Mostrando entradas con la etiqueta jesuitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jesuitas. Mostrar todas las entradas

29 junio 2015

Masones y Jesuitas en Gijón y el olvido de Ferrer Benimeli

En la entrevista a   Ferrer Benimeli, publicada estas semanas atrás en el Diario La Nueva España en su edición  gijonesa, con motivo de su conferencia sobre La masonería gijonesa y la Primera Guerra Mundial


El buen amigo y mejor periodista J.M Ceinos, conocedor de la historia gijonesa y de las peleas habidas con el emplazamiento de los Jesuitas  en Gijón, y los encontronazos entre masonería republicanismo  y el jesuitismo,  le preguntó al  masonólogo  Ferrer Benimeli sobre si -¿Existía alguna relación entre la campaña de prensa del diario de Gijón "El Noroeste" contra la Compañía de Jesús, a quien acusa de espiar para Alemania, y la masonería?

La contestación no se hizo esperar  y Ferrer Benimeli, como buen jesuita pues eludió la pregunta«echando balones fuera» de esta manera: El Noroeste" sólo lo estudié por el hundimiento de un barco italiano por un submarino alemán, cuyos supervivientes fueron llevados a Gijón por una goleta inglesa y los masones los recibieron en el puerto y los atendieron mientras estuvieron en Gijón, pero no estudié sobre lo que me pregunta».

No deja de ser curiosa la respuesta, por varias razones, puesto que si Ferrer estudió las logias del siglo  XIX, a las cuales María Victoria Hidalgo,dedicó su  libro sobre la masonería asturiana del siglo XIX, a buen seguro que ya se topó con las malas relaciones entre jesuitas y masones astures, y máxime si como dice  ha estudiado la figura de Alberto de Lera,  el cual no solo era un militante republicano y librepensador, sino que pertenecía a la corriente masónica  anticlerical y como tal dedicó alguna que otro trabajo sobre el tema eclesial, y la propia GLRN no dejó de tener importantes desencuentro con los jesuitas

Puesto que la refriega entre Jesuitas y Masones,  viene de finales del siglo XIX realmente ha sido intensa de fuerte naturaleza, más en el siglo XIX , donde hubo varias logias ovetenses y gijonesas que tuvieron que lidiar con el toro del jesuitismo astur, tal vez con menos pujanza que en el siglo XX, aunque es cierto que nos falta información, pues el tema de los Jesuitas en Gijón nunca ha sido tratado por los historiadores locales, y además las actas de las logias gijonesas del siglo XIX y XX son escasas   como para poder tener una opinión acertada, más allá de que queda por estudiar El Noroeste cierto es que no se veían con buenos ojos desde la masonería el establecimiento de escuelas de los Jesuitas,,  y máxime cuando la Gran Logia Regional del Noroeste, con  Alberto de Lera como Gran Maestro estaba apoyando con todo  su empuje un proyecto como la  Escuela Neutra..”la escuela sin dios” que decían las derechas del  aquel momento.

De hecho los masones , y en concreto, los asturianos se las tuvieron que ver con personajes eclesiales y penitentes antimasones astures como fueron: el obispo Victoriano Guisasola; Maximiliano Arboleya que siguió las trazas de su tío el Obispo Martinez Vigil y su liga Antimaónica, por no remontarnos al inquisidor  Mier y Campillo, Don Ramón del Busto Valdés, o Don Pedro Inguanzo y Rivero, entre otros

De hecho así responden en el siglo XIX, los masones astures que hacen un llamamiento ..«.a combatir contra esas hordas vandálicas del oscurantismo, que tienen aprisionada a la sociedad con los lazos de la superstición, del fanatismo y la ignorancia y que intentan ahogar todo suspiro de amor, todo gemido de libertad, todo destello de luz que salga de un pecho noble y generoso; contra los hijos de Loyola, que han escogido a Asturias por teatro de sus hazañas y que dentro de poco se establecerán en Gijón»

Aunque los masones gijoneses, pretendían impedir que los jesuitas se emplazaran en Gijón, no lograrían tal propuesta, puesto que el soberbio edificio del jesuitismo se levantó y se encargó durante generaciones de formar a los hijos de la burguesía gijonesa.

