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30 abril 2017

La masonería resiste en Avilés

Un grupo de masones en el taller de la logia El Progreso, la que cuenta en la actualidad con más avilesinos en sus filas.

Un grupo de masones en el taller de la logia El Progreso, la que cuenta en la actualidad con más avilesinos en sus filas. / ÁLEX PIÑA /Texto de FERNANDO DEL BUSTO, AVILÉS    el 30 abril 201708:55
  • Diez avilesinos pertenecen a las cuatro logias masónicas que hay en Asturias

Escribir sobre masonería siendo «profanos» no es una tarea fácil, pues hay mucho desconocimiento y bastantes prejuicios y mucho t´poicos de por medio, y que lo haga una periodista pues a veces más de los mismo, unido a la dificultad de los anonimatos, los enmudecimientos,  etc. lo que al final da como resultado una experiencia muchas veces frustrante para todos, entrevistados y entrevistador.

Por tanto cuando la prensa se acerca a la masonería siempre hay muchas reticencias, muchas esquina que no se doblan, y muchos rincones oscuros, Todo eso ha sido ampliamente esquivado por la labor de Fernando del Busto, que ha sabido abordar con seriedad y buena óptica y con distancia el tema, dando una pincelada al tema de los masones avilesinos, a los cuales este blog alguna vez he sacado a loa luz, y que este reportaje publicado en  LA VOZ DE AVILES, ha sido todo un acicate

Víctor Guerra

Avilés es una de las ciudades de Asturias que cuentan con un monumento masónico: el monolito situado en el parque de Las Meanas. Es lo que más sobresale de los masones avilesinos, un colectivo pequeño de unas diez personas que actualmente participan en las cuatro logias existentes en Asturias: Jovellanos,  (GLE) Estrella del Norte, GLFE)  El Progreso (DH)  y Rosario Acuña. (GOdF)

La cifra de masones avilesinos se puede considerar normal, habida cuenta que en toda la región su número ronda el centenar. El dato exacto es complicado de certificar, porque los integrantes de este movimiento que tiene más de filosófico, esotérico y cívico que de religioso, optan por la discreción y la prudencia. «El secreto nace con la masonería, pero en la actualidad se trata más de prudencia ante el qué dirán. Aún queda un resto de la represión franquista y la gente siempre es precabida», explica Víctor Guerra, hermano masón desde los noventa y uno de los pocos masones asturianos que hablan abiertamente, como también es el caso de Paulino Lorences o Pedro José Vila.

«Otras veces he salido, pero por temas familiares prefiero no hacerlo en esta ocasión», explica Mar, apodo masónico de una avilesina que actualmente es la Venerable Maestra de la logia El Progreso, que pertenece a la obediencia Derecho Humano. Este grupo es el que cuenta con mayor número de avilesinos en sus filas, cuatro personas. Además, otras tres se encuentran en proceso de incorporación.

Los masones se agrupan en organizaciones locales. Son las logias. Éstas se federan y forman una obediencia que respeta unos criterios y ritos similares. Derecho Humano es una obediencia nacida en Francia en 1893. Es mixta, no exige la creencia en un ser superior para pertenecer a ella y no cuenta con estructuras nacionales. Es una federación internacional donde cada país dispone de un representante en lo que denominan Consejo Supremo que se reúne cada tres meses en París. En la actualidad, este cargo lo ostenta en España Xuan, nombre simbólico, un masón avilesino iniciado en la masonería en 1995 y cuyo mandato vencerá el próximo mayo.

Xuan es de los escasos masones que, al menos en Avilés, dispone de antecedentes familiares. «Mi bisabuelo y mi abuelo eran masones. Yo lo tuve como un movimiento oscuro, sólo de hombres, un patriarcado de gente mayor y no me parecía interesante. Conocí a una persona que me habló de El Derecho Humano (DH) y me acerqué», comenta a LA VOZ.

No son los únicos masones avilesinos con responsabilidades, actuales o pasadas. En la logia Rosario Acuña, de la obediencia del Gran Oriente de Francia, (GOdF) su actual tesorero es Khana. Los avilesinos que acuden a las tenidas o reuniones masónicas en la Logia Jovellanos, de la Gran Logia de España (GLE), optan por su perfil discreto. «Hemos tenido experiencias desagradables en el pasado», explican a través del correo electrónico con el que respondieron a las preguntas de este periódico. «La pertenencia a una logia es algo que pertenece a la esfera íntima y cada uno decide si la revela o no», comentan. El panorama se completa con Estrella del Norte, de la Gran Logia Femenina de España, (GLFE) e integrada exclusivamente por mujeres, con una avilesina.

Además, existe un triángulo (una estructura más pequeña que la logia, generalmente de tres o cuatro personas) del Gran Priorato de España, pero donde no participa ninguna persona de la comarca.

Las personas acceden a la masonería de diferentes maneras. «Hoy en día, con las nuevas tecnologías es mucho más fácil. Mandan un correo y contactan con nosotros. Cuando yo me inicié era más complicado. A veces me ha pasado dar una charla y, al final, una persona me dice que quiere ser masón», comenta Pedro José Vila, de El Progreso. Y nunca hacen proselitismo.

La vida masónica
Los masones diferencian entre lo profano (todo lo que no pertenece a su mundo) y lo masónico. Una persona que quiera ser masón es profano, hasta que se convierta en masón. Ahí recibirá el primer grado: aprendiz. Posteriormente podrá solicitar ser compañero y, posteriormente maestro. Es el mayor grado que un masón puede alcanzar por voluntad propia, Desde ese momento, existe una escala (en función del rito que aplica cada logia) donde «los hermanos masones» son propuestos.

Para ser masón se exige ser mayor de edad. Algunas logias fijan el límite en los dieciocho años, aunque otras lo elevan para asegurar que es una persona con unos principios claros. Lo habitual viene a ser iniciarse entre los 30 y 40 años.

De manera general, las obediencias se dividen en dos grandes grupos: regulares y las liberales. La diferencia fundamental es que las primeras exigen creer en un ser supremo, no necesariamente el Dios cristiano, es suficiente con admitir el Arquitecto del Mundo.

En el movimiento liberal se considera la religión como un aspecto de la intimidad personal y no se exige ninguna creencia. Tan sólo capacidad de respetar y el convencimiento de mejorarse a sí mismo como persona para mejorar la humanidad.

«Son ideales masónicos, pero que en mis once años los he vivido. La masonería es una escuela de ciudadanía, ayuda a la mejora personal», asegura Mar. Convertirse en hermano masón obliga a un desembolso económico que oscila entre los 30 y 40 euros al mes.

En función de la logia (existe una gran autonomía y matices entre ellas) se solicita una cuota de inscripción y pueden terminar sus reuniones con el 'tronco de la viuda', la recogida de un dinero para obras sociales y un pequeño almuerzo. Aunque los masones con los que habló LA VOZ aseguran que «el dinero no es freno para ser masón. Durante la crisis, varios hermanos estuvieron en paro y la logia asumió su cuota», dice Pedro José Vila.

