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14 marzo 2019

Fotógrafos en la masonería asturiana: Gijón (2ª Entrega)


Foto Archivo de Salamanca. Masones españoles en Covadonga

Las Artes liberales en la masonería asturiana: Pintores, litógrafos y fotógrafos 

Siguiendo con la línea ya emprendida hace tiempo de ir entregando retazos de la historia masónica asturiana, esa que se entrega en otras latitudes y por otros autores bajo los sellos de los prejuicios, las envidias y las invisibilizaciones, pues dentro de esa historia de la masonería gijonesa, escrita hace tiempo pero que reposa tranquilamente en espera de un cuidado repaso, pues hago está entrega de un capítulo que puede ser interesante y es la aportación de profesiones como los pintores , litografos o fotógrafos que los hubo y en cierta abundancia en las filas masónicas que se dieron en Asturias tanto en el siglo XIX como en el XX. de lo cual ya hice un primer acercamiento:


Por tanto aquí les dejo con el texto de la la segunda entrega:

Como hemos podido observar la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad, se constituye en un auténtico vivero de fotógrafos, tal vez la relación de unos con otros, era la mano que mece el picaporte de la puerta masónica y el aval necesario para poder entrar dentro de la hermética orden. Así, es como dentro del mismo taller encontramos al hermano Gutemberg, cuyo simbólico nos despistó al vincularlo con la tipografía y más siendo su signación profesional en el cuadro logial el de industrial, pero será de nuevo Crabifosse el que nos aporte la pista necesaria para luego ir reconstruyendo el discreto currículo masónico de este ambivalente tipógrafo: Juan Arranz de la Torre,[1] al que seguimos  a través del citado estudioso de la fotografía asturiana.

            Arranz de la Torre, nace en Vigo hacia 1825. Sus padres Fernando Arranz de la Torre y Narcisa Barredo son naturales respectivamente de Fuente Saúco (Zamora) - no Salamanca como indica Crabifosse - y, Santander. La familia se estableció en Oviedo a mediados de la década de los cuarenta, dedicándose probablemente ya el padre, a las labores de imprenta. Juan Arranz continuó la tradición familiar ejerciendo la profesión de impresor en dicha ciudad. [...] «Personalidad inquieta, participó en diversas empresas editoras»

Arranz de la Torre va a trabajar en la galería de los señores Crespo y Cruz, a los cuales terminaría adquiriendo su establecimiento pasando a denominarse la empresa Torre y Compañía , cuya sede se situaba en la calle Libertad 32.

Juan se inició masónicamente el 31 de enero de 1877, en una logia dependiente del Gran Oriente de Francia, la cual no podría ser otra que la logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad que Victoria Hidalgo da como concluida en 1875, sin embargo las fechas de diversos iniciados datan de 1877, salvo que Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad no empezara a trabajar en 1879 bajo el GONE, como indica la historiadora Victoria Hidalgo, sino bajo el GOdF dos años antes y luego cambiara más tarde al GONE, cuestión muy típica esta de cambios de Obediencia que ha llevado a más de una confusión a los estudiosos del tema.

Juan Arranz de la Torre en el último cuadro lógico que se posee de la logia, que data de 1880, consigna que posee el ribeteado mandil de Maestro Masón (3º). Con setenta años pasa al Oriente Eterno. Como anécdota casual decir que fallece el mismo día en que se había iniciado, un 31 de enero, pero evidentemente unos años antes en 1895. Un nieto suyo también formará parte de la masonería: Juan Méndez Arranz de la Torre, cuya referencia se puede encontrar en el capítulo: Prensa y Periodistas

Ricardo del Río,[2] es francmasón, y uno de los pocos fotógrafos gijoneses. Nacido en 1857 del matrimonio luanquín formado  por Bernarda Fernández Ricardo y Santos del Río Artime, que se había ubicado en Gijón, puesto que trabajaba en la Fundición Kessler, Laviada y Cía.

Ricardo, como otros muchos hombres de la época con la inocencia aún colgada de la primera pelusilla viril entró a trabajar en la fabrica de vidrios La Industria, donde su afición por la fotografía fue en aumento hasta llegar a iniciarse en tal actividad en 1881,  desarrollando las labores de fotógrafo ambulante, especialidad en la cual perdurará unos cuantos años, pues en febrero de 1896 pulula por Villaviciosa donde anuncia sus servicios durante algunos días, trasladándose al Monasterio de Valdediós, para realizar las clásicas fotografías de grupos escolares, en las cuales parece ser era todo un especialista.

Hay un momento en la vida de Ricardo, intenso, pues no solo gana el «Premio al Mérito» en la Exposición Local de 1891, sino que contraerá matrimonio con Escolástica Bárzana y Fontán, que fallecería unos años más tarde dejando como fruto de su relación con Ricardo, cinco hijos. Será por esas mismas fechas cuando Ricardo del Río levante el picaporte de la puerta de la masonería, concretamente lo hace ante las puertas de la logia Amigos de la Humanidad y, a buen seguro que de la mano de alguno de sus colegas fotógrafos y, será mediante esta membresía, cuando conozca a Antonio M. Quiroga, miembro de la misma logia y colabore con él en el proyecto de expansión que este último estaba desarrollando, y en esos entretiempos también visita como fotógrafo la villa de Grado, tal y como comenta Crabiffosse en su libro sobre la Historia de la fotografía en Gijón.