Está claro que ambos colectivos siempre se  miraron de soslayo, pero aunque no se puede decir que la masonería  astur  hubiera intervenido de forma directa en  la expulsión, y el posterior  desarrollo para hacerse con las propiedades de los Jesuitas,tampoco se puede negar,que la activa Corporación  gijonesa,  con escasa presencia masónica en la bancada municipal con 2 masones como Concejales, tuvieran problema alguno como sociabilidad  jugar un papel importante, con Alberto de Lera y otros, para lograr algo que se venia en lo cual los masones desde hacía años habían puesto su punto de observación.

Masones activos que estuvieron presentes en las dos proclamaciones republicanas (1871-1931)  tal menos en  Gijón,  estuvieron como testigos y transmisores  de ese testigo hacia un regimén republicano , por lo cual   no podemos desafectarles también de un hecho de que Gijón fuera una de las ciudades que impulsó la expulsión de los Jesuitas a través de diversas acciones que ya venían dando  tiempo atrás:

De hecho El 17 de abril de 1931 el Ayuntamiento se dirigía mediante telegrama al Presidente del Gobierno de la República Española: Le participo que el Ayuntamiento por unanimidad acordó pedir la expulsión de España de la Compañía de Jesús por considerarlo conveniente a los intereses nacionales y principalmente esta población para evitar alteración de Orden público, pues ha tenido esta alcaldía que intervenir para apaciguar excitados ánimos contra la citada Comunidad religiosa.

Pero no se va a quedar ahí sino que el Concejal José Suárez propone a la Corporación gijonesa la siguiente consideración que se dirigiera si se estimara conveniente a las capitales de las distintas provincias españolas solicitando se adhirieran a las proposiciones que, en su día se envió al Gobierno Provisional de la gloriosa República Española en demanda de esa bandada de aprovechados comisionistas espirituales que responde a la Compañía de Jesús.

Se firmaba tal proposición el 30 de abril de 1931, en aquellos momentos ostentaba la alcaldía Isidro del Río, aunque ejercía de Alcalde en funciones: Carlos Martínez. En el momento de la votación salen los miembros de la Minoría Monárquica.

En dicha corporación tan solo se registran uno o dos masones: José María López Fombona, miembro de Alianza Republicana, y Jose Maria Pis.

El 6 de mayo de 1931 el concejal José Suárez, planteaba a la Corporación que esta se dirigiera en súplica al Gobernador Civil de la Provincia , para que en vista de los rumores que corrían por la ciudad, se sirvieran ordenar una inspección en la Residencia y Colegio de los Jesuitas a fin de comprobar si en dichos locales se ocultaban armas, cosa muy posible pues en el primero de los lugares se ha ocasionado recientemente una muerte , en la cual para nada han intervenido los dioses y sí las mortíferas armas de fuego.

Y la  reclamación venía en base a la excitación que según el concejal  había en la Gijón,  y a causa de lo sucedido  en Bilbao, donde se habían encontrado armas en la residencia de los Jesuitas....

Mientras, iban llegando las adhesiones de los Ayuntamientos en pro de la expulsión de los Jesuitas, hay que decir  que se tiene registrada la llegada de unas 63 corporaciones que se sumaban al llamado de los Republicanos gijoneses.

Entre los que adherían estaban ayuntamientos como Badajoz, Ceuta Murcia, Barcelona, Águilas, León, Málaga, Teruel, Yepes, Grao , Laredo, Parres, Montbuy, etc.. no sabemos si solo fueron esos 63 (que son los que constan en el expediente AMG 450/1931) o cuando ya se decidió la expulsión se dejaron de recoger las adhesiones. Tenemos constancia de que por ejemplo la Alcaldía Constitucional de Vilalonga (Tarragona) contestó afirmativamente el 16 de julio de 1931, tampoco tenemos constancia de a cuantos ayuntamientos se hizo llegar la petición…

Volviendo a la petición de la búsqueda de armas la respuesta fue que tal petición era desestimada en tanto que el alcalde gestionaría sí habían entregado las armas los somatenes y se procuraba la lista de ellos.

Llegada la notificación oficial de la disolución en el territorio español de la Compañía de Jesús y la nacionalización de sus bienes para dedicarlos a los fines benéficos –docentes, el 25 de Enero de 1932, una serie de concejales, entre ellos de nuevo José Suárez proponen se felicite al Gobierno de la República por el decreto promulgado, alentándole a proseguir con igual diligencia en la resolución de las demás cuestiones religiosas que plante la Constitución de la República, hasta llegar al completo Estado Laico, como es la aspiración de todos los que de verdad sentimos la idea de Libertad.

