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23 octubre 2018

La Santina, los Masones y algunas otras pesquisas…

La Santina, los Masones  y algunas otras pesquisas…
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Hace un tiempo, escribía sobre la visita de la jerarquía masónica del Grande Oriente de Español. (GOE) en el mes de junio de 1928 al Real Sitio de Covadonga, tras cuyas jornadas de debate interno realizadas en la sede de la Gran Logias Regional del Noroeste, sita en la calle la Playa de Gijón, se les agasajo a los delegados con un viaje por el oriente asturiano, que tuvo como estrella del periplo la visita al Real Sitio de Covadonga. Para que luego hablen de los masones.

Pero los masones, se puede decir que han estado relacionados más veces con el Santuario de Covadonga y la Santina. Una de ellas fue con motivo del famoso robo de la Santina, acaecido en 1936.

Con relación a este hecho se han venido publicando diversos artículos que han ido relatando a su libre albedrío el citado percance, y colocando a diversas figuras políticas y sociales de dicha época, en la tramoya del asunto.

El relato del robo, protección, o el exilio de la Santina.

Analicemos pues el tema del presumible robo de la Santina, del cual parece que hay varias versiones, aunque predomine una y es la que recoge sucintamente una copla popular entonada durante la guerra civil en Asturias: «La Virgen de Covadonga / ye pequeñina y galana / marchóse con Quintanilla / porque ye republicana».

Uno de esos relatos proviene de la mano de uno de los protagonistas: Antonio Ortega Fernandez de la Granda . El cual el 2 de julio de 1939, publicaba en la revista cubana Bohemia, un artículo que tituló: Así robé la Santina, dicho trabajo lo reprodujo el periódico gijonés El Comercio , años más tarde, el 22 febrero del 2016.

Indicar que Antonio Ortega Fernández de la Granda,[1] era doctor en Química y profesor de Ciencias Naturales. Ejerció de periodista y fue un activo militante de Izquierda Republicana, llegando en 1936 a formar parte del Gobierno republicano astur, con el cargo de Consejero de Prensa y Propaganda. Con referencia a Antonio Ortega se puede consultar la entrada sobre la saga familiar de este personaje, publicada en el blog de Acebedo.

Antonio Ortega, como activo militante de Izquierda Republicana, siempre tuvo mucha amistad con el expresidente de la República en el exilio: José Maldonado, reconocido francmasón, tanto en España como en el exilio. En el archivo que los albaceas del legado de D. José Maldonado, entregado por Antonio Masip, a las instituciones archivísticas asturianas, se encuentra un fajo de cartas entre Ortega y Maldonado, ya ubicados ambos en el exilio, el primero entre Cuba y Lima, y el segundo en Francia.

Antonio Ortega, cuyo entorno e inquietudes parecen llevar a que se le confunda con un preclaro masón, o como dirían algunos, con un masón sin mandil, pues este aparece en medio de muchos conciliábulos masónicos. En todo caso indicar que se le ha relacionado con la logia cubana Antonio Govin de Casablanca, Cuba, sin que esta noticia que adelanta en su libro Jorge Domingo Cuadriello,[2] no se sea confirmada por ningún otro investigador o publicación.

Antonio Ortega, en su artículo publicado en la revista Bohemia, escribe «La Virgen de Covadonga fue mandada a retirar de sus altares cuando la Basílica que no fue quemada y los hoteles próximos que no habían sido saqueados fueron transformados en hospitales de sangre e infecciosos. Una dama asturiana y roja cuyo nombre no doy, por razones fáciles de sospechar mandó guardar las imágenes de la Virgen y el Niño juntamente con sus vestidos. La imagen quedó guardada en casa de una buena mujer, socialista por más señas. […]

La Virgen estuvo en casa de esa buena mujer socialista hasta que el Departamento de Propaganda del Consejo de Asturias y León, del que fui consejero [ con 32 años ocupó la Secretaría General del Consejo Interprovincial de Asturias y León juntamente con la Consejería de Propaganda] creyó oportuno traerla a Gijón para exhibirla en el Ateneo Obrero, juntamente con otra serie de objetos religiosos cristos, aras, cuadros, etc. de indudable valor artístico. [...]

