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04 abril 2013

Dos nuevos libros sobre la masonería en Asturias

Estos días estamos de celebración, por un lado el editor de este blog ha reeditado un viejo texto de Pedro González Blanco del que ya se ha hecho eco este blog, y ahora es el Diario La Nueva España, la que reseña en su suplemento CULTURA, la citada obra con este texto:

 LA MASONERIA image

El libro “La Masonería” se abre con un estudio preliminar de Víctor Guerra, que introduce al autor, la obra y el contexto histórico, y en que analiza este libro editado en 1934 y escrito por un asturiano natural de Luanco: Pedro González Blanco, miembro de una saga familiar de traductores y narradores como Andrés y Edmundo González Blanco.

El periplo vivencial de Pedro González Blanco por las «Américas» incardinado en las andanzas de Carranza o Pancho Villa ya constituyen toda una experiencia novelística, aunque lo que en dicho texto expone Pedro González Blanco en La Masonería es una visión de un Maestro Masón que en apenas tres años dirige tras la II República una de las más prestigiosas revistas masónicas: Latomia, y desde esa experiencia que dejó como herencia cuatro voluminosos tomos, se lanzó a escribir este opúsculo con la intención descorrer los velados tópicos sobre la masonería, tocando temas tan actuales hoy en día como la expulsión de los Jesuitas y el duque de Alba, los trabajos de Fray Benito Feijoo sobre los Muratores, o los propios orígenes de la masonería, o si ésta añeja sociabilidad puede ser considerada como una Sociedad Secreta

FICHA DEL LIBRO

Título: Cuadernos de cultura    Subtítulo: La Masonería
Autor: Pedro González-Blanco     Estudio preliminar: Víctor Guerra
Colección: Serie Azul (Textos históricos y clásicos)
1ª edición, enero 2013
ISBN (edición impresa): 978-84-94095-00-9   ISBN (edición digital): 978-84-94095-01-6
Depósito Legal: AS-03995-2012
Tamaño: 210 x 140 mm   Páginas: 118
PVP: 11 euros 

LA MASONERIA EN ASTURIAS (1931-1939)

la-masoneria-en-Asturias

El otro texto sobre masonería  LA MASONERIA  EN ASTURIAS 1931-1939 que ha merecido la reseña del escritor y ensayista Julio Antonio Vaquero Iglesias, ha dio la tesis doctoral de Iván Pozuelo Andrés, que  aún no he podido leer , pese a ser Don Iván miembro del CEHME y residir en Asturias, pero digamos que nuestros aconteceres en la cuestión masónica e incluso en la visión sobre la masonería, espero con impaciencia la llegada de dicho libro, para su oportuna reseña, pero ya adelanto que con D. Iván Pozuelo ya he tenido alguna controversia dialéctica sobre sus exposiciones historiográficas masónicas.

En todo caso ya la dirección de la tesis, sin menoscabar el talento de su director, David Ruiz, significado historiador de las ideas marxistas, ya me pone un poco en “jaque” y conociendo al autor, pues digamos que estoy sobre ascuas y más teniendo en cuenta algunas otras afirmaciones del reseñador del texto que les dejo a continuación:
Lesa dejo en espera de la llegada de dicho libro con la reseña comentada

Una masonería liberal y conciliadora

El historiador Iván Pozuelo Andrés traza en un estudio el perfil de los masones asturianos durante la II República

01.04.2013 | 09:10   Una masonería liberal y conciliadora

Las referencias históricas a la masonería han venido adoleciendo de modo recurrente de dos sesgos ideológicos. O bien se ha tendido a interpretar su actuación desde las propias posiciones de la institución con un enfoque parcialmente positivo. O al contrario, desde las visiones antimasónicas de la derecha tradicional y conservadora, se ha dado y construido sobre ella una verdadera leyenda negra haciéndola responsable decisiva de casi todos los episodios históricos de los que la derecha abomina. Por ello, la visión historiográfica académica que ha ido desarrollándose en los últimos tiempos sobre la organización masónica ha tenido, sin duda, que combatir las mixtificaciones que han originado una u otra de esas visiones y tratar de ofrecernos una explicación objetiva y desmitificada sobre su actuación y significado históricos.

Es en ese contexto historiográfico académico en el que hay colocar este libro de Iván Pozuelo Andrés, licenciado en Historia por la Universidad de la Sorbona-París I, La masonería en Asturias (1931-1939), publicado por el Servicio de Publicaciones de nuestra Universidad. Obra que ha tenido como origen su tesis doctoral presentada en la Universidad de Oviedo y dirigida por el profesor David Ruiz.

Nuestro flamante doctor trata de desvelar en el libro la actuación de la sociedad masónica en Asturias en los años treinta del pasado siglo precisamente cuando se desarrollaron dos momentos históricos sobre los que las interpretaciones sesgadas mencionadas insistieron ya en el momento de producirse y posteriormente. Me refiero, claro es: a la etapa propiamente republicana, con su momento de máxima tensión: la revolución de 1934, y a la Guerra Civil.

A través principalmente del método de la prosopografía -esto es, de la reconstrucción de biografías de los masones asturianos-, Pozuelo ha analizado su actuación política en esas dos etapas, así como su sociología y sociabilidad: organizaciones, número, ideología política, y la represión política que padecieron tras el fracaso del movimiento insurreccional de 1934 y la derrota en la Guerra Civil. Y ha llegado así a unas conclusiones que echan por tierra las interpretaciones sesgadas que sobre la actuación de la sociedad masónica en Asturias propalaron tanto los ideólogos de la derecha ya en el momento de los hechos y durante la etapa franquista como las que posteriormente en sentido positivo propaló la propia masonería.

La masonería asturiana del siglo XX supone una discontinuidad en relación con el inicio de la Orden en nuestra región en la segunda mitad del siglo XIX. Fue, sobre todo, el resultado de un nuevo proceso de implantación de la institución y difusión en Asturias en 1911, 17 años después del final de la última logia de la masonería asturiana surgida en el siglo anterior. En esa nueva fase su despegue se produjo en la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera y su centro siguió siendo la ciudad de Gijón, donde siempre destacó la logia Jovellanos. Y sus miembros estuvieron políticamente vinculados en su mayoría al Partido Reformista de Melquíades Álvarez, siendo su principal dirigente hasta su fallecimiento en 1932, Alberto de Lera, que llegó a ser Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste.

En 1931, la masonería asturiana contaba con 198 afiliados, 90 de ellas miembros de la logia Jovellanos de Gijón. Tras la muerte de De Lera, la mayoría abandonaron el reformismo melquiadista en que habían militado y se integraron mayoritariamente en el recién creado Partido Radical-Socialista. Y otros en menor número se afiliaron en los partidos republicanos de derecha y centro e, incluso, hubo entre ellos, rizando el rizo de la contradicción ideológica, algún líder del movimiento obrero asturiano como el socialista Teodomiro Menéndez y el anarquista Eleuterio Quintanilla. La extracción social dominante de los masones asturianos procedió dominantemente de la mediana y pequeña burguesía. Y su número descendió a lo largo del período republicano debido, en parte, a la represión a que fueron sometidos después de la Revolución de Octubre.

Contra las interpretaciones mitificadoras que hemos mencionado o la que mantuvo el dirigente socialista Amaro del Rosal acerca de que los masones fueron los responsables de la derrota obrera en la insurrección de Octubre, el autor constata que la masonería a nivel institucional no participó decisivamente ni en la llegada del régimen republicano, ni en la Revolución de Octubre, ni en el Frente Popular ni tuvo una intervención relevante en el curso de la Guerra Civil en Asturias, aunque particularmente y, con las ideas masónicas amueblando su cabeza, muchos de ellos sí tuvieron una destacada actuación en todos esos acontecimientos, Y, además, muchos aspectos de aquellos acontecimientos influyeron de diversas maneras y de modo decisivo en la propia masonería asturiana, como hemos señalado, por ejemplo con la represión que padecieron, resultado de la percepción no objetiva que los actores del momento tuvieron de la intervención de la masonería.

Sin duda, y más allá de ciertos defectos de la estructura del contenido y errores de forma que pueden dificultar y hacer más trabajosa su lectura, la principal virtud de este libro es que cubre, desde luego, un casi vacío en la historiografía de Asturias.

Y, sin duda, la conclusión final a la que llega el autor tras su análisis acerca de la función histórica de la institución masónica asturiana y española de aquellos tiempos nos parece en cierto modo aceptable. La masonería, de inspiración liberal y reformista, trató de difundir y practicar una actitud conciliadora de clases que, en resumidas cuentas, no conducía sino al afianzamiento y legitimación del sistema liberal capitalista. Actitud conciliadora que, por cierto, no la libró de ser objeto de la implacable represión franquista.