Ricardo del Río se inicia en los misterios del maestro Hiram, en cuya ceremonia se autoimpone el simbólico de Daguerre como no podía ser menos para un fotógrafo. En el seno de esta formación alcanza el grado de Maestro Masón (3º), al menos así lo recoge el cuadro lógico de 1894. Dado el vacío documental, no podemos definir cuales fueron ni sus cargos ni sus años de trabajo masónico, y menos aún sus aportaciones como masón.

Tres años más tarde en 1897, inaugurará su propia galería en el antiguo estudio de Enrique Marquerie ubicado en la calle Libertad 43, realizando trabajos baratos que publicita de este modo «Visitas por 10 reales» , compaginando tales trabajos con copias fotográficas de cuadros como La familia de un anarquista el día de la ejecución del pintor Ventura Álvarez Sala, conectando  así con la radicalidad que se da en la formación masónica en que milita, pues como ya expusimos este taller gijonés es uno de los más combativos contra la presencia en Gijón de los denominados «cogolludos».

Aunque también el taller en que se incardina es combativo con los Jesuitas no deja por ello de hacer hincapié en las labores de beneficencia. Es este taller Amigos de la Humanidad,  un tanto heterodoxo si lo comparamos con los que le precedieron o con sus propios contemporáneos, pues sus ataques a la iglesia van a ser sonados, a lo cual se suma su labor de caridad y beneficencia, y  si ello fuera poco, el liderazgo del taller va a recaer durante algún tiempo en la persona de un pastor evangélico, lo que le convierte en un taller singular.

Las evoluciones de Ricardo del Río nos las relata ampliamente Crabriffosse, detallándonos sus distintos periplos al frente de los cuales no solo estará él mismo, sino algunos de los hombres que conformaran la masonería del siglo XX Así es, como encontramos a Luís Medina Farias que será el encargado de la sucursal que Ricardo abra en la Calle Corrida 37. Ricardo dejará este mundo el 25 de enero de 1921 con 64 años de edad.

Pese a morir en pleno siglo XX, en cuyos comienzos tenemos una masonería que se irá consolidando desde la primera década del siglo, el nombre de Ricardo aparece como uno de los puntales masónicos en los que supuestamente debería haberse apoyado esa nueva masonería. ¿Cuál fue la razón para esa ausencia?

En realidad no la sabemos, pues el vacío documental existente en las logias llevó a la creencia de que ésta había naufragado a la par que el desastre del 98, luego por otros pequeñísimos indicios vemos que no, y comprobamos que una pequeña parte de esa masonería siguió adelante. De hecho, ahí tenemos a Ricardo del Río firmando en 1905 un reconocimiento de méritos masónicos.

También hay que pensar en otra dirección, y es que los nuevos puntales masónicos del siglo no salen por arte de magia o cábalas alquímicas, sino de la vinculación con los viejos hombres del siglo XIX, que de alguna manera les insuflan un nuevo espíritu ya que ellos se sienten ya muy vencidos por la historia y por el tiempo, aunque ,ya digo que son especulaciones pues las nuevas fuentes documentales masónicas que vamos a manejar correspondientes al primer tercio del siglo nada nos digan sobre ello y, todo parezca indicar que esta nueva masonería del siglo XX nace como por generación espontánea.

Hasta ahora hemos hablado de los fotógrafos, pero habría que hacerse una pregunta ¿Qué hay de masónico en sus obras? La verdad es que es un trabajo de investigación difícil y que aún no se ha abordado y que dada su escasa presencia, es posible que hubiera que ampliarlo a todo el territorio peninsular para que dichos datos pudieran tener alguna consideración, fuera de lo puramente anecdótico.

            Con respecto a los que estamos tratando hay un trabajo de Ricardo del Río muy relacionado con la masonería y, es un excepcional documento fotográfico[3] , en el cual vemos a Marcelino Aguirre Vitorero, vestido de Maestro Masón[4]. El estudio en que se realiza la fotografía estaba ubicado entre las calles Cabrales 55 y Corrida 37. Existen en el fondo documental de Salamanca, que no tienen asignada autoría y que bien pudiera ser de Ricardo del Río, o de algunos de los fotógrafos que actuaban en Asturias, pues en ellas aparece la construcción del edificio de la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste.

También en la ciudad de Gijón tenemos a otro reconocido fotógrafo francmasón Julio Peinado Alonso.  A éste se le había vinculado a la nueva masonería que se va a dar en el siglo XX, de él nada nos dice la profesora Victoria Hidalgo sobre su posible membresía en la masonería del XIX, y sin embargo entre los papeles de la logia Amigos de la Humanidad, encontramos el documento, ya citado, que firman: Nicanor Alonso como ex Venerable, Luciano Coste como 1º ex Vigilante, Ricardo del Río como Maestro de Ceremonias y como ex Secretario de la logia Amigos de la Humanidad en los valles de Gijón, Julio Peinado Alonso con el grado de Maestro Masón (3º). Lo cual nos está indicando que su membresía a la Orden de los Hijos de la luz viene de lejos.

