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16 enero 2019

MASONES SEFARDITAS EN ASTURIAS (I)

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Mucho se ha escrito sobre la raíz y presencia judaica en la masonería, lo cual se deja traslucir en leyendas, rituales, grados, y como no en la membresía, o sea en la presencia de notables judíos en la masonería, sin olvidar los problemas que hubo en diferentes épocas y logias sobre dichas pertenencias y su influencia.

Tema capital, además para los antimasones que han hecho de esta cuestión el martillo pilón de su juego contra la masonería.

Pero en este caso no entraré aquí a desarrollar estos complejos temas, bastante bien estudiados en Francia, sino de las posibles presencias, en este caso de sefarditas masones en Asturias.

En el seno de la masonería asturiana del siglo XIX, tal vez podemos identificar por su apellido a Manuel Toledo Benito, al cual encontramos en Llanes, aunque su nacimiento hay que situarlo en Madrid, de donde es originario.

Manuel Toledo, es un industrial con asentamiento en la villa llanisca, aunque en uno de los cuadros lógicos de miembros de la masonería asturiana de 1886 se le consigna con la profesión de telegrafista.

¿En realidad quién era Manuel Toledo? Un pequeño apunte sobre las imprentas y publicaciones llaniscas[i] nos da el perfil de este inquieto francmasón:

«Grande era la necesidad sentida, de establecer una nueva imprenta y un nuevo periódico, que diera a conocer a los naturales del partido judicial, residentes en América, cuanto aquí ocurriese, y comprendiéndolo así D. Manuel Toledo y Benito, natural de Madrid y vecino de la villa de Llanes, adquirió la maquinaria, tipos y útiles necesarios para llenar aquél vacío».
Bajo la mano de Manuel Toledo se funda por segunda vez el 28 de marzo de 1885, El Oriente de Asturias que ya había visto la luz por primera vez allá por el año 1868. En esta ocasión se constituye en una publicación semanal que tendrá una vida de ocho años, existencia nada desdeñable por aquél entonces.

Manuel Toledo, como Oficial de 1ª de Telegrafía debió pedir cierta excedencia para dedicarse a las labores de impresor, pues sabemos por el periódico El Telegrafista. Revista de Comunicaciones, editado en Madrid, y cuya noticia se da en el número 8 de 3 de abril de 1891 a Oviedo, o sea que había reingresado y había obtenido el destino en Oviedo.

Tal vez eso explique por qué nuestro francmasón vende no solo la cabecera del semanario sino también su maquinaria, será en el mes de diciembre de 1892. (año en precisamente recibe el grado 18º de Soberano Príncipe Rosacruz). Que está muy en consonancia con la labor desempeñada por Manuel “este grado se consagra al triunfo de la Sabiduría y la Ignorancia, al desarrollo máximo de la Fraternidad y la Libertad de la palabra, a la propaganda y educación del pueblo”.

Si superponemos esta encomienda con los objetivos del semanario, podremos comprobar la identidad de criterios que se estaban dando desde un claro matiz masónico, y que bien parece que el semanario por programa y objetivo: “Defender los intereses generales de la zona Oriental de Asturias: proponer las reformas y mejoras que fuesen posibles en la vida local, siempre que representarán los deseos de la opinión pública y persiguiesen el mejor éxito con elevación de miras”

Manuel Toledo trabaja masónicamente, primero bajo los auspicios de la Respetable logia Nueva Luz, en cuyo cuadro lógico lo encontramos con el grado de Compañero (2º).
Cuando esta logia sé disuelve, al igual que otros convecinos del oriente asturiano, Manuel se integra en la logia ovetense Juan González Río, donde le encontramos con el grado de Maestro Perfecto; (5º).

En el cuadro de honor de 1892 de dicha formación masónica aparece con el grado (18º) anteriormente comentado.

Pero como las imprentas de aquellos momentos, en ella no solo se imprimía como es el caso que nos ocupa el seminario del Oriente…, sino que trabajaba como impresor y cuya denominación del negocio respondía a su titular, como nos lo recuerda el Reglamento de la Sociedad Casino-Teatro de Llanes, editado en 1892, Imprenta de Manuel Toledo.

Utiliza como simbólico el nombre de Salmerón.

Indicar así mismo que esa misma columna de honor del taller, donde sólo hay cuatro personas, una de ellas es una joven de apenas 30 años, y que parece ser también de ascendencia sefardita: Eulalia Menéndez Vizcaíno, que posee el grado de Maestra Elegida de Los Nueve (9º) y que a su vez es una de las dos mujeres que tuvieron sitial de pleno derecho dentro de la francmasonería, pero de la cual se ignora prácticamente todo.

