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23 mayo 2016

EL TRABAJO, Logia masónica obrera en Trubia. Siglo XIX (3ª parte)



Vengo exponiendo desde hace semanas la  ponencia presentada en  Septiembre del 2015  en el macro del Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española; La Masonería Hispano-Lusa y Americana. De los Absolutismos a las Democracias 1815-2015, y titulada  LAS «LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892


http://www.asturmason.net/2016/04/logias-obreras-el-trabajo-de-trubia-1.


Ahora entrego una tercera parte  en la cual se ven el cuadro de miembros de la logia El Trabajo, que espero ayude a la difusión del trabajo de la masonería en Asturias


La Logia El Trabajo, el contexto geográfico e industrial

La fábrica en la cual se inserta la logia El Trabajo, o al menos el tinglado industrial «se halla al pie de la pequeña población de Trubia, situada a 19´57¨ lat. N., y 15´ 27¨ Log O., del Meridiano de Madrid, y a la orilla izquierda del río Trubia, en un valle plano cuya orografía está marcada por el río y las montañas aledañas que apenas sí dejan espacio para el asentamiento de un núcleo poblacional como es Trubia se halle comprimido por dichos accidentes geográficos y las instalaciones industriales, lo cual hace de esta parroquia ovetense, un duro enclave por la humedad y las nieblas».

En ese contexto geográfico, se emplaza un desarrollo industrial de con carácter público y estatal como industria estratégica y dedicada al desarrollo y fabricación de cañones y munición.

Su importancia como asentamiento cobra vigencia a raíz de un proyecto político intervencionista que impulsa toda la reindustrialización del país haciendo del Estado un gran empresario y será en ese contexto cuando en 1794 cuando se decide construir una instalación dedicada a la fabricación de cañones en base a dos importantes razones: la primera la cercanía con los yacimientos de materias primas y la flexibilidad de la instalación a lo hora de la producción, y dos, lo idóneo del emplazamiento para que pudiera ser custodiada por una escasa guarnición militar, dado su valor estratégico.

Hay que tener en cuenta que el «conflicto ocurrido en la guerra con la República francesa a últimos del siglo XVIII, y la ocupación de las fábricas de arnas de Guipúzcoa y de municiones de Eugeni y Orbaiceta así como las fábricas de San Sebastián por las tropas francesas obligó al gobierno de aquella época a pensar seriamente en trasplantar estas industrias a parajes seguros, y a distritos libres de peligros tan manifiestos como ello suponía para los intereses y seguridad del estado».[1]

Esta implantación industrial conllevó la llegada de miles de trabajadores al pequeño núcleo de Trubia, el cual recibió a amplios contingentes de trabajadores especializados o no, provenientes muchos de ellos de emporios industriales como el País Vasco. Dicha emigración, no solo supuso la llegada de miles de obreros, sino el arribo de las familias de éstos, y con ellos toda la cultura obrerista que se daba en aquellos momentos.

La fábrica de Trubia, como familiarmente se la denomina, pasó por distintos periodos, en 1808 se «ordenó la dispersión del personal contratado, que se refugiaron en los pueblos de la montaña trubieca y en los concejos aledaños, desplazándose otros trabajadores a Sevilla o Mallorca. Aunque con las guerras carlistas el emplazamiento trubieco cobrará cierta importancia aunque las instalaciones fueran inservibles. 

Pero será la elección del Mariscal de Campo Francisco Antonio Elorza, beligerante artillero liberal que se levantó contra el absolutismo razón por la que tuvo que exiliarse, lo cual no primó en 1844 en su elección como responsable de la fábrica, sino más bien s estimaron sus conocimientos en el trabajo del hierro, más que sus ideas políticas, lo que relance tal emporio industrial. 

