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03 junio 2019

PRENSA Y PERIODISTAS EN LA MASONERÍA ASTURIANA (2ª Entrega)



En el mes de abril realicé la primera entrega de este largo trabajo sobre la masonería asturiana, en este caso concretizada en el llamado Oriente de Gijón, donde hubo una pléyade de masones que estuvieron inmersos en los distintos medios de comunicación que se de dieron en la región a los cuales no fueron ajenos los masones inscritos en la masonería gijonesa tanto del siglo XIX como del  siglo XX.

Ahora traigo hasta este prizarrón la segunda parte de este largo trabajo, en le cual podemos ver dos grandes figuras como García Vela, González Blanco o José Fernández Díaz.

VG

Periodistas Masones

Uno de los grandes publicistas francmasones, que irá desgranando toda una visión singular y, sobre la cual sería interesante realizar un estudio crítico para comprobar cuanto hay de realidad en su obra de esa esencia masónica, es Fernando García Vela,[1] aunque es nacido en Oviedo (27 octubre de 1.888), su vinculación con la vida cultural de la ciudad y sus trabajo en el diario El Noroeste y, la logia Jovellanos le van convertir en todo un “playu [2]

Su recuerdo se nos va desdibujando, tal vez como él quería, pero le debemos un homenaje que se le ha hurtado y, que. merece este homenaje por intelectual y por hombre de bien y hombre leal. En él se dan de consumo dos ambiciones supremas: el periodista y el periodismo. Las dos en una y, en sí mismo y para los demás, aquí radica la significación del ser periodista y la ambición que quiere satisfacer el periodismo fundamentalmente, faceta a la cual se dedicaba con total ansia de conocimiento y aplicación, sabiendo los sinsabores que ya recogía en su libro “El grano de pimienta”:

“Las condiciones de la vida literaria española obligan al escritor a gastar buena parte de sus esfuerzos en artículos de periódicos.... EL escritor no puede encerrarse en su poesía, en su novela o su filosofía; tiene que estar al tanto, al tanto de todo y hablar de ello”.

Fernando Vela, al que tenemos batiéndose como articulista en el extinguido periódico: El Noroeste y, como redactor de la Revista Región (Revista de Asturias)[3].

Desde sus inicios en octubre de 1912 como aprendiz masón y con el simbólico “Platón” en la logia Jovellanos, desarrolla no solo importantes “planchas”, sino que además desempeña el cargo indispensable para la buena armonía del taller de Orador. En dicha logia compartía ilusiones y ansiedades culturales y filosóficas con el anarquista Eleuterio Quintanilla; Teodomiro Menéndez, diputado socialista y, con el carreñense Bango León.

En 1924 con el grado de Maestro Elegido de los Nueve (9º) le encontramos en los cuadros lógicos de la Gran Logia Regional del Noroeste, ejerciendo una pluralidad y tolerancia de amplio registro cuya esencia se recoge en sus múltiples artículos de toda índole y condición.

Pero además entre las funciones profesionales como empleado de aduanas,  García Vela ejerce como un activo secretario del Ateneo Obrero de Gijón que consigue de Magnus Blisktad una contribución de 50.000 pts que permitió llevar a cabo el traslado a su nueva sede en la calle Escurrida, en dicha asociación vamos a encontrará a varios hermanos de logia como fieles asociados.

Será pues con la organización de unos de estos actos del Ateneo cuando conozca a Ortega y Gasset. En un posterior reencuentro en Madrid, ambos “se reconocen” y serán ya inseparables, hasta tal punto que Ortega en 192o le reclamará para que ocupe una plaza como redactor del Diario Sol, pasando a prestar a su vez sus servicios en la Dirección General de Aduanas.

En Madrid asiste a los cursos universitarios de Ortega  y,  a la tertulia diaria que éste tenía  en el Café de la Granja de Henar, su relación va en aumento hasta tal punto que  1923 se materializa un querido proyecto de Ortega y  reclamará a Vela pasa que pase a ser precisamente su principal apoyo y, mano derecha, ejerciendo como hasta 1936 como secretario en la revista: Cuadernos de Occidente, la revista que pretendía poner a los españoles en contacto con Europa y con la intelectualidad más moderna del mundo.

Vela sigue con sus colaboraciones como redactor en el diario EL Sol que abandona en 1930 cuando éste cambia de orientación ideológica. Pasa por los periódicos Crisol, y Luz, retornando el Sol, cuando éste cambia de orientación, como director, aunque por poco tiempo.
En dirige el Diario Madrid entre 1934-1935, que es eximio período  de vida del diario. Con el gobierno republicano se le desposee de su cargo de funcionario  (1937) y una año más tarde lo hace el general Franco.

Fue alertado  por Marañón y se refugió en el consulado de Haití en Madrid, para después dirigirse a Francia y finalmente medio oculto se estableció en San Sebastián donde conoce a Gregorio Corrochano con quien  funda en 1938 el  Diario España, pasa a exiliarse a  Tánger residiendo en dicha ciudad hasta  1943, donde colabora con el realizado la  crónica internacional con lo seudónimos de Luis Longoria.

. Este periplo de primero encontrarse con el gobierno republicano y ser repudiado por estos y luego por el bando franquista  fue una cuestión  muy habitual de todo aquel que militaba o militó en las filas reformistas, así les sucedió a diversos masones militantes del reformismo.