Peinado Alonso se va a constituir como el profesional por excelencia que se adapta a una ciudad en continuo proceso de cambio sabiendo dosificar su talento para ir dando todas las novedades que ofrece el medio y una demanda cada vez más interesada en sus productos..

Julio Peinado es un natural de Valladolid, ciudad donde le traen al mundo el 21 de septiembre de 1868[5], sus padres Rafaela y Juan.  La familia al completo y con un mozalbete que ya tiene catorce años, arriba a Gijón de la mano de la profesión de su padre, que buscaba mejores perspectivas para su prole instalando de esta manera un primer estudio fotográfico en la calle San Bernardo, en cuyo edificio vivía toda la familia.

Con apenas 19 años, Julio Peinado se casa con Joaquina González Guinea, de familia que como dirían los castizos, era de pura cepa gijonesa. Con dicha señora llega a tener ocho hijos, y pasando a trabajar profesionalmente a Oviedo, a un estudio que abrirá en la calle Fruela desde el cual irradiará una intensa labor que le lleva a contar con  la presencia de aprendices deseosos de iniciarse en la aventura de la fotografía.

En su labor de innovación se destaca, como así lo hace la prensa ovetense, la adquisición de «un nuevo aparato de luz de 6.000 bujías mediante el cual hace por la noche fotografías instantáneas con igual perfección que valiéndose de la luz solar»[6]

La era de los Peinado en el mundo de la fotografía es amplia, pues tal y como indica Adúriz en su libro, va desde 1883 hasta 1940, trayecto en el cual se va perfilando un avanzado industrial y, un preocupado francmasón de reconocido prestigio en ambos campos.

Su colaboración con otro hermano francmasón, también fotógrafo Antonio Quiroga le obliga abandonar Oviedo e instalarse de nuevo en Gijón, aunque tendrá que encargarse de buena parte de las tareas y compromisos que va adquiriendo Quiroga en su labor de expansión industrial.

Así, vemos a Pintado encargándose de la sucursal que Quiroga había montado en Ferrol, lo cual conlleva que dada su profesionalidad, y la hermandad existente entre ellos y la fraternidad a la que les obliga el ser miembros de los Hijos de la Viuda, termine asociándose como «representante en propiedad administrativa con firma autorizada ante notario -indicando Quiroga- que todos los trabajos del estudio están a cargo del inteligente artista fotógrafo D. Julio Peinado Alonso»[7]

            La ascendencia de Quiroga, tal y como expresa Crabiffosse se va dejar notar tanto en la apuesta profesional, como en el ingreso en la masonería de su colega y amigo al que en 1898 vemos entrar en la cámara de reflexión,[8] y momentos más tarde iniciar los tres viajes que debe realizar el profano que desea adentrase en el mundo de la masonería, y así es como Julio Peinado, con 30 años entra en la logia Amigos de la Humanidad, y escoge como nombre simbólico el de Nipse.

No sabemos con fecha exacta cuando abandona la masonería, puesto que su logia se va ir extinguiendo en el tiempo y, parece que tan solo queda la parte administrativa, tal y como lo demuestra un escrito que se realiza en 1905 y que ya se comentó en varias ocasiones.

Su presencia, la vamos a echar de menos en el nuevo renacimiento masónico y,  comprobamos  que es del todo reacio a incorporarse a los nuevos e ilusionantes trabajos masónicos, y todo ello a pesar de que tiene conocidos y amigos que en parte están liderando la puesta en escena de nuevas columnas sobre las cuales se asentarán los nuevos cimientos de la masonería gijonesa.

Su reincorporación no está exenta de cierta presión y hasta de una posible maquinación, puesto que por un lado se estaba preparando la reorganización del GOE en Grandes Logias Regionales y por otra, ciertas personalidades de la masonería gijonesa estaban preparándose para abordar ese salto organizativo y necesitaban de pesos pesados como Julio Peinado.

Durante ese renacer masónico, el prestigio de Peinado es inmenso ya que en 1916, goza de fama al proclamarse oficialmente como fotógrafo de S.A.R. la Infanta doña Isabel, y es en medio de esa aureola profesional en la que se circunscribe su reconocimiento como masón, que se produce el 5 de enero de 1923, en el seno de la logia Jovellanos nº 337, que le reconoce como procedente del Gran Oriente Ibérico, y como no, también del grado que ostentaba de Maestro Masón (3º), aunque un mes más tarde Julio Peinado está pidiendo la plancha de quite para levantar las columnas de la logia Riego nº 2, y en cuyo taller ocupará el cargo de Secretario.

