antes venía operando la llamada Delegación de Asuntos Especiales, “centrada de forma primordial en la recuperación de todo aquello relacionado con las sectas, con la intención de identificar y sancionar a sus miembros”[12].

Al frente, de buena parte, de este aparato de recogida organización documental va a estar Marcelino de Ulibarri y Eguilaz, que es nombrado Delegado de Asuntos Especiales y Delegado de la O.I.P.A en febrero de 1938. Aunque un poco más adelante se va a instrumentalizar la Delegación del Estado para la Recuperación del Documento, órgano creado en abril de 1938, bajo el mando del Ministerio del Interior, y cuyo puesto supremo también ocupó hasta 1944, año en que se unificaron los diferentes servicios bajo la denominación de Delegación Nacional de Servicios Documentales, con un nuevo delegado al frente y dependiente de la Presidencia del Estado: “conformando con la documentación masónica el núcleo de la denominada Sección Oficial”[13].

Tal aparato represor, acabada la guerra, sirvió como fuente de información para aquellos estamentos que demandaban información para ejercer la labor represiva tanto policial como judicial. En el Boletín Oficial del Estado del 13 febrero de 1939, también en Burgos, se dicta la Ley de Responsabilidades Políticas, que será cuando se citan de forma específica a las logias masónicas.

Todas estas medidas legislativas de carácter represivo culminaran en la famosa Ley de Represión de la Masonería y del Comunismo, del 1 de marzo de 1940, y por ende se va a constituir el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, presidido por el general Saliquet, que en 1963 dejará paso finalmente al Tribunal de Orden Publico.

Volviendo a la Sección Especial que quedó bajo el Tribunal, hay que hacer constar su trabajo y laboriosidad, que era intensa y encomiable para el régimen, pues tal y como sé referenciaba en 1938, contaba en su haber con 14.930 expedientes individuales; 26.148 fichas; 246 expedientes de asuntos importantes sobre actividades masónicas; 394 expedientes de logias españolas: 257 de logias extranjeras; clasificado 1.300 libros de actas y administración de logias.

La represión en Asturias: puntos de comienzo.
En Asturias la centralización masónica que se dio en el siglo XX, hizo que el grueso de las logias asturianas se reuniera en torno a la sede e la Gran Logia Regional del Noroeste[14], sita en Gijón, en la calle de La Playa 3.

Sede en la cual entran, el 22 de octubre tras caer la ciudad, los Servicios Especiales que constatan en un atestado que ha habido diversas quemas de documentaciones en el patio de la sede masónica. Tal vez ello nos aporte la explicación del porqué la documentación masónica en Asturias, referida a cuadros de miembros y demás concluye en 1928.

El material que se van a encontrar los Servicios Especiales, y es el que se incluye en el sumario instruido por la Auditoria de Guerra de la 8ª Región Militar, va a dar lugar a un fuerte encontronazo entre distintos servicios y personajes como el Alférez de Complemento del Cuerpo Jurídico Militar: Ángel Colmeiro Laforet, juez especial en la causa general 155/1937, y D. Marcelino Ulibarri, que terminó recibiendo la documentación hallada, tiempo después en concreto el 4 de febrero de 1944, o sea 6 años de batalla para hacerse con los sumarios y documentaciones, a cuya entrega se resistían los militares, y en concreto el alférez Colmeiro, que en 1940 terminaría siendo desplazado como Registrador de la Propiedad de los Territorios del Golfo de Guinea.

He aquí una muestra de las tensas relaciones entre Colmeiro y Ulibarri:

“Creo haberle explicado el motivo de la deficiente información que usted tiene a este respecto, y siento que después de haberle estado en ésa y hablado personalmente con usted, siga creyendo que poseo determinados documentos que nunca tuve en mi poder, Ya sabe lo fácil que es especular en esta materia, y previniéndome contra ello, desde que me encargué de la tramitación del Sumario que instruyo, he tenido especial cuidado de dar recibo especificado de todos los efectos que me han sido entregados”[15].

Al respecto se ha trabajado con la hipótesis de que Colmeiro, tuviera relación con la masonería a través de un familiar cercano, o que simpatizara con los ideales de la organización, y por ello hiciera lo posible por entorpecer las labores de represión del régimen franquista.

