ROSAL 15 , una novela masónica

Casa nº 15 de la Calle Rosal


Lo que son las cosas, todo empezó con la búsqueda de consejos sobre la iconografía masónica que encontré en una casa de Sellaño (Ponga)y lo cierto es que pocas explicaciones me encontré al efecto, y eso que tales fotos han recorrido lo ancho y largo de este mundo, puesto que la disposición de tales iconografías son algo extrañas, cuestión que en su momento explicaré en el Blog Masonería en Asturias.

Durante toda esa búsqueda, la identidad del propietario se me ha ido negando casi incluso diría que ha sido guardada celosamente, hasta me escribió un familiar del propietario, pero tras contarme toda una película de sus vida, jamás volví a tener noticias de él , ni me aclaró nada acerca de la casa de Sellaño, sin embargo se han ido concatenando una sucesión de hechos, emails de unos y otros, autóctonos que han dado muy pequeñas pistas, y hasta la aparición de una bibliotecaria que trabaja en el "Oviedín del alma", la cual me ha puesto tras la pista de algunas cosillas, y sobre manera de la novela ROSAL 15. editada por IMPAC5

Hasta este momento solo sabía de la casa de Sellaño, que era llamada por el vulgo como la casa de “los masones” y luego al menos ya adelanté algo supe que la propiedad terciaba la familia Pandavenes.

Al saber de la existencia de una novela que hablaba de la casa, me apresuré a comprarla. Y final ha caído en mis manos, tras que tener que pedirla a mi librería habitual y esta derivarme a la librería Cervantes, y esta hacer unas gestiones…, finalmente ha llegado la novela ROSAL 15 de Álvaro Novoa, pero que ya en la solapilla del libro, nos indica que se trata de un seudónimo, tras el cual se parapeta el catedrático Alberto Foyo.

Otro cúmulo de coincidencias, fue que el día que llegó el libro y que pasé prontamente a recoger, tenía una reunión en Oviedo, un aplazamientos de casi dos horas de la reunión me permitió leer más de medio libro, y concluirlo por la tarde, pero en la comodidad de mi estudio.

Aunque la reseña del propio libro no lo dice, ni lo alienta y ni siquiera lo insinúa, estamos ante una novela de masones, y la búsqueda de un tesoro, en este caso muy alejados de los alambicados argumentos de siempre, o sea que estamos ante un secreto más sumario: sus archivos, que por azares de la vida se había perdido.

Casa de Sellaño (Ponga)

No es que algunos puntos de la trama sea muy sólida, pues la existencia de una logia en Oviedo, “La Cervantes”, o que en 1957 se reunieran masones en Oviedo, no es creíble si se conoce el percal y la sociedad del momento, ni se sostiene historiográficamente, pues lo escasos masones que habían quedado del puro miedo que tenían ni se hablaban, y menos para conformar un nuevo núcleo, y tampoco parece tener mucha consistencia una casa cerrada y semi vacía, desde hace años, y perdida en un pueblo de la montaña de Asturias, con que luego nos encontremos a los protagonistas buscando en novísimas novelas que hay en su interior unas claves para llegar al secreto deseado.

Al final tampoco sabemos nada del crimen de uno de los Arduengo, que parece que no lo hubo, y que quería investigar su hijo y un hijo de exiliado, y ningún personaje de la novela lo aclara, salvo el “general” que dice que no había habido crimen.

Detalle de uno de los "frontis" de la Casa de Sellaño

Pero la trama se apoya en la casa de Sellaño cuyas inscripciones investigo, pero no desvela el origen de la propiedad, ni quien fue el autor de los grabados sitos en los frontis de puertas y ventanas o quien los mandó grabar: por otro lado la novela se construye sobre la casa de la calle Rosal nº 15, que da titulo y foto a la portada de la novela.

La casa de Rosal 15, es una casa bonita donde las haya, aunque los “masones estaban en otras kalendas un poco más allá, en la calle Postigo bajo, y también en los alrededores de la calle Rosal, hubo actividad masónica años allá por la década de los 90.

Pero sin alharacas al uso, sin compases y escuadras en portada, o anunciando crímenes al uso, o el ya manido rebuscamiento bíblico para buscar un tesoro oculto, o el trono para hablar con dios, digamos que Adolfo Foyo huye como la pólvora de estos andamiajes y nos introduce en una trama muy ovetense, de vermut y gambas, donde Carlota, la cual puedo decir que le encontrado cuerpo en el de Victoria Vega de la serie televisiva Camera Café, juega un papel importante junto dos compañeros, César, antiguo amor de Carlota, aunque los revolcones se los daba con otra; el cual viene de México; y el policía Jorge, hijo del “general“, que no sé porqué conductos del subconsciente he emparejado con el Coronel Aranda, me refiero al “General”.

Fuera como fuera Adolfo Foyo construye una trama de rápidas conversaciones, que se alterna con el desciframiento de una clave que se halla escrita en un libro de Borges, “El Aleph” que es el origen de una clave que finalmente nos lleva, desde Rosal 15 a Sellaño, y vuelta a Rosal nº 15, para terminar descubriendo la identidad de los personajes y el gran tesoro oculto, que no era ni más ni menos que los archivos de la Logia Cervantes, que el autor sitúa en 1957, y en la novela se nos habla de actividades hasta 1982, y de ciertas concomitancias con una ciudad de México: San Luis de Potosí, donde se halla un banderín replicante de otro que se encuentraba en Oviedo.

A buen seguro que sí Adolfo conociera la historia de la masonería asturiana y sus desarrollos, no le faltarían ni protagonistas, ni anécdotas, ni caricaturizaciones para sacar adelante una novela un poco más creíble, y aderezada con personajes que hubieran dado un poco más de salsa al asunto y hasta más creíbles.

Aún así es un trabajo literario que recomiendo, aunque ya comento de antemano, que hay pocas huellas simbólicas en la trama, aún así, la prefiero al galimatías de la Escala Masónica; pues ésta de la que les estoy hablando de Adolfo Foyo me parece una novela normal, para gente normal.

Y adelante en la búsqueda de la novela ROSAL 15, que no es fácil de encontrar, pero merece la pena.

Victor Guerra

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