Firman y votan la carta de felicitación 12 Concejales (entre ellos había dos masones Fombona y Pis ), y en contra había 11 votos.

En función del decreto de disolución de la Compañía de Jesús, en su desarrollo, los Concejales gijoneses vuelven a la carga y firman la petición (1º de febrero del 1932), indicando que el artículo 5º de tal decreto que dice : Que los bienes de la Compañía pasan a ser propiedad del Estado, el cual los destinará a fines benéficos y docentes, y teniendo constancia de los Jesuitas gijoneses tenían la Residencia entre las calles Instituto y Begoña y el Colegio situado en la Carretera de Ceares, fueran entregados mediante las condiciones que procediesen para convertirlos en primero en colegio y el segundo en un hospital municipal, lo cual queda encima de la mesa de la Corporación para su estudio.
Unos días más tarde el Alcalde gijonés se dirige al Presidente de Consejo de Ministros para que el edificio que fue construido ex profeso y por tanto reuniendo condiciones inmejorables para continuar destinado a tales usos,… por lo cual pide se sirva disponer de que el referido edificio que fue colegio de Jesuitas sea destinado a Instituto-Escuela por cuenta del Estado .

La Minoría Socialista no se queda quieta tampoco y solicita que la Corporación determine una Comisión para el estudio para sostener ante el Estado la incautación de una serie de inmuebles que constaban como propiedad de los Jesuitas sitos en la calle del Carmen, Langreo, Álvarez Garaya y el Centro de Acción Católica de la calle Cabrales, queda constituida la comisión por los Concejales firmantes Leoncio García Moriyón y Francisco Ruiz Calvo, teniendo en frente a Manuel González García a Manuel Tuya Cifuentes y Guillermo Suarez Sánchez, Severino Cadavieco.

La investigación sigue su curso y el Registrador de la Propiedad certifica que el expediente de propiedades de los Hijos de la Monita” tenían en Gijón pues el número 49 de la calle Cabrales, el 4 de la calle del Carmen, las casas los números 8,10,12,14,16, 18 ,20 y 22 de la calle del Humedal , el patio y almacenes y talleres entre las casas 30 y 26 de la calle Álvarez Garaya, dos trozos de terreno en Santa Catalina, los números 12, 14 y 16 de la calle Álvarez Garaya , y las casa de los números 10,12,14,16,18,10 y 22, 19 de la calle Pedro Duro.

Un importante patrimonio levantado desde su emplazamiento a finales del siglo XIX

Este es el contenido del expediente municipal acerca de la Expulsión de los Jesuitas, muy poco sabemos lo que hacían o decían los masones de la Gran Logia Regional del Noroeste, pues su actas fueron quemadas por ellos mismos con la caída de Gijón en manos facciosas, y por tanto nos quedamos sin saber que diría Alberto de Lera y y  toda la  activa membresía masónica asturiana, aunque tal vez haya que rastrear la prensa local para dar con alguna opinión de las cuales el profesor aragonés no había encontrado por no haber trabajado El Noroeste. El cual ya puede consultar vía telemática. http://hemeroteca.gijon.es/ 

Valgan estas deshilachadas notas para situar al profesor Ferrer Benimeli, sobre el tema de Jesuitas y masones, a cuyo tema le invitamos a tratar.

Víctor Guerra.

23 octubre 2010

Presentación del libro: La Masonería en Persona (s)

clip_image001
AUTORES
Javier Otaola es probablemente el autor masón más conocido de España y América Latina tanto por los libros publicados como por haber sido Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española. Valentín Díaz, masón también y periodista, es un personaje muy conocido del público en general por haber sido, entre otras cosas, corresponsal de TVE en Moscú durante muchos años.

Javier Otaola (Bilbao, 1956)
Abogado y escritor, se educó  con los jesuitas, licenciándose en Derecho por la Universidad de Deusto. Fue profesor de la primera promoción de la Academia de la Policía Vasca (1981-82), experiencia que le sirvió luego para crear el personaje de Felicidad Olaizola, una inspectora de la Ertzaintza, y activa lesbiana,  protagonista de sus novelas policíacas Brocheta de Carne (Ed. Hiría, 2005) y As de Espadas  (Viamagna Ediciones, 2009).
Ejerció como abogado de los Colegios de Bilbao, Vitoria y Madrid hasta que en 1982 ingresó como letrado de los Servicios Jurídicos del  Gobierno Vasco, puesto del que se encuentra en excedencia especial desde 2003, cuando fue designado Síndico (Defensor Vecinal) de la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Ha sido reelegido en ese cargo en 2007 con el respaldo de todos los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de la capital alavesa, donde reside desde hace casi 30 años.

