30 mayo 2017

LA MASONERIA EN AVILES. Siglo XIX (1)

P^laca Obelisco
Placa del Obelisco masónico en Las Meanas

Introducción.

Hace ya un tiempo, el periodista Fernando del Busto, en el periódico la Voz de Avilés, escribía un artículo sobre La Masonería resiste en Avilés.

Un artículo que trataba más bien, de la presencia de masones individuales en la Comarca avilesina, bien porque éstos fueran oriundos de esta, o porque se fueron asentando en este territorio por unos u otros motivos, evidentemente no se podía hablar de organismos masónicos en Avilés, puesto que no hay masonería orgánica en la Comarca de Avilés.

Pero no por ello Avilés y sus entornos aportan su correspondiente cuota de miembros a la masonería, pero digamos que los «secretos de pertenencia» y la discreción de algunos de los masones que residen o son oriundos de la zona, prefieren situarse en zona de penumbra, pese a los esfuerzos estructurales de las Obediencias masónicas por hacerse ver, pero pese a ese arranque y exposición, la losa del miedo, de los prejuicios, y algunas que circunstancias no son bien entendidas, y como de por medio está el derecho a la propia intimidad, pues al final todo ese conjunto hace que cuando se habla de masonería pues se vean más sombras que luz, para luego extrañarnos del imaginario colectivo que se ha creado con respecto a estas cuestiones de la presencia de masones en la sociedad, como es este caso de Avilés.

La Masonería en Asturias

La radiografías que hemos hecho con relación a la historiografía masónica asturiana, arroja unos perfiles muy definidos y diferenciadores sobre masones y masonerías, y más aún si hablamos de territorios y épocas, cuestiones que ya he tratado en algunos libros como La Masonería en el Oriente de Asturias.

La masonería en la región asturiana podemos datarla orgánicamente como presente en la región en la segunda mitad del siglo XIX, en concreto se fija un primer taller en Gijón con obreros y técnicos cualificados, relacionados con el vidrio y la loza, y con algunas presencias de miembros en Avilés. Este proyecto masónico de 1850 se viene abajo en apenas tres años por las presiones monárquicas y eclesiales, con lo cual terminará disolviéndose y sus jerarquías terminarán algunas de ellas en prisión en galeras, de las cuales se terminaran librando por la mediación del Gran Oriente de Francia y de su Gran Maestro el Príncipe Joaquim Murat.

Es una alarga historia que he contado en Las logias del Gran Oriente de Francia en Asturias (1850-2004).

A la región asturiana no volverá a renacer la Acacia hasta principios del último cuarto del siglo XIX, cuando los cambios políticos en el seno de la sociedad española que virará hacia un matizado progresismo permitan dicho retorno.

En ese momento (1871) tendremos una masonería que se irá nucleando en torno a las elites culturales e industriales y progresistas de la región, sin que ello signifique dejar de lado a una incipiente clase media compuesta por comerciantes y empleados que se reunirán bajo las columnas hirámicas, en general bajo el banderín de enganche de ese progresismo que van a encarnar los partidos políticos y organizaciones progresistas y republicanas, a las cuales unirán sus destino durante esos veinticinco últimos años del siglo XIX, las distintas organizaciones y logias que se va a implantando en Asturias.

Por otro lado, este incipiente desarrollo masónico asturiano de dicho último cuarto de siglo, podemos decir que tendrá una noción muy abierta en cuanto a la difusión e implantación del quehacer masónico en cuanto a lo territorial, y por tanto no será extraño ver florecer la Acacia, en territorios como Belmonte, Luarca, Navia, Bimenes, sin olvidar los dos grandes núcleos urbanos, que se constituyeron en verdaderos epicentros masónicos por excelencia, como fueron Gijón y Oviedo.

Sin embargo al observar ese reparto territorial, se observan algunas lagunas importantes, las cuales a dia de hoy no sabemos explicar, dado que por el ala Oriental astur, la presencia masónica concluye en Villaviciosa y Bimenes, y no entendemos la gran esterilidad que reúne en tono a los temas masónicos el Oriente astur, en cuyos territorios no se dio nunca, ni siquiera un intento de proyecto masónico, pese a las notables presencias de masones oriundos de esa zona como Manuel Cué, Argüelles el Divino, o el que fuera ministro en Puerto Rico Manuel Fernández Juncos, o el clan de Ribadesella de los Fernández Ruisanchez, y otros indianos.