La construcción de la instalación fabril fue paralela a fabricación del armamento, pasando de este modo tal tinglado industrial a cobrar cierta importancia, tras no pocas reestructuraciones y modernizaciones, que fueron modificando no solo la estructura de la fábrica, sino también la conformación y desarrollo del propio pueblo de Trubia, que debido a la llegada de esa masa ingente de trabajadores, en 1892 sumaba una cantidad no menor a unos 1.100 obreros, trabados en torno al «expansionismo del modelo empresarial estatal de carácter paternalista empresarial» lo que conllevó la existencia de un teatro, un casino, una escuela de idiomas, corales polifónicas y orfeones, escuela de aprendices en la propia fábrica, que a su vez fueron pioneras en España y parte de Europa, sin olvidar la creación de la «ciudad obrera» dentro y fuera del complejo fabril.[2]

Una personalidad ingenieril vinculada al desarrollo industrial asturiano como Francisco Gascue Murga,[3] en esa misma época propugnaba organizar economatos, cooperativas y otorgar concesiones a los trabajadores con el fin de concentrar a la población obrera dentro de un esquema productivista, pues no en vano, el desarrollo de la fábrica de Trubia requirió después de crearse la logia, en 1879 el recibo en «dinero y materiales de una cantidad próxima a los 24, 7 millones de pesetas».[4]

Pero no todo estaba bajo el control tutela del paternalismo fabril, sino que los obreros también tenían parte en el desarrollo de sus propias redes sociales, así es como Trubia contaba con una activa agrupación socialista asentada sobre un desarrollo ideológico a lo largo de una serie de años, y cuyas acciones se dejan sentir por ejemplo cuando solicitan al Rector de la Universidad de Oviedo, en 1900, que le llegasen como tal los beneficios de la Extensión Universitaria con sus actividades, acordando además «crear una escuela nocturna gratuita con la que Buylla colaboró durante el curso 1900-1901 en el Centro Obrero con sus lecciones sobre la Enseñanza Popular y una conferencia sobre. El obrero en el siglo XIX».[5]

Para ir completando el dibujo social ideológico y religioso en Trubia, indicar que la localidad parece que contó con una pequeña Congregación Protestante en1876 y que vendría, como es de suponer, de la mano de las contrataciones que el Director Elorza hizo por medio Europa, lo cual conllevó a la llegada de técnicos y obreros especializados, inmersos en la práctica de otras confesiones religiosas.

La logia El Trabajo de Trubia 1872-1892

De esta peculiar logia compuesta de forma mayoritariamente por obreros, vuelvo a incidir en que hay pocas noticias, puesto que su expediente masónico,[6] es exiguo al tenor de su larga existencia, tal vez esta sea la verdadera razón por la cual dicho taller no haya tenido un mejor tratamiento historiográfico como buque insignia del obrerismo masónico.

Lo que sabemos por la documentación existente, es que fue una de las primeras logias fundadas en Asturias, coetánea con la logia gijonesa Amigos de la Naturaleza y Humanidad regularizada esta por el GOdF en Asturias en 1872; en cambio la logia trubieca, se abre también en ese año pero trabajando bajo el amparo del Gran Oriente Nacional de España (GONE).[7] Lo cual la sitúa como una de las logias pioneras en la introducción de la masonería en la región, junto con la logia del GOdF, y se de hacer constar que El Trabajo fue una de las últimas logias en cerrar sus trabajos, se tiene constancia documental de que el taller estaba efectivo al menos para los temas administrativos en 1892.

Se tiene constancia de que el levantamiento de columnas se produce el 17 de abril de 1872,[8] y es la primera logia que se coloca bajo dicho auspicio del GONE en la región, y con relación al resto del estado lo manifiesta el numeral de afiliación a la obediencia, que en el caso de la logia de Trubia le correspondió el número 75. 

A lo largo de su periplo existencial como taller sabemos que de logia simbólica pasó a ser una logia Capitular; [9] y en el tiempo que media entre los años 1880-1888 la logia había cambiado de obediencia, de ahí que en un momento dado se la encuentre bajo los auspicios del Gran Oriente de España, y con fecha del 23 de diciembre 1888 esté solicitando ser admitida en el Gran Oriente Nacional de España (Vizconde Ros).[10]

La logia sostiene un baile de pertenencias, muy similar al que se produce en el resto de las logias de la región, en cuanto a estar en una un en otra estructura masónica imperante en suelo español.

En cuanto a la documentación sobre su membresía a lo largo de casi veinte años, indicar que es muy escasa, tan solo se disponen de cuatro cuadros lógicos de logia, pertenecientes dos al año 1880, uno a 1882, y otro es de 1889. Analizando las fechas y algunos otros detalles como la datación de la creación de la logia y el estudio de los escasos cuadros lógicos de dicho taller, cabe preguntarse ¿De dónde provenían, al menos los fundadores, de esta primigenia logia El Trabajo?