El duro exilio, es algo que le puede y tras la muerte de su amigo y mentor Ortega y Gasset regresa a España; con esa muerte se cierra un ciclo que él exponía así: “...mi vida- quiero decir, la parte de actividad intelectual, literaria que puede haber en ella; en suma, mi vida- está comprendida entre las muertes de Leopoldo Alas y Ortega y Gasset – que muere en 1955-. Se abre con una y se cierra - virtualmente se cierra- con la otra”

En 1963 reaparece de nuevo la Revista de Occidente y existe un intento de recuperar a Fernando Vela para la secretaría cuestión que no acepta, sin que ello signifique que se desvincule del proyecto en el cual seguirá durante años colaborando, aunque esta vez dentro del Consejo Asesor y, publicando algunas notas, artículos y, recensiones filosóficas, pues como antes comentaba él mismo, su ciclo intelectual había concluido.

Como decía Avello en el homenaje que la Sociedad Asturiana de Filosofía le dedicó en 1977 a Vela:
“Tuvo que pasar algo para que Vela no haya llegado a ser bien conocido, algo que es suyo y no solo imputable a la modestia o la timidez. Algo que no fue suyo. Un quiebro, vibración, descuido...” [4]

¿Tal vez el haber sido masón influyó para ese olvido histórico ? Es más que posible si nos atenemos a que a día de hoy los masones asturianos y españoles siguen si tener un reconocimiento oficial, como lo han tenido otros colectivos que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil.
La vinculación de Vela con Asturias se acentúa y volverá de forma intermitente a  LLanes, donde finalmente recalará  donde una tarde de 6 de septiembre 1966 jugando una partida de ajedrez en l Café Pinín partirá hacia la Logia Eterna.[5]

Uno de los pocos periodistas francmasones  asturianos que escribió abiertamente sobre temas masónicos fue  el escritor Pedro González Blanco, que nace en Luanco en noviembre de 1879; su padre Inspector de 1ª Enseñanza se traslada a Cuenca con toda su familia, ciudad donde Pedro emprende los primeros estudios de bachillerato y,  que finalmente le llevaran hasta la Universidad Central, para realizar la carrera de Filosofía y Letras, que no llega a concluir.

Aunque Pedro González Blanco, no es un periodista tan prolífico como Vela, o Díaz Fernández, sus colaboraciones se encuentran en distintos medios entre los cuales está El Motín, periódico anticlerical dirigido por Nakens, donde Pedro  utiliza el seudónimo de Doctor Atizando Yesca.

Funda con otros escritores la Revista Helios y, fue amigo personal del ultraísta Cansinos Assens. Traduce a Nietzche y Maerterlinck, a la vez que colabora con el movimiento de Extensión Universitaria.
Así nos los retrata  Cansinos Sáenz:

Pedro González Blanco, un jovencito moreno, un tanto regordete, con un bigotito negro y el pelo muy sentado, que vestía con pujos de dandy y fumaba gruesos puros y hablaba en un tono rayante, de superhombre, ponía a los modernistas de neurasténicos, de ignorantes, de pobres hombres atacados de grafomanía. Él era amigo de Valle Inclán y de Villaespesa y sabía a qué atenerse. Valle Inclán era un "poseur" (Nakens aguzaba el oído, poniéndose la mano junto a la oreja) y Villespesa un mentecato, un zángano, que vivía a costa de su suegro, el coronel, y se pasaba el tiempo escribiendo unas cosas que él mismo no entendía y que eran majaderías manifies­tas..."[6]

Pedro González, tras este periplo madrileño se  traslada a Cuba y recorre media América acompañado del poeta Santos Chocano. Será precisamente en Méjico donde termine involucrándose en el movimiento revolucionario de Méjico, convirtiéndose en asesor del presidente de la República D. Venustiano Carranza. Regresa a España pero la Guerra Civil le devuelve de nuevo al exilio: Cuba, Argentina, Méjico, tras años de largo exilio vuelve a España y,  fallece en el pueblo de Villaseca de la Sagra (Toledo)  el 31 de enero de 1961 a los 82 años de edad.

Pedro González Blanco, es el único periodista- escritor asturiano que escribe sobre masonería y lo hace en la prestigiosa revista Latomia, ésta pertenecía a la logia Unión de Madrid, en la cual le encontramos en los tiempos de su fundación 1927, junto con los periodistas Joaquín Dicenta Alonso y,  Miguel Cámara Cendoya. Tanto la logia Unión y por consiguiente sus miembros, entre ellos Pedro González Blanco, se van a ver envueltos en las luchas de bandería política que tienen lugar a partir de 1932, con motivo del paso del Partido Radical de Alejandro Lerroux a la oposición azañista. Esta logia que en un principio estaba bajo los auspicios del Gran Oriente Español, terminará dentro de la Gran Logia Española, que en Asturias tendrá un pequeño triángulo masónico Artúrica,  fomentado por José María López Bombona y en el cual habrá otro asturiano que se vinculará con la Gran Logia Española como Gran Secretario, Herminio Álvarez del que ya hemos hablado como miembro de los somatenes.

El escritor luanquín, escribe en 1933 un pequeño opúsculo titulado “La Masonería” y lo hará para desmitificar precisamente la Orden. Según él no había rama de la historia más necesitada de rectificar errores que la historia de la masonería.:

Díaz Pérez, el supuesto John Truth, Morayta, los modernos Usero, Súarez Guillén y Díaz, no se han tomado más trabajo que el de copiar a Thory, ante todo a Clavel y a Findel, en segundo término. Sin el Acta Latomorum no habrían escrito Truth y Díaz Pérez sus escritos; y Morayta, inconsultamente la mayor parte de las veces, atribuye a la Masonería funciones que no siempre supo cumplir. Los demás autores citados giran alrededor de lo dicho por estos tres o cuatro historiadores”[7]

Otra de sus obras, que poco a poco van llegando hasta nuestra manos y,  demuestran su sentido crítico es: Conquista y colonización de América por la calumniada España, que se editó en Méjico en 1945.