Algo parecido pasó con las zonas mineras astures, aunque las circunstancias son distintas y se pueden vincular personajes de esas zonas en las logias ovetenses de la época, pero como digo las circunstancias sociales, territoriales y políticas son distintas, y este permite que se puedan aventurar hipótesis acerca de estas situaciones, pero nada más que especulaciones, pues no tenemos base documental, acerca de cómo con una masonería «abierta» a la expansión no traspasó determinadas barreras territoriales, aunque algunas claves podemos aventurar las cuales pueden venir de los desarrollos políticos –republicanos que se dieron en dichos territorios.

En general y como conclusiones del perfil de la masonería en Asturias entre 1871 y 1900, indicar que fue una masonería plural, con diverso tipo de Obediencias, ligadas en al progresismo y a los variados ideales republicanos, que su expansión vino a través de las elites sociales, industriales y comerciales, con una acción radial por buena parte del territorio, con referentes muy claros en cuanto a la proyección masónica, Juan Ríos en Oviedo, Álvarez Cascos en Luarca, Rafael Calzada en Navia. Etc.

El caso de Avilés en el Siglo XIX

En ese contexto, cuando abordamos el cuadro de implantaciones masónicas en Asturias en el siglo XIX, vemos que pese a la presencia de ciertas elites industriales reunidas en torno al puerto de Aviles y a los tinglados industriales que se desarrollaron en dicha zona , por lo general esa presencia masónica, se circunscribe únicamente a la ciudad, y a unos periodos muy concretos, y a través de unos determinados talleres.

A lo cual hay que sumar que nos tenemos gran información sobre dichos talleres, en concreto sobre los dos que se dieron entre 1879 y 1888, y sobre los que trabajó Victoria Hidalgo Nieto, que fue la gran pionera en el desarrollo historiográfico masónico en Asturias.

Dicha autora a la cual seguiré en su exposición y documentación, ya nos advierte «que la documentación es escasa, y que es casi que imposible rehacer su historia».

La Logia La Justicia (1879)

De esta logia se conoce su dato de fundación a través del Boletín Oficial del Gran Oriente Nacional de España del 30 de abril 1895, que recoge la noticia de que en Avilés fue fundada el 22 de enero de 1879.

La prueba de su área de influencia lo deja entrever la membresía que se reunía entorno a la logia en agosto de ese mismo años, cuya componente sociocultural era la siguiente: de los veintiuno miembros: siete eran industriales, cuatro empleados, tres abogados, dos comerciantes, un militar, un librero, un médico, un propietario y un vidriero. De entre todos ellos catorce residían en Avilés.

El aumento de miembros en la exponente clásica en aquellos momentos, ya que al año siguiente en 1880, ya contaba con treinta siete miembros, contando pues con 18 nuevas altas en apenas un año, y cuyas nuevas adquisiciones entraban en este clasificatorio: cuatro comerciantes, tres empelados, tres fabricantes. Etc..

Y aquí se acaba toda la historia de esta logia, de la cual ignoramos cual fue su desarrollo y su final, tal vez un trabajo prosopografico sobre su membresía pudiera arrojar algún dato más, pero en general esto es lo que nos aporta Victoria Hidalgo en su libro: La Masonería en Asturias en el siglo XIX (1985).

Tal vez un rastreo más meticuloso por otras fuentes masónicas, pudieran darnos algún datos más con relación a la logia, porque con respecto a los miembros sí que cruzando varios cuadros de miembros de otras logias, pues podemos ver su procedencia o su deriva una vez su logia abatió columnas.

