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18 diciembre 2016

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Gijón (Asturias) Siglo XIX

Hermanos y masones: Jesús  y Marceliano Cuesta,  en una foto cedida por la saga familiar

Lo cierto es que tenía muy abandonado este blog en cuento a los trabajos historiográficos sobre la masonería asturiana, por lo cual aporto en esta ocasión mediante la entrega parcial del capitulo de mi libro, aún sin publicar, sobre  la MASONERÏA EN GIJON siglo XIX y XX, 

En este caso, el capítulo está dedicado a los fotógrafos, pintores y litógrafos, que poblaron las logias asturianas, teniendo algunos de ellos cierto renombre en sus distintas profesiones.

Iré entregando cada mes aproximadamente algunas partes de este libro que guarda el sueño del olvido y que algún día habrá que publicar, y recobrando en parte el trabajo inicial como historiador de la masonería asturiana, que fue mi primera ocupación.

Víctor Guerra

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Asturias Siglo XIX.

La presencia de artistas u hombres ligados a las artes liberales en el seno de las logias no parece haber sido un fenómeno muy frecuente en la masonería, y si embargo, en ese sentido los talleres masónicos gijoneses presentan unos rasgos interesantes, ya que en su seno encontramos una cantidad tal de fotógrafos, no solo entre el común de los hermanos francmasones, sino en los cargos directivos de las logias que nos hace reflexionar sobre el objeto de esa continuada presencia . 

Para alguien que haya observado la simbólica indumentaria de los francmasones, la composición ritualística, el atrezzo de los templos, pudiera pensarse que es un mundo ideal para reflejar a través del negativo y, sin embargo son escasas las escenas que se han podido ver impresionadas en los trabajos de los profesionales de la fotografía que pulularon por la ciudad, incluso pudiera llegarse a pensar que dichos archivos quedaron más bien en la intimidad de los laboratorios personales de dichos fotógrafos francmasones, pero la investigación y la recepción de nuevos aportes documentales nos están dando razón a esta plausible teoría.

¿Fue fruto de esta escasa aportación fílmica, la ley de represión de 1940, que contribuyó a desaparecer por completo los posibles archivos, o tal esterilidad se debe a otras causas?

Es muy posible que esa falta de documentos gráficos se haya debido a varios factores: 1º/ Que el juramento que cada masón realiza a la hora de su iniciación le impide revelar detalles de las ceremonias, de los atrezzos ritualísticos etc., lo que explicaría dicha ausencia. 

2º/ Que la primordial discreción que las logias y los masones observaban, impedían cualquier atisbo o resquicio para poder dar publicidad, o descubrir diversos entresijos del cerrado mundo de la masonería al público en general. De ahí, que solo tengamos fotos individuales o de grupos con el atuendo masónico pero no de los interiores de las logias o fotografías personales dentro de los ámbitos internos de los talleres.

El mundo cerrado de la masonería, ese atrezzo y dramatización ritualística que vemos en diversos grabados debió ser toda una tentación para profesionales de la fotografía como: Julio Peinado, Bastide, o el propio Farias, y extraña pues, que no hayan dejado constancia de ese entresijado mundo decorativo que tanto morbo despertó entre los detractores de la masonería.

Detractores que no se «cortaron ni un pelo» que dirían los mas castizos, para presentar a la Institución masónica con carteles o grabados que la reflejaban como vengativos cortadores de cabeza a través de satánicos ritos. 

Nada de todo ello movió a los fotógrafos masones, como para atreverse a plasmar la inocencia existente en las prácticas masónicas. Lo máxime que llegaron a realizar, al menos que se sepa, son los daguerrotipos de insignes masones armados de banda y mandil, o con algunas de las herramientas que les distinguía como grandes dignidades de la Orden, tal y como hizo Ricardo del Río. 

Por otro lado los fotógrafos masones constituyeron a su vez una vanguardia profesional que como bien expresa Francisco Crabifosse «harían suyo en una formulación propia, cuyos matices contribuirían a su definición fotográfica en el contexto asturiano» .

La ciudad rica en matices paisajísticos, industriales y sociales atrae a una buena caterva de artistas, y profesionales ligados a la fotografía, o la litografía, algunos de los cuales pululan por los mismos centros fabriles como La Industria, o La Asturiana que fueron algunos de sus primeros destinos. Luego le sucedieron las aulas de la Escuela de Artes y Oficios, el Instituto Jovellanos o el propio Ateneo-Casino Jovellanos, que van a constituirse en los lugares de impartición de sus conocimientos y también de sus avanzadas técnicas.

Algunos ya eran masones de viejo cuño, otros se vincularán tras su establecimiento en el cerrado círculo empresarial que domina la vida social de la ciudad. Sus peripecias curriculares serán diversas y variadas, como así nos lo dejarán ver cada uno de ellos en su quehacer profesional y masónico.

Las primeras noticias que tenemos de miembros de la masonería del siglo XIX, dedicados a las artes liberales son varias: la de un miembro originario de Bélgica, este país junto con Francia, va a tener un acento especial entre los masones asturianos, pues el primer taller masónico que se va establecer en la ciudad estará vinculado con el Gran Oriente de Francia y, muchos de sus componentes, de la llamada primera ornada, son súbditos belgas y, de la república francesa, para quienes el triple emblema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que va a presidir los frontispicios de las logias, los balaustres y planchas de los masones con la abreviatura de L:.I:.F:.,[1], tendrá un doble sentido.

Ese súbdito belga ligado a las artes liberales va a ser Pierre Louis Guilhou, hermano del gran industrial Numa Gilhou que puso en Asturias a funcionar todo un emporio industrial como fue la Fábrica Mieres, frente a la cual hoy se encuentra el llamado Cementerio de los Franceses, uno de los enterramientos funerarios fuera de los lugares diseñados para ello, y en el cual está enterrado el magnate belga[2].

A Pierre Louis, de profesión pintor retratista, lo tenemos localizado en la primera logia que se instala de Gijón bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, que tendrá solo cuatro años de vida, pues pronto las garras de la monarquía isabelina haciendo patente la máxima de que la masonería iba en contra de los fundamentos de la Corona y el Altar, arremete con una orden fechada el 1 de mayo de 1853 disponiendo la persecución de las sociedades secretas.

Una desgraciada carta del Venerable de la logia gijonesa Joaquín Cabrera encontrada durante el registro de la logia de Gracia, (Barcelona) trajo para el taller gijonés fatales consecuencias produciendo el desbaratamiento de la logia y el encarcelamiento de algunos de sus dignatarios. Es precisamente en esa época y en las circunstancias que se dieron entre 1851 y 1853 cuando encontramos dentro de la logia a tan ilustre pintor retratista, que en marzo de 1853 va a ser elegido como Diputado ante el Gran Oriente de Francia, nombramiento que rehúsa puesto que tiene pensado partir como así lo expresa en carta ante el Gran Secretario del Oriente de Francia:

«Hagan el favor pues, muy queridos hermanos de no dar ningún curso a esta demanda. La logia había pensado sin duda que me instalaba para siempre en este oriente. Voy a escribir inmediatamente a la logia para testimoniar todos mis pesares por no poder por mi próxima partida cumplir el mandato que habían querido confiarme».