En 1981 se convirtió en el primer masón iniciado en Euskadi desde la desaparición de la República en 1939. En 1993 fundó en Vitoria la Logia “Manuel Iradier”, a la que continúa afiliado. Entre 1997 y 2000 fue Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) y ocupó la presidencia de CLIPSAS (Asociación Internacional de la Masonería Liberal). 

Sus libros En el umbral de la logia (Ed. Hiría, 2000) y La metáfora masónica. Razón y Sentido (Ed. MASONICA.ES, 2006) son referencia indispensable de la masonería liberal española. Ha publicado también Laicidad, una estrategia para la libertad (Ed. Bellaterra, Madrid, 1999), Ciudadanía e identidad (Ed. Libros del Laberinto, 2007)  y Fragmentos de un discurso masónico (Ed. MASONICA.ES, 2009).
Colaborador de prensa en diversos medios (“El Correo”, “El País”, “Claves de Razón Práctica”, etc.) participa activamente en instituciones como la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, la ONG “Ayuda en Acción” y la plataforma cívica “Gesto por la Paz”.

Valentín Díaz (Burgos, 1951)
Periodista, ha desarrollado su carrera profesional en Radiotelevisión Española (RTVE) donde ingresó por concurso-oposición en 1975. Empezó en la emisora de Radio Nacional de España en San Sebastián y seis años después pasó a Televisión Española poniendo en marcha la Unidad Informativa de Guipúzcoa, primera de TVE en su género. 

En 1983 fue nombrado Director del Centro de TVE en el País Vasco y a comienzos de 1987 Pilar Miró le encargó crear la Dirección de los Centros Territoriales de Televisión Española de la que se ocupó hasta 1989, cuando se le designó Director del Centro de Producción de TVE en Canarias. Año y medio más tarde y al hilo de los cambios desatados por la caída del Muro de Berlín, puso en marcha la corresponsalía de TVE en Europa Central y Oriental, con sede en Budapest. 

En 1992 fue trasladado a México como corresponsal para Centro-América y Caribe y en 1996, tras un breve paso por Madrid como Director de Corresponsalías y Telediarios Internacionales de TVE, fue nombrado corresponsal de TVE y RNE en Lisboa.  En 1998 se le destinó a Miami para montar la corresponsalía de TVE en esa ciudad y en 2004 fue trasladado a Moscú, donde permaneció hasta Julio de 2007, en que se prejubiló,  acogiéndose al ERE con el que desapareció el Ente Público y nació la actual Corporación RTVE.

Entre 1976 y 1979 fue corresponsal en el País Vasco del semanario Cuadernos para el Diálogo y Director de la Revista de Literatura Kantil. Estuvo vinculado al Festival Internacional de Cine de San Sebastián entre 1977 y 1981 como Jefe de Prensa y miembro del Comité de Selección, editando ese último año una monografía sobre el cineasta Stanley Kubrick. 

Está afiliado a la Logia “Manuel Iradier”  de Vitoria, a cuyas puertas llamó en la primavera de 2005.
image

RESEÑA DE LA OBRA
El tema de la masonería no se ha tratado nunca entre nosotros tal y como se propone en este libro. Habitualmente se viene abordando desde una perspectiva histórica, filosófica o divulgativa, y con resultados más que notables en algunos casos.  Tampoco escasean, por desgracia, las visiones apologéticas o las melodramáticas teorías del complot o del misterio.

Aquí se han orillado las visiones fantasmagóricas de la masonería (que juegan con el decorum masónico para transmitir una imagen de extravagancia) y se ha centrado la cuestión en una perspectiva asequible y cercana de las personas que están en masonería, indagando en sus motivaciones, dudas y certezas, para que a través de esa visión encarnada y personal,  el lector pueda hacerse una opinión, favorable o no, pero en todo caso normalizada, de  lo que la masonería hace y de  lo que puede significar al día de hoy. 