Hacia mediados de febrero de 1937 a veinticuatro kilómetros de la lucha la Virgen de Covadonga estuvo expuesta hasta primeros de marzo en los salones del Ateneo Obrero de Gijón. Fui yo, personalmente, a recogerla cerca de Covadonga. […] La envolví en una sábana y la llevé para Gijón. Durante el trayecto de Covadonga a Gijón, Juan, mi chófer … Desde los primeros días de marzo hasta fines de agosto de 1937, la Virgen de Covadonga continuó siendo huésped de honor del Departamento de Propaganda. A principios de septiembre, y después del incidente relatado, la saqué de allí para mejor resguardarse de los bombardeos […] más garantías a fin de pretender evitar que se transformara en escombros. Lo conseguí.¡»

Esta es la exposición que hace Antonio Ortega sobre el asunto, el cual se ha puesto de nuevo de relieve con el tema de los aniversarios que tienen como centro a Covadonga.
En este contexto hay como digo varias versiones de tal hecho.

Una de ellas es la que muestra el blog Historias de España, de Juan de Juan, que publicaba una entrada en Noviembre del 2008 titulada De cómo un anarquista salvó a la virgen, el cual recoge lo expuesto por Juan Antonio Cabezas, a su vez expresado e en su libro de memorias. Asturias. Catorce meses de Guerra Civil.

«Poco después de comenzada la guerra el gobierno de Madrid, consciente de que en la zona de Asturias había no pocas muestras de arte de gran valor y de lo proclives que podían ser a destruirlas las masas obreras, probablemente las más radicalizadas de España, nombró delegado de Bellas Artes en la provincia al escultor Goico Aguirre, con la orden de recoger cuantos libros y obras de arte pudieran estar en peligro de acabar en la hoguera o chocando contra la cabeza de un martillo. Con tal motivo, Aguirre montó en el pueblo de Cimadevilla una casa donde fue acopiando, un poco a mogollón, todo lo que pillaba, con la intención de clasificarlo más adelante. […] A este cálculo estratégico se debe, probablemente, la orden dictada por Indalecio Prieto, dirigida al delegado de Bellas Artes de Asturias. Se le ordenaba que tomase en su poder a la virgen de Covadonga y tomase las medidas pertinentes para depositar la imagen en la embajada española de París.

Según Cabezas, «Belarmino Tomás, era uno de los factótums de esa Asturias obrerista que ya se había alzado en golpe de Estado en octubre de 1934, le dio la instrucción a Aguirre de transportar la imagen desde el santuario de Covadonga hasta Gijón. No obstante, al llegar al santuario, el escultor se encontró con la cueva quemada y la catedral saqueada. Había llegado tarde.

La virgen, sin embargo, se había salvado, milagrosamente diría un católico, de la quema, y nunca mejor dicho. Goico- Aguirre entró en contacto en Oviedo con su amigo el doctor Clavería, el cual dirigía el principal hospital de campaña en el que hasta entonces había sido hotel Pelayo. Clavería era hombre creyente y de derechas, pero su pericia como cirujano había hecho que los milicianos lo respetasen. Amigo que era de la familia Aguirre, cuando el enviado le confesó su misión le informó de que la virgen había sido salvada del incendio por unas monjas que él mismo, el doctor Clavería, tenía escondidas en su casa, vestidas de civil […]

Aguirre contactó con las monjas y les conminó a que le diesen la talla. En sus memorias, Cabezas, se limita a informar que lloraron mucho al entregársela, pero eso hace sospechar que, tal vez, le pudo costar convencerlas de que lo hicieran. Así que Aguirre se marchó a Gijón con una imagen de madera, desposeída de todos sus oropeles, y la guardó en un armario del Ateneo gijonés. Con la ayuda de otro pintor amigo suyo, la trasladó después a la sede del Consejo de Asturias […]

Estaba en la reunión, siempre según este relato, un profesor anarquista, ya entonces provecto, llamado Eleuterio Quintanilla. […] El caso es que Quintanilla, entre temblores y vacilaciones, acabó ofreciéndose, y la propuesta se aceptó. Cabezas pone en los labios de Aguirre esta frase: «yo creo que le concedieron la salida en atención a su escasa salud y su excesivo miedo».

