14 marzo 2019

Fotógrafos en la masonería asturiana: Gijón (2ª Entrega)


Foto Archivo de Salamanca. Masones españoles en Covadonga

Las Artes liberales en la masonería asturiana: Pintores, litógrafos y fotógrafos 

Siguiendo con la línea ya emprendida hace tiempo de ir entregando retazos de la historia masónica asturiana, esa que se entrega en otras latitudes y por otros autores bajo los sellos de los prejuicios, las envidias y las invisibilizaciones, pues dentro de esa historia de la masonería gijonesa, escrita hace tiempo pero que reposa tranquilamente en espera de un cuidado repaso, pues hago está entrega de un capítulo que puede ser interesante y es la aportación de profesiones como los pintores , litografos o fotógrafos que los hubo y en cierta abundancia en las filas masónicas que se dieron en Asturias tanto en el siglo XIX como en el XX. de lo cual ya hice un primer acercamiento:


Por tanto aquí les dejo con el texto de la la segunda entrega:

Como hemos podido observar la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad, se constituye en un auténtico vivero de fotógrafos, tal vez la relación de unos con otros, era la mano que mece el picaporte de la puerta masónica y el aval necesario para poder entrar dentro de la hermética orden. Así, es como dentro del mismo taller encontramos al hermano Gutemberg, cuyo simbólico nos despistó al vincularlo con la tipografía y más siendo su signación profesional en el cuadro logial el de industrial, pero será de nuevo Crabifosse el que nos aporte la pista necesaria para luego ir reconstruyendo el discreto currículo masónico de este ambivalente tipógrafo: Juan Arranz de la Torre,[1] al que seguimos  a través del citado estudioso de la fotografía asturiana.

            Arranz de la Torre, nace en Vigo hacia 1825. Sus padres Fernando Arranz de la Torre y Narcisa Barredo son naturales respectivamente de Fuente Saúco (Zamora) - no Salamanca como indica Crabifosse - y, Santander. La familia se estableció en Oviedo a mediados de la década de los cuarenta, dedicándose probablemente ya el padre, a las labores de imprenta. Juan Arranz continuó la tradición familiar ejerciendo la profesión de impresor en dicha ciudad. [...] «Personalidad inquieta, participó en diversas empresas editoras»

Arranz de la Torre va a trabajar en la galería de los señores Crespo y Cruz, a los cuales terminaría adquiriendo su establecimiento pasando a denominarse la empresa Torre y Compañía , cuya sede se situaba en la calle Libertad 32.

Juan se inició masónicamente el 31 de enero de 1877, en una logia dependiente del Gran Oriente de Francia, la cual no podría ser otra que la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad que Victoria Hidalgo da como concluida en 1875, sin embargo las fechas de diversos iniciados datan de 1877, salvo que Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad no empezara a trabajar en 1879 bajo el GONE, como indica la historiadora Victoria Hidalgo, sino bajo el GOdF dos años antes y luego cambiara más tarde al GONE, cuestión muy típica esta de cambios de Obediencia que ha llevado a más de una confusión a los estudiosos del tema.

Juan Arranz de la Torre en el último cuadro lógico que se posee de la logia, que data de 1880, consigna que posee el ribeteado mandil de Maestro Masón (3º). Con setenta años pasa al Oriente Eterno. Como anécdota casual decir que fallece el mismo día en que se había iniciado, un 31 de enero, pero evidentemente unos años antes en 1895. Un nieto suyo también formará parte de la masonería: Juan Méndez Arranz de la Torre, cuya referencia se puede encontrar en el capítulo: Prensa y Periodistas

Ricardo del Río,[2] es francmasón, y uno de los pocos fotógrafos gijoneses. Nacido en 1857 del matrimonio luanquín formado  por Bernarda Fernández Ricardo y Santos del Río Artime, que se había ubicado en Gijón, puesto que trabajaba en la Fundición Kessler, Laviada y Cía.

Ricardo, como otros muchos hombres de la época con la inocencia aún colgada de la primera pelusilla viril entró a trabajar en la fabrica de vidrios La Industria, donde su afición por la fotografía fue en aumento hasta llegar a iniciarse en tal actividad en 1881,  desarrollando las labores de fotógrafo ambulante, especialidad en la cual perdurará unos cuantos años, pues en febrero de 1896 pulula por Villaviciosa donde anuncia sus servicios durante algunos días, trasladándose al Monasterio de Valdediós, para realizar las clásicas fotografías de grupos escolares, en las cuales parece ser era todo un especialista.

Hay un momento en la vida de Ricardo, intenso, pues no solo gana el «Premio al Mérito» en la Exposición Local de 1891, sino que contraerá matrimonio con Escolástica Bárzana y Fontán, que fallecería unos años más tarde dejando como fruto de su relación con Ricardo, cinco hijos. Será por esas mismas fechas cuando Ricardo del Río levante el picaporte de la puerta de la masonería, concretamente lo hace ante las puertas de la logia Amigos de la Humanidad y, a buen seguro que de la mano de alguno de sus colegas fotógrafos y, será mediante esta membresía, cuando conozca a Antonio M. Quiroga, miembro de la misma logia y colabore con él en el proyecto de expansión que este último estaba desarrollando, y en esos entretiempos también visita como fotógrafo la villa de Grado, tal y como comenta Crabiffosse en su libro sobre la Historia de la fotografía en Gijón.

