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14 marzo 2019

Fotógrafos en la masonería asturiana: Gijón (2ª Entrega)


Foto Archivo de Salamanca. Masones españoles en Covadonga

Las Artes liberales en la masonería asturiana: Pintores, litógrafos y fotógrafos 

Siguiendo con la línea ya emprendida hace tiempo de ir entregando retazos de la historia masónica asturiana, esa que se entrega en otras latitudes y por otros autores bajo los sellos de los prejuicios, las envidias y las invisibilizaciones, pues dentro de esa historia de la masonería gijonesa, escrita hace tiempo pero que reposa tranquilamente en espera de un cuidado repaso, pues hago está entrega de un capítulo que puede ser interesante y es la aportación de profesiones como los pintores , litografos o fotógrafos que los hubo y en cierta abundancia en las filas masónicas que se dieron en Asturias tanto en el siglo XIX como en el XX. de lo cual ya hice un primer acercamiento:


Por tanto aquí les dejo con el texto de la la segunda entrega:

Como hemos podido observar la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad, se constituye en un auténtico vivero de fotógrafos, tal vez la relación de unos con otros, era la mano que mece el picaporte de la puerta masónica y el aval necesario para poder entrar dentro de la hermética orden. Así, es como dentro del mismo taller encontramos al hermano Gutemberg, cuyo simbólico nos despistó al vincularlo con la tipografía y más siendo su signación profesional en el cuadro logial el de industrial, pero será de nuevo Crabifosse el que nos aporte la pista necesaria para luego ir reconstruyendo el discreto currículo masónico de este ambivalente tipógrafo: Juan Arranz de la Torre,[1] al que seguimos  a través del citado estudioso de la fotografía asturiana.

            Arranz de la Torre, nace en Vigo hacia 1825. Sus padres Fernando Arranz de la Torre y Narcisa Barredo son naturales respectivamente de Fuente Saúco (Zamora) - no Salamanca como indica Crabifosse - y, Santander. La familia se estableció en Oviedo a mediados de la década de los cuarenta, dedicándose probablemente ya el padre, a las labores de imprenta. Juan Arranz continuó la tradición familiar ejerciendo la profesión de impresor en dicha ciudad. [...] «Personalidad inquieta, participó en diversas empresas editoras»

Arranz de la Torre va a trabajar en la galería de los señores Crespo y Cruz, a los cuales terminaría adquiriendo su establecimiento pasando a denominarse la empresa Torre y Compañía , cuya sede se situaba en la calle Libertad 32.

Juan se inició masónicamente el 31 de enero de 1877, en una logia dependiente del Gran Oriente de Francia, la cual no podría ser otra que la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad que Victoria Hidalgo da como concluida en 1875, sin embargo las fechas de diversos iniciados datan de 1877, salvo que Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad no empezara a trabajar en 1879 bajo el GONE, como indica la historiadora Victoria Hidalgo, sino bajo el GOdF dos años antes y luego cambiara más tarde al GONE, cuestión muy típica esta de cambios de Obediencia que ha llevado a más de una confusión a los estudiosos del tema.

Juan Arranz de la Torre en el último cuadro lógico que se posee de la logia, que data de 1880, consigna que posee el ribeteado mandil de Maestro Masón (3º). Con setenta años pasa al Oriente Eterno. Como anécdota casual decir que fallece el mismo día en que se había iniciado, un 31 de enero, pero evidentemente unos años antes en 1895. Un nieto suyo también formará parte de la masonería: Juan Méndez Arranz de la Torre, cuya referencia se puede encontrar en el capítulo: Prensa y Periodistas

Ricardo del Río,[2] es francmasón, y uno de los pocos fotógrafos gijoneses. Nacido en 1857 del matrimonio luanquín formado  por Bernarda Fernández Ricardo y Santos del Río Artime, que se había ubicado en Gijón, puesto que trabajaba en la Fundición Kessler, Laviada y Cía.

Ricardo, como otros muchos hombres de la época con la inocencia aún colgada de la primera pelusilla viril entró a trabajar en la fabrica de vidrios La Industria, donde su afición por la fotografía fue en aumento hasta llegar a iniciarse en tal actividad en 1881,  desarrollando las labores de fotógrafo ambulante, especialidad en la cual perdurará unos cuantos años, pues en febrero de 1896 pulula por Villaviciosa donde anuncia sus servicios durante algunos días, trasladándose al Monasterio de Valdediós, para realizar las clásicas fotografías de grupos escolares, en las cuales parece ser era todo un especialista.

Hay un momento en la vida de Ricardo, intenso, pues no solo gana el «Premio al Mérito» en la Exposición Local de 1891, sino que contraerá matrimonio con Escolástica Bárzana y Fontán, que fallecería unos años más tarde dejando como fruto de su relación con Ricardo, cinco hijos. Será por esas mismas fechas cuando Ricardo del Río levante el picaporte de la puerta de la masonería, concretamente lo hace ante las puertas de la logia Amigos de la Humanidad y, a buen seguro que de la mano de alguno de sus colegas fotógrafos y, será mediante esta membresía, cuando conozca a Antonio M. Quiroga, miembro de la misma logia y colabore con él en el proyecto de expansión que este último estaba desarrollando, y en esos entretiempos también visita como fotógrafo la villa de Grado, tal y como comenta Crabiffosse en su libro sobre la Historia de la fotografía en Gijón.

Ricardo del Río se inicia en los misterios del maestro Hiram, en cuya ceremonia se autoimpone el simbólico de Daguerre como no podía ser menos para un fotógrafo. En el seno de esta formación alcanza el grado de Maestro Masón (3º), al menos así lo recoge el cuadro lógico de 1894. Dado el vacío documental, no podemos definir cuales fueron ni sus cargos ni sus años de trabajo masónico, y menos aún sus aportaciones como masón.

Tres años más tarde en 1897, inaugurará su propia galería en el antiguo estudio de Enrique Marquerie ubicado en la calle Libertad 43, realizando trabajos baratos que publicita de este modo «Visitas por 10 reales» , compaginando tales trabajos con copias fotográficas de cuadros como La familia de un anarquista el día de la ejecución del pintor Ventura Álvarez Sala, conectando  así con la radicalidad que se da en la formación masónica en que milita, pues como ya expusimos este taller gijonés es uno de los más combativos contra la presencia en Gijón de los denominados «cogolludos».

Aunque también el taller en que se incardina es combativo con los Jesuitas no deja por ello de hacer hincapié en las labores de beneficencia. Es este taller Amigos de la Humanidad,  un tanto heterodoxo si lo comparamos con los que le precedieron o con sus propios contemporáneos, pues sus ataques a la iglesia van a ser sonados, a lo cual se suma su labor de caridad y beneficencia, y  si ello fuera poco, el liderazgo del taller va a recaer durante algún tiempo en la persona de un pastor evangélico, lo que le convierte en un taller singular.

Las evoluciones de Ricardo del Río nos las relata ampliamente Crabriffosse, detallándonos sus distintos periplos al frente de los cuales no solo estará él mismo, sino algunos de los hombres que conformaran la masonería del siglo XX Así es, como encontramos a Luís Medina Farias que será el encargado de la sucursal que Ricardo abra en la Calle Corrida 37. Ricardo dejará este mundo el 25 de enero de 1921 con 64 años de edad.