Los personajes y protagonistas

En este contexto, tenemos un nuevo actor en relación a poner a salvo a la Santina, y es este es: Faustino Goico-Aguirre. Nacido en Oviedo en 1906, fue un importante escultor y pintor Con la llegada de la guerra civil publicó para el periódico Avance una serie de dibujos y carteles llamando a la acción. En su momento fue nombrado por el gobierno republicano de Madrid: Delegado Provincial de Bellas Artes. Tras la caída del frente asturiano, Goico Aguirre fue detenido y condenado a muerte, lo cual le fue conmutado tras cinco años de prisión (1938-1943), tras ello se instalaría en Madrid hasta su fallecimiento en 1987.

O sea, que tenemos otro personaje relacionado con el tema de la Santina, aunque la cosa no acaba aquí ya que toda esta tramoya se nos cuela el guerrillero Manuel Sanchez Noriega. El Coritu, natural de Cangas de Onís, originario de Cangas de Onís, el cual se dice que salvó de la profanación a la Virgen de Covadonga, al guardarla en el "Hotel Pelayo" -que había sido reconvertido en hospital- hasta que la fueron a recoger». Este aspecto lo relata en Gijón en el retrovisor, el articulista Manuel Cimadevilla

Por su parte, dentro de este encuadre de publicaciones se encuentra un largo artículo publicado por Josefina Velasco Rozado, archivera-bibliotecaria de la Junta General del Principado, y publicado en la sección Tribuna del diario La Nueva España, con el sugestivo título de El anarquista y la Virgen. Eleuterio Quintanilla guardó en plena guerra la imagen de Covadonga[3].

En dicho artículo Josefina Velasco, solo aporta que el arquitecto de dicho traslado fue Eleuterio Quintanilla, pero la archivera parece escribir de oídas y parece tener poca inclinación a la contrastación, pues adjudica la Escuela Neutra como proyecto anarquista, cuando en realidad fue un proyecto promovido por las organizaciones obreras gijonesas, entre ellos las organizaciones libertarias, pero estas pronto pasaron del proyecto, y será la Gran Logia Regional del Noroeste quien se dedicará durante años a sostener tal actividad hasta que la guerra civil cerró las puertas de la Gran Logia Regional del Noroeste. Sus fuentes de información son Ramón Álvarez Palomo y su libro: Eleuterio Quintanilla. Vida y Obra del Maestro, y el trabajo de Silverio Cerra.

Según otro relato ya más reconstruido, es el que llevó adelante el sacerdote Silverio Cerra, este relata «que la Guerra Civil llegó a Covadonga el 6 de agosto de 1936, cuando jóvenes milicianos de Cangas de Onís accedieron al santuario al atardecer. A partir de ese momento, los miembros del cabildo fueron detenidos y encarcelados, y la basílica, las dependencias capitulares y la cueva fueron clausuradas.

A finales de septiembre se detecta que han sido robadas su corona de plata, la rosa de oro de su mano y las vestiduras de filigrana. Días después desaparece la imagen. Los robos se habían sucedido en Covadonga. La Basílica de Covadonga había sido utilizada como cinematógrafo y salón de baile, y el conjunto del real sitio como centro hospitalario. El hotel Pelayo sería clínica de infecciosos tifoideos. No se sabe quién, pero alguien había sacado la Santina de la cueva y la había escondido en un armario ropero de dicho hotel, donde era tutelada por Marina, hija de un mecánico de Covadonga, «Julio el de los ingleses», y responsable del departamento de lencería.

