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14 diciembre 2013

LA REPRESION CONTRA LA MASONERIA EN ASTURIAS



Tras un cierto impass, de nuevo me pongo la pilas tal y como  ahora se dice, y empiezo con las entregas de distinto material histórico. Una visita que he hecho hace unos dais al Cementerio de Sucu en Gijón, pues me trajo a la memoria un trabajo que se hice  con motivo de  V Encuentro de Investigadores del Franquismo, que se realizó allá por el año 2003 en la Universidad de Castilla La Mancha.
Víctor Guerra

- Introducción.
Caída la II Republica y habiendo triunfado la rebelión militar que encabezaba el general Francisco Franco, éste entabla lo que se ha considerado como una de las represiones más persistentes en la historia de España, la represión de la masonería y lo hace a modo de cruzada personal, que conllevó la persecución total y tenaz contra la sociabilidad masónica española, a la que consideraba opuesta a los pilares sobre los cuales fundamentaba, buena parte, del ideario de su alzamiento: la religión y las esencias nacionales.

Tal acción dejará detrás de sí todo un reguero de destrucción que articularían una diversidad de organismos y estamentos represores como el Tribunal de la Represión y la Masonería y el Comunismo, que terminó abriendo expediente a 60.000 personas en todo el territorio nacional. Solo en Asturias se abrieron 929 expedientes. Sí tenemos en cuenta (según las documentaciones incompletas), que hay registrados en Asturias aproximadamente entre el siglo XIX (unos 560 masones); y en el siglo XX, podría haber otros tantos miembros. Ello nos puede dar una idea del volumen y la intensidad de la represión habida.

Represión, como hemos comentado, se inserta en unos desarrollos históricos de mayor amplitud que se remontan al siglo XVIII, Dicha represión alcanzó de forma individual a algunos liberales asturianos, tenidos con mayor o menor certeza como masones, como así sucedió con personajes como: Riego, Conde Toreno, Evaristo San Miguel, etc.

Al nivel de logias regularmente constituidas, tenemos constancia documental de la primera persecución sobre los primeros talleres masónicos que se dan en Asturias en 1850, en concreto sobre la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad (GOdF), que será desbaratada en septiembre de 1853 por una Real Orden de la Reina Isabel II, que termina llevando a galeras o al exilio a los dignatarios de la logia asturiana, y con ello devendrá el abatimiento de columnas masónicas en Asturias[1].

En 1898 se dará otra represión, más de carácter ideológico que policial, que traerá la desaparición de buen aparte de los talleres masónicos españoles, y la totalidad de los asturianos. Durante la II Republica, en octubre del 34, la masonería sufrirá un fiero zarpazo sobre algunos talleres como el Triángulo Costa de Turón. Labor represiva que tiene su continuación con una represión aún mayor con el triunfo del Alzamiento Nacional de Franco.
.- Los motivos de una persecución.
La actividad antimasónica en España tiene, como ya hemos reseñado, una larga trayectoria que viene ya desde el siglo XVIII, que no cesó, aunque fue por oleadas, hasta la implantación del régimen franquista. Etapa ésta última, la cual se puede considerar que fue la más intensa, aunque los trabajos antimasónicos podemos retrotraerlos hasta la II Republica, ya que en febrero de 1932 ya encontramos los primeros vestigios antimasónicos en el Manifiesto de Formación de la Juventud de Acción Nacional donde se habla de la declaración de la guerra al comunismo y la masonería.

Esta actividad antimasónica tomará distintos caminos que van desde acusar a militares como masones[2], o relacionar la masonería y el judaísmo tal y como hacían las derechas en 1933.

Pero no vamos aquí a entrar en un campo que ya han tratado profesores como Ferrer Benimeli, y Morales Ruiz, y otros[3], pero sí, queremos al menos, dar unas breves pinceladas sobre el tema para poder entender que es lo que se había producido, y su porqué.

Sobre la acción represora franquista hay quien estima, y Ferrer Benimeli, ya lo expuso en la obra citada, que buena parte de la articulación represora venía de una fobia de Franco:
“…Nunca fue un secreto desde los primeros momentos del Alzamiento, e incluso antes cuando fue nombrado Jefe del Alto Estado Mayor durante la República. Fobia que se mantuvo firme e invariable hasta su último mensaje público en el balcón de la plaza de Oriente el 1º de octubre de 1975 cuando afirmó que contra España existía “una conspiración masónico-izquierdista en la clase política en contubernio con la subversión comunista terrorista en lo social”[4].

Fobia que se apoya, o fundamenta, en que la masonería es la causa y efecto de la decadencia y degeneración de España, lo cual le sirve a Franco como medio para articular una represión sobre la sociabilidad masónica de cara defender su propio régimen de lo que consideraba una conspiración, que tal como nos expone Fusi estaba “basada en una formidable y obsesiva superchería: en la idea de que toda la historia contemporánea no era sino el resultado de una gigantesca conspiración masónica (dentro de la cual España, era objetivo preferente)”[5].

También el profesor Ferrer Benimeli ha trabajo sobre una supuesta pertenencia o petición de entrada de Francisco Franco en masonería, y la posibilidad de que éste pudiera haber sido rechazado dado su ambicioso carácter, y éste podría se uno de los motivos que en parte pudieran haber desatado su furia contra una organización que según sus ideas pretendió cortar sus planes[6].

Fuera como fuese, o la causa que lo originase, pues hay quien llega hablar del carácter paranoico del General Franco, el caso es que la represión franquista sobre la sociabilidad masónica puede considerarse como una de las más crudas que recibieron en España los Hijos de la Luz, o Hijos de la Viuda[7], cuya intensidad puede observarse en los distintos decretos que éste dictador articuló a lo largo de la vida el régimen para acabar con la masonería[8].

.- Los órganos y decretos de represión.

La existencia del Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, y su amplia sección dedicada a la masonería, nos permite rastrear en toda su dimensión la profundidad del trabajo antimasónico franquista, que podemos comprobar al bucear en las amplias bases documentales en las que se observa que la represión en sus primeros momentos cometió todo tipo de tropelías, cuestión que fue tomando con el paso del tiempo otro cariz:

“Posteriormente con la intención de darle una forma legal, redactando una muy específica legislación antimasónica, que si en un principio fue la misma que afectaba a todas las personas, grupos u organizaciones favorables a la causa republicana, pronto se individualizó, teniendo como pilar fundamental de la misma a la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 marzo de 1940”[9].

La represión en Asturias como se comprueba por esas mismas fuentes documentales, empieza con las primeras pesquisas que se efectúan de forma poco regularizada, sistemática y rigurosa, produciéndose incendios y pillajes en las distintas sedes masónicas, tanto de Gijón, como en Oviedo donde estaban radicadas las sedes masónicas.