Como dato novedoso comentar que Carlos Colmeriro Laforet, posible hermano de Ángel Colmeiro, en 1954 era miembro del Hospital de Vigo y miembro de la Sociedad de Eugenics (Eugenesia) donde también había prestigiosos masones como V.P. Cockburn Presidente del Club Internacional de Masónico y de la Sociedad de Estudios Masónicos.

Finalmente Ulibarri se hace cargo de los muebles, libros y objetos de las logias gijonesas que fueron cargados en dos vagones de tren y llevados directamente a Salamanca donde se instaló con ellos una logia figurada, que aún hoy se puede visitar. A falta de un trabajo investigativo más profundo que arroje mejores conclusiones, tal vez podemos adelantar que esa acción del alférez Colmeiro, salvó a muchos masones, que por una u otra razón no pudieron embarcarse camino del exilio, y esa tarea, tal vez, cooperó a que se dieran tan pocas represalias de muerte en la zona asturiana, ya que la pronta aparición del ejército debió favorecer al establecimiento de los pertinentes canales legislativos.

Los masones asturianos pasaron, casi todos, salvo aquellos que emprendieron la larga huida hacia el exilio, por manos de los distintos organismos de la represión, y todos fueron a su vez, estuvieran o no presentes en la región, inculpados en la Causa General 155. En un momento que estimamos sea el año 1940, los organismos pertinentes de la represión aportan un listado de 196 masones asturianos inculpados como miembros de la masonería.

Por otro lado la represión que se ejerció sobre los masones llega hasta 1964 con la derogación del Tribunal de Orden Público, cuestión que queda patente, ya que esa misma fecha se están pidiendo informes sobre algunos de los masones asturiano, a los cuales se les requería presentarse ante las instituciones judiciales en la capital de España[16].