Julio Antonio Vaquero Iglesias

FICHA DEL LIBRO
LA MASONERÍA EN ASTURIAS, 1931-1939  de POZUELO ANDRÉS, YVÁNEDITORIAL  Universidad de Oviedo. Servicio de PublicacionesMATERIA  Francmasonería y sociedades secretas |Historia social y cultural | Asturias, Principado deNº PÁGINAS  332ISBN  978-84-8317-954-3    EAN  9788483179543FECHA PUBLICACIÓN  01-01-2013













27 marzo 2013

Pedro González Blanco director de Latomia y su libro Masonería

Desde que conocí el trabajo y la personalidad de Pedro González Blanco, siempre tuve en mente en hacer algo para que su figura y su trabajo fuera conocido, y ha llegado la ocasión de presentar la re edición de un pequeño libro que el escritor y francmasón luaunquín realizó, supongo que con la idea de dar a conocer campos abiertos a la especulación investigativa.
cuadernos-de-cultura-la-masoneria

Por ese motivo cuando me encontré con este viejo texto muy raro y hasta casi podría decir que es inencontrable no dudé en su re edición a través del apoyo que me ha ofrecido la Editorial Masónica.es, aporto pues parte del trabajo introductorio para un mejor conocimiento del libro.

Título: Cuadernos de cultura    Subtítulo: La Masonería
Autor: Pedro González-Blanco     Estudio preliminar: Víctor Guerra
Colección: Serie Azul (Textos históricos y clásicos)
1ª edición, enero 2013
ISBN (edición impresa): 978-84-94095-00-9   ISBN (edición digital): 978-84-94095-01-6
Depósito Legal: AS-03995-2012
Tamaño: 210 x 140 mm   Páginas: 118
PVP: 11 euros 

Parte de Introducción al libro de Pedro González Blanco:

Con apenas un poco más de tres años de andadura como masón Pedro González Blanco en 1934 en plena estancia en España y desarrollando las labores de director de la Revista Latomia, (ya casi finalizando su andadura) manifiesta sus preocupaciones iniciático masónicas no ya en la revista sino que las vierte en un pequeño libro, que hoy reproducimos.

Dicho libro se edita en su momento  en el proyecto editorial de los Cuadernos de Cultura, cuya redacción se encontraba en la calle Luis Morote 44 de Valencia, siendo esta editora dirigida por un importante francmasón: Marín Civera[1], que era además un «militante en la CNT valenciana, reconocido por su importante trabajo como editor, sobre todo por haber sido el principal impulsor de los Cuadernos de Cultura, con un centenar de títulos publicados quincenalmente entre 1930-1932. Se trataba de una colección didáctica y muy asequible en la que la presencia anarquista coexistía con la pretensión general de «difundir entre el proletariado conocimiento científicos de todo tipo», y con firmas republicanas, incluso de conservadores contrarios a la monarquía; la distribución de los Cuadernos la efectuaba la revista Estudio».[2]

El libro La Masonería, es un opúsculo de unas 48 páginas de diminuta letra, y con un formato de 16,5 x 11,5 cm; y en cuyo seno el autor toca realmente muchos temas como los Orígenes, La Masonería Especulativa, La Gran Logia Inglesa, Las Constituciones, el Ritual, etc.

TEMATICA
A través de una serie de capítulos de muy distinta extensión, y de una forma cronológica y metodológica Pedro González Blanco nos va trasmitiendo su visión de la masonería, que como veremos está a caballo entre una teodicea anglosajona de la masonería en la que él en parte cree, pero muy distanciada su puesta en escena en las logias del primer tercio del siglo XX en las que él trabaja.

Esa tensión entre los polos opuestos la va a ir desgranando en pequeñas concreciones que nos pueden en cierto modo descolocar por su planteamiento, dada la imagen que se ha trasladado de la masonería de ese siglo, y sobre todo la comprendida entre los años 1931 y 1936, de una masonería muy politizada, mientras que Pedro González Blanco nos expone otra perspectiva de reflexión muy diferente y en cierto modo muy distante, y que aún hoy es el nudo gordiano entre ambas planteamientos masónicos.

En general Pedro González Blanco en el libro demuestra un conocimiento bibliográfico masónico intenso e importante y ello lo va mostrando, tanto en la edición de los distintos números de la Revista Latomia, que cuenta en cada uno de ellos con una extensa recensión bibliográfica muy recomendada, y además su conocimiento llega más allá al citar a autores y materias que en general debían estar como muy vedados al resto de la masa masónica, y a las que él estaba accediendo dadas las notas y remisiones que constantemente realizaba a sus textos. Esto cobra aún más importancia cuando comprobamos que esas lecturas luego no parecen estar en las bibliotecas de las logias, sino que eran patrimonio personal de los masones, pues en los inventarios de registros de los servicios documentales franquistas a los locales de las distintas logias y de las sedes regionales no se encuentran ese tipo de lecturas.

No cabe duda de que su trabajo como profesor de filosofía, y versado traductor de obras del alemán y del inglés le hacer ser un hombre muy docto en el conocimiento y manejo de los fondos bibliográficos, su búsqueda y accesibilidad a ese conocimiento lo vamos a ir viendo plasmado en los textos que van trufando sus artículos.

Es por otra parte un autor que no se arruga a la hora de mostrar sus opiniones, que como ya he expuesto en más de una ocasión iba un poco a contracorriente, ya que además de la inmersión en el conocimiento francmasónico que va exponiendo a lo largo de varios apartados en que divide su pequeño libreto, abre todo un melón sobre la edulcorada visión sobre la masonería y sus tópicas historias, al muy actual, y hasta creo que muy poco comprensible o creíble para aquella época.

En las diferentes temáticas va derramando su particular visión y pensamiento, y nos va dejando perlas sobre dicha materias: la Masonería Especulativa, el nacimiento de las Grandes Logias, lo que nos muestra un autor muy encima de la masonería de momento y sobre los asuntos que se estaban desarrollando tanto dentro del orbe francés como anglosajón, pese al poco tiempo que llevaba en masonería, apenas cuatro años, y pese a ello nos presenta un panorama de trabajos, aún hoy, muy actuales, y que por ejemplo se están debatiendo muchos de ellos dentro del pensamiento masónico francés de última hornada.

Por tanto, el Hermano Bolívar empata en su época con las exposiciones de la Escuela Auténtica de Gould sobre la masonería, que son las que le hacen decir en 1933 que Anderson pese a que ha traspasado el umbral de la historia hiramista «su talento era muy mediano… y era deplorable escritor», redundando una vez más en el axioma de que estamos ante una «crónica fantaseada», tal y como hoy podemos ver en los trabajos de autores como Roger Dachez, y su L´invention de la franc-maçonnerie.

Sorprenderá ver a un Pedro González Blanco alambicarse en una masonería liberal como la española de los años 30, masonería muy comprometida en lo político, y plantear cosas que hoy suenan más una «masonería regular» que al producto lógico de la incardinación en una masonería liberal como la del GOE o la GLE; pero el Hermano Bolívar como buen teósofo y esoterista[3], podemos decir que su concepción masónica está más cerca de las tesis que definen a la Gran Logia Unida de Inglaterra y los «Antiguos», al menos al expresar esa idea de que un masón debe «creer en Dios y obligarse a la ley moral, es decir … ser cristiano pues la masonería toma la defensa de la religión de Cristo, sin rebozo ni atenuaciones de ninguna especie».

No es algo fácil de digerir lo expuesto, al menos para una masonería liberal tanto desde la masonería de los años 30 como desde la perspectiva actual, pero hay que tener en cuenta la fuerte inclinación esotérica del propio Pedro y parte del grupo en el cual se insertaba, y la tensión con el momento en que viven logial y políticamente, momentos aquellos que por ejemplo le hacer decir a otro compañero de andanzas editoriales como es el francmasón Mariano Benlliure, que:

"Aquí en España, a pesar de que imitamos a la masonería francesa y de que nuestro anticlericalismo es tan burdo y fanático, por lo general, como el peor clericalismo, hemos conservado en nuestra declaración de principios el antiguo «landmark» de la creencia en Dios, y en nuestro rito y simbolismo la fórmula del «Gran Arquitecto del Universo» (…) No obstante, sí hay discusión. Se quiere dar cabida en nuestras logias, y no solo cabida, sino preponderancia, al más radical ateísmo materialista, a esa concepción mecanicista del Universo que representa la más rotunda negación de todo sentido deísta».[4]

A tenor de este texto queda patente el valor de estos masones que editaban la revista Latomia, y plantean tanto el Hermano Bolívar, como el propio escultor Benlliure, lo que nos viene a demostrar su contemporaneidad y los presumibles encontronazos con la idiosincrasia de las Obediencias en las que se inserta en sus dos períodos el proyecto de la Revista Latomia, tanto dentro del Gran Oriente Español como de la Gran Logia Española.