Su permanencia en la masonería se va a registrar hasta 1926, luego su estela desaparece dado que hay un vacío documental que no nos permite saber como prosiguió el currículo de Julio Peinado, que debía estar muy metido en sus trabajos profesionales, pues desde su salto a la logia Riego como Secretario, no se le encuentra entre las grandes dignidades que presiden la logia ni dentro de la estructura de la Gran Logia Regional del Noroeste.

Sabemos que en 1925 presentó una selección de fotografías en la Exposición de la Hulla Blanca de Grenoble y, que partir de aquí sus descendientes serán quienes se vayan haciendo cargo del negocio y que en 1926, «tras el cierre del Teatro Jovellanos, se integra en aquel Gijón Cinema inaugurado el 15 de julio de 1926 con la celebérrima serie muda El Prisionero de Zelda. Yo recuerdo como si fuese ahora que, ya embalados por la década de los treinta, los mocosos del barrio del Carmen andábamos a la caza de aquel amable operador que era Julio Peinado para, día tras día, pedirle vistas que él nos proporcionaba a montones y gozando como un verderón»[9]

El 17 de diciembre de 1940 fallecía en su casa de la calle San Bernardo y, con él, como decía Patricio Adúriz «perdíamos a lo que vino a simbolizar lo que por antonomasia denominaremos la belle epoque de la calle Corrida»

Victor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana



[1] Ibidem . Pág. 124.
[2] Ibidem Pág. 182.
[3] AHN. Signatura SE-MASONERIA-A foto 333.
[4] Marcelino Aguirre fue exaltado al grado 3º el cinco de diciembre de 1914.
[5] Crabiffosse en su libro sobre la fotografía en Gijón, al igual que Patricio Adúriz en su libro Crónica de la Calle Corrida exponen que Julio Peinado había nacido en 1869, sin embargo en los documentos masónicos se consigna con fecha de 1868.
[6] El correo de Asturias, Oviedo, 17 de octubre 1891.
[7] Ibidem. Pag. 173 y sgts.
[8] Habitación de muy reducidas dimensiones y casi en plena oscuridad y donde se encierra al profano con una serie de símbolos y frases antes de dar comienzo a las ceremonias de iniciación.
[9] Adúriz, Patricio: Crónica de la calle Corrida. Biblioteca Julio Somoza. Ed. Silverio Cañada Gijón 1990.


14 enero 2018

Masonería en Avilés Siglo XIX (2ª parte)

EL viejo Aviles

En Mayo del 2017, hacia un primer acercamiento a la masonería en Avilés y describía  una de las logias más numerosas que tuvo Avilés:  La Logia Justicia, http://www.asturmason.net/2017/05/la-masoneria-en-aviles-siglo-xix-1.html.

Hoy  toca desarrollar el segundo proyecto masónico que se dio en Avilés, durante el siglo XIX, luego en la Villa del Adelantado , prácticamente ya abatirá columnas para siempre.
La Logia Concordia.


En medio de un cierto naufragio documental tenemos el conocimiento de otra logia que se pone a trabajar unos años más tarde en los valles de Avilés, y de la cual se tiene noticia mediante el envio de un cuadrante de miembros (cuadro lógico) fechado el 30 de mayo 1887.

Esta logia trabajaba bajo los auspicios del Gran Oriente de España, y por tanto poseía el numeral de filiación 375 de dicho organismo.

Realmente no sabemos si este taller es la consecuencia de la escisión del anterior o del abatimiento de columnas, puesto que encontramos en este nuevo taller miembros del anterior, sin saber muy bien ni cuando nació y ni si quiera su abatimiento.

Estamos ante un taller que tiene un buen número de miembros, a juzgar por el cuadro lógico que se envía a otra logia, de la misma Obediencia, a la Comuneros con sede en Madrid.

Nombre/ApellidosNombre simbólicoCargo en LogiaFecha del cargoProfesiónAño en logia
Bock, Erneste *VoltaireIndustrial1887
Clot, José LuisRiegoAdmistr Aduanas1887
Fernández, CelestinoJovellanosPropietario1887
Fernández, Ramón*ArquimedesFabricante1887
Fernández, Ramón*CervantesGuarda Templo1887Ebanista1887
Fernández Noval, FedericoRousseauNotario1887
G. Meana, ManuelPizarroMaestro1887
García, Indalecio *Vicente PaulLibrero1887
García, ManuelSocratesEbanista1887
García González, José*Castelar2 Vigilante1887Profesor1887
González García, José*GarridoG .Templo Interno1887Ebanista1887
González Llanos, Francisco*Campomanes1º Vigilante/Venerabl1887/1888Abogado1887/1888
García Somines, David*MarxTesorero1887Ingeniero1887
Heres González, Agustín*CamoensIndustrial1887
Ibarra, Ramón *CortésVenerable1887Propietario1887
Jardón. BernardoJovellanosCapitan de Buque1887
Mariño, José ManuelViriatoEbanista1887
Mondejar. FranciscoVictor HugoEmpleado1887
Plaza Castaños, José*AnaxagorasOrador1887Médico1887
Sánchez, LeopoldoSalmerónEmpleado1887
Soler, JoséCampomanesTablajero1887
Soler, RamónPrimEstudiante1887
Solís, CasimiroJ. Glez RíoSecretarioProcurador1887
Walter, Agustín *ThiersArquitecto Revisor1887Comerciante1887

Esta es la pequeña nómina de miembros de la logia Concordia, en la cual repiten unos 12 miembros de la logia anterior, (Justicia) y que parece que abatió columnas.

