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10 septiembre 2010

Asturias Mágica y ESOETERICA .Llanes: La Clave Templaria



Pero Cué, no solo contiene estas simpáticas cuestiones, sino que alrededor de su iglesia tenemos una sucesión de cruceros y un hermoso cementerio marino, a cuyo seno yendo hacia el Oriente, nos encontramos con la “bolerina del roquedu” sobre la cual se fábula que los primitivos y hercúleos "coritos " bailaron por primera vez el pericote en noche de luna llena. Dice el escritor Gracia Noriega en su paseos por tierras llaniscas, “que en los acantilados de Cué crecen dientes del diablo, últimos pobladores de este límite septentrional.

El diente del diablo, no es una famosa película, ni que haya inuits en la zona, sino que debe a una planta cactácea que así nos la describe otro viajero: “Una maravilla, cuya flor cuando la vi surgir por primera vez, me dejó también..., bastante pensativo; creo sinceramente que conviene detenerse y ver y mostrar (a quien no sabe, sobre todo a los niños) esas maravillas del Creador.” Viendo todo ello, la verdad, uno se considera muy poco importante.

Por otro lado, entre Andrín y Cué, tenemos la antigua leprosería de Cañamal [VG1] y la torre medieval de Tronquedo “donde se ofrecía al caminante hospitalidad al cansado santiaguista como un remanso en su larga marcha hacia Santiago”, y más allá a unas leguas antes de entrar en LLanes, La Jorcada donde existe la ermita y una imagen muy venerada del Cristo del Camino, la capilla fue construida en 1595 por Pedro Sánchez de Llanes, arcipreste de LLanes a cuyos aledaños se levantaba la casa de otro ermitaño y en la fachada está incrustado un reloj de sol, con fecha de 1818 “ que está parado, poco sol le llega a este paraje, y además le falta la “nariz” desde tiempos inmemorables.

Recordar al llegar a este pasaje, que el reloj está relacionado con la cruz de San Andrés, que es el signo de la Cruz, sublime monograma del Cristo Señor. La Cruz de San Andrés y las milagrosas llaves de San Pedro son dos réplicas maravillosas de igual valor alquimista y cabalista,. Y ya que hablamos de constructores y caballeros comentar de pasada que el espíritu templario lo recogieron en parte la Hermandad de Caballeros de San Andrés, pues hubo otras Ordenes y hermandades.

Entran así en danza, cuando se repiensa todo lo que hay que ver, y toda su significación que tiene de Andrín y la zona de Cué, y a uno le entran serias dudas, y no puede por menos que realizarse a si mismo algunas acerca de cómo es que existe una bolera tan cerca del mar y con hierba tan densa, y en eso la toponimia no nos juega ninguna pasada sino que nos está indicando la existencia de un mensaje. Un juego de bolos con enormes jugadores … ¿A que os recuerda…?

Hay que tener en cuenta que los “coritos” fueron a decir de Emilio Pola, excelentes canteros muy solicitados y que algunos trabajaron en la edificación del monasterio del Escorial” y por si esto ya no fuera bastante D. José Saro y Rojas en su viaje en el siglo XIX, por estas tierras comenta la extrañeza de que en Cué no haya analfabetos, y además califica a este pueblo de ser más papistas que el Papa, puesto que guardaba como mucho rigor las fiestas que el Santo Padre Pío IX suprimió. El citado Para fue uno de los que más luchó contra sociedades secretas, entre ellas la dedicada a la construcción especulativa: la masonería, y lo hizo a través de encíclicas “Qui pluribus” de 1846, fue una de ellas, detrás vendrían una serie de pastorales y encíclicas prohibiendo a las sociedades secretas “ que quieren pisotear los derechos del poder sagrado y de la autoridad civil”

De nuevo volvemos a tener entre manos un pueblo maldito, que trabaja en comunidad, que son considerados como un pueblo “raro” de hercúleos canteros que juegan a las orillas del mar un juego de extraños bolos, bailan una danza a un más extraña, el pericote donde le papel masculino lo realiza una mujer, para colmo so cultos y se oponen a la propia iglesia establecida, si esto no es esoterismo que vengan los doctores de la Iglesia y lo juzguen.