Detalla Silverio Cerra. Marina y su novio eran socialistas, lo que no impidió una estrecha vigilancia de la imagen. Ante el armario acude a rezar frecuentemente Ángeles López-Cuesta, esposa de Luis Laredo, médico y diputado de Izquierda Republicana, que residía en las casas de los canónigos, vivienda entonces para políticos de la República. Ángeles López-Cuesta era mujer piadosa y de las pocas personas que conocían el paradero de la Santina.

La suerte de la venerada imagen cambiará en diciembre de 1936, cuando se crea el Consejo Interprovincial de Asturias y León bajo Belarmino Tomás, y la Consejería de Sanidad -de la que dependía Covadonga- deja de estar dirigida por miembros de Izquierda Republicana, moderados, y pasa a Ramón Fernández Posada, de las Juventudes Libertarias. Será nombrado director de Covadonga Agapito González, fontanero de Las Caldas y presidente de las Juventudes Libertarias, quien expulsa del real sitio a Laredo y familia.

Ante este hecho, Ángeles López-Cuesta, temerosa por el destino de la Santina, manda aviso a Gijón al consejero de Propaganda, el profesor y escritor Antonio Ortega, conocido suyo. Ortega encarga al escultor Goico-Aguirre -Antonio Goicoechea Aguirre-[1] que recoja la imagen de Covadonga y la traslade a Gijón. Ortega y Goico-Aguirre se distinguieron durante la guerra civil por una decidida campaña de salvación del patrimonio artístico asturiano.

 Les amparaba una disposición de la Consejería de Instrucción Pública -regida por el comunista Juan Ambou- que prohibía la apropiación o destrucción de objetos artísticos. Dicha norma establecía «la concepción materialista del arte y la extensión de la cultura, hasta hoy monopolizada, a todo el pueblo». Goico-Aguirre viaja a Covadonga en un Ford negro. Recoge un gran paquete y lo lleva a Gijón, donde es guardado en un armario del Ateneo Obrero. Silverio Cerra juzga en este punto que no es cierta la historia de que Indalecio Prieto pidió el traslado de la Santina a la Embajada de París

En septiembre de 1937, Quintanilla sale en un barco inglés del puerto de Gijón, El Musel, con el cargamento de objetos artísticos de Asturias, Santander y parte de León. La intención era trasladarlo al territorio republicano, a Valencia, a través de Burdeos. Pero la Santina y otros objetos nunca llegarán a ese destino, sino que acabarán en la Embajada española de París».

Estos son los relatos y personajes que se dan en torno a este acontecimiento.

Presencia de Masones en este embrollo

Llegados a este punto, queda por saber ¿dónde demonios están los masones en todo este intríngulis? Que para unos fue un robo, para otro se trató de la protección del patrimonio artísticos, y para parte de los implicados, y en un tono metafórico, se puede hablar como que fue un exilio de la Santina.

Dentro de los relatos, las primeras datas de masones en esto este asunto, viene de la mano del matrimonio formado por Ángeles López Cuesta, hermana de Teodoro López Cuesta[4], que era uno francmasones los iniciados en la única logia que funcionó en Oviedo desde 1925 , la logia Arguelles, en la cual se inicia Teodoro en 1933, adoptando el nombre simbólico Pasteur, llegando a ser Venerable Maestro de la logia, precisamente en 1936.

Aunque a las autoridades policiales franquistas que le habían detenido o trasladado a Tineo, les cuenta que había dejado la Orden en 1934. Por tal membresía, o sea «ser francmasón; haber participado en los actos del Frente Popular; haber sido alcalde; intervenir en las actividades de propaganda marxista, y haber intentado crear un grupo de la Liga de los Derechos del Hombre en concomitancia con la masonería internacional y por tener dichos actos mucha más transcendencia, ...en esta región de Asturias donde es más violenta la realidad revolucionaria - las autoridades encargadas de la represión de la masonería ejecutan su sentencia: CONDENAMOS a la pena de muerte a Teodoro López Cuesta. Acuerdo aprobar y en su virtud comuníquese por telégrafo a la Asesoría Jurídica de la Secretaría General y suspéndase en tanto la ejecución de las penas de muerte. El Auditor de Guerra que firma en Coruña el 4 de Julio de 1937.»