En la logia ovetense, Manuel Toledo alcanza el grado de Gran Elegido Caballero Kadosh (30º), grado que según el dominico Obispo dominico Martínez Vigil, era el grado capital para concluir que la masonería era una sociedad inmoral, antirreligiosa, antimonárquica y criminal, según explica en su sermón: «..A continuación su tercer capítulo describe la ceremonia de iniciación de un Caballero Kadosh, es decir , de un grado 30 y también de un explotador de los que existen , a su juicio, en la masonería, ceremonia que, dice, se realiza en cuatro cámaras distintas: “sepulcro, altar, areópago, y senado “, en las que se ha de superar diversas pruebas y prestar diversos juramentos. En la primera cámara, el masón jura odio y persecución a los Papas, desde San Pedro a León XIII y los que le sucedan, y a los reyes. En segunda, se renuevan el juramento anterior y jura trabajar por la emancipación humana y destruir la religión católica. En la tercera, ante los Jueces francos, realiza un juramento en el que se renuevan aún los odios y propósitos anteriores, después de haber firmado una profesión de fe masónica, que le compromete de por vida. Y así llegaremos a la cuarta en donde el masón jura guardar secreto sabiendo... que la menor “indiscreción le costará vida. En este momento le es revelado el verdadero secreto de la masonería.

Pero, ¿Cuál es el verdadero secreto? La respuesta no puede ser más simple y menos contundente: En las liturgias masónicas está representado por puntos suspensivos: no se escribe nunca, se transmite verbalmente, pero se comprende cual sea, por los ritos que se verifican después de esa manifestación»[ii]

El hermano Salmerón, debía ser ajeno a todas esas supersticiones pues se encuentra de forma muy activa en los cuadros de miembros activos de la citada logia de Oviedo en los períodos 1888-1889, 1892-1893.

Lo que nos he podido comprobar es si el divertido autor Manuel Toledo Benito, fue quien redactó un texto en 1926, que aparece en el libro de José D. Forgione  Ortografía intuitiva, el cual fue editado por Kapelusz en Buenos Aires en 1963.

Texto de Manuel Toledo:

Cuéntase de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo
Fulano

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. Mas a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; más no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano
El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era esta:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.

Fulano
Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió la autoridad. Esta consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito, objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:

-Señores: aquí se trata de cometer un fraude. El finado no ha testado y, por tanto, la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
“En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez ..., etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto”.
Conclusión: El uso de los signos de puntuación viene determinado por el sentido de las frases y es necesario usar los que en cada caso convengan y precisamente donde convengan.

Hasta aquí el famoso texto

Victor Guerra

[i]Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres”. de Manuel García Mijares. Edt. Oriente de Asturias, Llanes 1990
[ii] Extraído este punto del trabajo de Victoria Hidalgo. Como complemento puede leerse el estupendo trabajo de A de L. Frau y R. Arús. Diccionario Enciclopédico de la Masonería”. Sobre los grados filosóficos.

22 septiembre 2007

LA MASONERIA EN EL ORIENTE DE ASTURIAS


La comarca Oriental asturiana, durante los trabajos de investigación sobre la masonería y los masones astures del Oriente que abarcan tanto a los autóctonos como los de ultramar, ya me había aportado varias sorpresas.

Si bien la existencia de talleres masónicos en Asturias, tanto en el siglo XIX, como en el XX, no han traspasado la frontera de la Comarca de la Sidra, ello no era óbice para encontrar a miembros de la masonería asturiana en este ala oriental de Asturias.

Así fue como encontré a Manuel Toledo Benito. Francmasón con claro apellido de origen judío, el cual encontramos en Llanes, aunque su nacimiento hay que situarlo en Madrid, de donde era originario. Manuel Toledo era un industrial con asentamiento en la villa llanisca , aunque en uno de los cuadros lógicos de la logia de la que era miembro, en 1886, se le consigna con la profesión de telegrafista.

¿Pero en realidad quién era Manuel Toledo? Un pequeño apunte sobre las imprentas y publicaciones llaniscas[i] nos da un perfil de este inquieto francmasón:

“Grande era la necesidad sentida, de establecer una nueva imprenta y un nuevo periódico, que diera a conocer a los naturales del partido judicial, residentes en América, cuanto aquí ocurriese, y comprendiéndolo así D. Manuel Toledo y Benito, natural de Madrid y vecino de la villa de Llanes, adquirió la maquinaria, tipos y útiles necesarios para llenar aquél vacío.

Bajo la mano de Manuel Toledo, se funda por segunda vez el 28 de marzo de 1885 “ El Oriente de Asturias que ya había visto la luz por primera vez allá por el año 1868. En esta ocasión y de la mano de Manuel Toledo, se constituye en una publicación semanal que tendrá una vida, de ocho años, nada desdeñable por aquél entonces.