Ricardo del Río se inicia en los misterios del maestro Hiram, en cuya ceremonia se autoimpone el simbólico de Daguerre como no podía ser menos para un fotógrafo. En el seno de esta formación alcanza el grado de Maestro Masón (3º), al menos así lo recoge el cuadro lógico de 1894. Dado el vacío documental, no podemos definir cuales fueron ni sus cargos ni sus años de trabajo masónico, y menos aún sus aportaciones como masón.

Tres años más tarde en 1897, inaugurará su propia galería en el antiguo estudio de Enrique Marquerie ubicado en la calle Libertad 43, realizando trabajos baratos que publicita de este modo «Visitas por 10 reales» , compaginando tales trabajos con copias fotográficas de cuadros como La familia de un anarquista el día de la ejecución del pintor Ventura Álvarez Sala, conectando  así con la radicalidad que se da en la formación masónica en que milita, pues como ya expusimos este taller gijonés es uno de los más combativos contra la presencia en Gijón de los denominados «cogolludos».

Aunque también el taller en que se incardina es combativo con los Jesuitas no deja por ello de hacer hincapié en las labores de beneficencia. Es este taller Amigos de la Humanidad,  un tanto heterodoxo si lo comparamos con los que le precedieron o con sus propios contemporáneos, pues sus ataques a la iglesia van a ser sonados, a lo cual se suma su labor de caridad y beneficencia, y  si ello fuera poco, el liderazgo del taller va a recaer durante algún tiempo en la persona de un pastor evangélico, lo que le convierte en un taller singular.

Las evoluciones de Ricardo del Río nos las relata ampliamente Crabriffosse, detallándonos sus distintos periplos al frente de los cuales no solo estará él mismo, sino algunos de los hombres que conformaran la masonería del siglo XX Así es, como encontramos a Luís Medina Farias que será el encargado de la sucursal que Ricardo abra en la Calle Corrida 37. Ricardo dejará este mundo el 25 de enero de 1921 con 64 años de edad.

Pese a morir en pleno siglo XX, en cuyos comienzos tenemos una masonería que se irá consolidando desde la primera década del siglo, el nombre de Ricardo aparece como uno de los puntales masónicos en los que supuestamente debería haberse apoyado esa nueva masonería. ¿Cuál fue la razón para esa ausencia?

En realidad no la sabemos, pues el vacío documental existente en las logias llevó a la creencia de que ésta había naufragado a la par que el desastre del 98, luego por otros pequeñísimos indicios vemos que no, y comprobamos que una pequeña parte de esa masonería siguió adelante. De hecho, ahí tenemos a Ricardo del Río firmando en 1905 un reconocimiento de méritos masónicos.

También hay que pensar en otra dirección, y es que los nuevos puntales masónicos del siglo no salen por arte de magia o cábalas alquímicas, sino de la vinculación con los viejos hombres del siglo XIX, que de alguna manera les insuflan un nuevo espíritu ya que ellos se sienten ya muy vencidos por la historia y por el tiempo, aunque ,ya digo que son especulaciones pues las nuevas fuentes documentales masónicas que vamos a manejar correspondientes al primer tercio del siglo nada nos digan sobre ello y, todo parezca indicar que esta nueva masonería del siglo XX nace como por generación espontánea.

Hasta ahora hemos hablado de los fotógrafos, pero habría que hacerse una pregunta ¿Qué hay de masónico en sus obras? La verdad es que es un trabajo de investigación difícil y que aún no se ha abordado y que dada su escasa presencia, es posible que hubiera que ampliarlo a todo el territorio peninsular para que dichos datos pudieran tener alguna consideración, fuera de lo puramente anecdótico.

            Con respecto a los que estamos tratando hay un trabajo de Ricardo del Río muy relacionado con la masonería y, es un excepcional documento fotográfico[3] , en el cual vemos a Marcelino Aguirre Vitorero, vestido de Maestro Masón[4]. El estudio en que se realiza la fotografía estaba ubicado entre las calles Cabrales 55 y Corrida 37. Existen en el fondo documental de Salamanca, que no tienen asignada autoría y que bien pudiera ser de Ricardo del Río, o de algunos de los fotógrafos que actuaban en Asturias, pues en ellas aparece la construcción del edificio de la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste.

También en la ciudad de Gijón tenemos a otro reconocido fotógrafo francmasón Julio Peinado Alonso.  A éste se le había vinculado a la nueva masonería que se va a dar en el siglo XX, de él nada nos dice la profesora Victoria Hidalgo sobre su posible membresía en la masonería del XIX, y sin embargo entre los papeles de la logia Amigos de la Humanidad, encontramos el documento, ya citado, que firman: Nicanor Alonso como ex Venerable, Luciano Coste como 1º ex Vigilante, Ricardo del Río como Maestro de Ceremonias y como ex Secretario de la logia Amigos de la Humanidad en los valles de Gijón, Julio Peinado Alonso con el grado de Maestro Masón (3º). Lo cual nos está indicando que su membresía a la Orden de los Hijos de la luz viene de lejos.