Tal represión se articula mediante la mano de diversos estamentos como las checas de Falange, pues serán éstas las primeras en entrar en las sedes masónicas asturianas, aunque tampoco atrás se quedó la propia policía o el ejército, pues cada uno de dichos cuerpos u organismos, mantenía como tesis que eran de su responsabilidad la actividad de control y represión de los enemigos del régimen.

La realización de estas razias era fruto de varios decretos y órdenes que se venían sucediendo, como ya hemos visto anteriormente, y que arrancan con la publicación del decreto en septiembre de 1936 dictado por la Junta de Defensa Nacional en Burgos, y firmado por quien se cree que había sido miembro de la masonería el General Miguel Cabanellas, que declara en su primer artículo fuera de la Ley a:

“Todos los partidos políticos y agrupaciones políticas o sociales que, desde la convocatoria de las elecciones celebradas en fecha 16 de febrero del corriente alo han integrado el llamado Frente Popular, así como cuantas fuerzas han tomado parte en la oposición hecha a las fuerzas que cooperan al movimiento nacional”[10].

Si esto no fuera poco, o no estuviera claro, el propio Franco desde Santa Cruz de Tenerife publica otro Decreto, en el cual se expone “que la francmasonería y otras asociaciones clandestinas son declaradas contrarias a la ley. Todo activista que permanezca en ellas tras la publicación del presente edicto será considerado como un crimen de rebelión”[11].

Para articular, esta descoordinación que se empezaba a dar con respecto a la represión de la masonería y a otras organizaciones, se crea el 20 de abril de 1937 la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (O.I.P.A.) dependiente de la Secretaria General del Jefe del Estado. Esta oficina tenía como misión entre otras, “recoger” o requisar todo tipo de material y propaganda del enemigo, entre los que se encontraban las sociedades masónicas, y como no, la Liga de los Derechos del Hombre.

En esta tarea, no se escatimaban esfuerzos, y por tanto era obligado dedicar a tal labor todos los entes civiles y militares disponibles, como así requerían los encargados y delegados de tales instituciones.

Más tarde en julio de 1937, se organiza en Bilbao el departamento de Recuperación de Documentos, que utilizaba todo tipo de material recogido para obtener antecedentes políticos-sociales, aunque ya meses antes venía operando la llamada Delegación de Asuntos Especiales, “centrada de forma primordial en la recuperación de todo aquello relacionado con las sectas, con la intención de identificar y sancionar a sus miembros”[12].

Al frente, de buena parte, de este aparato de recogida organización documental va a estar Marcelino de Ulibarri y Eguilaz, que es nombrado Delegado de Asuntos Especiales y Delegado de la O.I.P.A en febrero de 1938. Aunque un poco más adelante se va a instrumentalizar la Delegación del Estado para la Recuperación del Documento, órgano creado en abril de 1938, bajo el mando del Ministerio del Interior, y cuyo puesto supremo también ocupó hasta 1944, año en que se unificaron los diferentes servicios bajo la denominación de Delegación Nacional de Servicios Documentales, con un nuevo delegado al frente y dependiente de la Presidencia del Estado: “conformando con la documentación masónica el núcleo de la denominada Sección Oficial”[13].

Tal aparato represor, acabada la guerra, sirvió como fuente de información para aquellos estamentos que demandaban información para ejercer la labor represiva tanto policial como judicial. En el Boletín Oficial del Estado del 13 febrero de 1939, también en Burgos, se dicta la Ley de Responsabilidades Políticas, que será cuando se citan de forma específica a las logias masónicas.

Todas estas medidas legislativas de carácter represivo culminaran en la famosa Ley de Represión de la Masonería y del Comunismo, del 1 de marzo de 1940, y por ende se va a constituir el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, presidido por el general Saliquet, que en 1963 dejará paso finalmente al Tribunal de Orden Publico.

Volviendo a la Sección Especial que quedó bajo el Tribunal, hay que hacer constar su trabajo y laboriosidad, que era intensa y encomiable para el régimen, pues tal y como sé referenciaba en 1938, contaba en su haber con 14.930 expedientes individuales; 26.148 fichas; 246 expedientes de asuntos importantes sobre actividades masónicas; 394 expedientes de logias españolas: 257 de logias extranjeras; clasificado 1.300 libros de actas y administración de logias.

La represión en Asturias: puntos de comienzo.
En Asturias la centralización masónica que se dio en el siglo XX, hizo que el grueso de las logias asturianas se reuniera en torno a la sede e la Gran Logia Regional del Noroeste[14], sita en Gijón, en la calle de La Playa 3.

Sede en la cual entran, el 22 de octubre tras caer la ciudad, los Servicios Especiales que constatan en un atestado que ha habido diversas quemas de documentaciones en el patio de la sede masónica. Tal vez ello nos aporte la explicación del porqué la documentación masónica en Asturias, referida a cuadros de miembros y demás concluye en 1928.

El material que se van a encontrar los Servicios Especiales, y es el que se incluye en el sumario instruido por la Auditoria de Guerra de la 8ª Región Militar, va a dar lugar a un fuerte encontronazo entre distintos servicios y personajes como el Alférez de Complemento del Cuerpo Jurídico Militar: Ángel Colmeiro Laforet, juez especial en la causa general 155/1937, y D. Marcelino Ulibarri, que terminó recibiendo la documentación hallada, tiempo después en concreto el 4 de febrero de 1944, o sea 6 años de batalla para hacerse con los sumarios y documentaciones, a cuya entrega se resistían los militares, y en concreto el alférez Colmeiro, que en 1940 terminaría siendo desplazado como Registrador de la Propiedad de los Territorios del Golfo de Guinea.

He aquí una muestra de las tensas relaciones entre Colmeiro y Ulibarri:

“Creo haberle explicado el motivo de la deficiente información que usted tiene a este respecto, y siento que después de haberle estado en ésa y hablado personalmente con usted, siga creyendo que poseo determinados documentos que nunca tuve en mi poder, Ya sabe lo fácil que es especular en esta materia, y previniéndome contra ello, desde que me encargué de la tramitación del Sumario que instruyo, he tenido especial cuidado de dar recibo especificado de todos los efectos que me han sido entregados”[15].

Al respecto se ha trabajado con la hipótesis de que Colmeiro, tuviera relación con la masonería a través de un familiar cercano, o que simpatizara con los ideales de la organización, y por ello hiciera lo posible por entorpecer las labores de represión del régimen franquista.