Rompen así la imagen de secretismo que tantas veces ha acompañado a la masonería, y permiten que todos puedan apreciar la libertad con la cada masón se piensa a sí mismo y piensa su compromiso masónico.
Con este libro se muestra que la masonería está compuesta no por gente extraña y que únicamente se mueve en las élites sociales o políticas, sino por una gran diversidad de hombres y mujeres, que viven su profesión, su compromiso político o su vida familiar como los demás, con la particularidad de que cuentan con un grupo de referencia —su logia— con el que comparten, libremente y en la medida que lo desean, sus experiencias, reflexiones y búsquedas. 
El perfil de estas personas, sus intereses intelectuales, sus posiciones políticas, su itinerario existencial, nos dicen, indirectamente, muchas cosas de la masonería; nos indican qué motivación lleva a una persona, hoy en día, a acercarse a una sociabilidad filosófica fundada en el siglo XVIII, y de qué manera las preocupaciones del siglo XXI tienen alguna respuesta en el seno de las logias. 

La Masonería en persona(s) es la aproximación más cercana que se haya hecho nunca en España al universo masónico, ya que se ha realizado desde la experiencia personal de veinte masones, que han enhebrado su itinerario biográfico y masónico y lo han expuesto sin tapujos. Una tarea nada fácil para buena parte de los participantes en el libro, y que la han llevado a cabo como un forma de compromiso con la normalización de la masonería en España. 

Libertad, pluralidad y sinceridad son tres características de La Masonería en persona(s), que, en conjunto,  es una muestra sociológica bastante veraz de la realidad masónica en la España de nuestros días, aunque los perfiles incluidos en el libro no agoten, ni mucho menos, los que se pueden encontrar hoy en día, en las logias de nuestro país. 

El libro incluye una Introducción histórica y cultural de la masonería que complementa el testimonio de los colaboradores y ayuda a entender los avatares por los que ha discurrido la Orden masónica en España y su reconstrucción en nuestro solar a partir de 1979,  al amparo de las libertades democráticas garantizadas en nuestra vigente Constitución.
image
FICHA TÉCNICA DE LA OBRA
Título: La masonería en persona(s)
Autores: Javier Otaola y Valentín Díaz
Editorial: MASONICA.ES (www.masonica.es)
Colección: Serie Roja (Autores contemporáneos)
1ª edición, 2010
ISBN obra en papel: 978-84-92984-00-8
ISBN obra en formato digital: 978-84-92984-01-5
Depósito Legal: B-9693-2010
Páginas: 400
Tamaño: 210 x 140 mm
PVP papel: 21 euros
PVP formato digital (PDF y e-Book): 11 euros

Publicado por Victor Guerra MM.:. Rito Francés Logia Rosario de Acuña (GODF)

10 febrero 2009

MASONES Y JESUITAS EN GIJON

20080803klphishur_9_Ies_SCO

Escribía hace ya tiempo sobre los encontronazos que había habido entre Jesuitas y Masones, y realmente ha habido varios, y de fuerte naturaleza, más en el siglo XIX con varias logias ovetenses y gijonesas en la refriega , menos tal vez,  en el siglo XX, aunque no se veían con buenos ojos desde la masonería el establecimiento de escuelas de los Jesuitas,  y más cuando la Gran Logia Regional del Noroeste estaba apoyando con su empuje la Escuela Neutra..”la escuela sin dios” que decían las derechas del momento.

Digamos que ambos colectivos siempre se han mirado como de soslayo, pero aunque no  intervenido de pleno la masonería en cuanto a la expulsión y el desarrollo para hacerse con las propiedades de los Jesuitas, no podemos negar que en el seno de la Corporación existía una presencia masónica mínima, reducida a  uno documentado como Concejal  y dos o tres más masones en los aledaños del poder como ALberto de Lera,  lo que no es mucho si tenemos en cuenta que Gijón fue una de las ciudades que impulsó la expulsión de los Jesuitas a través de diversas acciones que ya venían tiempo atrás:

El 17 de abril de 1931 el Ayuntamiento se dirigía mediante telegrama al Presidente del Gobierno de la República Española: Le participo que el Ayuntamiento por unanimidad acordó pedir la expulsión de España de la Compañía de Jesús por considerarlo conveniente a los intereses nacionales y principalmente esta población para evitar alteración de Orden público, pues ha tenido esta alcaldía que intervenir para apaciguar excitados ánimos contra la citada Comunidad religiosa.