El Pericote es junto con el Corri corri, el baile más conocido del Oriente de Asturias, y uno de los bailes más antiguos de España. Hay quien hace descender este baile directamente de antiquísimas danzas del periodo Neolítico. Bailan cuatro varones con ocho muchachas. Ellos con pasos muy complicados, trenzando los pies, avanzan como cortejando, mientras ellas giran rítmicamente a derecha e izquierda como si coquetearan. Este juego del quiero y no quiero se repite dos veces, y a la tercera, cuando los hombres avanzan, las mujeres ceden al requerimiento y empieza el baile propiamente dicho. Es muy espectacular. Y la indumentaria de los varones, muy pintoresca. Algunos investigadores señalan la vivencia de otra que los celtas interpretaban con sentido ritual, acaso suplicando la fecundidad y el amor, ante el símbolo que todo lo preside Peña Tú.

Antes de entrar en Llanes por la Jorcada y encontrar la clave de todas nuestras pesquisas y cábalas acerca del hermetismo del camino, les invito a dar una vuelta por San Felipe y Soberrón, lo cual cierra el circulo posible de leyendas y enigmas que una zona puede tener.

Bajamos de la Jorcada y cruzamos la Nª 634 para tomar ante el desvío de la Pereda, el ramal izdo que nos lleva ante San Felipe y la mole de Soberrón. Pero dejaré en esta ocasión que sea una escritor tan pragmático como poco creyente como Gracia Noriega, que será el que nos ponga al día, y que a su vez fue él quien me atrajo hacia lugares como San Felipe, al leer sus libros de viajes por la zona.

Nos dice el escritor: “De San Felipe, en el Pico Soberrón en cuyo interior vive por milenios, como judío errante sedentario, una mora cautiva que guarda tesoros. La ermita de San Felipe es un lugar mágico entre las aldeas de Soberrón y La Galguera, a la sombra de este pico. Todo florece ante el mágico San Felipe, ante la ermita se yergue el “ramu” del día de la fiesta, vara contra el monte, y ha florecido. En su línea, tan próximo que está al alcance de la mano. únicamente separado por un prado de nosotros, esté el fuerte y triangular Pico de Soberrón. La Ermita se San Felipe no corresponde a una religiosidad adusta. Si al frente tiene el prado de la fiesta, a su costado está la bolera” y la casa del ermitaño.

Una vez más al costado de la ermita, esas cruces de piedra grabadas que hemos visto en Pendueles y en Cué, se vuelven a repetir en este lugar. ¿ Que nos están diciendo o indicando?

No concluimos esta etapa, aunque dejamos aquí en suspenso lo que hay detrás de Soberrón y San Felipe , y la cautivadora mora que habitaba tales predios, y seguimos camino de Llanes, no sin antes arrojar unas conclusiones.

Concluyendo hemos hecho hasta aquí un largo camino, donde nos hemos encontrado con :
Una Vereda muy antigua y primigenia tachonada con diversos hitos importantes,
Tenemos la presencia semi oculta del Cister: Tina:
Una extraña Orden de Cambeadores,
Cuevas, ídolos y enterramientos antiquísimos: Pindal, Peña Tú, los túmulos de la Sierra Plana;
Pueblos marginales o extraños como los mansoleas, coritos; santos ermitaños como Santu Medé, c
Constructores como San Acisclo, iniciáticos como San Roque, metidos muchos de ellos en juegos, deidades y leyendas que dan a esta Vereda de los Salvadores todo una carga para penetrar en el misterio que encierra la ciudad de Llanes, y proseguir buscando eso que a veces esos constructores, caballeros o juglares nos enseñan a medias, yo creo que para incitarnos a recorrer el camino.

