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05 julio 2012

Aproximación al censo de Masones astures en Madrid


Con motivo de  la celebración del Symposium de Historia de la Masonería Española  del CHEME, celebrado en el 2004 en Madrid con la temática de  La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, presenté este trabajo sobre los masones astures en Madrid.
VG

INTRODUCCIÓN.-
Sabida es la presencia en Asturias de la masonería entre 1850 y1938, la cual ha sido motivo de investigación por parte de varios estudiosos que han cooperado a presentarnos de forma sistematizada una masonería regional que se articula en su clásica jerarquización de triángulos, logias o capítulos[1].

Tenemos al respecto una interesante documentación masónica a la que se unen los trabajos de investigación, que ya hemos visto, que nos ayudan a comprenderla, compendiar y censar toda esa actividad que se dio entre 1850 y 1938 en el marco geográfico que ocupa la región de Asturias y el territorio que abarcó la GLRN. Laguna que cada vez se van rellenando con los estudios sobre las condiciones y motivaciones de la sociabilidad masónica de los emigrados asturianos, muy localizados dichos estudios sobre en el ámbito de Cuba y Puerto Rico, donde se registra una abundante colonia de asturianos masones, estudiada de forma específica por el profesor Ferrer Benimeli y ampliada posteriormente[2].

Pero al margen de este estudio, apenas si contamos con trabajos que nos indiquen cuales fueron los ámbitos emigratorios de los masones astures, y cual es su cuantificación. Sabemos que Madrid era un tópico y típico lugar de emigración interior, y por tanto es fácil de suponer que se sintieran atraídos por la sociabilidad masónica que se dio en dichos valles, pues ya hemos visto que en el interior de la región se dio una importante actividad hiramista, pero la pregunta sería: ¿Cúando los asturianos salen a la emigración se produce el mismo efecto de vinculación que se da en la región? Esa sería la tesis central de esta breve exposición.

E
videntemente contestar a esa pregunta nos ponía en el camino de ir estructurando un pequeño censo, a la vez que iban surgiendo otras cuestiones: ¿Tenían los masones que emigraban a Madrid predilección por alguna logia en concreto? Posteriormente surgieron otras incógnitas que nos empezaban a preocupar: ¿Era posible en la Gran Logia Regional del Centro, denotar la existencia de un "loby" masónico asturiano?.
Dicho acercamiento no está exento de los problemas que supone trabajar con la documentación masónica, donde no siempre queda patente la identidad de origen del masón, y por tanto hay que buscar dichas vinculaciones territoriales mediante el uso de los nombres simbólicos[3].
 
En el caso de los masones que trabajan fuera de su región suelen ser muy generalizado entre ellos el auto-imponerse nombres simbólicos relacionados con su origen o naturaleza. Bien mediante la adopción del topónimo del pueblo o concejo como simbólico, así tenemos varios ejemplos: Somiedo, u Oviedo, son algunos de ellos que hemos encontrado en la membresía asturiana; en otras ocasiones se utilizan como simbólico algún accidente geográfico o topográfico: Sella, Narcea, etc.

Esas herramientas la adopción del nombre simbólico cuando la naturaleza u origen no se anota en la filiación del masón han sido las que nos han permitido con un cierto margen de error denotar como masones de procedencia asturiana a unos 50 miembros.

SIGLO XIX: LOS COMIENZOS
El buceo por la extensa documentación de las logias madrileñas, muy diversa en extensión y contenido, bien se trate de uno u otro taller, arrojó una primera relación de masones de origen asturiano que desde muy primeras fechas estaban en el seno de los trabajos de las logias.
A veces su paso por la sociabilidad masónica era fugaz, bien porque Madrid constituía un puerto de embarque para proseguir con el trabajo masónico en otros lugares, o bien porque la experiencia personal finalmente no se materializaba, cuya casuística es tan variada como a veces desconocida.
Al margen de controvertidos personajes considerados, por muchos otros estudiosos, como masones, Madrid cuenta con varios asturianos adscritos a diversas logias, que a su vez tienen la primacía de ser el componente más antiguo de miembros de la Orden, al menos en tierras madrileñas, y estos sí que están fielmente documentados. Estamos hablando de los hermanos Joaquín y Pedro Cinfuentes,[4] que van a formar parte, al menos por breve tiempo, de la logia bonapartista Beneficencia de Josefina, sita en los valles de Madrid, y trabajando bajo los auspicios de la Gran Logia Nacional de España, en el el Rito Escocés Antiguo y Aceptado[5]5.