Pero no se va a quedar ahí sino que el Concejal José Suárez propone a la Corporación gijonesa la siguiente consideración que se dirigiera si se estimara conveniente a las capitales de las distintas provincias españolas solicitando se adhirieran a las proposiciones que, en su día se envió al Gobierno Provisional de la gloriosa República Española en demanda de esa bandada de aprovechados comisionistas espirituales que responde a la Compañía de Jesús.

Se firmaba tal proposición el 30 de abril de 1931, en aquellos momentos ostentaba la alcaldía Isidro del Río, aunque ejercía de Alcalde en funciones: Carlos Martínez; en el momento de la votación salen los miembros de la Minoría Monárquica

En dicha corporación tan solo se registran uno o dos masones: José María López Fombona, miembro de Alianza Republicana, y está en duda un tal Pis.

El 6 de mayo de 1931 el concejal José Suárez, planteaba a la Corporación que esta se dirigiera en súplica al Gobernador Civil de la Provincia , para que en vista de los rumores que corrían por la ciudad, se sirvieran ordenar una inspección en la Residencia y Colegio de los Jesuitas a fin de comprobar si en dichos locales se ocultaban armas, cosa muy posible pues en l primero de los lugares se ha ocasionado recientemente una muerte , en la cual para nada han intervenido los dioses y sí las mortíferas armas de fuego.

Y hacía tal reclamación en base a la excitación que según él había en la ciudad y también porque en Bilbao se habían encontrado armas en la residencia de los Jesuitas.

Mientras, iban llegando las adhesiones de los Ayuntamientos, se tiene registrada la llegada de unas 63 corporaciones que se sumaban al llamado de los Republicanos gijoneses. Entre los que adherían estaban ayuntamientos como Badajoz, Ceuta Murcia, Barcelona, Águilas, León, Málaga, Teruel, Yepes, Grao , Laredo, Parres, Montbuy, etc.. no sabemos si solo fueron esos 63 (que son los que constan en el expediente AMG 450/1931) o cuando ya se decidió la expulsión se dejaron de recoger las adhesiones. Tenemos constancia de que por ejemplo la Alcaldía Constitucional de Vilalonga (Tarragona) contestó afirmativamente el 16 de julio de 1931, tampoco tenemos constancia de a cuantos ayuntamientos se hizo llegar la petición…

Volviendo a la petición de la búsqueda de armas la respuesta fue que tal petición era desestimada en tanto que el alcalde gestionaría sí habían entregado las armas los somatenes y se procuraba la lista de ellos.

Llegada la notificación oficial de la disolución en el territorio español de la Compañía de Jesús y la nacionalización de sus bienes para dedicarlos a los fines benéficos –docentes, el 25 de Enero de 1932, una serie de concejales, entre ellos de nuevo José Suarez proponen se felicite al Gobierno de la República por el decreto promulgado, alentándole a proseguir con igual diligencia en la resolución de las demás cuestiones religiosas que plante la Constitución de la República, hasta llegar al completo Estado Laico, como es la aspiración de todos los que de verdad sentimos la idea de Libertad

Firman y votan la carta de felicitación 12 Concejales (entre ellos uno masón Fombona ), y en contra había 11 votos.

En función del decreto de disolución de la Compañía de Jesús, en su desarrollo, los Concejales gijoneses vuelven a la carga y firman la petición (1º de febrero del 1932), indicando que el artículo 5º de tal decreto que dice : Que los bienes de la Compañía pasan a ser propiedad del Estado, el cual los destinará a fines benéficos y docentes, y teniendo constancia de los Jesuitas gijoneses tenían la Residencia entre las calles Instituto y Begoña y el Colegio situado en la Carretera de Ceares, fueran entregados mediante las condiciones que procediesen para convertirlos en primero en colegio y el segundo en un hospital municipal, lo cual queda encima de la mesa de la Corporación para su estudio.

Unos días más tarde el Alcalde gijonés se dirige al Presidente de Consejo de Ministros para que el edificio que fue construido ex profeso y por tanto reuniendo condiciones inmejorables para continuar destinado a tales usos,… por lo cual pide se sirva disponer de que el referido edificio que fue colegio de Jesuitas sea destinado a Instituto-Escuela por cuenta del Estado .

