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24 abril 2019

PRENSA Y PERIODISTAS EN LA MASONERÍA ASTURIANA (1ª Entrega)


 
Continuando con el nivel de aportaciones historiográficas sobre la historia de la masonería asturiana, hace unos día cerraba la correspondiente a la de los fotógrafos, litógrafos y otras profesiones gráficas que se dieron en el seno de la masonería astur tanto del siglo XIX como del XX, hoy traigo a colación un capitulo que está dentro de la Historia de la Masonería gijonesa del siglo XIX como de XX. 

Se trata de la prensa masónica, y del papel jugado por los diferentes masones  tanto en la prensa propia, como el que jugaron como masones en la llamada prensa "profana" , en la cual se denotan abundantes presencias.

Les dejo con el aporte 

Los francmasonería como institución no ha tenido a lo largo de su historia en Asturias una excesiva presencia en los medios de comunicación, los periódicos o revistas propias han sido escasas y, las colaboraciones periodísticas en otros medios a través de manifiestos o documentos similares tampoco han sido abundantes.

 Esa falta de medios de expresión viene explicada en parte por el control inquisitorial que la Iglesia y, los poderes políticos conservadores desarrollaron durante mucho tiempo en el seno de la sociedad asturiana, lo que dificultaba cualquier labor de difusión masónica[1].
Téngase en cuenta que por ejemplo en Oviedo el Obispo Martínez Vigil en marzo de 1897 realiza un decreto con estas características:
 “Prohíbanse también las obras que establecen que el duelo, el suicidio o el divorcio son lícitos, que tratan de las sectas masónicas u otras sociedades del mismo género, y pretenden que son útiles y no funestas a la iglesia y a la sociedad, y las que sostienen errores condenados por la Sede Apostólica[2]

El Decreto del 23 de octubre de 1868 de Sagasta, Ministro de la Gobernación y, reafirmado por la Constitución de 1869 que serán los elementos que institucionalicen la libertad de pensamiento y su libre expresión oral y ello permitirá un gran desarrollo de la prensa regional que se consolidará durante la Restauración, donde la prensa de opinión y la surgida de los partidos políticos conoció un gran auge.

Estos decretos tendrán luego ciertas restricciones, pero aún así,  ello va a suponer una apertura de todo el cauce de expresión del cuerpo intelectual y político del momento.

La Orden masónica en un primer momento no parecía, dada su peculiar idiosincrasia y discreción, muy proclive a una labor publicista, ni a una a la labor proselitista a través de la prensa y, menos en las circunstancias temporales en que nos estamos refiriendo, a excepción de aquella que se expresaba en los órganos oficiales recogida en diversos Boletines, que tenían más un carácter informativo que doctrinal, de ahí que estuvieran constituidos como nexos de unión entre las logias, capítulos y los distintos organismos superiores de las Obediencia, contribuyendo a dar cuerpo y forma al sentido de pertenencia a una Obediencia, a la vez que marcaban las pautas del debate interno y las diferencias con el resto de las Obediencias. Ese es pues el ámbito en que se van a mover dichas publicaciones que además no van a ser de carácter regional sino que estaban en su mayoría radicadas en los valles donde se asentaba el Consejo de la Orden.

En Asturias la situación sociopolítica colaboró para que la la prensa masónica en nuestra región fuera más bien exigua si cabe, arrojando este saldo: un solo periódico en el siglo XIX, y  dos publicaciones en el primer tercio del siglo XX, que tienen como cara que tienen como característica común entre todos ellos, el haber sido publicaciones de muy corta vida.

Esa necesidad de salir del anonimato que se registró en algunos momentos,  fue más bien fruto de las circunstancias externas, como podían ser los ataques que se prodigaban desde distintos púlpitos y, también por la presión que había con la puesta en marcha de las ligas antimasónicas, lo que obligó a distintos colectivos masónicos a generar una prensa propia, fundamentada en dos objetivos:
1º/ Que les sirviera de ariete contra las ligas antimasónicas que los “cogolludos” les estaban orquestando.
2º/ Poder salir del estrecho cíngulo del secretismo al que estaban sujetos los miembros de la Orden y, que en parte les impedía dar a conocer las propuestas que la masonería aportaba ante la situación social y política del momento.

Esa circunstancia también se conjuga con una membresía de alto nivel económico y con un bagaje cultural que se va a dar en las logias ovetenses del siglo XIX, compuesta en una buena parte por una burguesía progresista de empleados, abogados, y catedráticos como: Fermín Canella, Braulio Vigón, Collar del Peso, Vega Isla, Inocencio Sela, Alarcón Jimeno, habituados todos ellos al mundo de la escritura y la prensa, que van a buscar otros cauces de expresión fuera de los “raquíticos” boletines oficiales de las Obediencias.

Este abundante caudal de recursos humanos de extensa formación, capaz de afrontar los retos que desde los estamentos católicos se les estaban planteando van a entrar en el mundo del periodismo bajo un amplio espectro de vinculaciones, como colaboradores, propietarios de periódicos, periodistas profesionales etc.