Nombre/Apellidos
Nombre simbólico
Cargo en Logia
Fecha del cargo
Profesión
Año en logia
Arias Carbajal, Armando
Aranda


Propietario
1879
Arias Carbajal, Froilán
Jovellanos
Venerable
1879/1880
Abogado
1879/1880
Bango, Gregorio
Saavedra
1º Vigilante
1879/1880
Abogado
1879/1880
Baragaño, Dioniso
Porlier


Alférez Infanteria
1879/1880
Beze, Ernesto
Baynot


Aplanador
1880
Bock, Erneste
Voltaire


Vidriero
1880
Cuesta, Alejandro de la
Descartes
Tesorero y /MC
1879/1880
Comerciante
1879/1880
Cueto González, José
Argüelles


Propietario
1880
Chevenot, Agustín
Rousseau


Comerciante
1880
Duque, Anselmo
Lavoisier


Empelado Aduanas
1879/1880
Fernández, Armando
Calatrava


Ebanista
1880
Fernández, Rafael
Murillo
Arquitecto Revisor
1880
Industrial
1879/1880
Ferreros, Ramón
Arquímedes


Fabricante
1880
García, Indalecio
Vicente Paul
2º Vigilante
1879/1880
Librero
1879/1880
García Gonzalez, José
Castelar
Orador adjunto
1879
Industrial
1879/1880
García San Miguel, Eladio
Colón
2º Experto
1880
Abogado/Comerciante
1879/1880
García Somines, BenitoCarpintero1880
García Somines, David
Marx


Ingeniero mecánico
1880
García Somines, Galo
Belisario
Industrial
1879/1880
Girard, Juan Bautista
Enfantin


Aplanador
1880
González, Timancio
Padilla
Limosnero
1880
Industrial
1879/1880
González García, José
Garrido
G.Templo/ 1º Experto
1880
Industrial
1879/1880
González Llanos, Francisco
Campomanes


Estudiante
1880
Heres González, Agustín
Camoens
Hospitala/secretar
1879/1880
Industrial
1879/1880
Ibarra, Ramón
Cortés


Propietario
1880
Javaloy, Louis
Acuña


Empleado Aduanas
1879/1880
Lamboley, Louis
Petit


Empelado /vidrio
1880
Linares, José
Quevedo
Secretario
1879
Empleado/Aduanas
1879/1880
López Gutiérrez, Julián
Pelayo


Comerciante
1879
Martínez, Antonio
Morse


Empelado/Aduanas
1880
May, Juan
Urbino


Ebanista
1880
Plaza Castaños, José
Anaxagoras
Orador
1879/1880
Médico
1879/1880
Py, Joseph
Hugo


Aplanador
1880
Rodríguez Trabanco, Francisco
Cicerón


Comerciante
1880
Sicilia, Juan
Manzoni


Empleado
1879
Valle, Ángel del
Prim


Comerciante
1880
Vikel, Etienne
Fabricante
1880
Walter, Agustín
Thiers
M. Ceremonias
1880
Vidriero
1879/1880

Este es el listado que tenemos de los distintos miembros que se han registrado en esta logia, de la cual tenemos constancia de su existencia durante dos años (1879 y 1880).

Por otro lado los datos de quienes fueron sus oficiales, ya nos indican que a su vez fueron los impulsores de ese taller de Avilés, ya que como cabeza visible tenemos a Froilán Arias Carbajal, como Venerable los dos años, que se tienen registrados, pero no se tiene constancia de que estuviera en otras logias, o de donde podría provenir, en los mermados documentos que tenemos, solo hay tenemos constancia de que estuviera en esta logia, tanto el cómo su hermano.

La 1ª Vigilancia la ejercía Gregorio Bango, abogado que tendremos incardinado en la logia ovetense Nueva Luz, en 1886. Este fue profesor de la Escuela de artes y Oficios de Avilés.

La 2ª Vigilancia la ejercía el librero Indalecio García, que tenía su comercio en la calle Galiana, pero tuvo otros emplazamientos, y va participar en la logia Concordia también de Avilés.

El Orador, no era otro que el médico José Plaza Castaños que más tarde estaría en la otra logia avilesina. Este escribió Memoria del análisis cualitativo y cuantitativo de las aguas potables de Avilés, de algunas de sus inmediaciones y... (1878)

La secretaría la desempeñó José Linares, un empleado de Aduanas.

De la tesorería de la logia estaba al cargo del comerciante Alejandro de la Cuesta.