Si García Vela sufría del silencio la figura de Pedro González Blanco es casi inexistente para los asturianos, en parte,  sus hermanos le eclipsaron su merecida fama, a esta saga pertenecían Andrés y Edmundo, si embargo a los españoles nos ha legado su quehacer  través de su trabajo de traductor de las obras de  Nietzsche.
 A dicho autor le dedique un libro en el cual  recogía un libro suyo sobre Masonería  y le hacia la introducción:



José María Súarez: nacido en Oviedo el 24 de octubre  de 1873 y  de profesión  tipógrafo. Se inició en la logia Jovellanos en 1920 con el simbólico de Begón, Su actividad está más relacionada con la actividad socialista ya desde muy joven , puesto que fue uno de los fundadores  de las Juventudes Socialistas de Oviedo en 1904 junto con Teadomiro Menéndez y Aurelio Cuartas. Organizó junto a Manuel Llaneza , el sindicato de Obreros Mineros de Asturias.

Su actividad política le llevó en el mismo año que entró en masonería  a presentarse a candidato en las elecciones por el distrito de Avilés.
Llegó a ser concejal del Ayuntamiento de Oviedo y más tarde Diputado provincial. Su relación con la prensa fue a través del periódico La Aurora Social” de la que fue su director y,  en cuyas labores era ayudado por otro francmasón Jesús de la Vallina, muerto en Méjico.

Fue presidente de la Federación Socialista Asturiana  durante los años  1925 y 1926 representando a esta en le Comité Nacional del PSOE.

Andrés Saborit  retrata los últimos días de José María Suárez. de esta manera:

Una mañana del mes de mayo de 1927, al regresar de mi trabajo de madrugada en la redacción del El Socialista, llegaron a mi casa …Manuel Llaneza y José María Suárez […] me informó Llaneza del acuerdo adoptado por el Sindicato Minero de costear cuanto fuera preciso para que José María ingresase en el Sanatorio que el doctor Labora tenía en Carabanchel Bajo a fin de recuperar la salud”[8]

Aunque parece ser que José María se resistía a que la organización acusase tal gasto que le aprecia extraordinario, la presión nerviosa va  en aumento pese al tratamiento del afamado doctor y, el 2 de julio,  José María Suárez no puede más y,  se arroja  al estanque del jardín del centro médico donde estaba recluido.

Avelino González García, nacido el 8 de agosto de 1894, de profesión periodista. Iniciado el 21 de marzo de 1924 en la logia Riego nº 2 de Gijón, con el simbólico de Panurgo; llega al grado de Maestro Masón (3º), concretamente el 10 de octubre d e1927. Avelino es un claro ejemplo de la tensiones que se daban en el taller gijonés, en un “balaustre” de la Gran Logia Regional del Noroeste al Gran Consejo Federal Simbólico con fecha del 20 de febrero de 1933, se da un informe de las actuaciones de Avelino a las altas autoridades masónicas, en él se expone que si bien su primera actuación dentro de la logia fue normal, aunque caracterizado “ por las luchas sociales y de carácter obrerista” , siendo además maestro de la Escuela Neutra pidió la “plancha de quite”. Más tarde se reintegró de nuevo, regularizando su situación en la Orden.
Este es parte del informe que realiza la cúpula de la GLRN dirigida al Gran Consejo Federal Simbólico:
“Llegó a pedir pl\ de quit\ hace algún tiempo, según decía al objeto de quedar libre para poder actuar en los trabajos socialistas, según correspondía a sus afanes; se le concedió, cometió algunos desmanes, puesto que no se ajustaba fielmente a las normas que imponen nuestras doctrinas y preceptos, hubo de tener algún rozamiento hasta con algún h\ de otras ideologías distintas al sindicalismo (aún cuando de escasa importancia) A los dos o tres meses hubo de pedir de nuevo el reingreso, que por evitar susceptibilidades hubo de concedérsele, si bien su readmisión fue bastante discutida y con alguna reserva mental /.../ últimamente ha ido a hacerse cargo del periódico CNT”.

Evidentemente los francmasones libertarios, creaban tensión en las logias, y más, cuando éstas en estaban compuestas mayoritariamente por reformistas, como era el caso de Gijón, si bien en un principio no había gran complicación en la convivencia, la situación se complica cuando se rompe el pacto de cooperación entre partidos y sindicatos. Esa ruptura se va a notar aún más, dentro de los talleres cuando el Partido Reformista da un giro hacia la derechización. Precisamente Avelino,  en esos mismos momentos ocupaba los cargos de “Orador Adjunto en la mesa de discusión” de la VIII Asamblea Nacional Simbólica de 1929, celebrada en Barcelona; siendo representante del la GLRN, (como Orador que era de ésta) ante la Asamblea Nacional extraordinaria de 1930.
Sus escritos como Director del CNT.....

JoséDíaz Fernández. Es un natural de Salamanca, pero criado en Castropol, el cual se vincula a primero a Oviedo a través de sus estudios de Derecho, cantera universitaria en la  que va a encontrase con diversos masones  tanto del siglo XIX que ejercían labores de docencia, como con vecinos de pupitre que en un momento u otro también serán sus vecinos de banco masónico.