 Aunque no todos esos recursos se van a lanzar a una campaña a pecho descubierto sino que muchos de ellos van a  escribir en diversos periódicos o revistas de la época, de muy distinta tendencia y, no siempre de una forma concordante con los presupuestos masónicos de la Obediencia a la que pertenecían pero sin que ello les presuponga dar a conocer su condición masónica, o dar a conocer temas internos o ser divulgadores de las posibles directrices masónicas, si es que las había .

Podemos afirmar que las colaboraciones periodísticas entroncan más bien con la filosofía de la cual bebe la masonería, como es el krausismo personificado en la Institución Libre de Enseñanza y, por tanto el tono de esas colaboraciones van a estar en la línea de una apuesta social por la educación, o la mejora social y laboral y, la divulgación antropológica. Algunos de los masones incardinados en la política van a emprender aventuras periodísticas importantes en dicha época y, sin embargo en esos medios que dirigen o coordinan tampoco se ve de forma clara esa tarea difusora de las ideas masónicas al menos de una forma clara.

Cierto es que no se ha abordado un estudio cuantitativo de las distintas colaboraciones periodísticas de los masones asturianos y, tampoco se ha hecho un análisis profundo de sus contenidos y, menos desde la perspectiva del metalenguaje, de cara a rastrear en ellos, la existencia de un mensaje transmisor de la “esencia masónica”.

Ello necesitaría de un examen crítico y profundo, cuestión compleja y ardua, que sobrepasa los límites de este trabajo; metiéndonos a su vez, en el complejo nudo gordiano del que ya Aldo .A Mola en su artículo sobre “Prensa masónica, liberal y anticlerical” nos adelanta:
“Debemos preguntarnos si todos los colaboradores de las revistas que analizamos fueron masones, y en caso afirmativo, si sus artículos respondían a las directivas de la Orden,( y en particular, a directivas de las que los interesados y sus lectores eran conocedores y a su respecto, estaban de acuerdo) o se trataba de elaboraciones subjetivas, dictadas por la creatividad individual, sin tener en cuenta “planes” o, cuando menos, una orientación o programa, en cierta forma discutido, aprobado, promovido, y traducido precisamente, en estos o aquellos artículos”. :[3]
 Aún así y con todo, la actividad de los masones asturianos del siglo XIX, aparte claro está, del trabajo interior y personal de labrar su propia piedra y, el abordaje de diversos proyectos de beneficencia que les son propios, podemos que su grado de influencia va a ver tener muy poco reflejo en la sociedad asturiana que se pueda reconocer a través de la prensa, y tal como explica Luis P. Martín, tal vez esa incapacidad de emisión es muy posible que tenga este origen:

“La dificultad que entrañaba a los masones definir la masonería, les obligaba incluso a definirla por negación y esto demuestra una instrucción masónica insuficiente o tendenciosa, aunque , no obstante algunos miembros de la Institución son capaces de ofrecer una visión más conforme y concisa [...] aborda la cuestión de la religión y nos dice que la masonería no es una religión, ni una secta, ni un partido político; que es una asociación fundada en el libre examen y que ni impone ninguna creencia religiosa”[4]

 A este respecto hay constancia de una acción más publicitaria y proclive a la participación política de carácter republicano y que proviene de la logia Luz Ovetense, que va a poner en la calle en 1886 [5], una publicación semanal que se denominará “La VerdadSeminario Democrático, a través de cuyas páginas habrá un continuo llamamiento a la unidad republicana y masona, dando a conocer tanto la vida republicana zorrillista en la que se encarnaban parte de los masones ovetenses, como una buena parte también de la vida interna de las logias ovetenses.

En los talleres gijoneses (que llegan a la suma total de ocho formaciones masónicas entre 1850 y 1898),[6] les pasa algo parecido, aunque estos últimos no sienten en principio la necesidad de sacar a la luz un medio de expresión que diera a conocer sus ideales o propuestas y, la confirmación a ésta aseveración, es que dado el componente profesional, cultural y económico de las logias de aquellos momentos, hubiera sido fácil poner en la calle un medio de expresión a pesar de las trabas legislativas y de censura (que las había), al igual modo que lo habían hecho algunos miembros de la masonería, que en función de sus intereses ideológicos y partidistas, como era el caso del francmasón Apolinar Menéndez Acebal que editaba un periódico republicano La Aurora.

Los distintos publicistas y escritores masones encuadrados en las logias gijonesas, tienen cabida en los diferentes medios de expresión que se dan dentro fuera de la región, aunque no con tanta proliferación como sus hermanos los ovetenses, que copan buena parte del mundo periodístico. Aunque en general siguen tanto ovetenses como gijoneses  la misma pauta de comportamiento no abordar o realizar tareas de difusión, ni de una defensa abierta frente a los ataques, al menos de una forma individual sobre la francmasonería.