Pese a morir en pleno siglo XX, en cuyos comienzos tenemos una masonería que se irá consolidando desde la primera década del siglo, el nombre de Ricardo aparece como uno de los puntales masónicos en los que supuestamente debería haberse apoyado esa nueva masonería. ¿Cuál fue la razón para esa ausencia?

En realidad no la sabemos, pues el vacío documental existente en las logias llevó a la creencia de que ésta había naufragado a la par que el desastre del 98, luego por otros pequeñísimos indicios vemos que no, y comprobamos que una pequeña parte de esa masonería siguió adelante. De hecho, ahí tenemos a Ricardo del Río firmando en 1905 un reconocimiento de méritos masónicos.

También hay que pensar en otra dirección, y es que los nuevos puntales masónicos del siglo no salen por arte de magia o cábalas alquímicas, sino de la vinculación con los viejos hombres del siglo XIX, que de alguna manera les insuflan un nuevo espíritu ya que ellos se sienten ya muy vencidos por la historia y por el tiempo, aunque ,ya digo que son especulaciones pues las nuevas fuentes documentales masónicas que vamos a manejar correspondientes al primer tercio del siglo nada nos digan sobre ello y, todo parezca indicar que esta nueva masonería del siglo XX nace como por generación espontánea.

Hasta ahora hemos hablado de los fotógrafos, pero habría que hacerse una pregunta ¿Qué hay de masónico en sus obras? La verdad es que es un trabajo de investigación difícil y que aún no se ha abordado y que dada su escasa presencia, es posible que hubiera que ampliarlo a todo el territorio peninsular para que dichos datos pudieran tener alguna consideración, fuera de lo puramente anecdótico.

            Con respecto a los que estamos tratando hay un trabajo de Ricardo del Río muy relacionado con la masonería y, es un excepcional documento fotográfico[3] , en el cual vemos a Marcelino Aguirre Vitorero, vestido de Maestro Masón[4]. El estudio en que se realiza la fotografía estaba ubicado entre las calles Cabrales 55 y Corrida 37. Existen en el fondo documental de Salamanca, que no tienen asignada autoría y que bien pudiera ser de Ricardo del Río, o de algunos de los fotógrafos que actuaban en Asturias, pues en ellas aparece la construcción del edificio de la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste.

También en la ciudad de Gijón tenemos a otro reconocido fotógrafo francmasón Julio Peinado Alonso.  A éste se le había vinculado a la nueva masonería que se va a dar en el siglo XX, de él nada nos dice la profesora Victoria Hidalgo sobre su posible membresía en la masonería del XIX, y sin embargo entre los papeles de la logia Amigos de la Humanidad, encontramos el documento, ya citado, que firman: Nicanor Alonso como ex Venerable, Luciano Coste como 1º ex Vigilante, Ricardo del Río como Maestro de Ceremonias y como ex Secretario de la logia Amigos de la Humanidad en los valles de Gijón, Julio Peinado Alonso con el grado de Maestro Masón (3º). Lo cual nos está indicando que su membresía a la Orden de los Hijos de la luz viene de lejos.

Peinado Alonso se va a constituir como el profesional por excelencia que se adapta a una ciudad en continuo proceso de cambio sabiendo dosificar su talento para ir dando todas las novedades que ofrece el medio y una demanda cada vez más interesada en sus productos..

Julio Peinado es un natural de Valladolid, ciudad donde le traen al mundo el 21 de septiembre de 1868[5], sus padres Rafaela y Juan.  La familia al completo y con un mozalbete que ya tiene catorce años, arriba a Gijón de la mano de la profesión de su padre, que buscaba mejores perspectivas para su prole instalando de esta manera un primer estudio fotográfico en la calle San Bernardo, en cuyo edificio vivía toda la familia.

Con apenas 19 años, Julio Peinado se casa con Joaquina González Guinea, de familia que como dirían los castizos, era de pura cepa gijonesa. Con dicha señora llega a tener ocho hijos, y pasando a trabajar profesionalmente a Oviedo, a un estudio que abrirá en la calle Fruela desde el cual irradiará una intensa labor que le lleva a contar con  la presencia de aprendices deseosos de iniciarse en la aventura de la fotografía.

En su labor de innovación se destaca, como así lo hace la prensa ovetense, la adquisición de «un nuevo aparato de luz de 6.000 bujías mediante el cual hace por la noche fotografías instantáneas con igual perfección que valiéndose de la luz solar»[6]

La era de los Peinado en el mundo de la fotografía es amplia, pues tal y como indica Adúriz en su libro, va desde 1883 hasta 1940, trayecto en el cual se va perfilando un avanzado industrial y, un preocupado francmasón de reconocido prestigio en ambos campos.

Su colaboración con otro hermano francmasón, también fotógrafo Antonio Quiroga le obliga abandonar Oviedo e instalarse de nuevo en Gijón, aunque tendrá que encargarse de buena parte de las tareas y compromisos que va adquiriendo Quiroga en su labor de expansión industrial.

Así, vemos a Pintado encargándose de la sucursal que Quiroga había montado en Ferrol, lo cual conlleva que dada su profesionalidad, y la hermandad existente entre ellos y la fraternidad a la que les obliga el ser miembros de los Hijos de la Viuda, termine asociándose como «representante en propiedad administrativa con firma autorizada ante notario -indicando Quiroga- que todos los trabajos del estudio están a cargo del inteligente artista fotógrafo D. Julio Peinado Alonso»[7]

            La ascendencia de Quiroga, tal y como expresa Crabiffosse se va dejar notar tanto en la apuesta profesional, como en el ingreso en la masonería de su colega y amigo al que en 1898 vemos entrar en la cámara de reflexión,[8] y momentos más tarde iniciar los tres viajes que debe realizar el profano que desea adentrase en el mundo de la masonería, y así es como Julio Peinado, con 30 años entra en la logia Amigos de la Humanidad, y escoge como nombre simbólico el de Nipse.

No sabemos con fecha exacta cuando abandona la masonería, puesto que su logia se va ir extinguiendo en el tiempo y, parece que tan solo queda la parte administrativa, tal y como lo demuestra un escrito que se realiza en 1905 y que ya se comentó en varias ocasiones.

Su presencia, la vamos a echar de menos en el nuevo renacimiento masónico y,  comprobamos  que es del todo reacio a incorporarse a los nuevos e ilusionantes trabajos masónicos, y todo ello a pesar de que tiene conocidos y amigos que en parte están liderando la puesta en escena de nuevas columnas sobre las cuales se asentarán los nuevos cimientos de la masonería gijonesa.

Su reincorporación no está exenta de cierta presión y hasta de una posible maquinación, puesto que por un lado se estaba preparando la reorganización del GOE en Grandes Logias Regionales y por otra, ciertas personalidades de la masonería gijonesa estaban preparándose para abordar ese salto organizativo y necesitaban de pesos pesados como Julio Peinado.