Como dato novedoso comentar que Carlos Colmeriro Laforet, posible hermano de Ángel Colmeiro, en 1954 era miembro del Hospital de Vigo y miembro de la Sociedad de Eugenics (Eugenesia) donde también había prestigiosos masones como V.P. Cockburn Presidente del Club Internacional de Masónico y de la Sociedad de Estudios Masónicos.

Finalmente Ulibarri se hace cargo de los muebles, libros y objetos de las logias gijonesas que fueron cargados en dos vagones de tren y llevados directamente a Salamanca donde se instaló con ellos una logia figurada, que aún hoy se puede visitar. A falta de un trabajo investigativo más profundo que arroje mejores conclusiones, tal vez podemos adelantar que esa acción del alférez Colmeiro, salvó a muchos masones, que por una u otra razón no pudieron embarcarse camino del exilio, y esa tarea, tal vez, cooperó a que se dieran tan pocas represalias de muerte en la zona asturiana, ya que la pronta aparición del ejército debió favorecer al establecimiento de los pertinentes canales legislativos.

Los masones asturianos pasaron, casi todos, salvo aquellos que emprendieron la larga huida hacia el exilio, por manos de los distintos organismos de la represión, y todos fueron a su vez, estuvieran o no presentes en la región, inculpados en la Causa General 155. En un momento que estimamos sea el año 1940, los organismos pertinentes de la represión aportan un listado de 196 masones asturianos inculpados como miembros de la masonería.

Por otro lado la represión que se ejerció sobre los masones llega hasta 1964 con la derogación del Tribunal de Orden Público, cuestión que queda patente, ya que esa misma fecha se están pidiendo informes sobre algunos de los masones asturiano, a los cuales se les requería presentarse ante las instituciones judiciales en la capital de España[16].

[1] Víctor GUERRA, La primera masonería gijonesa. 150 aniversario del Gran Oriente de Francia en Asturias.
Diario La Nueva España, 8 de mayo 2003.
[2] Tal como hizo el diputado Cano López el 15 de febrero de 18935 que presentó una proposición “no de Ley” de cara a separar a los militares del las fuerzas armadas que fueran miembros de la masonería .
[3][3] ,.José .A FERRER BENIMELI: El Contubernio juedo-masonico-comunista. Edt. Siglo XXI. Madrid 1982. Juan José MORALES RUIZ.: La publicación de la ley de represión de la masonería en la España de postguerra. (1940) Diputación de Zaragoza. 1992. Por otro lado, ha sido un tema muy tratado dentro de los distintos Symposiun Internacionales de Historia de la Masonería Española organizados por el CEHME.
[4] Juan José, MORALES RUIZ: La publicación de la ley… pag139.
[5] Juan Pablo FUSI.: Franco. Ediciones El País. Madrid 1985.
[6] José A. FERRER BENIMELI, Franco contra la masonería. Revta Historia 16 nº 15, julio 1977. Madrid. Es interesante al respecto el trabajo Miquel DE FIGUERAS I VALLES, Porqué Franco no fue masón. 1984.
[7] EL término de Hijos de la Viuda es una expresión bíblica por la que los masones se designan a sí mismos, y que está tomada de “Los Reyes 17;1-24”. Cuando Elías resucita el hijo de la viuda Serepta. Hiran también es hijo de una viuda de la tribu de Neftal . La viudez significa en la tradición hebrea “ ser despojado” también está relacionado con el mutismo, incapacidad para articular palabras; así es como el término “hijos de la viuda” cobra el significado: “Los masones son aquellos que, mudos y despojados en este mundo de exilio, esperan ser rescatados por el maestro” .También se denomina a los masones como Hijos de la Luz que en masonería se refiere al conocimiento iniciático que los masones pretenden adquirir. “Conocer la Luz” es conocer la verdad, adquirir la conciencia de un centro y en consecuencia de fuerza espiritual.
[8] La legislación antimasónica que promulgó el Generalísimo fue la siguiente:
15 Septiembre de 1936, Decreto contra la Masonería, dado en Santa Cruz de Tenerife; 21 de Diciembre 1936 Decreta de Destrucción de las inscripciones o símbolos masónicos; 9 de Febrero 1939 Ley de Responsabilidades políticas que incluía todas las logias masónicas; 1de Marzo de 1940 se dicta la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo; 18 de Septiembre de 1942 Decreto de la presidencia del Gobierno aumentando los Servicios del Tribunal Especial; 9 de Junio de 1943, Orden del Ministerio de Hacienda sobre las instrucción de apoderamientos; 19 de Junio 1943 Decreto del Ministerio de Justicia designando el Fiscal de la Causa General; 25 de Noviembre 1944 Ley de la Jefatura del estado determinando los derechos pasivos a los separados del servicio por aplicación del la Ley de 1 de Marzo de 1940; 13 de Abril de 1945 Decreto del Ministerio de Justicia anulando la Ley de 9 de Febrero de 1939; 23 de abril de 1945 Orden del Ministerio del Ejército sobre las retribuciones a suboficiales separados del servicio por aplicación de le Ley del 1 de Marzo de 1940; 27 de Junio de 1945 Orden Ministerio de Justicia instando al cumplimiento del Decreto del 13 de Abril de ese mismo año; 26 de Diciembre de 1945 Orden del Ministerio de Justicia suprimiendo la sección para informar a mediadores; 2 de Diciembre de 1963 Ley de la Jefatura del Estado nº 154/63 creando el Juzgado y Tribunal de Orden Publico y ejercerá las competencias del Tribunal Especial; 8 de Febrero de 1964 Decreto de supresión del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo.
[9] M.A JARAMILLO GUERREIRA, Documentación masónica para la represión de la masonería. La Masonería Española entre Europa y América. VI Symposiun Internacional de Historia de la Masonería Española. Zaragoza 1993. pag. 815 sgtes.
[10] Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España año de 1936, 16 de septiembre. Burgos.
[11] Decreto dado el 15 septiembre de 1936 en Santa Cruz de Tenerife.
[12] M. A J ARAMILLO GUERREIRA. Documentación Masónica…pag. 818.
[13] Ver Ibidem. pag. 818.
[14] Esta Gran Logia Regional era el órgano coordinador de la masonería asturiana y gallega, en dicha sede se reunían además de la Escuela Neutra, la logia Jovellanos, la Riego, el Capítulo Rosacruz Alberto de Lera.
[15] AHNS Legajo 625 A. Exp. 14.Carta dirigida a D. Marcelino Ulibarri el 2 de abril de 1938. Por otro lado existe un detallado sumario de lo incautado en la logia gijonesa.
[16] Documentación recogida en le Archivo Histórico Nacional de Salamanca.

