07 julio 2019

LA LOGIA JOVELLANOS (1912-1939): UNA APROXIMACIÓN



Las aproximaciones historiográficas a la masonería asturiana, digamos que en general tiene una nómina de productores bastante pequeña, hoy por hoy se reduce a dos, uno ubicado en el mundo universitario como es el caso de Yvan Pozuelo Andrés, y otro insertado en la masonería, no siendo historiador profesional,  como es mi caso que en general se nos obvia por no tener titulo garantizador por una institución universitaria..

Y esa es casi que toda la nómina de historiadores de masonería asturiana, más allá de los trabajos de Victoria Hidalgo y algunas aproximaciones esporádicas.

En el caso de Yván Pozuelo, sobre el cual ya he escrito alguna reseña:

Hoy este vuelve a esta palestra por un libro que ha publicado hace unos meses  en la editorial Masónica.es,   La Logia Jovellanos (1912-1939.Memoria e Historia Borradas por el Franquismo, publicada  dentro de la colección Historiadores de la Masonería y que prologa el también historiador  Ricardo Martínez Esquivel, ambos miembros de los mismos colectivos como CEHME o la Revista REHLMLAC, y libro que se presentó un poco sin gloria y sin pena en Gijón, en medio de una actividad que reunió a una docena de personas en torno a la masonería y que convocó precisamente REHLMLAC.

Como nota preliminar al trabajo editado, indicar que ya el subtitulo de la obra induce a cierto error de apreciación puesto que nos habla de «memoria borradas por el franquismo» y no diría yo tanto, puesto que la reconstrucción masónica que se está haciendo en España en un 90%  gracias al material incautado por el franquismo, por tanto en sentido literal el franquismo no borró la memoria masónica, pues que los nutridos archivos que logró conformar en sus hoy nutren gran parte de las historias que se construyen en torno a las cuestiones masónicas.

Digamos que lo que hizo el franquismo no fue borrar la memoria, sino algo muy distinto como fue su distorsión para justificar determinadas acciones antimasónicas que van a estar muy presentes a lo largo del siglo XX, como bien demuestran los trabajos de Javier F. Granda. Prensa Franquista y Masonería (Asturias 1940-1963).

Como premisa puedo indicarles que no busquen en este trabajo de Yván Pozuelo referencias a trabajos publicados bajo mi firma,  porque la invisibilización es completa tanto en citas de textos y en referencias bibliográficas, y lo podrán comprobar en mil y un circunstancias, por ejemplo, en la pag. 85 , cuando se habla de la revista el  Hombre Rojo, se va el autor a una cita de Jose Antonio Ayala, cuando  en realidad en abril del 2007 publicaba en el blog de Masonería en Asturias un trabajo sobre La Prensa masónica gijonesa, en dicho artículo se hablaba sobre dicha revista y su autor Isaac Pacheco. 

Otro ejemplo cuando en la página 86 del libro,  Pozuelo se habla del francmasón José María Loredo, no cita el trabajo que presenté en el primer Congreso sobre la Historia del PCE 1920-1977. Los masones comunistas asturianos, El caso de Jose María Loredo Aparicio. Trabajo publicado además en este mismo blog.

Es un caso el de este historiador que es de hipérbolico, aunque entiendo que cada uno es libre de coger cuantas referencias bibliográficas crea conveniente, aunque sea yendo a terceros de los que al final al final están detrayendo sus informaciones, denegando  autorías y existencias, lo que deja al descubierto el talante de algunos historiadores, incluso "profesionales y académicos" como es el caso de Yván Pozuelo.

En cuanto al trabajo de la Logia Jovellanos, a mi me parece un trabajo un tanto escaso, con puntualizaciones o acotaciones que no tienen mucho sentido, como cuando dice pagina 101 sobre la enumeración de la logia Jovellanos como la nº 1,  y comenta  que « esta numeración no añade un significado de calidad pues otras cuantas logias lo merecería» . 

Creo que es desorbitado hacer este tipo de opiniones, pues la susodicha enumeración de la logias, vino de la mano de la implantación de un nuevo modelo de organización  del GOE, en  grandes logia regionales, de ahí que el territorio astur pasara a denominarse como Gran Logia Regional del Noroeste, y su primer logia, aquella que primeramente abrió sus puertas tras el triángulo AMESE, fue la Logia Jovellanos nº 337, que por tanto pasó a denominarse Logia Jovellanos nº1. Sin más problemas ni definiciones.

Creo que en su texto hay algunas lagunas como cuando habla de la Escuela Neutra, en cuyo trabajo tampoco cita a los diversos autores que han trabajado este tema en Asturias, como Macrino Fernandez Riera, o yo mismo que hemos escrito desde diferentes ángulos sobre la Escuela Neutra.

Estas son las notas discordantes, las cuales ya dicen mucho de autor y de su trabajo, que no puedo negarlo a mi me gusta más bien poco, pues se haya muy ceñido a los archivos policiales de Salamanca, y por tanto persiste en ese tono seguidista que reclaman para sí  buena parte de los historiadores del CEHME para los cuales no parece haber otra fuente que el archivo que reunió Ulibarri para satisfacción del régimen, aunque en parte lo hiciera con documentos masónicos.

En general el libro de Yvan Pozuelo, lo considero un tanto flojo, creo que tiene bastante de tendencioso, por ejemplo cuando le niega a Melquiades Alvarez, una labor intensa en la masonería asturiana, es cierto que hizo de “gancho” para  nuclear masonería y reformismo, pero no cabe duda de que dicho personaje tiene varios y variados registros que parece desconocer el historiador Pozuelo, tanto sus planchas como sus primeros tiempos como activo francmasón en varios  foros nacionales e internacionales.

Creo que la logia Jovellanos debía de dar lugar a un trabajo más extenso y profundo del que se aporta en este libro, que a veces resulta simplón y con temas de relleno, pues la logia Jovellanos tiene por si misma papeles importantes que jugó desde el embrión  de 1911 hasta 1939, y  no solo como grupo logial con importantes posiciones ante el la Gran Logia Regional del Noroeste de la que fue su motor y guía, sino  cono grupo que reunió a importantes hombres que tuvieron un importante desarrollo social, político y masónico, desde Fiera Jacoby, pasando por el que fuera el Gran Maestro Alberto de Lera, Loredo Aparicio, los Cerra. Etc….

Se echa de menos un capítulo sobre las relaciones de Rosario de Acuña y la masonería gijonesa representada por la logia tratada…

En fín es que lo que tenemos, que no estando mal… podría haber sido una obra intensa e interesante, y no una obra para cubrir el expediente y acotar espacios.

Víctor Guerra. Historiador de la Masonería asturiana

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