Durante ese renacer masónico, el prestigio de Peinado es inmenso ya que en 1916, goza de fama al proclamarse oficialmente como fotógrafo de S.A.R. la Infanta doña Isabel, y es en medio de esa aureola profesional en la que se circunscribe su reconocimiento como masón, que se produce el 5 de enero de 1923, en el seno de la logia Jovellanos nº 337, que le reconoce como procedente del Gran Oriente Ibérico, y como no, también del grado que ostentaba de Maestro Masón (3º), aunque un mes más tarde Julio Peinado está pidiendo la plancha de quite para levantar las columnas de la logia Riego nº 2, y en cuyo taller ocupará el cargo de Secretario.

Su permanencia en la masonería se va a registrar hasta 1926, luego su estela desaparece dado que hay un vacío documental que no nos permite saber como prosiguió el currículo de Julio Peinado, que debía estar muy metido en sus trabajos profesionales, pues desde su salto a la logia Riego como Secretario, no se le encuentra entre las grandes dignidades que presiden la logia ni dentro de la estructura de la Gran Logia Regional del Noroeste.

Sabemos que en 1925 presentó una selección de fotografías en la Exposición de la Hulla Blanca de Grenoble y, que partir de aquí sus descendientes serán quienes se vayan haciendo cargo del negocio y que en 1926, «tras el cierre del Teatro Jovellanos, se integra en aquel Gijón Cinema inaugurado el 15 de julio de 1926 con la celebérrima serie muda El Prisionero de Zelda. Yo recuerdo como si fuese ahora que, ya embalados por la década de los treinta, los mocosos del barrio del Carmen andábamos a la caza de aquel amable operador que era Julio Peinado para, día tras día, pedirle vistas que él nos proporcionaba a montones y gozando como un verderón»[9]

El 17 de diciembre de 1940 fallecía en su casa de la calle San Bernardo y, con él, como decía Patricio Adúriz «perdíamos a lo que vino a simbolizar lo que por antonomasia denominaremos la belle epoque de la calle Corrida»

Victor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana



[1] Ibidem . Pág. 124.
[2] Ibidem Pág. 182.
[3] AHN. Signatura SE-MASONERIA-A foto 333.
[4] Marcelino Aguirre fue exaltado al grado 3º el cinco de diciembre de 1914.
[5] Crabiffosse en su libro sobre la fotografía en Gijón, al igual que Patricio Adúriz en su libro Crónica de la Calle Corrida exponen que Julio Peinado había nacido en 1869, sin embargo en los documentos masónicos se consigna con fecha de 1868.
[6] El correo de Asturias, Oviedo, 17 de octubre 1891.
[7] Ibidem. Pag. 173 y sgts.
[8] Habitación de muy reducidas dimensiones y casi en plena oscuridad y donde se encierra al profano con una serie de símbolos y frases antes de dar comienzo a las ceremonias de iniciación.
[9] Adúriz, Patricio: Crónica de la calle Corrida. Biblioteca Julio Somoza. Ed. Silverio Cañada Gijón 1990.


16 enero 2019

MASONES SEFARDITAS EN ASTURIAS (I)

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Mucho se ha escrito sobre la raíz y presencia judaica en la masonería, lo cual se deja traslucir en leyendas, rituales, grados, y como no en la membresía, o sea en la presencia de notables judíos en la masonería, sin olvidar los problemas que hubo en diferentes épocas y logias sobre dichas pertenencias y su influencia.

Tema capital, además para los antimasones que han hecho de esta cuestión el martillo pilón de su juego contra la masonería.

Pero en este caso no entraré aquí a desarrollar estos complejos temas, bastante bien estudiados en Francia, sino de las posibles presencias, en este caso de sefarditas masones en Asturias.

En el seno de la masonería asturiana del siglo XIX, tal vez podemos identificar por su apellido a Manuel Toledo Benito, al cual encontramos en Llanes, aunque su nacimiento hay que situarlo en Madrid, de donde es originario.

Manuel Toledo, es un industrial con asentamiento en la villa llanisca, aunque en uno de los cuadros lógicos de miembros de la masonería asturiana de 1886 se le consigna con la profesión de telegrafista.

¿En realidad quién era Manuel Toledo? Un pequeño apunte sobre las imprentas y publicaciones llaniscas[i] nos da el perfil de este inquieto francmasón:

«Grande era la necesidad sentida, de establecer una nueva imprenta y un nuevo periódico, que diera a conocer a los naturales del partido judicial, residentes en América, cuanto aquí ocurriese, y comprendiéndolo así D. Manuel Toledo y Benito, natural de Madrid y vecino de la villa de Llanes, adquirió la maquinaria, tipos y útiles necesarios para llenar aquél vacío».
Bajo la mano de Manuel Toledo se funda por segunda vez el 28 de marzo de 1885, El Oriente de Asturias que ya había visto la luz por primera vez allá por el año 1868. En esta ocasión se constituye en una publicación semanal que tendrá una vida de ocho años, existencia nada desdeñable por aquél entonces.

Manuel Toledo, como Oficial de 1ª de Telegrafía debió pedir cierta excedencia para dedicarse a las labores de impresor, pues sabemos por el periódico El Telegrafista. Revista de Comunicaciones, editado en Madrid, y cuya noticia se da en el número 8 de 3 de abril de 1891 a Oviedo, o sea que había reingresado y había obtenido el destino en Oviedo.

Tal vez eso explique por qué nuestro francmasón vende no solo la cabecera del semanario sino también su maquinaria, será en el mes de diciembre de 1892. (año en precisamente recibe el grado 18º de Soberano Príncipe Rosacruz). Que está muy en consonancia con la labor desempeñada por Manuel “este grado se consagra al triunfo de la Sabiduría y la Ignorancia, al desarrollo máximo de la Fraternidad y la Libertad de la palabra, a la propaganda y educación del pueblo”.

Si superponemos esta encomienda con los objetivos del semanario, podremos comprobar la identidad de criterios que se estaban dando desde un claro matiz masónico, y que bien parece que el semanario por programa y objetivo: “Defender los intereses generales de la zona Oriental de Asturias: proponer las reformas y mejoras que fuesen posibles en la vida local, siempre que representarán los deseos de la opinión pública y persiguiesen el mejor éxito con elevación de miras”

Manuel Toledo trabaja masónicamente, primero bajo los auspicios de la Respetable logia Nueva Luz, en cuyo cuadro lógico lo encontramos con el grado de Compañero (2º).
Cuando esta logia sé disuelve, al igual que otros convecinos del oriente asturiano, Manuel se integra en la logia ovetense Juan González Río, donde le encontramos con el grado de Maestro Perfecto; (5º).

En el cuadro de honor de 1892 de dicha formación masónica aparece con el grado (18º) anteriormente comentado.

Pero como las imprentas de aquellos momentos, en ella no solo se imprimía como es el caso que nos ocupa el seminario del Oriente…, sino que trabajaba como impresor y cuya denominación del negocio respondía a su titular, como nos lo recuerda el Reglamento de la Sociedad Casino-Teatro de Llanes, editado en 1892, Imprenta de Manuel Toledo.

Utiliza como simbólico el nombre de Salmerón.

Indicar así mismo que esa misma columna de honor del taller, donde sólo hay cuatro personas, una de ellas es una joven de apenas 30 años, y que parece ser también de ascendencia sefardita: Eulalia Menéndez Vizcaíno, que posee el grado de Maestra Elegida de Los Nueve (9º) y que a su vez es una de las dos mujeres que tuvieron sitial de pleno derecho dentro de la francmasonería, pero de la cual se ignora prácticamente todo.