La sentencia le sería conmutada por Cadena Perpetua, el 12 de noviembre de 1937. Y le llegaría el indulto el 8 de diciembre de ese mismo año, pues no en vano los Laredo y López Cuesta, eran una referencia de la burguesía ovetense, y es de suponer que removieran cielo y tierra para salvar a Luis Laredo, y no es un gratuidad indicar esto, pues será el propio Teodoro López Cuesta, (junior) el que llegó, pese a los antecedentes familiares, a Rector de la Universidad de Oviedo, y el mismo cuenta de cómo en plena postguerra fue consultado por Torcuato Fernández Miranda para la compra del Sanatorio Laredo, que pasó en justiprecio, cuando podía hacerse con dicho edificio por incautación, y además se hizo venir a Maria Ángeles López Cuesta, desde el exilio mexicano para realizar tal compra.

Pues eso, la hermana de Teodoro López Cuesta (senior),o sea la ferviente creyente no era otra que la poetisa María Ángeles, la cual estaba casada con Luis Laredo Vega[5] , miembro de la masonería asturiana y perteneciente al mismo taller que su cuñado Teodoro López Cuesta, la logia Argüelles. Luis Laredo fue elegido alcalde de Oviedo, tras la guerra civil se exilió en México donde fallecería en 1944. Tras lo cual Ángeles López Cuesta, que se había dio con su marido al exilio regresa a España.

Parte de la historia de la saga Laredo-Cuesta, y  parte de la de Antonio Ortega,  la cuenta Teodoro López Cuesta, hijo, el que fuera rector de la Universidad de Oviedo.[6]

Por tanto, la familia Laredo- Cuesta está metida de lleno en el tema del exilio de la Santina, ya que serán ellos los que se pondrán en contacto con sus amigos en el gobierno asturiano, no hay que olvidar que Laredo fue alcalde de Oviedo, y un activo miembro político y Maestro masón que comparte membresía y logia con su cuñado Teodoro López Cuesta, y en ese enclave es como se pone en marcha toda una operación para de este modo poner a salvo de vandalismos la imagen de la Santina.

Otro de los personajes que estuvo relacionado con el tema fue Antonio Ortega, el masón sin mandil, al que Cuadriello le vincula con una logia cubana, de este personaje, ya hemos contado un poco su historia, pero quien se hacer realmente cargo de la imagen y la saca de España es Eleuterio Quintanilla,

Pese al desprecio que le manifiesta el escritor y periodista Juan Antonio Cabezas, por boca de Goico-Aguirre, al que personalmente percibo como muy quemado por toda la situación, y no me extrañaría nada que gran parte de su conmutación de penal, le llegase a Goico-Aguirre de la mano de sus declaraciones, si es que tuvo tanta participación en el traslado de la Santina y actos de presentación de la Santina en Gijón, como dice.

Pero volviendo al maestro Eleuterio Quintanilla, quien primero da la primera noticia sobre tal acontecer es el libertario Ramón Álvarez Palomo, que lo hace en el libro ya citado, y editado en México. En la página 395 , dice que se «conservan los oficios de la Consejería de Instrucción Pública notificando su designación , así como el correspondiente pasaporte firmado por el Delegado del Gobierno, Belarmino Tomás…».

En este corto relato no aparecen el resto de los personajes relacionados con la Santina y de los cuales nos hablan los otros relatos, salvo de la figura de Belarmino Tomás.

El papel jugado por Eleuterio Quintanilla, fue importante, y no consistió como dice Goico-Aguirre, parafraseado por Juan Antonio Cabezas en base a «las ganas de escapar de aquella Asturias en Guerra eran compartidas por todos los presentes, que, si hubiera dependido únicamente de su voluntad, hubieran puesto pies en polvorosa, con o sin virgen al hombro. Por fin alguien se despojó de la vergüenza y, entre titubeos, alegó que su estado de salud y su avanzada edad lo hacían inservible para la lucha y, por ello, resultaba un buen candidato. El orador fue Eleuterio Quintanilla, profesor y teórico anarquista, miembro de la CNT local de Gijón» [1].