Cada aspirante será entrevistado en tres ocasiones por tres maestros distintos que, durante todo el proceso, no podrán hablar entre ellos. Las entrevistas abordan ámbitos concretos: un plano más personal (trabajo, quien es), sus ideas sobre filosofía y política y, por último, su concepción de la masonería y aspiraciones en ella.

Terminado ese proceso, los maestros informan al resto de integrantes de la logia. El aspirante vivirá su primer rito masónico: el pase bajo venda. El aspirante acudirá a un taller y entrará en él con los ojos vendados, de ahí su nombre. Los demás integrantes preguntarán todas las dudas a raíz de los informes.

Terminado el interrogatorio, se votará con bolas blancas y negras la aceptación o no del futuro aprendiz. «He visto de todo. Informes favorables que se rechazan y alguna persona a la que se veían aspectos negativos y se la acepta. Nunca se sabe lo que pasará», comenta Paulino Lorences, veterano masón de la Rosario Acuña. El desconocimiento de la masonería es una de las principales causas de rechazo. «He hecho pocos informes negativos: a unos ingleses que se mudaban a Asturias y buscaban un club social; a una persona que tenía una idea muy rara», comenta Vila. Lorences señala que «una vez vimos que buscaba aprovecharse económicamente con temas de brujería y lo desestimamos».

Dentro de la logia
Actualmente El Progreso es la única logia con solicitantes de la comarca. Tres, según indican. Cuando sean aceptados, deberán participar en las tenidas. Lo habitual es celebrar dos al mes. «Resulta muy complicado preparar más, no se resistiría el ritmo», comenta Mar. ¿Y de qué hablan los masones? De todo, con dos límites: religión y política. Aunque siempre respetando un método. Son encuentros alejados de la tertulia de bar.

Xuan explica su vivencia como «una evolución, con ilusiones y engaños. No es una estructura perfecta. Encontré lo que venía buscando. Es una vivencia personal para el encuentro con otros, de educación de ciudadanos».

En la actualidad, los talleres o sedes masónicas se encuentran en Gijón y en Oviedo. En La Calzada, comparten taller Rosario Acuña y Estrella del Norte. También en Gijón se encuentra la Logia Jovellanos. Oviedo acoge el taller de El Progreso.

En Avilés, en los años 90 del pasado siglo, los integrantes de la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, de la Gran Logia Simbólica Española, celebraban sus tenidas en el San Félix, según recuerda Paulino Lorences, uno de sus cofundadores junto con Víctor Guerra, entre otros. «Alquilábamos una sala y nos encerrábamos en ella. No sé si los propietarios llegaron a sospechar algo o no, pero si lo hacían disimulaban muy bien», comenta Lorences, que destaca el espíritu progresista de la masonería. «Los masones somos un movimiento de origen burgués y progresista, no revolucionario. Respetamos las leyes y tratamos de mejorarlas. Nuestras tenidas siempre finalizan con un ¡Viva la Constitución!».

Durante la tenida se desarrollan ritos. Una búsqueda por internet permite acceder a todos. Apenas quedan secretos en el mundo masónico, aunque es cierto que a sus integrantes no les gusta desvelarlos.

Y es que, para un masón, un rito es iniciático, una experiencia única que, si conoce antes de vivirla, se desvirtualiza. «Cuando me propongan para mis próximos grados, no leeré el rito, porque lo que me interesa es vivirlo», asegura Vila.

Lorences defiende el rito como una manera de «desconectar del mundo exterior» y centrarse en el trabajo masónico. Al igual que los antiguos canteros, los masones aspiran a tallar la piedra de su personalidad. Es uno de los primeros símbolos. Otro símbolo son las espadas, que representa el honor.

Son claves que los aprendices aprenderán hasta que soliciten convertirse en compañeros. Normalmente, suele ser un año. Durante ese tiempo, solo hablarán en la logia si el Venerable Maestro o su máximo responsable lo autoriza. Y no está obligado. «Es una época importante en la formación porque, para hablar bien, primero hay que saber escuchar», concluye Lorences.

29 marzo 2017

La Masonería en Bimenes en el Siglo XIX

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Introito

Ya cuando se publicó el libro de la Masonería en la Comarca de la Sidra,1 fue todo un bombazo, en unos lugares más que en otros, pues el trabajo prosopográfico de sacar a flote la memoria olvidada de mucho masones, de los cuales apenas se habían más datos que su nombre , pues en la zona digamos que se armó la de dios, como fue en Nava con la cita de Gustazo Acebo, Y Rafael Zapatero, ambos muy conocidos en la zona, y no digamos el lío que montó en una tierra como Villaviciosa.

Sacar a luz publica la existencia de casi 350 masones en esa Comarca de la Sidra, con abultadas membresías en concejos como Cabranes o Bimenes, fue todo un revulsivo, como lo ha sido la reciente charla que se efectuó en el Concejo Yerbato, con la puesta en valor de la existencia de Salvadora Rodríguez Vigón.

Si no hay más datos de algunos personajes, es porque no se quiso molestar a la familias con temas controvertidos, como la masonería,  y aunque no se crea, aún son heridas no cerradas y que son dolorosas para algunos familiares. Por tanto todo aquello que no está en los archivos, o voluntariamente facilitado por la familia, pues simplemente no está.

Por otro lado las autoridades administrativas y políticas el Concejo, en aquellos años, nunca estimaron pertinente que el Concejo acogiera una charla sobre la masonería, y es curioso, porque el socialismo tiene una larga presencia en las filas masónicas ya desde los socialistas utópicos, pero es más no se compró ningún lote de libros que yo sepa para las bibliotecas publicas  de  la Comarca, luego se fue comprando por parte de algunas de ellas, y na ayuda prometida mediante la compra de unos ejemplares fue ejecutada. Creo que solo hubo una presentación del tema y el libro en Villaviciosa  y por parte de la Asociación Cubera .

Puesto que el Concejo ha estado como interesado en que se basaba el trabajo de la masonería en el Concejo , le facilito el texto que redacté en su momento, amén de que hay alguna nota marginal, y sobre todo algún apunte sobre los masones del siglo XX, en Bimenes, que hubo alguno.

Víctor GUERRA.
 (1 ) este libro luego tendría una re-edición  en Masónica.es 

 LA MASONERIA EN BIMENES EN EL SIGLO XIX

El Concejo de Bimenes, está situado, como se expresa en algunos documentos pertenecientes a la masonería, en los Valles de Asturias, dicho concejo está ubicado entre los 43º 2´27´´ y los 43º,17´32´´ latitud N y los 01º 55´8´´ y los 01º 49´2´´ latitud O de Madrid, es decir, en la zona centro-suroriental de la región asturiana.