En este caso vemos que hay participación de ebanistas, y hay un Capitán de buque, y un notario, quedando el taller en manos de aquellos que prácticamente venían de la experiencia anterior.
  • Venerable: Ramón Ibarra
  • Orador: José Plaza Castaños
  • Secretario: Casimiro Solís (este no había pertenecido a la logia Justicia
  • 1º Vigilante: Francisco González Llano, que además fue Venerable
  • 2º Vigilante: José García González
  • Arquitecto Revisor: Agustín Walter
  • Guarda Templos: José González García (Interno) y Ramón Fernández (Externo)
En este nuevo elenco masónico tenemos la captación del Director de Aduanas de Avilés, (José Luis Clot)- A este respecto hay que indicar que varios miembros del taller anterior (Justicia) eran empleados de Aduanas, y ahora está en las columnas de Concordia el Director, al que vamos a encontrar más adelante como excedente de la Aduana de Port Bou en septiembre de 1909.

Se coaptó al Capitán de Buques Bernardo Jardón, y es una pena que los cuadros lógicos no nos aporten el segundo apellido, pues es posible que estuviera emparentado con determinada familia industrial de la zona.

En la nueva membresía de Concordia, hay un Notario, que desconocemos quién es para poder situarlo en elenco social de la Villa del Adelantado, y quien sí se localiza es Agustín Heres, que su biznieto Castor G. Ovies, nos indica que fue profesor en la Escuela de Artes y Oficios, dando clases de francés.

Víctor Guerra. Historiador de la Masonería.

23 mayo 2016

EL TRABAJO, Logia masónica obrera en Trubia. Siglo XIX (3ª parte)



Vengo exponiendo desde hace semanas la  ponencia presentada en  Septiembre del 2015  en el macro del Simposio Internacional de Historia de la Masonería Española; La Masonería Hispano-Lusa y Americana. De los Absolutismos a las Democracias 1815-2015, y titulada  LAS «LOGIAS OBRERAS» EN ASTURIAS. LA LOGIA EL TRABAJO DE TRUBIA 1872-1892


http://www.asturmason.net/2016/04/logias-obreras-el-trabajo-de-trubia-1.


Ahora entrego una tercera parte  en la cual se ven el cuadro de miembros de la logia El Trabajo, que espero ayude a la difusión del trabajo de la masonería en Asturias


La Logia El Trabajo, el contexto geográfico e industrial

La fábrica en la cual se inserta la logia El Trabajo, o al menos el tinglado industrial «se halla al pie de la pequeña población de Trubia, situada a 19´57¨ lat. N., y 15´ 27¨ Log O., del Meridiano de Madrid, y a la orilla izquierda del río Trubia, en un valle plano cuya orografía está marcada por el río y las montañas aledañas que apenas sí dejan espacio para el asentamiento de un núcleo poblacional como es Trubia se halle comprimido por dichos accidentes geográficos y las instalaciones industriales, lo cual hace de esta parroquia ovetense, un duro enclave por la humedad y las nieblas».

En ese contexto geográfico, se emplaza un desarrollo industrial de con carácter público y estatal como industria estratégica y dedicada al desarrollo y fabricación de cañones y munición.

Su importancia como asentamiento cobra vigencia a raíz de un proyecto político intervencionista que impulsa toda la reindustrialización del país haciendo del Estado un gran empresario y será en ese contexto cuando en 1794 cuando se decide construir una instalación dedicada a la fabricación de cañones en base a dos importantes razones: la primera la cercanía con los yacimientos de materias primas y la flexibilidad de la instalación a lo hora de la producción, y dos, lo idóneo del emplazamiento para que pudiera ser custodiada por una escasa guarnición militar, dado su valor estratégico.

Hay que tener en cuenta que el «conflicto ocurrido en la guerra con la República francesa a últimos del siglo XVIII, y la ocupación de las fábricas de arnas de Guipúzcoa y de municiones de Eugeni y Orbaiceta así como las fábricas de San Sebastián por las tropas francesas obligó al gobierno de aquella época a pensar seriamente en trasplantar estas industrias a parajes seguros, y a distritos libres de peligros tan manifiestos como ello suponía para los intereses y seguridad del estado».[1]

Esta implantación industrial conllevó la llegada de miles de trabajadores al pequeño núcleo de Trubia, el cual recibió a amplios contingentes de trabajadores especializados o no, provenientes muchos de ellos de emporios industriales como el País Vasco. Dicha emigración, no solo supuso la llegada de miles de obreros, sino el arribo de las familias de éstos, y con ellos toda la cultura obrerista que se daba en aquellos momentos.