Y luego tenemos varios miembros que ya son un tanto más antiguos en masonería como Erneste Bock (Voltaire) al que tenemos en la logia gijonesa de Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1871-1875).

En la logia participaran los notables Eladio García San Miguel, que fue Diputado Provincial, y hermano del Marqués de Teverga. Este falleció el 4 de diciembre de 1910.

Por otra parte tenemos a los hermanos García Somines, David ocupó varios puestos en la Escuela de Oficios de la Villa del Adelantado, y fue un activo concejal.

Francisco González Llanos, que ya estaba en la logia ovetense Nueva Luz, y participará en los dos proyectos masónicos avilesinos.

Aunque el más veterano de todos ellos será Louis Lamboley, vidriero y originario de Ronchange (Francia), este ya había estado en el primigenio taller gijonés de Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad de 1853, y también estuvo en la segunda acción de recuperar este primer taller, que se levantó entre 1871-1875, ambos pertenecían al Gran Oriente de Francia.

Del quehacer de la logia, cuales fueron sus preocupaciones como nueva sociabilidad en la villa del Adelantado, nada sabemos, salvo lo expuesto, y algunos otros detalles que dejamos para que los trabaje el amigo Fernando del Busto. 

Expediente de la logia en el AMH 739-A-9

Víctor Guerra. Venerable de la logia Investigación Los Modernos

30 abril 2017

La masonería resiste en Avilés

Un grupo de masones en el taller de la logia El Progreso, la que cuenta en la actualidad con más avilesinos en sus filas.

Un grupo de masones en el taller de la logia El Progreso, la que cuenta en la actualidad con más avilesinos en sus filas. / ÁLEX PIÑA /Texto de FERNANDO DEL BUSTO, AVILÉS    el 30 abril 201708:55
  • Diez avilesinos pertenecen a las cuatro logias masónicas que hay en Asturias

Escribir sobre masonería siendo «profanos» no es una tarea fácil, pues hay mucho desconocimiento y bastantes prejuicios y mucho t´poicos de por medio, y que lo haga una periodista pues a veces más de los mismo, unido a la dificultad de los anonimatos, los enmudecimientos,  etc. lo que al final da como resultado una experiencia muchas veces frustrante para todos, entrevistados y entrevistador.

Por tanto cuando la prensa se acerca a la masonería siempre hay muchas reticencias, muchas esquina que no se doblan, y muchos rincones oscuros, Todo eso ha sido ampliamente esquivado por la labor de Fernando del Busto, que ha sabido abordar con seriedad y buena óptica y con distancia el tema, dando una pincelada al tema de los masones avilesinos, a los cuales este blog alguna vez he sacado a loa luz, y que este reportaje publicado en  LA VOZ DE AVILES, ha sido todo un acicate

Víctor Guerra

Avilés es una de las ciudades de Asturias que cuentan con un monumento masónico: el monolito situado en el parque de Las Meanas. Es lo que más sobresale de los masones avilesinos, un colectivo pequeño de unas diez personas que actualmente participan en las cuatro logias existentes en Asturias: Jovellanos,  (GLE) Estrella del Norte, GLFE)  El Progreso (DH)  y Rosario Acuña. (GOdF)

La cifra de masones avilesinos se puede considerar normal, habida cuenta que en toda la región su número ronda el centenar. El dato exacto es complicado de certificar, porque los integrantes de este movimiento que tiene más de filosófico, esotérico y cívico que de religioso, optan por la discreción y la prudencia. «El secreto nace con la masonería, pero en la actualidad se trata más de prudencia ante el qué dirán. Aún queda un resto de la represión franquista y la gente siempre es precabida», explica Víctor Guerra, hermano masón desde los noventa y uno de los pocos masones asturianos que hablan abiertamente, como también es el caso de Paulino Lorences o Pedro José Vila.

«Otras veces he salido, pero por temas familiares prefiero no hacerlo en esta ocasión», explica Mar, apodo masónico de una avilesina que actualmente es la Venerable Maestra de la logia El Progreso, que pertenece a la obediencia Derecho Humano. Este grupo es el que cuenta con mayor número de avilesinos en sus filas, cuatro personas. Además, otras tres se encuentran en proceso de incorporación.