La estancia de Pierre Louis Guilhou, en la región viene determinada por la floreciente industria del vidrio que necesitada de profesionales, contrató a diversos artistas entre ellos a Guilhou, que reunía la doble condición de pintor y de daguerrotipista (dado que en ese periodo se denominaba retratista principalmente a aquéllos que utilizaban la técnica fotográfica para realizar retratos). Su estancia fue excesivamente larga, dada la escasa demanda existente, por lo que Guilhou debió estar vinculado al colectivo de artistas reunidos en torno a la fábrica de vidrio La Industria.[3]

Entre esa florida y exquisita mano de obra traída de la mano de Luís Truhán, estaban también prestigiosos doradores y grabadores de probada filiación masónica: Francisco Bronner, Milius Schmidt o un tardío Ulpiano Alonso.[4]

Otro fotógrafo de origen alsaciano, muy asentado en los bancos masónicos gijoneses es Louis Rapp, que aunque ejerce como fotógrafo local en Avilés, es un activo miembro de dos formaciones masónicas que se darán en la villa gijonesa, en la cuales se registra una primera estancia en la primigenia logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854) donde ejerce de Orador en 1852 y, Tesorero en 1853, coincidiendo en el tiempo con Guilhou.

En este período su signación profesional en el cuadro lógico de la logia es la de obrero del vidrio. Rapp no va a estar presente en la segunda formación masónica que se va a dar en la ciudad, pero en cambio sí va a participar en la siguiente formación en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), donde le encontramos como industrial.

Quien nos aporta la noticia de su instalación como fotógrafo en este caso en Avilés, es una vez más, Francisco Cabrifosse que nos indica en su obra Historia de la Fotografía en Gijón, que Louis Rapp cederá su estudio a otro fotógrafo miembro de la hermandad masónica. 

En esta logia que se circunscribe entre 1879-1886, hay otro litógrafo, que trabaja en una de las incipientes fábricas que se dan en Gijón, en concreto en La Asturiana, fabrica impulsada por Mariano Suárez Pola y que comenzará trayendo hasta sus instalaciones a diversos artistas litógrafos ingleses, entre ellos a Guillermo Goodwin, que trabajará en las dos últimas logias: Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad y, Amigos de la Humanidad.

En el primero de los talleres se iniciará un 14 de abril de la mano del venerable Apolinar Menéndez Acebal, en cuya ceremonia adoptará el simbólico de Milton. También participará en el taller más combativo de esta última década que trabaja bajo el título distintivo y acortado, de Amigos de la Humanidad, donde ejercerá en 1889 la función de 2º Vigilante, siendo a su vez uno de los firmantes del escrito que una gran parte de la comunidad extranjera y local, mucha de ella de militancia francmasona, haga llegar al alcalde Alejandro Alvargónzalez, de manos de vicecónsul británico Felipe Wals, para una posible ampliación y adecentamiento del Cementerio Civil del Sucu.

En 1886 tenemos localizado a otro fotógrafo asentado en Gijón y, que estuvo en activo hasta 1889, es José Bastide.[5] El estudioso de la fotografía F. Crabifosse, le adjudica un posible origen francés y, lo vincula a la colonia extranjera relacionada con la fábrica de vidrios, La Industria. Bastide como fotógrafo se establece en Gijón con un primer estudio hacia 1872, que ubica en la calle Álvarez Garaya, para trasladarse un par de años más tarde a una buhardilla de la calle Corrida nº 37, que hacía esquina con la calle Munuza,.[6] Un estudio fotográfico que será con mucho, el estudio de mayor tradición de la ciudad al ser ocupado por varios fotógrafos, alguno de ellos miembros de la masonería.

El trabajo de adaptación de la buhardilla para su futura expansión como estudio fotográfico es todo un documento acerca de las ideas que manejaba Bastide, que eran de una cierta envergadura, pues dicho establecimiento servirá de morada para otros profesionales hasta que las reformas urbanas que sufre Gijón entre la Dictadura de Primo de Rivera y el período republicano harán desaparecer el preciado edificio.[7]

La vinculación de este precursor de la fotografía con la masonería va a estar relacionada con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1888), en cuyo taller aparece con el simbólico de Demócrito.

Bastide pertenece a una logia de la cual solo existen los cuadros lógicos de 1879 y, 1880. Luego hay un vacío documental de seis años en los que se carece de cualquier noticia de las actividades o cuales fueron sus miembros , tal carestía termina al encontrar un pequeño filón de cartas firmadas por José Bastide como Venerable, y que están escritas entre 1887-1888. En ellas deja traslucir sus preocupaciones acerca de que Oriente pudiera auspiciar el taller que lidera, pues si bien el taller dependía del Gran Oriente de España (GOE), el deseo era irse con el Oriente que lideraba el Vizconde de Ros, el Gran Oriente Nacional de España (GONE).

También sus cartas dejan traslucir la persecución que sufrían los más combativos miembros de la masonería, que debido a dicha militancia eran expatriados profesionalmente a otros destinos, como deja entrever la carta que dirige Bastide como Venerable al Vizconde de Ros para que éste influyera en el Cuerpo de Telégrafos, para que un hermano del taller pudiera regresar desde Pravia (destino al que había sido expatriado por un superior de ideas carlistas) a Gijón y poder así incorporarse a las labores masónicas y a sus otras ocupaciones que le ayudaban a complementar su escaso sueldo de funcionario de telégrafos .

Profesionalmente Bastide era un aventajado fotógrafo que desde su inicial especialidad de «carte de visite» va a participar de una forma activa en las labores de divulgación de la profesión como medio de comunicación, para lo cual tomando como base el Ateneo-Casino Obrero imparte diversas conferencias de tipo científico, las cuales va a ilustrar con diapositivas, como así lo recoge la prensa local del momento.[8] Bastide va a tener además, una fuerte repercusión profesional, pues de su estancia y trabajos en la ciudad se recogen muchas noticias en la prensa local y regional.

Otro profesional de la fotografía que pasó por el estudio de la calle Corrida 37, fue Antonio Quiroga.[9] Victoria Hidalgo en su libro sobre la masonería asturiana del siglo XIX, le cita como miembro de la logia Amigos de la Humanidad, al que sitúa en la logia entre 1893-1894, con el simbólico Moherlesson. Sin embargo la presencia de este fotógrafo en la masonería hay que retrotraerla hasta la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, bajo los auspicios del GONE, como así lo afirman Nicanor Alonso como ex -Venerable, Luciano Coste como ex 1º Vigilante, el ex secretario Julio Peinado y el Maestro de Ceremonias Ricardo del Río, en un documento que expiden el 21 de febrero de 1905 y en el cual también indican que su compañero y hermano masón pasó por sus méritos del grado Rosacruz (18º) al grado 30º de Gran Elegido Caballero Kadosh.

En este documento hay una curiosidad, y no está tanto, el que Quiroga, se iniciara en una u otra logia o tuviera uno u otro grado, sino en la fecha de emisión de la carta: 1905. Esto significa que la masonería asturiana no concluye abruptamente a partir de 1898, sino que de algún modo irá perviviendo a través, fundamentalmente, de la logia Amigos de la Humanidad, que en esa época parece ser la única que tenía alguna actividad, al menos administrativa al firmar tal balaustre.