En la logia ovetense, Manuel Toledo alcanza el grado de Gran Elegido Caballero Kadosh (30º), grado que según el dominico Obispo dominico Martínez Vigil, era el grado capital para concluir que la masonería era una sociedad inmoral, antirreligiosa, antimonárquica y criminal, según explica en su sermón: «..A continuación su tercer capítulo describe la ceremonia de iniciación de un Caballero Kadosh, es decir , de un grado 30 y también de un explotador de los que existen , a su juicio, en la masonería, ceremonia que, dice, se realiza en cuatro cámaras distintas: “sepulcro, altar, areópago, y senado “, en las que se ha de superar diversas pruebas y prestar diversos juramentos. En la primera cámara, el masón jura odio y persecución a los Papas, desde San Pedro a León XIII y los que le sucedan, y a los reyes. En segunda, se renuevan el juramento anterior y jura trabajar por la emancipación humana y destruir la religión católica. En la tercera, ante los Jueces francos, realiza un juramento en el que se renuevan aún los odios y propósitos anteriores, después de haber firmado una profesión de fe masónica, que le compromete de por vida. Y así llegaremos a la cuarta en donde el masón jura guardar secreto sabiendo... que la menor “indiscreción le costará vida. En este momento le es revelado el verdadero secreto de la masonería.

Pero, ¿Cuál es el verdadero secreto? La respuesta no puede ser más simple y menos contundente: En las liturgias masónicas está representado por puntos suspensivos: no se escribe nunca, se transmite verbalmente, pero se comprende cual sea, por los ritos que se verifican después de esa manifestación»[ii]

El hermano Salmerón, debía ser ajeno a todas esas supersticiones pues se encuentra de forma muy activa en los cuadros de miembros activos de la citada logia de Oviedo en los períodos 1888-1889, 1892-1893.

Lo que nos he podido comprobar es si el divertido autor Manuel Toledo Benito, fue quien redactó un texto en 1926, que aparece en el libro de José D. Forgione  Ortografía intuitiva, el cual fue editado por Kapelusz en Buenos Aires en 1963.

Texto de Manuel Toledo:

Cuéntase de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo
Fulano

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. Mas a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; más no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano
El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era esta:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.

Fulano
Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió la autoridad. Esta consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito, objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:

-Señores: aquí se trata de cometer un fraude. El finado no ha testado y, por tanto, la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
“En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez ..., etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto”.
Conclusión: El uso de los signos de puntuación viene determinado por el sentido de las frases y es necesario usar los que en cada caso convengan y precisamente donde convengan.

Hasta aquí el famoso texto

Victor Guerra

[i]Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres”. de Manuel García Mijares. Edt. Oriente de Asturias, Llanes 1990
[ii] Extraído este punto del trabajo de Victoria Hidalgo. Como complemento puede leerse el estupendo trabajo de A de L. Frau y R. Arús. Diccionario Enciclopédico de la Masonería”. Sobre los grados filosóficos.

05 diciembre 2018

PRECISIONES HISTÓRICAS SOBRE EL LE DROIT HUMAIN (DH) EN ASTURIAS.

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Placa colocada por la Logia Progreso 1850 en Oviedo

No deja de ser curioso que en algunos masones se dé esa manía tan cazurra de ir moviendo los mojones de la historia para el acomodo a las necesidades propagandísticas propias.

Hace un par de años, ya me vi embarcado en una dura polémica a la hora de precisar como unos mojones de la historia masónica del Gran Oriente de Francia, se fueron moviendo desde 1773, fecha de fundación de esta Obediencia masónica hasta llevarlos hasta 1728. 

Tras mucho batallar uno de sus grandes referentes intelectuales ye investigadores como Pierre Mollier escribió al respecto, y dejó claro, lo que yo exponía desde el principio

Ahora nos viene otro movimiento de lindes, el cual parece empeñado en convertir en realidad una falsedad histórica, lo cual se logra mediante repetición, cuestión muy gobeliana que como vemos va creando escuela.

Esto se deja notar en esos recetarios de masones que a modo de la lista de los reyes godos se repite una y otra vez, haciendo pasar por masón a todo aquel que en su memento apeteció a los confeccionadores de tales listados.

No hace mucho Felipe Llanes, que hasta hace unas horas fuera el Gran Comendador del Supremo del Grado 33 del REAA, que representa a la Masonería de Tradición, nos daba como masones cualificados a Campomanes y a Agustín Argüelles El Divino, pruebas documentales más bien pocas. Otros dan como masón al Conde de Aranda y se quedan tan panchos.

Y en estos momentos la Respetable Logia Progreso 1850, que trabaja bajo los auspicios de Le Droit Humanin (federación española) con sede en Oviedo, y  con motivo del levantamiento de columnas de la Logia EL TRABAYU, viene a coronar los actos masónicos, haciendo mover el mojón histórico, para de este modo arrimar a su plancha la sardina publicitaria, haciendo pasar a este respetable taller masónico, por la primera logia mixta que se creó en Asturias.

Lo cual nos lleva al dicho popular de «que quien no sabe es como el que no ve», por mucho que tenga delante el pescado, es que ni lo ve ni lo huele, y por eso intenta trampas en el solitario, ignorante como es de su propia historia, más allá de publicitar a diario proclamas sobre Marie Deraisme.

Volviendo al tema del quehacer de la Logia Progreso de Oviedo, indicar que el día 16 de noviembre 2018, plantó en el Parque Pura Tomás de Oviedo, con presencia de sus dignatarios y alguna autoridad municipal, un monolito en memoria «homenaje a aquellos/as masones/as que implantaron la primera logia mixta en Asturias, en octubre de 2006».

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Participantes en el acto de colocación de la placa cuestionada

Ya en su momento. quien me envío el profano tarjetón para asistir a la colocación de tan magno monolito, le hice saber que su pretensión tal y como rezaba en el tarjetón, anunciando que se constituía (logia Progreso) como la primera logia mixta en Asturias, no  era cierto, ya que ese privilegio ya estaba siendo ocupado por otros talleres, tanto en el siglo XIX como en el XX.

Tras algunas argumentaciones y contra argumentaciones, algunas me parecieron un tanto peregrinas, pues se apelaba a que una de las primigenias instalaciones masónicas era “salvaje”,  lo que venía a decir el mensajero del tarjetón, era que esa primera logia no contaba. Y ahí quedó la cosa en tablas una vez expuestas las razones históricas.

Sabía  que la cosa no acabaría así,  pues sabiendo de ciertos tics publicitarios de algunos los Alter Ego de la logia referida, tenía la certeza de que esa intención de colocarse la medalla de ser la primera no iba a quedar en saco roto, y de alguna manera se intentaría colar el gol de la perfidia histórica.

Y así fue, tenía intención de visitar el famoso monolito para constatar como fedatario masónico de este blog, lo que indicaba la famosa placa, pero no ha hecho falta en un grupo de redes sociales francés: franc-maçonnerie, dentro de la campaña de difundir la mentira histórica para hacerla para por una verdad histórica con monolito incluido. 