Su vinculación con Gijón se produce en 1920 tanto por su colaboración periodística, al incorporarse a la plantilla de El Noroeste, donde inserta buena parte de su extensa producción literaria, aunque colabora igualmente en La Voz, Crisol, y Nuevo Mundo, su otra vinculación con la villa de Jovellanos, a efectuarse a través de su inquietud  intelectual y masónica que le llevaran a participar  de forma activa en  las distintas  actividades culturales gijonesas, teniendo como  colofón el ser elegido para formar parte  de la junta directiva del Ateneo Obrero,  asociación en la que habían participado numerosos masones y en la que aún se encuadraban unos cuantos

En dicha asociación Díaz Fernández va a desempeñar el cargo de secretario, de hecho tal y como nos refiere José Manuel Bolado:

“La proyección de José Díaz Fernández durante la dictadura de Primo de Rivera y los primeros años de la Segunda República, puede decirse que fue importante. Unía a su talento literario una personalidad pública , dinámica y de rica cultura. [...] sin embargo, pronto la literatura queda relegada, cede ante su deseo de cambiar el mundo; la política gana la partida”[9]

Y tanto fue así, que con motivo de la Asamblea Nacional Consultiva de Alfonso XIII, en la cual tenían representación los ex-presidentes de Consejos de Ministros y ex -presidentes del Congreso de los Diputados, Melquíades Álvarez dirige una carta Primo de Rivera en la cual renunciaba a “ejercer tal representación puesto que no era producto de la soberanía nacional”; en Asturias tal situación y como dice Oliveros distintos elementos hicieron una fuerte campaña:
“...se dio en organizar la perturbación sistemática revolucionaria de la vida política constituyéndose núcleos de conspiradores en Gijón Oviedo y en la Cuenca Minera, y a cuyo frente estaban : Teodomiro Menéndez, Eleuterio Quintanilla; José Loredo Aparicio y Mariano Merediz”.[10]

 Tras el fracaso de la sublevación de Sánchez Guerra, el grupo opositor asturiano retomará con más interés sus labores revolucionarias, redoblando sus actividades haciendo reproducir clandestinamente las ediciones de las denominadas Hojas Libres,” que se editaban en un imprenta de Villaviciosa. Por lo que deja traslucir Oliveros, eran sufragadas en buena medida por la familia Merediz, que iban afrontando con infinita paciencia las acometidas del régimen; de hecho en un banquete que se le dedica a Gregorio Marañón en Gijón en la misma fecha del santo de Alfonso XIII, tras los vinos, las irónicas lenguas de Díaz Fernández, alias “Pepillo”, y de Mariano Merediz se desatan en los discursos y terminan junto a otros correligionarios en la cárcel, y con una multa pecuniaria de 250 pts al abogado maliayés .

En 1931, José Díaz es elegido representante en las Cortes por el Partido Republicano Radical Socialista, cargo para el que vuelve a ser elegido esta vez por la provincia de Murcia en 1933, pero esta vez bajo la bandería de Izquierda Republicana, además de desempeñar el cargo de secretario político del Ministerio de Instrucción Pública.
Pepillo, como le bautizan sus amigos, pasa la Guerra Civil en Barcelona como jefe de prensa, la guerra concluye y como el resto de los republicanos más comprometidos emprende el duro camino del exilio que le llevará hasta Francia, quedando internado en los campos de concentración de los que sacado junto con otros hermanos masones a través de la infraestructura que la masonería española había montado junto con la AMI (Asociación Masónica Internacional) en Francia.

Se instala con su mujer y su hija en Toulouse, y aunque tiene esperanzas de poder trasladarse a Cuba, pasa al Oriente Eterno en 18 de febrero de 1941 en tierras francesas.

José Díaz Fernández “alias Pepillo” se inicia en la logia Jovellanos, donde le encontramos entre los años de 1922 a 1928 con el simbólico de Wagner, Díaz Fernández, a ser uno de los hombres jóvenes, de profesiones liberales que después del movimiento de 1917, van a enrolarse en la filas de la masonería, y así tememos a catedráticos como Marcelino Aguirre González, y Manuel Rivera Ruiz, al escritor López Merino y a Fernando Vela y Ricardo Serna luego desaparece de los talleres asturianos, puesto que se va a trabajar en los medios periodísticos madrileños de la mano de otro francmasón y amigo Fernando García Vela, que le lleva hasta el Diario EL Sol .

Allí suponemos, que ambos seguirían enlazados en el abrazo fraterno y solidario de la masonería, que muy bien les había arropado en Asturias.

Su trabajo periodístico no fue de tan clara tendencia masónica como el de su compañero y convecino Pedro González Blanco, aunque queda por examinar con sumo cuidado “esos hipotéticos rastros masónicos” en sus colaboraciones periodísticas José Díaz Fernández tiene como novelística, además un largo capítulo de colaboraciones en prensa, un novelística que podemos recoger en El Blocao (1928),  La Venus Mecánica (1930) y un tercer libro de ensayos El nuevo romanticismo.

El expediente personal de su pertenencia a la masonería[11], hay diversos documentos que explican lo que los servicios policiales trabajaron para poder datar fielmente al “Pepillo”, por un lado hay en diploma del Gran Oriente Argentino de Rito Azul a nombre de José Díaz Fernández natural de Ribadeo, domiciliado en Buenos Aires, e iniciado en la logia Emilio Castelar, en el cual se confirma la concesión del grado de Maestro Masón (3º) en 1910, este francmasón que está en paradero desconocido va sufrir sentencia el 5 de marzo de 1945 por el Tribunal Especial para la Represión y la Masonería por el cual se le condena pena de doce años y un día de reclusión menor y accesorias legales de in habilitación. Por otro lado dichos servicios tienen abiertos otros dos expedientes a otras dos persona que responden al mismo nombre y apellidos, uno Inspector del Timbre y natural de Pajares, y otro natural de Quirós, y de profesión forjador. El lío que tenían era monumental, al original  “Pepillo” lo tenían clasificado como abogado y diputado socialista  

Su figura y su proyección que aquí no se trata con la largueza que debiera esperarse, se debe en parte a que sobre Díaz Fernández hay diversa obras que recogen no solo su trabajos periodísticos, sino también su experiencia vital[12]; queda pues abierta la puerta para tratar de forma unitaria la figura y proyección en la masonería y en la sociedad gijonesa  de José Díaz Fernández.