En ese contexto geográfico, y en uno más prosaico como el económico, Bimenes oscilaba entre el desarrollo agrario en un primer término, y la combinación con la incipiente industria minera, que le da al Concejo una singular idiosincrasia combativa tanto en lo ideológico como en lo social; tal vez en ese contexto pueda explicarse como es posible el levantamiento de columnas masónicas en este apartado rincón, dando origen a una logia como la Respetable Logia Simbólica Luz de Bimenes.

Dicha logia se inspira en ese período de ilustración que sé da en la Asturias, con Jovellanos a la cabeza seguido de una serie de ilustrados como Argüelles “el Divino”, Flórez Estrada. Más tarde esa tradición será secundada por la presencia dentro de los primeros talleres masónicos de pensadores y hombres tremendamente inquietos, donde cabe destacar no solo a Fermín Canella, los García Somines o Braulio Vigón, sino aquellos otros que estando fuera de las logias creaban “modelo de conducta y comportamiento”, cuya trayectoria estaba a su vez muy cercana a los perfiles masónicos, en los cuales a veces se les encuadraba sin tener en principio nada que ver con la masonería, salvo su inquietud personal, y que los distintos ideales que profesaban y, cómo no, los lazos de amistad con reconocidos francmasones, a veces les hacía pasar por tales.

Entre estos hombre considerados como perfiles paramasónicos se encontraban Felix Aramburu, Adolfo Posada, o el propio Rafael Altamira,[i] cuyas ideas de igualitarismo y republicanismo impregnan a la sociedad en general y a los movimientos asturianos más progresistas, entre los que se encontraban los talleres masónicos.

Del taller simbólico Luz de Bimenes nº 87 no tenemos más referencia que la aportada por la historiadora  Victoria Hidalgo en su trabajo sobre la masonería, donde nos dice que es un taller de escasa vida, dependiente de la Gran Logia Simbólica Española del Rito Menphis y Mizrain [ii].

Tal obediencia estaba inspirada en la denominada masonería egipciaca, y ello conlleva la creación de un nuevo Gran Oriente bajo un Rito, hasta ese momento desconocido en la península, con una proyección exterior un tanto singular y muy politizada, donde prima la preocupación por los problemas sociales, dentro de una órbita burguesa reformista con notables inclinaciones republicanas federalistas,  apostando por una decidida inclinación hacia la igualdad de la mujer. Dicha masonería no será bien vista por el resto de las masonerías, pero se constituye como una auténtica alternativa, y por tanto como una ventana abierta a los nuevos tiempos.

En Asturias dicho Gran Logia, contaba con efectivos de cierta importancia, pues tenía como logias dependientes de su Oriente a la ya citada de Bimenes, más la logia Perla del Cantábrico, que como curriculun vitae presenta un balance de 16 miembros y un año de vida, también dependiente de este Oriente, había un Capítulo [iii] en Gijón y otro en Oviedo [iv], de los cuales ignoramos su composición y trabajos. Del cuadro lógico de la Perla del Cantábrico sorprende encontrar a un militar: Arturo García Lerroux, hermano del presidente masón Alejandro García Lerroux.

La logia Luz de Bimenes, cuyo cuadro lógico, se nos aporta,  que está compuesto por cinco miembros, entre los que se detecta la presencia de una mujer, Salvadora Rodríguez Vigón, una de las dos mujeres que encontraremos dentro de los talleres masónicos asturianos durante todo el siglo XIX; la otra es Eulalia Menéndez Vizcaíno, que en 1888 trabaja en el seno de la ovetense logia Juan González Río.

Esta cuestión de la presencia de ambas mujeres en los talleres masónicos es de mucha importancia, puesto que no se trataba de logias de adopción,[v] en las cuales estaban adscritas las mujeres del siglo XIX.
Pero si bien podía tolerarse la presencia de una mujer en una obediencia como la que auspiciaba al taller yerbato[vi], que hubiera otra en la una logia como la ilustrada logia Juan González Río, que no profesaba un Rito tan avanzado llama la atención.

Aunque la sorpresa de la presencia de Salvadora R. Vigón, en un taller tan avanzado no sería tanto si estuviera en ciudad, pero que ello se dé en un taller en una pequeña villa, con una sociedad tan cerrada como la de Bimenes es cuando menos atrevido.

Lo que demuestra no sólo la valentía personal, sino lo progresista y democrático de los talleres masónicos al dar cabida dentro de sus cuadros al elemento femenino, que por otra parte no hacían nada más que empatar con las distintas corrientes del movimiento emancipativo que se estaba dando a finales de siglo, y que buscaron en ocasiones la alianza y el cobijo tanto de los círculos librepensadores como de las logias masónicas, como fue el caso de los talleres Constancia de Madrid,o Hijas de la Regeneración en Cádiz. etc.[vii]

Hay que aclarar que el taller de Bimenes estaba bajo los auspicios de una obediencia progresista en la cual tuvo mucho que ver un venerable maestro, el italiano Garibaldi, que ya en aquellos tiempos criticaba el retraso social que significaba negarse a la enmacipación femenina; aunque en la Asturias rural pudiera sonar un tanto lejanos esos sones, no lo eran en las urbes industriales, pues por esas mismas fechas tenemos a una sufragista como Rosario Acuña, reconocida francmasona y librepensadora, iniciada en Alicante, con residencia en Gijón, que estaba en sintonía con aquellas otras mujeres de la logia Creación del Grande Oriente Español que se expresaban de esta forma:

“ EL fin de la masonería es el perfeccionamiento social y en particular la emancipación de la mujer, Para lograrlo resulta indispensable que la mujer, parte integrante y factor clave de la humanidad, aporte sus propios esfuerzos con miras de impulsar esta evolución favorable a su sexo. Y aunque no se den hoy las condiciones necesarias para ello, las conseguirán por medio de la instrucción. La mujer podrá así desarrollar sus fuerzas intelectuales y llegará a conocer sus derechos y deberes para con la humanidad”[viii].

Es esta proclamación de 1889, junto con el de la instrucción a los más necesitados, será uno de los temas principales de la masonería no sólo española, sino internacional, durante el siglo XIX.

Logia Simbólica Luz de Bimenes nº 87

Nombre y apellidos Profesión Años
Bernardo Montes Iglesias
Militar 1892
José Linares Lobato 1892
Antonio Cerujedo Carbajal 1892
Manuel Rodríguez 1892
Salvadora Rodríguez Vigón Sus ocupaciones 1892

En el cuadro lógico [ix] de miembros de la Luz de Bimenes, encontramos a un viejo masón que debió ser el alma mater de la logia, éste era Bernardo Montes Iglesias un militar, Teniente de Infantería que proviene de la logia Juan González Río de Oviedo donde lo encontramos con el simbólico de “Ordoño” entre 1881 y 1888, donde obtiene el grado de Soberano Príncipe Rosacruz (18º), pasando más tarde a formar parte de la logia La Perla del Cantábrico, y dar vida paralelamente a la logia Luz de Bimenes, todo ello en muy corto espacio de tiempo

¿ Qué estaba pasando? A juzgar por las fechas, se trata de una doble afiliación o pertenencia, cuestión muy típica en la masonería, se pertenece a una logia mientras se ayuda a levantar columnas a otra, de la cual al final se forma parte.