Es una logia muy bien documentada, puesto que todo sus libros fueron requisados por el Tribunal de la Inquisición, entre ellos, uno libro de actas que va desde l 8 de febrero hasta el 10 de septiembre de 181 y que ha permitido datar como miembros a estos dos hermanos de sangre. La información se complementa con dos listados, uno incompleto elaborado por la Inquisición y, otro publicado en el periódico de tendencia antimasónica El Sol de Cádiz de 1812, que aporta una lista de 90 miembros, de éste conjunto de datos salen estos dos gijoneses.

Joaquín Cinfuentes. Es un natural de Gijón, casado y de 47 años de edad, en aquellos momentos, era un oficial del Ministerio del Interior que había sido iniciado el 17 de mayo de 1810. En ese mismo año ejercía como 1º Experto, y en el segundo curso masónico (1811) ejercía de 2º Vigilante. Pedro Cinfuentes, hermano del anterior era Tesorero General. Un viudo de 50 años que había sido iniciado el 2 de febrero de 1811, y ejercía en junio del mismo año de Tesorero de la logia.

Dando un salto en tiempo nos encontramos con las logias regularmente constituidas bajo diversas grandes Logias y Orientes, en el seno de las cuales encontramos a varios asturianos.

L:. Aurora nº 316.
En esta logia tenemos al Maestro de Banquetes, nada nos indica a primera vista que sea asturiano, aunque tanto sus apellidos como la adopción del nombre simbólico lo determina como tal, se trata de José Artime Rodríguez de profesión camarero, casado y con 27 años, que responde al simbólico de Jovellanos, éste se inició el 14 de marzo de 1892, y se le exalta a la maestría (3º) el 12 de diciembre de 1892.

L:. Comuneros de Castilla[6].
Logia que dependía de la Gran Logia Simbólica del Gran Oriente de España, tenía un concepto de la regularidad masónica y del apoyo a los hermanos muy singular, ya que "no considera acreedor de socorro sino al H:. que pertenezca como miembro de la logia de la Obediencia, y esté en actividad de trabajos”.[7]

Esta respetable logia madrileña envía a todas las Logias de Perfección, Soberanos Capítulos, Respetables Logias, y a los Masones regulares esparcidos por la superficie de la tierra un trabajo (plancha) sobre la Liga Antimasónica, que el obispo de Oviedo Martínez Vigil había puesto en pie, y al que dedican los francmasones de Comuneros de Castilla, sus buenas cuatro hojas para desarrollar el tema:
"Esa masonería Negra -jesuitismo-no ha de subsistir, por que ya el hermoso sol de la libertad ha prestado su benéfico calor a todas las almas, disipando negros nubarrones del oscurantismo y esclavitud que cubrían no há mucho nuestro horizonte, y del mismo modo que no se dará el caso de que un Pontífice haga lo que Gregorio VII con Enrique IV de Alemania, tampoco sucederá, estamos seguros de ello, que la Compañía de Jesús reconoce aquella energía vital propia tan solo de instituciones que tienen principios arraigados en todos los pensamientos libres".

Pues bien, esta pequeña publicación de la logia, aporta además varias noticias, entre ella una relación de periódicos masónicos y afines, entre los que cita como afín a la francmasonería al semanario La Verdad, de Oviedo[8].

Entre los miembros del cuadro lógico de la Respetable Logia Capitular Comuneros de Castilla nº 289, fechado el 22 de junio de 1887 y compuesto por 43 miembros, tres de ellos son oriundos de Asturias.