[1] Víctor GUERRA, La primera masonería gijonesa. 150 aniversario del Gran Oriente de Francia en Asturias.
Diario La Nueva España, 8 de mayo 2003.
[2] Tal como hizo el diputado Cano López el 15 de febrero de 18935 que presentó una proposición “no de Ley” de cara a separar a los militares del las fuerzas armadas que fueran miembros de la masonería .
[3][3] ,.José .A FERRER BENIMELI: El Contubernio juedo-masonico-comunista. Edt. Siglo XXI. Madrid 1982. Juan José MORALES RUIZ.: La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra. (1940) Diputación de Zaragoza. 1992. Por otro lado, ha sido un tema muy tratado dentro de los distintos Symposiun Internacionales de Historia de la Masonería Española organizados por el CEHME.
[4] Juan José, MORALES RUIZ: La publicación de la ley… pag139.
[5] Juan Pablo FUSI.: Franco. Ediciones El País. Madrid 1985.
[6] José A. FERRER BENIMELI, Franco contra la masonería. Revta Historia 16 nº 15, julio 1977. Madrid. Es interesante al respecto el trabajo Miquel DE FIGUERAS I VALLES, Porqué Franco no fue masón. 1984.
[7] EL término de Hijos de la Viuda es una expresión bíblica por la que los masones se designan a sí mismos, y que está tomada de “Los Reyes 17;1-24”. Cuando Elías resucita el hijo de la viuda Serepta. Hiran también es hijo de una viuda de la tribu de Neftal . La viudez significa en la tradición hebrea “ ser despojado” también está relacionado con el mutismo, incapacidad para articular palabras; así es como el término “hijos de la viuda” cobra el significado: “Los masones son aquellos que, mudos y despojados en este mundo de exilio, esperan ser rescatados por el maestro” .También se denomina a los masones como Hijos de la Luz que en masonería se refiere al conocimiento iniciático que los masones pretenden adquirir. “Conocer la Luz” es conocer la verdad, adquirir la conciencia de un centro y en consecuencia de fuerza espiritual.
[8] La legislación antimasónica que promulgó el Generalísimo fue la siguiente:
15 Septiembre de 1936, Decreto contra la Masonería, dado en Santa Cruz de Tenerife; 21 de Diciembre 1936 Decreta de Destrucción de las inscripciones o símbolos masónicos; 9 de Febrero 1939 Ley de Responsabilidades políticas que incluía todas las logias masónicas; 1de Marzo de 1940 se dicta la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo; 18 de Septiembre de 1942 Decreto de la presidencia del Gobierno aumentando los Servicios del Tribunal Especial; 9 de Junio de 1943, Orden del Ministerio de Hacienda sobre las instrucción de apoderamientos; 19 de Junio 1943 Decreto del Ministerio de Justicia designando el Fiscal de la Causa General; 25 de Noviembre 1944 Ley de la Jefatura del estado determinando los derechos pasivos a los separados del servicio por aplicación del la Ley de 1 de Marzo de 1940; 13 de Abril de 1945 Decreto del Ministerio de Justicia anulando la Ley de 9 de Febrero de 1939; 23 de abril de 1945 Orden del Ministerio del Ejército sobre las retribuciones a suboficiales separados del servicio por aplicación de le Ley del 1 de Marzo de 1940; 27 de Junio de 1945 Orden Ministerio de Justicia instando al cumplimiento del Decreto del 13 de Abril de ese mismo año; 26 de Diciembre de 1945 Orden del Ministerio de Justicia suprimiendo la sección para informar a mediadores; 2 de Diciembre de 1963 Ley de la Jefatura del Estado nº 154/63 creando el Juzgado y Tribunal de Orden Publico y ejercerá las competencias del Tribunal Especial; 8 de Febrero de 1964 Decreto de supresión del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo.
[9] M.A JARAMILLO GUERREIRA, Documentación masónica para la represión de la masonería. La Masonería Española entre Europa y América. VI Symposiun Internacional de Historia de la Masonería Española. Zaragoza 1993. pag. 815 sgtes.
[10] Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España año de 1936, 16 de septiembre. Burgos.
[11] Decreto dado el 15 septiembre de 1936 en Santa Cruz de Tenerife.
[12] M. A J ARAMILLO GUERREIRA. Documentación Masónica…pag. 818.
[13] Ver Ibidem. pag. 818.
[14] Esta Gran Logia Regional era el órgano coordinador de la masonería asturiana y gallega, en dicha sede se reunían además de la Escuela Neutra, la logia Jovellanos, la Riego, el Capítulo Rosacruz Alberto de Lera.
[15] AHNS Legajo 625 A. Exp. 14.Carta dirigida a D. Marcelino Ulibarri el 2 de abril de 1938. Por otro lado existe un detallado sumario de lo incautado en la logia gijonesa.
[16] Documentación recogida en le Archivo Histórico Nacional de Salamanca.

Trabajo Propiedad @ VICTOR GUERRA




























































22 abril 2011

Los papeles Masónicos de Gijón en el archivo de Salamanca



La amplitud de lo incautado, cuando Asturias cae en manos de las tropas franquistas, es ingente en el volumen de papeles, enseres, muebles e inmuebles.

En lo que se refiere a Gijón y a lo estrictamente masónico podemos decir que, tras varios decretos y ordenes del general Cabanellas, de Francisco Franco y de la Junta Técnica del Estado, finalmente, un 22 de octubre de 1937, una parte de los Servicios Especiales destacados en Gijón ponían, tras la caída de la ciudad, en manos facciosas los locales de la Gran Logia Regional del Noroeste, en donde, además de la Escuela Neutra estaban asentados los trabajos de las logias Jovellanos, Riego y el Soberano Capítulo Caballeros Rosacruces «Alberto de Lera», incautándose en el acto de cuanto material obraba en dichos locales, sitos en la calle la Playa, n.º 5 y 7 (hoy, Vázquez de Mella), lugar donde estuvo hasta no hace muchos años la Agrupación Artística Gijonesa. Edificio expropiado y revendido.

Dicha incautación va provocar controversias entre la jurisdicción militar, que representaba Ángel Colmeiro, y la Delegación Nacional de Servicios Especiales, cuyo delegado era Marcelino de Ulibarri. Agria polémica que llegará hasta el 25 de enero de 1941, día en el que el delegado Ulibarri se hace con el preciado botín que tenían los militares como parte del sumario abierto.