Trabajo Propiedad @ VICTOR GUERRA




























































04 abril 2013

Dos nuevos libros sobre la masonería en Asturias

Estos días estamos de celebración, por un lado el editor de este blog ha reeditado un viejo texto de Pedro González Blanco del que ya se ha hecho eco este blog, y ahora es el Diario La Nueva España, la que reseña en su suplemento CULTURA, la citada obra con este texto:

 LA MASONERIA image

El libro “La Masonería” se abre con un estudio preliminar de Víctor Guerra, que introduce al autor, la obra y el contexto histórico, y en que analiza este libro editado en 1934 y escrito por un asturiano natural de Luanco: Pedro González Blanco, miembro de una saga familiar de traductores y narradores como Andrés y Edmundo González Blanco.

El periplo vivencial de Pedro González Blanco por las «Américas» incardinado en las andanzas de Carranza o Pancho Villa ya constituyen toda una experiencia novelística, aunque lo que en dicho texto expone Pedro González Blanco en La Masonería es una visión de un Maestro Masón que en apenas tres años dirige tras la II República una de las más prestigiosas revistas masónicas: Latomia, y desde esa experiencia que dejó como herencia cuatro voluminosos tomos, se lanzó a escribir este opúsculo con la intención descorrer los velados tópicos sobre la masonería, tocando temas tan actuales hoy en día como la expulsión de los Jesuitas y el duque de Alba, los trabajos de Fray Benito Feijoo sobre los Muratores, o los propios orígenes de la masonería, o si ésta añeja sociabilidad puede ser considerada como una Sociedad Secreta

FICHA DEL LIBRO

Título: Cuadernos de cultura    Subtítulo: La Masonería
Autor: Pedro González-Blanco     Estudio preliminar: Víctor Guerra
Colección: Serie Azul (Textos históricos y clásicos)
1ª edición, enero 2013
ISBN (edición impresa): 978-84-94095-00-9   ISBN (edición digital): 978-84-94095-01-6
Depósito Legal: AS-03995-2012
Tamaño: 210 x 140 mm   Páginas: 118
PVP: 11 euros 

LA MASONERIA EN ASTURIAS (1931-1939)

la-masoneria-en-Asturias

El otro texto sobre masonería  LA MASONERIA  EN ASTURIAS 1931-1939 que ha merecido la reseña del escritor y ensayista Julio Antonio Vaquero Iglesias, ha dio la tesis doctoral de Iván Pozuelo Andrés, que  aún no he podido leer , pese a ser Don Iván miembro del CEHME y residir en Asturias, pero digamos que nuestros aconteceres en la cuestión masónica e incluso en la visión sobre la masonería, espero con impaciencia la llegada de dicho libro, para su oportuna reseña, pero ya adelanto que con D. Iván Pozuelo ya he tenido alguna controversia dialéctica sobre sus exposiciones historiográficas masónicas.

En todo caso ya la dirección de la tesis, sin menoscabar el talento de su director, David Ruiz, significado historiador de las ideas marxistas, ya me pone un poco en “jaque” y conociendo al autor, pues digamos que estoy sobre ascuas y más teniendo en cuenta algunas otras afirmaciones del reseñador del texto que les dejo a continuación:
Lesa dejo en espera de la llegada de dicho libro con la reseña comentada

Una masonería liberal y conciliadora

El historiador Iván Pozuelo Andrés traza en un estudio el perfil de los masones asturianos durante la II República

01.04.2013 | 09:10   Una masonería liberal y conciliadora

Las referencias históricas a la masonería han venido adoleciendo de modo recurrente de dos sesgos ideológicos. O bien se ha tendido a interpretar su actuación desde las propias posiciones de la institución con un enfoque parcialmente positivo. O al contrario, desde las visiones antimasónicas de la derecha tradicional y conservadora, se ha dado y construido sobre ella una verdadera leyenda negra haciéndola responsable decisiva de casi todos los episodios históricos de los que la derecha abomina. Por ello, la visión historiográfica académica que ha ido desarrollándose en los últimos tiempos sobre la organización masónica ha tenido, sin duda, que combatir las mixtificaciones que han originado una u otra de esas visiones y tratar de ofrecernos una explicación objetiva y desmitificada sobre su actuación y significado históricos.

Es en ese contexto historiográfico académico en el que hay colocar este libro de Iván Pozuelo Andrés, licenciado en Historia por la Universidad de la Sorbona-París I, La masonería en Asturias (1931-1939), publicado por el Servicio de Publicaciones de nuestra Universidad. Obra que ha tenido como origen su tesis doctoral presentada en la Universidad de Oviedo y dirigida por el profesor David Ruiz.

Nuestro flamante doctor trata de desvelar en el libro la actuación de la sociedad masónica en Asturias en los años treinta del pasado siglo precisamente cuando se desarrollaron dos momentos históricos sobre los que las interpretaciones sesgadas mencionadas insistieron ya en el momento de producirse y posteriormente. Me refiero, claro es: a la etapa propiamente republicana, con su momento de máxima tensión: la revolución de 1934, y a la Guerra Civil.

A través principalmente del método de la prosopografía -esto es, de la reconstrucción de biografías de los masones asturianos-, Pozuelo ha analizado su actuación política en esas dos etapas, así como su sociología y sociabilidad: organizaciones, número, ideología política, y la represión política que padecieron tras el fracaso del movimiento insurreccional de 1934 y la derrota en la Guerra Civil. Y ha llegado así a unas conclusiones que echan por tierra las interpretaciones sesgadas que sobre la actuación de la sociedad masónica en Asturias propalaron tanto los ideólogos de la derecha ya en el momento de los hechos y durante la etapa franquista como las que posteriormente en sentido positivo propaló la propia masonería.

La masonería asturiana del siglo XX supone una discontinuidad en relación con el inicio de la Orden en nuestra región en la segunda mitad del siglo XIX. Fue, sobre todo, el resultado de un nuevo proceso de implantación de la institución y difusión en Asturias en 1911, 17 años después del final de la última logia de la masonería asturiana surgida en el siglo anterior. En esa nueva fase su despegue se produjo en la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera y su centro siguió siendo la ciudad de Gijón, donde siempre destacó la logia Jovellanos. Y sus miembros estuvieron políticamente vinculados en su mayoría al Partido Reformista de Melquíades Álvarez, siendo su principal dirigente hasta su fallecimiento en 1932, Alberto de Lera, que llegó a ser Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste.