Puesto que estamos ante una de las primeras logias en establecerse en la región, y siendo tan solo coetánea con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (GOdF), no se percibe que hubiera posibles trasvases entre ambas, ya que sabemos que algunos miembros de la logia refundada del GOdF en Asturias, intentas recuperar sus grados para poder levantar un nuevo taller, pero ningún miembro de El Trabajo proviene o ha sido iniciado en la logia refundada del GODF en Asturias, por tanto, aquí se abre una gran incógnita ya que ignoramos quiénes y en dónde se iniciaron los primeros masones que compusieron el núcleo fundador de la logia El Trabajo.

A este respecto, hay una cita en el trabajo de Victoria Hidalgo Nieto sobre la Masonería en Asturias, en cuya tabla general de miembros de las logias asturianas, en concreto en lo referido a los masones Ramón y Luis Soler, donde la historiadora les cita a su vez como miembros de la logia denominada Concordia de Avilés, pero esta logia en principio fue más tardía, al menos en lo que respecta a Ramón Soler y a José Soler se les encuentra en un cuadro lógico de la logia avilesina Concordia en 1887, y en 1889 Ramón Soler (Prin) natural de Trubia y con 21 años, ocupa plaza en la logia El Trabajo con el grado de Compañero (2º) por tanto este no es uno de los iniciadores; y José Soler (Campomanes) ¿posible padre del anterior? de 44 años natural de Lérida, tiene el grado de Maestro Masón (3º) , datos de 1889, pero ambos no están en el cuadro de miembros de 1880. Por tanto no podían ser los iniciadores de la logia trubieca.

Tampoco se rastrea la posible presencia o cohabitación de los miembros de la logia El Trabajo, en el resto de las logias asturianas, salvo algunos como los Soler, y aquellos otros que como como grados capitulares del REAA, coparticipan en el Capítulo Vigilantes de Asturias.

Otro detalle que conocemos es que los primeros 23 miembros del cuadro lógico de 1880 fueron iniciados entre 1872 y 1873, y tan solo Manuel Tarrazo fue iniciado en 1877. ¿Quién fue el grupo iniciador?  Es la gran interrogante

