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09 abril 2010

El Semanario “ La Verdad” y su pieza capital: Juan Fernández Llana

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Sobre mediados del año 1889 aparecen ya en la cabecera los nombres de dos de sus responsables: José María Villanueva y Fernández Llana, este último  como Redactor Jefe.

Juan Fernández Llana[1], de simbólico “Fernández de Córdoba”, es como decía “El Españolito” uno de esos casos que tanto llama la atención, puesto que su importancia dentro del republicanismo es primordial, y sin embargo cuando su nombre apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas en algunos textos. Su biografía se aborda desde el seguimiento en prensa que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes astures que pululan por nuestra historia regional

Por esa búsqueda en diarios y semanarios, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, que fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, que ejercía de periodista liberal y republicano, y que actuó como director en 1902 del Eco de la Exposición, Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

Pero su periplo más vital lo vamos a encontrar en el semanario La Verdad donde hallamos a este inquieto francmasón realizando las funciones de redactor jefe, y además ocupándose de relatar desde, un banquete masónico o informando de los trabajos realizados durante el año por su logia, o versificar un largo poemario a la memoria del ilustre general Villacampa, en la tenida fúnebre que la logia celebró el 23 de marzo de 1889.

Es un ejemplar secretario y uno de los mas activos militantes del partido zorrillista de Oviedo, y por tanto es fácil hallarle en varios actos y mítines políticos. Participó, así nos lo relata Constantino Suárez:
“En el movimiento revolucionario que derribó el trono de Isabel II (1868) y más tarde cooperó con la implantación de la 1ª República (1873). Desde entonces parte de su renombre de orador y publicista, iniciado esto último con la fundación del periódico ovetense El Eco de Asturias, sin perjuicio de mostrarse un excelente combatiente a favor de los ideales republicanos”.

De esta elocuente forma se expresaba Fernández Llana en un mitin en la Cuenca del Nalón, donde participaba junto a Melquíades Álvarez:

“Sed libres felguerinos que para eso sois republicanos. Si encontráis por medio un cacique, inutilizarlo, que si los medios pacíficos no bastan para la conquista del derecho, ya lo sabéis; con trincheras y barricadas se conquista la República.”[2].

Este apoyo que entregó primero a Nicolás Salmerón y luego a Melquíades Álvarez en su proyecto reformista no se vio recompensado como deja traslucir la crónica de El Españolito:
Prestó entusiástico apoyo al movimiento republicano promovido por Melquíades Álvarez, contribuyendo no poco al encumbramiento de éste. Parece que disconforme con las rectificaciones en la orientación de este movimiento y dolido de las ingratitudes cosechadas como premio al esfuerzo, se mantuvo alejado de la política en los postreros años”.

Fernández Llana va a recibir como militante librepensador fuertes presiones por parte del Obispo Martínez Vigil, que el abogado ovetense se pasa poco menos que por el “arco del triunfo” puesto que por su posición y su situación en la Orden, como activo francmasón que asiste en varias ocasiones a las Grandes Asambleas de la Obediencia, celebradas en 1889 y 1890, y en las que aparece como un gran defensor de las posturas anticlericales, poco daño le podía hacer el obispo.

Hay que tener en cuenta que en sus manos tenía un arma arromadiza como el semanario masónico y republicano, que hacía un fiero seguimiento a la curia asturiana, tanto del obispo Martínez Vigil, como a otros eclesiásticos, a través de la sección titulada Verdades, en las que realizaban toda una labor de seguimiento al clero asturiano en sus “andanzas y mandangas”, poniendo en solfa las debilidades y usuras de los ministros de la iglesia católica, amén de realizar un férreo marcaje al Obispo Martínez Vigil, al que no dudan de poner de chupa dómine, dado que este tenía montada toda una liga antimasónica que puso en más de una ocasión, en peligro a la propia logia Juan G. Río, debido a las múltiples presiones habidas.