En ese contexto es como encontré la citada placa que arriba reproduzco, que como se puede leer dice que  la Logia Progreso se reivindica como LA PRIMERA LOGIA MIXTA ASENTADA EN LA CIUDAD DE OVIEDO.

Indicar que la Logia Progreso 1850 del DH, no consta como la primera logia mixta de Asturias, puesto que fue instalada como tal taller en el año 2006,  y ya en la década de los años 90 había habido una logia mixta en Asturias.

Por otro lado, debo añadir que lo indicado en la placa no obedece a la realidad, puesto que tampoco fue la primera logia mixta instalada en Oviedo, 

Ahora les explico por qué, pero ante déjenme decirles, el chasco que supone que autoridades municipales, y la propia ciudadanía, [cuando de antemano se sabía lo que expongo por parte de los promotores del evento porque ya lo he publicado en varios lugares] hacer pasar a las Instituciones públicas y a los lectores por lo que exponen falsamente los promotores,  pertenecientes a su vez a la Logia Progreso, la verdad es algo para hacérselo mirar.

Vayamos a los hechos históricos, 

La primera logia que fue mixta en Asturias, fue la que se constituyó en Bimenes en el siglo XIX, con la presencia de Salvadora Rodríguez Vigón, la cual estaba en la Respetable Logia Simbólica Luz de Bimenes , la cual estaba bajo los auspicios de la Gran Logia Simbólica de Menphis Mizrain. Esto en lo que se refiere al ámbito geográfico asturiano.

Pero si hablamos de la ciudad Oviedo, también en el siglo XIX , tenemos a Eulalia Menéndez Vizcaíno, la cual trabajó en la prestigiosa logia ovetense Juan González Río en 1888. 

Por tanto, tampoco la Logia Progreso del DH sita en los valles de Oviedo, ha sido como se puede observar la primera logia masónica en Oviedo en ser mixta.

Hubo una logia, la dedicada al villaviciosino la Juan González Río, la cual  tuvo sentada en la bancada a una señora, y no precisamente en régimen de adopción, sino en un plano de igualdad y grado. 

Es verdad que no sabemos quién fue esta señora, y los datos, como casi todos los pertenecientes al siglo XIX, son más bien escasos, pero el dato está ahí y este parece incuestionable, había una logia en Oviedo en el siglo XIX con una señora en sus reales asientos. Esto además se publicó en un libro titulado: La Sociabilidad masónica ovetense en el siglo XIX, publicado por la Universidad de Oviedo.

Es cierto que la  logia Juan González Río que tuvo larga vida y actividad no fue una logia como tal mixta, por alguna razón tenían una mujer en sus columnas, y no se sabe si esa seria su vocación o una cuestión coyuntural.

Pero en todo caso por si esto no fuera suficiente, podemos venirnos a tiempos más cercanos, al siglo XX, y nos encontraremos con una doble realidad , y es que en la ciudad de Oviedo sí había una logia mixta, tal y como le hice ver al remitente de la invitación a la inauguración del monolito, y aquñí si que hay un proyecto MIXTO como tal.

En el proyecto de la Gran Logia Simbólica Asturiana, constituido en 1992 y recogido en como tal en la Delegación del Gobierno en abril de 1992, y con sede en Oviedo, en ella había dos señoras trabajando. Por un lado, la Hermana Marie Curie, que era miembro de la logia Hermes y Clio como Maestra Masona, y también estaba la Hermana GEA, iniciada el 14 de Abril 1994, y exaltada a Maestra Masona según Orden 81 de la Gran Logia Simbólica Asturiana, que tenía su sede en la calles Postigo Bajo 38 de Oviedo.

Se puede aducir, como ya se intentó que este era un taller salvaje, pero he de indicar que el hecho de trabajar bajo la bóveda celeste eso no  incapacita a nadie para reconocer como masones a sus integrantes, de hecho en el año 1996, de resultas del fracaso de la Gran Logia Simbólica Asturiana, aparece una primera logia Rosario de Acuña, al Oriente de Oviedo, en la cual trabajaba la Hermana GEA, siendo este taller reconocido por el Gran Oriente Español Unido (GOEU) lo cual se le comunica como taller aceptado por medio de la carta del 28 de agosto 1995  que envían los miembros del Gran Consejo Simbólico del Gran Oriente Español Unido, lo cual ya se había informado de forma verbal.

Por tanto, la logia Progreso 1850, ha hecho el ridículo en su afán de colocarse como la primera logia mixta, pues ni a sido la primera de  Asturias,  ni en Oviedo  ha sido la prima dona de la mixtidad masónica , aunque no se puede negar que a sido la primera logia mixta del Le Droit Humain, (DH) en Asturias. Que no es poco.

, Ese sí que hubiera sido un hecho a destacar e importante, reconocer la presencia del DH en Asturias, pero lo dicho quien no sabe, ni lee … pues le ocurren estas cosas.

Parte de todo esto, indicar que lo sabían algunos notables de la Logia Progreso, quienes supongo que han llevado adelante todo este embrollo de una placa que deja en bastante mal lugar a todos, al DH, a las Instituciones y a la ciudadanía, y como no, a la logia Progreso, pues con esto hecho no hace otra cosa que falsear estúpidamente la historia, por aquello de poner una pica en Flandes., 

Cuando en realidad  el  DH (Le Droit Humain) y la propia logia Progreso y ahora la de El Trabayu, tienen bastante cosas para celebrar sin tener que acudir a estos embustes de mirarse el ombligo.

Espero que ustedes saquen conclusiones sobre este tipo de escenas, que no hacen sino confundirnos a todos, y espero que alguien más rectifique la cuestión, y no esconderla bajo la alfombra como se suele hacer.

Victor Guerra

18 diciembre 2016

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Gijón (Asturias) Siglo XIX

Hermanos y masones: Jesús  y Marceliano Cuesta,  en una foto cedida por la saga familiar

Lo cierto es que tenía muy abandonado este blog en cuento a los trabajos historiográficos sobre la masonería asturiana, por lo cual aporto en esta ocasión mediante la entrega parcial del capitulo de mi libro, aún sin publicar, sobre  la MASONERÏA EN GIJON siglo XIX y XX, 

En este caso, el capítulo está dedicado a los fotógrafos, pintores y litógrafos, que poblaron las logias asturianas, teniendo algunos de ellos cierto renombre en sus distintas profesiones.

Iré entregando cada mes aproximadamente algunas partes de este libro que guarda el sueño del olvido y que algún día habrá que publicar, y recobrando en parte el trabajo inicial como historiador de la masonería asturiana, que fue mi primera ocupación.

Víctor Guerra

Pintores, litógrafos y fotógrafos masones en Asturias Siglo XIX.

La presencia de artistas u hombres ligados a las artes liberales en el seno de las logias no parece haber sido un fenómeno muy frecuente en la masonería, y si embargo, en ese sentido los talleres masónicos gijoneses presentan unos rasgos interesantes, ya que en su seno encontramos una cantidad tal de fotógrafos, no solo entre el común de los hermanos francmasones, sino en los cargos directivos de las logias que nos hace reflexionar sobre el objeto de esa continuada presencia . 