Nombre Profano Simbólico Cargo Logia Cargo Profesión Años en que aparece
Alonso, Antonio Cellini 2º Vgte
2º Vgte
1876
1880
Ajustador 1876-1880
Alvarez, Celedonio Gambetta G.Templo
Orador
1880
1888
Ajustador 1880-18880-1890
Alvarez, Julio Maldonado Portaestandarte 1889 Tornero 1889-1890
Alvarez, Primo Raúl Arq. Decorador 1889 Torneo 1889-1890
Alzueta, Juan Lima G. Templo
2º Experto
1880
1888
Ajustador 1880-1888-1889
Casillas, Camilo Figueras Tornero 1889-1890
Casillas, Eladio Villacampa Dtor. Banquetes 1889 Cilindrero 1889-1890
Casillas, Saturnino Pelayo Tesorero 1888
1889
Ajustador 1880-1889-1890
Diaz, Basilio G. Bruno Tornero 1889-1890
Diaz, Fernando Torrijos G. Templo Externo 1889 Cilindrero 1889-1890
F. Gubieda, Celestino Amadeo Tornero 1889-1890
Fedriani, Servando Marx Venerable
Venerables Adjunto
1876
1880
Empleado 1876-1880-1888-1889
Fernández, Ricardo Julio Limosnero 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Fernández Peña, José Covadonga Delineante 1880
Fuertes, Valentín Riego Cilindrero 1889-1890
García, José Garibaldi Forjador 1890
Gastelu, Emilio Lincoln Archivero 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Gaztelu. Luis Guillén Delineante 1880
González, Agapito Prim Preparador 1889 Ajustador 1889-1890
Gonzalez, Apolinar Zamora Tornero 1889-1890
Gonzalez López, Luis Cristo Tornero 1890
Granda, Guillermo Epaminondas Secretario 1876 1876
Hevia, Herminio Apolonio Tornero 1889-1890
Iraola. Vicente Roque Barcia Arquitecto Decorador 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Larrosa, Ciriaco Arquímedes 2º Vgte 1888 M. Ajustador 1888 (murió 1889)
Lera, Miguel de Sixto Cámara Orador 1876 Cirujano 1876-1880
Longoria, José Aramis Arquitecto Revisor 1889 Comerciante 1889-1890
López, Cenón Prim 1º Vgte
Secretario
1876
1880
Empleado 1876-1880
Lopez, Francisco Sócrates 1º Vgte
1º Vgte
1889
1890
Propietario 1888-1890
López, Ramón Castelar Venerable 1880 Comerciante 1880-1890 V. M. Honor
Miaja, Félix Zaragoza Secretario Adjunto
Secretario Guarda sellos
1880
1888
Ajustador 1880-1890
Miaja, Valentín Victor Hugo Arquitecto Revisor
Maestro Ceremonias
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Monuaga, Elías Mazzini Tesorero
1º Experto
1880
1888
Tornero 1880-1888-1890
Ortiz, Antonio Mozart Porta Estandartes 1888 Empleado 1888-1890
Pardo, Salustinao Iris Comerciante 1888-1890
Peláez, Cornelio Ruiz Zorrilla 2º Experto 1889 Industrial 1889-1890
Reguera, José Favila Orador Adjunto 1880 Tornero 1880
Rodriguez, Jesús Peral Tornero 1890
San Martin , Manuel Guzmán Tornero 1880
Sánchez , Andrés Marín Maestro Música 1880
Sánchez, Ramón Pierrad Guarda Templo interno
1º Experto
1888
1889
Ajustador 1888-1890
Soler, José Campomanes 1º Vgte
1º Vgte
1888-1890 Propietario 1889-1890
Soler, Ramón Prim Secretario Guarda Sellos 1889 Empleado 1889-1890
Soria, Luis Numancia 2º Diacono 1888 Empleado 1888-1890
Suarez, Facundo Juan Glez.Río Moldeador 1889-1890
Tamargo; Félix Cortés Tesorero 1880 Ajustador 1880
Tarrazo, Manuel Escalante Galileo Maestro Ceremonia
Orador
1888
1889
Empleado 1880-1888-1890
Vázquez, Antonio Padilla Limosnero Hospitalario 1889 Tornero 1889-1890
Vázquez, Facundo Cabrinety Limosnero Hospitalario
2º Vgte
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Vázquez, Ramón Jovellanos Guarda Templo 1889 Tornero 1889-1890
Vidal Costa, Ramón Mendez Núñez Venerable 1888
1889
Empleado 1888-1890
Virto, José Castaños Moldeador 1880
Zuazua, Ceferino Colón 1º Vgte 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Zuazua, José Cervantes 1º Diacono 1888 Comerciante 1888-1890
Zuazua, Laureano Guzmán Orador 1880 Maestro Cilindros 1888-1890


[1] SUAREZ MENENDEZ, Roberto, Fabrica de Trubia 1794-1987 Historia y fabricación artística. Carreño, Asturias: Centro de Escultura de Candás. Museo Antón. Ayuntamiento de Carreño.1993
[2] ALVAREZ QUINTANA, Covadonga: «Nacimiento y evolución de la casa de empresa en la Fábrica Nacional de Armas de Trubia». Revista Liño nº 10, 1991, pp 125-150.
[3] http://www.euskomedia.org/aunamendi/62045.
[4] Op.cit, SUAREZ MENENDEZ. Roberto, Fabrica de Trubia... pp.62.
[5] CRESPO CARBONERO, Juan A. Democratización y Reforma social en Adolfo A. Buylla. Oviedo, Universidad de Oviedo.1998.
[6] CDMH. Masonería 739-A-18
[7] L mayoría de las logias de esta estructura (GONE 1868-1895 se articulan a partir de 1866-68, 25 en 1870; y otras tantas en 1781 y luego otras 14 en 1872, entre ellas El Trabajo. Luego este organismo contará con las logias asturianas: Luz Ovetense 1874; Nueva Luz en 1877, La Justicia, Fraternidad, Razón, y Antorcha Civilizadora en 1879 y Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en 1880 y Estrella Benéfica en 1882.
[8] En ese mismo año hubo una primera huelga general en Gijón que afectó a los obreros de la construcción y que se extendió a otros sectores, como los siderometalúrgicos.
[9] Carta de la Respetable Logia Capitular El Trabajo numero 235 dirigida al Gran Comendador Presidente del Supremo Consejo de Gran Oriente Nacional de España del 23 de diciembre de 1888.
[10] Op,cit, HIDALGO NIETO, Victoria. La Masonería en Asturias....Pp. 172, y FERRER BENIMELI, J.A. En su trabajo: Implantación de logias y distribución geográfico-histórica de la masonería española. «Masonería e la España del siglo XIX» 1987, pp.57-216. Indica que las logias asturianas bajo el GONE (Vizconde Ros) fueron con este numeral parte de dicha estructura, lo que no indica son las fechas): nº 32: Luz de Luarca, nº 39: El Trabajo; nº44: Juan González Río; nº 61: Amigos de la Naturaleza.