Y no deja se ser curioso que extiendan una documentación administrativa con sus respectivos sellos y cuños, cuyo hecho concluye con otro argumento y es, que la finiquitación de la masonería del siglo XIX que daba Victoria Hidalgo, no es tal, puesto que fuera de esos plazos que se marcaron en su día por dicha profesora, tenemos a otros miembros de la masonería asturiana pululando por diversos acontecimientos en representación de sus respectivas logias, como pudiera ser el caso de César Álvarez Cascos en representación de su logia, en el Congreso de Librepensamiento de 1902, cuyo taller se da por finiquitado mucho antes.

Es cierto que los vacíos documentales de las logias asturianas permiten muy pocas disquisiciones sobre los periplos curriculares de sus miembros, bien por ausencia de la documentación, bien porque los datos consignados son tan escasos que permiten pocas más averiguaciones, de ahí que la siguiente noticia que tenemos de Quiroga es el hecho de tenerlo ahora asentado en los valles de Madrid en el seno de la logia Progreso nº 88 con el grado 30, habiendo sido elegido para desarrollar el grado de 2º Experto en el período de 1905 al 1909.,noticia que se comunica mediante el Boletín del GOE en agosto de 1905. 

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año se le concede la plancha de quite. No deja de resultar paradójica la querencia de los francmasones por la logia Progreso de Madrid, pues estamos viendo que varios son los que se incardinan desde los talleres asturianos hasta ella y en otras ocasiones son otros los que dan el salto desde dicha logia a las tierras asturianas: así tenemos a Segy Martí, a Medina Farias y, ahora a Quiroga.

La irrupción de Antonio Quiroga en el mundo de la fotografía, rompe con los moldes clásicos, pues su Sociedad Electro-Fotográfica desde su concepción de fotógrafo ambulante, va a ir estableciendo toda una red de estudios por toda la península dependientes de una casa central que él mismo administraba. Siguiendo tal pauta abrió estudios en Málaga, Zamora, Salamanca, Bilbao, Lérida y aunque Crabiffosse le da como ausente de Gijón entre el año 1893 y 1894, lo cierto es que en ese curso masónico es nombrado para el desarrollo del importante cargo de Orador de la logia, que es imprescindible para el funcionamiento de la misma y no parece por las actas del taller que las ausencias sean notables.

Al estar el activo Quiroga en posesión de los altos grados masónicos, era lógico que tenían que abrirle muchas puertas en ese intento de expansión comercial, lo que es fácil de imaginar dada las relaciones de fraternidad y ayuda que se establecen entre masones, y está claro que tanto Quiroga como sus hermanos de sociabilidad podían prestarse valientes servicios, tal vez sea la explicación cabal de porqué encontramos al frente de su estudio de Oviedo al futuro francmasón Julio Pintado.

¿Tendría algo que ver en esa labor publicista y de favor el que ofreciera en Gijón en 1892 por 20 céntimos un retrato de Práxedes Mateo Sagasta, a la par reconocido hermano francmasón y Gran Maestre del Gran Oriente de España?

Contemporáneo a estos dos fotógrafos tenemos también a otro conocido profesional local, aunque aquí le traiga con la simplificación de nombres y apellidos que el tomó para firmar sus obras: Marceliano Cuesta. Sus apellidos eran García Menéndez Cuesta y García, y que a decir de Crabiffosse que le dio como nacido en Gijón, cuando es probable que fuese originario de Muñás de Arriba perteneciente a la parroquia de S. Pedro de Carcedo en el concejo de Valdés de donde era proveniente su familia. Será a través de los contactos que tuvo con distintos fotógrafos, concretamente con Carlos Mieg como se inicie en la fotografía hacia 1866. 

Abre su estudio en 1867 en la céntrica calle de Los Moros, lo cual le supone un fuerte desembolso, para lo que procede a hipotecar varios inmuebles que tenía en su tierra natal, auque las dificultades de pago son claras ya que tendrá que posponer los pagos hasta 1869.Realmente le costará salir adelante con dicho emplazamiento lo que le obligará a deambular con la cámara al hombro entre Gijón, Oviedo y Avilés, siendo en esta última villa donde ocupará un estudio cedido por su hermano de banco masónico Louis Rapp, el mismo que reseñábamos anteriormente.

Marceliano Cuesta se inicia en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), en la cual le encontramos mediante un cuadro lógico de 1886. En dicha logia procede a imponerse en la ceremonia de iniciación, el simbólico de Arquímedes. A pesar de tan expresivo nombre simbólico, Marceliano con su imaginaria palanca no puede levantar a su familia con la fotografía, profesión que abandona para dedicarse a otras labores más fructíferas, de hecho, en ese cuadro de miembros de la logia queda consignada su profesión como industrial. Era socio de una tejera en Cayés (Llanera) y, también entró en el sector de la destilería a través de la Alcoholera de Veriña, donde no solo terminó haciéndose con la propiedad, sino que además sus licores obtuvieron una medalla de oro en la Exposición Universal de Bruselas. 

Este inquieto francmasón activo republicano, cuya faceta política tocaremos más adelante, estuvo implicado así mismo en otras empresas y proyectos como fue la memoria sobre la piscicultura, que fue premiada en la Exposición Regional celebrada en 1899 en Gijón.

Su descendencia, fruto del matrimonio con Ramona González López, fallecida ya centenaria, le reportó siete hijos entre los que destacaron Jesús y Marceliano, por su afición al ciclismo en cuya actividad eran famosos, puesto que aglutinaban a su alrededor el mundo del velocípedo tanto lúdico como deportivo, del cual no solo conocían todos sus secretos, sino que además eran muy diestros en su manejo. Una foto de Marceliano (hijo) vestido de ciclista la podemos contemplar en el libro ya citado de Crabiffosse[10].

Ambos hijos fueron a su vez miembros de la masonería, Marceliano (hijo)[11] fue iniciado en febrero de 1924 en la logia Riego con el simbólico Watt y llegará a vestir el mandil de Maestro Masón (3º) en diciembre d e 1928, a causa de lo cual terminará siendo citado en la Causa General 155.

Su hermano Jesús,[12] que había nacido en Veriña (Gijón), el 26 de julio 1879, en su simbólico intentará recuperar sus viejas raíces familiares, para lo cual se autoimpondrá el nombre de Cangas de Tineo en una ceremonia que se celebra el 6 de octubre 1922, en el seno de la logia Jovellanos, donde pedirá la plancha de quite para poder constituir de forma regular la logia Riego, cuestión que se comunica al Gran Consejo del Grado 33, en diciembre de 1923. 

En marzo de 1931, Jesús Cuesta será dado de baja por falta de asistencia y pago. Y al igual que su hermano será citado como masón en la Causa General 155. 

Marceliano siguiendo buena parte de las pautas que se dan en los miembros de la masonería gijonesa va integrarse en el republicanismo federal, formando parte activa del Círculo Republicano Gijonés en cuya organización desempeñó en 1869 el cargo de secretario, formando parte de la candidatura para la Diputación Provincial de Asturias junto con Eladio Carreño y Melquíades Álvarez. Este último con el paso del tiempo formará parte de la masonería gijonesa del siglo XX.