Eso fue lo que debió pasar, salvo que tras la publicación del Boletín de Procedimientos del Soberano Gran Consejo General Ibérico del 14 de febrero de 1892, donde se da noticia de las altas y bajas de los miembros de la logia Perla del Cantábrico, (entre los que se encuentra Montes Iglesias), y el boletín del 21 de Febrero, en que se da noticia de la constitución de la logia Luz Bimenes nº 87, la logia Perla del Cantábrico ya hubiera fenecido o estuviera a punto de sucederle de un momento a otro.

Puesto que además, ninguna de las dos logias de tal obediencia se dejan ver en el año 1892, que no pasa desapercibido para la familia masónica.

En concreto para algunas masonerías como la Gran Logia Simbólica, puesto que en ese año se celebraba el IV Centenario del Descubrimiento de América, y dadas la componente americana de la masonería española, donde a decir de algunos autores: del total de aproximadamente 1.762 logias que se formaron entre 1868 y finales de siglo, la quinta parte lo fueron en ultramar.

Este IV Centenario fue celebrado por la masonería española en los día 25, 26 y 27 de Noviembre y entre los talleres que asisten no se encuentran los dos logias asturianas, registrándose la presencia de otras dos logias del mimo Oriente, pertenecientes a la provincia de León.

Efectivamente el declive que ya debía estar cebándose en las logias Perla del Cantábrico y la recién levantada Luz de Bimenes, poca disposición podían tener como para enviar una delegación a tal evento.

Con relación a la logia Luz de Bimenes, nada sabemos de los componentes de este taller, salvo que Bernardo Montes Iglesias, que era compañero de armas de los francmasones: Elvira Prida, natural de Libardón, y de Arturo García Lerroux.

Los archivos municipales de Bimenes tampoco nos aportan o indican razón alguna de un acuartelamiento en esa zona, ni dan noticia de militares destacados o residentes en dicho Concejo. Las hipótesis para disipar la duda es que algunos fueran nada más que residentes de forma temporal en el concejo, o fuera un natural de este queriendo dejar en su tierra cierta huella,  y tal vez eso sirva para explicar el porqué, salvo la mujer, no aparece ningún otro miembro en los registros municipales.

¿ Cómo es posible que un militar funde un pequeño taller en un Concejo tan apartado como Bimenes? Esta será pues una de esas dudas a despejar, y más cuando en ese taller existe un miembro de condición femenina: Salvadora Carmen Rodríguez Vigón, por sus papeles eclesiásticos: partidas de bautismo y matrimonios[x], sabemos que era hija de Manuel Rodríguez Rodríguez, natural de Valdesoto, y de Josefina Vigón Llamedo natural de Cuestaverniz, ésta última aldea pertenecía a la parroquia del Concejo de San Emeterio ( Bimenes) en la cual nace Salvadora el 14 de Marzo de 1864, y como tal es vecina de Bimenes.

Contrae matrimonio en 1888 con José García Piñera, natural de la misma parroquia, aunque no obtuvo del padre, “el consejo matrimonial positivo, razón por la estuvo en depósito el tiempo legal.”
Apenas pasan seis años cuando de nuevo la vemos sobre el altar, pues ha quedado viuda y contrae matrimonio de nuevo en 1894, con Vicente Canteli Campal aunque pocos datos más se pueden aportar al respecto, puesto que los archivos municipales y parte de los parroquiales fueron quemados durante la Guerra Civil.

Los pocos registros existentes en el Archivo Municipal de Bimenes con respecto a esa época, nos dicen que entre los años 1910 y 1912, Salvadora está pleiteando en diversos casos por falta del recibo de deudas, o bien por la falta de pago en el arrendamiento de sus fincas, [xi] y acude en demanda de los tribunales municipales para recabar los dineros adeudados.

En esos pleitos actúa con el poder de su marido, Vicente Canteli Campal, que no pertenece a la masonería, y que unos pocos años antes, exactamente en el año en que se constata la presencia del taller masónico en Bimenes (1892), aún faltarían dos años para que se casase con él, lo encontramos en los archivos municipales, concretamente en el Padrón de Incorporaciones a Filas, pidiendo se le considere como exento de la milicia por tener que cuidar de sus padres, cuestión que logra dada la situación de su familia.

Otra duda que entra en juego. ¿Es sí Manuel Rodríguez, del cual no se aportan más datos y que está inscrito en el taller de Bimenes es el padre de Salvadora, y es el mismo que aparece en la logia Juan González Río con el simbólico de “Robespierre en 1983 también sin más datos de apellidos y profesión.?

Ese vacío documental con respecto a este avanzado taller, nos impide también saber cuáles fueron los trabajos que desarrolló dicho la logia en un Concejo, tan activo socialmente como Bimenes, que ya en el siglo XIX contaba con una intensa vida cultural. La única noticia que volvemos a tener de que haya vecinos de este Concejo que estén adscritos a otras logias de la región es ya en el siglo XX.

CONCLUSIONES    RECAPITULACIÓN  EN EL 2107

Como resumen indicar que Luz de Bimenes, fue una taller, que más bien se le llame logia, sería un triángulo, menos de 7 miembros, el cual no parecía tener mucho futuro o proyección, ya que su mentor no acudió en busca de otros hermanos masones, oriundos de zonas aledañas para que le ayudaran a consolidar su grupo, tal vez el estar auspiciado a una Gran Logia tan singular Gran Logia Simbólica Española del Rito Menphis y Mizrain , ya era toda una losa, primero porque su presencia en Asturias era muy escasa, y luego porque no todos los masones estaban por la inclusión de una mujer en los trabajos masónicos, en esto fue rompedora la logia Luz de Bimenes, otra cosa es saber cuanta gente sabía de esta novedad.

En Bimenes creo que esa presencia de una logia, no la conocía nadie, que yo sepa nadie se hizo eco de la existencia de masones en la zona, no  hay informes policiales, no ha citas en la prensa regional “amiga o antimasónica, no hay citas  entre los diversos curatos y el arzobispado de Oviedo, porque se haya dado la existencia de un taller masónico.

Por no tener no tenemos ni noticia alguna acerca , de ¿cuanto duró, o si tuvo varias reuniones, y en dónde…?  la clave pasa  en parte por escudriñar la figura, no de Salvadora, pues esta tiene el recorrido que tiene, que es eminentemente profano, estuvo en ese taller, se la inició masona, no sabemos por quien, ni en donde… y por circunstancias se hizo masona, cuando su  realidad personal y social era complicada, madre soltera , con 28 años…

Por eso la clave es Bernardo Montes Iglesias,  que es el alma mater que levanta el taller en Bimenes, y a partir de situarle adecuadamente, se puede hacer alguna otra cábala de los movimientos que dieron via libre  a Luz de Bimenes.