Por orden de lista, estaría el Hermano Oz, con el grado 32º que ocupa el cargo de 2ª Vigilante; casado, y con 56 años de edad, su profesión es la Comandante de Infantería. En la logia su condición es la de afiliado, puesto que proviene de la logia Hijos de la Verdad. El simbólico Oz al contrastarlo con otro listado de correspondencias de nombres simbólicos de la logia vemos que corresponde a Dionisio Rodríguez Fernández, natural de Mieres (Asturias).
El siguiente miembro es el hermano Flammarion, Aprendiz masón (1º), con 22 años de edad, y cuya profesión era la de escritor. Es un natural de Oviedo, y el simbólico corresponde a Indalecio Ramos y Manzano; también había un natural de Noreña: Nemesio Lavandera Rodríguez que tiene el grado de Compañero (2º), en el listado aparece con el simbólico de Calatrava, y sin embargo existe otro listado con la correlación de simbólicos[9] cuya correspondencia estaría más de acorde con el posible origen de sus apellidos, ya que le correspondería Pelayo, alias con el cual aparece en otros escritos, lo que confirma la equivocación que se produjo al respecto en algunos documentos.

L:. Española[10].
De esta logia apenas si hay documentación, pues tan solo ha llegado hasta nosotros un cuadro lógico compuesto por 42 miembros, en el que solo se aportan nombres, apellidos y el simbólicos
Con los pocos datos que facilita tal documento solo hemos podido determinar que el nº 19 del cuadro lógico de 1893, corresponde al Orador adjunto de la logia: Guillermo García de simbólico Galileo, que resulta ser un natural de Oviedo, cuyos grados obtuvo en las siguientes fechas: Aprendiz (1º) el 10 de octubre de 1892, y el grado de Maestro (3º) el 28 de noviembre de 1892.

L:. Fraternidad Ibérica[11]
Con el triunfo de la "Gloriosa", resurge con fuerza y potencia la masonería española, aunque dicho crecimiento no fue homogéneo ni armónico.
Frente a Obediencias de fuerte carácter republicano que incluso llegaron abolir la invocación del principio tradicional en la masonería el GADU (Gran Arquitecto del Universo), optando además por una defensa a ultranza del librepensamiento, en contraposición de otras grandes Logias y Orientes conformados por una sociabilidad masónica de tendencias más moderadas que defendían el régimen de la Restauración y la monarquía como forma de Estado.
En lo masónico éstas estructuras masónicas moderadas eran defensoras acérrimas del cumplimento fidedigno de las Constituciones andorsianas, en esa tendencia se inscribe la logia Fraternidad Ibérica, que es la logia más representativa del GONE-GONEP[12] .

Esta logia se funda en 1870 con el título distintivo de Fraternidad nº 1 y pasa por varias vicisitudes[13]. De la documentación total de la logia se conservan tan sólo nueve cuadros lógicos, correspondientes a 8 años distintos, hay también una amplia relación documental en base a las actas de las tenidas y los diplomas de grado de los propios masones. Después del 1896, no se tienen noticias, ni se conserva ni un solo documento del taller[14]

En el seno de esta sociabilidad trabajaba su piedra bruta Eduardo Guilmain Abarca, que es un tenedor de libros, cuyo origen o naturaleza se desconoce, aunque es muy posible que viniera a la ciudad de Gijón con aquellas familias que a primeros del siglo XIX vinieron atraídas por la incipiente industrialización de la ciudad, y se vincula a la historia de la ciudad de Gijón, en lo político y en lo masónico, primero siendo concejal de la corporación gijonesa, y luego como miembro de la masonería gijonesa.

En 1871 en el Ayuntamiento de Gijón hay dos francmasones miembros de la logia Los Amigos de la Naturaleza y la Humanidad(1871-1875) desempeñado cargos institucionales como concejales, uno de ellos es Eduardo Guilmain el otro es el marino y Pérez Carreño. Ambos plantean nada más tomar posesión, en el mes de junio, que estando en vísperas de la festividad de San Pedro y teniendo previsto acudir la Corporación a los actos religiosos de la procesión, -el concejal Guilmain - manifiesta: "que el Ayuntamiento no debía asistir a dicho acto en forma de Villa”, su compañero en las labores masónicas y políticas el concejal Pérez Carreño, pide a su vez se dé lectura del artículo 48 de la ley municipal, que indicaba que la Corporación no podía asistir a la función religiosa, puesto que no es una acto económico-administrativo.
El alcalde Domínguez Gil, a su vez comenta que no siendo el Estado ateo, se podría asistir con toda la Corporación a dichos actos religiosos y máxime “aquellos dotados por el estado”. Como no había acuerdo se procede a la votación que pierden el bando progresista por doce votos contra nueve.
De esta naturaleza era la lidia que sostenían los masones en aquellos momentos, en Gijón.