En 1931, la masonería asturiana contaba con 198 afiliados, 90 de ellas miembros de la logia Jovellanos de Gijón. Tras la muerte de De Lera, la mayoría abandonaron el reformismo melquiadista en que habían militado y se integraron mayoritariamente en el recién creado Partido Radical-Socialista. Y otros en menor número se afiliaron en los partidos republicanos de derecha y centro e, incluso, hubo entre ellos, rizando el rizo de la contradicción ideológica, algún líder del movimiento obrero asturiano como el socialista Teodomiro Menéndez y el anarquista Eleuterio Quintanilla. La extracción social dominante de los masones asturianos procedió dominantemente de la mediana y pequeña burguesía. Y su número descendió a lo largo del período republicano debido, en parte, a la represión a que fueron sometidos después de la Revolución de Octubre.

Contra las interpretaciones mitificadoras que hemos mencionado o la que mantuvo el dirigente socialista Amaro del Rosal acerca de que los masones fueron los responsables de la derrota obrera en la insurrección de Octubre, el autor constata que la masonería a nivel institucional no participó decisivamente ni en la llegada del régimen republicano, ni en la Revolución de Octubre, ni en el Frente Popular ni tuvo una intervención relevante en el curso de la Guerra Civil en Asturias, aunque particularmente y, con las ideas masónicas amueblando su cabeza, muchos de ellos sí tuvieron una destacada actuación en todos esos acontecimientos, Y, además, muchos aspectos de aquellos acontecimientos influyeron de diversas maneras y de modo decisivo en la propia masonería asturiana, como hemos señalado, por ejemplo con la represión que padecieron, resultado de la percepción no objetiva que los actores del momento tuvieron de la intervención de la masonería.

Sin duda, y más allá de ciertos defectos de la estructura del contenido y errores de forma que pueden dificultar y hacer más trabajosa su lectura, la principal virtud de este libro es que cubre, desde luego, un casi vacío en la historiografía de Asturias.

Y, sin duda, la conclusión final a la que llega el autor tras su análisis acerca de la función histórica de la institución masónica asturiana y española de aquellos tiempos nos parece en cierto modo aceptable. La masonería, de inspiración liberal y reformista, trató de difundir y practicar una actitud conciliadora de clases que, en resumidas cuentas, no conducía sino al afianzamiento y legitimación del sistema liberal capitalista. Actitud conciliadora que, por cierto, no la libró de ser objeto de la implacable represión franquista.

Julio Antonio Vaquero Iglesias

FICHA DEL LIBRO
LA MASONERÍA EN ASTURIAS, 1931-1939  de POZUELO ANDRÉS, YVÁNEDITORIAL  Universidad de Oviedo. Servicio de PublicacionesMATERIA  Francmasonería y sociedades secretas |Historia social y cultural | Asturias, Principado deNº PÁGINAS  332ISBN  978-84-8317-954-3    EAN  9788483179543FECHA PUBLICACIÓN  01-01-2013













09 junio 2012

MASONES EN LA CUENCA DEL CAUDAL, a propósito de Molleda Valdés…

Si la envidia fuese tiña….entre Edipo y Narciso


Hace unos días daba una conferencia en el Valle del Caudal (Mieres), sobre Masonería en la Cuenca del Caudal, al igual que lo hice  hace unos meses  junto a mi amigo Ernesto Burgos, aunque en esa ocasión el tema estuvo más relacionado con la temática de La Masonería y la revolución del 34.

En estas conferencias aporté algunos nombres ya conocidos de masones, divulgados también  por algunos otros historiadores, y recientemente por  Ernesto Burgos, cuya labor de divulgación  se basa en sus propias pesquisas,  pero tambien en el trabajo que vamos desarrollando a modo de labor colectiva con intención de levantar el edificio de la memoria histórica, otros historiadores y estudiosos del tema, y como parece que eso enfada y fastidia, y saca rosáceas ronchas a algunos hiramistas de pro, pues parecen que se dedican a presentar lo publicado, como fruto de un trabajo personal que lo es como sucede en el  caso de Ernesto Burgos, pero también hay algo más que no se dice y se sabe, al menos por quien presenta la cuestión en un post reciente. y me explico.

Estos días  me  he encontrado con un post de un Hermano Masón asturiano  que reseñaba  el trabajo de Ernesto Burgos sobre Juan Molleda Valdés,  estoy hablando del Blog Memoria social y Masónica***  en el cual se  presentaba como el no va más de la investigación un artículo que se publicaba en el Diario La Nueva España, edición local de Las Cuencas, y firmado por el  amigo Ernesto, desde aquí debo decir que sabe trabajar muy bien los temas masónicos. Pero este cicatero Hermano tal vez por aquello de meter dedos en los ojos ajenos y negar  el pan y la sal a otros, a la vez que  demuestra que ignora su propia historia masónica, pues hay que tener en cuenta que varios de los trabajos sobre Juan Molleda Valdés, se escribieron de mi mano cuando compartía con dicho Hermano responsabilidades en la logia Rosario Acuña, o sea  que nunca leyó una sola línea de lo que escribía en aquellos lejanos años  2005 y se le entregaba;  y ahora nos presenta el artículo de Ernesto Burgos, yo creo que pasa fastidiar  meter en el lío, sin venir a cuento intentando decirnos que la buena labores que hacen otros, y lo malo que somos los demás...

Bendita cultura la que tienen algunos notables masones que no leen aquellos trabajos que se les ha entregado en el taller  por lo cual dado lo que dicen  ni si quieran han ojeado ni una sola pagina de los entregado o lo publicado, o si lo hicieron todavía es peor, porque supone bastante mala leche ignorar...

A este Hermano Masón de la logia Rosario Acuña, habrá que recordarle que sobre Juan Molleda Valdés se escribió esto:

“Masonería y la Revolución de Octubre de 1934
 LOS TERRITORIOS MINEROS y LA MASONERÍA.
En Asturias la presencia de la masonería, tanto en un siglo como en otro, (siglo XIX y XX)  mayoritariamente hay que significar que su presencia se recoge en las grandes ciudades, en el caso que nos ocupa, la presencia masónica se circunscribe a Gijón, Oviedo y Avilés,  y con alguna otra ramificación hacia el Occidente asturiano llegando su registrase su presencia en los concejos de Belmonte, Luarca y Navia en el siglo XIX, y en Grandas de Salime en el siglo XX; y menos hacia el Oriente; donde los únicos talleres que se registran son Luz de Bimenes en el siglo XIX, en el Concejo del mismo nombre y el Triángulo Ferrer en la primera mitad del siglo XX en Nava.[1]

Si echamos pues, un vistazo al mapa de Asturias, veremos que el espacio que queda por cubrir es toda la parte sur del territorio, aquella donde la presencia agroganadera es importante, sector que no suele vincularse a la masonería, no sé si llega a tan solo dos casos de agricultores asturianos en el seno de los Hijos de la Luz; otra ausencia importante de la Orden es la que se registra en el ámbito minero, donde solo tuvo una pequeña punta de lanza en Turón con el triángulo Costa.