Peinado Alonso se va a constituir como el profesional por excelencia que se adapta a una ciudad en continuo proceso de cambio sabiendo dosificar su talento para ir dando todas las novedades que ofrece el medio y una demanda cada vez más interesada en sus productos..

Julio Peinado es un natural de Valladolid, ciudad donde le traen al mundo el 21 de septiembre de 1868[5], sus padres Rafaela y Juan.  La familia al completo y con un mozalbete que ya tiene catorce años, arriba a Gijón de la mano de la profesión de su padre, que buscaba mejores perspectivas para su prole instalando de esta manera un primer estudio fotográfico en la calle San Bernardo, en cuyo edificio vivía toda la familia.

Con apenas 19 años, Julio Peinado se casa con Joaquina González Guinea, de familia que como dirían los castizos, era de pura cepa gijonesa. Con dicha señora llega a tener ocho hijos, y pasando a trabajar profesionalmente a Oviedo, a un estudio que abrirá en la calle Fruela desde el cual irradiará una intensa labor que le lleva a contar con  la presencia de aprendices deseosos de iniciarse en la aventura de la fotografía.

En su labor de innovación se destaca, como así lo hace la prensa ovetense, la adquisición de «un nuevo aparato de luz de 6.000 bujías mediante el cual hace por la noche fotografías instantáneas con igual perfección que valiéndose de la luz solar»[6]

La era de los Peinado en el mundo de la fotografía es amplia, pues tal y como indica Adúriz en su libro, va desde 1883 hasta 1940, trayecto en el cual se va perfilando un avanzado industrial y, un preocupado francmasón de reconocido prestigio en ambos campos.

Su colaboración con otro hermano francmasón, también fotógrafo Antonio Quiroga le obliga abandonar Oviedo e instalarse de nuevo en Gijón, aunque tendrá que encargarse de buena parte de las tareas y compromisos que va adquiriendo Quiroga en su labor de expansión industrial.

Así, vemos a Pintado encargándose de la sucursal que Quiroga había montado en Ferrol, lo cual conlleva que dada su profesionalidad, y la hermandad existente entre ellos y la fraternidad a la que les obliga el ser miembros de los Hijos de la Viuda, termine asociándose como «representante en propiedad administrativa con firma autorizada ante notario -indicando Quiroga- que todos los trabajos del estudio están a cargo del inteligente artista fotógrafo D. Julio Peinado Alonso»[7]

            La ascendencia de Quiroga, tal y como expresa Crabiffosse se va dejar notar tanto en la apuesta profesional, como en el ingreso en la masonería de su colega y amigo al que en 1898 vemos entrar en la cámara de reflexión,[8] y momentos más tarde iniciar los tres viajes que debe realizar el profano que desea adentrase en el mundo de la masonería, y así es como Julio Peinado, con 30 años entra en la logia Amigos de la Humanidad, y escoge como nombre simbólico el de Nipse.

No sabemos con fecha exacta cuando abandona la masonería, puesto que su logia se va ir extinguiendo en el tiempo y, parece que tan solo queda la parte administrativa, tal y como lo demuestra un escrito que se realiza en 1905 y que ya se comentó en varias ocasiones.

Su presencia, la vamos a echar de menos en el nuevo renacimiento masónico y,  comprobamos  que es del todo reacio a incorporarse a los nuevos e ilusionantes trabajos masónicos, y todo ello a pesar de que tiene conocidos y amigos que en parte están liderando la puesta en escena de nuevas columnas sobre las cuales se asentarán los nuevos cimientos de la masonería gijonesa.

Su reincorporación no está exenta de cierta presión y hasta de una posible maquinación, puesto que por un lado se estaba preparando la reorganización del GOE en Grandes Logias Regionales y por otra, ciertas personalidades de la masonería gijonesa estaban preparándose para abordar ese salto organizativo y necesitaban de pesos pesados como Julio Peinado.

Durante ese renacer masónico, el prestigio de Peinado es inmenso ya que en 1916, goza de fama al proclamarse oficialmente como fotógrafo de S.A.R. la Infanta doña Isabel, y es en medio de esa aureola profesional en la que se circunscribe su reconocimiento como masón, que se produce el 5 de enero de 1923, en el seno de la logia Jovellanos nº 337, que le reconoce como procedente del Gran Oriente Ibérico, y como no, también del grado que ostentaba de Maestro Masón (3º), aunque un mes más tarde Julio Peinado está pidiendo la plancha de quite para levantar las columnas de la logia Riego nº 2, y en cuyo taller ocupará el cargo de Secretario.

Su permanencia en la masonería se va a registrar hasta 1926, luego su estela desaparece dado que hay un vacío documental que no nos permite saber como prosiguió el currículo de Julio Peinado, que debía estar muy metido en sus trabajos profesionales, pues desde su salto a la logia Riego como Secretario, no se le encuentra entre las grandes dignidades que presiden la logia ni dentro de la estructura de la Gran Logia Regional del Noroeste.