La fábrica de Trubia, como familiarmente se la denomina, pasó por distintos periodos, en 1808 se «ordenó la dispersión del personal contratado, que se refugiaron en los pueblos de la montaña trubieca y en los concejos aledaños, desplazándose otros trabajadores a Sevilla o Mallorca. Aunque con las guerras carlistas el emplazamiento trubieco cobrará cierta importancia aunque las instalaciones fueran inservibles. 

Pero será la elección del Mariscal de Campo Francisco Antonio Elorza, beligerante artillero liberal que se levantó contra el absolutismo razón por la que tuvo que exiliarse, lo cual no primó en 1844 en su elección como responsable de la fábrica, sino más bien s estimaron sus conocimientos en el trabajo del hierro, más que sus ideas políticas, lo que relance tal emporio industrial. 

La construcción de la instalación fabril fue paralela a fabricación del armamento, pasando de este modo tal tinglado industrial a cobrar cierta importancia, tras no pocas reestructuraciones y modernizaciones, que fueron modificando no solo la estructura de la fábrica, sino también la conformación y desarrollo del propio pueblo de Trubia, que debido a la llegada de esa masa ingente de trabajadores, en 1892 sumaba una cantidad no menor a unos 1.100 obreros, trabados en torno al «expansionismo del modelo empresarial estatal de carácter paternalista empresarial» lo que conllevó la existencia de un teatro, un casino, una escuela de idiomas, corales polifónicas y orfeones, escuela de aprendices en la propia fábrica, que a su vez fueron pioneras en España y parte de Europa, sin olvidar la creación de la «ciudad obrera» dentro y fuera del complejo fabril.[2]

Una personalidad ingenieril vinculada al desarrollo industrial asturiano como Francisco Gascue Murga,[3] en esa misma época propugnaba organizar economatos, cooperativas y otorgar concesiones a los trabajadores con el fin de concentrar a la población obrera dentro de un esquema productivista, pues no en vano, el desarrollo de la fábrica de Trubia requirió después de crearse la logia, en 1879 el recibo en «dinero y materiales de una cantidad próxima a los 24, 7 millones de pesetas».[4]

Pero no todo estaba bajo el control tutela del paternalismo fabril, sino que los obreros también tenían parte en el desarrollo de sus propias redes sociales, así es como Trubia contaba con una activa agrupación socialista asentada sobre un desarrollo ideológico a lo largo de una serie de años, y cuyas acciones se dejan sentir por ejemplo cuando solicitan al Rector de la Universidad de Oviedo, en 1900, que le llegasen como tal los beneficios de la Extensión Universitaria con sus actividades, acordando además «crear una escuela nocturna gratuita con la que Buylla colaboró durante el curso 1900-1901 en el Centro Obrero con sus lecciones sobre la Enseñanza Popular y una conferencia sobre. El obrero en el siglo XIX».[5]

Para ir completando el dibujo social ideológico y religioso en Trubia, indicar que la localidad parece que contó con una pequeña Congregación Protestante en1876 y que vendría, como es de suponer, de la mano de las contrataciones que el Director Elorza hizo por medio Europa, lo cual conllevó a la llegada de técnicos y obreros especializados, inmersos en la práctica de otras confesiones religiosas.

La logia El Trabajo de Trubia 1872-1892

De esta peculiar logia compuesta de forma mayoritariamente por obreros, vuelvo a incidir en que hay pocas noticias, puesto que su expediente masónico,[6] es exiguo al tenor de su larga existencia, tal vez esta sea la verdadera razón por la cual dicho taller no haya tenido un mejor tratamiento historiográfico como buque insignia del obrerismo masónico.

Lo que sabemos por la documentación existente, es que fue una de las primeras logias fundadas en Asturias, coetánea con la logia gijonesa Amigos de la Naturaleza y Humanidad regularizada esta por el GOdF en Asturias en 1872; en cambio la logia trubieca, se abre también en ese año pero trabajando bajo el amparo del Gran Oriente Nacional de España (GONE).[7] Lo cual la sitúa como una de las logias pioneras en la introducción de la masonería en la región, junto con la logia del GOdF, y se de hacer constar que El Trabajo fue una de las últimas logias en cerrar sus trabajos, se tiene constancia documental de que el taller estaba efectivo al menos para los temas administrativos en 1892.

Se tiene constancia de que el levantamiento de columnas se produce el 17 de abril de 1872,[8] y es la primera logia que se coloca bajo dicho auspicio del GONE en la región, y con relación al resto del estado lo manifiesta el numeral de afiliación a la obediencia, que en el caso de la logia de Trubia le correspondió el número 75. 

A lo largo de su periplo existencial como taller sabemos que de logia simbólica pasó a ser una logia Capitular; [9] y en el tiempo que media entre los años 1880-1888 la logia había cambiado de obediencia, de ahí que en un momento dado se la encuentre bajo los auspicios del Gran Oriente de España, y con fecha del 23 de diciembre 1888 esté solicitando ser admitida en el Gran Oriente Nacional de España (Vizconde Ros).[10]

La logia sostiene un baile de pertenencias, muy similar al que se produce en el resto de las logias de la región, en cuanto a estar en una un en otra estructura masónica imperante en suelo español.