El texto que reproducimos de Pedro González Blanco La Masonería, viene a describirnos, un poco como de pasada, esa tensión que ha tenido de siempre la masonería española, la cual se ha movido entre las dos grandes inclinaciones y praxis, entre los dos polos opuestos que representan por un lado a la Gran Logia de Unida de Inglaterra, y por otra el Gran Oriente de Francia.

En todo caso Pedro González no hace de esta creencia y posicionamiento, un caballo de batalla, aunque su empreño desmitificador tampoco le hace parecer miope, y entra como hoy diríamos a saco en temáticas como la leyenda de Hiram y su desarrollo, planteando algunas cuestiones que deja por ejemplo en el apartado de El Mito de Hiram y la hipótesis judeo cabalística en Masonería, las cuales hoy se afirman como innovadoras en los discursos sobre la mitología hiramista y su repercusión en el quehacer masónico; tal y como proyecta en estos mismo momentos y con mucha más amplitud y actualidad Roger Dachez en Hiram et ses frères.

El discurso que desarrolla Pedro González se articula en base a la religión natural andorsiana como punto de Unión de los hombres, a la vez que se fundamenta sobre una base racionalista que le hace decir que el «Dios de los deístas, que reina pero no gobierna, se parece demasiado al Gran Arquitecto del Universo».

Esa misma tensión entre el espiritualismo y el racionalismo la vemos clara, y de nuevo vuelve a empatar con la visión de su compañero Benlliure, cuando nos dice que las bases masónicas francesas se jacobinizaron perdiendo su campo «neutral» haciendo de esta una «religión francmasónica racional y filosófica» constituyéndose en escuelas de formación a modo de «emancipación de las almas y la autonomía de las conciencias individuales».

Refiriéndose, por ejemplo al caso de España, no duda en calificar el trabajo que se debería realizar en las logias como «lugares de recogimiento y de serenos análisis- y no en clubs de vociferantes y de ambiciosos. Desde entonces, y aun descontando la contribución que al triunfo de las esencias liberales prestó la masonería española, y descubriéndonos ante los mártires de la idea democrática, la Orden pasa en España por la más honda crisis que haya podido asaltar a una institución».

Poco a poco y de forma muy condensada y precisa, y a base de finas pinceladas Pedro González Blanco nos habla de la masonería inglesa, en el apartado ¿Por qué la masonería nace o se renueva en Inglaterra? Cuestión ésta que va a reforzar con el artículo La masonería Inglesa, donde trata la cuestión de la famosa «polémica entre Antiguos y Modernos».

A decir verdad, no anda sobrado de aciertos el masón de Luanco, pues no en vano utiliza una buena y amplia base documental para desarrollar sus tesis, ya que parte del conocimiento y lectura de quien se puede considerar como el precursor que empezó a revisar la historiografía masónica hecha hasta el momento, (Gould) del cual a su vez Pedro González Blanco va a ir plasmando no solo con retazos en este librito, sino también en densos artículos que se fueron insertando en los diferentes números de la Revista Latomia, los cuales a su vez fueron la materia prima para este acercamiento tan rompedor titulado La Masonería.

Ya he expuesto que su inclinación pro inglesa, o «regular» no le impide por ello darnos una visión sobre la masonería en el Continente, a la cual no duda en calificar de desnaturalizada, tal vez por su politización a ultranza, pero también por esa historia rosa y caballeresca, y aunque no lo expone así de claro, sí que utiliza de forma muy innovadora para su conclusiones las herramientas rituales, como son las divulgaciones del siglo XVIII como la Ordre Trahi …, por ejemplo para llamar la atención a cerca de la desmitificación del culto al mito del Caballero Ramsay, al que titula sin quitarle cierta trascendencia en cuento al «pacifismo y tolerantismo», y su importancia masónica, pero calificándole a la vez y como el mismo Chevel hace, de «un personaje enigmático, mediocre en el fondo, pero activo y decidido, propagandista con pretensiones de pensador, un hombre que tuvo su hora de acción eficaz, no para conducir a los hombres, sino para desviarlos».

Hay otra curiosidad que plantea el autor acerca de la alianza entre Escocismo y misticismo, el cual se va entreverando en la columna vertebral de la masonería y, que Pedro González Blanco nos expone como el resultado de las perniciosas consideraciones que ello ha conllevado para la propia masonería ya que de «este neo ocultismo salen todas las desviaciones masónicas: Iluminismo, Martinismo, Estricta Observancia, etc.»

Al final del libro, el autor lunanquín entra de lleno en unas componentes que ya estaban dentro del desarrollo de su obra profana, como es el tratamiento de grandes personajes, y en este caso introduce en el librito varios textos interesantes, como son los referidos a la defensa de los «Muratore» que hizo fray Benito Jerónimo Feijoo, o la cuestión del Duque de Alba y su presencia en la cuestión de la expulsión de los Jesuitas, o la analogía de sobre Goethe y la masonería, que son junto con la cuestión de Hiram los temas que cierran la pequeña obra que nos legado.

En suma, estamos ante un autor lúcido, ante un masón atrevido en el pensamiento y en la acción, que fue capaz de poner en marcha la mejor revista masónica española del momento, como fue Latomia, y cuyos planteamientos y presupuestos recoge en el librito La Masonería , el cual hoy ponemos en sus manos, como una pieza interesante para conocer el pensamiento de los masones españoles, en este caso el de un grupo de Hermanos que se coaligaron para darnos su visión heterodoxa de la masonería allá sobre 1933, los cuales a decir verdad que iban un tanto a contracorriente… pero hay que reconocer que, hoy ochenta años más tarde, sus reflexiones constituyen el eje central de una determinada reflexión masónica muy en boga, y aún sin resolver, y que nuestro francmasón asturiano supo exponer para conocimiento y debate de sus contemporáneos.

Víctor Guerra García MM.:.

[1] Marín Civera fue iniciado el 20 de enero de 1925 en la Logia Patria Nueva Nº 4 de Grao, Valencia, perteneciente al Grande Oriente Español, con el nombre simbólico de Mario. Exaltado al Grado 2º en junio de 1925 y al 3º en noviembre de 1925, desempeñó con frecuencia, dentro de su Logia, los cargos de mayor responsabilidad: Venerable Maestro, en 1928, Segundo Vigilante, en 1932, y Primer Vigilante, en 1933. Así mismo gozó de la confianza y el reconocimiento de la Gran Logia Regional de Levante, que le eligió para ostentar su representación en distintas tareas[15]: cuando dicha Logia Regional constituyó, en marzo de 1928, la Fundación Cultural Blasco Ibáñez, Marín Civera formó parte, como Vocal, de la Comisión Gestora encargada de iniciar su funcionamiento tres meses más tarde asistió como representante oficial de la masonería de Levante a la Asamblea Nacional Simbólica celebrada en Gijón; a mediados de 1930 se le designó Segundo Vigilante de la Comisión de Gobierno de la Regional Centro, establecida de modo interino en Valencia por decisión del Gran Consejo Federal Simbólico, ante los conflictos internos surgidos en el seno de la masonería madrileña; y en julio de 1934 se le incluyó entre los Maestros Masones que reunían condiciones para ser elegidos Gran Maestre Nacional. http://www.terra.es/personal2/cap.nemo/civeramason.htm#_ftn17.
[2] http://kaosenlared.net/america-latina/item/14060-homenaje-a-marin-civera-mart%C3%ADnez-un-anarcosindicalista-que-fue-tambi%C3%A9n-marxista-o-que-al-menos-lo-intent%C3%B3.html
[3] Su hermano Edmundo González Blanco, al que no recogemos como masón tradujo una novela de importantes influjos ocultistas titulada El Idilio del Loto Blanco.
[4] Sánchez Ferré al respecto nos indica que la obligatoriedad del GADU estaba en el seno del GOE, pero no así en la GLE, y que esa obligatoriedad del landmark vendrá dado por la incorporación de la GLE a la Asociación Internacional Masónica (AMI) en octubre de 1921.

03 febrero 2013

Memoria Histórica sobre Pedro González Blanco por Victor Guerra

cuadernos-de-cultura-la-masoneria
Los Hermanos González Blanco son naturales de Luanco (Asturias) y uno de ellos Pedro González Blanco escribió un librito: MASONERIA,  en 1933, que se presentaré  en Club del Diario LA NUEVA ESPAÑA de GIJON, el Jueves 7 de febrero del 2013 a las 20 horas.

EL POR QUÉ DE ESTE LIBRO.
Tal vez la mejor justificación para reeditar este libro de Pedro González Blanco (Escritor y traductor) Pertenece a una saga familiar de escritores nacidos en Luanco (Asturias). Tras su estudios universitarios y andanzas por Madrid inicia un azaroso periplo existencial por Latinoamérica recala de nuevo en España para comenzar su carrera masónica (1930-1939) insertándose en la Respetable Logia La Unión del Gran Oriente Español (GOE) y radicada en los valle de Madrid.