Tal vez crean querido lectores que todo esto es tontería estival, o un subidón de azúcar, que de todo hay, pero la cabal explicación a todo estas entregas mal escritas,, hechas a todo correr en medio de la fiebre caminera, es que el camino tiene sus jalones, sus claves ocultas, sus llaves para decirle al caminante, no al que toma atajos y se va carretera adelante, sino el que se detiene, el que mira, en fín al buscador, que está en el buen camino y esa llave primigenia y única en Asturias la tiene la basílica de Santa María de LLanes, allí mismo, sin entrar en el recinto sagrado, abierto a todos los que desean verlo, se destaca una figura entre otras muchas en pórtico de la basílica, una figura que solo ve el que busca y mira un templario que abre su capa y nos enseña su TAU "T" la llamada Cruz Templaria, y nos abre su capa y nos la muestra, y nos dice que el camino está ahí , que sigamos buscando su huella que va camino de San Salvador de Oviedo al que rendirá honores, pero una vez cumplida la demanda proseguirá.

Y ese buscador siempre va un poco más allá, y si ha encontrado la clave, irá a posar su mirada al lugar oculto, cuna de muchas leyendas, y de un principio que dió cobijo a todo lo que recoge San Salvador, no la Santina, . o la catedral de San Salvador, sino que como heterodoxo y sincrético caminate ira camino del Montsacro, que es la clave de todo este camino y la pila atómica para seguir camino de Santiago, jalonado por templarios como el de Llanes que algo de todo esto nos está indicando.

Texto de Victor Guerra, que se puede utilizar a condición de la correspondiente cita

26 agosto 2010

ASTURIAS MAGICA Y ESOTERICA. Por Tierras Mansoleas (II)

Peregrinando por la tierra de los mansoleas
Vista del aquel que sale de la Cueva del Pindal y se encuentra con esto....

Sí el lugar ya es mágico de por sí, solo nos faltaba la aportación de E. Álvarez Suárez, que nos viene a decir que Tina fue un lugar de refugiados llegados de otros puntos de la península después de la batalla de Covadonga. “Por estos mismos tiempos, los refugiados de otros puntos de la península, formaron la segunda agrupación urbana de Ribadedeva en donde se halla actualmente el caserío de Tina, lugar muy cubierto por la parte de tierra e inaccesible por el mar[1]

Lo cual nos deja ante esta expectante pregunta: ¿Quiénes eran estos refugiados, que no se quedan en las zonas más abiertas de Colombres o Bustio, sino que optan por subir monte arriba y esconderse entre estos escarpados lugares? Emplazamientos en los cuales sería difícil divisarles en esta maraña geo-biológica de Tina ¿Tienen algo que ver estas gentes, que tanto se esconden, con los vetustos y viajeros habitantes de Pimiango, los mansoleas?

Solo nos faltaría para redondear la cuestión mágica contar con la presencia de un ermitaño. Y no sé si lo hubo pero al menos sabemos que al parecer tenía casa en Santu Medé, lo que ya esa algo.

Pero antes de llegar al Monasterio de Tina hallamos al par del camino unas amplias ruinas que parece ser fueron venta y posada, al cuyo pie crecen unos limoneros, lo que arrojaría un sin fin de claves para con ellas encontrar la razón y la prueba y poder explicar por ejemplo la existencia de esa famosa Orden de Cambeadores.

Pero demos tiempo al tiempo, y prosigamos con nuestro paseo por el mágico GR E-9 adelante.

Al borde del acantilado por debajo de la pradería que preside la capilla y cuasi iglesia de Santo Medé se encuentra en un escarpado rellano colgado entre la planicie y la límpida lámina del mar cantábrico la Cueva del Pindal. uno de los lugares más representativos del proceso de cristianización de los lugares prehistóricos, en la cual se hayan pinturas que pueden tener la friolera de entre 18.000 y 13.000 años, eso las más modernas.

Esta es la razón por la cual existe el Monasterio de Tina y Santo Medé, estas cavernas representan esa dimensión que busca el hombre en la tierra, en la cual se penetra hondamente, y luego están la luz, el cielo, ese mismo que se ve nada más asomar la cabeza de tan honda búsqueda por las profundidades. Atrévanse a realizar esa inmersión de entrar en el Pindal y quédense atrás, solos, y háganse una composición del lugar y del eterno buscador y comprobaran en cuerpo propio esas sensaciones. En el Pindal es fácil no es una cueva masificada.

