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03 junio 2019

PRENSA Y PERIODISTAS EN LA MASONERÍA ASTURIANA (2ª Entrega)



En el mes de abril realicé la primera entrega de este largo trabajo sobre la masonería asturiana, en este caso concretizada en el llamado Oriente de Gijón, donde hubo una pléyade de masones que estuvieron inmersos en los distintos medios de comunicación que se de dieron en la región a los cuales no fueron ajenos los masones inscritos en la masonería gijonesa tanto del siglo XIX como del  siglo XX.

Ahora traigo hasta este prizarrón la segunda parte de este largo trabajo, en le cual podemos ver dos grandes figuras como García Vela, González Blanco o José Fernández Díaz.

VG

Periodistas Masones

Uno de los grandes publicistas francmasones, que irá desgranando toda una visión singular y, sobre la cual sería interesante realizar un estudio crítico para comprobar cuanto hay de realidad en su obra de esa esencia masónica, es Fernando García Vela,[1] aunque es nacido en Oviedo (27 octubre de 1.888), su vinculación con la vida cultural de la ciudad y sus trabajo en el diario El Noroeste y, la logia Jovellanos le van convertir en todo un “playu [2]

Su recuerdo se nos va desdibujando, tal vez como él quería, pero le debemos un homenaje que se le ha hurtado y, que. merece este homenaje por intelectual y por hombre de bien y hombre leal. En él se dan de consumo dos ambiciones supremas: el periodista y el periodismo. Las dos en una y, en sí mismo y para los demás, aquí radica la significación del ser periodista y la ambición que quiere satisfacer el periodismo fundamentalmente, faceta a la cual se dedicaba con total ansia de conocimiento y aplicación, sabiendo los sinsabores que ya recogía en su libro “El grano de pimienta”:

“Las condiciones de la vida literaria española obligan al escritor a gastar buena parte de sus esfuerzos en artículos de periódicos.... EL escritor no puede encerrarse en su poesía, en su novela o su filosofía; tiene que estar al tanto, al tanto de todo y hablar de ello”.

Fernando Vela, al que tenemos batiéndose como articulista en el extinguido periódico: El Noroeste y, como redactor de la Revista Región (Revista de Asturias)[3].

Desde sus inicios en octubre de 1912 como aprendiz masón y con el simbólico “Platón” en la logia Jovellanos, desarrolla no solo importantes “planchas”, sino que además desempeña el cargo indispensable para la buena armonía del taller de Orador. En dicha logia compartía ilusiones y ansiedades culturales y filosóficas con el anarquista Eleuterio Quintanilla; Teodomiro Menéndez, diputado socialista y, con el carreñense Bango León.

En 1924 con el grado de Maestro Elegido de los Nueve (9º) le encontramos en los cuadros lógicos de la Gran Logia Regional del Noroeste, ejerciendo una pluralidad y tolerancia de amplio registro cuya esencia se recoge en sus múltiples artículos de toda índole y condición.

Pero además entre las funciones profesionales como empleado de aduanas,  García Vela ejerce como un activo secretario del Ateneo Obrero de Gijón que consigue de Magnus Blisktad una contribución de 50.000 pts que permitió llevar a cabo el traslado a su nueva sede en la calle Escurrida, en dicha asociación vamos a encontrará a varios hermanos de logia como fieles asociados.

Será pues con la organización de unos de estos actos del Ateneo cuando conozca a Ortega y Gasset. En un posterior reencuentro en Madrid, ambos “se reconocen” y serán ya inseparables, hasta tal punto que Ortega en 192o le reclamará para que ocupe una plaza como redactor del Diario Sol, pasando a prestar a su vez sus servicios en la Dirección General de Aduanas.

En Madrid asiste a los cursos universitarios de Ortega  y,  a la tertulia diaria que éste tenía  en el Café de la Granja de Henar, su relación va en aumento hasta tal punto que  1923 se materializa un querido proyecto de Ortega y  reclamará a Vela pasa que pase a ser precisamente su principal apoyo y, mano derecha, ejerciendo como hasta 1936 como secretario en la revista: Cuadernos de Occidente, la revista que pretendía poner a los españoles en contacto con Europa y con la intelectualidad más moderna del mundo.

Vela sigue con sus colaboraciones como redactor en el diario EL Sol que abandona en 1930 cuando éste cambia de orientación ideológica. Pasa por los periódicos Crisol, y Luz, retornando el Sol, cuando éste cambia de orientación, como director, aunque por poco tiempo.
En dirige el Diario Madrid entre 1934-1935, que es eximio período  de vida del diario. Con el gobierno republicano se le desposee de su cargo de funcionario  (1937) y una año más tarde lo hace el general Franco.

Fue alertado  por Marañón y se refugió en el consulado de Haití en Madrid, para después dirigirse a Francia y finalmente medio oculto se estableció en San Sebastián donde conoce a Gregorio Corrochano con quien  funda en 1938 el  Diario España, pasa a exiliarse a  Tánger residiendo en dicha ciudad hasta  1943, donde colabora con el realizado la  crónica internacional con lo seudónimos de Luis Longoria.

. Este periplo de primero encontrarse con el gobierno republicano y ser repudiado por estos y luego por el bando franquista  fue una cuestión  muy habitual de todo aquel que militaba o militó en las filas reformistas, así les sucedió a diversos masones militantes del reformismo.

El duro exilio, es algo que le puede y tras la muerte de su amigo y mentor Ortega y Gasset regresa a España; con esa muerte se cierra un ciclo que él exponía así: “...mi vida- quiero decir, la parte de actividad intelectual, literaria que puede haber en ella; en suma, mi vida- está comprendida entre las muertes de Leopoldo Alas y Ortega y Gasset – que muere en 1955-. Se abre con una y se cierra - virtualmente se cierra- con la otra”

En 1963 reaparece de nuevo la Revista de Occidente y existe un intento de recuperar a Fernando Vela para la secretaría cuestión que no acepta, sin que ello signifique que se desvincule del proyecto en el cual seguirá durante años colaborando, aunque esta vez dentro del Consejo Asesor y, publicando algunas notas, artículos y, recensiones filosóficas, pues como antes comentaba él mismo, su ciclo intelectual había concluido.