Aún con dicha situación dentro de las logias gijonesas del XIX, se recoge la presencia de un periodista, concretamente de Nicolás Antonio Peña Pintado, natural de Oviedo, que se encuadra dentro de la singular logia Perla del Cantábrico (logia de la cual se habla en el capítulo Masonería y Milicia), que trabajaba en los valles de Gijón. En dicho taller Peña Pintado ejerce en el curso masónico de 1891 de Orador, y responde al simbólico de Aristogiton, ostentando en aquel momento el grado de Maestro Masón (3º)

 De las pocas noticias escritas que nos han llegado de este periodista, está un pequeño discurso que realizó en el acto de instalación del taller en el cual habló a sus hermanos masones sobre el “concepto de masonería y la ineficacia en todas la épocas de las religiones positivas, puesto que ni antes ni ahora han podido cumplir el fin para que fueron creadas”[7]

Otro de los publicistas gijoneses y miembros de la masonería del siglo XIX, es Apolinar Menéndez Acebal, que colaboró en diversos periódicos democráticos: La República Española (1869)[8] de Gijón; El Eco de Asturias (1877) de Oviedo y, en la Ilustración Gallega y Asturiana (1880-1) de Madrid. Así mismo fundó y dirigió su propio semanario de carácter republicano titulado La Aurora”, y también el Municipio.

Apolinar Menéndez se encuentra en los cuadros lógicos de dos talleres: La Razón en 1878, y más tarde se convertirá en el Venerable de la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1886) durante el curso masónico de 1879-1880.

Así mismo dentro de las logias gijonesas, hay distintos hiramitas relacionados con el sector de las artes gráficas, como el impresor Vicente González Palermo, adscrito al primer taller gijonés: Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854) donde ejercía de Guarda Sellos. Nacido en Oviedo en diciembre de 1821y residía en la Plaza Mayor n1 5  de Gijón.
También estaban el tipógrafo Francisco Díaz y el cajista Agapito Llames Umaña; amén de los dibujantes Emilio Schmidt, y Antonio Ángel todos ellos miembros del último taller gijonés del siglo XIX, la logia Amigos de la Humanidad, formación que ya hemos vista implicada en varios temas como la dignificación de cementerios, o la enconada lucha que mantuvieron ante el elemento clerical de la ciudad.

Como conclusión, podemos decir que dentro de los masones que salen a la palestra pública, concretamente en los periódicos, principal medio de expresión de la vanguardia liberal del siglo XIX y, sin entrar en un análisis minucioso de sus escritos, en líneas generales no se registra un afán proselitista, ni parece  existir una mentalidad de querer atrincherarse en una  defensa a toda ultranza  de la Orden, que es lo que  parecería normal  frente a los ataques que ésta recibe, que son muchos y abundantes.

Realizado un somero análisis, se puede comprobar que son escasas las referencias bibliográficas sobre la masonería tanto en artículos  como en  folletos, salvo el caso aislado del periódico antes mencionado editado por la logia Luz Ovetense, [9]

la prensa y los masones en el siglo XX.

El siglo XX, en su primer tercio  arroja un panorama distinto, habrá una mayor vinculación de los masones con el mundo de la prensa, ocupando diversas posiciones, desde la propiedad, a las tareas de dirección o redacción y,  a diferencia de lo que sucedía en el siglo anterior,  algunos de ellos dejaran al descubierto su condición de francmasones, bien por su posición como  directores o redactores de los distintos periódicos masónicos o paramasónicos, o bien como una opción personal en la cual se encuentran: Avelino González García, o Isaac Pacheco, que pueden ser claros ejemplos de lo que se expone.

Al producirse la atomización de talleres masónicos en Gijón,  en torno a la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste (que se consigue tras no pocos esfuerzos), será en estos valles donde concentren también su labor profesional y social los diversos hiramitas. que la componen  y,  que se  nuclearan  alrededor de otras publicaciones que en esta ocasión van a cubrir un mayor espectro sociopolítico que  va desde el órgano oficial del socialismo: El Avance, al diario confederal del sindicato “CNT”.

Aunque en este siglo la masonería no tendrá un medio oficial en Asturias, al margen de los intentos que luego referiré, habrá un medio que  oficiará como órgano extraoficial de la masonería y será   El Noroeste,  periódico reformista en el cual encontremos continuas referencias, sobre los  distinguidos masones que actuaban en la vida pública y, sobre las actividades o actuaciones de las logias. Constituyéndose en una prensa paramasónica (publicaciones que, sin ser órganos oficiales de logias y de obediencias, sus directores o redactores eran, masones, o aquellas otras publicaciones que desde sus columnas se sintonizaba ideológicamente con los planteamientos de los hermanos masones)[10] claramente diferenciada de otra estrictamente masónica. En realidad la prensa paramasónica es difícil de precisar y determinar. Nos faltan estudios; aún así podemos considerar que toda prensa republicana lo era.

Dentro de las logias jovellanistas, de siglo XX,  se encuentra una amplia nómina de periodistas: Fernando García Vela, Pedro González Blanco, José María Suárez, Avelino González García, Valentín Ochoa; José Díaz Fernández; Juan Menéndez Arranz; Benigno Fernández Martínez, etc.