Víctor Guerra  Historiador de la Masonería Asturiana


[1] AHN Expediente 42. Legajo 412. También se puede leer el libro de Teófilo Rodríguez Neira “ Fernando Vela y Asturias. Biblioteca Académica Asturiana (Caja de Ahorros de Asturias) 1985.
[2] A los naturales de Gijón, también se les denomina “playos” como a los ovetenses “carbayones”.
[3] Se sacaron muy pocos números, y era editada en los talleres del periódico El Noroeste. Este periódico tenía dos cabezas redactoras: una en Oviedo y otra en Gijón que dirigía Fernando García Vela. 
[4] Avello F; Manuel: Recuerdo de Fernando Vela BIDEA . Año XXXI, Septiembre –diciembre nº 92, y existen además trabajos en el nº 99: 101 y 105-106.
[5] Más trabajos biográfico y de acercamiento a su personalidad se pueden encontrar en La Nueva España  del 6/03/1983  y del  9 /05/2000 firmado por Ramón Baragaño el primero y por Bastián Faro el segundo. Y Frenando Vela en el recuerdo  del 23 /09/1999 : La Nueva España firmado por Víctor Guerra.
[6] Cansinos- Asséns; Rafael: La novela de una literato. Tomo I Edt. Alianza Tres.  pag. 42 y 43
[7] Artículo “Sobre el Arte Real” firmado por el hermano\ “Bolívar” simbólico correspondiente a Pedro Glez. Blanco y que se imprimió en la Revista Latomía volumen II. Madrid 1933. Una amplia referencia a la logia Unión y sus conflictos y el papel de Pedro González Blanco se puede encontrar en el trabajo de Mª Dolores Gómez Molleda de “La masonería en la crisis española del siglo XX 
[8] Saborit; Andres: Asturias y sus Hombres.
[9] Bolado, José M: EL Cuerpo de los Vientos. Cuatro literatos gijoneses. Biblioteca Gijonesa del Siglo XX. Edt. Gran Enciclopedia Asturiana.
[10]  Oliveros; L. Antonio: Asturias en el  resurgimiento español . Edt. Silverio Cañada
[11] AHPA. Expediente Personal Nº 7 A Legajo 68. 
[12] Por un lado esta la obra ya citada de José M. Bolado y la referencia de Ana Isabel Llaneza Vioque presenta en el II Congreso de Bibliografía Asturiana de 2000, una ponencia Bibliografía de inéditos de José Díaz Fernández. Además de diversa colaboraciones en prensa sobre su figura entre las que destacan las Gracia Noriega en La Nueva España (Oviedo) y Miguel A . Serrano Monteavaro en La Comarca de Eo (Lugo).

09 diciembre 2012

MASONERÏA EN LLANES, a raíz de Joaquín Ortiz

Inauguración en la Casa Municipal de Cultura de Llanes la exposición “Joaquín Ortiz: arquitectura y modernidad en el Llanes de los años 30

Desde hace ya un tiempo viene rodando por los medios de comunicación haciéndose eco de lo expuesto por Higinio del Río Pérez, que la masonería debió estar establecida de algún modo en la localidad oriental asturiana de LLanes.

Como hemos podido observar en los trabajos que he venido publicando en este blog, vemos  que ha habido muchos oriundos de estas tierras en el seno de la masonería, pero generalmente siempre vinculados al fenómeno Indiano y fundamentalmente en lo relativo al Siglo XIX, pues una vez caídas las Colonias, los distintos Hermanos se dispersan por el orbe latinoamericano si que sepamos mucho más de todos ellos.

Es muy posible que  durante el siglo XX si escarbáramos encontremos a masones llaniscos en las masonería mejicanas, pero en general esos acercamientos, en tiempos tan recientes son complicados, pero no hay que descartar esa posible  presencia de llaniscos en logias de ultramar en épocas más recientes.

Pero el que hubiera logias en el Oriente de Asturias más allá de la querencia de los maliayeses con Junco del Valle durante el primer tercio del Siglo XX, o la vanguardista logia de Bimenes en el Siglo XIX , territorialmente encontramos muy poca actividad masónica, por no decir que nula vinculada a Ribadesella o LLanes..

La única actividad  que se denota es la que  ejercen miembros del Oriente de Asturias en el seno de las logias gijonesas del primer tercio del Siglo XX, en general muy circunscrito al ámbito territorial riosellano y en general son residentes en la ciudad de Gijón

En LLanes, pese a la querencia de D. Higinio del Río de querer sacar masones hasta debajo de la alfombra, no hubo nada más masones que el que fuera Director del Oriente de Asturias,    Manuel Cué ,  y Florentino Jiménez de Celis.. todos ellos  durante el Siglo XIX, y  Fernando Vela, durante ese famoso primer tercio del Siglo XX.