Como decía Avello en el homenaje que la Sociedad Asturiana de Filosofía le dedicó en 1977 a Vela:
“Tuvo que pasar algo para que Vela no haya llegado a ser bien conocido, algo que es suyo y no solo imputable a la modestia o la timidez. Algo que no fue suyo. Un quiebro, vibración, descuido...” [4]

¿Tal vez el haber sido masón influyó para ese olvido histórico ? Es más que posible si nos atenemos a que a día de hoy los masones asturianos y españoles siguen si tener un reconocimiento oficial, como lo han tenido otros colectivos que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil.
La vinculación de Vela con Asturias se acentúa y volverá de forma intermitente a  LLanes, donde finalmente recalará  donde una tarde de 6 de septiembre 1966 jugando una partida de ajedrez en l Café Pinín partirá hacia la Logia Eterna.[5]

Uno de los pocos periodistas francmasones  asturianos que escribió abiertamente sobre temas masónicos fue  el escritor Pedro González Blanco, que nace en Luanco en noviembre de 1879; su padre Inspector de 1ª Enseñanza se traslada a Cuenca con toda su familia, ciudad donde Pedro emprende los primeros estudios de bachillerato y,  que finalmente le llevaran hasta la Universidad Central, para realizar la carrera de Filosofía y Letras, que no llega a concluir.

Aunque Pedro González Blanco, no es un periodista tan prolífico como Vela, o Díaz Fernández, sus colaboraciones se encuentran en distintos medios entre los cuales está El Motín, periódico anticlerical dirigido por Nakens, donde Pedro  utiliza el seudónimo de Doctor Atizando Yesca.

Funda con otros escritores la Revista Helios y, fue amigo personal del ultraísta Cansinos Assens. Traduce a Nietzche y Maerterlinck, a la vez que colabora con el movimiento de Extensión Universitaria.
Así nos los retrata  Cansinos Sáenz:

Pedro González Blanco, un jovencito moreno, un tanto regordete, con un bigotito negro y el pelo muy sentado, que vestía con pujos de dandy y fumaba gruesos puros y hablaba en un tono rayante, de superhombre, ponía a los modernistas de neurasténicos, de ignorantes, de pobres hombres atacados de grafomanía. Él era amigo de Valle Inclán y de Villaespesa y sabía a qué atenerse. Valle Inclán era un "poseur" (Nakens aguzaba el oído, poniéndose la mano junto a la oreja) y Villespesa un mentecato, un zángano, que vivía a costa de su suegro, el coronel, y se pasaba el tiempo escribiendo unas cosas que él mismo no entendía y que eran majaderías manifies­tas..."[6]

Pedro González, tras este periplo madrileño se  traslada a Cuba y recorre media América acompañado del poeta Santos Chocano. Será precisamente en Méjico donde termine involucrándose en el movimiento revolucionario de Méjico, convirtiéndose en asesor del presidente de la República D. Venustiano Carranza. Regresa a España pero la Guerra Civil le devuelve de nuevo al exilio: Cuba, Argentina, Méjico, tras años de largo exilio vuelve a España y,  fallece en el pueblo de Villaseca de la Sagra (Toledo)  el 31 de enero de 1961 a los 82 años de edad.

Pedro González Blanco, es el único periodista- escritor asturiano que escribe sobre masonería y lo hace en la prestigiosa revista Latomia, ésta pertenecía a la logia Unión de Madrid, en la cual le encontramos en los tiempos de su fundación 1927, junto con los periodistas Joaquín Dicenta Alonso y,  Miguel Cámara Cendoya. Tanto la logia Unión y por consiguiente sus miembros, entre ellos Pedro González Blanco, se van a ver envueltos en las luchas de bandería política que tienen lugar a partir de 1932, con motivo del paso del Partido Radical de Alejandro Lerroux a la oposición azañista. Esta logia que en un principio estaba bajo los auspicios del Gran Oriente Español, terminará dentro de la Gran Logia Española, que en Asturias tendrá un pequeño triángulo masónico Artúrica,  fomentado por José María López Bombona y en el cual habrá otro asturiano que se vinculará con la Gran Logia Española como Gran Secretario, Herminio Álvarez del que ya hemos hablado como miembro de los somatenes.

El escritor luanquín, escribe en 1933 un pequeño opúsculo titulado “La Masonería” y lo hará para desmitificar precisamente la Orden. Según él no había rama de la historia más necesitada de rectificar errores que la historia de la masonería.:

Díaz Pérez, el supuesto John Truth, Morayta, los modernos Usero, Súarez Guillén y Díaz, no se han tomado más trabajo que el de copiar a Thory, ante todo a Clavel y a Findel, en segundo término. Sin el Acta Latomorum no habrían escrito Truth y Díaz Pérez sus escritos; y Morayta, inconsultamente la mayor parte de las veces, atribuye a la Masonería funciones que no siempre supo cumplir. Los demás autores citados giran alrededor de lo dicho por estos tres o cuatro historiadores”[7]

Otra de sus obras, que poco a poco van llegando hasta nuestra manos y,  demuestran su sentido crítico es: Conquista y colonización de América por la calumniada España, que se editó en Méjico en 1945.

Si García Vela sufría del silencio la figura de Pedro González Blanco es casi inexistente para los asturianos, en parte,  sus hermanos le eclipsaron su merecida fama, a esta saga pertenecían Andrés y Edmundo, si embargo a los españoles nos ha legado su quehacer  través de su trabajo de traductor de las obras de  Nietzsche.
 A dicho autor le dedique un libro en el cual  recogía un libro suyo sobre Masonería  y le hacia la introducción:



José María Súarez: nacido en Oviedo el 24 de octubre  de 1873 y  de profesión  tipógrafo. Se inició en la logia Jovellanos en 1920 con el simbólico de Begón, Su actividad está más relacionada con la actividad socialista ya desde muy joven , puesto que fue uno de los fundadores  de las Juventudes Socialistas de Oviedo en 1904 junto con Teadomiro Menéndez y Aurelio Cuartas. Organizó junto a Manuel Llaneza , el sindicato de Obreros Mineros de Asturias.