Este es un ciclo perpetuo de luz y oscuridad si la cumbre es lo que se alcanza, la caverna es lo que hay que ir venciendo en la oscuridad para alcanzar el sagrado corazón de la tierra y la matriz de la Gran Madre que pone al ser humano en contacto directo- y no solo simbólico- con lo que fue antes de venir al mundo y con lo que será después de su muerte
.
La cueva del Pindal, es una gruta que está abierta a la visita pública, y contiene paredes decoradas con pinturas y grabados de los inicios magdalenienses. Los muros de este recinto cavernario fueron utilizados a modo de telas pictóricas a lo largo casi de cinco milenios. La cueva consta de un pequeño vestíbulo de unos 10 mts. de ancho que continua por medio de una amplia y única galería dotada a veces se superficies lisas y también de estalagmitas, y tiene una longitud de unos 360 mts. Tiene dos zonas decoradas, la primera a u nos 118 mts. de la entrada, en la pared izquierda se ve la cabeza de un caballo, la otra zona está a unos 129 mts. de la anterior con otro grupo de pinturas.

Entre las figuras destacan dos bisontes, un caballo, una cierva, una especie de pez y un mamut y varios signos no descifrados. La cueva pintada es un santuario que acoge símbolos que explican y refuerzan su propio simbolismo, y más aún si lo ponemos en relación con el entorno podríamos captar todo su simbología, eso sí tuviéramos las claves para interpretar todo esos signos extraños, que no solo encontramos en Pidal, sino en muchas otras cuevas de la Cornisa Cantábrica

Asociada a la cueva tenemos otra leyenda que recogía el profesor Jordá[2], la de una mujer, sentada a la entrada de la cueva que esperaba la llegada del pastor hilando con su rueca copos de oro, que ofrecería a éste y llevado por el ofrecimiento se perdería en el interior de la cueva.

Toda una historia donde la rueca es el atributo de las Parcas que hilan la trama de la vida, una especie de malvada xana o mujer mora donde juega una importancia capital el hilo de la vida, en este caso de oro, que constituye a su vez el elemento esencial del simbolismo del tesoro escondido

Aunque también podríamos darle la vuelta a la leyenda. Hagamos pues unas cábalas al respecto: la amable xana, nos ofrece su trabajo: el hilo de oro de nuestra vida, para buscar el tesoro escondido o difícil de encontrar, y como en la leyenda del hilo de Ariadna, penetramos en lo hondo en lo escondido, a lo fenoménico que no deja de ser una fiel representación de nuestra permanente búsqueda. La cueva es amplia y nuestra búsqueda se puede dilatar en el tiempo y nuestro hilo puede agotarse. El simbolismo en nada contradice la realidad natural y utilitaria, sino que sólo la transfigura dándole un sentido espiritual.

Es obvio que el origen de estas significaciones pudo hallarse en la realidad histórica de un acontecer, aunque nada más contrario a la teoría que priva actualmente en mitología que invertir los términos de este modo.

Salimos de este esotérico juego, y misterioso lugar, y nos vamos carretera arriba, no sin echar antes un vistazo al faro de San Emeterio, que fue construido en el año 1860 con objeto de señalar dicho saliente, orientando la navegación en ruta, guiar las embarcaciones hacia la ría de Tina Mayor. En los primeros tiempos era nombrado como Faro de Tina Mayor en la punta de San Emeterio. El referido proyecto fue llevado a cabo por el ingeniero Rafael de la Cerda. Una vez terminado éste se procede a la instalación de los diferentes aparatos cuyas características más importantes eran: aparato catadióptrico de tercer orden. Luz fija y blanca, y un alcance de 15 millas. ¡ Hay¡ la Luz…siempre la luz…