Estamos, por tanto ante un taller, accidental? no es Logia, tuvo una presencia menor a un año, no dejó actas, y material alguno del cual podamos tirar para ver que era lo que se esperaba de tal grupo, y desde luego no tuvo, a mi juicio, ningún peso en el concejo yerbato, al revés de otras significadas logias , tanto ovetenses como gijonesas, incluso de Luarca y Navia que si tuvieron proyección como tales sociabilidades, llegando a  tener un periódico masónico-republicano como La Verdad.

La presencia de Salvadora Rodríguez Vigón, todo hace pensar que fue circunstancial, sin que sepamos el motivo de su presencia, bien por el grado de amistad o parentesco, y lo que es evidente, que tampoco siguió en masonería, aunque tampoco se le hubiera dejado hueco en otras logias de otros Orientes, y en la masonería del siglo XX, es evidente que no tendría hueco como tampoco lo tuvo Rosario de Acuña.
Una cosa curiosa es que pese a que murió a avanzada edad, no parece que fuera encausada en la Causa General  155,  puesto que debió pasar desapercibida para las autoridades represoras del régimen franquista, tampoco sabemos si tuvo contacto con el masón y secretario del Ayuntamiento de Bimenes, que fue masón en el siglo XX, es de imaginar que tampoco.  

Esta esa la realidad, o al menos lo que se puede conjeturar con los datos que tenemos en las manos, y por tanto ese titular de que la masonería luchó por las libertades de las mujeres en el Concejo, no es acertado,  salvo que alguien tenga datos de esa certeza de proyección masónica en el seno de la sociedad yerbata, pero  creo que dada la poca consistencia del taller, su composición , etc, creo que ese tema es más un deseo del siglo XXI que una realidad de finales del siglo XIX, en cuyas fechas se estaban perdiendo las colonias y se le echaba la culpa a la masonería.



[i] De hecho hay un trabajo sobre Rafael Altamira, de Rafael Asín Vergara: “ Relaciones e influencias entre masonería y la Institución Libre de Enseñanza: el caso de Rafel Altamira., Publicado en el libro La Masonería en la España del Siglo XX (VII Symposiun Internacional de Historia de la Masonería Española. Toledo 1995. Personalmente sostengo que es muy probable que el periplo americanista de Rafael Altamira sea más bien obra de un masón como Fermín Canella, en cooperación con las entidades masónicas americanas. Bajo ese prisma es posible entender algunas cuestiones de ese viaje y sus repercusiones.
[ii] Dicha Obediencia data su creación de 1887, puede consultarse el excelente trabajo de Pedro Alvarez Lázaro “ La masonería, escuela de formación del ciudadano. Universidad Pontificia de Comillas
[iii] Capítulo Nombre que reciben los talleres capitulares en los grados filosóficos.
[iv] El capítulo que aquí se cita es el Juan de Padilla, e ignoramos que Logia era la radicada en Gijón.
[v] Logia de Adopción o de Damas, se llama así al taller que está compuesto exclusivamente por mujeres, pero que tenían que estar bajo la protección de un taller simbólico regular (masculino) que velaba y atendía sus trabajos. (Diccionario de Francmasonería . J.C. Daza.)
[vi] Denominación que reciben los originarios de Bimenes
[vii] Hay un excelente trabajo sobre la Mujer en la masonería con abundante bibliografía en el libro de Pedro Alvarez Lázaro “La masonería escuela de formación del ciudadano” Edit. Universidad Pontificia de Comillas 1998.
[viii] Esta cita está tomada de Francesca Vigni sobre: Emancipación femenina y masonería a fines del XIX y en siglo XX, publicado en el tomo I , del VII Symposiun Internacional de Historia de la Masonería Española. Toledo 1995
[ix] Se denomina así al listado de masones que constituyen la logia
[x] Datos facilitados por el Párroco José Manuel Fueyo, de la Parroquia de San Emeterio de Bimenes
[xi] Pleito contra Celestino Montes con fecha del 24 de 1910 "Juicio verbal" Ref. 4200, 293, 3193. Archivo Municipal de Bimenes. "Juicio verbal" Ref. 4200, 295 , 3296 . Archivo Municipal de Bimenes

Víctor Guerra. MM.:. Historiador de la Masonería 

18 diciembre 2016

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Gijón (Asturias) Siglo XIX

Hermanos y masones: Jesús  y Marceliano Cuesta,  en una foto cedida por la saga familiar

Lo cierto es que tenía muy abandonado este blog en cuento a los trabajos historiográficos sobre la masonería asturiana, por lo cual aporto en esta ocasión mediante la entrega parcial del capitulo de mi libro, aún sin publicar, sobre  la MASONERÏA EN GIJON siglo XIX y XX, 

En este caso, el capítulo está dedicado a los fotógrafos, pintores y litógrafos, que poblaron las logias asturianas, teniendo algunos de ellos cierto renombre en sus distintas profesiones.

Iré entregando cada mes aproximadamente algunas partes de este libro que guarda el sueño del olvido y que algún día habrá que publicar, y recobrando en parte el trabajo inicial como historiador de la masonería asturiana, que fue mi primera ocupación.

Víctor Guerra

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Asturias Siglo XIX.

La presencia de artistas u hombres ligados a las artes liberales en el seno de las logias no parece haber sido un fenómeno muy frecuente en la masonería, y si embargo, en ese sentido los talleres masónicos gijoneses presentan unos rasgos interesantes, ya que en su seno encontramos una cantidad tal de fotógrafos, no solo entre el común de los hermanos francmasones, sino en los cargos directivos de las logias que nos hace reflexionar sobre el objeto de esa continuada presencia . 

Para alguien que haya observado la simbólica indumentaria de los francmasones, la composición ritualística, el atrezzo de los templos, pudiera pensarse que es un mundo ideal para reflejar a través del negativo y, sin embargo son escasas las escenas que se han podido ver impresionadas en los trabajos de los profesionales de la fotografía que pulularon por la ciudad, incluso pudiera llegarse a pensar que dichos archivos quedaron más bien en la intimidad de los laboratorios personales de dichos fotógrafos francmasones, pero la investigación y la recepción de nuevos aportes documentales nos están dando razón a esta plausible teoría.

¿Fue fruto de esta escasa aportación fílmica, la ley de represión de 1940, que contribuyó a desaparecer por completo los posibles archivos, o tal esterilidad se debe a otras causas?

Es muy posible que esa falta de documentos gráficos se haya debido a varios factores: 1º/ Que el juramento que cada masón realiza a la hora de su iniciación le impide revelar detalles de las ceremonias, de los atrezzos ritualísticos etc., lo que explicaría dicha ausencia. 

