Mostrando entradas con la etiqueta republicanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta republicanos. Mostrar todas las entradas

14 mayo 2013

ROSARIO DE ACUÑA.Ídolo y mentora de las republicanas

Traigo para este blog, el artículo que ha publicado estos días en el Diario EL Comercio, sobre Rosario de Acuña, escrito por el joven historiador Sergio Sánchez Collantes, del que hemos recibido la autorización para poder inserta este texto, ahora que estamos en un momento de seminarios y celebraciones en torno a la figura de Rosario de Acuña.
VG

rosario_de_acuna_290x128_home

Rosario de Acuña se convirtió en guía para las grandes representantes del librepensamiento feminista.

En las últimas décadas del siglo XIX y el primer tramo del XX, pocas mujeres despertaron en los republicanos españoles tanta veneración como Rosario de Acuña. Y esa fascinación resultó singularmente poderosa entre sus congéneres, las propias mujeres, a muchas de las cuales atrajo al campo del librepensamiento y la disidencia política.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de las republicanas que luego brillarán en los años treinta ni siquiera habían nacido. En aquellos tiempos, eran otras las que defendían los ideales democráticos de libertad, igualdad y fraternidad. Se trata de las pioneras de un tipo de feminismo que inexorablemente conducirá a la reivindicación del voto femenino.
Clara Campoamor apenas sumaba unos meses de vida cuando Rosario de Acuña defendía el papel de las mujeres fuera del hogar, su presencia en el espacio público, mientras le llovían las felicitaciones que, desde todos los rincones del país, le hicieron llegar por carta decenas de librepensadores de uno y otro sexo.

Rosario de Acuña ejerció por medio de la pluma un verdadero magisterio racionalista, un apostolado infatigable que sacudió muchos espíritus timoratos y supersticiosos. Así, con sus campañas en pro de la razón, la tolerancia y la justicia, la escritora contribuyó a engrosar las filas heterodoxas. Odiada hasta el delirio por sus enemigos, levantó pasiones, sin embargo, en el campo republicano. Particularmente, fueron muy aplaudidos los artículos que escribió para el semanario 'Las Dominicales del Librepensamiento', uno de los muchos periódicos que honró con sus colaboraciones.

El ascendiente ideológico que Acuña tuvo sobre una parte minoritaria de la ciudadanía redobla su importancia cuando se trataba de las mujeres. La razón de esto quedó luminosamente explicada por Amalia Carvia Bernal, otra librepensadora de bandera, que en cierta ocasión le confesó a la escritora: «Usted es mujer, y como mujer, habla más a nuestras recónditas fibras, despierta con más suavidad nuestras íntimas aspiraciones». En otras palabras, el mensaje rebelde y discrepante que propagó Rosario de Acuña resultaba para ellas más convincente, más eficaz y arrebatador que el que podría haber difundido un varón que profesara las mismas ideas.

Algunas de las grandes representantes del librepensamiento feminista llegaron a considerarla su guía y mentora. La combativa Ángeles López de Ayala, por ejemplo, manifestó públicamente: «Tú fuiste mi maestra; la fuente cristalina donde sacié mi sed devoradora de justicia y de humanidad». A su vez, Luisa Cervera, ilustre poetisa de 'Las Dominicales', reconoció algo parecido en un soneto: «Cariñosa su amiga me llamaba, / sus ideas prendieron en mi mente / y convencida yo las propagaba».

Y la referida Amalia Carvia dijo hallarse entre las que fueron «despertadas por su elocuente voz». Se trata de nombres que acaso no digan nada a quien hoy lea estas líneas, pero algún día se reconocerá fuera de los círculos investigadores el relevante papel que desempeñaron todas estas mujeres.

Había, pues, un indudable efecto multiplicador en la propaganda de Rosario de Acuña. La trascendencia de ello radica en que algunas de las persuadidas servirán de enlace con una nueva generación de mujeres, pensadoras y activistas que después, en los años treinta, continuarán luchando por la igualdad.