Junto con Hermanos como Serradel, Benlliure, etc… y otros cofunda otras logias y lanzará dentro del GOE y también de la Gran Logia Española (GLE) la revista Latomia, que dirigirá durante cuatro provechosos números que concluirán casi que a la par que escribe este pequeño trabajo LA MASONERIA , síntesis de su pensamiento acerca de la masonería y sus desarrollos historiográficos.


Tal vez sobre su propia obra sea tal vez la mejor explicación que él mismo en:  Unas palabras Aclaratorias:

"Más anda tan pobre la bibliografía masónica por tierras de España, que aumentarla con esta poquedad más, no me parecido del todo desconcertado.
Lean estas páginas los que conocen del arte real, advertidos de lo poco que valen. Y si los enterados sacan de ellas alguna sugestión, o siquiera alguna noticia, se dará por harto satisfecho"

Ha sido mi intención con esta puesta en valor de este libro "La Masonería" al reeditarlo dar a conocer a un masón asturiano de la talla de Pedro González Blanco, nacido en Luanco en 1879 y fallecido en el año 1961 en Villaseca de la Sagra (Toledo) el cual además de tener una azarosa vida, ha sido un preclaro pensador masónico que dejó patente sus reflexiones en la revista Latomia (1932-1934) y este mismo libro

Por tanto les dejo con una vieja reseña sobre Pedro González Blanco y su trabajo al frenter de la Revista Latomia  que publiqué en  2008.


El luanquin Pedro Gonzalez Blanco y la revista Latomia


Pedro González Blanco[2], nacido a diferencia de su hermano Andrés, en Luanco (Asturias), y es curioso lo que son los olvidos históricos, pues si bien se dedica en las hagiografías asturianas un abundante espacio a sus hermanos: Andrés y Edmundo, a Pedro se le condena al ostracismo más absoluto. Quien nos vuelve a dar noticias de la vida de Pedro González Blanco es "El Españolito" en su trabajo sobre los escritores asturianos.

Comienza estudios en la Universidad Central de Madrid en la facultad de Filosofía y Letras, que no puede concluir pues en ese interín fallece su padre y la situación económica en que queda la familia, pues no es muy halagüeña, hace que tal circunstancia que empuje a tomar el rumbo de las "américas" al amparo de uno sus tíos allí establecido. Aquello no le convence y regresa de nuevo a España para seguir en sus labores de escritos y ensayista. Aunque hay quien le considera poca cosa, lo que contrapone el preclaro Constantino Suárez:
"En la "generación del 98" fue Pedro González Blanco miembro activo, acaso el más joven. No, es cierto lo que dice Cansinos Assens de que la labor de González Blanco en esta época se limitara a una docena de artículos en la república de las Letras; cierto que nunca se ha mostrado muy fecundo escritor, pero acaso este tiempo de su juventud se caracterice por una mayor producción"[3].

Sea como fuere, y aparte de las vendetas propias entre escritores, Pedro colabora en varias revistas del momento: Vida LiterariaHelios, La lectura y también es encontrable su firma en los diarios: El Imparcial y El Liberal, y como no podía ser menos escribía en el periódico anticlerical El Motín que dirigía Nakens, donde utilizaba el seudónimo de Doctor Atizando Yesca.

En 1905 contrae matrimonio con la profesora Crescencia Alcañiz y tres años más tarde embarca hacia el continente americano, será en Cuba donde mejor se le localice pues allá colaborara con el prestigioso periódicoDiario de la Marina. La vida de Pedro González en casi de periplo aventurero, pues viudo de Crescencia, se embarca con el poeta Santos Chocano en la aventura de recorrer todo el continente. Será en una estancia en Guatemala, cuando contrae matrimonio con la sobrina del presidente de la República Estrada Cabrera, Doña María Albaudín.

En Méjico se le encuentra al lado de los revolucionarios del francmasón Venustiano Carranza, que le ayuda económicamente, pero todo tiene un límite y Pedro González, cansado de sus correrías regresa a España donde desarrolla labores de traductor a la vez que escribe diversos estudios históricos. El país se viene abajo y en 1939 Pedro González Blanco regresa a Méjico.

Pedro González Blanco y la Masonería


Su carrera masónica comienza en la logia Unión,
Esta logia se funda en abril de 1927, a finales de la Dictadura por lo jóvenes radicales, procedentes de la logiaIbérica, y separados por los problemas habidos en la Regional Centro, según Gómez Molleda la causa era:

"La contraofensiva a la operación Azaña pensada por los amigos de Lerroux. En la logia había un grupo de masones radicales incondicionales de D. Alejandro, dispuestos a minar le terreno al Presidente de Gobierno en la Orden y a apoyar la política lerrouxista, impidiendo que los afiliados secundasen masivamente la política gubernamental "

Su cuadro de luces lo encabeza el abogado Juan Serradell y Farrás, Cipirano Bernal de Puga y tres periodistas: Francisco Escola Besda, Rafael Gerona Martínez y Miguel Cámara Cendoya, luego se afiliarán varios miembros de la Mare Nostrun de la Gran Logia de Española, entre ellos Rodríguez Vera.

en dicho taller se inicia en abril de 1928 imponiéndose el simbólico de Bolívar, en el cuadro lógico de 1932 figura como 2º Experto, aunque un año más tarde en enero de 1933 es irradiado por haber desempeñado cargos de forma irregular, y como hemos entrevisto el fondo todo ello responde a una operación política entre el grupo de Lerroux e Iniesta.

Esta situación le lleva abandonar obligatoriamente la logia Unión, y aunque puede parecer que su vida masónica concluye con esta sentencia[4], pronto le vemos incardinado dentro de la sociabilidad masónica en el seno de lalogia Hiran con el cargo de Orador, y en abril de 1934 figura como Garante de Amistad de la logia Conde de Aranda nº 97 de Madrid, con sede en la Plaza del Congreso. Taller, este último, en el cual desempeñará en cargo de 1º Vigilante, aunque no parece constar en los cuadros lógicos de ambas logias[5].

Lo que no deja de se curioso por que según los informes procurados por el Tribunal de la Represión y la Masonería, el hermano Bolívar, no alcanzó nada más que el segundo grado del simbolismo, el de Compañero (2º), cuestión harto imposible puesto que para desempeñar los importantes cargos de Orador, y 1º Vigilante, es necesario y obligatorio ser Maestro (3º).

Pero Pedro González Blanco es algo más que un simple masón de a pie que cumple con sus obligaciones para con sus hermanos en las tenidas, el va a ir más lejos y es cuando le veremos al frente de la prestigiosa revista masónica Latomia[6]en la cual firma varios trabajos: Rectificaciones Históricas, es uno de ellos, y es claro que sus opiniones no gustan, por el tono y lo que en en ellas expresaba. En opinión de Pedro González:

"No había rama de la historia más necesitada de rectificar errores que la historia d e la masonería. Según este autor, el secreto que los cofrades se exigía y la desaparición de los archivos había sido campo abonado a todas las fantasías y a todas las invectivas: Díaz Pérez, el supuesto Jhon Truth, Morayta, los modernos Usero, Suárez, Guillén y Díaiz, no se han tomado más trabajo que el de copiar a Thory, ante todo; a Clavel y a Fidel, en segundo término. Sin el Acta Latomorun no habría escrito Truht y Díaz Pérez sus libros; y Morayta inconsultadamente la mayor parte de las veces, atribuye a la Masonería funciones que no siempre su por cumplir. Los demás autores citados giran alrededor de los dicho por estos tres o cuatro historiadores"[7]

Era claro al tenor de lo que estamos leyendo, que Pedro González y la revista Latomia marcaban el estilo de la logia Unión, bandera de referencia dentro de la Regional del Centro.

Sus temáticas de reflexiones históricas y su encubierto desdén por los partidismos que se daban en el seno de las logias de Madrid, no la hacían muy querida por algunos de los sectores masónicos, pues además de desear una "vuelta atrás" en tanto que opinaba que: "La República ha creado en España a la francmasonería un grave problema de orientación. La política partidista tiene a penetrar en los talleres, y la historia y nuestros precedentes nos enseñan las fatales consecuencias que puede producir en nuestra Orden tan nefasta introducción" junto con las opiniones vertidas por el hermano Bolívar no les debía hacer mucha gracia a diversos sectores del masonismo español.

Por otro lado tal revista se aperturaba al exterior, o sea hacia el mundo profano, exponiendo artículos, que según algunos esos mismos sectores contrarios a esa tendencia, en la revista se divulgaba en exceso los llamados secretos masónicos. Sin embargo hoy tal revista es todo un referente en cuanto al carácter de los trabajos publicados.

El primer número se editó en el mes de agosto de 1932, aunque no salió hasta noviembre, constaba de ocho secciones fijas, y el consejo de redacción estaba compuesto por Mariano Benlliure Tuero, Pedro González Blanco, Manuel Pérez Aguirre, Antonio Llagunes Rafael Gerona y Teófilo Moreno.