Sabemos que en 1925 presentó una selección de fotografías en la Exposición de la Hulla Blanca de Grenoble y, que partir de aquí sus descendientes serán quienes se vayan haciendo cargo del negocio y que en 1926, «tras el cierre del Teatro Jovellanos, se integra en aquel Gijón Cinema inaugurado el 15 de julio de 1926 con la celebérrima serie muda El Prisionero de Zelda. Yo recuerdo como si fuese ahora que, ya embalados por la década de los treinta, los mocosos del barrio del Carmen andábamos a la caza de aquel amable operador que era Julio Peinado para, día tras día, pedirle vistas que él nos proporcionaba a montones y gozando como un verderón»[9]

El 17 de diciembre de 1940 fallecía en su casa de la calle San Bernardo y, con él, como decía Patricio Adúriz «perdíamos a lo que vino a simbolizar lo que por antonomasia denominaremos la belle epoque de la calle Corrida»

Victor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana



[1] Ibidem . Pág. 124.
[2] Ibidem Pág. 182.
[3] AHN. Signatura SE-MASONERIA-A foto 333.
[4] Marcelino Aguirre fue exaltado al grado 3º el cinco de diciembre de 1914.
[5] Crabiffosse en su libro sobre la fotografía en Gijón, al igual que Patricio Adúriz en su libro Crónica de la Calle Corrida exponen que Julio Peinado había nacido en 1869, sin embargo en los documentos masónicos se consigna con fecha de 1868.
[6] El correo de Asturias, Oviedo, 17 de octubre 1891.
[7] Ibidem. Pag. 173 y sgts.
[8] Habitación de muy reducidas dimensiones y casi en plena oscuridad y donde se encierra al profano con una serie de símbolos y frases antes de dar comienzo a las ceremonias de iniciación.
[9] Adúriz, Patricio: Crónica de la calle Corrida. Biblioteca Julio Somoza. Ed. Silverio Cañada Gijón 1990.


28 febrero 2019

REHMLAC. Historia de las Masonerías, en Gijón


Estos días en la ciudad de Gijón, alejado del centro y foco universitario de Oviedo, se he celebrado un Seminario Internacional de jóvenes y no tan jóvenes historiadores de la masonería que se agrupan en este caso bajo la revista REHLAMC.

Lo cierto es que no sé quien ha sido el genio de querer celebrar un evento de estas características en Gijón, y en el búnker de la Biblioteca Publica Jovellanos, pero si bien se han visto los jóvenes historiadores y han paseado por las Asturias y han confraternizado afablemente, el resultado de en cuanto a la externalidad ha sido desastroso, pues la concurrencia en líneas generales se ha situado en unos 17 participantes, si se tiene en cuenta que 10 de esas personas en la sala son ponentes, pues el auditorio queda reducido a unas 7 personas.

Apesadumbrado debe de haber quedado el bueno de Ferrer Benimeli, ante tan escaso auditorio, él que esta acostumbrado a mover masas de oyentes cuando venía al Ateneo de Jovellanos, donde había que pelearse por un sitio, a tener que hablar para los suyos y poco más.

Ni los masones asturianos activos, unos 80 masones no se han sentido concernidos, pues su asistencia se cuenta con la mitad de los dedos de una mano, ni la gente en general se ha sentido atraída por la temática, ni los propios historiadores asturianos de los que solo he visto un par de ellos, y luego el que se haga un evento de este tipo de corte académico, que por palabras del propio Ferrer Benimeli, son los «auténticos historiadores, ya que ellos no mienten, los masones y antimasones si lo hacen unos para ensalzar y otros para denigrar» pues tampoco la grey universitaria se ha sentido atraída por estas jornadas.

Amén de que no es explicable que esto se haga en Gijón y no bajo el manto y protección universitaria, tal vez el la querencia de hacer de la ciudad personal el centro del mundo mundial masónico, pues se gana un página de prensa a modo de reportaje personal, pero poco más.

Ese ha sido el contexto del envolvente del Seminario Internacional, el contenido, pues en clave española, digamos que en sus tesituras, y poca novedad bajo el sol, mucho tópico archivístico, el problema no es tanto de los historiadores unos más ocasionales que otros, y otros algo más profesionalizados Cruz, Ruiz Sánchez o muy profesionalizados como Ferrer Benimeli, el problema es también de archivos , pues el archivo policial de Salamanca da para lo que da y los aportes digamos que son muy similares, de ahí que salga una historia muy clonada, y sino se buscan y explotan otros archivos, pues los resultados serán lo que son.

En clave latinoamericana, digamos que los aportes de los distintos profesores aportaron temáticas muy concretas, como Mao y Zendong y la Masonería, o los Masones Chilenizadores, o los Sefardíes masones en Costa Rica, pues hacen que se concrete mucho el centro de interés, y resulte ajeno al interés de una ciudad como Gijón.

Estamos pues ante un resultado paupérrimo, y que como decía el propio Ferrer Benimeli, «tras 30 años de historias y 25 tomos publicados seguimos donde empezamos».

Yo creo que peor, ni los historiadores son tan neutros como quiere hacernos creer Ferrer Benimeli, en principio porque por lo general no estamos ante verdaderos profesionales de la historia de la masonería, salvo algunos, el resto se dedica a sus clases en el IES etc, , y de vez en cuando a tiran de archivo para confeccionar una ponencia de 20 hojas para presentar a debate, que como he visto y asistido, son tan cortos como tristes.