[1] Son los tres principios que componen el lema emancipador y regenerador de la masonería.
[2] Así nos describe, Luís Miguel Piñera, en Los otros Cementerios de Asturias publicado en los suplementos de El Comercio, el pequeño cementerio mierense: «pequeño recinto de 300 metros cuadrados con tres palmeras al que se accede por una monumental escalinata y rodeado por unas cadenas. Todo en un manifiestamente mejorable estado de conservación a la orilla de la carretera. Allí está presidiendo, el mausoleo con la única inscripción de una estrella de cinco puntas la tumba de Numa Guilhou»
[3] ibidem. Página 145
[4] Todos ellos han sido tratados en el capítulo de este mismo libro titulado Pioneros
[5] Expediente de la logia AHN A-737/10-3.
[6] Dato que aporta Crabifosse en su libro de la historia de la fotografía en Gijón, y que se confirma en las cartas de Bastide al Vizconde de Ros, en una de ellas fechada el 4 de junio de 1888, aparece un sello de José Bastide “fotógrafo” C/ Corrida 37- Gijón.
[7] Proyecto que puede verse en el libro citado de Crabifosse, pag 30-31.
[8] Vesubio y las Ruinas de Pompeya. El Comercio, Gijón, 16/11/188. ; Los animales prehistóricos. El Comercio, Gijón, 27/11/1888.
[9] Expediente personal. AHPA expediente 3 legajo 385.
[10] Ibidem Pág. 134.
[11] AHN Expediente personal 6 Legajo 750.
[12] AHN expediente nº 17. Legajo 407.

Víctor GUERRA.

23 mayo 2016

EL TRABAJO, Logia masónica obrera en Trubia. Siglo XIX (3ª parte)



Vengo exponiendo desde hace semanas la  ponencia presentada en  Septiembre del 2015  en el macro del Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española; La Masonería Hispano-Lusa y Americana. De los Absolutismos a las Democracias 1815-2015, y titulada  LAS «LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892


http://www.asturmason.net/2016/04/logias-obreras-el-trabajo-de-trubia-1.


Ahora entrego una tercera parte  en la cual se ven el cuadro de miembros de la logia El Trabajo, que espero ayude a la difusión del trabajo de la masonería en Asturias


La Logia El Trabajo, el contexto geográfico e industrial

La fábrica en la cual se inserta la logia El Trabajo, o al menos el tinglado industrial «se halla al pie de la pequeña población de Trubia, situada a 19´57¨ lat. N., y 15´ 27¨ Log O., del Meridiano de Madrid, y a la orilla izquierda del río Trubia, en un valle plano cuya orografía está marcada por el río y las montañas aledañas que apenas sí dejan espacio para el asentamiento de un núcleo poblacional como es Trubia se halle comprimido por dichos accidentes geográficos y las instalaciones industriales, lo cual hace de esta parroquia ovetense, un duro enclave por la humedad y las nieblas».

En ese contexto geográfico, se emplaza un desarrollo industrial de con carácter público y estatal como industria estratégica y dedicada al desarrollo y fabricación de cañones y munición.

Su importancia como asentamiento cobra vigencia a raíz de un proyecto político intervencionista que impulsa toda la reindustrialización del país haciendo del Estado un gran empresario y será en ese contexto cuando en 1794 cuando se decide construir una instalación dedicada a la fabricación de cañones en base a dos importantes razones: la primera la cercanía con los yacimientos de materias primas y la flexibilidad de la instalación a lo hora de la producción, y dos, lo idóneo del emplazamiento para que pudiera ser custodiada por una escasa guarnición militar, dado su valor estratégico.

Hay que tener en cuenta que el «conflicto ocurrido en la guerra con la República francesa a últimos del siglo XVIII, y la ocupación de las fábricas de arnas de Guipúzcoa y de municiones de Eugeni y Orbaiceta así como las fábricas de San Sebastián por las tropas francesas obligó al gobierno de aquella época a pensar seriamente en trasplantar estas industrias a parajes seguros, y a distritos libres de peligros tan manifiestos como ello suponía para los intereses y seguridad del estado».[1]

Esta implantación industrial conllevó la llegada de miles de trabajadores al pequeño núcleo de Trubia, el cual recibió a amplios contingentes de trabajadores especializados o no, provenientes muchos de ellos de emporios industriales como el País Vasco. Dicha emigración, no solo supuso la llegada de miles de obreros, sino el arribo de las familias de éstos, y con ellos toda la cultura obrerista que se daba en aquellos momentos.

La fábrica de Trubia, como familiarmente se la denomina, pasó por distintos periodos, en 1808 se «ordenó la dispersión del personal contratado, que se refugiaron en los pueblos de la montaña trubieca y en los concejos aledaños, desplazándose otros trabajadores a Sevilla o Mallorca. Aunque con las guerras carlistas el emplazamiento trubieco cobrará cierta importancia aunque las instalaciones fueran inservibles. 

Pero será la elección del Mariscal de Campo Francisco Antonio Elorza, beligerante artillero liberal que se levantó contra el absolutismo razón por la que tuvo que exiliarse, lo cual no primó en 1844 en su elección como responsable de la fábrica, sino más bien s estimaron sus conocimientos en el trabajo del hierro, más que sus ideas políticas, lo que relance tal emporio industrial. 

La construcción de la instalación fabril fue paralela a fabricación del armamento, pasando de este modo tal tinglado industrial a cobrar cierta importancia, tras no pocas reestructuraciones y modernizaciones, que fueron modificando no solo la estructura de la fábrica, sino también la conformación y desarrollo del propio pueblo de Trubia, que debido a la llegada de esa masa ingente de trabajadores, en 1892 sumaba una cantidad no menor a unos 1.100 obreros, trabados en torno al «expansionismo del modelo empresarial estatal de carácter paternalista empresarial» lo que conllevó la existencia de un teatro, un casino, una escuela de idiomas, corales polifónicas y orfeones, escuela de aprendices en la propia fábrica, que a su vez fueron pioneras en España y parte de Europa, sin olvidar la creación de la «ciudad obrera» dentro y fuera del complejo fabril.[2]

Una personalidad ingenieril vinculada al desarrollo industrial asturiano como Francisco Gascue Murga,[3] en esa misma época propugnaba organizar economatos, cooperativas y otorgar concesiones a los trabajadores con el fin de concentrar a la población obrera dentro de un esquema productivista, pues no en vano, el desarrollo de la fábrica de Trubia requirió después de crearse la logia, en 1879 el recibo en «dinero y materiales de una cantidad próxima a los 24, 7 millones de pesetas».[4]

Pero no todo estaba bajo el control tutela del paternalismo fabril, sino que los obreros también tenían parte en el desarrollo de sus propias redes sociales, así es como Trubia contaba con una activa agrupación socialista asentada sobre un desarrollo ideológico a lo largo de una serie de años, y cuyas acciones se dejan sentir por ejemplo cuando solicitan al Rector de la Universidad de Oviedo, en 1900, que le llegasen como tal los beneficios de la Extensión Universitaria con sus actividades, acordando además «crear una escuela nocturna gratuita con la que Buylla colaboró durante el curso 1900-1901 en el Centro Obrero con sus lecciones sobre la Enseñanza Popular y una conferencia sobre. El obrero en el siglo XIX».[5]

Para ir completando el dibujo social ideológico y religioso en Trubia, indicar que la localidad parece que contó con una pequeña Congregación Protestante en1876 y que vendría, como es de suponer, de la mano de las contrataciones que el Director Elorza hizo por medio Europa, lo cual conllevó a la llegada de técnicos y obreros especializados, inmersos en la práctica de otras confesiones religiosas.