Existen otros periodistas masones, que no se han traído hasta éstas páginas por estar en un ámbito geográfico distinto al gijonés, como es el caso del periodista del periódico Avance: Jesús de la Vallina, natural de Oviedo y miembro de una logia ovetense; o el de Valentín Ochoa y Francisco Caramés Riopedre, miembros el primero de la logia Riego y, el segundo vinculado documentalmente a la Argüelles, los cuales desarrollan sus periplos periodísticos y literarios en la cuenca del Nalón; paralelamente lo mismo hacía en la cuenca del Caudal el francmasón del triángulo Costa: Cándido Barbón, que sacaba a la calle El Despertar de Turón.[11]

Víctor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana




[1] En aquellos momentos la Iglesia había sacado las encíclicas “Qui Pluribius” Pío IX, y León XIII. Humanun Genus” en 1884.
[2] Martínez Vigil; Obispo:. Prohibición y Censura de Libros, capítulo V , apartado 14. 
[3] Dicho trabajo se encuentra en el libro “Masonería y Periodismo en la España Contemporánea” Prensa Universitaria.
[4] Martín, P. Luis: La Masonería en Castilla y León. Diputación Prov. De Salamanca. 1996 . pag 248.
[5][5] Álvarez Lázaro, Pedro: En su libro “La Masonería , escuela de formación del ciudadano” hace referencia en la parte documental a diversos números: 16 de junio; 7 de julio; 25 de agosto; 8 de septiembre; 15 de septiembre; 22 de septiembre; 1 de noviembre y 17 de noviembre, todos ellos de 1889.
[6] Las logias gijonesas eran: logia Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1850-1854); Los Amigos de la Naturaleza y Humanidad (1871-1875); Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad (1879-1888); Amigos de la Humanidad (1889-1894; logia La Perla del Cantábrico (1891-1892); logia La Razón ( 1874-1888); logia Ciencia y Virtud, y el Capítulo Provincial Juan Padilla.
[7] Noticia recogida del Boletín de Procedimientos del Soberano Gran Consejo General Ibérico, año III. Madrid 12 de abril de 1891.
[8] Este periódico era el órgano del embrionario partido Republicano Federal, en el cual encontramos a los francmasones Eduardo Guilmain, al propio Apolinar, que colaboraban en la redacción y como redactor trabajaba Braulio Vigón. El periódico se editaba en la imprenta del alcalde de Gijón Nemesio Sanz Cespo, era dirigido por Eladio Carreño. 
[9] Hay que tener en cuenta que no se ha hecho un rastreo de toda la hemerografía asturiana para ver con detalle tal cuestión. 
[10]  De hecho van a ser diversas las veces que la logia o la GLRN se dirija a Antonio Oliveros , Director de Noroeste, dándoles las gracias por lo artículos publicados o los toques de atención que se daban desde el periódico. Así pues tenemos en el  libro de Oliveros, pag. 180 y 181  unos comentarios al respecto y la reproducción de varias cartas que Alberto de Lera  envía a modo de felicitación  reconociendo “lo justificado de los propósitos de su campaña a fin de levantar el espíritu, y con ello despertar los sentimientos de humanidad, es por lo que esta Logia se honrad dedicar a usted, respetable señor , estas líneas. Reciba usted, pues nuestra enhorabuena y sepa nos tiene a su disposición” 
[11] Este periódico era de tirada mensual y de carácter socialista, su primer número se editó el 2 de julio de 1919, alcanzó una tirada de cuatro números, de los cuales solo se conservan el nº 3 y 4. Recogido del trabajo publicado en el BIDEA nº LVI “Periódicos publicados en Mieres” por Antonio Pérez Feito. pag. 82. 

16 enero 2019

MASONES SEFARDITAS EN ASTURIAS (I)

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Mucho se ha escrito sobre la raíz y presencia judaica en la masonería, lo cual se deja traslucir en leyendas, rituales, grados, y como no en la membresía, o sea en la presencia de notables judíos en la masonería, sin olvidar los problemas que hubo en diferentes épocas y logias sobre dichas pertenencias y su influencia.

Tema capital, además para los antimasones que han hecho de esta cuestión el martillo pilón de su juego contra la masonería.

Pero en este caso no entraré aquí a desarrollar estos complejos temas, bastante bien estudiados en Francia, sino de las posibles presencias, en este caso de sefarditas masones en Asturias.

En el seno de la masonería asturiana del siglo XIX, tal vez podemos identificar por su apellido a Manuel Toledo Benito, al cual encontramos en Llanes, aunque su nacimiento hay que situarlo en Madrid, de donde es originario.

Manuel Toledo, es un industrial con asentamiento en la villa llanisca, aunque en uno de los cuadros lógicos de miembros de la masonería asturiana de 1886 se le consigna con la profesión de telegrafista.

¿En realidad quién era Manuel Toledo? Un pequeño apunte sobre las imprentas y publicaciones llaniscas[i] nos da el perfil de este inquieto francmasón:

«Grande era la necesidad sentida, de establecer una nueva imprenta y un nuevo periódico, que diera a conocer a los naturales del partido judicial, residentes en América, cuanto aquí ocurriese, y comprendiéndolo así D. Manuel Toledo y Benito, natural de Madrid y vecino de la villa de Llanes, adquirió la maquinaria, tipos y útiles necesarios para llenar aquél vacío».
Bajo la mano de Manuel Toledo se funda por segunda vez el 28 de marzo de 1885, El Oriente de Asturias que ya había visto la luz por primera vez allá por el año 1868. En esta ocasión se constituye en una publicación semanal que tendrá una vida de ocho años, existencia nada desdeñable por aquél entonces.