En cuanto a la documentación sobre su membresía a lo largo de casi veinte años, indicar que es muy escasa, tan solo se disponen de cuatro cuadros lógicos de logia, pertenecientes dos al año 1880, uno a 1882, y otro es de 1889. Analizando las fechas y algunos otros detalles como la datación de la creación de la logia y el estudio de los escasos cuadros lógicos de dicho taller, cabe preguntarse ¿De dónde provenían, al menos los fundadores, de esta primigenia logia El Trabajo?

Puesto que estamos ante una de las primeras logias en establecerse en la región, y siendo tan solo coetánea con la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (GOdF), no se percibe que hubiera posibles trasvases entre ambas, ya que sabemos que algunos miembros de la logia refundada del GOdF en Asturias, intentas recuperar sus grados para poder levantar un nuevo taller, pero ningún miembro de El Trabajo proviene o ha sido iniciado en la logia refundada del GODF en Asturias, por tanto, aquí se abre una gran incógnita ya que ignoramos quiénes y en dónde se iniciaron los primeros masones que compusieron el núcleo fundador de la logia El Trabajo.

A este respecto, hay una cita en el trabajo de Victoria Hidalgo Nieto sobre la Masonería en Asturias, en cuya tabla general de miembros de las logias asturianas, en concreto en lo referido a los masones Ramón y Luis Soler, donde la historiadora les cita a su vez como miembros de la logia denominada Concordia de Avilés, pero esta logia en principio fue más tardía, al menos en lo que respecta a Ramón Soler y a José Soler se les encuentra en un cuadro lógico de la logia avilesina Concordia en 1887, y en 1889 Ramón Soler (Prin) natural de Trubia y con 21 años, ocupa plaza en la logia El Trabajo con el grado de Compañero (2º) por tanto este no es uno de los iniciadores; y José Soler (Campomanes) ¿posible padre del anterior? de 44 años natural de Lérida, tiene el grado de Maestro Masón (3º) , datos de 1889, pero ambos no están en el cuadro de miembros de 1880. Por tanto no podían ser los iniciadores de la logia trubieca.

Tampoco se rastrea la posible presencia o cohabitación de los miembros de la logia El Trabajo, en el resto de las logias asturianas, salvo algunos como los Soler, y aquellos otros que como como grados capitulares del REAA, coparticipan en el Capítulo Vigilantes de Asturias.

Otro detalle que conocemos es que los primeros 23 miembros del cuadro lógico de 1880 fueron iniciados entre 1872 y 1873, y tan solo Manuel Tarrazo fue iniciado en 1877. ¿Quién fue el grupo iniciador?  Es la gran interrogante