Su actividad política le llevó en el mismo año que entró en masonería  a presentarse a candidato en las elecciones por el distrito de Avilés.
Llegó a ser concejal del Ayuntamiento de Oviedo y más tarde Diputado provincial. Su relación con la prensa fue a través del periódico La Aurora Social” de la que fue su director y,  en cuyas labores era ayudado por otro francmasón Jesús de la Vallina, muerto en Méjico.

Fue presidente de la Federación Socialista Asturiana  durante los años  1925 y 1926 representando a esta en le Comité Nacional del PSOE.

Andrés Saborit  retrata los últimos días de José María Suárez. de esta manera:

Una mañana del mes de mayo de 1927, al regresar de mi trabajo de madrugada en la redacción del El Socialista, llegaron a mi casa …Manuel Llaneza y José María Suárez […] me informó Llaneza del acuerdo adoptado por el Sindicato Minero de costear cuanto fuera preciso para que José María ingresase en el Sanatorio que el doctor Labora tenía en Carabanchel Bajo a fin de recuperar la salud”[8]

Aunque parece ser que José María se resistía a que la organización acusase tal gasto que le aprecia extraordinario, la presión nerviosa va  en aumento pese al tratamiento del afamado doctor y, el 2 de julio,  José María Suárez no puede más y,  se arroja  al estanque del jardín del centro médico donde estaba recluido.

Avelino González García, nacido el 8 de agosto de 1894, de profesión periodista. Iniciado el 21 de marzo de 1924 en la logia Riego nº 2 de Gijón, con el simbólico de Panurgo; llega al grado de Maestro Masón (3º), concretamente el 10 de octubre d e1927. Avelino es un claro ejemplo de la tensiones que se daban en el taller gijonés, en un “balaustre” de la Gran Logia Regional del Noroeste al Gran Consejo Federal Simbólico con fecha del 20 de febrero de 1933, se da un informe de las actuaciones de Avelino a las altas autoridades masónicas, en él se expone que si bien su primera actuación dentro de la logia fue normal, aunque caracterizado “ por las luchas sociales y de carácter obrerista” , siendo además maestro de la Escuela Neutra pidió la “plancha de quite”. Más tarde se reintegró de nuevo, regularizando su situación en la Orden.
Este es parte del informe que realiza la cúpula de la GLRN dirigida al Gran Consejo Federal Simbólico:
“Llegó a pedir pl\ de quit\ hace algún tiempo, según decía al objeto de quedar libre para poder actuar en los trabajos socialistas, según correspondía a sus afanes; se le concedió, cometió algunos desmanes, puesto que no se ajustaba fielmente a las normas que imponen nuestras doctrinas y preceptos, hubo de tener algún rozamiento hasta con algún h\ de otras ideologías distintas al sindicalismo (aún cuando de escasa importancia) A los dos o tres meses hubo de pedir de nuevo el reingreso, que por evitar susceptibilidades hubo de concedérsele, si bien su readmisión fue bastante discutida y con alguna reserva mental /.../ últimamente ha ido a hacerse cargo del periódico CNT”.

Evidentemente los francmasones libertarios, creaban tensión en las logias, y más, cuando éstas en estaban compuestas mayoritariamente por reformistas, como era el caso de Gijón, si bien en un principio no había gran complicación en la convivencia, la situación se complica cuando se rompe el pacto de cooperación entre partidos y sindicatos. Esa ruptura se va a notar aún más, dentro de los talleres cuando el Partido Reformista da un giro hacia la derechización. Precisamente Avelino,  en esos mismos momentos ocupaba los cargos de “Orador Adjunto en la mesa de discusión” de la VIII Asamblea Nacional Simbólica de 1929, celebrada en Barcelona; siendo representante del la GLRN, (como Orador que era de ésta) ante la Asamblea Nacional extraordinaria de 1930.
Sus escritos como Director del CNT.....

JoséDíaz Fernández. Es un natural de Salamanca, pero criado en Castropol, el cual se vincula a primero a Oviedo a través de sus estudios de Derecho, cantera universitaria en la  que va a encontrase con diversos masones  tanto del siglo XIX que ejercían labores de docencia, como con vecinos de pupitre que en un momento u otro también serán sus vecinos de banco masónico.

Su vinculación con Gijón se produce en 1920 tanto por su colaboración periodística, al incorporarse a la plantilla de El Noroeste, donde inserta buena parte de su extensa producción literaria, aunque colabora igualmente en La Voz, Crisol, y Nuevo Mundo, su otra vinculación con la villa de Jovellanos, a efectuarse a través de su inquietud  intelectual y masónica que le llevaran a participar  de forma activa en  las distintas  actividades culturales gijonesas, teniendo como  colofón el ser elegido para formar parte  de la junta directiva del Ateneo Obrero,  asociación en la que habían participado numerosos masones y en la que aún se encuadraban unos cuantos

En dicha asociación Díaz Fernández va a desempeñar el cargo de secretario, de hecho tal y como nos refiere José Manuel Bolado:

“La proyección de José Díaz Fernández durante la dictadura de Primo de Rivera y los primeros años de la Segunda República, puede decirse que fue importante. Unía a su talento literario una personalidad pública , dinámica y de rica cultura. [...] sin embargo, pronto la literatura queda relegada, cede ante su deseo de cambiar el mundo; la política gana la partida”[9]