Manuel Toledo, como Oficial de 1ª de Telegrafía debió pedir cierta excedencia para dedicarse a las labores de impresor, pues sabemos por el periódico El Telegrafista. Revista de Comunicaciones, editado en Madrid, y cuya noticia se da en el número 8 de 3 de abril de 1891 a Oviedo, o sea que había reingresado y había obtenido el destino en Oviedo.

Tal vez eso explique por qué nuestro francmasón vende no solo la cabecera del semanario sino también su maquinaria, será en el mes de diciembre de 1892. (año en precisamente recibe el grado 18º de Soberano Príncipe Rosacruz). Que está muy en consonancia con la labor desempeñada por Manuel “este grado se consagra al triunfo de la Sabiduría y la Ignorancia, al desarrollo máximo de la Fraternidad y la Libertad de la palabra, a la propaganda y educación del pueblo”.

Si superponemos esta encomienda con los objetivos del semanario, podremos comprobar la identidad de criterios que se estaban dando desde un claro matiz masónico, y que bien parece que el semanario por programa y objetivo: “Defender los intereses generales de la zona Oriental de Asturias: proponer las reformas y mejoras que fuesen posibles en la vida local, siempre que representarán los deseos de la opinión pública y persiguiesen el mejor éxito con elevación de miras”

Manuel Toledo trabaja masónicamente, primero bajo los auspicios de la Respetable logia Nueva Luz, en cuyo cuadro lógico lo encontramos con el grado de Compañero (2º).
Cuando esta logia sé disuelve, al igual que otros convecinos del oriente asturiano, Manuel se integra en la logia ovetense Juan González Río, donde le encontramos con el grado de Maestro Perfecto; (5º).

En el cuadro de honor de 1892 de dicha formación masónica aparece con el grado (18º) anteriormente comentado.

Pero como las imprentas de aquellos momentos, en ella no solo se imprimía como es el caso que nos ocupa el seminario del Oriente…, sino que trabajaba como impresor y cuya denominación del negocio respondía a su titular, como nos lo recuerda el Reglamento de la Sociedad Casino-Teatro de Llanes, editado en 1892, Imprenta de Manuel Toledo.

Utiliza como simbólico el nombre de Salmerón.

Indicar así mismo que esa misma columna de honor del taller, donde sólo hay cuatro personas, una de ellas es una joven de apenas 30 años, y que parece ser también de ascendencia sefardita: Eulalia Menéndez Vizcaíno, que posee el grado de Maestra Elegida de Los Nueve (9º) y que a su vez es una de las dos mujeres que tuvieron sitial de pleno derecho dentro de la francmasonería, pero de la cual se ignora prácticamente todo.

En la logia ovetense, Manuel Toledo alcanza el grado de Gran Elegido Caballero Kadosh (30º), grado que según el dominico Obispo dominico Martínez Vigil, era el grado capital para concluir que la masonería era una sociedad inmoral, antirreligiosa, antimonárquica y criminal, según explica en su sermón: «..A continuación su tercer capítulo describe la ceremonia de iniciación de un Caballero Kadosh, es decir , de un grado 30 y también de un explotador de los que existen , a su juicio, en la masonería, ceremonia que, dice, se realiza en cuatro cámaras distintas: “sepulcro, altar, areópago, y senado “, en las que se ha de superar diversas pruebas y prestar diversos juramentos. En la primera cámara, el masón jura odio y persecución a los Papas, desde San Pedro a León XIII y los que le sucedan, y a los reyes. En segunda, se renuevan el juramento anterior y jura trabajar por la emancipación humana y destruir la religión católica. En la tercera, ante los Jueces francos, realiza un juramento en el que se renuevan aún los odios y propósitos anteriores, después de haber firmado una profesión de fe masónica, que le compromete de por vida. Y así llegaremos a la cuarta en donde el masón jura guardar secreto sabiendo... que la menor “indiscreción le costará vida. En este momento le es revelado el verdadero secreto de la masonería.

Pero, ¿Cuál es el verdadero secreto? La respuesta no puede ser más simple y menos contundente: En las liturgias masónicas está representado por puntos suspensivos: no se escribe nunca, se transmite verbalmente, pero se comprende cual sea, por los ritos que se verifican después de esa manifestación»[ii]

El hermano Salmerón, debía ser ajeno a todas esas supersticiones pues se encuentra de forma muy activa en los cuadros de miembros activos de la citada logia de Oviedo en los períodos 1888-1889, 1892-1893.

Lo que nos he podido comprobar es si el divertido autor Manuel Toledo Benito, fue quien redactó un texto en 1926, que aparece en el libro de José D. Forgione  Ortografía intuitiva, el cual fue editado por Kapelusz en Buenos Aires en 1963.