Valga de ejemplo Carmen de Burgos, periodista fallecida en el otoño de 1932 y que, con apenas 20 años recién cumplidos, allá por 1888, le había dirigido una carta a Acuña para respaldar públicamente un sustancioso artículo que había escrito en defensa de la emancipación femenina: «Aunque incapaz de expresar debidamente lo que aquel hermoso trabajo me hizo sentir y pensar, declaro mi firme adhesión a cuantas ideas en él expone».

De ahí que Dolores Ramos Palomo, gran conocedora de ese universo femenino disidente del periodo de entresiglos, haya sentenciado que Rosario de Acuña fue quien «mostró el camino a otras mujeres». Lo que hizo la escritora fue una verdadera siembra, una campaña ininterrumpida de la que no podía esperarse temprano fruto. Y en tal sentido cabe interpretar el soneto que, tras su muerte, apareció en un cofre de su propiedad: «La fe en el porvenir mi ser anega; / constante y rudamente he trabajado; / sufrí el dolor con ánimo esforzado / y sembré mucho, sin hacer la siega».

¡En la devoción que Acuña provocó entre los suyos, había un fervor reverencial y solemne, un encandilamiento casi religioso: la adoraban. A propósito de ello, interesa recordar una olvidada iniciativa que se planteó en el campo republicano hacia 1916.

Ataques de fanáticos
Se habló entonces de convertir la finca gijonesa de Rosario de Acuña en una especie de santuario laico al que se desplazaran los correligionarios para rendirle homenaje a la librepensadora. El periodista Ángel Samblancat lamentó que no hubiera triunfado esa singular propuesta, la cual resumió en los siguientes términos: «Que los republicanos fuéramos en peregrinación a Asturias a visitar a esta gran mujer, que, anciana, pobre y enferma, sólo vive para el ideal».

El origen de la idea, y por lo tanto de los comentarios de Samblancat, parece hallarse en un artículo que, en junio de ese año, publicó el escritor Volney Conde-Pelayo en el semanario anticlerical 'El Motín'. Lo escribió en un contexto muy preciso: se agitaba entonces la idea de la unión de las derechas y el tradicionalista Vázquez de Mella había convocado para el otoño de 1916 una magna asamblea regionalista en el emblemático lugar de Covadonga. Además, Volney no ignoraba que doña Rosario había sido blanco de numerosas injurias y provocaciones, cometidas por grupos de vecinos fanáticos que hallaban divertimento en lanzar piedras contra su casa y extender las calumnias más inverosímiles. Con semejante telón de fondo, Volney no dudó en lanzar esa invitación al peregrinaje contestatario: «Hay que ir a Gijón en cruzada liberal, a rendir homenaje de cariño a la ilustre viejecita de corazón juvenil».

De haber triunfado la propuesta, estaríamos ante un ritual inédito de gran alcance simbólico, en el que, por añadidura, la figura idolatrada no era un varón.

Borrada del callejero en 1937
Desde su muerte, ocurrida hace 90 años, Rosario de Acuña ha sido objeto de unos cuantos estudios. Relegada al olvido durante el franquismo, que la borró muy pronto del callejero (1937), su memoria empezó a ser restaurada al comenzar la década de 1980.

El Ateneo Obrero de Gijón, en buena medida como fruto del trabajo de Daniel Palacio, reeditó su obra 'Padre Juan' en 1985. Otro expresidente de ese centro cultural, José Bolado, terminó siendo el responsable de compilar sus obras en varios tomos que empezaron a publicarse en 2007, y para los que escribió una introducción muy completa que debiera ver la luz de forma independiente.

Entremedias, otros autores habían ido contagiándose del interés por el personaje: Luciano Castañón, María del Carmen Simón Palmer y Elvira María Pérez Manso pueden servir de muestra. Y el interés no disminuyó al cambiar el siglo. Marta Fernández Morales realizó entonces un breve trabajo con una beca de investigación que en 2004 le concedió el Ayuntamiento gijonés. Paralelamente, Aquilino González Neira firmó una recopilación de artículos. Entonces también salió de la imprenta un estudio de Macrino Fernández Riera sobre los vínculos de la escritora con Asturias, predecesor de otro más amplio que se publicó en 2009, el mismo año que inauguró una página web dedicada a la escritora que reúne muchos de sus artículos.