Y tanto fue así, que con motivo de la Asamblea Nacional Consultiva de Alfonso XIII, en la cual tenían representación los ex-presidentes de Consejos de Ministros y ex -presidentes del Congreso de los Diputados, Melquíades Álvarez dirige una carta Primo de Rivera en la cual renunciaba a “ejercer tal representación puesto que no era producto de la soberanía nacional”; en Asturias tal situación y como dice Oliveros distintos elementos hicieron una fuerte campaña:
“...se dio en organizar la perturbación sistemática revolucionaria de la vida política constituyéndose núcleos de conspiradores en Gijón Oviedo y en la Cuenca Minera, y a cuyo frente estaban : Teodomiro Menéndez, Eleuterio Quintanilla; José Loredo Aparicio y Mariano Merediz”.[10]

 Tras el fracaso de la sublevación de Sánchez Guerra, el grupo opositor asturiano retomará con más interés sus labores revolucionarias, redoblando sus actividades haciendo reproducir clandestinamente las ediciones de las denominadas Hojas Libres,” que se editaban en un imprenta de Villaviciosa. Por lo que deja traslucir Oliveros, eran sufragadas en buena medida por la familia Merediz, que iban afrontando con infinita paciencia las acometidas del régimen; de hecho en un banquete que se le dedica a Gregorio Marañón en Gijón en la misma fecha del santo de Alfonso XIII, tras los vinos, las irónicas lenguas de Díaz Fernández, alias “Pepillo”, y de Mariano Merediz se desatan en los discursos y terminan junto a otros correligionarios en la cárcel, y con una multa pecuniaria de 250 pts al abogado maliayés .

En 1931, José Díaz es elegido representante en las Cortes por el Partido Republicano Radical Socialista, cargo para el que vuelve a ser elegido esta vez por la provincia de Murcia en 1933, pero esta vez bajo la bandería de Izquierda Republicana, además de desempeñar el cargo de secretario político del Ministerio de Instrucción Pública.
Pepillo, como le bautizan sus amigos, pasa la Guerra Civil en Barcelona como jefe de prensa, la guerra concluye y como el resto de los republicanos más comprometidos emprende el duro camino del exilio que le llevará hasta Francia, quedando internado en los campos de concentración de los que sacado junto con otros hermanos masones a través de la infraestructura que la masonería española había montado junto con la AMI (Asociación Masónica Internacional) en Francia.

Se instala con su mujer y su hija en Toulouse, y aunque tiene esperanzas de poder trasladarse a Cuba, pasa al Oriente Eterno en 18 de febrero de 1941 en tierras francesas.

José Díaz Fernández “alias Pepillo” se inicia en la logia Jovellanos, donde le encontramos entre los años de 1922 a 1928 con el simbólico de Wagner, Díaz Fernández, a ser uno de los hombres jóvenes, de profesiones liberales que después del movimiento de 1917, van a enrolarse en la filas de la masonería, y así tememos a catedráticos como Marcelino Aguirre González, y Manuel Rivera Ruiz, al escritor López Merino y a Fernando Vela y Ricardo Serna luego desaparece de los talleres asturianos, puesto que se va a trabajar en los medios periodísticos madrileños de la mano de otro francmasón y amigo Fernando García Vela, que le lleva hasta el Diario EL Sol .

Allí suponemos, que ambos seguirían enlazados en el abrazo fraterno y solidario de la masonería, que muy bien les había arropado en Asturias.

Su trabajo periodístico no fue de tan clara tendencia masónica como el de su compañero y convecino Pedro González Blanco, aunque queda por examinar con sumo cuidado “esos hipotéticos rastros masónicos” en sus colaboraciones periodísticas José Díaz Fernández tiene como novelística, además un largo capítulo de colaboraciones en prensa, un novelística que podemos recoger en El Blocao (1928),  La Venus Mecánica (1930) y un tercer libro de ensayos El nuevo romanticismo.

El expediente personal de su pertenencia a la masonería[11], hay diversos documentos que explican lo que los servicios policiales trabajaron para poder datar fielmente al “Pepillo”, por un lado hay en diploma del Gran Oriente Argentino de Rito Azul a nombre de José Díaz Fernández natural de Ribadeo, domiciliado en Buenos Aires, e iniciado en la logia Emilio Castelar, en el cual se confirma la concesión del grado de Maestro Masón (3º) en 1910, este francmasón que está en paradero desconocido va sufrir sentencia el 5 de marzo de 1945 por el Tribunal Especial para la Represión y la Masonería por el cual se le condena pena de doce años y un día de reclusión menor y accesorias legales de in habilitación. Por otro lado dichos servicios tienen abiertos otros dos expedientes a otras dos persona que responden al mismo nombre y apellidos, uno Inspector del Timbre y natural de Pajares, y otro natural de Quirós, y de profesión forjador. El lío que tenían era monumental, al original  “Pepillo” lo tenían clasificado como abogado y diputado socialista  

Su figura y su proyección que aquí no se trata con la largueza que debiera esperarse, se debe en parte a que sobre Díaz Fernández hay diversa obras que recogen no solo su trabajos periodísticos, sino también su experiencia vital[12]; queda pues abierta la puerta para tratar de forma unitaria la figura y proyección en la masonería y en la sociedad gijonesa  de José Díaz Fernández.