Tal exposición es  remachada por un periodista amigo de Juan Antonio Cabezas: Ovidio Gondi[7] que lo hace mediante esta frase: comentó con ironía a los pocos días: «La Virgen de Covadonga llega a París en el equipaje del teórico y santón anarcosindicalista, que no piensa volver. Puede decirse que él salvó a la Virgen y, a la recíproca, la Virgen lo salvó a él».

A este respecto indicar que anarquista Eleuterio Quintanilla, o sea el francmasón Floreal , enrolado en la filas masónicas desde los comienzos en el primer tercio del siglo XX, tenía el encargo como responsable del tesoro Artístico de Asturias y Santander de poner a salvo unas 122 cajas con múltiples  tesoros[2]. Con el partió en el buque Mydol London,[8] el 24 de septiembre de 1937 hacia La Rochelle supongo que la idea era que desde el puerto francés se realiza el clásico periplo hacia  Barcelona y luego a Valencia, que es el que hace Quintanilla, que según algunas fuentes, deja a su familia en Barcelona y él se va  a entregar el tesoro artístico.[9].

Pero eso no fue tan así, nuevas investigaciones sobre el patrimonio artístico procedentes de Cantabria, los cuales parecen estar más interesados que nosotros en este episodio, han buceado en los archivos, y nos indican que  las cajas fueron incautadas a la llegada del puerto francés, ya que parece que no había salvoconductos para estas misteriosas cajas, ni los llevadores de tal tesoro estaban debidamente documentados, salvo como evacuados y no podían deshacerse las órdenes de evacuación que les llevaría a Barcelona, al menos para los franceses estaba claro, las cajas quedaban incautadas y los evacuados se iban para Barcelona.

El posible periplo del tesoro quedaba en manos de los franceses[3], para enfado de Eleuterio Quintanilla y de sus compañeros, pues no fue él solo quien afrentó tal aventura, aunque era el presidente de una comisión que conformaron entre otros Miguel Morán del Val, Angel Vela Zanetti (hermano del pintor leonés)[2], Alejandro del Val, y Victorio Nicolás del Prado. La responsabilidad de Quintanilla queda rescindida, ya que por un lado tienen la «prohibición absoluta de descender en ninguna estación intermedia camino de Barcelona» y por otro lado Eleuterio indica que «la responsabilidad no era nuestra y sí de las autoridades de Asturias».

Aunque Miguel Morán sí se fue del tren y huyó a Burdeos a poner en aviso al cónsul español en dicha ciudad, el periplo de las cajas, al menos de las 107 de Cantabria, pues nada se dice del resto quedan envueltas en un complicado proceso de reclamaciones, que terminarán ante la Corte de Apelación de Rouen, que fue quien finalmente el 30 de noviembre de 1937 levantará el embargo siendo trasladadas directamente a la embajada de España en París.

Sin embargo las cosas no parece que fueran tan claras, puesto que Eleuterio Quintanilla, pese a que Miguel Morán se fue camino de Burdeos, algunas cajas unas 72, si que llegaron a Valencia, pues hay un documento de la Comisaría General del Servicio de Recuperación Artística, fecha el 14 de de octubre de 1940, en que se hace mención de estas cajas que estaban depositadas en el Museo de Pintura de Valencia, lo que no sabemos es si fueron traídas por Eleuterio y sus comisionados, o fueron enviadas posteriormente desde el levantamiento del embargo en Rouen. Ese es el misterio. (Patrimonio destruido de Cantabria).

Cabe pensar también que las reclamaciones que había y que paralizaron el desembarco era sobre los bienes cántabros, y pudiera ser que los astures llevaran sus papeles en regla y pudieran llevarse sus tesoros a Valencia. 