Como ejemplo veamos un suelto titulado “Verdades” publicado en el nº 114 se hace esta advertencia:
“A Ciprianín el de Nava, curiosín jesuita, sigue tu camino y deja tranquilos a los masones, sino quieres que te den un disgusto ¿Qué te importa si oyen o no misa, si confiesan o comulgan o no lo hacen.... [...] Ya sabes que te conocemos, bien, pillín que estamos enterados de lo bien que finges, que te queremos mucho y por eso te aconsejamos”[3]

La aparición de este semanario en los ámbitos de la investigación masónica y política es trascendental, puesto que aporta una visión distinta sobre el mundo político y religioso ovetense, ya que son muchas las referencias a personas y organizaciones que citan en sus artículos y van desde la propia iglesia asturiana y a sus párrocos, y al quehacer de los jesuitas, a los cuales les dedica su buena ración de crudos artículos y críticas referencias.

Como cara pública de todo ese proyecto editorial tenemos a Juan F. Llana, que en 1908 se le nombra Ilustre Proyector del III Centenario de la Universidad de Oviedo y deja como obra escrita Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Fernández Llana va entrar en masonería vistiendo como es preceptivo el mandil de Aprendiz Masón, se inicia en la logia Nueva Luz, de Oviedo y adopta el simbólico de Fernández Córdoba.

En dicha logia está muy poco tiempo, pues pronto pasa a ocupar su puesto en los bancos de la logia Juan González Río, donde se le halla entre los años 1888 y 1890[4], que son las fechas de los cuadros lógicos que quedan como legado documental de dicho taller, y donde está inscrito con el cargo de Orador, y con el grado Maestro Elegido de los Nueve ( 9º) del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. (REAA).

En esos mismos tiempos en la logia Juan González Río, cohabita con buen parte de los hombres que conforman el grupo zorrillista dentro d el masonería. La membresía del taller es y la conforman hombres como Cristóbal de la Torre, José María Estrada, José Villanueva Manuel Álvarez Pintado, Benigno Bances, Alejandro Nespral. Braulio Vigón, el zapatero socialista Juan Neponucemo, Silverio Álvarez de la Escosura, Manuel del Truébano y así hasta completar un listado de 87 miembros. Nombres algunos de ellos, que luego vamos a encontrar en el seno de la administración local y en los Comités Republicanos.

Fernández Llana, fallece en diciembre de 1914.

Pero antes de cerrar el  capitulo enterrando a Fernández LLana , creo que merece la pena posar la mirada en este curioso e importante personaje del cual casi andei ah escrito nada.

Juan Fernández de la Llana, es un acreditado abogado ejerciente en Oviedo “ con fama de republicano radical, y como tal le encontramos en las filas zorrilistas”.
¿Pero quién es este olvidado personaje? Su figura cobra sentido porque va a ser, nada más y nada menos, que el punto de unión y de fusión de varios proyectos socio- políticos.
Es una figura con la cual uno se tropieza muy a menudo, pero del que apenas se sabe nada tal y como dice el Españolito:

“ Hombre de extensa cultura jurídica y general, de pluma ilustrada y amena, de conducta social sin tacha. No obstante haber reunido condiciones suficientes para que la posteridad no le tuviese olvidado, se reconocerá por la lejanía del eco que produce su recuerdo que no parece se trata de un contemporáneo. Es poco lo que se ha escrito de él o, por lo menos, tan escasa las noticias adquiridas por nosotros a `pesar de la larga y minuciosa rebusca desarrollada, que no podemos dar como quisiéramos una información detallada de su vida”.
La primera noticia que yo personalmente tengo de Fernández de la Llana, me viene de mis trabajos de investigación sobre la masonería asturiana, en los cuales dicho personaje no tenía en principio una posición muy destacable, pues era un miembro más de la prestigiosa logia ovetense Nueva Luz.

Su figura empieza sernos primordial, como muñidor republicano, sin embargo cuando se rebusca su nombre en las escasas bases bibliográficas ovetenses, apenas si se encuentra nada más que unas breves líneas. Su biografía y andanzas, hay que abordarlas desde el seguimiento en prensa, que es el testigo mudo de nuestra memoria histórica, y es la que nos aporta la peripecia vital de muchos de los personajes que hasta estas páginas traemos.