Sin embargo por ese tesón investigativo que demuestra quien ostenta el cargo de Director de la Casa de Cultura de LLanes. Don Higinio del Río, en relación a su trabajo sobre el Arquitecto  Joaquín Ortiz Valladolid 1899- Llanes 1983),

“Considerado uno de los máximos referentes del racionalismo en Asturias, Ortiz fue el principal renovador del lenguaje arquitectónico en la villa y en gran parte del concejo de Llanes. A sus conceptos innovadores se deben numerosos proyectos de viviendas unifamiliares (muchas de ellas encargadas por indianos), como los chalets de José María Noriega o Francisco Sordo, edificios de viviendas como el “Borinquen” o la casa de Contró, y obra pública como la antigua Rula de Llanes. También diseñó puentes, calles y plazas (como la de la Corrada de Porrúa, con un vanguardista templete para la música) y planificó obras de alcantarillado y abastecimiento de agua” (AM Cultura)

Sin embargo siempre sale a colación la masonería en realcion a este significado arquitecto, ya que el citado investigador llanisco da como miembro a este con la masonería.

Tambien de esta membresía se han hecho eco algunos otros masones asturianos ignorantes de todo trabajo investigativo al respecto, pero que pudiera  dar como carta de naturaleza a tal cuestión, cuando no es más que una actividad de difusión con todo lo que suene como masónico.

No hace mucho, en una presentación en Gijón sobre un libro que Higinio del Río ha publicado sobre el Arquitecto Joaquín Ortiz  pese a que al investigador le hice llegar en su día mis conclusiones sobre esa supuesta membresía masónica, observé que este seguía empeñado en colocar a Joaquín Ortiz en el centro del quehacer masónico, cuestión que además remacha con un artículo en el Diario La Nueva España,  edicion del Oriente , del 9 de Octubre del 2011, donde vuelve a incidir con MASONES EN LA ESQUINA DE MATURIN, en la pertenencia del arquitecto racionalista en la masonería.

Al respecto debo decir que las constancias documentales en el Archivo de la Memoria Histórica sito en Salamanca, no existe expediente alguno que relacione aunque sea por suposiciones, o acusaciones de terceros sobre Joaquín Ortiz, por tanto debemos certificar a falta de otras pruebas documentales que las celosas autoridades franquistas encargadas de la represión del comunismo y la masonería no encontraron nada en este sentido contra Joaquín Ortiz, ni encontraron a terceros que testificasen que era un perjuro masón.

Por tanto desde este lado no hay nada que vincule al arquitecto racionalista Joaquín Ortiz  con la masonería  más allá del testimonio que recoge Higinio del Río de Maruja Martínez  Moran , que también cruzo la frontera en el 36 con Higinio.

Pudiera ser que Joaquín en los Campos de Refugiados, por medio de conocidos o de terceros pudiese recoger cierta ayuda que brindó la masonería española y gala en dichos campos, pero al arquitecto no se le recoge luego en ninguna otra actividad masónica, de constituir parte de una logia o regularizando sus papeles masónicos para otros posible desplazamiento hacia Hispano-américa.

Sin embargo Higinio del Río nos aporta otras tres fuentes documentales la de Alfonso Martín González, (Gijón) la de José Ramón Sotres Fernández natural de Celorio, llegando este último a plantear que Joaquín Ortiz, era grado 33, y que parece confirmar otro llanisco José Llorente Junco.

No dudo en absoluto de las confidencias y  su fidelidad, pero debo llamar la atención sobre varias cuestiones:

1ª.- Todas las vinculaciones masónicas que se hacen de pertenencia de Joaquín Ortiz a la masonería se hace por personas que no han `pertenecido a ella, y llama la atención que dada la supuesta gran discreción de Joaquín Ortiz para ocultar su membresía masónica supieran de ella una serie de “profanos” ajenos al quehacer masónico.

2ª.- Se nos indica que Joaquín Ortiz fue una grado 33 de la masonería en Venezuela. Todas las gestiones a cerca de esta posible certeza, hechas al Supremo Consejo del Grado 33 de Venezuela, han dado, hoy por hoy, como negativa que ese grado y cualidad fuese ostentado por Joaquín Ortiz. Sabemos que si lo fue Sanfeliz Rea (natural de Villaviciosa)  que además ejerció  como tal masón y Rosacruz en Venezuela, pero nada nos indica que estuvieran vinculados o hubiesen tenido contacto.
3ª.- A Joaquín Ortiz no se denota como vinculado a los entornos masónicos asturianos durante el primer tercio del Siglos XX, ni siquiera por aproximación y eso que que en Asturias había ejercido como masón y referente cultural Fernando Vela, en el seno de la GLRN y del Ateneo Obrero de Gijón.
4ª.- Pese a su militancia socialista y cargo tampoco se le encuentra  relacionado con la logia  de carácter socialista que se implanta en Oviedo en las postrimería de 1931, en la cual estará un residente del Oriente de Asturias (Cangas de Onís) referente socialista que liderará la  logia ovetense , estamos hablando de Teodoro López Cuesta.
5ª.-  La diligencia de los servicios policiales franquistas les lleva a expedientar a rotarios y teósofos llaniscos, pero Joaquín Ortiz no aparece dentro de las preocupaciones de los servicios policiales del General Franco, que se leían todo el basto imperio archivo masónico en busca de pertenencias masónicas.
6ª Tampoco el oficio o profesión de arquitecto parece vinculada a la membresía masónica al menos con relación a las logias asturianas, hay oficiales de marina, abogados, fotógrafos, comerciantes…industriales, pero no aparece ningún arquitecto que pudiera ayudar a sacar otra membresía, partiendo de que un “clavo saca a otro clavo”.