Texto de Manuel Toledo:

Cuéntase de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo
Fulano

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. Mas a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan; más no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.
Fulano
El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era esta:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.

Fulano
Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió la autoridad. Esta consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito, objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:

-Señores: aquí se trata de cometer un fraude. El finado no ha testado y, por tanto, la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Fulano
“En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez ..., etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto”.
Conclusión: El uso de los signos de puntuación viene determinado por el sentido de las frases y es necesario usar los que en cada caso convengan y precisamente donde convengan.

Hasta aquí el famoso texto

Victor Guerra

[i]Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres”. de Manuel García Mijares. Edt. Oriente de Asturias, Llanes 1990
[ii] Extraído este punto del trabajo de Victoria Hidalgo. Como complemento puede leerse el estupendo trabajo de A de L. Frau y R. Arús. Diccionario Enciclopédico de la Masonería”. Sobre los grados filosóficos.

16 agosto 2015

En Gjón, XIV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española

La masonería hispano-lusa y americana. De los absolutismos a las democracias (1815-2015)Logo XIV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española
 El CEHME (Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española) traslada su ejemplar Symposium Internacional de Historia de la Masonería española al norte de España, en la ciudad de Gijón, del 10 al 12 de septiembre de 2015.
. Desde 1983, el CEHME organizó 13 symposios. Reuniendo a un elenco internacional de prestigiosos investigadores, fue a lo largo de estos treinta años, actualizando y abriendo nuevas líneas de investigación transdisciplinares en torno a esta sociabilidad que está a punto de cumplir su tercer siglo de vida. El XIV Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española emplaza a los estudiosos a compartir sus experiencias y conclusiones bajo el marco contextual de "La masonería hispano-lusa y americana. De los absolutismos a las democracias. (1815-2015)". y se celebrará entre los dias  10 y 12 de Septiembre 2015