Por esa búsqueda entre los amarillentos diarios y semanarios políticos asturianos, sabemos que este activo abogado nació en Oviedo en 1865, fue Decano del Colegio de Abogados en dos elecciones, y que ejercía de periodista liberal y republicano, actuando como director en 1902 del Eco de la Exposición, “desde el cual luchaba por el progreso regional”. Es autor así mismo de una Monografía sobre el Concejo de Corvera publicada en la Revista Asturias de Bellmunt y Canella.

En 1908 se le nombra Ilustre Protector del III Centenario de la Universidad de Oviedo, y deja como obra escrita: Memoria de los trabajos académicos de 1880 a 1881 de la Universidad de Oviedo, 1881; y Los Pastos de la dehesa de Valgrande. Pleito entre Lena y Mieres, 1907.

Florencio Friera, nos comenta que este abogado tenía buena posición económica l
o que le permitió llevar adelante varios proyectos, y articular diversas ayudas a figuras republicanas del momento, (Melquíades, Indalecio Prieto). Es posición de bienestar venía reforzadazo solo por su patrimonio sino también por su matrimonio con Teresa Pulido y Quevedo[1], “ligada a la familia avilesina Pulido, ligada al barco que hacía la carrera de las Américas, y de lejano parentesco con la novia conocida de Pérez de Ayala en Oviedo, Paz Pulido”.[2]

Tal vez esa vinculación indirecta con Avilés, es la que le lleva a participar en una tradicional sociedad literaria y gastronómica denominada "El Bollo", dirigida durante sus primeros años por el mismo y el periodistas de entonces: Florentino Mesa Arroyo.

Finalmente fallece en diciembre el 5 de noviembre de 1914. Parece que sus últimos años por diferencias con aquellos que ayudó aupar en la cúspide política y “dolido por las ingratitudes cosechadas como premio, se mantuvo alejado de la política en sus postreros años”.[3]

La figura de Juan Fernández de la Llana, la podemos ver reflejada y también confundida con otros perfiles como el Álvaro de Albornoz, Alejandro Lerroux y Melquíades Álvarez, -los tres reconocidos documentalmente como francmasones-, en la del personaje de D. Epaminondas en la novela de Ramón Pérez de Ayala de El Último Vástago. Novela de cinco capítulos seguidos de un epílogo, parte de la trama se corresponde a un domingo en la Asturias central, donde se celebra un mitin de propaganda electoral republicana.[4]


Texto @ Victor GUERRA. 


[1] GUERRA. Víctor: El Masón Juan F. Llana al Socaire de las visitas a Asturias de Nicolás de Salmerón. Comunicación presentada en el Congreso sobre: NICOLAS SALMERON y ALONSO (1873-1908) A propósito del centenario de la Unión Republicana)Almería 2 al 4 de abril del 2003
[2] PALACIOS, Francisco.: Caciquismo, lucha localista y revolución en el Langreo contemporáneo. Gijón, 1992.
[3] LA VERDAD. Oviedo Nº 114.
[4] Hay que tener en cuenta que los listados o “cuadros lógicos de las logias que poseemos de dicha época no son correlativos, hay grandes saltos temporales, por lo cual es difícil documentar el tiempo de estadía en las diferentes logias.
[1] Aquí debemos divergir de Constantino Suárez, que nos indica en su referencia hagiográfica que estaba casado con Maximina Pulido y García, y esta observación la pudimos sacar de la esquela que se publicó el día 6 del 12 de 1914 en El Carbayón. La aclaración a este pequeño entuerto viene de la mano de la genealogía de Fdez. de la Llana, recogido de la biblioteca del Padre Patac en el cual nos indica que primero estuvo casado con Maximina Pulido Quevedo con la cual tiene tres hijos: Maximina, Antonio y Juan, su mujer muere en 1898 y se casa en segundas nupcias con la hermana de su mujer: Teresa Pulido Quevedo, con la cual tuvo otros 3 hijos más: Teresa, Crisanta y Antonia. (Biblioteca Padre Patac Bª-FF 192-22.
[2] Florencio Friera. Ibidem pag. 456.
[3] Constantino Suárez:.: Escritores y Artistas asturianos. Oviedo 1955.
[4] Florencio Friera Suárez. obra citada .pag. 347 sgtes.