NOTA: Dentro de 15 días  La Logia El Trabajo,  y sus Altos Grados masónicos

Victor Guerra García

07 mayo 2016

La Logia obrera : EL TRABAJO. Trubia (Asturias) 2ª parte


Logotipò

Exponía hace quince días parte de una ponencia presentada en  Septiembre del 2015  en el macro del Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española; La Masonería Hispano-Lusa y Americana. De los Absolutismos a las Democracias 1815-2015, y titulada  LAS «LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892


Ahora entrego una segunda parte sobre la dificultad del abordaje de este tipo de trabajos, tanto en lo documental, como  en lo conceptual, pues una vez uno sale de las clásicas marcas de trabajo de contar masones en logias, pues el camino se hace más duro, pues se cuentan con pocas referencias, en el caso español, se pueden contar con los dedos de una mano. Alberto Valin, Luis P. Martín,…, y poco más; los cuales han trabajado sobre este tema, del cual cojo la ola para hablar de la esta singular logia ovetense de finales del siglo XIX.

Dificultad de la aproximación.

El hecho de que la historiadora Victoria Hidalgo no hiciese hincapié en la existencia de este singular taller más allá de las generalidades expuestas, ya  me alertó sobre la dificultad del estudio, ya que pese al importante curriculo de la autora como historiadora, unido a la extensa vida espacio-temporal de la logia, solo podía caber una explicación a tal silencio y escaso  tratamiento, ya que se parte de un expediente que podemos calificar como escaso ya que en él solo se encuentran unos pocos cuadros lógicos, alguna carta, y pocas más referencias documentales.[1]

Sí a esta dificultad inicial unimos el anonimato en el cual están sumergidos la mayoría de los miembros de esta logia, en su mayoría proletarios que desarrollaron su labor profesional en un contexto seudo-militarizado,[2] como era, y es la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, pues podemos hacernos idea de las trabas habidas. Un ejemplo de esa militarización se puede ver en las estructuras de mando y jerarquía que por ejemplo en 1892, el personal directivo administrativo de la fábrica estaba compuesto por un Director, un Subdirector, tres Comandantes jefes de sección, cinco Capitanes jefes de grupo de talleres, un Comisario, un Oficial de armamento, dos Pagadores, dos Médicos y un Capellán, y una guarnición de seguridad y apoyo.

Como tal complejo industrial armamentístico se sitúa en un contexto geográfico muy definido y constreñido, puesto que Trubia aun perteneciendo al Concejo de Oviedo, dicha localidad está lo suficientemente distante de la capital, a unos 11 km al Oeste, en un pretendido aislamiento como para que no le alcanzasen los «ecos» periodísticos y las agitaciones políticas, siendo las noticias de prensa las que desprende y proporciona la propia Fábrica Nacional Armas de Trubia, más bien sobre temas técnicos como armamento u desarrollos varios, o sobre acontecimientos más mundanos como las reuniones sociales, destinos, personal etc...

Buena prueba de que ese eclipse social y político, lo revela la amplia cobertura bibliográfica[3] que ha generado la existencia y desarrollo de tal fábrica, como controvertido proyecto industrial y armamentístico, pues aparte de la existencia del propio archivo de la fábrica, con 1.732 libros y 330 metros lineales de documentación,[4] apenas si se tiene en cuenta en esa producción documental la masa laboral compuesta en 1892 por más de 1.064 obreros, y todo lo que conlleva en un valle tan cerrado y pequeño como Trubia, tal ingente masa proletaria de muy distinta procedencia

Y por supuesto, tanto la prensa como las referencias bibliográficas que he manejado para la elaboración de esta ponencia, contemplan las acciones sociales de los trabajadores, o el establecimiento de mutualidades de Socorro Mutuo, o el establecimiento de redes educacionales, o de lectura, y por supuesto nada se habla de la existencia de una logia masónica, en la cual participa un importante número de trabajadores de la fábrica, unos 53 obreros de los que tenemos constancia de su permanencia durante catorce años; y por supuesto obviando cualquier referencia al elemento proletario en su composición social, geográfica, o la invisibilización generada en dicha bibliografía acerca del movimiento obrero en las problemáticas industriales, laborales y políticas sobre la fábrica.

