Mostrando entradas con la etiqueta Luis Medina Farias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Medina Farias. Mostrar todas las entradas

14 abril 2019

Fotógrafos en la masonería asturiana: Gijón (3ª entrega y ultima)


Fotografía de Alberto de Lera

Otro miembro de la estirpe de los Peinado, que está también inmerso en la masonería es su hijo Juan Peinado González que a partir de 1925, irá supliendo junto con sus hermanos a su padre en las labores del estudio fotográfico, sin que por otra parte los estudiosos de la fotografía local, nos puedan dar más señas sobre su trayectoria profesional, lo que sí sabemos es que Juan Peinado González sigue masónicamente los pasos de su padre, tal vez influido por éste.

Su vinculación a la masonería la tenemos a través de la comunicación que Alberto de Lera realiza ante le Gran Consejo Simbólico de la Orden, por la cual él y otros masones como Juan Peinado Alonso, constituirán la base para la logia Riego nº2, y será en el cuadro lógico de ese taller el que nos indique que Juan Peinado, ha nacido el 4 de marzo de 1903 y, y que su profesión es la de empleado , nos imaginamos que del establecimiento de su padre.

Peinado, hijo se inicia en el seno de la masonería gijonesa el 26 de enero 1923, imponiéndose el simbólico de Monte Arruit , tal fecha nos viene a decir de que su inclusión en la masonería viene de la mano de su padre que acababa de regularizar su situación masónica de durmiente.

Con este francmasón pasa los mismo que con su padre, una vez dentro de la logia Riego ambos se disuelven en el vacío documental que aqueja a la masonería asturiana.

Ya en pleno siglo XX, y situados en ese renacer del siglo, en el curso de la primera década y dándose la mano la vieja masonería que ve apagarse del todo sus ya casi extinguidas luces que parecen revivir a través de las nuevas aportaciones, iniciándose todo un proceso de regeneración masónica que vendrá a través de los básicos cimientos que colocaran los miembros del triángulo AMESE entre los que se encuentra Luis Medina Farias.[1] o Parias. El investigador Ivan Pozuelo, donde en su libro sobre la Logia Jovellanos  (1912-1939 .Memoria e Historia borradas por el franquismo[1bis] apenas si le dedica 8 líneas. 

Luis Medina Farias, es un andaluz nacido al cobijo de la Mezquita de Córdoba el 1 de enero de 1877. Su ocupación profesional como fotógrafo le lleva a establecerse en Madrid, en cuyos valles se inicia como francmasón dentro de la logia Progreso nº 88 y adoptando, como es ya natural dentro de la masonería española, el simbólico de General André, su diploma de iniciación lleva fecha del 13 de febrero de 1905, siendo exaltado al grado de Compañero (2º) por la misma logia el 24 de junio del mismo año, y comunicado por el Boletín Oficial del Grande Oriente Español del 31 de agosto de 1905

Debe ser por esa época cuando se casa con Matilde Benedet, con la cual se traslada a Gijón sobre 1907, para un año después incardinarse en el proyecto de otro fotógrafo del que hemos hablado, de Ricardo del Río, y llevar así, la sucursal que este había abierto en la calle Cabrales 55.

El emprendedor cordobés no pasará mucho tiempo bajo la batuta de Ricardo  del Río, y empieza a emprender las acciones necesarias para establecerse por cuenta propia,  cosa nada fácil, pues hacen falta recursos y además  cuando la idea era dar un salto importante ya que deseaba establecerse en un planta baja, lo cual consigue mediante la ayuda de su padre, a cuyo nombre registra la matrícula comercial e industrial, y dando lugar al estudio La Fotografía Moderna que se inaugura el 17 de abril de 1910.

Es ese período de gran intensidad cuando dan comienzo las primeras reuniones para conformar lo que pasando el tiempo serían las bases de la masonería del primer tercio de 1900. El 15 de octubre de 1911 diversos francmasones Nicanor Alonso, Francisco Seguy y Medina Farias, este último secretario del taller que comenzaría en esos momentos la andadura:

“Reunidos los hh.: que la margen se expresan , propuso el h:. Francisco Seguí Marty (grado 32) la formación de un D :. para despertar en estos Vall:. a los hh:. Durmientes y proseguir los trabajos de propaganda en bien de la Orden y del progreso. Teniendo presente que se había remitido al G:. O:. Una carta con el mismo acuerdo sin consignar el nombre del D:. y estando conformes los demás hh:. en lo propuesto se acordó por unanimidad darle el nombre de AMESE, al mismo tiempo que nos recuerda la obligación de aunar , se recordará los nombres de los tres fundadores, ya que está compuesto con la primera sílaba de cada uno , en esta forma A-ME-SE”.[2]

La presencia de Medina Farias en la masonería gijonesa, a pesar del esfuerzo inicial que supone levantar las columnas de un nuevo taller, va ser muy corta, pues en julio de 1912 el boletín del GOE ya recoge la entrega de la Plancha de Quite para el francmasón General André y, de hecho en las catas del triángulo que existen a partir del 5 de julio en el que aparecen sus otros compañeros y alguna adición más ya no está el hermano Medina.