Por distintos informes sabemos que la incautación se componía de documentos de diversa índole: títulos o diplomas de masones, por ejemplo los de Crisanto Alonso Pérez, Aquilino Fombona, Nicanor Fernández García, o Álvaro González; también había folletos variados; memorándum de las logias y de la Gran Logia y, cómo no, cartas de unos a otros, por ejemplo las de Pablo Iglesias a Tejedor, u otras de Marcelino Aguirre a Rogelio García y Arturo del Villar.

A los masones gijoneses les había dado tiempo, en parte, a deshacerse de papeles comprometedores como pudieran ser los cuadros lógicos; y, en general, de todo aquello que pudiera comprometer la seguridad de los hermanos masones. De hecho, vemos como en los últimos años carecemos de los listados de miembros de la logia. 
 
Digamos que lo encontrado por los Servicios Especiales de Ulibarri era poca cosa para lo que significaron 25 años de trabajo masónico desarrollado por las distintas logias que se reunían en dicha sede.

Sin embargo, a ese volumen documental que hoy forma parte del bagaje de Salamanca y que está microfilmado, o sea, con una copia en el Archivo Histórico de Asturias, sito en Oviedo, y con el cual se está acometiendo la historia de la masonería asturiana, hay que sumar otros enseres que fueron cargados en varios vagones de tren con destino a Salamanca.

Entre esos enseres había, repartidos por el edificio, muebles, como 4 divanes de terciopelo rojo, y varios bustos de escayola correspondientes a Víctor Hugo, Galán y García, Pablo Iglesias o Rosario de Acuña, los cuales se encontraban en el parvis, o sea, en el vestíbulo de la logia.

En la antesala de entrada al edificio, ricamente amueblada, había un retrato de Jovellanos bajo cuyo patronímico habían colocado los masones gijoneses su taller.

En la cámara de reflexión, donde se introducía a los profanos, se encontraban los clásicos utensilios para la reflexión antes de entrar a las pruebas de la iniciación masónica: una mesa, una calavera, un martillo, varios cartones con diversas máximas. También los requisadores se encontraron con un bastidor, con un esqueleto pintado y, como complemento, un ataúd de tamaño natural que debió de sorprenderles, aunque ello forma parte del atrezo de cierto ritual del grado de maestro.

En la sala n.º 8, así numerada por los Servicios Especiales en su largo inventario, había varias columnas usadas para los diferentes ritos con las iniciales J y B, 24 sables antiguos, 23 espadines y otros utensilios. No es que los hermanos practicaran la esgrima, sino que tenían la misión de construir la llamada «bóveda de acero» con ellos en alguna de las ceremonias masónicas al uso. También se halló diversa vestimenta masónica correspondiente a los distintos grados básicos de la masonería y otra perteneciente a los llamados Altos Grados, todo ello bajo el rito escocés antiguo y aceptado.

En el templo masónico, en donde se realizaban las tenidas, y que los señores de los servicios de incautación titularon como el «salón de actos», se encontraba la mesa del Venerable Maestro, colocada al oriente del taller, y con los utensilios clásicos: mazo, pebeteros, pluma y tintero.

Había también 4 mesas correspondientes a los dos vigilantes de la logia, al secretario y al orador con sus herramientas y símbolos. El templo contenía varias hileras de sillas, para 24 miembros. El cuadrilongo se hallaba decorado y adornado con los símbolos propios y con el estandarte de la logia, un escudo que suponemos de la Gran Logia.

En la secretaría había varios armarios y butacas, un cuadro con el personal docente y el alumnado de la Escuela Neutra de Gijón. Se decoraba la estancia con varios bustos y fotografías referidas a Stella Margarita, a Rafael del Riego y al político alemán Stremann, así como diversos objetos, entre ellos variados libros y folletos. 
 