[1]AHNS. Expediente A552.
[2]AHNS. Expediente personal. A 11/14.
[3]SUAREZ, Constantino, op.cit., pp.261-265.
[4]Como hemos visto antes de producirse la irradiación, se habían procurado las preceptivas "planchas de quite" con lo cual se ponían a salvo de cualquier obstrucción para no seguir trabajando en el seno de la masonería.
[5]En el expediente de Pedro González hay varios testimonios de retractados que le adjudican la membresía a tales logiasHiran Conde de Aranda. AHNS. Expedientes. A 735-1; 733-15.
[6]Sobre esta revista en el X Symposiun presentó un trabajo el profesor SANCHEZ FERRE, Pere, La Revista Latomía y la logia Unión de Madrid. Pag.
[7] AHNS . Revistas 1/1 Rvta. Latomia, Vol.II. Madrid 1933, pag. 45 "Sobre el Arte Real".

Otras Referencias: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Gonz%C3%A1lez-Blanco
http://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/mayo_11/17052011.htm
http://www.lne.es/aviles/2010/11/26/humanismo-luanquin-mexico/999562.html

Victor Guerra

23 agosto 2012

Masones asturianos en Madrid (ultima entrega)

Con motivo de  la celebración del Symposium de Historia de la Masonería Española  del CHEME, celebrado en el 2004 en Madrid con la temática de  La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI, presenté este trabajo sobre los masones astures en Madrid.
VG

Anotar que dentro de la logia Ibérica fue propuesto para su iniciación el escritor asturiano Ramón Perez de Ayala[1], autor de la famosa novela A.M.D. G, compañero en la labores republicanas de Clarín, y que además ocupó la alcaldía de Oviedo, solicitó la iniciación en agosto de 1910 a la logia Ibérica, lo que se ha constatado en el Boletín Oficial del Grande Oriente Español nº 220, con fecha del 27 de agosto de 1910, aunque no se ha encontrado aún el resto de documentación que nos confirme si de verdad se llegó a consumar tal ceremonia.

Ferrari Biloch en su libro "La masonería al desnudo", lo recoge como masón desde 1913.
En el primer cuadro lógico que se halla en el expediente de 1911 se contabilizan 101 francmasones, y en ese estadillo se encuentran los siguientes asturianos: Andrés Gonzalez Blanco, con el simbólico de Epicteto y con el grado de aprendiz (1º).

Andrés, por azares de la vida nació en Cuenca el 21 de agosto 1886, donde su padre asturiano de Valdecuna (Mieres) y luego ejerciente como profesor en Luanco, y como decimos, por circunstancias profesionales ejercía eventualmente el cargo de Inspector de Primera Enseñanza, en cuya decisión parece que jugó algún papel D. Alejandro Pidal y Mon y es el motivo por el cual nace Andrés en Cuenca.

A los dos años de nacimiento de Andrés la familia retorna de nuevo a Luanco, en cuya marinera villa discurre la infancia y adolescencia del futuro francmasón, que tendrá que dejar su amañado pueblo para ingresar en el Seminario Conciliar de Oviedo, a decir de "El Españolito", para seguir la carrera eclesiástica, por presión d eun tío cura, que por la vocación del interfecto, en cuyos estudios persevera hasta 1903.

En 1904 abandona los estudios eclesiásticos , y ya con una incipiente carrera literaria se traslada a Madrid donde cursa la materia de Filosofía y Letras, aunque fue un proyecto no concluido, pues no llegó a obtener el grado de bachiller, pues "La vocación al ejercicio de las letras le absolvió por entero entonces y en esos proyectos -estudiantiles- se quedaron en tales"[2].

Su carrera se va a ir consolidando en el campo de las letras al colaborar con las prestigiosas madrileñas: España Nueva; La República de las Letras, Nuestro Tiempo. Etc. Terminará consagrándose como literato al alcanzar en 1908 el premio del Ateneo con un estudio sobre la novela española contemporánea.

Entre el año 1911 y 1912 se halla en Oviedo como redactor jefe del diario El Carbayón, es en ese mismo año en el que aparece en el cuadro lógico de la logia Ibérica.

Retorna de nuevo a su lugar de querencia Madrid, donde va a permanecer toda su vida vinculándose, aún más, con las revistas del momento tanto españolas como extranjeras: La Esfera, Puerto Rico Ilustrado, Caras y Caretas de Buenos Aires y El Fígaro de La Habana, éstas fueron algunas de las que recibirán sus colaboraciones, aunque puede decirse que fue algo más que un escritor:

" Durante algunos años fue Andrés el verdadero Agente literario encargado de poner marchamo a todos cuantos poetas hispanoamericanos se desbandasen por España: Personábanse a su sombra propicia y él los obsequiaba a manos llenas con artículos, elogios, presentaciones, que parecía redactar en serie y repartía pródigamente, sin dársele un ardite ni dolerle prendas. Sobre todas las manos ávidas vaciaba su cuerno de la abundancia, del que torrencialmente fluían conceptos de genial, sutil,exquisito, inspirado, etc. Los protegidos de Andrés desfilaban a centenares por la cátedra del Ateneo, multiplicando los cisnes, las princesas, los faunos y las siringas de Rubén"[3]

La opinión que de él queda como hombre de las letras nos la aporta Ramón María Tenreiro, y que recoge Constantino Súarez:

"Es un archimillonario de citas. Yo me figuro que, como el Gegorio el botero, de Zuloaga, va por el mundo abrazado a un corambe donde guarda el chispeante licor de la sabiduría, y cuando hinca la espita en el inflado cuero, surte por ella, clamoroso, tan descomunal torrente de aforismos, paradigmas, sentencias, máximas, paremias, en todas las lenguas de la humanidad, vivas y muertas, referentes a toda clase de asuntos, tomados de todos los imaginables autores, que el bueno del escritor, propietario del pellejo, quien se proponía trazar un lindo y mesurado artículo, con un grave pensamiento ajeno prendido en mitad de él, como condecoración en el pecho, para dar decoro y prestancia a sus propias ideas, atúrdese con la cascada y no sabe a dónde acudir con su pluma.. Cada uno de los ensayos de este volumen es una de tales desventuras hidráulicas: el pensamiento del autor intenta flotar vanamente sobre el piélago tempestuoso de las frases sabias, y es anegado sin remedio; al final sabemos muy bien lo que dijeron Pitágoras, Voltaire y Ben Jhonson, pero ni el ensayista ni nosotros sospechamos lo que quiso revelar Gonzalez Blanco"[4].

Como ensayista, en su abundante obra hay trabajos sobre Ramón de Campoamor; Ramón del Valle Inclán, Clarín, José Santos Chocano, y Antonio Machado entre otros.

Encontrarlo dentro de la sociabilidad masónica, ha sido una sorpresa, pues era archiconocida la pertenencia de su hermano Pedro a la Orden, donde fue director de la Revta Latomia, pero nada se sabía de la membresía de Andrés.

El hermano Epicteto fallece con apenas 38 años, en el año 1924.

Otro posible asturiano es Luis Balmes y Ovalle de simbólico Bailén que ejerce como bibliotecario de la logia y con el grado de Compañero (2º).

Otra posible incorporación al trabajo masónico tal vez esté en Plácido del Valle Jove, de simbólico Voltaire, con el puesto nº 94 en cuadro de miembros, en el que se le consigna con el grado de Aprendiz (1º)

Quien solicita ser iniciada en la logia Ibérica, en su Cámara de Adopción fue la asturiana Celia Hurlé Suárez [5], nacida en Gijón el 12 de febrero de 1873, la cual pica las puertas de la logia en 3 de abril de 1914, y cuya iniciación se produce el 11 de marzo de 1915, en ella se supone que toma la decisión de auto-imponerse el simbólico de Carlota Corday, muy significativo en tanto que Carlota que fue quien asesinó al francmasón Marat[6].

En listado de 1920, al que ya nos hemos referido al dar la composición del taller, encontramos de nuevo al incombustible Augusto Barcia y a Luis Balmes Ovalle.

Para entender lo que sucede con la Ibérica, hay que referir que en sus filas están los inconformistas con la Dictadura, que se aglutinan alrededor de Giral, Jose Salmerón y Marcelino Domingo y el intrigante Torres Campañá que al frente de la logia intentará ser el nexo de unión entre éstos y los sectores que conspiraban en torno a la Sanjuanada, dejando al margen a los "apolicistas": Castells Ballespí o el mismo Augusto Barcia, sí a esta explosiva situación unimos que Torres Campañá da acceso al masón López Ochoa, que recién salido de prisión entra en la logia como H:. Visitante, y se pronuncia abiertamente contra el neutralismo de la Orden. Todo ello generó un expediente acusatorio contra el Venerable y parte de la logia, que terminará con la dimisión de Jose María Rodriguez (Gran Maestre) y Augusto Barcia al no estar de acuerdo con lo que planteaba el secretario del Consejo Federal Simbólico.