Es más, esa carencia sobre  de la presencia de una masa obrera tan importante radicada en Trubia también la podemos llevar a la historiografía del movimiento obrero asturiano, muy en contraposición a la abundancia de referencias bibliográficas en cuanto a la producción armamentística, materiales y desarrollos de diseños, o sobre los cuadros técnicos, militares y administrativos y otros aspectos técnicos.

Otro problema añadido para los investigadores a la hora de acercarse este peculiar colectivo masónico,es que al tratarse de una industria de armamento de carácter nacional y estratégico, el acceso a sus fondos documentales como tal industria fabril armamentística hay que indicar que tiene restringido el acceso a tales archivos, lo cual hace imposible rastrear otros datos, como pudieran ser los expedientes personales de determinados obreros o técnicos que podrían servirnos para conocer algunos datos acerca de aquellos que formaron parte de la logia en estudio.

Por otro lado, no debemos de olvidar que la época en la que se desarrolló la logia, al menos con respecto a la prensa escrita en Asturias, es que en esos momentos solo se contaba con un medio escrito, como era el diario gijonés El Comercio, que arranca su tirada en 1878 cinco años más tarde del nacimiento  de la logia. Por tanto este diario es de las pocas fuentes impresas de la época, y aunque hay otros medios escritos, estos están por lo general, muy centrados en los temas locales de las importantes urbes asturianas como son Gijón y Oviedo.

En general las noticias generadas en esa época con respecto a Trubia como localidad y foco industrial están más enfocadas a la idoneidad del proyecto industrial, o a las dificultades y problemática s geoestratégicas, como industria de armamento, o las posiciones del gobierno frente a su existencia y su desarrollo, que a la conformación de conglomerado social de cierta importancia como lo debió ser Trubia en las décadas de las que estamos tratando.

Cuando aparece, por ejemplo, La Verdad, un semanario ovetense de carácter masónico y republicano,[5] el cual da alguna nota de esta logia, lo hace pero a tiempo pasado , ya que la aparición del semanario es 1889, cuando ya lo la logia casi que estaba cerrando sus trabajos.

Por otra parte, la historiografía sobre el movimiento obrero asturiano, en términos generales, tampoco contempla como tal el despegue del obrerismo astur hasta 1900, con lo cual nuestros masones proletarios trubiecos se quedan casi siempre fuera de todas las fuentes de referencia y contextos investigativos, como sucede con la gran huelga de 1872 en cuya época nace la logia trubieca ante lo que cabe preguntarse ¿ Hay alguna relación de la huelga, o a consecuencia de esta.., o de la militarización del espacio laboral..., con la creación de la logia...?

Es con este escaso bagaje documental y con estas herramientas con que se enfrenta y traba la investigación sobre la logia El Trabajo de Trubia y su contexto.

Contextos masónicos y proletarios en Asturias
La presencia de masones obreros en las logias asturianas del siglo XIX, se registran en varios apartados, unos de forma directa con la implicación y presencia de obreros en los talleres masónicos, como fueron las logias Juan González Río en Oviedo, o en Gijón Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad.

Logia esta última que se desarrolló entre los años 1850 y1854, bajo los auspicios del GOdF en la ciudad de Gijón, lo cual llamó la atención de la historiadora Hidalgo Nieto, por la simbiosis que se dio entre la primigenia membresía del taller, cuyo estatus profesional resaltaba dada la presencia de una serie de obreros y técnicos del vidrio cuyas nacionalidades francesas belgas, o suizas han dejado amplias e interesantes repercusiones documentales como trabajadores extranjeros, tal como y como se registra en el Archivo Municipal de Gijón.[6]

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Algunos de estos trabajadores pronto se incardinarían en la sociedad gijonesa como prósperos industriales; realidad por otro lado un tanto distinta al obrerismo que se percibe en el desarrollo de la logia El Trabajo, que no parece haber llamado la atención de los historiadores del obrerismo ni de los masonólogos de la masonería asturiana.