Víctor Guerra  Historiador de la Masonería Asturiana


[1] AHN Expediente 42. Legajo 412. También se puede leer el libro de Teófilo Rodríguez Neira “ Fernando Vela y Asturias. Biblioteca Académica Asturiana (Caja de Ahorros de Asturias) 1985.
[2] A los naturales de Gijón, también se les denomina “playos” como a los ovetenses “carbayones”.
[3] Se sacaron muy pocos números, y era editada en los talleres del periódico El Noroeste. Este periódico tenía dos cabezas redactoras: una en Oviedo y otra en Gijón que dirigía Fernando García Vela. 
[4] Avello F; Manuel: Recuerdo de Fernando Vela BIDEA . Año XXXI, Septiembre –diciembre nº 92, y existen además trabajos en el nº 99: 101 y 105-106.
[5] Más trabajos biográfico y de acercamiento a su personalidad se pueden encontrar en La Nueva España  del 6/03/1983  y del  9 /05/2000 firmado por Ramón Baragaño el primero y por Bastián Faro el segundo. Y Frenando Vela en el recuerdo  del 23 /09/1999 : La Nueva España firmado por Víctor Guerra.
[6] Cansinos- Asséns; Rafael: La novela de una literato. Tomo I Edt. Alianza Tres.  pag. 42 y 43
[7] Artículo “Sobre el Arte Real” firmado por el hermano\ “Bolívar” simbólico correspondiente a Pedro Glez. Blanco y que se imprimió en la Revista Latomía volumen II. Madrid 1933. Una amplia referencia a la logia Unión y sus conflictos y el papel de Pedro González Blanco se puede encontrar en el trabajo de Mª Dolores Gómez Molleda de “La masonería en la crisis española del siglo XX 
[8] Saborit; Andres: Asturias y sus Hombres.
[9] Bolado, José M: EL Cuerpo de los Vientos. Cuatro literatos gijoneses. Biblioteca Gijonesa del Siglo XX. Edt. Gran Enciclopedia Asturiana.
[10]  Oliveros; L. Antonio: Asturias en el  resurgimiento español . Edt. Silverio Cañada
[11] AHPA. Expediente Personal Nº 7 A Legajo 68. 
[12] Por un lado esta la obra ya citada de José M. Bolado y la referencia de Ana Isabel Llaneza Vioque presenta en el II Congreso de Bibliografía Asturiana de 2000, una ponencia Bibliografía de inéditos de José Díaz Fernández. Además de diversa colaboraciones en prensa sobre su figura entre las que destacan las Gracia Noriega en La Nueva España (Oviedo) y Miguel A . Serrano Monteavaro en La Comarca de Eo (Lugo).

11 diciembre 2009

LA MASONERIA Y LA REVOLUCION DEL 34 EN ASTURIAS VI

 Sigo entregando estas notas inéditas que realicé sobre el 34 y la masonería en Asturias.

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La explicación pues a esa ausencia de masones, ya explicada en parte, es debido también a que una parte de los miembros de la masonería, en aquellos momentos, estaba compuesto por un gran número de comerciantes y trabajadores autónomos, que constituían en una clase media de carácter progresista, para los cuales la revolución del 34, es muy posible que les resultase un “tanto grande”, y más teniendo en cuenta que estaban pasando por grandes dificultades de ahí que ante tanto temor y desconcierto, preguntaran a Consejo Federal Simbólico si antes tales circunstancias debían “abatir columnas momentáneamente” .

En Oviedo la masonería no tenía una presencia destacable, tan solo había constituido un taller cuya fundación data de 1931. Sobre finales de dicha época tenemos constancia de un cuadro lógico compuesto por 27 miembros, casi todos ellos empleados y comerciantes, aunque dentro de esas filas está un periodista, del periódico “Avance “: Jesús de la Vallina, ( iniciado el 4 de septiembre de 1927 con el simbólico de “Riego” ) que va tener cierta importancia, no como miliciano, sino como periodista que estará al frente del periódico “Avance”, al menos hasta ser detenido en la noche del día cinco, junto con el director de dicho periódico Javier Bueno.

Hay que tener en cuenta que algunos significados dirigentes políticos de filiación masónica, estaban encarcelados cuando se inicia la revolución del 34, y otros el papel que jugaron fue más bien de sostenedores como el caso del masón Jesús de la Vallina, que no teniendo una misión específica dentro del movimiento revolucionario, están a su servicio desde su condición de cronistas de la realidad.

En Avilés, tres cuartos de los mismo, el único cuadro masónico que allí se emplaza data de Abril de 1934, y es el triángulo “José Rizal” nº 13 [1], a cuyo taller parece pertenecer José María García Álvarez; aunque tal individuo en los listados del triángulo avilesino, no existe en los listados existentes, salvo que se le haya confundido y transcrito mal su nombre, puesto lo que sí existe en dicha formación es un tal Severino García Álvarez de profesión maquinista naval.[2]

En cuanto a la detención de detenciones de distintas personas, por su pertenencia a las organizaciones obreras, sin que su condición de masón haya sido manifiesta o haya sido sea conocida, son las de: Manuel Alvarez Osorio, interventor en la Diputación que es detenido durante los conflictos revolucionarios, afiliado a la logia Argüelles nº 3.

EL FINAL DE LA REVOLUCION
Como consecuencia del fracaso de la revolución (puesto que Asturias se había quedado prácticamente aislada y sola), el día dieciocho se planea la rendición total, y para ello por medio de una actuación indirecta del teniente de la Guardia Civil Torrens, preso por los revolucionarios se ofrece a Belarmino Tomás, para realizar labores de intermediación ante el general López Ochoa. El dirigente Belarmino Tomás lideraba en buena parte el movimiento revolucionario ( se da como supuesto masón aunque falta la constancia documental necesaria para atestiguarlo), y por parte de las fuerzas gubernamentales el General López Ochoa[3], que antepone sus condiciones para parlamentar: 1ª /Entrega de armas y municiones a los guardias que están prisioneros; 2ª/ Entrega de las armas cortas y largas por parte de los revolucionarios; 3ª/ Entrega de una cuarta parte del Comité Provincial.

Ambos hombres llegan aun pacto, basado en buena parte en su reconocimiento como francmasones; pues no en vano en la Historia General de Asturias, cuando se relata el encuentro de Belarmino Tomás y el General Ocho se hace ésta crónica:

“va a costar mucha sangre; a ustedes y al ejército- me dice -. Ya sabe usted que en toda España ha fracasado el movimiento. Está usted hablando con un republicano y un masón. Es preciso evitar consecuencias mayores..”

Sí dicha entrevista, ocurrió tal y como se cuenta, es fácil suponer que sí hubo tal episodio de reconocimiento, y fuera explicable dos cosas: la facilidad de la confesión por parte de López Ochoa como masón (es posible que le hubiera llegado la “onda” de que el líder obrero, fuera posiblemente un hermano de Orden) al “profano[4] Belarmino Tomás, y por otro la falta de miedo de Belarmino Tomás, ante el feo panorama de “entrar en la boca del lobo” a negociar la rendición con López Ochoa.