Lo que bulle en el fondo del asunto es la neutralidad política de los altos grados bajo el paraguas del SCG33º, que querían mantener la Orden en el campo del apoliticismo, y ellos mismos en ocasiones se movían entre dos aguas, que es lo que suscita el cruce de acusaciones que hubo con respecto a Augusto Barcia, cuestión que se va a intensificar cuando fracase el complot de la Sanjuanada.

Es en este ambiente tan "movido en los político y en lo masónico" del que hablábamos y en el que se encuadran más asturianos, en el cuadro lógico fechado el 1 de septiembre de 1920, solo nos aporta el nombre y apellidos y nombre simbólico del miembro en cuestión, y se refiere a Augusto Barcia, que aún se mantiene en la logia aunque por poco tiempo.

Otro masón que no siendo asturiano, tendrá luego una intensa relación con Asturias puesto que será durante muchos años como Gran Secretario de la Gran Logia Regional del Noroeste es Antonio López del Villar, que será el enlace entre las dos regionales la del Noroeste y la del Centro.

Hay otro nombre que aún no sabemos si es asturiano, Alfredo Viliesid

L:. Luis Simarro[7]

Luis Simarro Lacabra, era un médico y sociólogo, nacido en Roma en noviembre de 1851, cuatro años más tarde muere su padre el pintor Ramón Simarro y su mujer al día siguiente, quedando Luis como huérfano e ingresando en colegio de Nobles Damas de Játiva, con las que sigue estudiando hasta llegar a los estudios universitarios a las cuales para seguir los estudios de medicina.

Sus inquietudes políticas le llevan a participar en el levantamiento republicano de 1869 y también en los levantamientos cantonales de 1873 de Valencia.

En 1875 es doctor en Medicina y amplia conocimientos y horizontes y en 1880 se decide por trasladarse a París, donde establece contacto con la masonería.

En clara competición con Ramón y Cajal, logra la cátedra de Histología y Anatomía de la Universidad Central de Madrid.

Muy cercano en lo ideológico a la ILE (Institución Libre de Enseñanza) perteneció a la logia Ibérica radicada en los valles de Madrid, y utilizaba el simbólico de Franklin. Llegó en 1917 al cargo de Gran Maestre del GOE, tras la muerte de Miguel de Morayta y tuvo un período de interinidad dentro de la cúpula de Grande Oriente Español.

Simarro hombre con actitudes muy beligerantes con el gobierno en el caso de Ferrrer y Guardia, aunque a éste, tal y como se expresaba en un folleto que editó la logia Catoniana, en su biblioteca Catón, como homenaje a Simarro se decía: "no asustaba ningún atrevimiento político"[8] Tanto es así que aún manteniendo un difícil equilibrio entre compromiso político y el trabajo masónico, Luis Simarro, en un libro publicado desde la instancias del GOE, dedicado a los sucesos de 1917 y titulado Los sucesos de agosto ante el parlamento, escribe en el prólogo sobre los parlamentarios del movimiento obrero con este estilo:

"Como heraldos que anuncian una nueva era, temida por algunos y esperada por muchos... importa el porvenir de España que los clamores de justicia que se registran es este libro no se extingan sin eco[...] para que la opinión se dé cuenta del estado real del país"[9]
Lo que de algún modo provenía desde las esferas masónicas regionales, pues ya antes de los delicados momentos del 17, el Venerable de la logia gijonesa Jovellanos n º337, el reformista Alberto de Lera escribía: "Nosotros damos al aire nuestro grito de alerta, y al Gran Consejo toca recogerlo, mirar el porvenir con sus ojos perspicaces y disponer el orden de la batalla"[10].

Luis Simarro fue uno de los impulsores de la entrada de la masonería a través de us miembros en el organigrama del la Liga para la Defensa de los Derechos del Hombre y de los Pueblos.

A tal personaje que fallece el 19 de junio de 192, se le dedica el levantamiento de columnas de la logia Luis Simarro, entre cuyos bancos está el asturiano que descubriremos por la utilización del simbólico Cudillero. Se trata de Fernando Corripio Arenas, nacido el 14 de octubre de 1901, de profesión Oficial de Telégrafos, e iniciado el 11 de junio de 1926, así es como consta en el primer cuadro lógico que existe fechado el 8 de agosto de 1926.
 
En el cuadro lógico que se envía al Gran Oriente Español en septiembre de 1927, aparecen el citado Corripio Arenas Fernández, y también Manuel Nieto Alvarez de simbólico Español, del que ya hemos hablado al referirnos a la logia Condorcet. También consta, en esta ocasión un asturiano pues su nombre simbólico lo delata como tal, se trata del Maitre de Hotel Modesto Luengo Martinez de simbólico Avilés, nacido el 24 de marzo de 1896, y que presenta la baveta levantada de su mandil, en señal de que ha entrado recientemente en la masonería, puesto que fue e iniciado el 18 de marzo de 1927.

Otro de los asturianos que milita en las filas masónicas de la Luis Simarro y que constatamos en el listado de enero de 1932 y también en el de 1933, en ambos casos con un total de 43 miembros, es Ramón Cuesta Arranz de la Torre[11]. Gijonés, que no olvida su tierra de origen, cuyo topónimo adopta como nombre simbólico auto-imponiéndose el de Gijón. Este desconocido masón va a estar entre los altos dignatarios de la Orden.

Su profesión de militar le lleva a África donde se vincula a la masonería, a través de varios talleres masónicos como: Cabo Espartel de Alcazarquivir, en el cual figura inscrito con fecha del 20 de agosto de 1930, así como en el Capítulo Espérides de Larache. Meses más tarde, en diciembre de 1931, solicita la re-afiliación en la logia Luis Simarro y en el Capítulo Esperanza, ambos en los Valles de Madrid.

Será en ese mismo año cuando le escriba al hermano masón José Lozano, haciéndole patente su malestar, puesto que en 1914 debiera haber ascendido al grado de Alférez, y sin embargo tan solo se le había ascendido a Brigada, motivo por el que también se había dirigido al hermano masón General Cabanellas[12].

Durante el curso masónico 1932-1933, ocupará en la logia madrileña Luis Simarro, los cargos de Secretario y 1º Vigilante, y en 1934, pasa a ocupar el cargo de 2º Gran Vigilante de la Gran Logia Regional del Centro sustituyendo a Justo Rocha, y pasando desde dicho puesto a colaborar con el “sector crítico”, que encabezaba el nuevo Venerable Juan Manuel Iniesta que había sustituido a Pedro Rico, perteneciente al ala moderada de Acción Republicana.

En ese grupo de dignidades que se eligen para ese curso masónico, ocupa el cargo de Orador del taller junto con alguien que se estará fuertemente vinculado con Asturias a través de la defensa de los revolucionarios del 34, Eduardo Ortega y Gasset que diseñará toda la infraestructura de su defensa a través de la Asociación de los Defensores del 34.
En 1931, Cuesta Arranz recibe el grado 9º de Maestro Elegido de los Nueve, y en 1934, el grado capitular Príncipe Rosa Cruz (18º) y más tarde el de Príncipe del Tabernáculo (24º). El 19 de septiembre de 1935, la logia Luis Simarro da cuenta a su membresía en una plancha de pésame enviada por la logia Cabo Espartel, puesto que el francmasón Ramón Cuesta Arranz de la Torre, había pasado al Oriente Eterno.

L:. Montaña[13].
Así comienza el documento de constitución de una nueva logia en Madrid: " En los valles de Madrid, a los veinticinco días del mes de diciembre de año 1907 de la era vulgar, se reunieron bajo la bóveda celeste los hermanos francmasones que siguen" y aporta la relación de tres miembros provenientes de la logia Progreso nº 88, y otros tres de la logia Ibérica, y al final de la relación se cita a otro miembro de la Progreso nº 88, José Rodriguez de simbólico Bailén.

Con tan escasos datos es difícil poder adscribir la naturaleza de tal miembro, lo cual nos indica la herramientas tan complejas que estamos utilizando para las adscripciones, que nos pueden llevar a perder diversos elementos que en un principio podemos rechazar, como en esta caso al no haber claros indicios que nos indiquen la asturianía.

Pues bien en este pequeño taller que va a trabajar en el Rito Francés, lo cual ya es toda una novedad dentro de panorama masónico español, muy tomado por el escocismo, encontramos un pequeño cuadro lógico de 8 personas, en el que se nos indica que Jose Rodriguez, es un natural de Villa de Serandinas (Asturias) en cuya aldea vino al mundo el 27 de julio de 1872, su profesión es la de relojero, y su simbólico es Bailén, cuyo motivo de adopción no se explica, pues la preceptiva plancha sobre la iniciación en que pudiera estar expuesto del porqué de tal elección no está en el expediente de la logia.