Pero si bien los territorios mineros asturianos no fueron fértiles a la hora de suscitar el trabajo en logia, no por ello dejó de haber una presencia entre las gentes mineras de singulares francmasones muy incardinados en la vida social y cultural de dichos valles.

En cuanto a la presencia de francmasones  en el valle del Caudal, si bien no fue un enclave masónico importante pues tan solo se registra la presencia de un pequeño taller en Turón, no por ello dejó se ser una excelente cantera de la denominada Orden Hijos de la Viuda, más en el siglo XIX, que en el XX. Aunque en honor a la verdad también hay que decir que no están vaciados al completo las nóminas de masones del siglo XX, y menos aún definidas sus pertenencias u orígenes.

Un primer acercamiento pues a la masonería o francmasones que provenían u eran originarios del valle del Caudal nos presenta un interesante cuadro que tuvo esta membresía masónica[VGG1] :

Molleda Vázquez, Juan

Nataniel

Caballeros de la Luz 1886 * Mieres Empleado particular
Álvarez Robles, José Cazalla Nueva Luz 1880 Mieres Secrt. Ayuntamiento
Álvarez Cienfuegos , Carlos Rcchefort Nueva Luz 1880 Mieres Suplente “
Suárez Torres, Manuel Pelayo Nueva Luz 1880 Mieres Capataz de Minas
Vázquez Prada, Braulio Villalar Nueva Luz 1880 Mieres Propietario
Sela Sampil, Inocencio Oviedo Nueva Luz 1880 Santullano Abogado
Álvarez Clos, José Trafalgar Nueva Luz 1880 Mieres Industrial
Sela Castañón, José Aristóteles Nueva Luz 188 Mieres Capataz de Minas
Rozada Diaz, Paulino Torrijos Nueva Luz 1880 Mieres Militar
García Canteli, Rafael Milan Nueva Luz 1880 Mieres Maestro Tornero
Belugan Cabibel, Agustín Cambronne Nueva Luz 1881 Mieres Pagador
García Cañete, Rafael Ordoño 18º J. González Río Mieres Tenedor
Fernández, Julio César J. González Río Mieres Comisionista
Vigón Braulio Martinez Marina J. González Río Mieres Comisionista
Fernández Nespral, Demetrio Arístides J. González Río Mieres Empleado
Muñiz, Dionisio Estrabón J. González Río Mieres Empleado FC
Quintana Lavilla, Eugenio J. González Río Mieres
Esta nómina de  hiramistas, algunos son desconocidos, y es muy difícil  la localización de su currículo social y masónico más allá de los datos que se recogen en la actas de las logias y en los escasos cuadros lógicos de las logias.”


Pero es más,  por ejemplo de Juan Molleda Valdés, sabemos  también desde hace un buen porrón de años lo que escribió  Pedro Álvarez Lázaro en su libro: La Masonería . Escuela de formación del Ciudadano. La educación interna de los masones españoles en el ultimo tercio del siglo XIX. (Madrid 1998) en cuyo libro  nos da la referencia de su carta a Las Dominicales de Librepensamiento.

También se hace eco de esa carta de Las Dominicales de Librepensamiento, el profesor de la Universidad Libre de Bruselas, Jean Pierre Bastian,  y también Manuel León en el trabajo” Protestantes y Masones”  con el cual he trabajado y avanzamos sobre este personaje varios apuntes en un trabajo conjunto sobre evangélicos y librepensamiento, y   en él aventuramos que por la adopción del nombre simbólico, es muy posible que estemos ante  un masón evangélico, lo cual explicaría su posición muy consubstancial con la expuesta  por otros famoso masón y evangélico: Juan Emeterio Fuente:

la masonería no es una religión, y por eso no tiene dogma religioso alguno; es una asociación de hombres libres y honrados, y por eso no solo admite cristianos de todas las religiones, sino también judíos, mahometanos y hasta paganos y salvajes son miembros de ella... Y solo exige la creencia en el G.A.D.U. (Gran Arquitecto del Universo) dejando que cada uno busque a Dios a su manera y sin mezclarse en su conciencia... La masonería no se mezcla con la vida de la Iglesia, los medios de que se vale para alcanzar su objetivo son muy diferentes... La masonería busca primero el amor, le anima y le fortalece primero la fe y la esperanza, La iglesia forma el ser espiritual del hombre en contraposición con su naturaleza carnal, le hace dirigir su mirada hacia el cielo, a la vida eterna”.  Con estas palabras se abría la sesión inaugural del templo masón gijonés, pero las actuaciones en el campo civil y en especial la defensa de las libertades, estarían apoyadas también por las iglesias de Oviedo y Gijón, siendo José García Rubiera, primer protestante de Gijón, otro de los activistas que promovían la libertad frente la dominación clerical.

Nos dice Víctor Guerra que los combativos hermanos “Prin” y “Gravina” con el visto bueno Venerable “Melanchton”, atacaron duramente a los jesuitas que estaban construyendo el Colegio de la Inmaculada, expresándose en términos como estos: “ ellos intentarán apoderarse de la enseñanza para sembrar sus perniciosas doctrinas. Mas ¿lo conseguirán? ¿Verá impasible el espíritu de Jovellanos desaparecer su obra? ¿Dejará que la tierra donde nació sea humillada bajo la despótica tiranía? ¡Oh ! No. El jesuitismo lleva consigo la maldición de Dios y la maldición de la sociedad; la sentencia de muerte está promovida contra él
Más datos  sobre este tema, los pueden encontrar en Historia del Protestantismo en Asturias” de Manuel León

En todo caso  hay que significar que sobre el Hermano  Molleda, por mi parte  escribí esto en el año 2005: ( Es una pena que el Hermano Masón estuviera en esos momentos y ahora más atento a sus labores personales, y a crear sus propias redes propias y estrategias de eliminacion  de competencias  que al trabajo de los Hermanos de su taller)


Decía o más bien escribñia en el año 2005    “Luego tenemos otro librepensador en la figura del mierense Juan Molleda Vázquez, miembro de la logia Caballeros de la Luz, y de simbólico Nataniel, que tanto recuerda a estereotipos religiosos protestantes. 