Como resultado de la entrevista, el líder obrero se compromete a entregar a los prisioneros y recomendará a los distintos Comités la entrega de las armas; por su parte el general, ante la petición de Belarmino, se comprometía a que no habría represalia alguna en las cuencas mineras y que las fuerzas del Tercio y Regulares estarían en la retaguardia. , si se cumplían la condiciones pactadas y las tropas no eran agredidas.
De todas formas el ambiente era muy tenso, debido en parte a que el día catorce, no se sabe sí por razones de venganza personal, o revolucionaria, (puesto que “tropas moras y regulares” del Coronel Yagüe que operaban bajo el mando de López Ochoa, el día anterior habían pasado por las armas en Villafría -barrio ovetense- a unas catorce personas, e incluso un día antes -el doce- se fusila en el Cuartel Pelayo a una buena porción de revolucionarios), trae como consecuencia directa el que se fusile al ingeniero Rafael del Riego, al jefe de los Guardias Jurados: Cándido del Agua y al empleado César Gómez.

Concluida la negociación de rendición , por parte del bando ganador, se desata todo un repertorio de represiones que van desde: fusilamientos (24 fusilados en Carbayín) la muerte de joven comunista Aida Lafuente, que luego se inmortalizaría en una canción de Víctor Manuel, y muchas más... Torturas con resultado de muerte entre las que se puede contar la de un miembro de la masonería turonesa: Fernando González Fernández, alías el “Moscón”, militante del Partido Socialista y concejal del Ayuntamiento de Mieres. Una vez abatido el movimiento revolucionario, el francmasón “Cubía” emprende la huida y se refugia en los montes cercanos al Caudal, donde es detenido a mediados de noviembre, se le traslada hasta Mieres y allí se ensañan con él a base de palizas y crueles torturas, finalmente lo entregan sin papel alguno a dos jóvenes falangistas (cuyos padres habían sido fusilados en los hechos de Turón)[5], que terminan con su vida a base de torturas y palizas, siendo enterrado sin conocimiento de la familia, que tan solo recibe días después un certificado de defunción expedido por un médico militar dándole oficialmente muerto por “angina de pecho”.[6]

Lo que sí fue una práctica general fue la detención arbitraria de hombres y mujeres de la izquierda asturiana, cuyos detenidos fueron sistemáticamente fruto de malos tratos y de tortura, y sin las mínimas garantías procesales, téngase en cuenta que dos meses después de concluida la revolución, salieron de las cárceles sin juicio alguno mil presos. Otros tuvieron peor suerte: Aquilino López Fombona, hermano de José María fundador de la formación masónica Astúrica, es torturado en la cárcel establecida en el monasterio de las Adoratrices, donde totalmente loco tras las torturas a las que fue sometido, a voz en grito y desquiciado pedía “luz, luz masónica[7].

El mismo Juan Pablo García es torturado en la cárcel de Zamora; otro famoso masón Teodomiro Menéndez es detenido el catorce de octubre y en diciembre del mismo año intenta suicidarse, y así se cuentan cientos de casos...
Pero lo que causó un honda impresión y fue muy utilizado por el gobierno para justificar sus formas y sus contundentes actos, fue el episodio de Turón con el asesinato de los hermanos de las Salle, que había sido duramente criticado por los dirigentes revolucionarios y por la propia ciudadanía. Pero si este hecho fue grave, la represión que se desata sobre la ciudadanía asturiana es impresionante a juzgar por las cifras que se manejan:

“ hasta el 20 de diciembre de 1934 habían sido procesados en Consejo de Guerra 7.434 personas, llegando a primeros de 1935, a ser juzgados más de 10.000 procesados, y por las diferentes prisiones asturianas pasaron más de 15.000 trabajadores, (....), en enero de 1936 había en diferentes cárceles 2.587 presos a consecuencia del octubre del 34 de Asturias”

Y todo ello, pese a las promesas del General López Ochoa, cuya actitud es puesta en conocimiento del Gran Oriente Español, que como masón en activo le pone a disposición de la Cámara de Justicia [8] del Grande Oriente Español, que el 30 de septiembre de 1936 la siguiente

“Por mandato del Gran Maestre Nacional se reúnen en Gran Comisión de Justicia los HH\[...] para entender y fallar sobre la denuncia presentada a este Gran Consejo contra el H\ López Ochoa, por su actuación personal y por la actuación de la tropas de su mando en los luctuosos sucesos ocurridos en Octubre del 34 en la región de Asturias.

Se da lectura a las acusaciones formuladas contra él y contra las tropas de su mando, considerando que uno y otras procedieron en aquella ocasión con absoluto apartamiento no sólo de los principios y normas más elementales del derecho de gentes, sino aún en contra de las normas generalmente establecidas y respetadas por los ejércitos de países civilizados.

Se admiten como ciertos los hechos denunciados por ser de toda garantía las personas que los denuncian, algunas de las cuales fueron testigos presenciales de esos hechos
.
Se consideran esos hechos como contrarios a todos los principios humanitarios y, por consiguiente, en abierta pugna con los postulados que informa el Credo Masónico.

En consecuencia, los bajo firmantes proponen que, sin oír al denunciado, por los daños que con ello pudieran irrogarse a determinados HH\ y a la Orden, sea irradiado de nuestros Cuadros, por haberse hecho indigno de pertenecer a ella, el precisado H\ López Ochoa”[9][i]

Con independencia de las idiosincrasias personales de ambos hombres, debieron sentirse profundamente traicionados, por encima de su promesa y palabra como masones.

Una de las acusaciones, con relación a López Ochoa, es que su trágica muerte se debió a la venganza masónica y que materializó por la acción de uno milicianos movidos por la mano oculta de la masonería, y así explica el presbítero Tusquets, la desnudez y la mutilación de su cabeza que colocaron entre sus piernas desnudas, que corresponde según el “experto” presbítero a los rituales de los grados 10º de Elegido de los Quince (sería de los Nueve) y el 11º de Sublime Elegido.