Luego porque parece que Gijón sea aculturizado en algunas cuestiones, y la masonería no parece ser su centro de interés, ni en las jornadas ni en la presentación del libro sobre la Logia Jovellanos, que quedó  en poco menos que una presentación en clave de amigos y familiares , unos 18 en total.

Y también porque la masonería se ha vuelto más acultural y bastante líquida, por tanto, parece traerle al pairo lo que digan de ella unos señores de los cuales en su mayoría no saben quienes son ni a que se dedican, aunque también es cierto que tales historiadores, en su mayoría distinguen mal entre un mandil y otro, y un rito y otro. Y así nos va.

Aunque en este caso, por mucho que se queje el Coordinador del evento,Yván Pozuelo, acerca de la falta de respaldo institucional, para que este sea efectivo se ha de ser efectivo, presentar números, y resultados y puedo decir que la difusión del evento ha sido de cero patatero, pues a mi mismo no me llegó nada  acerca de este evento habiendo sido miembro del CEHME, y habiendo publicado en muchos de sus simposios, escribiendo y publicando sobre masonería y teniendo varios blogs sobre masonería,  y estando en Gijón, ya no digo como se puede enterar de esto el personal ciudadano.

Pero bueno sí la gente de la REHMLAC y del CEHME están contentos y parecen estarlo por la defensa que hizo en la clausura el presidente del CEHME José Leonardo Ruiz Sánchez, pues genial.

Victor Guerra

21 febrero 2019

HISTORIA DE LAS MASONERIAS EN GIJON



Bueno aquí esta este cartel de unas Jornadas sobre Masonería que se celebran en Gijón y de las cuales he tenido noticia  de forma referencial, y hasta ha sido complicado llegar hasta este cartel,  y claro que el Coordinador del evento se queje de la falta de apoyo institucional..., cuando los interesados y los medios que trabajamos en ese sector y temática no recibimos ni notificación  del evento,  pues uno ya se puede imaginar que sucede y cuales van a ser las consecuencias Cosas de las "pequeñeces mentales" de este país. 
 I
indicar que durante durante este  último fin de semana de febrero de 2019 tendrá lugar el Seminario Permanente Internacional de las Masonerías

Diversos investigadores  del entorno de la revista RHELAMC y de algunas Universidades de todo el mundo se darán cita en Gijón (España) para abordar, desde diferentes perspectivas. 

De esta forma, celebrarán el décimo aniversario de la Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña (REHMLAC+) 

Victor Guerra

12 febrero 2019

Sefarditas y Masones en Oviedo: Jaime Viliesid (II)











Jaime Viliesid (Ben Grandpa) en Oviedo en 1936

En la anterior entrega había mencionado como posible miembro de la comunidad sefardita a Manuel Toledo Benito, por sus apellidos que se inscriben dentro de la órbita sefardita, y de cuya persona desconocíamos todo salvo su membresía masónica y su profesión y algunos avatares profesionales.

Ahora presento a quien sí de verdad tiene antecedentes sefarditas, y que resultó ser todo un descubrimiento personal y una sorpresa para algunos que conocieron de cerca a su familia, y que puedo rememorar parte de su vida gracias a la aportación de su nieto y bisnieto Francisco Viliesid Alonso.[1]

Lo primero que sorprende es saber de la existencia de sefarditas  y sobre todo convertidos al protestantismo, no sé si será normal o paradójico pero en esta familia sefardita se dio en varios momentos.

En este caso estoy hablando de Jaime Benjamín Viliesid,[2] nacido en la tierra de mi abuelo, en Jerez de la Frontera, el 13 de octubre de 1881,  y era precisamente  hijo de Joseph Viliesid Seby, nacido en Salónica el 23 de diciembre del 1845.

Este era un predicador evangélico, ya su padre Mercado Villesid había sido un notable rabino, que a su vez se había convertido a la fe evangélica.

Joseph Viliesid[3]  fue enviado muy pronto a  Inglaterra (con 9 años), a un colegio dedicado a los hijos de los misioneros evangélicos, del cual regresa a España con 24 años, luego su periplo existencia le llevaría a Edimburgo para ordenarse y volver de nuevo a la península a Gibraltar para casarse con Raquel Ben Oliel, hija del médico personal de Sultán de Marruecos y descendiente de judíos sefardíes refugiados en Orán, cuyo hermano fue fundador de la Iglesia evangélica en San Fernando, Cádiz, la cual fue inaugurada en mayo de 1872.