Eduardo Guilmain va a estar está presente en uno de los hechos más importantes del siglo, la proclamación de la 1ª República en 1873. En la tarde antes de la proclamación, se presentan ante el Sr. Alcalde la siguiente embajada compuesta por: Francisco Pérez Carreño, Eduardo Guilmain, (que ejerce de Orador en ésta segunda formación masónica de Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1873-1874), y Apolinar Menéndez Acebal[15], que manifiestan que traen órdenes verbales del Gobernador Civil para que la Corporación Municipal dimita y resigne el mando consistorial en el Diputado Provincial D. Alejandro Blanco. Tal embajada tiene éxito y se adopta la siguiente providencia:
“Gobierno de la Provincia de Oviedo: Atendiendo a las consideraciones en que esa Corporación Municipal, funda su dimisión he acordado aceptarla nombrando provisionalmente a los individuos que al margen se expresan mientras por la superioridad no se resuelva lo más procedente. Lo que participo a Vd. Para su conocimiento y el de los interesados, a los efectos oportunos. Oviedo 13 de 1873”[16]

De los veinticinco nombres que se propugnan como concejales, y que se consignan al margen del documento, están distinguidos masones como Justo del Castillo, y los componentes de la citada embajada entre los que se encuentra los hermanos citados, que a su vez serán los promotores de la siguiente propuesta:
“Perpetuar la memoria de la proclamación de la República, legando a la posteridad un monumento digno de aprecio y veneración se levante un pedestal sobre el que se ha de colocar en mármol del tamaño natural la estatua del gran patricio Jovellanos”[17].

Su paso por el Consistorio gijonés, será una hábil herramienta para ir rubricando propuestas de claro matiz progresista, cuyos escritos irán encabezadas con el masónico saludo de Salud y Fraternidad. Desde sus cargos de concejales, van a intentar resolver las preocupaciones sociales que atenazan a una ciudad en crecimiento.

Guilmain amén de ser un lejano pariente del Conde de Aranda, D. Pedro Abarca de Bolea, es un hombre preocupado por sus entorno y los recursos financieros de la Institución masónica, y como miembro de la logia Fraternidad Ibérica en cuyos listados aparece en 1886 y 1888, y como digo, preocupado por el futuro de sus hermanos, propone a las altas jerarquías masónicas que adquieran tierras cultivables como necesidad para adaptarse al progreso. Esta es su propuesta:
"Conociendo los masones como conocemos que la tierra laborable... es el único sostén de los seres que pueblan el planeta, no podemos dejar de aconsejar a nuestros hermanos masones la adquisición, por todo los medios legales de aquellos terrenos que por incuria, abandono o por poco aprecio del profano puedan quedar a nuestro alcance. [...] Llegaría con la compra de terrenos (la Masonería) a tener una riqueza incalculable en bienes raíces, sus rentas serían cuantiosas y llegaría a producirse lo bastante para sostener por sí sola y para repartir dividendos activos a sus asociados"[18].

Cuestión muy ambiciosa que en aquellos momentos era toda una utopía para la masonería del momento, muy enfrascada en sus propias limitaciones financieras, y con pocas proyecciones de largo alcance, como pedía el hermano Eduardo Guilmain que además va ser un activo librepensador, pues asistirá al Congreso de Librepensamiento programado para septiembre de 1892 enviado por su logia, aunque el mismo día de la inauguración fue suspendido por Cánovas del Castillo.
 