2º/ Que la primordial discreción que las logias y los masones observaban, impedían cualquier atisbo o resquicio para poder dar publicidad, o descubrir diversos entresijos del cerrado mundo de la masonería al público en general. De ahí, que solo tengamos fotos individuales o de grupos con el atuendo masónico pero no de los interiores de las logias o fotografías personales dentro de los ámbitos internos de los talleres.

El mundo cerrado de la masonería, ese atrezzo y dramatización ritualística que vemos en diversos grabados debió ser toda una tentación para profesionales de la fotografía como: Julio Peinado, Bastide, o el propio Farias, y extraña pues, que no hayan dejado constancia de ese entresijado mundo decorativo que tanto morbo despertó entre los detractores de la masonería.

Detractores que no se «cortaron ni un pelo» que dirían los mas castizos, para presentar a la Institución masónica con carteles o grabados que la reflejaban como vengativos cortadores de cabeza a través de satánicos ritos. 

Nada de todo ello movió a los fotógrafos masones, como para atreverse a plasmar la inocencia existente en las prácticas masónicas. Lo máxime que llegaron a realizar, al menos que se sepa, son los daguerrotipos de insignes masones armados de banda y mandil, o con algunas de las herramientas que les distinguía como grandes dignidades de la Orden, tal y como hizo Ricardo del Río. 

Por otro lado los fotógrafos masones constituyeron a su vez una vanguardia profesional que como bien expresa Francisco Crabifosse «harían suyo en una formulación propia, cuyos matices contribuirían a su definición fotográfica en el contexto asturiano» .

La ciudad rica en matices paisajísticos, industriales y sociales atrae a una buena caterva de artistas, y profesionales ligados a la fotografía, o la litografía, algunos de los cuales pululan por los mismos centros fabriles como La Industria, o La Asturiana que fueron algunos de sus primeros destinos. Luego le sucedieron las aulas de la Escuela de Artes y Oficios, el Instituto Jovellanos o el propio Ateneo-Casino Jovellanos, que van a constituirse en los lugares de impartición de sus conocimientos y también de sus avanzadas técnicas.

Algunos ya eran masones de viejo cuño, otros se vincularán tras su establecimiento en el cerrado círculo empresarial que domina la vida social de la ciudad. Sus peripecias curriculares serán diversas y variadas, como así nos lo dejarán ver cada uno de ellos en su quehacer profesional y masónico.

Las primeras noticias que tenemos de miembros de la masonería del siglo XIX, dedicados a las artes liberales son varias: la de un miembro originario de Bélgica, este país junto con Francia, va a tener un acento especial entre los masones asturianos, pues el primer taller masónico que se va establecer en la ciudad estará vinculado con el Gran Oriente de Francia y, muchos de sus componentes, de la llamada primera ornada, son súbditos belgas y, de la república francesa, para quienes el triple emblema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que va a presidir los frontispicios de las logias, los balaustres y planchas de los masones con la abreviatura de L:.I:.F:.,[1], tendrá un doble sentido.

Ese súbdito belga ligado a las artes liberales va a ser Pierre Louis Guilhou, hermano del gran industrial Numa Gilhou que puso en Asturias a funcionar todo un emporio industrial como fue la Fábrica Mieres, frente a la cual hoy se encuentra el llamado Cementerio de los Franceses, uno de los enterramientos funerarios fuera de los lugares diseñados para ello, y en el cual está enterrado el magnate belga[2].

A Pierre Louis, de profesión pintor retratista, lo tenemos localizado en la primera logia que se instala de Gijón bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, que tendrá solo cuatro años de vida, pues pronto las garras de la monarquía isabelina haciendo patente la máxima de que la masonería iba en contra de los fundamentos de la Corona y el Altar, arremete con una orden fechada el 1 de mayo de 1853 disponiendo la persecución de las sociedades secretas.

Una desgraciada carta del Venerable de la logia gijonesa Joaquín Cabrera encontrada durante el registro de la logia de Gracia, (Barcelona) trajo para el taller gijonés fatales consecuencias produciendo el desbaratamiento de la logia y el encarcelamiento de algunos de sus dignatarios. Es precisamente en esa época y en las circunstancias que se dieron entre 1851 y 1853 cuando encontramos dentro de la logia a tan ilustre pintor retratista, que en marzo de 1853 va a ser elegido como Diputado ante el Gran Oriente de Francia, nombramiento que rehúsa puesto que tiene pensado partir como así lo expresa en carta ante el Gran Secretario del Oriente de Francia:

«Hagan el favor pues, muy queridos hermanos de no dar ningún curso a esta demanda. La logia había pensado sin duda que me instalaba para siempre en este oriente. Voy a escribir inmediatamente a la logia para testimoniar todos mis pesares por no poder por mi próxima partida cumplir el mandato que habían querido confiarme».

La estancia de Pierre Louis Guilhou, en la región viene determinada por la floreciente industria del vidrio que necesitada de profesionales, contrató a diversos artistas entre ellos a Guilhou, que reunía la doble condición de pintor y de daguerrotipista (dado que en ese periodo se denominaba retratista principalmente a aquéllos que utilizaban la técnica fotográfica para realizar retratos). Su estancia fue excesivamente larga, dada la escasa demanda existente, por lo que Guilhou debió estar vinculado al colectivo de artistas reunidos en torno a la fábrica de vidrio La Industria.[3]

Entre esa florida y exquisita mano de obra traída de la mano de Luís Truhán, estaban también prestigiosos doradores y grabadores de probada filiación masónica: Francisco Bronner, Milius Schmidt o un tardío Ulpiano Alonso.[4]

Otro fotógrafo de origen alsaciano, muy asentado en los bancos masónicos gijoneses es Louis Rapp, que aunque ejerce como fotógrafo local en Avilés, es un activo miembro de dos formaciones masónicas que se darán en la villa gijonesa, en la cuales se registra una primera estancia en la primigenia logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854) donde ejerce de Orador en 1852 y, Tesorero en 1853, coincidiendo en el tiempo con Guilhou.

En este período su signación profesional en el cuadro lógico de la logia es la de obrero del vidrio. Rapp no va a estar presente en la segunda formación masónica que se va a dar en la ciudad, pero en cambio sí va a participar en la siguiente formación en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), donde le encontramos como industrial.

Quien nos aporta la noticia de su instalación como fotógrafo en este caso en Avilés, es una vez más, Francisco Cabrifosse que nos indica en su obra Historia de la Fotografía en Gijón, que Louis Rapp cederá su estudio a otro fotógrafo miembro de la hermandad masónica. 

En esta logia que se circunscribe entre 1879-1886, hay otro litógrafo, que trabaja en una de las incipientes fábricas que se dan en Gijón, en concreto en La Asturiana, fabrica impulsada por Mariano Suárez Pola y que comenzará trayendo hasta sus instalaciones a diversos artistas litógrafos ingleses, entre ellos a Guillermo Goodwin, que trabajará en las dos últimas logias: Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad y, Amigos de la Humanidad.