25 marzo 2010

UN ALMA MATER DE “LA VERDAD” JUAN GONZALEZ RIO. (Juan Rio)

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Una vez se escarba en la intrahistoria y en las menguadas bases documentales encontramos una de las figuras capitales de la masonería asturiana: el maliayés Juan González Río. Vino al mundo en Peón y fue bautizado en Candanal el día 3 de Enero de1824, ambos pueblos pertenecen al Concejo de Villaviciosa, donde parte de su familia tenía fijada su residencia. [i]

Sus padres, una familia de posibles, enseguida le dan formación y, seguramente influenciado por la figura de un hermano de su padre, que, a la sazón era sacerdote en la parroquia de Candanal, terminan orientándole hacia la carrera de Derecho.

José María de Labra,[ii] en un artículo recordatorio sobre la persona de Juan González Ríos, nos da muchas pistas de su trayectoria y así encontramos que este abogado en su tierra natal “había contribuido a dar un gran desarrollo a la producción de la manzana y la fabricación de sidra, contándose en el número de los primeros cosecheros de esta zona”

No deja de sorprender, cuando uno entra en la vida de Juan González Ríos (que por cierto no tiene ni una simple reseña en la Gran Enciclopedia Asturiana), encontrarse con una vida dedicada con entusiasmo a la abogacía; pero también a la política, en la cual perseveró hasta el final de sus días. Provenía políticamente del Partido Progresista (que representaban los ministros de la Guerra y Gobernación: Juan Prin y Práxedes Mateo Sagasta, ambos dos masones y grados 33º); en 1868 es elegido Diputado Provincial conforme al R. Decreto del 30/10/1863, pero lo que le determinará como político será su participación en la revolución de 1868, donde firma el Manifiesto de la Junta Provisional de Gobierno de Asturias, constituida en Oviedo el 30 de Septiembre de 1868.

En Cortes Constituyentes que serán elegidas por medio del sufragio universal, se dará al pueblo el Gobierno que mejor le convenga. La libertad nos elevará al rango de una gran Nación. Asturianos ¡ Abajo los Borbones ! ¡Viva la Libertad! ¡ Viva la Soberanía Nacional¡

Este era el manifiesto que firmaba en Oviedo junto a varios viejos repúblicos y demócratas, como Manuel Pedregal y Ruiz Gómez, futuros ministros; y José González Alegre, abogado y periodista que llegó a ser Diputado y Gobernador Civil, y así hasta otros seis notorios personajes asturianos.

Tras la firma del manifiesto, y siempre según las notas de Labra, Juan González Río pasa a formar parte del Comité Directivo del Partido Radical y sale elegido en cuarto lugar, con 2688 votos, en las elecciones del Octubre de 1868 para formar parte de la Junta Permanente del Gobierno. Un año más tarde le encontramos como 2º Comandante del Batallón de Voluntarios de la Libertad, pasando a continuación a ser su jefe.
1872 será para Juan González Río, instalado ya en Oviedo en la calle Rúa 16, un año clave, pues en dicho período se le nombra Secretario de la Audiencia de Madrid, a donde se traslada; para un año más tarde entrar a formar parte por la Asamblea Republicana como miembro de la Cámara de Diputados por Asturias, concretamente por el Concejo de Belmonte.

Será también en 1872 cuando es iniciado en la masonería (el 5 de febrero) donde adopta el simbólico de “Riego”, muy consustancial con su carácter. Varios autores afirman que su iniciación fue en el seno de la logia Luz Ovetense, (cosa extraña que pudiera iniciarse en este taller que no tuvo carta constitutiva hasta el 6 de Abril de 1874); y la correspondencia que existe del taller, nada nos dice de que se hubiera solicitado permiso como taller en transición, para iniciar y , menos aún, para otorgar grados superiores, por lo cual es muy posible que fuera iniciado durante su estancia en Madrid, puesto que tampoco se le encuentra como miembro de los talleres más tempraneros de Asturias.