La Minoría Socialista no se queda quieta tampoco y solicita que la Corporación determine una Comisión para el estudio para sostener ante el Estado la incautación de una serie de inmuebles que constaban como propiedad de los Jesuitas sitos en la calle del Carmen, Langreo, Álvarez Garaya y el Centro de Acción Católica de la calle Cabrales, queda constituida la comisión por los Concejales firmantes Leoncio García Moriyón y Francisco Ruiz Calvo, teniendo en frente a Manuel González García a Manuel Tuya Cifuentes y Guillermo Suarez Sánchez, Severino Cadavieco.

La investigación sigue su curso y el Registrador de la propiedad certifica que el expediente de propiedades de los Hijos de la Monita” tenían en Gijón pues el número 49 de la calle Cabrales, el 4 de la calle del Carmen, las casas los números 8,10,12,14,16, 18 ,20 y 22 de la calle del Humedal , el patio y almacenes y talleres entre las casas 30 y 26 de la calle Álvarez Garaya, dos trozos de terreno en Santa Catalina, los números 12, 14 y 16 de la calle Álvarez Garaya , y las casa de los números 10,12,14,16,18,10 y 22, 19 de la calle Pedro Duro.

Un importante patrimonio levantado desde su emplazamiento a finales del siglo XIX

Este es el contenido del expediente municipal acerca de la Expulsión de los Jesuitas, nada sabemos lo que hacían o decían los masones de la Gran Logia Regional del Noroeste, pues su actas fueron quemadas por ellos mismos con la caída de Gijón en manos facciosas, y por tanto nos quedamos sin saber que diría Alberto de Lera y toda la membresía masónica asturiana, aunque tal vez haya que rastrear la prensa local para dar con alguna opinión.

Los masones registrados como tales en esos momentos son.

Jose Mª López Fombona. Nace en Gijón un 17 de Noviembre de 1882, en el seno de una numerosa familia, lo que pronto le obliga desde muy temprana edad a trabajar cuya labor combina con los estudios reglados y también con la adquisición de una autodidacta cultura. 
 
En esa línea de precocidad y también por estar muy implicado en los movimientos obreros, Fombona milita ya desde muy temprano en el Partido Republicano Federal. En 1913 “ve la luz” de los secretos hiramistas en el seno de casi recién constituido taller Jovellanos nº337 de Gijón, donde adopta el simbólico de “Ptolomeo”, su iniciación se registra el 3 de enero de 1913, en septiembre del mismo año su mandil ya tiene la baveta doblada, señal de que su salario lo recibe en la columna los Compañeros (2º)

En el seno del taller desarrolla el cargo de Portaestandarte, y no parece que tenga una destacada actuación dentro de la logia, tal vez porque sus esfuerzos están más orientados en la actividad política, de hecho es dado de baja por falta de asistencia y pago el 31 de Mayo de 1915, tal y como así consta en la Información Reglamentaria.

El hermano Ptolomeo inserto en el movimiento republicano desde el Centro Instructivo Republicano de Gijón, en el que está presente en casi toda su andadura accederá al cargo de Concejal del Ayuntamiento de Gijón, cargo que ejerce hasta 1920. De nuevo es elegido Concejal en 1922, cesando en el cargo tras implantarse la Dictadura de Primo de Rivera, y luego lo tendremos muy activo como hemos visto en 1931

Será en este ínterin temporal cuando José María López Fombona de comienzo al proceso de la creación de una logia desmarcada totalmente del resto de los proyectos masónicos que se dan en la región, lo cierto es que no existen pues cuadros lógicos, aunque otras referencias apuntan a que llegó a la Veneratura de dicha formación.

En cuanto al periplo masónico, la siguiente referencia es ya muy tardía del 31 de diciembre de 1938 y está contenida en una octavilla escrita a máquina y que dice así:
“ en la última reunión del Consejo (26.2) indiqué que el H( José María López Fombona de Gijón, actualmente Secretario del Juzgado de 1ª Instancia de Valdepeñas, deseaba una certificación de su situación masónica, y a la vez que se ponía incondicionalmente a la disposición de la Gran Logia Española.- ¿ Se hizo algo?..”
Como casi todos los masones asturianos fue encausados en la Causa General nº 155 de Galicia y Asturias de 1937.

@ Victor Guerra.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...