Al cabo de los cuales, nuestro francmasón vende no solo la cabecera del semanario sino también su maquinaria, es el mes de Diciembre de 1892. (año precisamente en el que recibe el grado 18º de Soberano Príncipe Rosacruz). Que está muy en consonancia con la labor desempeñada por Manuel “ éste grado se consagra al triunfo de la Sabiduría y la Ignorancia, al desarrollo máximo de la Fraternidad y la Libertad de la palabra, a la propaganda y educación del pueblo”. Si a su vez superponemos esta encomienda con los objetivos del semanario, podremos comprobar la identidad de criterios y que se estaban dando, desde un n claro matiz masónico:

Tenía el semanario por programa y objetivo
Defender los intereses generales de la zona Oriental de Asturias: proponer las reformas y mejoras que fuesen posibles en la vida local, siempre que representasen los deseos de la opinión pública y persiguiesen el mejor éxito con elevación de miras”

Manuel Toledo trabaja masónicamente, primero bajo los auspicios de la Respetable logia Nueva Luz en cuyo cuadro lógico lo encontramos con el grado de Compañero (2º). Cuando esta logia sé disuelve, al igual que otros convecinos del oriente asturiano, Manuel se integra en la logia Juan González Río, donde le encontramos con el grado de Maestro Perfecto; (5º); en el cuadro de honor de 1892 de dicha formación aparece con el grado (18º) anteriormente comentado.

Utiliza como simbólico el nombre de" Salmerón". En esa misma columna de honor del taller, donde sólo hay cuatro personas, una de ellas es una joven de apenas 30 años Eulalia Menéndez Vizcaíno, que posee el grado de Maestra Elegida de Los Nueve (9º) y que a su vez es una de las dos mujeres que tuvieron sitial de pleno derecho dentro de la francmasonería.

En el taller ovetense, Manuel Toledo alcanza el grado de Gran Elegido Caballero Kadosh (30º) que según el Obispo dominico Martínez Vigil, este era el grado capital para concluir que la masonería era una sociedad inmoral, antirreligiosa, antimonárquica y criminal, según explica en un famoso sermón en la Epifanía del Señor

El hermano “Salmerón” debía ser ajeno a todas esas supersticiones pues se encuentra de forma muy activa en los cuadros de miembros activos de la citada logia entre 1888-1893.

Pero el Concejo de Llanes, también aporta una curiosidad en este tipo de cuestiones, y es la presencia sobre 1925 de un grupo de teósofos que tienen casi todos su residencia en el Concejo: Modesto Álvarez –Laviada Rodríguez. de Naves; Ángel Sierra Carriles y Andrés Peláez Cueto ambos de Hontoria que eran miembros de un grupo que monta el viajante Rafael Velasco.

Y aporta también notables indianos como Manuel Cué, del cual siempre todo el mundo termina ignorando su membresía masónica que viene desde su estancia en Cuba, en cuyo país lo encontramos trabajando “su piedra bruta” en la logia “Los Girondinos nº 16” de Cuba en 1888, dicho taller estaba bajo los auspicios del Gran Oriente Español.

En el taller masónico empleaba el simbólico de Nemo” y su profesión en aquellos momentos era la de Hacendado, y su grado en masonería era de Caballero Rosacruz grado 18º, y su cargo en el seno del taller en 1888, era la de Orador .

Como de todo debe de haber como en botica, también la Comarca Oriental aporta su granito a la antimasonería, que podemos ver representada en un hijo de Cabrales, en la figura del Gran Inquisidor el Cardenal Inguanzo que lanza una pastoral contra las Sociedades Secretas en 1824 y se constituye en uno de sus máximos perseguidores.

La última noticia sorpresa que me ha deparado LLanes, se ha producido estos días con el hallazgo en el Archivo Municipal del LLanes, las Reales Células, también de 1824 de Fernando VII “por la cual se prohíben de nuevo y absolutamente para en lo sucesivo en los dominios de España e Indias todas las congregaciones de franc-masones, comuneros y otras sociedades secretas”

Y también el cruce de cartas de los escribanos reales dirigidas a las Intendencias de la Provincia de Asturias para hacer cumplir diversas ordenes acerca de la sociedad de los masones.

Ha sido una grata noticia, que me ha ahorrado un viaje a Madrid y encontrarme con un legajo, bien documentado e inventariado y que está recogido en el Catalogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español y que muy amablemente me dejó trabajar sobre él la bibliotecaria del Archivo llanisco Doña Carmen Acebo.

Esto es una pequeña mota que nos ofrece el Oriente asturiano, del cual no debemos olvidarnos.

Víctor Guerra
Miembro del centro de Estudios Históricos de la Masonería Española



[i] Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres”. de Manuel García Mijares. Edt. Oriente de As Asturias , Llanes 1990
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