¿Cuál fue el motivo de esa fugaz marcha? A ciencia cierta no se sabe, ni las actas que se poseen dejan al descubierto que podía haber pasado para esta rápida marcha, tal vez la inclusión de profanos para iniciar no le gustarán y menos que pronto se diera el paso para constituir una logia bajo el patronímico de Jovellanos. O qué sus negocios le impidieron seguir ejerciendo las responsabilidades que había tomado como secretario pues en esa época estaba ofreciendo “una docena de retratos “mignón” por una peseta para que puedan retratarse hasta los niños y niñas más desheredados de la fortuna.”[3]

Nuestro durmiente francmasón aún permanecerá activo profesionalmente unos años, aunque la prensa ya no recoge sus trabajos, a excepción de un cierto hecho perturbador que sí recoge el diario El Comercio.

Otros aficionados a la fotografía de menor entidad son entre otros: Luis de Lera Cristóbal, al que los servicios franquistas confunden con su hermano masón José de Lera Cristóbal [4], nacido en Gijón el 26 de noviembre de 1907; de profesión empleado y al que encontramos en la logia Riego nº , donde se inicia en mayo de 1930, con el simbólico Serín, y cuyo domicilio estaba situado en la carretera de Ceares nº 1 4.

Dentro del Grupo de Excursionismo y Fotografía del Ateneo Obrero, cuyo reglamento data de 1923, tenemos a otro francmasón al dentista Gaspar Citoler[5], que representó en octubre de 1913 a su grupo en el Congreso Nacional de Fotografía celebrado en Zaragoza.

Gaspar Citoler Sesé es natural de Huesca donde había nacido en 1894 y, recala en Gijón y se afilia en la masonería a través d en la logia Jovellanos 337 con de simbólico “Marne”, tiene pues una larga trayectoria masónica, su primer mandil lo recibe en diciembre de 1918, llegando a la maestría en enero de 1922, ocupando diversos cargos de importancia: 2º Vigilante, en el curso 1922-23; y Orador en el siguiente Obtiene el grado 4º y, parece que se marcha a Argentina, con su plancha de quite, rea filiándose en logias de la Gran Junta Simbólica Argentina, donde también se registra otra plancha de quite en 1927 de la logia Renovación y, un nuevo alta en la logia Acacia, ambas en los valles de Buenos Aires.

De Acacia se irá con su documento de baja sobre 1928; luego los documentos son muy confusos puesto que el rollo nº 6 de la Causa General 155 de Galicia y Asturias nos dice que ha fallecido, y en un documento “secreto" de la Comisaría General de información del 6 de julio de 1940 se dice “ que tal Gaspar Citoler afiliado a la logia Constancia nº 17 de Valladolid” sin que se especifique el segundo apellido y el año de estancia.

Otros experto aficionado es Darío Goutayer, hermano a su vez de otro conocido masón relojero Aurelio Goutayer Fernández de simbólico Breguet

La saga de los Marquerie, dinastía de grabadores en madera y litógrafos de origen francés, que se establecieron en Madrid sobre 1830, terminarán a través del fotógrafo Enrique Marquerie Alonso vinculandose con Gijón, y será a través de esa estancia en la ciudad gijonesa cuando se vinculen con las labores masónicas, cuya pertenencia va hacer efectiva Carlos Marquerie, de profesión litógrafo, que en el curso de 1882-1883, le tenemos iniciándose dentro de la logia Fraternidad Ibérica de Madrid, con el simbólico de “Senefelder”. En esa misma logia nueve años más tarde se integrará el que fuera concejal en el Consistorio gijonés Eduardo Guilmain.

La estancia o proveniencia de masones en las logias madrileñas es una cuestión que está bajo estudio pues, en general se afilian o proviene en su mayoría de tres logias radicadas en Madrid: Fraternidad Ibérica, en cuya logia encontramos como Venerable a Eduardo Caballero de Puga, Manuel Nieto maestro de coros del Real, así como el también Maestro Jiménez Delgado o Tomás Bretón, en la logia Progreso, y en el Capítulo Esperanza tenemos a Eduardo Barriobero, Emilio Menéndez Pallarés y, al vegadense Augusto Barcia
Otro fotógrafo, no masón pero que realizó fotos a distinguidos masones fue José Calvet, un fotógrafo madrileño que también ostentaba el título de “fotógrafo de Cámara de S.A.R. la Infanta Isabel, y colaborador gráfico de publicaciones periódicas como La ilustración Española y Americana o Blanco y Negro.