La logia El Trabajo de Trubia 1872-1892

De esta peculiar logia compuesta de forma mayoritariamente por obreros, vuelvo a incidir en que hay pocas noticias, puesto que su expediente masónico,[6] es exiguo al tenor de su larga existencia, tal vez esta sea la verdadera razón por la cual dicho taller no haya tenido un mejor tratamiento historiográfico como buque insignia del obrerismo masónico.

Lo que sabemos por la documentación existente, es que fue una de las primeras logias fundadas en Asturias, coetánea con la logia gijonesa Amigos de la Naturaleza y Humanidad regularizada esta por el GOdF en Asturias en 1872; en cambio la logia trubieca, se abre también en ese año pero trabajando bajo el amparo del Gran Oriente Nacional de España (GONE).[7] Lo cual la sitúa como una de las logias pioneras en la introducción de la masonería en la región, junto con la logia del GOdF, y se de hacer constar que El Trabajo fue una de las últimas logias en cerrar sus trabajos, se tiene constancia documental de que el taller estaba efectivo al menos para los temas administrativos en 1892.

Se tiene constancia de que el levantamiento de columnas se produce el 17 de abril de 1872,[8] y es la primera logia que se coloca bajo dicho auspicio del GONE en la región, y con relación al resto del estado lo manifiesta el numeral de afiliación a la obediencia, que en el caso de la logia de Trubia le correspondió el número 75. 

A lo largo de su periplo existencial como taller sabemos que de logia simbólica pasó a ser una logia Capitular; [9] y en el tiempo que media entre los años 1880-1888 la logia había cambiado de obediencia, de ahí que en un momento dado se la encuentre bajo los auspicios del Gran Oriente de España, y con fecha del 23 de diciembre 1888 esté solicitando ser admitida en el Gran Oriente Nacional de España (Vizconde Ros).[10]

La logia sostiene un baile de pertenencias, muy similar al que se produce en el resto de las logias de la región, en cuanto a estar en una un en otra estructura masónica imperante en suelo español.

En cuanto a la documentación sobre su membresía a lo largo de casi veinte años, indicar que es muy escasa, tan solo se disponen de cuatro cuadros lógicos de logia, pertenecientes dos al año 1880, uno a 1882, y otro es de 1889. Analizando las fechas y algunos otros detalles como la datación de la creación de la logia y el estudio de los escasos cuadros lógicos de dicho taller, cabe preguntarse ¿De dónde provenían, al menos los fundadores, de esta primigenia logia El Trabajo?

Puesto que estamos ante una de las primeras logias en establecerse en la región, y siendo tan solo coetánea con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (GOdF), no se percibe que hubiera posibles trasvases entre ambas, ya que sabemos que algunos miembros de la logia refundada del GOdF en Asturias, intentas recuperar sus grados para poder levantar un nuevo taller, pero ningún miembro de El Trabajo proviene o ha sido iniciado en la logia refundada del GODF en Asturias, por tanto, aquí se abre una gran incógnita ya que ignoramos quiénes y en dónde se iniciaron los primeros masones que compusieron el núcleo fundador de la logia El Trabajo.

A este respecto, hay una cita en el trabajo de Victoria Hidalgo Nieto sobre la Masonería en Asturias, en cuya tabla general de miembros de las logias asturianas, en concreto en lo referido a los masones Ramón y Luis Soler, donde la historiadora les cita a su vez como miembros de la logia denominada Concordia de Avilés, pero esta logia en principio fue más tardía, al menos en lo que respecta a Ramón Soler y a José Soler se les encuentra en un cuadro lógico de la logia avilesina Concordia en 1887, y en 1889 Ramón Soler (Prin) natural de Trubia y con 21 años, ocupa plaza en la logia El Trabajo con el grado de Compañero (2º) por tanto este no es uno de los iniciadores; y José Soler (Campomanes) ¿posible padre del anterior? de 44 años natural de Lérida, tiene el grado de Maestro Masón (3º) , datos de 1889, pero ambos no están en el cuadro de miembros de 1880. Por tanto no podían ser los iniciadores de la logia trubieca.

Tampoco se rastrea la posible presencia o cohabitación de los miembros de la logia El Trabajo, en el resto de las logias asturianas, salvo algunos como los Soler, y aquellos otros que como como grados capitulares del REAA, coparticipan en el Capítulo Vigilantes de Asturias.

Otro detalle que conocemos es que los primeros 23 miembros del cuadro lógico de 1880 fueron iniciados entre 1872 y 1873, y tan solo Manuel Tarrazo fue iniciado en 1877. ¿Quién fue el grupo iniciador?  Es la gran interrogante

Nombre Profano Simbólico Cargo Logia Cargo Profesión Años en que aparece
Alonso, Antonio Cellini 2º Vgte
2º Vgte
1876
1880
Ajustador 1876-1880
Alvarez, Celedonio Gambetta G.Templo
Orador
1880
1888
Ajustador 1880-18880-1890
Alvarez, Julio Maldonado Portaestandarte 1889 Tornero 1889-1890
Alvarez, Primo Raúl Arq. Decorador 1889 Torneo 1889-1890
Alzueta, Juan Lima G. Templo
2º Experto
1880
1888
Ajustador 1880-1888-1889
Casillas, Camilo Figueras Tornero 1889-1890
Casillas, Eladio Villacampa Dtor. Banquetes 1889 Cilindrero 1889-1890
Casillas, Saturnino Pelayo Tesorero 1888
1889
Ajustador 1880-1889-1890
Diaz, Basilio G. Bruno Tornero 1889-1890
Diaz, Fernando Torrijos G. Templo Externo 1889 Cilindrero 1889-1890
F. Gubieda, Celestino Amadeo Tornero 1889-1890
Fedriani, Servando Marx Venerable
Venerables Adjunto
1876
1880
Empleado 1876-1880-1888-1889
Fernández, Ricardo Julio Limosnero 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Fernández Peña, José Covadonga Delineante 1880
Fuertes, Valentín Riego Cilindrero 1889-1890
García, José Garibaldi Forjador 1890
Gastelu, Emilio Lincoln Archivero 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Gaztelu. Luis Guillén Delineante 1880
González, Agapito Prim Preparador 1889 Ajustador 1889-1890
Gonzalez, Apolinar Zamora Tornero 1889-1890
Gonzalez López, Luis Cristo Tornero 1890
Granda, Guillermo Epaminondas Secretario 1876 1876
Hevia, Herminio Apolonio Tornero 1889-1890
Iraola. Vicente Roque Barcia Arquitecto Decorador 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Larrosa, Ciriaco Arquímedes 2º Vgte 1888 M. Ajustador 1888 (murió 1889)
Lera, Miguel de Sixto Cámara Orador 1876 Cirujano 1876-1880
Longoria, José Aramis Arquitecto Revisor 1889 Comerciante 1889-1890
López, Cenón Prim 1º Vgte
Secretario
1876
1880
Empleado 1876-1880
Lopez, Francisco Sócrates 1º Vgte
1º Vgte
1889
1890
Propietario 1888-1890
López, Ramón Castelar Venerable 1880 Comerciante 1880-1890 V. M. Honor
Miaja, Félix Zaragoza Secretario Adjunto
Secretario Guarda sellos
1880
1888
Ajustador 1880-1890
Miaja, Valentín Victor Hugo Arquitecto Revisor
Maestro Ceremonias
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Monuaga, Elías Mazzini Tesorero
1º Experto
1880
1888
Tornero 1880-1888-1890
Ortiz, Antonio Mozart Porta Estandartes 1888 Empleado 1888-1890
Pardo, Salustinao Iris Comerciante 1888-1890
Peláez, Cornelio Ruiz Zorrilla 2º Experto 1889 Industrial 1889-1890
Reguera, José Favila Orador Adjunto 1880 Tornero 1880
Rodriguez, Jesús Peral Tornero 1890
San Martin , Manuel Guzmán Tornero 1880
Sánchez , Andrés Marín Maestro Música 1880
Sánchez, Ramón Pierrad Guarda Templo interno
1º Experto
1888
1889
Ajustador 1888-1890
Soler, José Campomanes 1º Vgte
1º Vgte
1888-1890 Propietario 1889-1890
Soler, Ramón Prim Secretario Guarda Sellos 1889 Empleado 1889-1890
Soria, Luis Numancia 2º Diacono 1888 Empleado 1888-1890
Suarez, Facundo Juan Glez.Río Moldeador 1889-1890
Tamargo; Félix Cortés Tesorero 1880 Ajustador 1880
Tarrazo, Manuel Escalante Galileo Maestro Ceremonia
Orador
1888
1889
Empleado 1880-1888-1890
Vázquez, Antonio Padilla Limosnero Hospitalario 1889 Tornero 1889-1890
Vázquez, Facundo Cabrinety Limosnero Hospitalario
2º Vgte
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Vázquez, Ramón Jovellanos Guarda Templo 1889 Tornero 1889-1890
Vidal Costa, Ramón Mendez Núñez Venerable 1888
1889
Empleado 1888-1890
Virto, José Castaños Moldeador 1880
Zuazua, Ceferino Colón 1º Vgte 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Zuazua, José Cervantes 1º Diacono 1888 Comerciante 1888-1890
Zuazua, Laureano Guzmán Orador 1880 Maestro Cilindros 1888-1890