En fin, la lista no puede ser completa, pero mientras rematamos estas líneas nos anuncian la aparición de un extenso capítulo sobre la librepensadora que forma parte de la obra 'Política y escritura de mujeres' y que ha redactado la profesora Elena Hernández Sandoica.

Se continúa, pues, escribiendo sobre Rosario de Acuña. Y, sin embargo, aunque pueda sorprender, todavía quedan facetas por explorar, interpretaciones que redondear y fuentes pendientes de localización, olvidadas a saber en qué archivos e incluso en el mercado anticuario, del cual es muy difícil que terminen reintegrándose al patrimonio común y que la gente que lo desee pueda consultarlas.

SERGIO SÁNCHEZ COLLANTES

28 septiembre 2008

MASONES EN EL PACTO REPUBLICANO FEDERAL ASTUR-GALAICO: Tapia Segade. (II)


Continuación del anterior post.

...A este respecto decir que aún resta mucho por estudiar para  poder decantarse por una íntima  convivencia e influencia entre republicanismo  y masonería. Aunque buena parte de los estudios que se han hecho al respecto se inclinan hacia esta posición,  ya que hay sucesos y eventos que han permitido ir desarrollando un cierto corpus documental que va dando suficientes pautas para ir  confirmando  la teoría de una cierta influencia mutua y cada vez más clara entre los movimientos políticos y masónicos.

Cuestión ésta que  vemos registrada en posicionamientos y documentos  de todo tipo y naturaleza que empiezan a dar solidez a la simbiosis entre masonería y republicanismo.

Entre esos destellos que nos van colocando en dichas certidumbres,  está el hecho de encontrar en el ámbito interno de muchas logias una concepción republicana entre sus miembros que a la vez  reflejan una heterogénea conformación del movimiento republicano, como bien explica Manuel Suárez Cortina:

Una tripartita organización y división entre un posibilismo débil social y políticamente, una izquierda federal escindida por la posición de Pi y Margall, de un lado, y los federales orgánicos que conformaron el Partido Federal Coalicionista, y, finalmente junto a ellos, un republicanismo progresista que se organizó solamente a principios de los 80. [...] que diseñaron estrategias de unión, fusión, alianza y coalición reiteradamente fracasadas en su articulación y funcionamiento[1].

Parte de esas estrategias políticas, y quedaría por demostrar la posible e hipotética influencia masónica en ellas,  fue el pacto que suscribió el Partido Republicano  cuyo ideario expresado en 1868, consideraban que:
“La soberanía popular es el fundamento de nuestro dogma y por su naturaleza intransferible e inalienable declara así mismo, que todo poder político que siempre emanará de ella, será por lo tanto amovible y responsable.
La asamblea general Galaico-Asturiana considera de hecho como única forma de gobierno, capaz de perpetuar la práctica de nuestras grandes y patrióticas aspiraciones la Republica democrática federal”[2].

Para llevar adelante este proyecto el Partido Republicano Federal decide crear diversos comités asentados en las cabeceras de los Concejos o Ayuntamientos. Dichos comités “estarían formados por tres o más individuos nombrados por sufragio directo de todos los republicanos del mismo Concejo o Ayuntamiento

Dentro de los partidos republicanos que tenían representación, al menos en Asturias, el Partido Republicano Federal disfrutaba de una presencia importante en una ciudad industrial como Gijón, aunque esa percepción está también un tanto inflada  puesto que se ha focalizado por parte de los historiadores cuando se ha estudiado el republicanismo asturiano,  en una sola tendencia y ubicación,  como ha  sucedido con el republicanismo federal gijonés, al cual se le ha colocado como  paradigma y buque insignia del movimiento republicano, lo que ha fagocitado otras posibles existencias, tal vez hasta con más fuerza y razón y presencia.