Otro francmasón asturiano en esta logia madrileña es Pedro Fernández de la Pumariega de simbólico Palafox, que se encuentra en el seno de la logia en 1896; antes había estado en la logia asturiana Antorcha Civilizadora, entre los años 1879 y 1888. Este acudirá a la Asamblea de la Obediencia de 1888 en Madrid, como representante de su logia asturiana, más tarde se incardinaría en Fraternidad Ibérica

L:. Justicia nº 118[19].
Esta logia que trabajaba bajo los auspicios de la Gran Logia Simbólica del Gran Oriente de España, tiene entre sus miembros a otros dos asturianos a Francisco García González de simbólico Covadonga, que se constata en el cuadro lógico de 1883 , con el grado 14º y la profesión de profesor veterinario y también a Baltasar del Valle de simbólico Sella que ejercía en ese mismo tiempo y taller la función de Guarda Templo Exterior .
Continuará dentro de 14 días...

Víctor Guerra.



[1] HIDALGO NIETO, Victoria, La Masonería en Asturias en el siglo XIX, Oviedo 1985. GUERRA GARCIA, Victor, La Masonería en Asturias 1850-1938. Editorial KRK. 2000; Aproximación a la masonería gijonesa del siglo XIX y XX. Cuadernos del Ateneo Obrero. Gijón 2002.; La Masonería ovetense del siglo XIX. Universidad de Oviedo. 2003.
[2] FERRER BENIMELI, José Antonio, “Masones asturianos en Cuba y en Puerto Rico del siglo XIX“ Astura. Nuevos cartafueyos d‘Asturies, Oviedo, nº 9 (1993), pp.. 61-70. Trabajo que se ve incrementado por el proyecto ya en curso de GUERRA GRACIA, VICTOR, Masones asturianos en la diáspora siglo XIX y XX.
[3] La adopción del nombre simbólico es una costumbre que en algunas obediencias está en desuso como en la anglosajona, sin embargo en España es aún vigente, y por tanto es muy frecuente que el iniciado tome un nombre en el momento de dicha ceremonia, por el que se le reconocer en los trabajos de logia, y en los documentos masónicos. Dicha adopción suele tener resonancias que van desde la dimensión humana o a ideales que se quieren alcanzar u homenajear.
[4] Datos aportados por el profesor, J. Antonio, Ferrer Benimeli en su trabajo los "Masones asturianos en la Cuba y Puerto Rico del siglo XIX" . Revta Astura. Nuevos cartafueyos d‘Asturies, Oviedo, nº 9 (1993), pp.. 61-70. Trabajo que se ve incrementado.
[5] FERRER BENIMELI, J. A., La masonería en Española contemporánea Vol. 1800-1868 . pp. 90-100.
[6] Archivo Histórico Nacional Salamanca. (AHNS). Expediente. A 56
[7] VV.AA. La masonería en Madrid. Editorial Lavapiés. Madrid, 1987, pp 91.
[8] GUERRA GARCIA, Víctor, La Verdad, un semanario en el Oviedo finisecular. Bidea nº160. Otoño 2003.
[9] AHNS. Expediente. 565/14
[10] AHNS. Expediente. 734/2.
[11] AHNS. Expediente. A 2/670.
[12]ALVAREZ LAZARO, Pedro, La masonería escuela de formación del ciudadano. Universidad Comillas. Madrid. 1998
[13] Primeramente trabajaba en el seno del Gran Oriente Ibérico, al encontrarse este Oriente en 1873 sin las necesarias logias para seguir funcionando y tras haber firmado tratado de Amistad con el Grande Oriente Nacional de España, se decidió la fusión, y la logia en cuestión pasó a denominarse Fraternidad Ibérica nº1.
[14] MARQUEZ SANTOS, Francisco A., "La logia madrileña "Fraternidad ibérica" durante la Restauración" Rvta Hispania, XLV /160. 1985, pp 363-382.
[15] De los tres miembros de la embajada que se citan son masones Apolinar Menéndez Acebal, se hará más tarde francmasón en el seno de la logia “La Razón” en la cual se le localiza en 1878, y formará también parte de la logia “ Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad” desde 1879 hasta que en 1886, pasa al Oriente Eterno; y el propio Guilmain
[16] AMG. Actas de la Corporación 1873.
[17] AMG. Ibidem.
[18]AHNS. Expediente. A 2/670.
[19] AHNS. Expediente . A 735.
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