[1] SUAREZ MENENDEZ, Roberto, Fabrica de Trubia 1794-1987 Historia y fabricación artística. Carreño, Asturias: Centro de Escultura de Candás. Museo Antón. Ayuntamiento de Carreño.1993
[2] ALVAREZ QUINTANA, Covadonga: «Nacimiento y evolución de la casa de empresa en la Fábrica Nacional de Armas de Trubia». Revista Liño nº 10, 1991, pp 125-150.
[3] http://www.euskomedia.org/aunamendi/62045.
[4] Op.cit, SUAREZ MENENDEZ. Roberto, Fabrica de Trubia... pp.62.
[5] CRESPO CARBONERO, Juan A. Democratización y Reforma social en Adolfo A. Buylla. Oviedo, Universidad de Oviedo.1998.
[6] CDMH. Masonería 739-A-18
[7] L mayoría de las logias de esta estructura (GONE 1868-1895 se articulan a partir de 1866-68, 25 en 1870; y otras tantas en 1781 y luego otras 14 en 1872, entre ellas El Trabajo. Luego este organismo contará con las logias asturianas: Luz Ovetense 1874; Nueva Luz en 1877, La Justicia, Fraternidad, Razón, y Antorcha Civilizadora en 1879 y Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en 1880 y Estrella Benéfica en 1882.
[8] En ese mismo año hubo una primera huelga general en Gijón que afectó a los obreros de la construcción y que se extendió a otros sectores, como los siderometalúrgicos.
[9] Carta de la Respetable Logia Capitular El Trabajo numero 235 dirigida al Gran Comendador Presidente del Supremo Consejo de Gran Oriente Nacional de España del 23 de diciembre de 1888.
[10] Op,cit, HIDALGO NIETO, Victoria. La Masonería en Asturias....Pp. 172, y FERRER BENIMELI, J.A. En su trabajo: Implantación de logias y distribución geográfico-histórica de la masonería española. «Masonería e la España del siglo XIX» 1987, pp.57-216. Indica que las logias asturianas bajo el GONE (Vizconde Ros) fueron con este numeral parte de dicha estructura, lo que no indica son las fechas): nº 32: Luz de Luarca, nº 39: El Trabajo; nº44: Juan González Río; nº 61: Amigos de la Naturaleza.

NOTA: Dentro de 15 días  La Logia El Trabajo,  y sus Altos Grados masónicos

Victor Guerra García

22 abril 2016

Logias Obreras.: EL TRABAJO de Trubia (1ª parte)

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No hace mucho alguien patrimonializaba a modo de invisibilización permanente  ciertos datos referidos a las logias masónicas obreras asturianas, fenómeno poco estudiado en España, más proclives los investigadores a sacar listados de «nobles y significados» masones que ha realizar laboriosos estudios acerca de la cuestión sociológica de la atracción y presencia de las clases obreras en las organizaciones burguesas, como la masonería.

En cuya temática, quien de verdad es todo un referente, es el profesor Alberto Valín  Fernández, profesor titular de Historia Contemporánea de la Facultad de Vigo, el cual ha dedicado diversos estudios a este tema,

El cual aportó propuestas metodológicas muy interesantes para afrontar dichos estudios, que en general no se han seguido puesto que es más fácil seguir contando masones como si fueran ovejas, y hablar de las adscripciones políticas como etiqueta determinante del quehacer masónico, que lo que en parte vienen haciendo algunos investigadores y masonólogos al uso.

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Siguiendo la propuesta de Alberto Valín  y a modo de despedida como miembro del Centro de Estudios Histórico de la Masonería Española (CEHME) el que abandono por fuertes discrepancias, presento esta ponencia presentada en el último simposio celebrado en Gijón en el 2015.

En ese contexto  presenté la ponencia sobre la única logia que se puede considerar obrera en Asturias, y que estuvo radicada en la fabrica de Armas de Trubia, cuyo trabajo será publicado en su momento, pero antes deseo adelantarles a ustedes, queridos lectores su contenido para su conocimiento, ya que hay quien está utilizando dichos datos para sus conferencias, y que mejor que ustedes tengan noción directa de al menos lo que yo escribí a cerca del  obrerismo masónico , y el incipiente socialismo asturiano y sus relaciones con la masonería.

Dada du longitud  se publicara cada 15 dias una parte,o sea que habrá unas 3 a 4 entregas , hasta dar por entregada toda la ponencia que se titula :


«LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892

Trabajo original e inédito de Victor GUERRA GARCIA
Introducción.

La masonería asturiana recogida en un primer trabajo por Victoria Hidalgo,[1] nos aporta una serie de talleres masónicos que se dieron en Asturias durante el siglo XIX, los cuales se extendieron por toda la región, presentando un aspecto de conformación territorial en la cual se recoge la presencia de varios de ellos repartidos en las tres grandes urbes asturianas: Oviedo, Gijón, y Avilés, y con una presencia menor en el resto de la región, tal y como muestra la relación que se adjunta.