Esa cuestión ha conllevado a que haya quedado sin estudiar la presencia de otras facciones republicanas existentes en el territorio astur, cerrando la posibilidad de poder valorar el peso, organización y desarrollo de otras opciones políticas republicanas.  Encontrándonos con paradojas tan curiosas como haber encontrado en pleno siglo XXI  un descocido semanario masónico y republicano como La Verdad[3],   con  veneros en base a noticias y artículos y editoriales que rompen con la idea de un aislado Alas Clarín, como uno de los pocos referentes republicanos del Oviedo de la Regenta.

Los  acercamientos, aún tímidos, al tema de la relación entre masonería y republicanismo denotan que una parte de los masones de las logias gijonesas se encuadraban en la opción federal que encabezaban en Gijón el médico Eladio Carreño y el industrial Tomás Zarracina, aunque ninguno de los dos  era miembros de la masonería. Sin embargo en Oviedo  el peso del republicanismo estaba muy enraizado en la sociabilidad masónica cuya tendencia mayoritaria era la encabezada por Ruiz Zorrilla. Lo cual no es baladí al tenor de la cantidad y cualidad de sus miembros.

Pero volviendo al tema que nos ocupa el Pacto Federal y su  estrategia de  puesta en marcha de distintos comités locales por parte del Partido Republicano Federal,  fragua en Coruña el 18 de julio de 1869  con el Pacto Galaico- Asturiano:

 “Puesto que consideran que la soberanía popular es el fundamento de nuestro dogma y por su naturaleza intransferible e inalienable, declara así mismo que todo poder político que siempre emanará de ella será por lo tanto amovible y responsable. La asamblea Galaico-Asturiana considera de hecho como única fuerza de gobierno, capaz de perpetrar la práctica de nuestras grandes y patrióticas aspiracione: La Republica Democrática Federal”[4].

Los Comités firmantes de este Pacto Galaico Astur estaban compuesto, en el caso del asturianos  por el médico Eladio Carreño, y su comitiva la cual  había arribado a Coruña a bordo del vapor “Cantábrico” tras una travesía lenta y peligrosa por la intensa neblina que se cernió sobre toda las costa.

La comitiva la integraban siete personas: Wenceslao Guisásola, Rafael González Posada, José Pérez Villamil, Francisco Palacios, Fernando Álvarez, Federico Tapia Segade, y Ramón de Dolaragaray.

En esta primera comitiva  encontramos a dos masones: Federico Tapia Segade, [5], asturiano de raíces, pero asentado en la vida coruñesa, el cual en ese momento ocupaba un destacado lugar como activo militante del republicanismo en la  capital gallega,  además dada  su activa militancia va a estar también  presente en el primer congreso del Partido Republicano Federal de Madrid del 31 de marzo de 1870 representando a La Coruña, ciudad de la cual  será Alcalde durante el período de 1872 a1873.

La documentación masónica galaica, muy escasa al respecto, nos dice que en septiembre de 1870 el propietario coruñés,  nacido en 1825,  Tapia Segade, de nombre simbólico “Templanza”   se había iniciado como Aprendiz masón en febrero de 1867, el cual va a encabezar junto con otros la separación de la logia Herculina nº 10, en dicho taller vestían en ese momento, el  mandil masónico,  varias personalidades destacadas de la política, las ciencias y las letras, atraídas como dice el profesor Valín “por la seducción del esotérico encanto de la utopía francmasónica[6].

Entre esas figuras que se sientan en la Herculina nº 10 cabe destacar al arquitecto urbanista Arturo Soria y Mata, y a Manuel Becerra Bermúdez. [En la relación de masones de la logia coruñesa, hay un oriundo del Concejo Nava, concretamente del pueblo del cual tomará prestado el nombre para su simbólico “Pruneda” y que responde a las coordenadas de Timoteo Peña González, al que encontramos tallando su piedra bruta en la logia Herculina entre los años 1871-1872, con el grado de Maestro Masón (3º) y la profesión de Vista de Aduanas].