Nombre Profano Simbólico Cargo Logia Cargo Profesión Años en que aparece
Alonso, Antonio Cellini 2º Vgte
2º Vgte
1876
1880
Ajustador 1876-1880
Alvarez, Celedonio Gambetta G.Templo
Orador
1880
1888
Ajustador 1880-18880-1890
Alvarez, Julio Maldonado Portaestandarte 1889 Tornero 1889-1890
Alvarez, Primo Raúl Arq. Decorador 1889 Torneo 1889-1890
Alzueta, Juan Lima G. Templo
2º Experto
1880
1888
Ajustador 1880-1888-1889
Casillas, Camilo Figueras Tornero 1889-1890
Casillas, Eladio Villacampa Dtor. Banquetes 1889 Cilindrero 1889-1890
Casillas, Saturnino Pelayo Tesorero 1888
1889
Ajustador 1880-1889-1890
Diaz, Basilio G. Bruno Tornero 1889-1890
Diaz, Fernando Torrijos G. Templo Externo 1889 Cilindrero 1889-1890
F. Gubieda, Celestino Amadeo Tornero 1889-1890
Fedriani, Servando Marx Venerable
Venerables Adjunto
1876
1880
Empleado 1876-1880-1888-1889
Fernández, Ricardo Julio Limosnero 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Fernández Peña, José Covadonga Delineante 1880
Fuertes, Valentín Riego Cilindrero 1889-1890
García, José Garibaldi Forjador 1890
Gastelu, Emilio Lincoln Archivero 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Gaztelu. Luis Guillén Delineante 1880
González, Agapito Prim Preparador 1889 Ajustador 1889-1890
Gonzalez, Apolinar Zamora Tornero 1889-1890
Gonzalez López, Luis Cristo Tornero 1890
Granda, Guillermo Epaminondas Secretario 1876 1876
Hevia, Herminio Apolonio Tornero 1889-1890
Iraola. Vicente Roque Barcia Arquitecto Decorador 1888 Ajustador 1880-1888-1890
Larrosa, Ciriaco Arquímedes 2º Vgte 1888 M. Ajustador 1888 (murió 1889)
Lera, Miguel de Sixto Cámara Orador 1876 Cirujano 1876-1880
Longoria, José Aramis Arquitecto Revisor 1889 Comerciante 1889-1890
López, Cenón Prim 1º Vgte
Secretario
1876
1880
Empleado 1876-1880
Lopez, Francisco Sócrates 1º Vgte
1º Vgte
1889
1890
Propietario 1888-1890
López, Ramón Castelar Venerable 1880 Comerciante 1880-1890 V. M. Honor
Miaja, Félix Zaragoza Secretario Adjunto
Secretario Guarda sellos
1880
1888
Ajustador 1880-1890
Miaja, Valentín Victor Hugo Arquitecto Revisor
Maestro Ceremonias
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Monuaga, Elías Mazzini Tesorero
1º Experto
1880
1888
Tornero 1880-1888-1890
Ortiz, Antonio Mozart Porta Estandartes 1888 Empleado 1888-1890
Pardo, Salustinao Iris Comerciante 1888-1890
Peláez, Cornelio Ruiz Zorrilla 2º Experto 1889 Industrial 1889-1890
Reguera, José Favila Orador Adjunto 1880 Tornero 1880
Rodriguez, Jesús Peral Tornero 1890
San Martin , Manuel Guzmán Tornero 1880
Sánchez , Andrés Marín Maestro Música 1880
Sánchez, Ramón Pierrad Guarda Templo interno
1º Experto
1888
1889
Ajustador 1888-1890
Soler, José Campomanes 1º Vgte
1º Vgte
1888-1890 Propietario 1889-1890
Soler, Ramón Prim Secretario Guarda Sellos 1889 Empleado 1889-1890
Soria, Luis Numancia 2º Diacono 1888 Empleado 1888-1890
Suarez, Facundo Juan Glez.Río Moldeador 1889-1890
Tamargo; Félix Cortés Tesorero 1880 Ajustador 1880
Tarrazo, Manuel Escalante Galileo Maestro Ceremonia
Orador
1888
1889
Empleado 1880-1888-1890
Vázquez, Antonio Padilla Limosnero Hospitalario 1889 Tornero 1889-1890
Vázquez, Facundo Cabrinety Limosnero Hospitalario
2º Vgte
1888
1889
Ajustador 1880-1888-1890
Vázquez, Ramón Jovellanos Guarda Templo 1889 Tornero 1889-1890
Vidal Costa, Ramón Mendez Núñez Venerable 1888
1889
Empleado 1888-1890
Virto, José Castaños Moldeador 1880
Zuazua, Ceferino Colón 1º Vgte 1880 Ajustador 1880-1888-1890
Zuazua, José Cervantes 1º Diacono 1888 Comerciante 1888-1890
Zuazua, Laureano Guzmán Orador 1880 Maestro Cilindros 1888-1890


[1] SUAREZ MENENDEZ, Roberto, Fabrica de Trubia 1794-1987 Historia y fabricación artística. Carreño, Asturias: Centro de Escultura de Candás. Museo Antón. Ayuntamiento de Carreño.1993
[2] ALVAREZ QUINTANA, Covadonga: «Nacimiento y evolución de la casa de empresa en la Fábrica Nacional de Armas de Trubia». Revista Liño nº 10, 1991, pp 125-150.
[3] http://www.euskomedia.org/aunamendi/62045.
[4] Op.cit, SUAREZ MENENDEZ. Roberto, Fabrica de Trubia... pp.62.
[5] CRESPO CARBONERO, Juan A. Democratización y Reforma social en Adolfo A. Buylla. Oviedo, Universidad de Oviedo.1998.
[6] CDMH. Masonería 739-A-18
[7] L mayoría de las logias de esta estructura (GONE 1868-1895 se articulan a partir de 1866-68, 25 en 1870; y otras tantas en 1781 y luego otras 14 en 1872, entre ellas El Trabajo. Luego este organismo contará con las logias asturianas: Luz Ovetense 1874; Nueva Luz en 1877, La Justicia, Fraternidad, Razón, y Antorcha Civilizadora en 1879 y Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en 1880 y Estrella Benéfica en 1882.
[8] En ese mismo año hubo una primera huelga general en Gijón que afectó a los obreros de la construcción y que se extendió a otros sectores, como los siderometalúrgicos.
[9] Carta de la Respetable Logia Capitular El Trabajo numero 235 dirigida al Gran Comendador Presidente del Supremo Consejo de Gran Oriente Nacional de España del 23 de diciembre de 1888.
[10] Op,cit, HIDALGO NIETO, Victoria. La Masonería en Asturias....Pp. 172, y FERRER BENIMELI, J.A. En su trabajo: Implantación de logias y distribución geográfico-histórica de la masonería española. «Masonería e la España del siglo XIX» 1987, pp.57-216. Indica que las logias asturianas bajo el GONE (Vizconde Ros) fueron con este numeral parte de dicha estructura, lo que no indica son las fechas): nº 32: Luz de Luarca, nº 39: El Trabajo; nº44: Juan González Río; nº 61: Amigos de la Naturaleza.

NOTA: Dentro de 15 días  La Logia El Trabajo,  y sus Altos Grados masónicos

Victor Guerra García
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