  PARTE DE LAS PONENCIAS QUE SE DICTARAN EN ESOS DÏAS
  1. Agiar Bobet, Valeria (U. de La Laguna): El ideal de la tolerancia masónica en el Marruecos de la II República: el homenaje Maimónides.
  2. Alarico Gómez, Carlos (Venezuela): Francisco de Miranda y la masonería.
  3. Almeida de Carvalho, Willian (Grande Oriente de Brasil): Logias Lautaro – Hechos y ficciones.
  4. Alvarado Planas, Javier (UNED): La masonería en las bases militares norteamericanas durante el franquismo: la logia Liberty nº 70 de Torrejón de Ardoz en Madrid (1960-1992).
  5. Álvarez Rey, Leandro y Fernández Álbendiz, María del Carmen (Universidad de Sevilla): Demófilo de Buen Lozano (1890-1946): Gran Maestre del Grande Oriente Español.
  6. Anaya Gámez, Fernando (UNED): Y la lira a sonar: breve estudio sobre las relaciones semánticas entre Música y Masonería.
  7. Argüés Estragués, Rosa María (Historiadora): Victoria Kent y el Tribunal de Represión de la Masonería y Comunismo.
  8. Arruda, Paulo H. de M. (King’s College, London): Masonería y la promoción de sentimientos patrióticos: un estudio de caso de Hipólito José da Costa (1774-1823).
  9. Burgos, Ernesto (Universidad de Oviedo): El Triángulo Costa nº 5 (1928): masones y socialistas en la cuenca minera asturiana.
  10. Casey D. Stanislaw, M. A. (The Collections Committee Chairman of the Lee Lockwood Scottish Rite Library and Museum in Waco, Texas): The Mexican-Texas Masonic Connection, 1821-1836.
  11. Chato Gonzalo, Ignacio (Universidad de Zaragoza): Españoles en Portugal III (17874-1885): exilio, emigración y masonería.
  12. Combes, André (Instituto de Estudios e Investigaciones Masónicas de París): Les Loges relevant d’obédiences françaises en Amérique latine au XIXème siècle.
  13. Cortijo Parralejo, Esteban (Ateneo de Cáceres): Eduardo Alfonso y Hernán: médico naturista, teósofo y masón.
  14. Cruz Orozco, José Ignacio (Universidad de Valencia): Aquella ligereza en mi juventud. Camilo Chousa López, republicano y masón.
  15. Cuartero Escobés, Susana (Universidad de Zaragoza): El devenir de la masonería española en el siglo XX: Filipinas.
  16. De Los Reyes, Guillermo (Universidad de Houston): La influencia de organizaciones no democráticas en la promoción de la democracia: el caso de las logias masónicas en México y Estados Unidos.
  17. Debasa Navalpotro, Felipe R.: El restablecimiento de la masonería en la Comunidad de Madrid tras los años de la Dictadura.
  18. Delgado Idarreta, José Miguel (Universidad de La Rioja): Masonería y democracias a finales del siglo XIX.
  19. Diéguez Cequiel, Uxio-Breogán (Universidad de A Coruña): Francisco ‘Fuco’ Gómez Gómez (1895-1972). De polizón analfabeto a prolífico escritor (masón?) gallego.
  20. Domingo Acebrón, Mª Dolores (UNED, Madrid): Servicio de espionaje en el Caribe: Francisco Galán, ¿masón? y Jefe de los Servicios Secretos españoles en Jamaica.
  21. Dominguez Arribas, Javier (Université París 13, Sorbonne París-Cité): María Dolores de Naverán, artífice de la red antimasónica APIS.
  22. Enríquez del Árbol, Eduardo (Universidad de Granada): La masonería gaditana antes de la Revolución septembrina: Una hipótesis en la génesis y trayectoria de la logia Tolerancia y Fraternidad de Cádiz (1860?-1868).
  23. Espinosa Gutiérrez, Jesús (Universidad de Cantabria): Feminismo de ‘hombres’ en la masonería española (1868-1920).
  24. Fernández Amador, Antonio (Universidad de Granada): Sentencias postmortem.
  25. Fernández Rodríguez, Ricardo (Universidad de Oviedo): Dos autores en lengua asturiana francmasones: Valentín Ochoa Rodríguez y Emilio Palacios Iglesias.
  26. Ferrer Benimeli, José Antonio (Universidad de Zaragoza): La Primera Guerra Mundial en el Boletín Oficial del Grande Oriente Español (1914-1918).
  27. Flores Zavala, Marco Antonio (Universidad de Zacatecas, México): La masonería mexicana entre el régimen porfirista y el régimen posrevolucionario (1890-1934).
  28. Guerra García, Víctor: El movimiento obrero en las logias asturianas.
  29. Guisado Cuéllar, Ángel (Universidad de Sevilla): Cayetano del Toro y Quartiellers: un ejemplo de la masonería gaditana de entresiglos.
  30. Gutiérrez Arrieta, Fernanda (Universidad de Costa Rica): La cuestión étnica en los espacios de sociabilidad de Costa Rica a finales del siglo XIX y principios del siglo XX..
  31. Guzmán-Stein, Miguel (Universidad de Costa Rica): 150 años de la fundación de la Masonería en Costa Rica (1865-2015): Nueva base de datos y nuevas vías y fuentes de investigación sobre la Masonería en Costa Rica.
  32. Guzmán-Stein, Miguel (Universidad de Costa Rica): Dibujos, relaciones y personajes masónicos en “Figuras y Figurines” de José María Figueroa Oreamuno.
  33. Herrero Molina, Alejandro (Universidad Complutense de Madrid): Simbólica Numancia: el masón que quiso defender a su gremio.
  34. Hinojal aguado, Diego (UNED - Calatayud): Masones militares en el Tribunal liberal.
  35. Hottinger-Craig, Sylvia (Universidad Carlos III de Madrid): La primera manifestación de mujeres en Barcelona en 1911.
  36. Jardón Pardo de Santayana, Pelayo (UNED-Segovia): La decisión de Mr. Pike.
  37. Jimena Millán, Álvaro (Universidad de Estrasburgo): La masonería española y la creación de partidos políticos en Filipinas al inicio de la colonización norteamericana (1898-1917).
  38. López Casimiro, Francisco (Universidad de Granada): Aproximación a un catálogo de diputados masones durante el reinado de Alfonso XIII (2ª parte, 1903-1923).
  39. López Zapico, Misael Arturo y Moreno Cantano, Antonio César (Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Alcalá de Henares): Propaganda del odio. Las exposiciones anticomunistas en la Francia de Vichy.
  40. Martínez Esquivel, Ricardo (Universidad de Costa Rica): Imperialismos, masones y masonería en China (1842-1911).
  41. Martínez García, Julio (Universidad Complutense de Madrid): La prensa católica y la masonería en México. El caso de El Tiempo.
  42. Martínez López, Fernando y Álvarez Rey, Leandro (Universidad de Almería y Universidad de Sevilla): La represión de la masonería en Andalucía durante la guerra civil y el franquismo: balance y resultados de un proyecto de investigación.