Lo cierto es que hoy todo ese material compone, en gran medida, la exposición masónica del Archivo de Salamanca, en la cual se representa, con todos esos elementos, una logia abierta al público, siendo la mayor parte de ese material el que Ulibarri se llevó de la Gran Logia Regional del Noroeste. Hasta parte de los capuchones que visten algunos maniquíes de los que se hallan en la logia representada son de la sede gijonesa.
Tal y como se están poniendo las cosas, será cosa de revindicar desde la opción personal, institucional y asociativa, la devolución del material incautado. Eso sí, a cambio nos comprometemos a devolver a Salamanca los microfilmes que en su día se enviaron a Asturias. Todo ello en justa correspondencia con lo que se le ha entregado a Cataluña, ya puestos a abrir el melón.

Pues eso, que igual alguien chifla en el gobiernín astur, o se da cuenta de que tener un museo masónico en Asturias puede ser un puntazo, aunque tal cosa ya se le ofreció en su día al alcalde de Nava, cuando estaba en venta el edificio donde se ubicaba la botica de Gustavo, en Acevo, en Nava, punto de reunión del taller masónico naveto y que, de haberlo conseguido, hubiera supuesto para la villa todo un puntazo a bajo coste, con tanto morbo como anda suelto, y cuyo edificio hoy ha desaparecido.

Aunque nos queda la casa de Failiellu, en Sellaño, Ponga, con símbolos masónicos  interesantes y únicos en Asturias. Conseguirlo será cuestión de calentar motores y y de ver como responden los nuevos rectores políticos de las regiión

Ironías aparte, está claro que los únicos que deben ganar en todo este trance son las compañías de transporte y de seguros, porque los historiadores perderemos la oportunidad de trabajar en un sitio centralizado y que representa la memoria histórica en sí mismo. Debemos tener cabal memoria de por qué y cómo se hizo la ruptura cuando uno visite el Archivo de Salamanca, para no olvidar, ni desperdigar lo que aquello ha representado.

Por otro lado, al personal político le parece más vital pedir la devolución y repatriación nacionaliega de papeles que preocuparse por su futuro y conservación. No hace mucho desplegaba el que suscribe una pequeña campaña, entre gente sensible a estos temas, acerca de la mejora en la catalogación y conservación de mandiles, diplomas y títulos masónicos, que son una maravilla en cuanto a iconografía y simbología, amén de la gran importancia que revisten per se, dados los materiales utilizados: desde el papel, a la tela, al pergamino etcétera. Muchos de ellos están metidos, sobre todo los títulos masónicos, en los expedientes personales o logiales, con lo que dichos materiales sufren y se deterioran.

La contestación a tal cuestión, que mejoraría la conservación y desdoblaría un fondo ya de por sí interesante, dando a conocer de este modo una gama nueva de documentos perdidos entre otros muchos, he de decirles que ha sido nula. Ahora sí, apretarse para cerrar filas para la recuperación de papeles parece estar a la orden del día y a eso se apunta todo el mundo.

Lo que esto da a entender es que la conservación importa un bledo, así como la memoria histórica, todo lo cual se resume muy bien en la canción de María Dolores Pradera «Devuélveme el rosario de mi madreÉ y quédate con todo lo demás».

Víctor Guerra MM.:. del Rito Francés,  y es  miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME) y del Institut d´Études et de Recherches Maçonniques (IDERM), Francia.

18 noviembre 2007

José Díaz Fernández , Alias "Pepillo", novelista y masón


Hace un tiempo el amigo Serrano Monteavaro, me enviaba un trabajo sobre José Díaz Fernández, el autor de la novela "El Blocao", que en su tiempo tanto me impresionó pues además, puesto que yo en aquellas épocas estaba vestido de "romano", o sea haciendo la milicia.

Hoy traigo como recuerdo a este blog a José Díaz Fernández, de la mano de Serrano Monteavaro, cuyo trabajo dividiré, por su longitud en varios capítulos, para rematar las entregas con la biografía masónica.


Con motivo de cumplirse este año el centenario del nacimiento de José Díaz Fernández, la editorial Viamonte ha reeditado El blocao, su obra más significativa, la Asociación Manuel Azaña dedicó al autor una mesa redonda en el Ateneo madrileño y su pueblo natal y la Casa de Cultura de Castropol sendos recuerdos bibliográficos.