Joseph se instala en Cádiz en 1870 donde ejercen como misioneros de la iglesia presbiteriana de Escocia   y luego pasan a Jerez en 1871, gracias a diversas aportaciones y en nombre de la Iglesia Presbiteriana de Unida de Escocia promueve en 1872 la construcción del templo y dos aulas de enseñanza para niños y niñas de la comunidad, encargando la obra de estilo neogótico al arquitecto de Cádiz, Manuel García del Álamo. El edificio aún se mantiene sito en la calle Argüelles. Joseph tras jubilarse y pasar a residir a Madrid, falleció en Bogonor (Inglaterra) el 2 de agosto 1917.[4]



Logia en la que fue recogido Jaime Viliesid en México

En el trabajo sobre las Congregaciones Protestantes en España en el siglo XIX se dice esto: decir antes que con el propósito de evangelizar a los judíos y al éxito de los trabajos de los judíos Abraham Ben Oliel y José Viliesid a principios de 1869, sirvieron para estimular el Comité de Exteriores de la UPCS para la evangelización en España. Ben Oliel llevaba más de veinte años de servicio entre los wesleyanos en Gibraltar.

Conocido como un evangélico dedicado a la obra, se había formado en el Seminario Teológico de Edimburgo y había recibido su comisionado misionero en España, especialmente a los judíos. La UPCS proporcionó fondos para que Ben Oliel y Viliesid estableciesen una iglesia en Cádiz en diciembre de 1869. 

Años después fundaría las congregaciones de Linares (1870) y Jerez de la Frontera (1871) lugar donde se compró una antigua iglesia católica. Las congregaciones de ambos crecieron con el apoyo de las escuelas que estaban regidas por maestros titulados. Ben Oliel daba este informe en 1872: " El Señor ha prosperado nuestro trabajo más allá de todas nuestras esperanzas. Tengo probablemente el más grande y sin duda el lugar de culto más cómodo en uso en España, con cuatro servicios regulares completos semanales y una clase de Biblia. La asistencia que oscila entre 300 y 600 en cada servicio, y en ocasiones.[5]

Estos eran los ancestros de mi biografiado Jaime Benjamín Viliesid, de profesión odontólogo que además había creado su propia empresa de medicamentos e implementos dentales, llamada Vilco (por Viliesid Company), con distribución en toda España.

Ignoro de cómo terminó Jaime Viliesid en Asturias, ya que su padre no consta que hubiera ejercido en Asturias

Este había ingresado en la logia Jovellanos el 15 de marzo de 1914, aunque en su carnet del Gran Oriente Español, indica que fue en agosto, siendo Venerable de la logia, como se puede comprobar en el cuadro adjunto en 1925.

Al grado de Compañero (2º) se le exaltó el 18 de noviembre de 1916, y el 17 de julio de 1922 se le exalta al grado de Maestro Masón (3º). En una información reglamentaria de Supremo Consejo del Grado 33º, del tercer trimestre de 1922 se le informa que se le exalta al grado 4º del REAA.

 Obtuvo su baja del taller el 31 de diciembre de 1931, sin Plancha de Quite, según el artículo 495 de los Reglamentos del GOE, que dice: «La logia tiene facultades para negar la concesión de la plancha de quite a un hermano que la solicite, limitándose a darle de baja en las listas de los afiliados, pero tendrá que dar cuenta motivada de esto al Gran Consejo Federal Simbólico según el caso para que este lo ratifique si lo cree oportuno) el 31 de diciembre de 1931.



Despacho de dentista de Jaime Viliesid

Esta cuestión no será menor ya que dicha nota la recogerá el director de los Servicios de Represión de la masonería en carta el 11 de julio de 1945, dirigida a Señor Juez Instructor del juzgado nº 1 del Tribunal para la Represión de la Masonería y del Comunismo, por los efectos que esto pudiera tener, de eso habla algo una carta la Gran Logia Regional del Noroeste dirigida al Gran Consejo Federal Simbólico con sede en Sevilla , con fecha del 27 de marzo de 1928, donde informaba que Jaime Viliesid no podría ser Delegado Suplente ante la Gran Asamblea Masónica de la República Argentina, de la que sería Delegado Antonio Villar, pese a la petición de la Agrupación masónica de dicho país y «no podrá dársele posesión, por hallarse sub-judice, al efecto de responder a unos cargos que contra él tiene presentados la Logia Argüelles nº3 a la cual pertenece».[6]

En la casa-clínica de la calle Uría 28 de Oviedo, se recibía el correo postal de la logia, y es muy posible que allí se reuniera en un primer momento la logia durante sus trabajos.

Jaime Benjamín era además un notable del republicanismo que había militado en el partido Radical-Socialista, que fundara otro notable masón como Domingo Sanjuán. Más tarde Viliesid se pasará a Izquierda Republicana, donde militaba por ejemplo José Maldonado,[7] que llegó a presidente de la República Española en el exilio y notable francmasón tanto del Gran Oriente de Francia como de la Gran Logia de Francia.

Como me relataba un bisnieto de Jaime «empezada la guerra se marcharon de la casa dejando todo detrás. Un amigo, no obstante, pese a ser falangista, les avisó que les iban a aprehender al día siguiente, puesto que era un conocido partidario de la República. Desde Oviedo se fueron hacia Portugal, donde, al cruzar la frontera, el encargado de la estación de tren reconoció la señal de auxilio masónica que hacía Grandpa (abuelo Jaime) por lo este les ayudó para que llegaran a Lisboa, donde aún la embajada de la república española en activo les ayudó para llegar a París por mar».[8]

En París se quedó la familia, y Jaime Viliesid se fue hacia Madrid para poder colaborar con el gobierno de la república española, principalmente con responsabilidades diplomáticas, dado que Jaime poseía la facilidad de los idiomas, hablaba siete idiomas.