Este reproductor especializado en obras de artistas contemporáneos llega a Gijón en diciembre del 1902 con el encargo de hacerse cargo de la dirección de fotografía de Justino Laverdure.

De su vida apenas si tenemos noticias, salvo la que nos aporta el periódico local El Noroeste del 29 de junio de 1904, noticia en la cual de da a conocer las fotografías miniadas y esmaltes que en ese momento exponía en Gijón.

Calvet como fotógrafo realiza en Madrid un retrato en 1915 del que luego sería Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste Alberto de Lera a su paso por la Presidencia de la Gran Asamblea Masónica y, que está dedicada a la logia Jovellanos nº 337.[6]


  • [1] AHN Expediente personal 31 legajo 93.
  • [1bis] Editorial Masónica . pag 35
  • [2] AHN. Expediente del triángulo AMESE. A-737 /2-2 y B-737/2-1
  • [3] ibiden pag. 169
  • [4] AHN. Expediente personal nº 14, legajo 396.
  • [5] AHN. Expediente personal nº 5, legajo 360.
  • [6] AHN. Legajo 205 Expt. 19 . Fotografía SE-M A Foto 156
Victor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana

23 febrero 2008

Los Pioneros del Traingulo AMESE


Otro de l,os miembros del triunvirato que conforma el Triángulo Masónico AMESE lo forma el cordobés Luis Medina Farias.[1] Que viene al mundo en la morisca tierra de Córdoba un 1 de enero de 1877.

A principios de siglo se establece en Madrid, ciudad en la que desarrolla su labor profesional como fotógrafo, pues así lo recoge un cuadro del censo masónico de la logia Progreso nº 88 de Madrid que envía al Gran Oriente Español, cuya secretaría estaba ubicada en la C/ Pretil delos Consejos nº 5.

En dicho censo, fechado el 13 de febrero de 1905, con el nº de cédula: 1348, está registrado Luis Medina Farias de estado civil, soltero; de profesión, fotógrafo y cuya iniciación como aprendiz masón se produjo tras su entrada en la Cámara de Reflexión[2] del taller el 13 de febrero de 1905, en cuya ceremonia ritual tomó como simbólico: General André.

En la misma capital de España, y entre esta fecha y 1907, que es la que se traslada a Gijón, se casa con Matilde Benedet, haciéndose cargo un año más tarde del taller de fotografía que recién había abierto otro fotógrafo Ricardo del Río en la calle Corrida.

No tardará mucho tiempo en abrir su propio establecimiento fotográfico en la calle Jovellanos ofreciendo no solo “ la casa más artística y económica sino también la más cómoda por estar en la planta baja, no hay escaleras”, cuestión que debía ser en aquellos momentos toda una innovación.

Será en esa misma época en la que se va a implicar de lleno en poner en pie el nuevo proyecto masónico que llevará su sello en el acróstico AMESE. En la primera reunión de hermanos fundadores del 15 de octubre le nombrará secretario.

Profesionalmente al hermano André, le iban bien las cosas, puesto que según recoge la prensa diaria del momento, no solo aborda nuevas mejoras en su taller, sino que además contrata a reputados profesionales para su estudio.

Sin embargo en lo masónico no parece que la cosa fuera tan boyante, puesto que nos encontramos que en el siguiente cuadro lógico del triángulo, fechado el 3 de junio de 1912, cuyos efectivos ya habían aumentado hasta doce miembros, han perdido por el camino a madrileño Medina Farias, que va a ser sustituido por Antonio Moriyón en el cargo de tesorero.

La baja del fotógrafo madrileño asentado en Gijón la recoge como era preceptivo el boletín del Grande Oriente Español en el número del 25 de julio d e1912, donde se transcribe que el hermano André “ha sido dado de baja por plancha de quite”, sin que sepamos las causas.

Quedando pues el núcleo fundador del triángulo reducido a tan solo dos miembros, que ocuparan en esas mismas fechas tal y como se desprende del citado cuadro lógico los siguientes cargos:

CUADRO LÓGICO del TRIANGULO AMESE del 30 Junio de 1912
Nombre y Apellidos Profesión Simbólico Grado Cargo
Nicanor Alonso Maceda
Industrial
Lincoln
1º Vigilante.
Francisco Seguí Marty
Empleado
Gurrea
32
Venerable.
Antonio Camino Díaz
Profesor
Hércules
Secret. Adjunto
José Mª Rodríguez Rdgez.*
Propietario
Argentino
Mtro. Ceremonias
Casimiro Acero Méndez*
Propietario
Proudhon
2º Vigilante
Antonio Moriyón Díaz
Comerciante
Gutemberg
Tesorero
Segundo Goñi Araiz*
Militar
Horacio
Experto
Ángel Pardo Prendes
Industrial
Cicerón
Eleuterio Alonso Álvarez *
Industrial
Salmerón
Secretario
José Morilla Solís *
Empleado
Ferrer
José Díaz Fernández
Forjador
Lombroso
José Tenas Pons
Electricista
Sol