Esa ruptura dentro de la logia Herculina va traer consigo el levantamiento de columnas de otro taller la Respetable Logia Romano nº 6, taller del cual carecemos  de casi todas las bases documentales, aún así se sabe que la ruptura no fue fácil y arrojó innumerables problemas que parecen resolverse a juzgar por la plancha[7], que envían al Gran Consejo del Gran Oriente de España el 28 de Mayo de 1872, donde ambos talleres se tienden la mano de la paz y la concordia.

 En la logia Romano nº 6, encontramos que el firmante junto con Eladio Carreño el Sr.  Tapia Segade era  el 1º Vigilante[8] de la logia, y será en ese mismo taller donde se le exalte al grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA),  que recibe el título de  Gran Caballero Kadohs.

La inclusión de Tapia Segade dentro de los firmante por Asturias, creemos  responde  a lo menguado de la comitiva gijonesa, pues no parece que haya una representatividad más extensa que responda a pluralidad  regional,  lo cual es lógico por otro lado,  ya que tal comitiva  responde a su vez a la presencia del partido en la región  muy centrado en Gijón.

Ello sin olvidar las ascendencia asturiana de Tapia Segade, aunque su vinculación vital es con Galicia, como lo demuestra su participación en el proyecto federal gallego que culmina en la primera Asamblea Federal de la Región Gallega que convoca el Partido Democrático Federal (partido de Pi y Margall) para aprobar el proyecto de Constitución o Pacto para la Constitución del Estado, que tiene lugar en el Teatro de María Pita de la Coruña entre el 16 y el 19 de diciembre de 1886, siendo él precisamente  quien la presida




[1] SUAREZ CORTINA. MANUEL: El gorro frigio (Liberalismo, Democracia y Republicanismo en la Restauración)” Madrid. Editorial Biblioteca Nueva. 2000.
[2]  También en el aspecto del republicanismo los historiadores clásicos del republicanismo asturiano como Suárez Cortina en su obra: El Gorro Frigio. O Radcliff, Pamela: Política y Cultura Republicana en Gijón de fin de siglo,  y el libro de TOWSON N.: El Republicanismo en España (1830.1977). Trabajos en los cuales se obvia cualquier referencia al republicanismo ovetense, bosquejándose así mismo toda una historiografía en base a la presencia republicana federal gijonesa, anulando  las posibles presencias de otros grupos o tendencias, con cierta fuerza y presencia  en la región, pero a los cuales no se han investigado por el desconocimiento de las fuentes,  o la falta de uso en manejar archivos masónicos .
[3] GUERRA GARCÍA, VÍCTOR  “La Verdad, un semanario masónico en el Oviedo finisecular. Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos º 160, Oviedo, 2002.
[4] La Republica Española. Periódico Democrático. Gijón 27 de julio de 1869.
[5] Para conocer la figura de Tapia Segade es importante el libro de ALFEIRÁN RODRÍGUEZ, XOSÉ Y ROMERO MASÍA, ANA El republicanismo coruñés Aproximación histórica e selección documental 1868-1936. La Coruña. Edita Ayuntamiento de La Coruña. 2001.
[6] VALÍN FERNÁNDEZ, ALBERTO. Op, cit.
[7]Balaustre, así se llaman a los documentos internos que se envían entre si los masones y logias.
[8] Oficial de la logia que se ocupa de los Compañeros y de la disciplina del taller.

Victor Guerra

11 febrero 2007

La 1ª Republica Española en Gijón y la masoneria


Tumba en el Cementerio de La Almudena (Madrid) de Py i Margall

Ahora que estamos en plena efeméride de los 134 años de la 1º Republica Española, en la que jugaron un papel importante hombres masones como Py i Margall, o Ruiz Zorrila, es momento de hablar de ver la actuación de los masones asturianos y su inclinación ideológica que cada vez es más patente su adhesión a la ideología republicana, en sus distintas versiones y conceptualizaciones.

Es un vacío histórico que no que ha llenado aún, y por tanto, no se ha saldado esa deuda histórica con quienes en un momento u otro impulsaron, ayudaron y respaldaron a que Asturias fuera una vez más una parte del estado republicano, y sería bueno, al menos, que quedase una breve constancia de ello.