Los masones se agrupan en organizaciones locales. Son las logias. Éstas se federan y forman una obediencia que respeta unos criterios y ritos similares. Derecho Humano es una obediencia nacida en Francia en 1893. Es mixta, no exige la creencia en un ser superior para pertenecer a ella y no cuenta con estructuras nacionales. Es una federación internacional donde cada país dispone de un representante en lo que denominan Consejo Supremo que se reúne cada tres meses en París. En la actualidad, este cargo lo ostenta en España Xuan, nombre simbólico, un masón avilesino iniciado en la masonería en 1995 y cuyo mandato vencerá el próximo mayo.

Xuan es de los escasos masones que, al menos en Avilés, dispone de antecedentes familiares. «Mi bisabuelo y mi abuelo eran masones. Yo lo tuve como un movimiento oscuro, sólo de hombres, un patriarcado de gente mayor y no me parecía interesante. Conocí a una persona que me habló de El Derecho Humano (DH) y me acerqué», comenta a LA VOZ.

No son los únicos masones avilesinos con responsabilidades, actuales o pasadas. En la logia Rosario Acuña, de la obediencia del Gran Oriente de Francia, (GOdF) su actual tesorero es Khana. Los avilesinos que acuden a las tenidas o reuniones masónicas en la Logia Jovellanos, de la Gran Logia de España (GLE), optan por su perfil discreto. «Hemos tenido experiencias desagradables en el pasado», explican a través del correo electrónico con el que respondieron a las preguntas de este periódico. «La pertenencia a una logia es algo que pertenece a la esfera íntima y cada uno decide si la revela o no», comentan. El panorama se completa con Estrella del Norte, de la Gran Logia Femenina de España, (GLFE) e integrada exclusivamente por mujeres, con una avilesina.

Además, existe un triángulo (una estructura más pequeña que la logia, generalmente de tres o cuatro personas) del Gran Priorato de España, pero donde no participa ninguna persona de la comarca.

Las personas acceden a la masonería de diferentes maneras. «Hoy en día, con las nuevas tecnologías es mucho más fácil. Mandan un correo y contactan con nosotros. Cuando yo me inicié era más complicado. A veces me ha pasado dar una charla y, al final, una persona me dice que quiere ser masón», comenta Pedro José Vila, de El Progreso. Y nunca hacen proselitismo.

La vida masónica
Los masones diferencian entre lo profano (todo lo que no pertenece a su mundo) y lo masónico. Una persona que quiera ser masón es profano, hasta que se convierta en masón. Ahí recibirá el primer grado: aprendiz. Posteriormente podrá solicitar ser compañero y, posteriormente maestro. Es el mayor grado que un masón puede alcanzar por voluntad propia, Desde ese momento, existe una escala (en función del rito que aplica cada logia) donde «los hermanos masones» son propuestos.

Para ser masón se exige ser mayor de edad. Algunas logias fijan el límite en los dieciocho años, aunque otras lo elevan para asegurar que es una persona con unos principios claros. Lo habitual viene a ser iniciarse entre los 30 y 40 años.

De manera general, las obediencias se dividen en dos grandes grupos: regulares y las liberales. La diferencia fundamental es que las primeras exigen creer en un ser supremo, no necesariamente el Dios cristiano, es suficiente con admitir el Arquitecto del Mundo.

En el movimiento liberal se considera la religión como un aspecto de la intimidad personal y no se exige ninguna creencia. Tan sólo capacidad de respetar y el convencimiento de mejorarse a sí mismo como persona para mejorar la humanidad.

«Son ideales masónicos, pero que en mis once años los he vivido. La masonería es una escuela de ciudadanía, ayuda a la mejora personal», asegura Mar. Convertirse en hermano masón obliga a un desembolso económico que oscila entre los 30 y 40 euros al mes.

En función de la logia (existe una gran autonomía y matices entre ellas) se solicita una cuota de inscripción y pueden terminar sus reuniones con el 'tronco de la viuda', la recogida de un dinero para obras sociales y un pequeño almuerzo. Aunque los masones con los que habló LA VOZ aseguran que «el dinero no es freno para ser masón. Durante la crisis, varios hermanos estuvieron en paro y la logia asumió su cuota», dice Pedro José Vila.