  43. Martínez Moreno, Carlos Francisco (Universidad Nacional Autónoma de México): Prensa masónica española en México. Grande oriente Español en el exilio. Segunda época (1949-1954).
  44. Martínez Moreno, Carlos Francisco (Universidad Nacional Autónoma de México): La lucha por el reconocimiento, el empoderamiento social y la regularidad. Medios discursivos de legitimación masónica: Dos casos en perspectiva comparada. España y México, 1885-1915.
  45. Mola, Aldo Alessandro (Universidad de Milán): Triunfo y caída de la masonería en Italia desde la victoria hasta el régimen fascista (1918-1926).
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  47. Morales Benítez, Antonio (Universidad de Cádiz): La implantación de la Orden de los Odd Fellows en el Campo de Gibraltar. La logia La Aurora (1900-1936).
  48. Morales Ruiz, Juan José (UNED de Calatayud): Final de la Segunda Guerra Mundial: bloqueo internacional contra Franco. La España franquista excluida de la ONU y el discurso antimasónico.
  49. Muñoz Zafra, Martín (UNED Madrid): Masonería i mítica republicana: lo sagrado y lo profano.
  50. Navarro de la Fuente, Santiago (Universidad de Sevilla): Masonería y educación en Enrique Herrera Oria (SI).
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  52. Parra Domínguez, Maribel (Centro Universitario Internacional - Universidad Pablo de Olavide): La obra de García Lorca en el contexto de la masonería andaluza.
  53. Pozuelo Andrés, Yván (Universidad de Oviedo): La logia Jovellanos de Gijón. En torno a la “democracia” (1912-1938).
  54. Restaino Sedda, Rafael: La masonería en las luchas de la independencia.
  55. Rodríguez Cascante, Francisco y Fernández Güell, Rogelio (Universidad de Costa Rica): Filosofía y literatura esotéricas en el intelectual costarricense.
  56. Rodríguez Dobles, Esteban (Universidad de Costa Rica): Redes esotéricas centroamericanas. La Sociedad Teosófica (1904-1940).
  57. Romeu Fernández, Jorge Luis (Syracuse University, Nueva York): Estudio comparativo de las masonerías autóctonas de Cuba y Puerto Rico durante el último cuarto del siglo XIX.
  58. Ruiz Sánchez, José-Leonardo (Universidad de Sevilla): Joaquín Pérez Madrigal (1898-1974). De republicano, masón y anticlerical a furibundo franquista y católico integrista.
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  60. Sala, Céline (Universidad de Perpignan): Le libre maçonnique: la réalité d’un outil pour les historiens en Amérique Latine.
  61. Salmón Monviola, Olivia (Universidad Blaise Pascal - Clermont-Ferrand 2): La masonería española y la ley de recuperación de memoria histórica. Estado de la cuestión.
  62. Sampedro Ramos, Vicent (Universidad de Valencia): Los masones de Elche ante la represión franquista.
  63. Sánchez Collantes, Sergio (Universidad de Oviedo): Masones y republicanos dueños de cafés: un estímulo para la sociabilidad disidente en España hasta principios del siglo XX.
  64. Sánchez I Ferré, Pere (Universidad de Barcelona): Lucio Martínez Gil, La AMI y la masonería española en el exilio (1939-1950).
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  66. Santos, Fernanda y Franco, José Eduardo (Universidade de Lisboa): A maçoneria no espaço atlántico portugués: as origens católicas da maçoneria madeirense.
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  68. Saunier, Eric (Université de Le Havre): Une histoire en osmose. La formation de l’identité libérale des loges françaises et ibériques de 1800 a 1830.
  69. Según-Alonso, Manuel (UNED): El republicanismo masónico madrileño entre 1923 y 1931: Las logias políticas.
  70. Serna Galindo, Ricardo (Universidad de Zaragoza): Poetas en las logias. Los casos de Rosario Acuña y Nina Donoso.
  71. Sheriff, Keith (Historiador, Gibraltar): Historia personales de francmasones de La Línea de la concepción (Cádiz) ante el Franquismo.
  72. Solano Alonso, Jairo (Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia)): La masonería en el Caribe nexos e intercambios en las independencias de América hispana: La Habana, Cartagena, Caracas y Jamaica.
  73. Solar, Felipe del (Université Diderot, París VII): Salvador Allende y la francmasonería.
  74. Somé Lasema, Caín (Universidad de Sevilla): La Cruz: Masonería y Tradicionalismo en el siglo XIX.
  75. Soriano Pons, José Ramón: La masonería en Chile.
  76. Soto Lara, José Julíán (Universidad de Valladolid): Fuentes para la historiografía de la masonería en el extremo norte de Chile (1915-1929).
  77. Soucy, Dominique (Université de Besançon): Exclusión e identidad en el seno de la asociacionismo iniciático en Cuba. Masonería y Abakúa en la segunda mitad del siglo XIX.
  78. Studart, Hugo y Kennyo, Ismail (Universidad Católica de Brasilia): O encontro de Hiram Abiff com Benjamin na casa de Ricœur. Diálogo entre a dialética de Walter Benjamin, que propõe restaurar a justicia aos perdedores e esquecidos, a proposta de Paul Ricœur de considerar os mitos e símbolos como objeto da narrativa histórica e a tradição maçônica em seus diversos ritos.
  79. Thyssen, Jeffrey (Vrije Universiteit Brussel): The Twin Enemies: American Freemasonery and its Cold War Politics.
  80. Torres Cuevas, Eduardo (Universidad de La Habana): La masonería en el diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes, iniciador de las Guerras de Independencia de Cuba.
  81. Vázquez Semadeni, Mª Eugenia (Universidad de California, Los Ángeles): Educación, género y masonería en México a finales del siglo XIX. Matilde, la primera doctora en Medicina.
  82. Ventura, Antonio (Centro de História da Universidade de Lisboa): La masonería portuguesa en la clandestinidad (1935-1974).
  83. Villalobos Jiménez, Alfredo (Universidad de Costa Rica): Indicios y presencia de la masonería en la prensa de Costa Rica (1833-2015).
  84. Zozaya Montes, María (Universidades de Évora): Ante una ‘sodality’ ibérica. Los nuevos círculos de sociabilidad y la masonería en Portugal y España, 1780-1860.


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