¿Supone todo esto un revival de Díaz Fernández? ¿Desde qué perspectiva podemos contemplarlo hoy, situados, en relación a su época, en una "tercera España"?

Hijo de Vicente Díaz Fernández, natural de San Pedro de Bembibre (Taboada, Lugo), y de Amalia Fernández Fernández, de Viavélez (Asturias), José Manuel Díaz Fernández viene al mundo el 20 de mayo de 1898, en Aldea del Obispo (Salamanca), donde su padre se hallaba destinado como"carabinero del Reino", con categoría de "preferente". Vicente y Amalia tuvieron dos mijos más, Ignacio y Vicenta.

Trasladada la familia a Castropol, donde su padre será nombrado Jefe de la Policía Municipal, Pepillo, como familiarmente se le conocía, encontrará en esta villa del occidente asturiano su verdadera patria chica, por lo menos durante su adolescencia y juventud.

En Castropol cursa la primera enseñanza y, pese a las estrecheces económicas de la familia, da comienzo a la segunda.

Inicia sus pinitos literarios con un periódico manuscrito, al que puso por nombre La Tinaja, al mismo tiempo que interpreta obras de teatro en el Casino de Castropol y se ocupa de la dirección administrativa de La Tuna. Escribe después en Río Navia y El Eco de Navia, publicaciones pronto desaparecidas.

En 1917 funda, en Castropol, con otros, el semanario Juventud, que dirigía Francisco Fernández López, y del que sólo se llegan a publicar seis números, y escribe en el decenario CastropoI. Este último facilita en aquel año las siguientes noticias en torno a Pepillo: el 30 de enero sobre su obra de teatro, titulada La pesca del novio, el 30 de julio de su novela Pasión de niños y el 30 de octubre del Libro de las horas gentiles. El Castropol de 1917 recoge, también, en sus páginas la polémica entre Díaz Fernández y el asimismo escritor novel, de la vecina Figueras, Fernández- Arias Campoamor, en torno a la influencia literaria de Rafael López de Haro sobre Pepillo, que Campoamor considera muy destacada y que Pepillo reconocerá luego en un artículo publicado en Asturias, el 15 de diciembre de 1918.

También en 1917 comienza a escribir versos, cuentos y crónicas de carácter lírico y fantástico en la revista Asturias, que se publicaba en La Habana bajo la dirección de Álvarez Acevedo.

Al mismo tiempo y junto con su hermano Ignacio trabaja como escribiente en la notaría de Castropol que regentaba el ribadense Eugenio Pérez Cancio. El día de la onomástica de la "notaria", Angela Moirón González, era habitual que ambos hermanos le dedicasen un poema. Se conserva un ripioso soneto de Ignacio, fechado el 1 de marzo de 1919, trazado con excelente caligrafía de pendolista, y un poema de José de fecha anterior, de mejor factura, también con excelente caligrafía, escrito románticamente en las varillas de un abanico.

Marcha luego Díaz Fernández a estudiara Derecho a la Universidad de Oviedo, pero, aunque se ayuda económicamente trabajando de conserje y contable en un hotel, se ve obligado a abandonar sus estudios.

En 1919 funda, junto con María Luisa Castellanos, Fernández-Arias Campoamor, Torner, Valentín Bedia... la revista Alma Astur.

En 1920 lo encontramos de secretario del Ateneo Obrero de Gijón y el 20 de enero del año siguiente el Castropol anuncia la aparición de su novela, hasta ahora inédita, Los días grises.

A los 23 años es destinado a África como soldado. Durante su estancia en Marruecos parece que contrae la tuberculosis que le llevará a la muerte. A su regreso de la guerra, La Libertad lo premia por las crónicas que había enviado desde el frente marroquí, germen literario de lo que luego será su libro El blocao. Publica en El Noroeste, La Esfera, y en 1923 el Castropol del 20 de febrero da cuenta de la aparición de sus narraciones El ídolo roto y El abrazo eterno.

Rodeada ya de una cierta aureola, en 1925 aparece su firma en El Sol, donde pontifica a Ortega y Gasset, La 'Voz, Ondas y la Revista de Occidente, en la que lo introduce Fernando Vela.