La ciudad de Gijón, fue donde se radicó la primera logia masónica de Asturias: Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, 1850-1854 que llegó a contar con 31 miembros, la cual fue pocos años más tarde ilegalizada, concluyendo algunos de sus miembros en galeras.[2]

Hubo que esperar casi veinte años para que hubiera una nueva refundación masónica con el levantamiento de columnas de la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, 1872-1875 (34 miembros); luego vendrían otras como: Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad, 239, 1879-1888 (76 miembros); Amigos de la Humanidad, nº 61; 1889-1894 (59 miembros); La Perla del Cantábrico, nº 75; 1891-1892 (16 miembros); la logia La Razón, n º l24; 1878-1888 (8 miembros); Ciencia y Virtud, nº 128 (¿?). y el Capitulo Provincial Juan Padilla.

En Oviedo, la capital administrativa de la región, el levantamientos de columnas hiramistas fue algo más tardía, y contó con los talleres: Luz Ovetense, 1874-1877, (52 miembros); Nueva Luz, 1877-1888 (98 miembros); Los Caballeros de la Luz; 1886-1888 (11 miembros); Juan González Río, nº 42; 1888-1893 (129 miembros) y el Capitulo Vigilantes de Asturias, 1889-1892 (29 miembros).

Otro núcleo industrial y portuario como Avilés, albergó las logias: Justicia, nº 123; 1879-1880 (24 miembros) y Concordia, nº 375; 1887-1888 (24 miembros).

El resto de talleres se fueron dispersando a lo largo del territorio con una presencia menor, que se dio preferentemente en pequeñas villas, como Belmonte que contó con la logia Fraternidad, nº 128; 1880 (11 miembros), o Bimenes, donde se situó la logia Simbólica: Luz de Bimenes, nº 87, 1891; luego Luarca, llegó a contar con la instalación de tres logias: Estrella Benéfica, nº 169; 1882; Luz de Luarca, nº 236; 1888-1891 (12 miembros) y la logia Jovellanos, nº 128; 1891-1892 (18 miembros) casi siempre con César Alvarez Cascos al frente. 

A su vez la localidad de Navia, en el occidente astur, albergó la logia Antorcha Civilizadora, 1879-1888 (20 miembros); y el triángulo Rafael del Riego en 1892 con 5 miembros frente a las cuales estaba el notario Rafael Calzada; y finalmente la pequeña localidad de Trubia, contó con la logia El Trabajo, nº 39; 1872-1892 (53 miembros).

En líneas generales, podemos decir que tras un primer intento de instalación masónica en 1850, por el empeño de una serie de masones foráneos que constituyeron la primigenia logia: Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, 1850-1854, bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia (GOdF),[3] el resto de los emplazamientos masónicos que se darán en la región lo hará a partir de La Gloriosa, y será entre 1871-18722, tras el advenimiento de la Restauración, cuando Asturias vea de nuevo florecer la Acacia.

La configuración de esta primigenia masonería, tras varios intentos, se conforma en base a una cierta mezcolanza socio profesional, que caracteriza a groso modo a la masonería asturiana como una sociabilidad filantrópica burguesa compuesta por comerciantes, empleados públicos, abogados, médicos, políticos, etc.., los cuales desarrollan su trabajo tanto en su entorno social y político, y como no, en el seno de las logias, proyectando en términos generales una plural cultura política mayoritariamente de carácter republicano de variado origen y desarrollo, lo cual no quiere decir que no coexistieran otras culturas políticas en el seno de las logias, o existieran masones proletarios, e incluso se dieran logias que rompieran de algún modo con los encasillamientos historiográficos en los cuales los masonólogos han querido encerrar el plural quehacer masónico del siglo XIX y XX.

En este aspecto la historiografía masónica española, por lo general presenta una metodología de trabajo muy similar, cuasi clonada al ubicarse en un cierto positivismo historiográfico, que en parte genera una reconstrucción historiográfica con tintes planos y cuasi lineales en cuanto a la diversidad y pluralidad del quehacer masónico y tics de encasillamiento que no siempre dibujan el quehacer cotidianos de las logias.

Construyendo de este modo una abundante bibliografía, donde las estructuras masónicas como los propios masones, son en general muy bosquejados reproduciendo comportamientos y aptitudes muy «clonizadas» y perdiendo en esos retratos mucha de la diversidad existente, por culpa de esa metodología positivista enquistada en el quehacer masonológico español.

Sin embargo sabemos que hay otras visiones y enfoques metodológicos que nos ayudan a entender y a trabajar la plural fisonomía de la masonería española de otro modo, abordando el quehacer masónico desde otros contextos y parámetros, tan interesantes como singulares, para un cabal entendimiento de la plural y geodiversa sociabilidad masónica española desde perspectivas metodológicamente abiertas.

Una de estas líneas la abrió precisamente Ferrer Benimeli,[4] tras el cual, han ido llegando otros acercamientos y perspectivas sobre el fenómeno masónico, provenientes de diversos autores, que aun tocando temáticas, a veces localistas, o específicas, han cooperado a que hubiera una visión más plural con respecto a cuestiones como el tema social, o la propia proyección de la masonería.[5]

Trabajos y estudiosos que han sido clave de bóveda para ir perfilando una cierta comprensión acerca de la existencia de determinadas y singulares logias, como alguna que tuvieron implantación en Asturias, las cuales fruto de esa corta visión positivista han pasado desapercibidas, a pesar de constituir primigenios fenómenos de una sociabilidad proletaria insertada en una cultura burguesa, como es la masonería.

Ejemplo de esa falta de perspectiva metodológica, puede verse en el trabajo de Victoria Hidalgo, cuando apenas sí refleja en su trabajo más allá de los datos al uso en los expedientes policiales franquistas como sucede en el caso de la logia El Trabajo, de Trubia, cuando en realidad estamos ante una extensa logia compuesta solamente por obreros, y cuya vida masónica se abarca un gran período de casi 20 años, lo cual hace que dicha logia esté presente durante todo el período masónico del siglo, tras el desastre de 1854, y la restauración masónica en 1871, cosa que ninguna otra logia de la región había logrado.

Una forma de contrastar esa presencia a lo largo del siglo XIX es el cuadro adjunto, donde se pueden ven las presencias que han tenido las diversas logias asturianas a los largo del tiempo. Hay que advertir que no siempre las fechas son las exactas, pues en ocasiones faltan las fechas y actas de los levantamientos de columnas, y en otras ocasiones solo se trabajan con las fechas de los cuadros lógicos existentes, etc..., lo cual conlleva un baile de fechas la hora de datar el nacimiento o el cierre de los diversos talleres masónicos asturianos.

Pese a toda esa dificultad, la investigadora asturiana aun contando con ciertos datos que a mi juicio debería haberle llamado la atención, apenas si parece darle importancia a tales hechos y documentos en su trabajo de investigación, más allá de comentar que dicha logia estaba «compuesta en su práctica totalidad por obreros que desempeñaban su trabajo en la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, a quienes hay que referirse al hablar de los inicios del movimiento obrero asturiano»;[6] y aquí se acaba la cita sobre el bosquejo de tan singular logia masónica.