LA MASONERIA TRAS  LA REVOLUCION DEL 34

El papel de la masonería en el movimiento del 34 va a se ser más importante con la conclusión del movimiento revolucionario, y ahí se va a dejar sentir su larga mano, pese a los especiales malos tiempos que corren para la masonería.

Pero lo cual, no será obstáculo para estar presente en diversas actuaciones, sino de una forma directa, porque las consideraciones sociales no lo aconsejaban, como hemos visto, sí que su solidaria mano estará empujando los resortes necesarios, para que la se conozca la verdad del la represalia de “octubre del 34”, y como no, para hacer llegar la ayuda material y moral entre aquellos que más sufrieron las secuelas del movimiento revolucionarios, algunos de los cuales tuvieron que abandonar la región, y otros tuvieron que enfrentarse a dolorosos procesos judiciales, donde la mano de la masonería queda representada por la personalidad de los defensores de los que en su día creyeron en la revolución.

La masonería no solo va a estar presente a través de las defensas de los represaliados, como luego veremos, sino que el intento de dar a conocer la realidad de la represión que se ejerce sobre una gran parte de la población es imponente, según un informe de la Auditoria General del Ejército a fecha 20 de febrero habían sido juzgados más de diez mil hombres y mujeres, encartados a su vez en mil ciento cincuenta y tres sumarios, y aún quedaban a finales de agosto del 35 en distintas cárceles cientos de detenidos sin proceso. En enero de 1936 se contabilizan quinientos ochenta y siete presos asturianos a consecuencia del “octubre asturiano”.

Pues bien, quien primero se da cuenta de la gran barbarie que se está cometiendo son los diversos diputados, que elevan sus respectivos informes a las más altas instancias del estado. El primero de ellos lo realiza el diputado Vicente Marcos Miranda (iniciado en la logia Patria Nueva de Valencia adoptando el nombre simbólico de “Liberto”, siendo exaltado al grado 33º en mayo de 1927; llega a ser Gran Maestre del GOE. Políticamente estaba adscrito al Partido Radical) éste recorre Oviedo y recoge a la vez que los periodistas Sirval y Eduardo Guzmán, un joven redactor del periódico “Tierra” y miembro de la masonería (y que pese a su edad ya había sido detenido en 1928 con motivo de un complot contra la dictadura de Primo de Rivera, y en el cual también había colaborado el general López Ochoa que consigue pasar la frontera, tras la redada que organiza Martínez Anido) realiza un informe que recoge los asesinatos de la Tenderina, Villafría, El Caño, San Esteban de las Cruces, y la Cabaña, y que entrega al Fiscal de la República, a la vez que se entregan diversas copias a los grupos parlamentarios.

El segundo informe lo realiza el diputado Gordón Ordás (no masón) que entrega su informe al presidente Lerroux, [10] que había inaugurado un bienio gubernamental presidiendo una coalición conservadora y monarquizante y que terminaría reprimiendo con dureza y decisión en Barcelona y en Asturias los movimientos sobre los sucesos del 34, los mismos sobre los cuales se está realizando una interpelación parlamentaria en esos mismos momentos; en éste informe se recogen por un lado la muerte del francmasón “Cubía” alias “El Moscón” y los sucesos de Carbayín , amén del un vivo repertorio de torturas.

El tercer informe lo recoger el diputado Fernando de los Ríos (iniciado con el simbólico de “Jugan” las primeras referencias suyas en la masonería datan de 1926, aunque no se recoge más actividad masónica a partir de 1933, cuando Amaro del Rosal plantea las incompatibilidad entre ser dirigente del POSE y miembro de la masonería) el hermano “Jugan” se desplaza en enero de 1935 a Oviedo y León y redacta su informe que aparece publicado en la prensa francesa, pero los tres informes son silenciados por el gobierno; los citados informes no verán la luz hasta el levantamiento de la censura hasta enero de 1936.

Aunque diversos historiadores han quedado un tanto sorprendidos de ciertas acciones y movimientos al encontrar entre los firmantes a determinadas personalidades en defensa de los revolucionarios asturianos, y que hoy en parte tiene su explicación a la vista de la distinta documentación que se empieza a manejar , a la vista de la cual no es de extrañar dichos comportamientos puesto que están dentro de la idiosincrasia de la masonería como la solidaridad y la fraternidad y aún más estando por medio hermanos masones, un ejemplo de ello lo tenemos en la campaña de liberación de González Peña y sus compañeros entre ellos estaba el masón Teodomiro Menéndez.

El juicio de González Peña se vería a mediado de febrero de 1935, y su figura como “generalísimo” del movimiento revolucionario, sus propias acciones como miembro de la Comuna Revolucionaria y las opiniones de Teodomiro Menéndez le inculpaban aún más, lo cual le aseguraba la pena capital, que termina dictándose pese a la organizada defensa que se establece; frente a tal resolución no queda más remedio que el movimiento pro-indulto y para ello se realizan cuantas maniobras se creen precisas aunque las consignas de la Ejecutiva Socialista en aquellos momentos en la cárcel, eran las de no mantener contactos con el gobierno y la masonería, aún así Juan Simeón Vidarte Franco,[11] a la sazón Vicesecretario del PSOE, interviene ante Martínez Barrio que se había visto obligado manifestar su despegue político de la tesis más lerrouxistas del Partido Radical, lo que le obliga en el primer trimestre de 1934 a cesar como Ministro y abandonar también el cargo de Gran Maestre del GOE, pero no por eso dejaba de tener influencia cerca de los bancos gubernamentales como para lograr ese ansiado indulto. Otro de los puntales de la campaña pro-indulto fue Fernando de los Ríos, de simbólico “ Jugan “ y miembro de la Gran Regional del Mediodía,( había sido además miembro del Gran Consejo Federal Simbólico), éste contactó entre otros organismo con la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, en la cual siempre hubo una gran presencia de masones (en sección española) estaban: Luis Simarro, Augusto Barcia, Eduardo Ortega y Gasset , todos ellos grandes dignidades de la Orden..