Este mierense es autor de la novela El hijo del infortunio, o historia de un desgraciado, editada en 1882 en la Imprenta y Litografía Vicente de Madrid.   Escribirá varios artículos en prensa tanto en “La Verdad” de Oviedo,  como en Las Dominicales del Librepensamiento, en cuyo nº 68 de del 8 de junio de 1884, exponía lo siguiente:

“Es indudable que cuantos hemos tenido la gratísima satisfacción de haber transpuesto los umbrales de una logia, vendados los ojos, para abrirlos allí a luz, profesamos las nobles, benéficas y generosas ideas del libre pensamiento. Es así mismo innegable que todos absolutamente todos los libre-pensadores tienen sus creencias similares a las de los masones, hasta tal punto, que me atrevo a asegurar, sin temor a que se desmienta que hoy no hay un solo masón que deje de ser libre-pensador, como tampoco no hay -ningún libre-pensador que, en condiciones para ello y excitado a serlo por algún hermano, dejase de entrar en esta universal asociación, que contando millones de prosélitos se extiende en mil diversa ramificaciones por los más apartados confines del globo”.

Ponencia con el título: En anticlericalismo Masónico del Siglo XXI, al socaire del simbólico “Giordano Bruno, adoptado por los masones asturianos, dictada  con motivo de un Simposio del CHEME, (no editada publicada por ciertos problemas del CHEME)  pero publicada en este mismo blog el 14 de noviembre del 2008 como: EL anticlericalismo Masónico y las Cámaras Giordano Bruno . ( Como digo es una pena que tan significado  masón tan atento a la prensa local, no lea este blog, pues igual aprendía tambien algo, aunque sea de la mano de este modesto estudioso de la masonería asturiana, que se ha dedicado a estas labores desde hace años y en convivencia con el citado masón  que por cierto cuando le conocí allá por 1996 y le preguntaba por  la masonería astur, se levantaba de hombros, porque no tenía más idea que lo que había reseñado Benimeli, y poco más.

Esa una pena que algunos masones basen su cultura masónica en base a rastreos de prensa, y se dediquen  a querer meter el dedo en el ojo a otros, o tengan como misión y objetivo  o destejer la labor que uno va haciendo, y  es de lamentar que no  dediquen su brillante tiempo a conocer su propia historia, esa que ensalzan de otros y que resulta que tienen inserta en su propia pagina web logia, eso sí como está firmada por quien tienen como enemigo... pues ya se sabe a estos ni agua...http://www.asturmason.es/v1/index.php?option=content&task=view&id=77&catid=36&Itemid=72


En este sentido, decir que  hay un trabajo colgado en la pagina de Turón, y que espero que podamos completar tanto mi amigo Ernesto Burgos, como yo mismo,  con un trabajo a dúo tal  y como quedamos durante le conferencia que dimos hace unos meses en la Casa de Cultura de Turón.

Confío en  que este verano salga las galeradas  de ese trabajo, y mientras tanto pueden leer parte de ese trabajo en: http://www.elvalledeturon.net/historia/masoneria-en-turon/la-masoneria-y-la-revolucion-del-34-i.

Víctor Guerra.

[1] GUERRA, Víctor.: “La Masonería en Asturias 1850-1938 – Los francmasones de la Comarca de la Sidra” Edt. KRK. Oviedo 2000.
[2] Se denomina triángulo, a un taller masónico que lo componen como mínimo tres masones, de los cuales uno ha de ser maestro masón (3º).
[3] Logias donde se inicia el francmasón, cuando se cambia de logia es habitual hablar de logia madre
[4] Levantar Columnas es la expresión ritual que expresa la instalación de un taller en un valle u oriente, en este caso en el de Turón.
[5] Se dice del iniciado como masón que por su propia voluntad abandona la actividad masónica.
[6] Título de Constitución dado por una obediencia que garantiza la regularidad de una taller, esa carta solo puede ser entregada a los hermanos fundadores, en el momento que una logia abata columnas, o sea deja de estar activa, debe entregar su Carta Patente. De no hacerlo pasaría a ser considerada como “taller salvaje”.
[7] Toman para el triángulo el nombre de Costa en homenaje a Joaquín Costa, político y escritor español. En su obras se denota una gran preocupación por la idea de modernizar España. Fue un prolífico escritor sobre tema temas sociopolíticos. Y en cuya memoria levantaron diversos talleres, y también muchos francmasones adoptaron su apellido como simbólico.


Página: 1
[VGG1] A este cuadro le faltan los masones del siglo XX

*** Al final gracias a estos rifirrafes tal blog terminará subiendo de lectores. Me alegro. Sonrisa)

24 julio 2011

La saga de los “ De Lera” en la Masonería asturiana.



Con motivo del 75º Aniversario de la Guerra Civil, el diario La Nueva España del 22 de julio del 2011 realiza una entrevista con María Teresa Machicaro y que titula “La niñina del milagro”.

El motivo de que hoy traiga hasta estas páginas esta referencia, es porque Maria Teresa habla de algunos de sus parientes relacionados con la masonería, y los que son las cosas al final resulta que hubo dos rectores de la Universidad de Oviedo relacionados con la masonería de forma indirecta José Miguel Caso, casado con Maria Teresa, y López Cuesta, que es hijo de masón, aparte claro está del rector Canella que fue preclaro masón ovetense.

María Teresa, nos da noticia en su entrevista de varios “de Lera” que fueron masones, por un lado nos dice que su “tío abuelo fue Jefe de la logia de Gijón” y que su otro “tío Pepe lo depuraron por masón aunque nunca fue a la cárcel”.

En realidad si nos remontamos al establecimiento de los “de Lera” en la masonería pues nos encontramos con varios de ellos

En las logias del siglo XIX, nos encontramos con el primer “de Lera”, se trata de: Miguel de Lera, de simbólico “Sixto Cámara” que ejercía en la logia El Trabajo (Trubia) 1786 de Orador, y cuya profesión era la de Cirujano, y estará en la logia trubieca entre 1876 y 1880, y en el cuadro de miembros de la logia de 18… residía en Trubia y era viudo y tenía 61 años, ostentaba el grado 15 de REAA, habiendo sido iniciado en 1872, y su ultimo grado databa 1877, y en esos momentos era el Secretario de la Logia.

En 1880 en el cuadro de logia aparece como grado 18º del REAA, como 2º Vigilante (adjunto)

En el año de 1876 lo tenemos firmando como Orador con el grado 3º una carta enviada por la logia Trabajo bajo los auspicios del Gran Oriente Nacional de España, al Hermano Sócrates (Anastasio García López) nombrándole garante de la logia, y la verdad es que en el resto de papeles de la logia ya no aparece Miguel de Lera, pero un primer rastreo por la zona tampoco nos aparece Miguel de Lera, y no sabemos el grado de parentesco si es que lo había con algunos de sus predecesores.