Dicha logia, la gijonesa, pese a su ascendente proletario relacionado con el vidrio y la loza, contó con unos 13 miembros, y apenas si tuvo vida orgánica fuera del ámbito interno del propio del taller. De hecho no se sabe que tuvieran posiciones tomadas en cuanto al entorno laboral y social, dado su cariz como obreros y técnicos y extranjeros, ni nada sabemos de sus adscripciones políticas y culturales; amén de que en dicho taller pronto se irán dando inclusiones de miembros procedentes de la burguesía asturiana.

Como es lógico tal hecho irá alterando el perfil sociológico de la logia, aunque no por ello deja de llamar la atención que en los primeros momentos del nacimiento de la masonería en Asturias, la mitad de la logia, unos trece miembros fueran operarios del vidrio y la loza, llegados en base a la conformación de la industria del vidrio en Gijón.[7]

Este sería el referente masónico más proletarizado que hallamos en Asturias, el cual resalta como tal, Victor Hidalgo, y que recogen otros autores, sin que la logia trubieca de El Trabajo, tenga peso o incidencia en los estudios al respecto de la masonería astur.

Las otras referencias existentes digamos que son indirectas y provienen de las tomas de postura de las logias burguesas ovetenses, coetáneas con la logia El Trabajo, las cuales inciden en algunos de sus trabajos logiales en la necesidad de incluir a una parte de la clase obrera en los trabajos masónicos, ya que por un lado se consideraba que eran una parte importante de la sociedad que debía ser tenida en cuenta, dada además el ansia de formación y conocimiento que en parte desprendía la clase obrera y en especial algunos de sus más destacados dirigentes.

Toda eta labor de aglutinación se apoyaba en la base conceptual de extender la educación al pueblo para hacer hombres libres, sin que por ello se obviara la labor de propaganda que dichas propuestas podían tener entre la propias bases masónicas y las del obrerismo «aquejado del viejo prejuicio o escrúpulo en relación a una sociedad secreta de aburridos burgueses con la reaccionaria mística fraternalista de creer en la utópica idea – y fermentarla- de un armonioso mundo sin lucha de clases».[8]

Era en resumen, lo que planteaban algunas planchas de algunos masones asturianos en sus logias, puesto que la posible inclusión obrerista en la masonería encontraba grandes contrariedades en general más administrativas que legislativas, como era la dificultad de asumir las cargas económicas que conllevaba la membresía masónica en concepto de capitaciones, compra de rituales, reglamentos o mandiles y collares, además de los gastos generales los cuales se repercutían en la capitación anual de cada miembro, como era la compra o alquileres de locales, o el mantenimiento y limpieza, y cuya suma mensual a juicio de muchos masones no facilitaba la posible inserción de interesados miembros del movimiento obrero en la masonería.

Ante tales situaciones, algunos francmasones astures planteaban la constitución de logias obreras, en base a los modelos de la masonería de Adopción, articulando importantes exenciones y rebajas, en las capitaciones y facilidades para la creación y desarrollo de estas posibles logias, o ir a la captación de miembros del pujante obrerismo que pudieran estar interesados en la masonería.

No fueron propuestas planteadas de una forma orgánica, tal y como propuso en su momento Domingo Fernández Galán (Prin), maestro masón de la logia Progreso nº 88 del GOE; ovetense y militar retirado, que presentó en 1910 ante la Gran Asamblea de representantes del GOE, un Proyecto-Propuesta de Creación de Logias Obreras.[9]

Lo que exponía la masonería ovetense del siglo XIX, eran más bien preocupaciones manifestadas en las logias, e incluso por algunas de sus jerarquías en general muy sensibilizados con estas cuestiones temas, tal y como podemos ver en la defensa que en su momento hacía la logia Juan Gonzalez Río,.

En una misiva de la citada logia dirigida a Práxedes Mateo Sagasta, esta manifiesta su preocupación en cuanto a los temas obreros, que va a ser determinante en esa línea que hemos definido, llegando a pronunciarse ante la situación de los obreros, como así lo hace ante una visita del Hermano Sagasta a Asturias, al que invitan al taller, aunque le disculpan por su no asistencia a los trabajos del taller, dados sus múltiples actos protocolarios.