En 1877, el taller Luz Ovetense está abatiendo columnas, y Juan Ríos asiste en calidad de invitado a la instalación de una nueva logia Nueva Luz (1877-1886) en los valles de Oviedo. Será este último taller el que reciba como nuevos y fraternales miembros a toda la saga González Ríos. En el seno de dicha logia el patriarca alcanzará la veneratura durante los cursos masónicos de 1878-1880-81, llegando a ostentar el grado último de la masonería (el grado 33º) de Soberano Gran Inspector, estando acompañado por dos de sus hijos que se inician al mismo tiempo, concretamente en 1878. Manuel adopta el simbólico de “Cicerón” y su otro hijo, Arcadio, adopta el simbólico de Rossi”. Los dos hermanos permanecerán en la logia hasta 1886, dos años después de la muerte de su padre, acaecida en Septiembre de 1884.

La logia Nueva Luz tuvo una vida muy activa puesto que llegó a editar en la conservadora ciudad ovetense un periódico como “ La Verdad” del que apenas queda un ejemplar.

Pero no vale la pena finiquitar la reseña sobre este activo francmasón, que va cambiando su primigenia tendencia monárquica para pasar a un republicanismo beligerante y combativo, que le lleva a estar presente en la candidatura de la Unión Democrática en Oviedo, que tanto había alentado el propio Leopoldo Alas; en
esta nueva formación Juan Ríos, como le llamaban sus correligionarios del librepensamiento, ya está más cómodo y en esa nueva plataforma se encuentra con otro abogado con el cual comparte banco masónico y municipal, Pancracio Alvarez Llana.

En la Corporación constituida en Junio, el grupo republicano que encabeza Juan Río despliega una oposición constante a Longoria Carvajal y, a su vez, contra quien en última instancia le había nombrado, el Gobernador, que frente a las propuestas de este republicano y laicista grupo, tiene que intervenir con un escrito cuyo título rezaba “ De apercibimiento y amonestación a la mayoría[iii].

De hecho una des las escaramuzas que se produjeron en el seno de la Corporación tuvo lugar con motivo de la conmemoración del desarme de la tropas carlistas por parte de la Milicia Nacional de la Ciudad de Oviedo, acción que había tenido lugar el 19 de octubre de 1836 y en la que habían muerto cinco milicianos. Tal acontecimiento se venía recordando desde 1845 con un acto religioso en la Iglesia de San Isidoro, donde se encontraba el panteón de las víctimas.

En el pleno del Ayuntamiento del 13 de Octubre de 1879 el concejal republicano y francmasón Juan González Ríos, considerando que se cumpliría mejor con el recuerdo de los fallecidos si se descartarse todo carácter religioso en los actos conmemorativos, propone la organización de un homenaje cívico, dedicándose el importe de la función religiosa a donativos para descendientes de aquellos patriotas.

Juan González Río, pasa a la historia como un símbolo del librepensamiento y de la masonería, y ello por dos razones, aunque casi nadie lo recoja como tal :

1º/ Porque la pluma de Clarín, con clara ironía, nos ha dejado el retrato de un librepensador y de su entierro, (como bien nos describe Paloma Uría Ríos, en su artículo “EL entierro civil de la Regenta era el entierro de Ríos” entre los cuales se comenta:

..donde destacan una serie de rasgos que se repiten en la novela y en el entierro de J. González Ríos: el anticlericalismo de los amigos del muerto, la negativa de los curas a dar cristiana sepultura a los que mueren “fuera de la iglesia”; el carácter de manifestación progresista y anticlerical que tuvo el entierro, la asistencia de numeroso público , subrayando la presencia de los obreros [iv]

2º/ Porque su epitafio masónico en el cementerio de San Salvador de Oviedo ha sido de los escasísimos símbolos que se han salvado en Asturias, (después de la orden del generalísimo de erradicar toda la simbología masónica inclusive de los cementerios), y es de los pocos vestigios masónicos a excepción de las tumbas de los librepensadores: Rosario Acuña y Villar Valdés, en el Cementerio del Sucu en Ceares (Gijón) , y el Antuña Ordiales, en el cementerio de Carbayín.