Sirva este pequeño artículo como acercamiento a esa desconocida faceta de los masones asturianos, y como no, sirva como justa reivindicación de su papel histórico en unos momentos tan intensos como interesantes como la fue la 1º Republica Española.

Rebuscando en los diferentes archivos, seha encontrado una cierta e importante presencia en Gijón durante los siglos XIX de masones y logias masónicas, cuyos talleres irradiaron una importante actividad social y cultural.

Siempre se ha configurado al francmasón como un hombre de ideales republicanos e igualitarios, y si hasta ahora era un hecho más o menos comentado, creo que los acontecimientos que a continuación se exponen, darán idea cabal del apoyo que siempre tuvo la República por parte de francmasonería, y no vamos a hablar aquí del apoyo a nivel del estado español, sino de nuestra realidad más cercana. Como es la de Gijón:

Con motivo de la proclamación de la 1ª República en 1873, la tarde antes de dicho acontecimiento se habían presentado ante el Alcalde, los Sres. Perez Carreño, (Capitán de la Marina Mercante), Eduardo Guilmain (Tenedor de Libros), pertenecientes ambos a la primera logia que hubo en Asturias: Logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad, y el activo Apolinar Menéndez Acebal*, que pertenecía a la Logia La Razón; y manifiestan que traían órdenes verbales del Gobernador Civil para que dimitiera la Corporación Municipal y resignasen el mando en el Diputado Provincial D. Alejandro Blanco. Cuestión que al final es adoptada dictándose la siguiente providencia:

Gobierno de la Provincia de Oviedo: Atendiendo a las
consideraciones en queesa CorporaciónMunicipal funda su dimisión he acordado
aceptarla, nombrandoprovisionalmente a los individuos que al margen se expresan
mientras por lasuperioridad no se resuelva lo más procedente.

Lo que participo a V.Para suconocimiento y el de los
interesados, a los efectos oportunos. Dios guarde a V. Muchos años Oviedo
Febrero 13 de 1873

Angel de F. Valmori
De los veinticinco nombres que al margen se nombraban y que el día 14 de Febrero tomaban posesión de su acta de concejales estaban los siguientes francmasones: Segundo García Prada; Francisco Peréz Carreño; Eduardo Guilmain; Justo del Castillo; pertenecientes a la Logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad; luego estaban: Apolinar Menéndez Acebal*; de la Logia La Razón y Francisco Diaz*, del Taller masónico Amigos de la Humanidad.

Quedando por estos personajes y por otros diecinueve, constituido el 1º Ayuntamiento Gijonés de la 1ª República Española de 187.

Había entre los concejales salientes Bernardo Rionda*, y Fermín Súarez* que si bien en aquel momento no eran masones, junto con el activo Apolinar, no tardarían en pertenecer a las logias que en aquel momento imperaban en Gijón y que encontramos en diversos cuadros lógicos de los talleres masónicos.

El republicanismo de dicho grupo no solo se manifiesta en esa toma de posesión y posicionamiento sino que además quieren dejar patente a efeméride y por tanto suscriben un documento que presentan al Ayuntamiento para " Perpetuar la memoria de la proclamación de la República, legando a las posteridad un monumento digno de aprecio y veneración proponen a la Corporación se levante un pedestal sobre el que se ha de colocar en mármol del tamaño natural la estatua del gran patricio Jovellanos , entre otras consideraciones..."

Entre los proponentes de la idea estaban Eduardo Guilmain; Pérez Carreño; y la Comisión encargada de llevar a cabo los preparativos estaban : Pérez Carreño; Justo del Castillo:., y Daniel Cerra*:. , entre otros ...

Queda de esta sencilla forma constatada la participación activa de algunos masones asturianos en los actos republicanos de 1873.

* Las personas marcados con asterisco en esos presisos momentos no eran aún francmasones, al menos no constan en las escuestas bases documentales que nos llegado.

Victor Guerra
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...