José Giral desde el Ministerio de Estado en septiembre de 1937 le va encomendar al odontólogo y Hermano masón la representación de España ante la Sociedad de Naciones, como secretario de la Delegación de España en la Asamblea de la reunión ordinaria de la Sociedad de Naciones que se celebraría días después.





Finalmente, Jaime Viliesid pasa al Oriente Eterno, y el Gran Oriente en el exilio hace esta nota que recojo para la Memoria Histórica: «Ha pasado al O.E. Acompañamos su cadáver hasta el horno crematorio que le convirtió en cenizas. Hombre de convicciones muy arraigadas las mantuvo con entereza hasta el último instante.

Tan inteligente como modesto no sintió en su espíritu ninguna perturbación ambiciosa. Educado en la vida profana en principios de alta moralidad completó después de esta educación en nuestros templos.

Prefirió ser soldado a general. Tenía méritos y talento para haber ocupado los cargos de dirección de mayor responsabilidad. No quiso seguir este camino.

Bien a su pesar se destacó en nuestra ORDEN. Sus intervenciones en Logia, su constancia y amor a los trabajos de la institución junto con sus acuerdos y su desinterés le crearon sin el proponérselo un nombre esclarecido y un puesto de relieve en la masonería.

Fundó en el destierro la Logia de españoles de nuestra Obediencia que reside en Londres. En su tierra natal Asturias con el fervor que le daba sus firmes convicciones.

Hombre bondadoso, espléndido siempre respondió a los llamamientos que le hicieron en favor de los sufre en la España franquista.


En nuestros cuadros lógicos habrá un hueco  que no será fácil llenar, el que ocupó durante muchos años nuestro Jaime. Que la le acompañe como le sigue nuestro recuerdo»

Victor Guerra


[1] https://www.tarbutsefarad.com/noticias-jerez/5835-el-tataranieto-del-rabino-sefardi-de-salonica-en-el-siglo-xix-visita-jerez.html
[2] CDMH. Expediente SE-MASONERIA_B, C.384, EXP.32.
[3] https://www.tarbutsefarad.com/articulos-los-albarizones/4252-misioneros-sefardies-en-jerez-de-la-frontera.html
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Viliesid_Seby
[5] https://archive.org/stream/6122017Tomo1LasPrimerasCongregaciones/6-12-2017%20Tomo%201%20Las%20primeras%20congregaciones_djvu.txt
[6] Ibidem.
[7] https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3660513.
[8] Referencias aportadas por su nieto Francisco Viliesid, en cartas personales del 2007. Archivo Masónico de Victor Guerra.

16 enero 2019

MASONES SEFARDITAS EN ASTURIAS (I)

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Mucho se ha escrito sobre la raíz y presencia judaica en la masonería, lo cual se deja traslucir en leyendas, rituales, grados, y como no en la membresía, o sea en la presencia de notables judíos en la masonería, sin olvidar los problemas que hubo en diferentes épocas y logias sobre dichas pertenencias y su influencia.

Tema capital, además para los antimasones que han hecho de esta cuestión el martillo pilón de su juego contra la masonería.

Pero en este caso no entraré aquí a desarrollar estos complejos temas, bastante bien estudiados en Francia, sino de las posibles presencias, en este caso de sefarditas masones en Asturias.

En el seno de la masonería asturiana del siglo XIX, tal vez podemos identificar por su apellido a Manuel Toledo Benito, al cual encontramos en Llanes, aunque su nacimiento hay que situarlo en Madrid, de donde es originario.

Manuel Toledo, es un industrial con asentamiento en la villa llanisca, aunque en uno de los cuadros lógicos de miembros de la masonería asturiana de 1886 se le consigna con la profesión de telegrafista.

¿En realidad quién era Manuel Toledo? Un pequeño apunte sobre las imprentas y publicaciones llaniscas[i] nos da el perfil de este inquieto francmasón:

«Grande era la necesidad sentida, de establecer una nueva imprenta y un nuevo periódico, que diera a conocer a los naturales del partido judicial, residentes en América, cuanto aquí ocurriese, y comprendiéndolo así D. Manuel Toledo y Benito, natural de Madrid y vecino de la villa de Llanes, adquirió la maquinaria, tipos y útiles necesarios para llenar aquél vacío».
Bajo la mano de Manuel Toledo se funda por segunda vez el 28 de marzo de 1885, El Oriente de Asturias que ya había visto la luz por primera vez allá por el año 1868. En esta ocasión se constituye en una publicación semanal que tendrá una vida de ocho años, existencia nada desdeñable por aquél entonces.

Manuel Toledo, como Oficial de 1ª de Telegrafía debió pedir cierta excedencia para dedicarse a las labores de impresor, pues sabemos por el periódico El Telegrafista. Revista de Comunicaciones, editado en Madrid, y cuya noticia se da en el número 8 de 3 de abril de 1891 a Oviedo, o sea que había reingresado y había obtenido el destino en Oviedo.