A este periplo[10], luego Quintanilla sumó otra misión ya que poco después dirige el Consejo Nacional de la Infancia Evacuada (CNIE)[11] dependiente del Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad, del que es titular otro personaje como es Segundo Blanco. Barcelona, será ciudad que dejará atrás ya en febrero de 1939, camino de un definitivo exilio, con la misión de custodiar un grupo de niños huérfanos acogidos en Canteleu (Francia).[12]

Amén de que sabían de antemano, que su vida corría peligro y que ellos no tenían monedas de cambio, como parece que tuvo Goico-Aguirre, que tras la conmutación de su pena de muerte se establece en Madrid y triunfa como pintor y escultor, pese a las implicaciones políticas y la cartelería realizada.

Por menos, otros fueron fusilados.¡

Uno de los personajes que también aparece en esta densa trama, es la figura de Belarmino Tomás, con el cual también se ha especulado con su posible membresía masónica.

Estas atribuciones provienen sobre todo del campo antimasónico, y fue Ferrari Biloch quien de él dijo esto «Por otra, se entregan sin reservas a las tácticas revolucionarias al lado de comunistas y , no siempre de la CNT. No obstante, hay conexiones entre las dos tácticas, pues hay numerosos masones en la preparación de la revolución de Asturias en octubre del 34, cuyo principal líder era el masón Belarmino Tomás[...]. Lo más curioso de aquellos bandos en los que se mezclaba lo republicano, lo marxista, lo masónico y lo separatista, es que en el famoso Octubre rojo e independentista de 1934, había masones dirigiendo la revolución y el secesionismo».

También así lo calificaba no hace mucho el sindicalista minero de ascendencia socialista: Antón Saavedra «de cínico masón Belarmino Tomas en su discurso de investidura como presidente de aquellos que su hermano de logia, el presidente del Gobierno de España Manuel Azaña, llegó a calificar de forma despectiva como el Gobiernin».[13]

En fín valga para notas históricas estos apuntes de como la Santina, anduvo por manos masonas, unas cuantas veces y observemos como se reconstruye todo un episodio mediante bastantes mitificaciones interesadas de una mujer católico y conservadora, obviando que era de familia socialista y esposa y hermana de masones, que la mayoría eran gente de una importante actividad política republicana,  alejados en general del frente populismo,  y obviando algunas notorias membresias.