Cada aspirante será entrevistado en tres ocasiones por tres maestros distintos que, durante todo el proceso, no podrán hablar entre ellos. Las entrevistas abordan ámbitos concretos: un plano más personal (trabajo, quien es), sus ideas sobre filosofía y política y, por último, su concepción de la masonería y aspiraciones en ella.

Terminado ese proceso, los maestros informan al resto de integrantes de la logia. El aspirante vivirá su primer rito masónico: el pase bajo venda. El aspirante acudirá a un taller y entrará en él con los ojos vendados, de ahí su nombre. Los demás integrantes preguntarán todas las dudas a raíz de los informes.

Terminado el interrogatorio, se votará con bolas blancas y negras la aceptación o no del futuro aprendiz. «He visto de todo. Informes favorables que se rechazan y alguna persona a la que se veían aspectos negativos y se la acepta. Nunca se sabe lo que pasará», comenta Paulino Lorences, veterano masón de la Rosario Acuña. El desconocimiento de la masonería es una de las principales causas de rechazo. «He hecho pocos informes negativos: a unos ingleses que se mudaban a Asturias y buscaban un club social; a una persona que tenía una idea muy rara», comenta Vila. Lorences señala que «una vez vimos que buscaba aprovecharse económicamente con temas de brujería y lo desestimamos».

Dentro de la logia
Actualmente El Progreso es la única logia con solicitantes de la comarca. Tres, según indican. Cuando sean aceptados, deberán participar en las tenidas. Lo habitual es celebrar dos al mes. «Resulta muy complicado preparar más, no se resistiría el ritmo», comenta Mar. ¿Y de qué hablan los masones? De todo, con dos límites: religión y política. Aunque siempre respetando un método. Son encuentros alejados de la tertulia de bar.

Xuan explica su vivencia como «una evolución, con ilusiones y engaños. No es una estructura perfecta. Encontré lo que venía buscando. Es una vivencia personal para el encuentro con otros, de educación de ciudadanos».

En la actualidad, los talleres o sedes masónicas se encuentran en Gijón y en Oviedo. En La Calzada, comparten taller Rosario Acuña y Estrella del Norte. También en Gijón se encuentra la Logia Jovellanos. Oviedo acoge el taller de El Progreso.

En Avilés, en los años 90 del pasado siglo, los integrantes de la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, de la Gran Logia Simbólica Española, celebraban sus tenidas en el San Félix, según recuerda Paulino Lorences, uno de sus cofundadores junto con Víctor Guerra, entre otros. «Alquilábamos una sala y nos encerrábamos en ella. No sé si los propietarios llegaron a sospechar algo o no, pero si lo hacían disimulaban muy bien», comenta Lorences, que destaca el espíritu progresista de la masonería. «Los masones somos un movimiento de origen burgués y progresista, no revolucionario. Respetamos las leyes y tratamos de mejorarlas. Nuestras tenidas siempre finalizan con un ¡Viva la Constitución!».

Durante la tenida se desarrollan ritos. Una búsqueda por internet permite acceder a todos. Apenas quedan secretos en el mundo masónico, aunque es cierto que a sus integrantes no les gusta desvelarlos.

Y es que, para un masón, un rito es iniciático, una experiencia única que, si conoce antes de vivirla, se desvirtualiza. «Cuando me propongan para mis próximos grados, no leeré el rito, porque lo que me interesa es vivirlo», asegura Vila.

Lorences defiende el rito como una manera de «desconectar del mundo exterior» y centrarse en el trabajo masónico. Al igual que los antiguos canteros, los masones aspiran a tallar la piedra de su personalidad. Es uno de los primeros símbolos. Otro símbolo son las espadas, que representa el honor.

Son claves que los aprendices aprenderán hasta que soliciten convertirse en compañeros. Normalmente, suele ser un año. Durante ese tiempo, solo hablarán en la logia si el Venerable Maestro o su máximo responsable lo autoriza. Y no está obligado. «Es una época importante en la formación porque, para hablar bien, primero hay que saber escuchar», concluye Lorences.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...