En el primero de los talleres se iniciará un 14 de abril de la mano del venerable Apolinar Menéndez Acebal, en cuya ceremonia adoptará el simbólico de Milton. También participará en el taller más combativo de esta última década que trabaja bajo el título distintivo y acortado, de Amigos de la Humanidad, donde ejercerá en 1889 la función de 2º Vigilante, siendo a su vez uno de los firmantes del escrito que una gran parte de la comunidad extranjera y local, mucha de ella de militancia francmasona, haga llegar al alcalde Alejandro Alvargónzalez, de manos de vicecónsul británico Felipe Wals, para una posible ampliación y adecentamiento del Cementerio Civil del Sucu.

En 1886 tenemos localizado a otro fotógrafo asentado en Gijón y, que estuvo en activo hasta 1889, es José Bastide.[5] El estudioso de la fotografía F. Crabifosse, le adjudica un posible origen francés y, lo vincula a la colonia extranjera relacionada con la fábrica de vidrios, La Industria. Bastide como fotógrafo se establece en Gijón con un primer estudio hacia 1872, que ubica en la calle Álvarez Garaya, para trasladarse un par de años más tarde a una buhardilla de la calle Corrida nº 37, que hacía esquina con la calle Munuza,.[6] Un estudio fotográfico que será con mucho, el estudio de mayor tradición de la ciudad al ser ocupado por varios fotógrafos, alguno de ellos miembros de la masonería.

El trabajo de adaptación de la buhardilla para su futura expansión como estudio fotográfico es todo un documento acerca de las ideas que manejaba Bastide, que eran de una cierta envergadura, pues dicho establecimiento servirá de morada para otros profesionales hasta que las reformas urbanas que sufre Gijón entre la Dictadura de Primo de Rivera y el período republicano harán desaparecer el preciado edificio.[7]

La vinculación de este precursor de la fotografía con la masonería va a estar relacionada con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1888), en cuyo taller aparece con el simbólico de Demócrito.

Bastide pertenece a una logia de la cual solo existen los cuadros lógicos de 1879 y, 1880. Luego hay un vacío documental de seis años en los que se carece de cualquier noticia de las actividades o cuales fueron sus miembros , tal carestía termina al encontrar un pequeño filón de cartas firmadas por José Bastide como Venerable, y que están escritas entre 1887-1888. En ellas deja traslucir sus preocupaciones acerca de que Oriente pudiera auspiciar el taller que lidera, pues si bien el taller dependía del Gran Oriente de España (GOE), el deseo era irse con el Oriente que lideraba el Vizconde de Ros, el Gran Oriente Nacional de España (GONE).

También sus cartas dejan traslucir la persecución que sufrían los más combativos miembros de la masonería, que debido a dicha militancia eran expatriados profesionalmente a otros destinos, como deja entrever la carta que dirige Bastide como Venerable al Vizconde de Ros para que éste influyera en el Cuerpo de Telégrafos, para que un hermano del taller pudiera regresar desde Pravia (destino al que había sido expatriado por un superior de ideas carlistas) a Gijón y poder así incorporarse a las labores masónicas y a sus otras ocupaciones que le ayudaban a complementar su escaso sueldo de funcionario de telégrafos .

Profesionalmente Bastide era un aventajado fotógrafo que desde su inicial especialidad de «carte de visite» va a participar de una forma activa en las labores de divulgación de la profesión como medio de comunicación, para lo cual tomando como base el Ateneo-Casino Obrero imparte diversas conferencias de tipo científico, las cuales va a ilustrar con diapositivas, como así lo recoge la prensa local del momento.[8] Bastide va a tener además, una fuerte repercusión profesional, pues de su estancia y trabajos en la ciudad se recogen muchas noticias en la prensa local y regional.

Otro profesional de la fotografía que pasó por el estudio de la calle Corrida 37, fue Antonio Quiroga.[9] Victoria Hidalgo en su libro sobre la masonería asturiana del siglo XIX, le cita como miembro de la logia Amigos de la Humanidad, al que sitúa en la logia entre 1893-1894, con el simbólico Moherlesson. Sin embargo la presencia de este fotógrafo en la masonería hay que retrotraerla hasta la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, bajo los auspicios del GONE, como así lo afirman Nicanor Alonso como ex -Venerable, Luciano Coste como ex 1º Vigilante, el ex secretario Julio Peinado y el Maestro de Ceremonias Ricardo del Río, en un documento que expiden el 21 de febrero de 1905 y en el cual también indican que su compañero y hermano masón pasó por sus méritos del grado Rosacruz (18º) al grado 30º de Gran Elegido Caballero Kadosh.

En este documento hay una curiosidad, y no está tanto, el que Quiroga, se iniciara en una u otra logia o tuviera uno u otro grado, sino en la fecha de emisión de la carta: 1905. Esto significa que la masonería asturiana no concluye abruptamente a partir de 1898, sino que de algún modo irá perviviendo a través, fundamentalmente, de la logia Amigos de la Humanidad, que en esa época parece ser la única que tenía alguna actividad, al menos administrativa al firmar tal balaustre.

Y no deja se ser curioso que extiendan una documentación administrativa con sus respectivos sellos y cuños, cuyo hecho concluye con otro argumento y es, que la finiquitación de la masonería del siglo XIX que daba Victoria Hidalgo, no es tal, puesto que fuera de esos plazos que se marcaron en su día por dicha profesora, tenemos a otros miembros de la masonería asturiana pululando por diversos acontecimientos en representación de sus respectivas logias, como pudiera ser el caso de César Álvarez Cascos en representación de su logia, en el Congreso de Librepensamiento de 1902, cuyo taller se da por finiquitado mucho antes.

Es cierto que los vacíos documentales de las logias asturianas permiten muy pocas disquisiciones sobre los periplos curriculares de sus miembros, bien por ausencia de la documentación, bien porque los datos consignados son tan escasos que permiten pocas más averiguaciones, de ahí que la siguiente noticia que tenemos de Quiroga es el hecho de tenerlo ahora asentado en los valles de Madrid en el seno de la logia Progreso nº 88 con el grado 30, habiendo sido elegido para desarrollar el grado de 2º Experto en el período de 1905 al 1909.,noticia que se comunica mediante el Boletín del GOE en agosto de 1905. 

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año se le concede la plancha de quite. No deja de resultar paradójica la querencia de los francmasones por la logia Progreso de Madrid, pues estamos viendo que varios son los que se incardinan desde los talleres asturianos hasta ella y en otras ocasiones son otros los que dan el salto desde dicha logia a las tierras asturianas: así tenemos a Segy Martí, a Medina Farias y, ahora a Quiroga.