[1] AHPA. Expediente Personal nº 31 Legajo 93.
[2] Cámara de Reflexión. La Masonería, en concordancia con todas las vías iniciáticas, conserva un símbolo que alude directamente a la necesaria separación entre el mundo profano y el sagrado: la Cámara, o Gabinete, de Reflexión. Se trata de un pequeño habitáculo, totalmente pintado de negro, en el que es introducido el aspirante a la iniciación masónica. Allí, en completa soledad y abandonado a sí mismo, deberá despojarse de sus múltiples egos y máscaras (las que conforman la personalidad del hombre viejo), permitiéndole así recuperar la identidad con su auténtico ser (el hombre nuevo). Esto es lo que simboliza precisamente el "despojamiento de los metales" a que se ve sometido el candidato por el Hermano Preparador antes de entrar a la Cámara, tras lo cual podrá acceder al interior de la Logia, en donde deberá superar las "pruebas de los elementos": del aire, del agua y del fuego. De hecho, la estancia en la Cámara (que está fuera de la Logia) representa la primera de esas pruebas, la de la tierra, y más concretamente el interior de ésta, es decir el mundo subterráneo, que es donde simbólicamente se ubica el Gabinete. Estamos, por tanto, ante una prueba que se refiere directamente al "descenso a los infiernos", común a todas las cosmogonías tradicionales, y que de manera tan ejemplar describió Dante en la Divina Comedia. Mediante ese descenso el ser conoce sus estados más densos e inferiores, de los que ha de purificarse para poder ascender posteriormente hacia sus estados sutiles y superiores. A ese descenso-ascenso alude, precisamente, el acróstico alquímico V.I.T.R.I.O.L, que se encuentra inscrito en una de las paredes del Gabinete: Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás (Invenies) la Piedra Oculta (Ocultum Lapidem). Como a este respecto indica R. Guénon "la 'rectificación' es aquí el 'enderezamiento' que señala, después del 'descenso', el comienzo del movimiento ascensional .Por todo ello, el Gabinete de Reflexión está emparentado con la simbólica de la caverna o gruta, o con la choza ritual, e incluso con la espesura del bosque, lugares en donde el neófito vive la experiencia directa de su muerte iniciática. En este sentido, en el Gabinete de Reflexión se opera el "regreso al útero o matriz" de la Madre Tierra (Mater Genitrix), pues como dice Mircea Eliade: "el candidato a la iniciación se sitúa antes de su nacimiento biológico, en la noche cósmica, a fin de participar de un segundo nacimiento". O como también afirmaba Paracelso: "Quien quiera entrar en el Reino de los Cielos, debe primeramente entrar con su cuerpo en su Madre y, allí, morir". Se trata todo ello de un simbolismo que se refiere efectivamente a la "muerte iniciática", representada en Alquimia por la nigredo o "el negro más negro que el negro", es decir por un estado de completa oscuridad o concentración, necesaria para la purificación completa de la psiqué, lo que en verdad constituye una catarsis en el sentido propio del término, y que confluirá en el "nacimiento iniciático", o "segundo nacimiento". Ese proceso es lo que en la Masonería se denomina el pasaje de "las tinieblas a la luz", semejante al proceso cosmogónico del "caos al orden". La luz de la vela que ilumina débilmente la estancia del Gabinete simboliza precisamente el germen de ese nuevo nacimiento, que está también representado por el gallo figurado en una de las paredes. Ave eminentemente solar, que anuncia el nacimiento del nuevo día en lo más profundo de la noche, el gallo es también un símbolo del dios Hermes, el guía que conduce al iniciado en su camino hacia el Conocimiento. La banderola que aparece encima del gallo con la inscripción "Vigilancia y Perseverancia" aluden directamente a un estado activo de la conciencia y a un estar "despierto" interiormente para recibir la influencia espiritual (intelectual) que al menos virtualmente le será conferida al candidato durante el rito de la iniciación en el interior de la Logia. Remitimos a cada uno de los restantes elementos simbólicos que aparecen en el Gabinete de Reflexión, a saber: el Pan y el Agua, los tres principios herméticos: Azufre, Mercurio, y Sal, el Cráneo y el Reloj de Arena.

Victor Guerra
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...