Por tanto a raíz que toda la vinculación masónica del arquitecto municipal de LLanes que ha desarrollado el Sr. Higinio del Río y que en general viene dada por comentarios de terceros,  con una importante consideración  de que estos  son ajenos a la Orden, y no contamos con el el más mínimo atisbo documental que confirme o avale tal membresía del arquitecto  para disgusto de Don Higinio del Río, amen de que aparezcan nuevos datos, he de decir que la membresía masónica de Joaquín Ortiz, es más que supuesta.

He dicho
Víctor Guerra.




31 julio 2010

FERNANDO VELA: LA INICIACION

SIMBOLO TUMBA Rosario Acuña Fotografía cedida por Miguel Bernardo, y clasificada dentro de las 20 mejores fotografías del concurso fotográfico : El Símbolo Perdido.Símbolo masónico sito en el Cementerio del Sucu en Gijón.
En el anterior pots escribía sobre  Fernando Vela y sus filiación masónica, que se obvia tantas veces. Hoy traigo a este espacio histórico masónico un discurso de un singular Orador de la Logia Jovellanos de Gijón, aunque en esos momentos era un “Orador accidental”, y que tiene una vital importancia por dos razones:

1ª .- Porque nos hace situarnos y plantearnos los que se expone en el Blog citado anteriormente, y lo que pensaban los masones de la primera década de 1900.

2ª Razón.- Conocer la voz singular de un Orador como Fernando García Vela, más conocido como Fernando Vela, secretario de Ortega y Gasset, fundador y secretario eterno de la Revista de Occidente. 

En la plancha que he traído, que más que situar a los recientes iniciados masones en un halo espiritualista, opta por enmarcarles las ideas y corrientes del sigo, planteando de este modo la logia como una escuela de formación para proyectar luego una sociabilidad que impacta en el medio.
No deja de llamar la atención del discurso de García Vela, exento de ese caduco y noño espiritualismo muy la uso, y que abordaba con la sabía intención de dar armas de reflexión a los nuevos masones para que empezaran a desbarbar la piedra bruta con malletes y cinceles muy precisos, y muy alejados de las temáticas actuales de determinadas masonerías, y muy del gusto de masonerías del siglo XXI.

Dejo hablar pues a FERNANDO GARCIA VELA:
VM.:. y QQ.:. HH.:.

Solamente por un raro azar ocupo hoy este sitio. La condiciones no pueden ser peores para mi, reciente está aún la impresión que nos produjo el discurso del H.:. Alonso en parecida ocasión, reciente, como quien dice, está también mi ingreso en esta augusta Orden. No soy, pues el más indicado para enseñar al neófito. Hermanos más doctos y más experimentados hubiera podido mejor que yo cumplir esta tarea; así en vez de largos errores cosecharíais breves verdades; las lagunas, los vacíos que yo dejaré estarían llenos por el volumen de sus ideas y mis ligerezas sustituidas por el peso de maduro juicio, como maduro, más generoso y fácil de desprenderse de la venerable rama que lo sustenta. En fin, solamente en vuestra benevolencia y en mi brevedad tengo mi único amparo.

Hermano…, el examen que habéis sufrido se ha referido casi exclusivamente a la moral, a la ética; entre símbolos de pasividad y de muerte habéis escrito leyes de vida y norma de actividad. Si las contestaciones que todos tenemos aún mismo concepto de la moral; se podría decir que en el alma existe una “parte no racional”( como decía Aristóteles), algo así como un “instinto” que adivina las nociones puras, tales como las de justicia, belleza y moral, y extrae, claro y luminosos, estos conceptos de los obscuros limbos de la inconsciencia.

Pero ¡Cuántas vuelta ha dado la idea de la moral¡ ¡Cuántos y que distintos modos de fundamentarla¡
Brevemente, os presentaré tres términos de esta evolución, advirtiendo que me refiero a la moralidad de los hombres, que es próximamente la misma hoy que ayer, sino únicamente al concepto de la moral, esto es, a la idea, no a la experiencia.

La ética de los griegos era una doctrina de la dicha; para ellos, virtud y felicidad eran términos idénticos. Platón es una excepción pero las excepciones no son las ideas reinantes. La moral estoica, como más general y más extendida, ha de ser el objeto de nuestro estudio, De ella extraeremos las dos máximas fundamentales; primera: Hay dos cosas que dependen de nosotros mismos, como la opinión, la inclinación, los deseos, y todo lo que es de operación nuestra; otras hay que no dependen en nada de nosotros, como nuestro mismo cuerpo, la riqueza, la reputación, etc.

Segunda:”sufre, abstente”. Ambas se pueden relacionar de este modo: en cuanto a las cosas exteriores e independientes de nuestra voluntad, suframos; en cuanto a lo que sea posible de operación nuestra “abstengámonos” . El hombre es pues, para el estoico, ser meramente pasivo, cuyo libre albedrío se ejercita solo en abstenerse, sin que deba tornarse activo, causa motiva de bienes, de acciones buenas.

La recompensa de la serenidad de ánimo, el sosiego del espíritu, por eso dice Epícteto en el “Enquisidión”: vale más sufrir que tu hijo salga malo, que hacerte tú mismo desdichado, la tranquilidad del alma se ha de preferir a todo. “no te imagines que un hombre pueda ser desdichado; finge, si quieres, para consolarte, pero no te entristezcas realmente en tu corazón.” El concepto de “caridad” se encuentra raras veces en los moralistas griegos.