Victor Guerra. 
Historiador de la masonería asturiana

[1] ORTEGA FERNANDEZ, Antonio (Gijón, Asturias, 1903 – Caracas, Venezuela, 1970). Fue director del periódico local Avance. Tras el inicio de la guerra civil fue nombrado consejero de propaganda del Consejo de Asturias, como representante del partido de Izquierda Republicana. Posteriormente fue designado delegado del Ministerio de Instrucción Pública en la Junta de Beneficencia de Asturias, e integró el Comisariado General del Ejército de Tierra. A fines de 1937 pasó a Barcelona donde ejerció como catedrático en el Instituto Maragall. Al finalizar la contienda marchó a Francia y después a Cuba donde permaneció hasta principios de los años sesenta. En Cuba fue jefe de información de la revista Bohemia. Formó parte de la Primera reunión de Profesores Universitarios Españoles Emigrados, efectuada en La Habana en septiembre de 1943. Obtuvo varios premios periodísticos y literarios.
[2] Españoles en Cuba en el siglo XX. Editorial Renacimiento. 2014
[3] https://www.lne.es/opinion/2018/07/24/anarquista-virgen/2322762.html
[4] https://www.asturmason.net/search/label/Teodoro%20L%C3%B3pez%20Cuesta
[5] Ficha de encausado de Luis Laredo Vega" Archivo: Centro Documental de la Memoria Histórica Signatura: TERMC, FICHERO,77,2715166
[6] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sesenta-anos-despues-el-exilio-literario-asturiano-de-1939-actas-del-congreso-internacional-celebrado-en-la-universidad-de-oviedo-20-21-y-22-de-octubre-de-1999--0/html/ff960ef0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_44.html
[7] Exiliado en México, donde llegó a bordo del Sinaia en junio de 1939. Fue director de España día a día, trabajó en las revistas Así y Orbe y desde 1942 fue redactor jefe de Tiempo. En 1945 se trasladó a Nueva York, donde trabajó en la revista Norte, en la agencia de noticias holandesa Aneta y tradujo al castellano películas de la Metro Goldwyn Mayer. Además, por medio de la American Literary Agency enviaba sus crónicas a más de setenta periódicos latinoamericanos, firmándolas con el seudónimo «J. Pumarabín». Al proclamarse el Estado de Israel pasó a formar parte, como asesor en asuntos hispanoamericanos, de la misión de ese país en las Naciones Unidas, cargo que desempeñó durante doce años. Regresó a México en 1961 incorporándose a la revista Tiempo donde, hasta 1982 fue jefe de redacción y posteriormente subdirector general. Colaboró también en el suplemento cultural de El Sol de México y en El Universal. Falleció en dicho país en 1992.
[8] https://benitosacalugarodriguez.blogspot.com/2013/11/crucero-almirante-cervera-partes-de.html
[9] Sobre este hecho no hay confirmación. La Virgen de Covadonga fue guardada en la Embajada española de París y, cuando el nuevo régimen toma posesión de ella, es devuelta a Asturias en un acto de propaganda típicamente franquista, donde religión y política van de la mano. Eleuterio Quintanilla Sotura insiste en que su padre fue a Valencia. «Mi padre nos dejó en Barcelona y se marchó a Valencia, a entregar el tesoro. A Valencia». Sin embargo, el Mydol será detenido en el puerto francés de El Havre el 30 de septiembre de 1937 y sus bienes objeto de reclamación jurídica. En todo caso, es interesante leer el trabajo de los investigadores M. Angel Arambiru-Zabala Higuera, Celestino Losada varea y Rebeca Saavedra Arias Patrimonio destruido de Cantabria, donde recogen de forma pormenorizada los avatares de este traslado que llevaba adelante Quintanilla, y muestran también las contradicciones y puntos oscuros,que aquí relato y que son sus notas de trabajo e investigación.
[10] https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/2430/TesisRSA.pdf?sequence=1
[11] El CNIE se creó por OM del 24 de agosto de 1937. Asume competencias de organización, dirección, régimen pedagógico y sostenimiento de residencias para niños tanto en España como en otros países, así como la inspección de establecimientos de este tipo ya sean oficiales o particulares.
[12]https://www.equintanilla.com/documentos/80_anos/evacuacion_testimonios/06_eleuterio_quintanilla_sotura.pdf
[13] https://antonsaavedra.wordpress.com/2011/06/28/huida-del-consejo-soberano-de-asturias-y-leon-xxvi/

[1] Había sido designado como representante de la Consejería de Cultura de Asturias.
[2] Eran 107 cajas procedentes de Cantabria, 15 de Asturias y 2 del pintor Vasco Medina.
[3] A este respecto hay telegramas cruzados entre Miguel Morán y quien fuera Subsecretario de Instrucción Pública en funciones, Wenceslao Roces, y existe una protesta el 6 de octubre del Embajador de España en parís Angel Ossorio ante el Ministerio de Negocios Extranjeros por el citado embargo decretado por las autoridades francesas que habían hecho en el Mydol, y según le refería este al Ministro de Estado José Giral, (notorio masón).

[1] En un telegrama fechado el 25 de junio de 1937, el Consejero de Instrucción Pública de Asturias a petición de Belarmino Tomás a la sazón Delegado del Gobierno en Gijón, le comunica quienes están al frente de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico de Asturias: Vicente Huici Miranda (Bibliotecario del Instituto de Gijón, José Moran Diaz, escultor y profesor, Julian Fernández, bibliotecario del Ateneo de León, y el propio Goico-Aguirre.
[2][2] A Zanetti se le relaciona con la masonería, debido a sus trabajos murales, durante su exilio en una logia de Santo Domingo.http://antiguoconventomercedario.blogspot.com/2009/01/murales-del-artista-espanol-jose-vela.html
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