Para alguien que haya observado la simbólica indumentaria de los francmasones, la composición ritualística, el atrezzo de los templos, pudiera pensarse que es un mundo ideal para reflejar a través del negativo y, sin embargo son escasas las escenas que se han podido ver impresionadas en los trabajos de los profesionales de la fotografía que pulularon por la ciudad, incluso pudiera llegarse a pensar que dichos archivos quedaron más bien en la intimidad de los laboratorios personales de dichos fotógrafos francmasones, pero la investigación y la recepción de nuevos aportes documentales nos están dando razón a esta plausible teoría.

¿Fue fruto de esta escasa aportación fílmica, la ley de represión de 1940, que contribuyó a desaparecer por completo los posibles archivos, o tal esterilidad se debe a otras causas?

Es muy posible que esa falta de documentos gráficos se haya debido a varios factores: 1º/ Que el juramento que cada masón realiza a la hora de su iniciación le impide revelar detalles de las ceremonias, de los atrezzos ritualísticos etc., lo que explicaría dicha ausencia. 

2º/ Que la primordial discreción que las logias y los masones observaban, impedían cualquier atisbo o resquicio para poder dar publicidad, o descubrir diversos entresijos del cerrado mundo de la masonería al público en general. De ahí, que solo tengamos fotos individuales o de grupos con el atuendo masónico pero no de los interiores de las logias o fotografías personales dentro de los ámbitos internos de los talleres.

El mundo cerrado de la masonería, ese atrezzo y dramatización ritualística que vemos en diversos grabados debió ser toda una tentación para profesionales de la fotografía como: Julio Peinado, Bastide, o el propio Farias, y extraña pues, que no hayan dejado constancia de ese entresijado mundo decorativo que tanto morbo despertó entre los detractores de la masonería.

Detractores que no se «cortaron ni un pelo» que dirían los mas castizos, para presentar a la Institución masónica con carteles o grabados que la reflejaban como vengativos cortadores de cabeza a través de satánicos ritos. 

Nada de todo ello movió a los fotógrafos masones, como para atreverse a plasmar la inocencia existente en las prácticas masónicas. Lo máxime que llegaron a realizar, al menos que se sepa, son los daguerrotipos de insignes masones armados de banda y mandil, o con algunas de las herramientas que les distinguía como grandes dignidades de la Orden, tal y como hizo Ricardo del Río. 

Por otro lado los fotógrafos masones constituyeron a su vez una vanguardia profesional que como bien expresa Francisco Crabifosse «harían suyo en una formulación propia, cuyos matices contribuirían a su definición fotográfica en el contexto asturiano» .

La ciudad rica en matices paisajísticos, industriales y sociales atrae a una buena caterva de artistas, y profesionales ligados a la fotografía, o la litografía, algunos de los cuales pululan por los mismos centros fabriles como La Industria, o La Asturiana que fueron algunos de sus primeros destinos. Luego le sucedieron las aulas de la Escuela de Artes y Oficios, el Instituto Jovellanos o el propio Ateneo-Casino Jovellanos, que van a constituirse en los lugares de impartición de sus conocimientos y también de sus avanzadas técnicas.

Algunos ya eran masones de viejo cuño, otros se vincularán tras su establecimiento en el cerrado círculo empresarial que domina la vida social de la ciudad. Sus peripecias curriculares serán diversas y variadas, como así nos lo dejarán ver cada uno de ellos en su quehacer profesional y masónico.

Las primeras noticias que tenemos de miembros de la masonería del siglo XIX, dedicados a las artes liberales son varias: la de un miembro originario de Bélgica, este país junto con Francia, va a tener un acento especial entre los masones asturianos, pues el primer taller masónico que se va establecer en la ciudad estará vinculado con el Gran Oriente de Francia y, muchos de sus componentes, de la llamada primera ornada, son súbditos belgas y, de la república francesa, para quienes el triple emblema de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que va a presidir los frontispicios de las logias, los balaustres y planchas de los masones con la abreviatura de L:.I:.F:.,[1], tendrá un doble sentido.

Ese súbdito belga ligado a las artes liberales va a ser Pierre Louis Guilhou, hermano del gran industrial Numa Gilhou que puso en Asturias a funcionar todo un emporio industrial como fue la Fábrica Mieres, frente a la cual hoy se encuentra el llamado Cementerio de los Franceses, uno de los enterramientos funerarios fuera de los lugares diseñados para ello, y en el cual está enterrado el magnate belga[2].

A Pierre Louis, de profesión pintor retratista, lo tenemos localizado en la primera logia que se instala de Gijón bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad, que tendrá solo cuatro años de vida, pues pronto las garras de la monarquía isabelina haciendo patente la máxima de que la masonería iba en contra de los fundamentos de la Corona y el Altar, arremete con una orden fechada el 1 de mayo de 1853 disponiendo la persecución de las sociedades secretas.

Una desgraciada carta del Venerable de la logia gijonesa Joaquín Cabrera encontrada durante el registro de la logia de Gracia, (Barcelona) trajo para el taller gijonés fatales consecuencias produciendo el desbaratamiento de la logia y el encarcelamiento de algunos de sus dignatarios. Es precisamente en esa época y en las circunstancias que se dieron entre 1851 y 1853 cuando encontramos dentro de la logia a tan ilustre pintor retratista, que en marzo de 1853 va a ser elegido como Diputado ante el Gran Oriente de Francia, nombramiento que rehúsa puesto que tiene pensado partir como así lo expresa en carta ante el Gran Secretario del Oriente de Francia:

«Hagan el favor pues, muy queridos hermanos de no dar ningún curso a esta demanda. La logia había pensado sin duda que me instalaba para siempre en este oriente. Voy a escribir inmediatamente a la logia para testimoniar todos mis pesares por no poder por mi próxima partida cumplir el mandato que habían querido confiarme».

La estancia de Pierre Louis Guilhou, en la región viene determinada por la floreciente industria del vidrio que necesitada de profesionales, contrató a diversos artistas entre ellos a Guilhou, que reunía la doble condición de pintor y de daguerrotipista (dado que en ese periodo se denominaba retratista principalmente a aquéllos que utilizaban la técnica fotográfica para realizar retratos). Su estancia fue excesivamente larga, dada la escasa demanda existente, por lo que Guilhou debió estar vinculado al colectivo de artistas reunidos en torno a la fábrica de vidrio La Industria.[3]

Entre esa florida y exquisita mano de obra traída de la mano de Luís Truhán, estaban también prestigiosos doradores y grabadores de probada filiación masónica: Francisco Bronner, Milius Schmidt o un tardío Ulpiano Alonso.[4]

Otro fotógrafo de origen alsaciano, muy asentado en los bancos masónicos gijoneses es Louis Rapp, que aunque ejerce como fotógrafo local en Avilés, es un activo miembro de dos formaciones masónicas que se darán en la villa gijonesa, en la cuales se registra una primera estancia en la primigenia logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854) donde ejerce de Orador en 1852 y, Tesorero en 1853, coincidiendo en el tiempo con Guilhou.

En este período su signación profesional en el cuadro lógico de la logia es la de obrero del vidrio. Rapp no va a estar presente en la segunda formación masónica que se va a dar en la ciudad, pero en cambio sí va a participar en la siguiente formación en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), donde le encontramos como industrial.