La irrupción de Antonio Quiroga en el mundo de la fotografía, rompe con los moldes clásicos, pues su Sociedad Electro-Fotográfica desde su concepción de fotógrafo ambulante, va a ir estableciendo toda una red de estudios por toda la península dependientes de una casa central que él mismo administraba. Siguiendo tal pauta abrió estudios en Málaga, Zamora, Salamanca, Bilbao, Lérida y aunque Crabiffosse le da como ausente de Gijón entre el año 1893 y 1894, lo cierto es que en ese curso masónico es nombrado para el desarrollo del importante cargo de Orador de la logia, que es imprescindible para el funcionamiento de la misma y no parece por las actas del taller que las ausencias sean notables.

Al estar el activo Quiroga en posesión de los altos grados masónicos, era lógico que tenían que abrirle muchas puertas en ese intento de expansión comercial, lo que es fácil de imaginar dada las relaciones de fraternidad y ayuda que se establecen entre masones, y está claro que tanto Quiroga como sus hermanos de sociabilidad podían prestarse valientes servicios, tal vez sea la explicación cabal de porqué encontramos al frente de su estudio de Oviedo al futuro francmasón Julio Pintado.

¿Tendría algo que ver en esa labor publicista y de favor el que ofreciera en Gijón en 1892 por 20 céntimos un retrato de Práxedes Mateo Sagasta, a la par reconocido hermano francmasón y Gran Maestre del Gran Oriente de España?

Contemporáneo a estos dos fotógrafos tenemos también a otro conocido profesional local, aunque aquí le traiga con la simplificación de nombres y apellidos que el tomó para firmar sus obras: Marceliano Cuesta. Sus apellidos eran García Menéndez Cuesta y García, y que a decir de Crabiffosse que le dio como nacido en Gijón, cuando es probable que fuese originario de Muñás de Arriba perteneciente a la parroquia de S. Pedro de Carcedo en el concejo de Valdés de donde era proveniente su familia. Será a través de los contactos que tuvo con distintos fotógrafos, concretamente con Carlos Mieg como se inicie en la fotografía hacia 1866. 

Abre su estudio en 1867 en la céntrica calle de Los Moros, lo cual le supone un fuerte desembolso, para lo que procede a hipotecar varios inmuebles que tenía en su tierra natal, auque las dificultades de pago son claras ya que tendrá que posponer los pagos hasta 1869.Realmente le costará salir adelante con dicho emplazamiento lo que le obligará a deambular con la cámara al hombro entre Gijón, Oviedo y Avilés, siendo en esta última villa donde ocupará un estudio cedido por su hermano de banco masónico Louis Rapp, el mismo que reseñábamos anteriormente.

Marceliano Cuesta se inicia en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), en la cual le encontramos mediante un cuadro lógico de 1886. En dicha logia procede a imponerse en la ceremonia de iniciación, el simbólico de Arquímedes. A pesar de tan expresivo nombre simbólico, Marceliano con su imaginaria palanca no puede levantar a su familia con la fotografía, profesión que abandona para dedicarse a otras labores más fructíferas, de hecho, en ese cuadro de miembros de la logia queda consignada su profesión como industrial. Era socio de una tejera en Cayés (Llanera) y, también entró en el sector de la destilería a través de la Alcoholera de Veriña, donde no solo terminó haciéndose con la propiedad, sino que además sus licores obtuvieron una medalla de oro en la Exposición Universal de Bruselas. 

Este inquieto francmasón activo republicano, cuya faceta política tocaremos más adelante, estuvo implicado así mismo en otras empresas y proyectos como fue la memoria sobre la piscicultura, que fue premiada en la Exposición Regional celebrada en 1899 en Gijón.

Su descendencia, fruto del matrimonio con Ramona González López, fallecida ya centenaria, le reportó siete hijos entre los que destacaron Jesús y Marceliano, por su afición al ciclismo en cuya actividad eran famosos, puesto que aglutinaban a su alrededor el mundo del velocípedo tanto lúdico como deportivo, del cual no solo conocían todos sus secretos, sino que además eran muy diestros en su manejo. Una foto de Marceliano (hijo) vestido de ciclista la podemos contemplar en el libro ya citado de Crabiffosse[10].

Ambos hijos fueron a su vez miembros de la masonería, Marceliano (hijo)[11] fue iniciado en febrero de 1924 en la logia Riego con el simbólico Watt y llegará a vestir el mandil de Maestro Masón (3º) en diciembre d e 1928, a causa de lo cual terminará siendo citado en la Causa General 155.

Su hermano Jesús,[12] que había nacido en Veriña (Gijón), el 26 de julio 1879, en su simbólico intentará recuperar sus viejas raíces familiares, para lo cual se autoimpondrá el nombre de Cangas de Tineo en una ceremonia que se celebra el 6 de octubre 1922, en el seno de la logia Jovellanos, donde pedirá la plancha de quite para poder constituir de forma regular la logia Riego, cuestión que se comunica al Gran Consejo del Grado 33, en diciembre de 1923. 

En marzo de 1931, Jesús Cuesta será dado de baja por falta de asistencia y pago. Y al igual que su hermano será citado como masón en la Causa General 155. 

Marceliano siguiendo buena parte de las pautas que se dan en los miembros de la masonería gijonesa va integrarse en el republicanismo federal, formando parte activa del Círculo Republicano Gijonés en cuya organización desempeñó en 1869 el cargo de secretario, formando parte de la candidatura para la Diputación Provincial de Asturias junto con Eladio Carreño y Melquíades Álvarez. Este último con el paso del tiempo formará parte de la masonería gijonesa del siglo XX.



[1] Son los tres principios que componen el lema emancipador y regenerador de la masonería.
[2] Así nos describe, Luís Miguel Piñera, en Los otros Cementerios de Asturias publicado en los suplementos de El Comercio, el pequeño cementerio mierense: «pequeño recinto de 300 metros cuadrados con tres palmeras al que se accede por una monumental escalinata y rodeado por unas cadenas. Todo en un manifiestamente mejorable estado de conservación a la orilla de la carretera. Allí está presidiendo, el mausoleo con la única inscripción de una estrella de cinco puntas la tumba de Numa Guilhou»
[3] ibidem. Página 145
[4] Todos ellos han sido tratados en el capítulo de este mismo libro titulado Pioneros
[5] Expediente de la logia AHN A-737/10-3.
[6] Dato que aporta Crabifosse en su libro de la historia de la fotografía en Gijón, y que se confirma en las cartas de Bastide al Vizconde de Ros, en una de ellas fechada el 4 de junio de 1888, aparece un sello de José Bastide “fotógrafo” C/ Corrida 37- Gijón.
[7] Proyecto que puede verse en el libro citado de Crabifosse, pag 30-31.
[8] Vesubio y las Ruinas de Pompeya. El Comercio, Gijón, 16/11/188. ; Los animales prehistóricos. El Comercio, Gijón, 27/11/1888.
[9] Expediente personal. AHPA expediente 3 legajo 385.
[10] Ibidem Pág. 134.
[11] AHN Expediente personal 6 Legajo 750.
[12] AHN expediente nº 17. Legajo 407.

Víctor GUERRA.
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