José Rodriguez proviene de la logia Progreso, y de ella trae su grado de Aprendiz masón (1º).

L:. Progreso nº 88

En la logia madrileña Progreso se inicia Manuel Rico Avello,[14]

El prócer Rico Avello, miembro de otra larga saga asturiana de escritores e investigadores, con cierta presencia en la masonería asturiana: los Rico[15], con quien estaba emparentado José Maldonado, francmasón asturiano y último Presidente de la extinta II República Española en el exilio.

Manuel Rico, nació en Villanueva de Trevías (Luarca) el 20 de noviembre de 1886. Su estudios los realizó en la villa natal, y los de Derecho los realizó en Oviedo y Madrid, obteniendo en la licenciatura y el doctorado, premio extraordinario, teniendo como profesores en dichas materias ts a los afamados krausistas Sela, Posada, Altamira, etc.

Dada su relevancia como abogado, prontamente es nombrado abogado de la Compañía Minera y Sociedad Patronal de Mineros de Asturias, conciliando los intereses ente la patronal y la clase trabajadora, coadyuvando a poner en pie el Orfanato de Mineros Asturianos, que además requirió su personal atención.

Su vida política la inicia como diputado por Asturias en la Cortes Constituyentes de la II República, bajo la bandera de la Agrupación al Servicio de la República en el que estaban Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Marañón. Etc.

Alcanza la subsecretaría de la Marian Mercante, y en 1933 es nombrado en el gabinete de Martinez Barrio de 1933, como Ministro de Gobernación, gobierno en el que había cinco ministros y el propio presidente que eran masones[16].
Tras la caída de este Gobierno, Lerroux recibe el decreto de disolución de las Cortes y el encargo de convocar a elecciones, en la cuales sale el francmasón Lerroux como presidente y de nuevo Manuel Avello se hará cargo de Gobernación, más adelante se le enviará cl frente de la Alta Comisaría de España en Marruecos, en cuyo equipo estará el general Franco como Jefe de las fuerzas militares. En tal posición y mandato Manuel Avello, tiene como mérito haber creado una zona de protectorado, y como premio a su empresa en la zona, en 1934 es nombrado "Hijo Preclaro Adoptivo de Larache" .

Obtuvo al acta de Diputado, en esta ocasión por Murcia, y ocupó en el gobierno de Portela Valladares[17], la cartera de Hacienda, de la cual dimite en el momento que entra el Frente Popular.

Se reincorpora a sus labores como profesional del derecho en Oviedo y Madrid, siendo es detenido en los primeros momentos de la Guerra Civil y asesinado el 23 agosto de 1936 en el asalto a la Cárcel Modelo de Madrid por un grupo de milicianos.

Aunque parece estar siempre rodeado de masones, su vida masónica es muy corta, puesto que se inicia el 16 de abril de 1904 en la logia Progreso nº 88, siendo aún un estudiante, y es dado de baja por falta de asistencia y pago el 21 de marzo de 1905. Aquí parece concluir toda su carrera masónica.

Miembro activo también de esta logia es Jose Rodriguez, que ya hemos visto al referirnos a la logia Montaña.

Dentro del controvertido campo de los profanos que pican a las puertas de la masonería está un asturiano propuesto para ser iniciado según consta en Boletín del GOE nº 189, de julio de 1905: José García García[18], natural de Pedregas (Oviedo) y de profesión dentista. Que tiene la desgracia que le abra por parte de Tribunal de Represión y la Masonería el expediente de antecedentes masónicos, aunque queda por demostrar su pertenencia a la sociabilidad masónica.

L:.Unión
Esta logia se funda en abril de 1927, a finales de la Dictadura por lo jóvenes radicales, procedentes de la Ibérica, y separados por los problemas habidos en la Regional Centro, según Gomez Molleda la causa era:

"La contraofensiva a la operación Azaña pensada por los amigos de Lerroux. En la logia había un grupo de masones radicales incondicionales de D. Alejandro, dispuestos a minar le terreno al Presidente de Gobierno en la Orden y a apoyar la política lerrouxista, impidiendo que los afiliados secundasen masivamente la política gubernamental "

Su cuadro de luces lo encabeza el abogado Juan Serradell y Farrás, Cipirano Bernal de Puga y tres periodistas: Francisco Escola Besda, Rafael Gerona Martínez y Miguel Cámara Cendoya, luego se afiliarán varios miembros de la Mare Nostrun de la Gran Logia de Española, entre ellos Rodriguez Vera.

El día 3 de noviembre de 1932, al día siguiente de finalizar la Asamblea Nacional del GOE, en la que se había provocado la caída del llamado gran Consejo de políticos y con ello la dimisión de Martinez Barrio, como Gran Maestre, Juan Manuel Iniesta revestido de Gran Maestre desmonta la logia Unión, cuyos miembros reaccionan prontamente pasándose al la Gran Logia Española, y la posibilidad para realizar tal cuestión es que los miembros de tal taller antes de la disolución se auto-conceden la preceptivas planchas de quite, pudiendo en todo caso afiliarse de nuevo a donde creyeran oportuno[19].

Evidentemente la Unión no pierde el tiempo y se auspicia bajo el manto de GLE, en enero de 1933, donde ya aparece con su nuevo número el 88,

Siguió la logia, como ya lo hacía antes, publicando la afamada revista Latomia, con Pedro Gonzalez al frente, aunque ambos eran, director y revista desautorizados, y no reconocidos por el GOE. Aunque no por ello dejaba de haber algunas Regionales que seguirán recomendado su atenta lectura.

Dentro de esta logia se inicia Pedro González Blanco[20], nacido a diferencia de algunos de sus hermanos en Luanco (Asturias), y es curioso lo que son los olvidos históricos, pues si bien se dedica en las hagiografías asturianas un abundante espacio a sus hermanos: Andrés y Edmundo, a Pedro se le condena al ostracismo más absoluto.




Quien nos vuelve a dar noticias de la vida de Pedro Gonzalez Blanco es "El Españolito" en su trabajo sobre los escritores asturianos, que resumimos en gruesos trazos: Pedro nace en la capital del concejo de Gozón: Luanco, en noviembre de 1879, y realiza sus estudios primarios en la marítima villa natal, aunque luego arrastrado por las labores profesionales de su padre se va a Cuenca, donde realiza los estudios de bachillerato , será en tal localidad donde nacerá su hermano Andrés.

Comienza estudios en la Universidad Central de Madrid en la facultad de Filosofía y Letras, que no puede concluir pues en ese interín fallece su padre y la situación económica en que queda la familia, pues no es muy halagüeña, hace que tal circunstancia que empuje a tomar el rumbo de las "américas" al amparo de uno sus tíos allí establecido. Aquello no le convence y regresa de nuevo a España para seguir en sus labores de escritos y ensayista. Aunque hay quien le considera poca cosa, lo que contrapone el preclaro Constantino Suárez:

"En la "generación del 98" fue Pedro González Blanco miembro activo, acaso el más joven. No, es cierto lo que dice Cansinos Assens de que la labor de González Blanco en esta época se limitara a una docena de artículos en la república de las Letras; cierto que nunca se ha mostrado muy fecundo escritor, pero acaso este tiempo de su juventud se caracterice por una mayor producción" [21]

Sea como fuere, y aparte de las vendetas propias entre escritores, Pedro colabora en varias revistas del momento: Vida Literaria, Helios, La lectura y también es encontrable su firma en los diarios: El Imparcial y El Liberal, y como no podía ser menos escribía en el periódico anticlerical de El Motín que dirigía Nakens, donde utilizaba el seudónimo de Doctor Atizando Yesca.

En 1905 contrae matrimonio con la profesora Crescencia Alcañiz y tres años más tarde embarca hacia el continente americano, será en Cuba donde mejor se le localice pues allá colaborara con el prestigioso periódico Diario de la Marina. La vida de Pedro González en casi de periplo aventurero, pues viudo de Crescencia, se embarca con el poeta Santos Chocano en la aventura de recorrer todo el continente. Será en una estancia en Guatemala, cuando contrae matrimonio con la sobrina del presidente de la República Estrada Cabrera, Doña María Albaudín.
En Méjico se le encuentra al lado de los revolucionarios del francmasón Venustiano Carranza, que le ayuda económicamente, pero todo tiene un límite y Pedro González, cansado de sus correrías regresa a España donde desarrolla labores de traductor a la vez que escribe diversos estudios históricos.

El país se viene abajo y en 1939 Pedro González Blanco regresa a México.

Su carrera masónica la comienza en la logia Unión, donde se inicia en abril de 1928 imponiéndose el simbólico de Bolívar, y en el cuadro lógico de 1932 figura como 2º Experto, aunque un año más tarde en enero de 1933 es irradiado por haber desempeñado cargos de forma irregular, y como hemos entrevisto el fondo todo ello, responde a una operación política entre el grupo de Lerroux e Iniesta.