En segundo lugar, tenemos a otro “de Lera” en este caso a Alberto de Lera, que como nos dice su sobrina nieta, no era precisamente el jefe de la logia Jovellanos, sino que en primer tiempo tras su iniciación formó parte de la logia de la cual llegó a ser sus Venerable, pero fue mucho más que todo eso ya que durante casi más de una década fue el Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste, una vez el GOE decidió separar los grados simbólicos de los altos grados. De Alberto de Lera ya hemos escrito en este mismo blog algún que otro artículo que reseño para el general conocimiento:

01 Ene 2008. Uno de los personajes más importantes de la masonería asturiana, es sin duda Alberto de Lera, pero pese a su importancia y su peso dentro de la Gran Logia Regional del Noroeste y de los Altos Grados asturianos, ...

15 May 2009. Ya hemos hablado alguna vez de Alberto de Lera, el que fuera el Gran Maestre Regional del Noroeste, ovetense de nacimiento, y gijonés de adopción, fue una de las “alma mater “ de la masonerías astur, yo creo que hay tres ...

04 Jun 2009  Regional del Noroeste: Alberto de Lera, Félix Alonso Miyar, Gerardo Abad Conde; Maximo Mata Cubría; Luis Santos Freire. Los dos último como suplentes). Regional de Levante: José Estruch: Vicente Marco Miranda; ...

21 Jun 2008 Presidente: Alberto de Lera Álvarez 1º Vicepresidente: José María Infante Franco 2º Vicepresidente: José María López Orozco Orador: Manuel M. Álvarez Secretario: Joaquín Gómez Márquez Maestro de Ceremonias: Antonio López ...

10 Feb 2009 ... los Jesuitas, no podemos negar que en el seno de la Corporación existía una presencia masónica mínima, reducida a uno documentado como Concejal y dos o tres más masones en los aledaños del poder como ALberto de Lera, ...

28 Ene 2009 Firman el documento Alberto de Lera como Gran Venerable Maestro de la GLRN y López del Villar como Gran Secretario de la GLRN,- ambos dos líderes asturianos abanderan una opción de un mayor compromiso social y político

Creo que con este repertorio de trabajos queda reflejada la figura de Alberto de Lera, al que queda por hacerle todo un reconocimiento por toda su labor y dedicación en la masonería asturiana.

Otro componente de la saga “de Lera”, este sí que sabemos que es familiar del primero es Pío de Lera Súarez, que es hijo del Gran Maestre Alberto de Lera. De Pío de Lera, los servicios documentales de la Represión contra Masonería que monta el franquismo, le abren el correspondiente expediente al igual que a su padre, en dicho expediente vemos que Pío se inicia unos años más tarde que su progenitor, y lo hace el 16 de abril de 1917, tomando como referente simbólico para su nombre el de “Quiroga” ; siendo exaltado a los siguientes grados el 4 de junio de 1918 (Compañero) y a el 20 de abril de 1920 al de Maestro Masón.

Su profesión según nos indica las fichas policiales era la de Viajante, aunque veremos que su situación con los años irá a peor, lo cual le hace recurrir a el 13 de julio 1933 a Diego Martínez Barrio, solicitándole ayuda ya que sus hijas parecen enfermas, la carta se envía desde la Calle General Orán 14 pral,; de Madrid, su situación administrativa en cuanto a la masónico, era de “BAJA por falta de asistencia y pago”, aún así recurre a la Orden en demanda de ayuda, y será Martínez Barrio a la sazón Diputado a Corte por Sevilla a quien le dirige una nota, y el cual le adjunta la carta dirigiendo a su vez unas notas a Aselo Plaza, y en dicha misiva se escriben a mano varios notas indicando que “se podría sacar algo de dinero del Tronco del Gran Consejo”, y se menta a Iniesta para que “este mirase si se podía hacer con algo de los fondos de la Republica”; otra nota margina en la misma carta indica que un tal Hermano Lino le entregara 50 pesetas a modo de préstamo.

A Pío de Lera, sí que va a tener problemas cuando el franquismo empieza su caza de masones, ya que se abrirá expediente que concluirá con una condena que emite el General Saliquet, y como vocales Ulibarri y el General Cánovas y que firman en Madrid el 1 de diciembre de 1944, Expediente 765/44 del Jugado Especial.

Pese a que Pio de Lera había hecho abjuración canónica de sus errores, y haber facilitado nombres afiliados a la masonería: como Friera Jacoby, Marcelino Gonzalez; Gervasio del Riera, pues termina condenado a 12 años y un día de reclusión menor y sus accesorias legales como a inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer ningún cargo en Estado o Corporaciones publicas…, ya que por lo que expresa la citada sentencia, Pio de Lera era un funcionario del Ministerio de Educación.

Otro de los expedientados por masones, e un pariente de Alberto de Lera , en este caso José de Lera Cristóbal, nacido en Gijón el 26 de Diciembre del 1907, iniciado en la Logia Riego el 30 de mayo de 1930, y del cual Maria Teresa Machicaro, dice que no fue masón, aunque lo depuraron como tal. El expediente de Jose de Lera, es un pequeño, pero a buen seguro que siguió el mismo proceso que todos los masones, aunque como no consta nada más que una Inicación, es muy posible que no sufrieses, como indica Maria Teresa , prisión, pero a buen seguro que en las dependencias de Ferrol sí que estará todo su proceso dentro de la Causa General 155.

Luego tenemos un Lera Ruiz miembro de la Logia barcelonesa Lealtad , que había fallecido en 1932, y que no parece tener relación con la saga de los “de Lera”
Estos son los expedientes de “los “de Lera”

Principio del formulario
TÍTULO SIGNATURA FECHA CREACIÓN FECHA FORMACIÓN
Rollo catorceavo de la causa número 155|937 instruida por el Juzgado Especial de la Auditoría de Guerra de la VIII Región Militar (folios 2435 a 2654). Contiene: parte documental de la pieza número 9 relativa a las actuaciones judiciales desarrolladas en Gijón, principalmente certificados y otros escritos presentados por los encartados como pruebas de exculpación. Contiene: ejemplar del reglamento interior del Soberano Capítulo de Rosa Cruz 'Alberto de Lera' número 78 de Gijón. TERMC,C.1263,EXP.3 1936-06-18 / 1938-08-04 
Sumario 1217 contra Benjamín Lera Ruiz por delito de masonería. TERMC,11316 1944-10-20 / 1945-12-20 
Sumario 765-44 contra Pío de Lera Suárez por delito de masonería. TERMC,10290 1944-06-10 / 1949-02-28 
Sumario 821-44 contra José de Lera Cristobal por delito de masonería. TERMC,10403 1944-06-27 / 1947-02-15 

 Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.
(CEHME)


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