Es tal el movimiento que se orquesta en pro de la liberación que se recogen miles de firmas pidiendo el indulto tanto de Glez. Peña y de sus compañeros, entre las firmas que apoyan dicha petición de indulto está la de otro masón, (que ha llamado la atención de los historiadores), la del General López Ochoa. Ante todas estas , sumadas al de las organizaciones obreras y las del Socorro Internacional, se consigue salvar la vida no sólo de Peña, sino también la del francmasón iniciado en la logia Jovellanos de Gijón en 1919, Teodomiro Menéndez de simbólico “Europa”

Otra de las personas que a través de diversas publicaciones se le ha vinculado como perteneciente a la orden, y que a su vez es parte de la historia asturiana del 34, (aunque de triste memoria), es el Coronel Aranda[12]., que formará parte como vocal del Tribunal Militar que juzgue a diversos oficiales que no habían estado a la altura de las circunstancias, y que finalmente fue nombrado Gobernador Militar, que junto con el Gobernador Civil, Antonio Velarde, se constituyeron en las dos puntas de lanza de la represión asturiana.

Pero donde de verdad va a sufrir la orden la mayor presión va a ser precisamente a través de los fusilamientos de Turón donde se acusa como cabecilla, entre otros, a Leoncio Villanueva, que en aquellos momentos era el Presidente del triángulo Costa y que dentro del Comité ocupaba el cargo de Comisario de Sanidad.

La prensa, ante ello, se echa encima de la Orden, implicándola directamente en los procesos revolucionarios, dando a entender que dentro de las logias se fraguaron los hilos de dicha acción. De hecho, el periódico “La Vanguardia” del 28 de Septiembre de 1935 publica un artículo, sobre “Sobre Sectas “y expone:

“ ... entendida de esa manera la masonería puede bien fácilmente influir en grandes y concertados movimientos en pro de sus ideas antipatrióticas y antirreligiosas ideas

Ante la gravedad de la acusación, y el grado de implicación que se le quiere adjudicar, la Orden remueve y busca por todos los pasillos de la casa no dejando rincón sin hollar, en busca de los medios para resolver la difícil situación del hermano Costa y piden desde Asturias al Gran Consejo Simbólico del Grado 33º
“... que se busque un alivio a la pesada carga que sobre él pesa y hoy al buscar en los Venerables hermanos de Madrid un refuerzo material para salvar las sugestiones del Fiscal y del tribunal lo hacemos con una gran esperanza y puesta la mirada en nuestro lema de Fraternidad.” [13]

La contestación del Gran Consejo está basado en un objetivo análisis de la situación de la Orden, donde recaban que “ los masones en esos momentos no son bien vistos, y que están sometidos a cargas de profundidad muy poderosas y creen que cualquier gestión pudiera más que ayudar, entorpecer...” No es que la Obediencia se eche atrás, sino que sopesa con sumo cuidado las acciones a tomar, no fuera contraproducente algún tipo de maniobra, se busca entre los miembros de la francmasonería a Jueces y personas influyentes que pudieran ayudar a los acusados.


Texto @ Víctor Guerra. Trabajo inédito 

[1] Expediente 8, 739 A. AHN
[2] Dato que se obtiene de la correspondencia que la GLRN dirige al Gran Consejo Fderal Simbólico . en la cual se habla de un masón al que se le instruye una causa por su participación en los sucesos del 34, de Avilés.
[3] López Ochoa se había iniciado el 11 de Julio de 1924. Y perteneció a una de las Logias más importantes de Barcelona La Resurrección El informe emitido para su exaltación al segundo grado era elogioso: es dignísimo General del Ejército español, hombre dotado de excelentes cualidades masónicas de seriedad y honradez... Meses después López Ochoa con otros varios hermanos, fundó la Logia Rectitud, y dentro de la masonería siempre jugó el papel de un progresista general partidario de la República. De hecho participa en los contubernios de la denominada “Sanjuanada”
[4] Se habla en términos masónicos de “profanos” cuando alguien no es masón.
[5]Estos paisanos sería el hijo del sargento de la Guardia Civil muerto en Turón: José Hernández; y César Gómez hijo de l “Pulgines” que fue fusilado con Rafael del Riego.
[6] Informe de Diputado Gordón Ordás . Historia General de Asturias. Gijón 1978
[7] Historia General de Asturias, “Revolución del 34” Tomo VIII. Gijón 1978
[8] La Justicia Masónica tiene por principal objeto hacer reinar la concordia entre los francmasones y las logias a las que están afiliados y entre las distintas logias, velar por que los hermanos y las Logias respeten la Constitución y los Reglamentos Generales de la Orden, las condenas pronunciadas por la Justicia profana deberán ser tenidas en cuenta y examinadas por la Justicia Masónica pero no serán forzosamente vinculantes. Y una de las penas puede ser la irradiación que es ser expulsado de la orden, con una comunicación a todos los entes masónicos con los cuales se está en contacto.
[9] Expediente de López Ochoa. AHN. Leg. 188, Exp. 25.
[10] Lerroux, es miembro a su vez de la masonería dentro de la Gran Logia Española, y tenía un hermano en la s logias asturianas de l siglo XIX, concretamente en la Logia Perla del Cantábrico.
[11] Miembro de la Gran Logia Regional del Centro, de simbólico “Robespierre” y proveniente de la logia Mantua primer taller de Madrid auspiciado por la Gran Logia Española, luego pasaría a la logia Mare Nostrun.
[12] Antonio Aranda Mata es propuesto para su iniciación el 20 de octubre 1933, y se pide información a su respecto a la Logia Hércules n1º 55 de Ceuta que informa favorablemente acerca de dicho militar. Sin que sepamos finalmente si fue admitido en la orden.
[13] Expediente de la Revolución del 34 en la sección de masonería del AHN, Expediente 30 A legajo 351

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