Un poco antes de llegar al pueblo, tenemos un soberbio mirador sobre la zona marítima, sobre la llamada costa de Tor, “como la referenciaba el poeta Celso Amieva recordando a Thor, el dios del trueno de los escandinavos que bien pudieron haber venerado los normandos, a los que se les supone una destacad y activa presencia en estas costas” ”[3]. pues no en vano existen cantidad de topónimos en la zona Toriello, Toero, Toranda. En tan bello mirador y pensamientos podemos reflexionar al aire fresco de la marina s obre todas estas cuestiones

Llegamos en dos patadas a Pimiango, tópico lugar que nuestros maestros nos recordaban constantemente con aquello de “¿Estás en Piminago?” cuando nos encontrábamos embobamos con las moscas que por la escuela revoloteaba  Pimiango es un pequeño núcleo urbano barrido por todos los vientos dominantes, lo cual le da un aspecto de cierto aislamiento que además debieron trasmitir su viejos habitantes los mansoleas[4] al urbanismo del pueblo.

Estos hombres y mujeres que teñían una lengua propia, y cuyo patronímico parece venir según dice Jaime Izquierdo de de man, hombre y de solea, suela, es decir de los zapateros (hombres de la suela).

Estos zapateros (hombres de la suela) caminantes y portadores del saber ancestral que se encontraban la mayor parte del año fuera de casa, ya que tan solo venían a pasar con los suyos las fiestas del pueblo. “Por aquellos años en los que los mozos cruzaban "los arcos del palaciu" con un hatillo de ropa, un poco de borona y un futuro incierto por delante, dejando en el dintel de la puerta los rostros de los viejos con su pañuelucu negro y su boina zaida y parduzca”.

Estos personajes además de hablar una curiosa jerga profesional, eran unos grandes fabuladores como así lo demuestra la aventura del uno de estos zapateros, un gran mansolea que fue un cura falso que ejerció en el pueblo de Tresviso En el año 1842 un zapatero de Pimiango de 61 años de edad, llamado José Manuel de Cue y de la Borbolla, provisto de la correspondiente sotana se hizo pasar por sacerdote y ocupó durante un tiempo la plaza que se encontraba vacante en la localidad cántabra de Tresviso.

Esta historia cautivó al escritor llanisco Celso Amieva, quien basándose en noticias que le proporcionó a su vez el poeta llanisco Emilio Pola, escribió el sobre el zapatero remendón que además parece ser que utilizó su jerga gremial, llamada mansolea, como latín, como además había sido monaguillo en su primera juventud le sirvió de mucho en el desarrollo de sus nuevos quehaceres eclesiásticos.