No por ello dejan de hacerle patente la difícil situación por la cual estaban atravesando los obreros de las fábricas de armas asturianas, para en el caso de que [Sgasta] llegara a la presidencia de la nación no se despreocupara de «la situación de los obreros de las fábricas de armas de La Vega en Oviedo y Trubia».[10]

O tal y como se expone en el acta de la tenida de la logia Juan Gonzalez Río, del 9 de abril de 1892, en la cual dice: «...Tengamos más que nunca especial cuidado al proponer la admisión de profanos trabajadores, procurando que sean de conducta intachable y que les adornen dotes de virtud y honradez e inteligencia.... y sea realicen trabajos prácticos que tengan resonancia en la vida profana y que al protestar contra los actos reprobados de algunos anarquistas se haga patente el fin humanitario de la masonería».[11]

Otra propuesta de parecida naturaleza es una carta que dicha logia le envía a Francisco Rispa Perpiñá, donde le recomiendan que puesto que va asistir al Congreso de Librepensamiento con motivo del Centenario a Galán, exponga lo siguiente: «...hagáis ver la necesidad de proteger abierta y decididamente a las clases trabajadoras en el orden político y administrativo y la conveniencia indiscutible de impulsar y apoyar al Partido Socialista».[12]

Esta medida de ir creciendo a base de incorporar a los trabajos masónicos a los obreros manuales, de tendencia socialista, es la que hace que aparezcan miembros como Juan Nepomuceno Martínez, modesto zapatero que viene a representar la viva imagen del nuevo espíritu de la masonería que desea la logia ovetense Juan González Río, y que durante su trayectoria había ido manifestando, en cuanto ocasión había tenido, en esos trabajos de acercamiento al obrerismo en cuestión.



  • [1] Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) Expediente 18 A-739.
  • (2] BALBE, M., Orden Público y militarismo en la España constitucional 1812-1983. Madrid Alianza Editorial.
  • [3] En este estudio se ha trabajado con las referencias bibliográficas de: MORTERA PEREZ, Artemio., La Fábrica de Trubia. Dos siglos de tecnología Militar. Gijón. Fundación Alvargonzález. SUAREZ MENENDEZ, Roberto., Fabrica de Trubia 1794-1987. Historia y producción artística. Carreño Ayuntamiento de Candás. Centro de Escultura de Candás. Museo Antón. 1983 ORDOÑEZ, Salvador., Fabrica de Trubia 1892. Gijón. Imprenta y Litografía de Torre y Compañia.1892. ALAS, Genaro. Una visita a la Fábrica de Trubia. Revista de Asturias. Numero2, Enero 1882, pp 25-28; número 4, febrero 1882, pp29-61; número 5 marzo 1882, pp.65-66. ADARO FALCO, Luis., Los comienzos de las fábricas de Municiones Gruesas de Trubia y de Armas de Oviedo 1792-1799. Oviedo. Boletín del Instituto de Estudios Asturianos nº 118. Pp.229-451
  • [4] Archivo de la Fábrica de Armas de Trubia.http://www.archivosdeasturias.info/feaa/action/detalle?buttons%5B1%5D=loadDetailFondo&tipo=4&idTipo=1264
  • [5] GUERRA GARCIA, V., La Verdad. Un semanario masónico en el Oviedo finisecular. Oviedo. Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, ISSN 1133-5262, Vol. 56, Nº. 160, 2002, págs. 149-168.
  • [6] VV.AA., Arte e Industria en Gijón (1844-1912) La fábrica de vidrios de Cifuentes, Pola y Cia. Oviedo. Museo de Bellas Artes de Asturias.1991. pp.77-89.
  • [7]Op.cit, HIDALGO NIETO. La Masonería en Asturias... pp-72-74. GUERRA GARCIA, Victor. El Gran Oriente de Asturias...pag. 55 y ssg.
  • [8] VALIN FERNANDEZ, Alberto: De masones y revolucionarios. Una reflexión en torno a este encuentro. Betanzos. Separata del Anuario Brigantino nº 28. 2005.
  • [9] CDMH. Expediente B287-34.
  • [10] CDMH. Masonería 739-A- Carta de la respetable logia Juan González Río dirigida a Práxedes Mateo Sagasta el 31 de agosto de 1892.
  • [11] CDMH. Expediente 739/3-5.
  • [12] Carta que envía la logia Juan González Río en abril de 1892.CDMH. Expediente 739/ 3-7
NOTA: Dentro de 15 dias  La Logia El Trabajo, el contexto geográfico e industrial


Victor Guerra































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