Moral cristiana: se trata de una moral individual, fundad en una postrera sanción penal, los preceptos son también por omisión y las acciones caritativas son discrecionales, medio recompensa ultra terrenas más que a fin de procurar consuelos. La doctrina de Jesús tenía dos partes una moral, otra religiosa, primeramente predominó aquella, luego se desvió la atención hacia la parte religiosa y sobrenatural, inofensiva para el orden social. San Pablo marca el punto de origen de esta bifurcación, La doctrina paulista es la de la gracia electiva; es consecuencia de la posesión de la fe asegura la salvación. San Agustín lo dice más claramente “Entre dos hombres creyentes, uno creyente y de obras no muy buenas, y el otro infile y de excelencias costumbre, aquel obtendrá la salvación”.
Bajo estas ideas exclusivamente religiosas queda sepultada la moral evangélica, que se transforma en una ética defectuosa, insuficiente e inútil casi.

Pero a despecho de estos defectos, se registra la caridad en el decálogo de las acciones morales, y , a expensas del cristianismo las doctrinas éticas se difunden y adquieren extensos territorios espirituales.
En el siglo XIX tenemos la moral de Kant y la moral de Schopenhauer.

Ambos coinciden en la existencia de un algo primordial en nuestra alma que nos impulsa a la acción moral. Pero Kant, llega a ser tan metafísico, que su teoría es la de una insensibilidad. Schopenhauer, aunque es kantiano, funda el motivo de nuestras acciones en la piedad, en la extrema sensibilidad. Para el, como Lessing “el hombre más compasivo es de los hombres, el más naturalmente dotado para todas las virtudes sociales y para todas la grandezas del alma”

Kant, siguiendo su profunda distinción entre lo que es a “priori y a posteriori, cree que existe en la razón, desde e el punto de su nacimiento, la noción de una ley moral que surge espontáneamente, fuera de toda experiencia sin tomarla de ningún conocimiento. Para que una acción tenga el valor de moral auténtico ha de realizarse solo por deber, sin que intervenga ninguna otra inclinación, aunque esta se tan natural como el amor, la simpatía, la compasión; es más la acción efectuada por mediación de semejantes sentimientos, por muy conforme que esté con el deber, es inmoral.

Doctrina de la insensibilidad como veréis ¡

La ley que se impone categóricamente, que Kant llama “imperante categórico” dice así: No obres más que según máximas que tú puedas querer que se conviertan en ley general de todos los seres racionales.

No vamos a descontar la parte de egoísmos que entra en esta ley, como Schopenhauer en su obra Fundamento de la moral, nos basta que el “imperativo categórico” imponga el bien general y no el individual. Además la doctrina de Kant se funda, no en una sanción dictada a l fin e nuestra vida, sino en una noción a priori, que poseemos antes de obrar sin la perspectiva de sanción alguna, no es tampoco la doctrina de la dicha , es la del deber amargo y doloroso .

Sustituir el “imperativo categórico” de Kant por la piedad y la compasión, innata también; la sequedal metafísica por la más humana sensibilidad, y tendréis la ética de Schopenhauer. Reservemos un hueco a los partidarios del materialismo histórico, es decir a Marx y al Engels, materialistas y deterministas rígidos y absolutos que creen que toda institución humana, hasta las más espirituales, hasta las ideas, los conceptos, están ligados con los medios materiales de la vida en relación de efecto a causa. Esto es, que pensamos así porque vivimos así.

Según esta idea pensamos debiéramos esperar el cambio de sistema económico para cambiar hasta nuestras ideas morales y dejarnos llevar por el interés del torbellino de la revolución capitalista.

Pera ellos mismo acuden a la propaganda para difundir sus ideas, que creen de justicia y de moralidad para adelantar el tiempo del triunfo; esto es , proceden prácticamente al contrario de sus teorías porque todas estás propagandas parecen querer decir “L el modo de pensar influye en la manera material de vivir, y sin cambiamos la ideas reinante cambiaremos el orden social actual.

En este punto de la evolución nos encontramos, Siempre es útil saber dónde estamos, el fin que perseguimos y el camino por donde nos dirigimos. En nuestra Augusta Orden lo es más, puesto que la primera forma de acción de que disponemos es nuestra conducta moral.

Hermano…. Que habéis ingresado en una Institución que e ajusta perfectamente a este último concepto ético, aquí se ejercen actos de caridad, de justicia, de solidaridad, se abandona el interés personal por el colectivo, que como la luz del sol y el amor materna, se reparte y se queda entero, como dice Rontand.

Habéis ingresado, pues, en una institución histórica, porque la lucha por la justicia y por el interés colectivo es todo el motor dinámico de la historia, de agente del movimiento de los pueblos. Institución histórica además, porque está destinada a la formación del espíritu y conciencia pública por medio de la propaganda, la educación y el ejemplo.

Ved, pues que nuestra responsabilidad des la más inmensa que se conoce: La responsabilidad histórica.

AL pie de esas dos columnas, veréis dos piedras, una en bruto, llena de asperezas y escoria, la otra labrada en forma regular. Lo que concedemos al orgullo, al odio a la ambición, al amor propio, es la ganga despreciable mezquina,

Si no tenéis la dicha de haberlo hecho ya, vuestra tarea es por ahora hacer desaparecer esa parte miserable. El hombre que hasta nosotros llega es como ese mineral recién extraído de los veneros de la tierra y que después de una fusión se despoja de impurezas y cristaliza con arreglo a leyes fijas e inmutables que para los masones, son las de libertad, de igualdad y de una fraternidad que no es solo la simpatía que nace de la participación de una ideal común, sino de una fraternidad tan firme y tan duradera como la de la Sangre
He dicho.

Fernando G. Vela

Víctor Guerra. MM.:. del RF, Logia Rosario de Acuña (GODF)
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