Al cabo de seis meses de estar ejerciendo el sacerdocio fue reconocido por un mendigo, que según la leyenda y según el poema, le descubrió el sacristán como acota el poeta Amieva. Trasladado a Oviedo, permaneció en la cárcel seis meses. No sabemos que sería a partir de éste momento de este mansolea, un buen pillo y granuja, al que Celso Amieva dedico estos párrafos.
<.... Mucho tarda en llegar el aviso / mucho tarda en cruzar el puerto. / La alta parroquia lebaniega se impacienta, / que el nuevo párroco nunca llega. / Murmura amargamente / del Obispo la gente. / Aislado en su nido de los Picos de Europa, / Tresviso es pobre y rudo; su flamante pastor,/ que debe tentarse bien la ropa / para allí apacentar ovejas del Señor. / Entre tanto el rebaño a solas pace. / Mas, Su Ilustrísima ¿qué hace? / La villa de Tresviso critica ya muy recio / aquel episcopal desprecio. / El párroco de Sotres, de manera interina, / Ya se ocupa de Tresviso........ <...Ya dijo san Gregorio Nacianceno / que el feligrés más bueno / no es el que reza mas, hermanos míos, / sino el que de mañana / coge valientemente sus atavíos / y sudando se afana / por llevar él a cabo labor como de dos. / Según este gran santo, / El trabajar así responde a cuanto / en sus diez mandamientos manda Dios / He aquí lo que predica / el de tresviso nuevo cura, / quien su sermón aplica / y trabaja por tres, con mano dura. / Misa, rosario, confesión, novena, / catecismo, bautismo, comunión, / viático, entierro, boda.... nada llena / su jornada, su celo, su pasión. / Le hace falta algo más, otro trabajo / suplementario. Su cajón ha abierto / y remienda zapatos a destajo / y hace corizas para los del puerto, / chácharas historiadas para críos, / borceguíes arrieros / para mozos bravíos / y es un fénix de curas y un as de zapateros. / Tresviso está maravillado / y, como sigue el santo ejemplo / que le viene del templo, / saldrá beneficiado. / El queso de Tresviso, / merced a esmerada labor, / va a cubrir de oro al productor / y la villa será un paraíso. / Hay que imitar al cura de Dios obrero, / Mas obrero también del cuero / quien se gana la vida con holgura. / Todo el mundo es a la tarea, / en Tresviso impera la paz. / Por el cura señor don Crispín MANSOLEA, / el tronera del pueblo se torna buen rapaz. / Mejor se avienen los vecinos , / murmuran menos las mujeres, / no se emborracha el tio Longinos, / formalizan los mozos sus quereres. / La vida montañesa es menos ruda, / pues impera la mutua ayuda. / Tresviso está de su pastor ufano, / cántale loanzas sin fin. / Es verdad es un cura muy aldeano / y mal farfulla su latín, / un latín que se entiende poco, / mas... de Tresviso en el confín / nadie sabe latín tampoco. / El cura mansolea sabe jugar al tute si el caso se plantea, es buen conocedor de quesos, / a la bota de Liébana da largísimos besos / y es todo un hombre/ Atento a no menoscabar su fama, / vive en la rectoral sin ama. / ¿Qué valen a su lado los mas famosos curas que la comarca ha visto......?>>.
Es un pueblo, el mansolea, poco estudiado e ignorado casi por completo, del cual se conserva su jerga gremial, y recuerda dicha situación y ubicación a la de otros pueblos que están en el camino: los agotes en Navarra, los maragatos en Astorga, o los cercanos vaqueiros en el camino, costero que nos ocupa, a cuya altura se bifurcan los camino uno por la costa, y el otro buscando el interior de Galicia.

En el diminuto pueblo se levanta con orgullo el busto del Teniente Coronel Emilio Villegas Bueno, fallecido en Ramla (África) en diciembre de1924.

También en la villa existe una antigua veneración por una imagen de la virgen que se trajo del Monasterio de Tina, que tiene mucho que ver con las vírgenes negras de la tradición hermética, debido a su forma y posición dicha figura está en la ermita de San Roque. La figura de San Roque suele aparecer indicando la rodilla desnuda, (como mandan los cánones esotéricos) y en algunas ocasiones aparece con la cruz del temple, tal y como se muestra en una estatua existente en el Ayuntamiento de Zaragoza.

La rodilla izquierda es, -el simbolismo de los constructores-, una señal de reconocimiento, un testimonio de estar en el secreto de la rótula, del compás, de la leyes divinas de la construcción, y es a su vez una parte del cuerpo humano que en la ceremonia de iniciación los profanos que desean penetrar en el Hermandad de Hiram deben enseñar.Pero dejemos estos viejos arcanos que nos podían llevar tantas páginas y bajemos hacia la playa de la Franca, soslayando Colombres y su bella historia.


[1] Guía monumental, histórica, artística industrial, comercial y de profesiones. 1923, pág 522.
[2] Francisco Jordá Cerda. Guía de la cuevas prehistóricas asturianas. Ediciones Ayalga 1976
[3] Izquierdo Vallina, Jaime: El país de Celso Amieva (Guí a la costa Oriental de Asturias y la sierra del Cuera. Edt. KRK. Oviedo 1999.
[4] Mansoleas: zapateros que salían a trabajar su oficio por otros pueblos o ciudades. Entre ellos hablaban la jerga o idioma mansolea, para que no los entendieran y hacer así la venta o el trato de su trabajo a su gusto y antojo.

Este texto es propiedad de Victor Guerra y se puede utilizar a condición de la cita de procedencia y autoría
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