Quien nos aporta la noticia de su instalación como fotógrafo en este caso en Avilés, es una vez más, Francisco Cabrifosse que nos indica en su obra Historia de la Fotografía en Gijón, que Louis Rapp cederá su estudio a otro fotógrafo miembro de la hermandad masónica. 

En esta logia que se circunscribe entre 1879-1886, hay otro litógrafo, que trabaja en una de las incipientes fábricas que se dan en Gijón, en concreto en La Asturiana, fabrica impulsada por Mariano Suárez Pola y que comenzará trayendo hasta sus instalaciones a diversos artistas litógrafos ingleses, entre ellos a Guillermo Goodwin, que trabajará en las dos últimas logias: Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad y, Amigos de la Humanidad.

En el primero de los talleres se iniciará un 14 de abril de la mano del venerable Apolinar Menéndez Acebal, en cuya ceremonia adoptará el simbólico de Milton. También participará en el taller más combativo de esta última década que trabaja bajo el título distintivo y acortado, de Amigos de la Humanidad, donde ejercerá en 1889 la función de 2º Vigilante, siendo a su vez uno de los firmantes del escrito que una gran parte de la comunidad extranjera y local, mucha de ella de militancia francmasona, haga llegar al alcalde Alejandro Alvargónzalez, de manos de vicecónsul británico Felipe Wals, para una posible ampliación y adecentamiento del Cementerio Civil del Sucu.

En 1886 tenemos localizado a otro fotógrafo asentado en Gijón y, que estuvo en activo hasta 1889, es José Bastide.[5] El estudioso de la fotografía F. Crabifosse, le adjudica un posible origen francés y, lo vincula a la colonia extranjera relacionada con la fábrica de vidrios, La Industria. Bastide como fotógrafo se establece en Gijón con un primer estudio hacia 1872, que ubica en la calle Álvarez Garaya, para trasladarse un par de años más tarde a una buhardilla de la calle Corrida nº 37, que hacía esquina con la calle Munuza,.[6] Un estudio fotográfico que será con mucho, el estudio de mayor tradición de la ciudad al ser ocupado por varios fotógrafos, alguno de ellos miembros de la masonería.

El trabajo de adaptación de la buhardilla para su futura expansión como estudio fotográfico es todo un documento acerca de las ideas que manejaba Bastide, que eran de una cierta envergadura, pues dicho establecimiento servirá de morada para otros profesionales hasta que las reformas urbanas que sufre Gijón entre la Dictadura de Primo de Rivera y el período republicano harán desaparecer el preciado edificio.[7]

La vinculación de este precursor de la fotografía con la masonería va a estar relacionada con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1888), en cuyo taller aparece con el simbólico de Demócrito.

Bastide pertenece a una logia de la cual solo existen los cuadros lógicos de 1879 y, 1880. Luego hay un vacío documental de seis años en los que se carece de cualquier noticia de las actividades o cuales fueron sus miembros , tal carestía termina al encontrar un pequeño filón de cartas firmadas por José Bastide como Venerable, y que están escritas entre 1887-1888. En ellas deja traslucir sus preocupaciones acerca de que Oriente pudiera auspiciar el taller que lidera, pues si bien el taller dependía del Gran Oriente de España (GOE), el deseo era irse con el Oriente que lideraba el Vizconde de Ros, el Gran Oriente Nacional de España (GONE).

También sus cartas dejan traslucir la persecución que sufrían los más combativos miembros de la masonería, que debido a dicha militancia eran expatriados profesionalmente a otros destinos, como deja entrever la carta que dirige Bastide como Venerable al Vizconde de Ros para que éste influyera en el Cuerpo de Telégrafos, para que un hermano del taller pudiera regresar desde Pravia (destino al que había sido expatriado por un superior de ideas carlistas) a Gijón y poder así incorporarse a las labores masónicas y a sus otras ocupaciones que le ayudaban a complementar su escaso sueldo de funcionario de telégrafos .

Profesionalmente Bastide era un aventajado fotógrafo que desde su inicial especialidad de «carte de visite» va a participar de una forma activa en las labores de divulgación de la profesión como medio de comunicación, para lo cual tomando como base el Ateneo-Casino Obrero imparte diversas conferencias de tipo científico, las cuales va a ilustrar con diapositivas, como así lo recoge la prensa local del momento.[8] Bastide va a tener además, una fuerte repercusión profesional, pues de su estancia y trabajos en la ciudad se recogen muchas noticias en la prensa local y regional.

Otro profesional de la fotografía que pasó por el estudio de la calle Corrida 37, fue Antonio Quiroga.[9] Victoria Hidalgo en su libro sobre la masonería asturiana del siglo XIX, le cita como miembro de la logia Amigos de la Humanidad, al que sitúa en la logia entre 1893-1894, con el simbólico Moherlesson. Sin embargo la presencia de este fotógrafo en la masonería hay que retrotraerla hasta la logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, bajo los auspicios del GONE, como así lo afirman Nicanor Alonso como ex -Venerable, Luciano Coste como ex 1º Vigilante, el ex secretario Julio Peinado y el Maestro de Ceremonias Ricardo del Río, en un documento que expiden el 21 de febrero de 1905 y en el cual también indican que su compañero y hermano masón pasó por sus méritos del grado Rosacruz (18º) al grado 30º de Gran Elegido Caballero Kadosh.

En este documento hay una curiosidad, y no está tanto, el que Quiroga, se iniciara en una u otra logia o tuviera uno u otro grado, sino en la fecha de emisión de la carta: 1905. Esto significa que la masonería asturiana no concluye abruptamente a partir de 1898, sino que de algún modo irá perviviendo a través, fundamentalmente, de la logia Amigos de la Humanidad, que en esa época parece ser la única que tenía alguna actividad, al menos administrativa al firmar tal balaustre.

Y no deja se ser curioso que extiendan una documentación administrativa con sus respectivos sellos y cuños, cuyo hecho concluye con otro argumento y es, que la finiquitación de la masonería del siglo XIX que daba Victoria Hidalgo, no es tal, puesto que fuera de esos plazos que se marcaron en su día por dicha profesora, tenemos a otros miembros de la masonería asturiana pululando por diversos acontecimientos en representación de sus respectivas logias, como pudiera ser el caso de César Álvarez Cascos en representación de su logia, en el Congreso de Librepensamiento de 1902, cuyo taller se da por finiquitado mucho antes.

Es cierto que los vacíos documentales de las logias asturianas permiten muy pocas disquisiciones sobre los periplos curriculares de sus miembros, bien por ausencia de la documentación, bien porque los datos consignados son tan escasos que permiten pocas más averiguaciones, de ahí que la siguiente noticia que tenemos de Quiroga es el hecho de tenerlo ahora asentado en los valles de Madrid en el seno de la logia Progreso nº 88 con el grado 30, habiendo sido elegido para desarrollar el grado de 2º Experto en el período de 1905 al 1909.,noticia que se comunica mediante el Boletín del GOE en agosto de 1905. 

Sin embargo, en noviembre de ese mismo año se le concede la plancha de quite. No deja de resultar paradójica la querencia de los francmasones por la logia Progreso de Madrid, pues estamos viendo que varios son los que se incardinan desde los talleres asturianos hasta ella y en otras ocasiones son otros los que dan el salto desde dicha logia a las tierras asturianas: así tenemos a Segy Martí, a Medina Farias y, ahora a Quiroga.