Esta situación le lleva abandonar obligatoriamente la logia Unión, y aunque puede parecer que su vida masónica concluye con esta sentencia[22], pronto le vemos incardinado dentro de la sociabilidad masónica en el seno de la logia Hiram con el cargo de Orador, y en abril de 1934 figura como Garante de Amistad de la logia Conde de Aranda nº 97 de Madrid, con sede en la Plaza del Congreso. Taller, este último, en el cual desempeñará en cargo de 1º Vigilante. (aunque no parece constar en los cuadros lógicos de ambas logias)[23].

Lo que no deja de se curioso por que según los informes procurados por el Tribunal de la Represión y la Masonería, el hermano Bolívar, no alcanzó nada más que el segundo grado del simbolismo, el de Compañero (2º), cuestión harto imposible puesto que para desempeñar los importantes cargos de Orador y 1º Vigilante es necesario y obligatorio ser Maestro (3º).

Pero Pedro González Blanco es algo más que un simple masón de a pie que cumple con sus obligaciones para con sus hermanos en las tenidas, el va a ir más lejos y es cuando le veremos al frente de la prestigiosa revista masónica Latomia, en la cual firma varios trabajos: Rectificaciones Históricas, es uno de ellos, y es claro que sus opiniones no gustan, por el tono y lo que en en ellas expresaba. En opinión de Pedro González:

"No había rama de la historia más necesitada de rectificar errores que la historia d e la masonería. Según este autor, el secreto que los cofrades se exigía y la desaparición de los archivos había sido campo abonado a todas las fantasías y a todas las invectivas: Díaz Pérez, el supuesto Jhon Truth, Morayta, los modernos Usero, Suárez, Guillén y Díaiz, no se han tomado más trabajo que el de copiar a Thory, ante todo; a Clavel y a Fidel, en segundo término. Sin el Acta Latomorun no habría escrito Truht y Díaz Pérez sus libros; y Morayta inconsultamente la mayor parte de las veces, atribuye a la Masonería funciones que no siempre su por cumplir. Los demás autores citados giran alrededor de los dicho por estos tres o cuatro historiadores"[24]

Era claro al tenor de lo que estamos leyendo que Pedro González y la revista Latomia e marcaban el estilo de la logia Unión, bandera de referencia dentro de la Regional del Centro.

Sus temáticas de reflexiones históricas y su encubierto desdén por los partidismos que se daban en el seno de las logias de Madrid, no la hacían muy querida por algunos de los sectores masónicos, pues además de desear una "vuelta atrás" en tanto que opinaba que: "La República ha creado en España a la francmasonería un grave problema de orientación. La política partidista tiene a penetrar en los talleres , y la historia y nuestros precedentes nos enseñan las fatales consecuencias que puede producir en nuestra Orden tan nefasta introducción" junto con las opiniones vertidas por el hermano Bolívar no les debía hacer mucha gracia a diversos sectores del masonismo español.

Por otro lado tal revista se aperturaba al exterior, o sea hacia el mundo profano, exponiendo artículos, que según algunos esos mismos sectores contrarios a esa tendencia, en la revista se divulgaba en exceso los llamados secretos masónicos. Sin embargo hoy tal revista es todo un referente en cuanto al carácter de los trabajos publicados.

El primer número se editó en el mes de agosto de 1932, aunque no salió hasta noviembre, constaba de ocho secciones fijas, y el consejo de redacción estaba compuesto por Mariano Benlliure Tuero, Pedro González Blanco, Manuel Pérez Aguirre, Antonio Llagunes Rafael Gerona y Teófilo Moreno.

En general el trabajo de investigación que aquí se aporta, evidentemente no muy extenso, o profundo por razones de espacio, arroja unas primeras conclusiones :

•La presencia de asturianos en el quehacer masónico en Madrid se extiende a casi todas las logias que hemos estudiado, no parece que haya como en el caso de las logias de Cuba y Puerto Rico, masones-enganche por afinidad de origen, salvo en la logia Hispanoamericana en que en encuentra un número importante de asturianos iniciados, aunque parece haber pocas afinidades entre ellos.

• Hay entre los miembros de la comunidad asturiana, adscritos a la masonería, una cierta diversidad socio-profesional o laboral, aunque se registra la presencia de cierta élite burguesa compuesta por abogados y escritores.

•También se registra una cierta cantidad de masones asturianos, que ocuparon puestos de responsabilidad: Augusto Barcia: Gran Comendador de Supremo Consejo 33. José María Rodríguez: Gran Maestre del Gran Oriente Español. Herminio Álvarez: Gran Tesorero de la Gran Logia de Española. Pedro Gonzalez Blanco: Director de la Revista Latomia[25]. Y algunos ocuparon determinadas responsabilidades políticas en el gobierno como Álvaro de Albornoz, Manuel Avello. Etc...

•No parece que haya, pese a esa presencia, una especial relación entre la masonería asturiana y las logias madrileñas, al menos no más intensa que otra regiones y logias. En los expedientes de la Gran Logia Regional del Noroeste, no hay constancia de una intensa correspondencia con logias madrileñas. O con los prohombres asturianos inserta en ella.

• Sobre un pretendido "lobby" asturiano en la masonería de la Regional del Centro, no parece, que este haya existido, y si es que existió su ámbito de actuación o potencia no parece que fuera muy patente, o más allá de las recomendaciones personales, Ese lobby si parece que ha funcionado más en lo político que en lo masónico.
Víctor Guerra.
 

  • [1]AHNS. Expediente 8 /317.
  • [2]SUAREZ, Constantino , Escritores y Artistas Asturianos. IDEA . Oviedo 1955. pp 245
  • [3]SUAREZ, op. cit., pp. 244
  • [4]SUAREZ, op. cit., pp. 243-244
  • [5]AHNS. Expediente A 286/31.
  • [6] Fue masón en la logia King Head Jerrrd Stree Soho, afiliada a la Gran Logia de Londresy fue levado al grado de Maestro el 15 de julio de 174 y fue visitante de la logia holandesa La Bien-Aimée (11 de octubre de 1774.)
  • [7]AHNS. Expediente A735/16
  • [8]En este folleto colaboraban: Augusto Barcia, Hermneigildo Giner de los Ríos, y Araquistain y Ramón Perez de Ayala que había pedido la entrada en la masonería, a día de hoy aún no se ha encontrado el documento que nos confirme su iniciación.
  • [9]Nota tomada del libro de la profesora Gomez Molleda, ya citado.
  • [10]AHPA: Rollo Memoria de Alberto de Lera al Gran Maestre . Gijón 10 de mayo.1916.
  • [11]AHNS. Expediente personal.A 12/7.
  • [12] Guillermo Cabanellas: General masón que participó junto con otros en el movimiento de 1930 de Jaca, entre los que cabe destacar Galán, Gracó Marsa, Salinas, ó López Ochoa..
  • [13]AHNS. Expediente personal. A 735/20.
  • [14]AHNS. Expediente personal. 40/317.
  • [15]Angel Rico Gonzalez era miembro de la logia Jovellanos de Gijón, y utilizaba el simbólico de Cadavedo; Marcelino Rico de simbólico Méjico, fue igualmente mimbro de la Jovellanos.
  • [16]Miembros masones en este gobierno de l 8 de octubre al 16 de diciembre de 1933, eran o habían sido masones: Martinez Barrio; Manuel Rico; Btella Asensi; Rafael Guerra, Emilio Palomo.
  • [17]Iniciado como masón en la logia Fenix, y llego a ser Venerable Maestro de la Gran Logia Regional, y grado 32º del REAA.
  • [18]AHNS. Expediente personal. 292/6.
  • [19]Para conocer a fondo toda esta problemática, se aconseja la lectura del libro de la profesora Gomez Molleda, citado en repetidas ocasiones..
  • [20]AHNS. Expediente personal. A 11/14.
  • [21]SUAREZ, Constantino, op.cit., pp.261-265
  • [22]Como hemos visto antes de producirse la irradiación, se habían procurado las preceptivas "planchas de quite" con lo cual se ponían a salvo de cualquier obstrucción para no seguir trabajando en el seno de la masonería.
  • [23]En el expediente de Pedro Gonzalez hay varios testimonios de retractados que le adjudican la membresía a tales logias Hiran y Conde de Aranda.
  • [24] AHNS . Revistas 1/1 Rvta. Latomia, Vol.II. Madrid 1933, pag. 45 "Sobre el Arte Real".
  • [25]Es evidente que hay otros personajes como Juan Pablo García, Grado 33º, que tuvo proyección y peso en el exilio , y con responsabilidades en la reorganización masónica, García Vela, José Díaz Fernandez , escritor de El Blocao, y otros diversos masones , que quedan fuera y no por ello dejan de ser importantes, o de tener un presencia activa en la Orden.
































































































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