Tal vez eso explique por qué nuestro francmasón vende no solo la cabecera del semanario sino también su maquinaria, será en el mes de diciembre de 1892. (año en precisamente recibe el grado 18º de Soberano Príncipe Rosacruz). Que está muy en consonancia con la labor desempeñada por Manuel “este grado se consagra al triunfo de la Sabiduría y la Ignorancia, al desarrollo máximo de la Fraternidad y la Libertad de la palabra, a la propaganda y educación del pueblo”.

Si superponemos esta encomienda con los objetivos del semanario, podremos comprobar la identidad de criterios que se estaban dando desde un claro matiz masónico, y que bien parece que el semanario por programa y objetivo: “Defender los intereses generales de la zona Oriental de Asturias: proponer las reformas y mejoras que fuesen posibles en la vida local, siempre que representarán los deseos de la opinión pública y persiguiesen el mejor éxito con elevación de miras”

Manuel Toledo trabaja masónicamente, primero bajo los auspicios de la Respetable logia Nueva Luz, en cuyo cuadro lógico lo encontramos con el grado de Compañero (2º).
Cuando esta logia sé disuelve, al igual que otros convecinos del oriente asturiano, Manuel se integra en la logia ovetense Juan González Río, donde le encontramos con el grado de Maestro Perfecto; (5º).

En el cuadro de honor de 1892 de dicha formación masónica aparece con el grado (18º) anteriormente comentado.

Pero como las imprentas de aquellos momentos, en ella no solo se imprimía como es el caso que nos ocupa el seminario del Oriente…, sino que trabajaba como impresor y cuya denominación del negocio respondía a su titular, como nos lo recuerda el Reglamento de la Sociedad Casino-Teatro de Llanes, editado en 1892, Imprenta de Manuel Toledo.

Utiliza como simbólico el nombre de Salmerón.

Indicar así mismo que esa misma columna de honor del taller, donde sólo hay cuatro personas, una de ellas es una joven de apenas 30 años, y que parece ser también de ascendencia sefardita: Eulalia Menéndez Vizcaíno, que posee el grado de Maestra Elegida de Los Nueve (9º) y que a su vez es una de las dos mujeres que tuvieron sitial de pleno derecho dentro de la francmasonería, pero de la cual se ignora prácticamente todo.

En la logia ovetense, Manuel Toledo alcanza el grado de Gran Elegido Caballero Kadosh (30º), grado que según el dominico Obispo dominico Martínez Vigil, era el grado capital para concluir que la masonería era una sociedad inmoral, antirreligiosa, antimonárquica y criminal, según explica en su sermón: «..A continuación su tercer capítulo describe la ceremonia de iniciación de un Caballero Kadosh, es decir , de un grado 30 y también de un explotador de los que existen , a su juicio, en la masonería, ceremonia que, dice, se realiza en cuatro cámaras distintas: “sepulcro, altar, areópago, y senado “, en las que se ha de superar diversas pruebas y prestar diversos juramentos. En la primera cámara, el masón jura odio y persecución a los Papas, desde San Pedro a León XIII y los que le sucedan, y a los reyes. En segunda, se renuevan el juramento anterior y jura trabajar por la emancipación humana y destruir la religión católica. En la tercera, ante los Jueces francos, realiza un juramento en el que se renuevan aún los odios y propósitos anteriores, después de haber firmado una profesión de fe masónica, que le compromete de por vida. Y así llegaremos a la cuarta en donde el masón jura guardar secreto sabiendo... que la menor “indiscreción le costará vida. En este momento le es revelado el verdadero secreto de la masonería.

Pero, ¿Cuál es el verdadero secreto? La respuesta no puede ser más simple y menos contundente: En las liturgias masónicas está representado por puntos suspensivos: no se escribe nunca, se transmite verbalmente, pero se comprende cual sea, por los ritos que se verifican después de esa manifestación»[ii]

El hermano Salmerón, debía ser ajeno a todas esas supersticiones pues se encuentra de forma muy activa en los cuadros de miembros activos de la citada logia de Oviedo en los períodos 1888-1889, 1892-1893.

Lo que nos he podido comprobar es si el divertido autor Manuel Toledo Benito, fue quien redactó un texto en 1926, que aparece en el libro de José D. Forgione  Ortografía intuitiva, el cual fue editado por Kapelusz en Buenos Aires en 1963.

Texto de Manuel Toledo:

Cuéntase de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo
Fulano

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. Mas a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; más no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano
El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era esta:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.

Fulano
Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió la autoridad. Esta consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito, objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:

-Señores: aquí se trata de cometer un fraude. El finado no ha testado y, por tanto, la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
“En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez ..., etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto”.
Conclusión: El uso de los signos de puntuación viene determinado por el sentido de las frases y es necesario usar los que en cada caso convengan y precisamente donde convengan.

Hasta aquí el famoso texto

Victor Guerra

[i]Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres”. de Manuel García Mijares. Edt. Oriente de Asturias, Llanes 1990
[ii] Extraído este punto del trabajo de Victoria Hidalgo. Como complemento puede leerse el estupendo trabajo de A de L. Frau y R. Arús. Diccionario Enciclopédico de la Masonería”. Sobre los grados filosóficos.
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