Para descontextualizar este tipo de logias es bueno partir de las metodologías que se han ido desarrollando diversos masonólogos que han ido exponiendo sus trabajos en este campo, como P. Martin[7] o los interesantes trabajos de Alberto Valín[8], quienes van conformando un abordaje distinto y plural a la hora de analizar la actividad masónica desde ópticas distintas, sacando a flote, por ejemplo, la existencia una sociabilidad de carácter proletario que se da en el medio masónico español, con todos sus reparos, encuentros y desencuentros.

Dichos puntos de arranque hacen emerger, como expongo, con respecto a la historia masónica asturiana, la importancia y singularidad de una logia como la que se da en el contexto muy «sui generis» tanto en lo geográfico, social y laboral como la que se ubicó en la localidad de Trubia, la cual asumió el titulo distintivo de El Trabajo, lo cual de mano aporta una especial singularidad a la cual hay que unir que casi que la totalidad de sus miembros estuvieran relacionados con la Fábrica de Armas de Trubia, como trabajadores asalariados o empleados de tal emporio industrial.

Serán aproximaciones como: La masonería y el movimiento obrero: Imagos e ideas para una reflexión teórica y El movimiento obrero y la masonería: el encuentro de dos culturas políticas y sus representaciones del profesor Alberto Valín,[9] quienes nos marquen las pautas para un entendimiento de la realidad masónica desde ópticas distintas, teniendo que cuenta que los trabajos, son, como él mismo Valín nos indica de «auténtica relevancia al ser de los primeros trabajos de la historiografía internacional en abrir este interesante objeto de investigación masonológica -a niveles generales-, sobre las interrelaciones, adecuaciones o nexos entre la masonería y el obrerismo, se sigue echando en falta en estos discursos la necesaria teorización y, sobre todo, la fundamental, expositiva o concluyente visión sintética».[10]

Partiendo pues, de estas nuevas propuestas de estudio y enfoque, y teniendo en cuenta todos los riegos y deficiencias me embarco en la aventura de explicar la singular existencia de obreros en las logias asturianas, e incluso como éstos, partiendo de un cierto repudio de las instituciones burguesas, asumen la construcción y articulación de un proyecto de caracterizada concepción burguesa, como es la constitución de una logia masónica bajo estructuras tan jerarquizadas como pueden ser las Obediencia masónicas
NOTAS

[1] HIDALGO NIETO, Victoria, La Masonería en Asturias en el siglo XIX. IV Premio Juan Uría Ríu. Oviedo, Comunidad Autónoma del Principado de Asturias. Consejería de Educación, Cultura y Deportes, 1985

[2] GUERRA GARCIA, Victor. El Gran Oriente de Francia en Asturias. Las logias gijonesas siglo XIX y XX. Asturias. Editorial Masónica. Es. 2015

[3]Op.cit: GUERRA GARCIA, Victor. El Gran Oriente de Francia...pp.55-84

[4] FERRER BENIMELI, J. A. La masonería española y la cuestión social, en Estudios de Historia Social, Madrid, Mº. de Trabajo y Seguridad Social. Núms. 40-41, enero-junio de 1987, p. 30.

[5] SÁNCHEZ I FERRÉ, P. “Anselmo Lorenzo anarquista y masón”, en Historia 16, nº 105, enero 1985, pp. 25-33; "Masonería y movimiento obrero en España", en Revista de Extremadura, nº 4, enero-abril 1991, pp. 57-66; "Francesc Ferrer i Guardia i la maçoneria. Una aproximació crítica (1901-1910)", en Revista de Catalunya, nº 50, marzo 1991, pp. 81-92; "Maçoneria, anarquisme i republicanisme". (VV.AA.) I Jornades sobre Moviment Obrer a l'Arús. Barcelona, Asociació Amics Bibliotèque Arús, 1991, pp. 31-38. GUTIÉRREZ MOLINA, J. L. "Masonería y movimiento obrero: Vicente Ballester y la logia Fermín Salvoechea (1926-1930)", en Papeles de Historia, nº 3, 1993, pp. 83-93 RUIZ PÉREZ, J. "Masonería y posibilismo libertario: la actividad masónica de Marín Civera". (Ferrer Benimeli, J. A., coord.) La masonería en Madrid y en España del siglo XVIII al XXI. Zaragoza, Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, 2004, pp. 1.005-1.021. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A. "Socialismo y masonería". (VV. AA.) Los orígenes del socialismo en Sevilla. 1900-1923. Sevilla, Área de Cultura del Ayuntamiento, 1996, pp. 259-268; "Masonería, republicanismo y anarquía: Pedro Vallina", (Ferrer Benimeli, J. A., coord.). La masonería española y la crisis del 98. Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1999, pp. 43-63; "La masonería ante la cuestión social". (Braojos Garrido, A., coord.) Masonería, prensa y opinión pública en la España contemporánea. Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 1997, pp. 71-98; GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A. Y ÁLVAREZ REY, A. "Actitudes y estrategias de la masonería sevillana ante los movimientos sociales (1912-1923)", en (Ferrer Benimeli, J. A., coord.) La masonería española entre Europa y América. Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1995, pp. 145-162.

[6] Op.cit, HIDALGO NIETO. La Masonería en Asturias...pp. 173

[7] P.MARTIN, Luis: Generaciones políticas en la masonería española 1900-1931, Ayer, nº9º, 2013 pp.219-237; Modelos y Culturas políticas en la masonería española contemporánea 1808- 1931. Estado y nación en la Europa del Sur)Alcores, revista de historia contemporánea, , Nº. 8, 2009 , págs. 263-284. La Masonería un ejemplo de historia cultural. Reflexiones conceptuales y de método. La masonería española en el 2000: una revisión histórica / coord. por José Antonio Ferrer Benimeli, Vol. 2, 2001 (La masonería española en el 2000: una revisión histórica), págs. 1027-1048.

[8]VALIN FERNANDEZ, Alberto: Galicia y la masonería en el siglo XIX. Sada [A Coruña], Ediciós do Castro-Grupo Sargadelos, 1991 [2ª ed.], pp. 207-221); La logia masónica, entidad de ocio y formación", en (VV. AA.) XI jornades d'Estudis Històrics Locals. Palma, Govern Balear, 1993, pp. 237-242); Laicismo, educación y represión en la España del siglo XX. (Ourense, 1909-1936-39). Sada [A Coruña], Ediciós do Castro-Grupo Sargadelos, 1993, pp. 61-64; La masonería, una discreta forma de sociabilidad democrática en “La sociabilidad en la historia contemporánea” [A.Valín, dir.]. La sociabilidad en la historia contemporánea. Reflexiones teóricas y ejercicios de análisis. Ourense, Duen de Bux, 2001, pp. 75-96) “De Masones y Revolucionario: una reflexión en torno a este encuentro”. Anuario Brigantino 2005, nº28

[9]VALIN FERNANDEZ, Alberto: “El movimiento obrero y la masonería: El encuentro de dos culturas”. Criterios, res pública fulget: revista de pensamiento político y social, ISSN 1695-1840, Nº. 6, 2006, págs. 145-172; La masonería y el movimiento obrero: imagos e ideas para una reflexión teórica Studia historica. Historia contemporánea, ISSN 0213-2087, Nº 23, 2005 (Ejemplar dedicado a: Los estudios sobre la historia de la masonería hoy), págs. 23-63.

[10] VALIN FERNADEZ, Alberto.(2005), La masonería y el movimiento obrero: imagos....pag.46. 

Victor GUERRA GARCIA
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