La irrupción de Antonio Quiroga en el mundo de la fotografía, rompe con los moldes clásicos, pues su Sociedad Electro-Fotográfica desde su concepción de fotógrafo ambulante, va a ir estableciendo toda una red de estudios por toda la península dependientes de una casa central que él mismo administraba. Siguiendo tal pauta abrió estudios en Málaga, Zamora, Salamanca, Bilbao, Lérida y aunque Crabiffosse le da como ausente de Gijón entre el año 1893 y 1894, lo cierto es que en ese curso masónico es nombrado para el desarrollo del importante cargo de Orador de la logia, que es imprescindible para el funcionamiento de la misma y no parece por las actas del taller que las ausencias sean notables.

Al estar el activo Quiroga en posesión de los altos grados masónicos, era lógico que tenían que abrirle muchas puertas en ese intento de expansión comercial, lo que es fácil de imaginar dada las relaciones de fraternidad y ayuda que se establecen entre masones, y está claro que tanto Quiroga como sus hermanos de sociabilidad podían prestarse valientes servicios, tal vez sea la explicación cabal de porqué encontramos al frente de su estudio de Oviedo al futuro francmasón Julio Pintado.

¿Tendría algo que ver en esa labor publicista y de favor el que ofreciera en Gijón en 1892 por 20 céntimos un retrato de Práxedes Mateo Sagasta, a la par reconocido hermano francmasón y Gran Maestre del Gran Oriente de España?

Contemporáneo a estos dos fotógrafos tenemos también a otro conocido profesional local, aunque aquí le traiga con la simplificación de nombres y apellidos que el tomó para firmar sus obras: Marceliano Cuesta. Sus apellidos eran García Menéndez Cuesta y García, y que a decir de Crabiffosse que le dio como nacido en Gijón, cuando es probable que fuese originario de Muñás de Arriba perteneciente a la parroquia de S. Pedro de Carcedo en el concejo de Valdés de donde era proveniente su familia. Será a través de los contactos que tuvo con distintos fotógrafos, concretamente con Carlos Mieg como se inicie en la fotografía hacia 1866. 

Abre su estudio en 1867 en la céntrica calle de Los Moros, lo cual le supone un fuerte desembolso, para lo que procede a hipotecar varios inmuebles que tenía en su tierra natal, auque las dificultades de pago son claras ya que tendrá que posponer los pagos hasta 1869.Realmente le costará salir adelante con dicho emplazamiento lo que le obligará a deambular con la cámara al hombro entre Gijón, Oviedo y Avilés, siendo en esta última villa donde ocupará un estudio cedido por su hermano de banco masónico Louis Rapp, el mismo que reseñábamos anteriormente.

Marceliano Cuesta se inicia en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886), en la cual le encontramos mediante un cuadro lógico de 1886. En dicha logia procede a imponerse en la ceremonia de iniciación, el simbólico de Arquímedes. A pesar de tan expresivo nombre simbólico, Marceliano con su imaginaria palanca no puede levantar a su familia con la fotografía, profesión que abandona para dedicarse a otras labores más fructíferas, de hecho, en ese cuadro de miembros de la logia queda consignada su profesión como industrial. Era socio de una tejera en Cayés (Llanera) y, también entró en el sector de la destilería a través de la Alcoholera de Veriña, donde no solo terminó haciéndose con la propiedad, sino que además sus licores obtuvieron una medalla de oro en la Exposición Universal de Bruselas. 

Este inquieto francmasón activo republicano, cuya faceta política tocaremos más adelante, estuvo implicado así mismo en otras empresas y proyectos como fue la memoria sobre la piscicultura, que fue premiada en la Exposición Regional celebrada en 1899 en Gijón.

Su descendencia, fruto del matrimonio con Ramona González López, fallecida ya centenaria, le reportó siete hijos entre los que destacaron Jesús y Marceliano, por su afición al ciclismo en cuya actividad eran famosos, puesto que aglutinaban a su alrededor el mundo del velocípedo tanto lúdico como deportivo, del cual no solo conocían todos sus secretos, sino que además eran muy diestros en su manejo. Una foto de Marceliano (hijo) vestido de ciclista la podemos contemplar en el libro ya citado de Crabiffosse[10].

Ambos hijos fueron a su vez miembros de la masonería, Marceliano (hijo)[11] fue iniciado en febrero de 1924 en la logia Riego con el simbólico Watt y llegará a vestir el mandil de Maestro Masón (3º) en diciembre d e 1928, a causa de lo cual terminará siendo citado en la Causa General 155.

Su hermano Jesús,[12] que había nacido en Veriña (Gijón), el 26 de julio 1879, en su simbólico intentará recuperar sus viejas raíces familiares, para lo cual se autoimpondrá el nombre de Cangas de Tineo en una ceremonia que se celebra el 6 de octubre 1922, en el seno de la logia Jovellanos, donde pedirá la plancha de quite para poder constituir de forma regular la logia Riego, cuestión que se comunica al Gran Consejo del Grado 33, en diciembre de 1923. 

En marzo de 1931, Jesús Cuesta será dado de baja por falta de asistencia y pago. Y al igual que su hermano será citado como masón en la Causa General 155. 

Marceliano siguiendo buena parte de las pautas que se dan en los miembros de la masonería gijonesa va integrarse en el republicanismo federal, formando parte activa del Círculo Republicano Gijonés en cuya organización desempeñó en 1869 el cargo de secretario, formando parte de la candidatura para la Diputación Provincial de Asturias junto con Eladio Carreño y Melquíades Álvarez. Este último con el paso del tiempo formará parte de la masonería gijonesa del siglo XX.



[1] Son los tres principios que componen el lema emancipador y regenerador de la masonería.
[2] Así nos describe, Luís Miguel Piñera, en Los otros Cementerios de Asturias publicado en los suplementos de El Comercio, el pequeño cementerio mierense: «pequeño recinto de 300 metros cuadrados con tres palmeras al que se accede por una monumental escalinata y rodeado por unas cadenas. Todo en un manifiestamente mejorable estado de conservación a la orilla de la carretera. Allí está presidiendo, el mausoleo con la única inscripción de una estrella de cinco puntas la tumba de Numa Guilhou»
[3] ibidem. Página 145
[4] Todos ellos han sido tratados en el capítulo de este mismo libro titulado Pioneros
[5] Expediente de la logia AHN A-737/10-3.
[6] Dato que aporta Crabifosse en su libro de la historia de la fotografía en Gijón, y que se confirma en las cartas de Bastide al Vizconde de Ros, en una de ellas fechada el 4 de junio de 1888, aparece un sello de José Bastide “fotógrafo” C/ Corrida 37- Gijón.
[7] Proyecto que puede verse en el libro citado de Crabifosse, pag 30-31.
[8] Vesubio y las Ruinas de Pompeya. El Comercio, Gijón, 16/11/188. ; Los animales prehistóricos. El Comercio, Gijón, 27/11/1888.
[9] Expediente personal. AHPA expediente 3 legajo 385.
[10] Ibidem Pág. 134.
[11] AHN Expediente personal 6 Legajo 750.
[12] AHN expediente nº 17. Legajo 407.

Víctor GUERRA.
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