Poco a poco, sin embargo, la faceta política de la personalidad de Díaz Fernández se va imponiendo con fuerza. Sus artículos y actividades contra la Dictadura de Primo de Rivera lo llevan, incluso, a que sea detenido en 1926, como implicado en el levantamiento de la noche de San Juan, conocido como la "sanjuanada".

En 1927, y en compañía de J. A. Balbontín, J. Arderius, Giménez Siles, Juan Andrade, José Venegas, Graco Marsa y César Falcón funda Ediciones Oriente, dedicada a la publicación de obras claramente revolucionarias para aquel tiempo.

A estas alturas de su vida, Pepillo comienza a perder contacto con Castropol.

En aquel tiempo, Castropol era una villa que contaba con unos 800 habitantes, distribuidos entre un núcleo campesino, otro marinero y pescador y, finalmente, otro más, integrado por curiales e indianos.

La falta de cultura y la penuria económica que sufría una parte de la población era notable, al igual que en el resto de España, situación que llevó a que, a principios de siglo, un grupo de curiales e indianos crease una agrupación, que en 1910 se transformaría en Partido Independiente y que luego se integrará en el Reformista de Melquíades Álvarez, con el fin de defender e impulsar los intereses comarcales, al mismo tiempo que atendía los humanos y sociales. En esta agrupación se encauzarán las primeras inquietudes políticas y sociales de Pepillo.

Más adelante, aquellos castropolenses que habían querido, al modo ilustrado, hacer la "revolución" desde arriba, se vieron desbordados, más tarde o más temprano, por una izquierda de claro matiz revolucionario. Algo parecido le ocurrirá también a Díaz Fernández, y así, después de un período muy radical, tras su estancia en Oviedo y Gijón, en 1935 acaba por unirse a Manuel Azaña para formar Izquierda Republicana
.
El caso es, que, en aquellos tiempos, los intelectuales avanzados, ante la situación en que se encontraba el país, invocaban la presencia e integración de! "pueblo" en la sociedad, "pueblo" que se identificaba entonces con las clases más menesterosas social y culturalmente, de las que no formaba parte (pensemos en la orgullosa diferencia de clases existente en aquella época) la familia del Jefe de la Guardia Municipal de Castropol.

Poco a poco, sin embargo, una parte de aquel "pueblo" fue tomando conciencia de que él era la única "clase", la clase por antonomasia que, considerándose engañada una y otra vez, debía tomar el poder para ver realizados sus propios fines, al igual que había ocurrido en Rusia, A este fin debería valerse de cualquier "compañero de viaje".

La tarea de buscar "el injerto de las fuerzas obreras de la izquierda" (Díaz Fernández), de "marchar hacia el pueblo" (idem), siguiendo las orientaciones del comunista italiano A. Gramsci, se convirtió en aquella época en objetivo prioritario para Díaz Fernández.

Díaz Fernández, al igual que los intelectuales de su misma inspiración, pretende "superar la división entre los intelectuales y el pueblo"; los intelectuales y los artistas que deben participar ,en la lucha revolucionaria obrera (aunque luego muchos de ellos, llegado el momento, no podrán superar, en opinión de los dirigentes de la "praxis", sus propias contradicciones de clase).

Y así emprenden la búsqueda de un "nuevo intelectual" que se acerque al pueblo, para construir una "nueva sociedad" y un "hombre nuevo". (Al mismo tiempo que la Rusia de Stalin, también el nazismo de Hitler buscará un "hombre nuevo" para una "nueva Alemania", pero nadie, ni en España ni en ninguna parte del mundo, sabía lo que en aquellos momentos estaba ocurriendo en la Unión Soviética ni suponía lo que iba a ocurrir en Alemania, Para lograr la inexcusable integración social y económica de un país es imprescindible partir de un amplio compromiso democrático y del respeto al individuo. De otra manera está condenada al fracaso)

- En 1928 Díaz Fernández publica, bajo el título de El blocao, el conjunto de relatos que le hará famoso; precisamente el año anterior había recibido un premio de El Imparcial por su labor periodística en Marruecos.
Continuará....
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