Juan González Río fallece el 10 de septiembre de 1884, a las cinco y media de la tarde, y de su sepelio se hace eco Las Dominicales del Librepensamiento, cuya crónica nos dice que fue velado en su quinta de Otero donde “establecieron los masones una guardia de honor que veló día y noche el cadáver de su hermano queridísimo”. Fue acompañado desde el Campo de los Patos por las comitivas de la Diputación Provincial, momento en el cual los masones colocaron sobre el ataúd una corona de siemprevivas y acacias. Una parte de esa comitiva estaba compuesta por los Sres. Acebal y Buylla, Manuel y Marcelino Pedregal, Labra, Cuesta Olay, D. José Alegre, Sardá, y Arango. “Las cintas del féretro las llevaban como ex -diputado constituyente el Sr. Corujedo, como Teniente Alcalde D. Rafael Alegre, en representación del Círculo Republicano Sr. Álvarez Llano; por la prensa el director de El Eco, Sr. Uría; por la masonería el Sr. Lafarga; en representación de la clase obrera Silverio Cuevas, y en representación de la Diputación provincial D. Miguel Figares, tras ellos un cortejo de unas seis mil personas [...] eran las nueve de la noche cuando se despidieron los duelos y esto impidió que los Sres. Pedregal y Labra y Rdez. Trio pronunciasen las palabras de despedida.”[v]

Esta inmensa procesión de dolor y homenaje a Juan González. Río va a tener un fuerte contrapunto en cuanto a las relaciones civiles y eclesiásticas sino también una fuerte repercusión en la corporación ovetense, puesto que a la hora de dar sepultura al finado, además del abandono general en el que se tenía sumido el cementerio civil, se van producir otra serie de situaciones que van a generar diversas protestas y mociones por parte de sus correligionarios que se trataran en sesión secreta del Consistorio el tema, en concreto los puntos a tratar son: las faltas cometidas por el sepulturero Manuel Morán, de abandonar el decoro del recinto denominado cementerio viejo, y el insulto que dicho operario había proferido al afirmar “que no tenía obligación de limpiar el local ni de enterrar, pues ellos no sepultaban más que a cristianos y no animales que ningún producto daban, debiendo el ayuntamiento pagar a quienes lo hiciesen” [vi]

A este librepensador e ilustre hermano del grado 33º, Juan Ríos, la masonería ovetense le rinde un homenaje en su memoria y recuerdo, constituyendo el 25 de Agosto de 1888, con francmasones provenientes de los talleres Nueva Luz su antigua logia, y Caballeros de la Luz, un nuevo taller bajo el auspicio del Gran Oriente Nacional: La Respetable Logia Juan González Río, [vii] que pondría en marcha una serie de obras de ayuda y beneficencia, quedando otros proyectos sin llevar a cabo dada la poca disponibilidad de recursos y el ambiente hostil, fustigado desde las hordas eclesiales capitaneadas por el Obispo Martínez Vigil y más tarde por su sobrino Maximiliano Arboleya, Deán de la Catedral de Oviedo y autor del libro “Otra masonería: el integrismo contra la Compañía de Jesús y contra el Papa “ (Oviedo, 1929), dichos clérigos, tío y sobrino, encabezaron su propia cruzada antimasónica.


[i] Sus abuelos maternos eran naturales de Fano y su madre, Doña Rosalía Meana era natural de Baldornón, los abuelos paternos eran originarios de la parroquia de Muñás (Luarca), y su padre Fernando González Río nace en Dorias (Salas)
Datos correspondientes al acta de Bautismo existente en el Archivo Histórico Diocesano bajo el epígrafe 61.10.2 folio 54
[ii] Artículo publicado el Periódico “El Porvenir “de Madrid en Septiembre de 1884 con la firma del citado autor.
[iii] Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Oviedo.
[iv] Rvta Astura, Nuevos Cartafueyos d´Asturies nº 2 1984.
[v] Las Dominicales del Librepensamiento 21 septiembre de 1884 nº 83. pag. 3.
[vi] Libro de Actas del Ayuntamiento de Oviedo, 13 septiembre de 1884.
[vii] Victoria Hidalgo “La masonería en Asturias en el siglo XIX”, hace un extenso e interesante estudio de este taller.

Texto @ Victor Guerra
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