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14 abril 2019

Fotógrafos en la masonería asturiana: Gijón (3ª entrega y ultima)


Fotografía de Alberto de Lera

Otro miembro de la estirpe de los Peinado, que está también inmerso en la masonería es su hijo Juan Peinado González que a partir de 1925, irá supliendo junto con sus hermanos a su padre en las labores del estudio fotográfico, sin que por otra parte los estudiosos de la fotografía local, nos puedan dar más señas sobre su trayectoria profesional, lo que sí sabemos es que Juan Peinado González sigue masónicamente los pasos de su padre, tal vez influido por éste.

Su vinculación a la masonería la tenemos a través de la comunicación que Alberto de Lera realiza ante le Gran Consejo Simbólico de la Orden, por la cual él y otros masones como Juan Peinado Alonso, constituirán la base para la logia Riego nº2, y será en el cuadro lógico de ese taller el que nos indique que Juan Peinado, ha nacido el 4 de marzo de 1903 y, y que su profesión es la de empleado , nos imaginamos que del establecimiento de su padre.

Peinado, hijo se inicia en el seno de la masonería gijonesa el 26 de enero 1923, imponiéndose el simbólico de Monte Arruit , tal fecha nos viene a decir de que su inclusión en la masonería viene de la mano de su padre que acababa de regularizar su situación masónica de durmiente.

Con este francmasón pasa los mismo que con su padre, una vez dentro de la logia Riego ambos se disuelven en el vacío documental que aqueja a la masonería asturiana.

Ya en pleno siglo XX, y situados en ese renacer del siglo, en el curso de la primera década y dándose la mano la vieja masonería que ve apagarse del todo sus ya casi extinguidas luces que parecen revivir a través de las nuevas aportaciones, iniciándose todo un proceso de regeneración masónica que vendrá a través de los básicos cimientos que colocaran los miembros del triángulo AMESE entre los que se encuentra Luis Medina Farias.[1] o Parias. El investigador Ivan Pozuelo, donde en su libro sobre la Logia Jovellanos  (1912-1939 .Memoria e Historia borradas por el franquismo[1bis] apenas si le dedica 8 líneas. 

Luis Medina Farias, es un andaluz nacido al cobijo de la Mezquita de Córdoba el 1 de enero de 1877. Su ocupación profesional como fotógrafo le lleva a establecerse en Madrid, en cuyos valles se inicia como francmasón dentro de la logia Progreso nº 88 y adoptando, como es ya natural dentro de la masonería española, el simbólico de General André, su diploma de iniciación lleva fecha del 13 de febrero de 1905, siendo exaltado al grado de Compañero (2º) por la misma logia el 24 de junio del mismo año, y comunicado por el Boletín Oficial del Grande Oriente Español del 31 de agosto de 1905

Debe ser por esa época cuando se casa con Matilde Benedet, con la cual se traslada a Gijón sobre 1907, para un año después incardinarse en el proyecto de otro fotógrafo del que hemos hablado, de Ricardo del Río, y llevar así, la sucursal que este había abierto en la calle Cabrales 55.

El emprendedor cordobés no pasará mucho tiempo bajo la batuta de Ricardo  del Río, y empieza a emprender las acciones necesarias para establecerse por cuenta propia,  cosa nada fácil, pues hacen falta recursos y además  cuando la idea era dar un salto importante ya que deseaba establecerse en un planta baja, lo cual consigue mediante la ayuda de su padre, a cuyo nombre registra la matrícula comercial e industrial, y dando lugar al estudio La Fotografía Moderna que se inaugura el 17 de abril de 1910.

Es ese período de gran intensidad cuando dan comienzo las primeras reuniones para conformar lo que pasando el tiempo serían las bases de la masonería del primer tercio de 1900. El 15 de octubre de 1911 diversos francmasones Nicanor Alonso, Francisco Seguy y Medina Farias, este último secretario del taller que comenzaría en esos momentos la andadura:

“Reunidos los hh.: que la margen se expresan , propuso el h:. Francisco Seguí Marty (grado 32) la formación de un D :. para despertar en estos Vall:. a los hh:. Durmientes y proseguir los trabajos de propaganda en bien de la Orden y del progreso. Teniendo presente que se había remitido al G:. O:. Una carta con el mismo acuerdo sin consignar el nombre del D:. y estando conformes los demás hh:. en lo propuesto se acordó por unanimidad darle el nombre de AMESE, al mismo tiempo que nos recuerda la obligación de aunar , se recordará los nombres de los tres fundadores, ya que está compuesto con la primera sílaba de cada uno , en esta forma A-ME-SE”.[2]

La presencia de Medina Farias en la masonería gijonesa, a pesar del esfuerzo inicial que supone levantar las columnas de un nuevo taller, va ser muy corta, pues en julio de 1912 el boletín del GOE ya recoge la entrega de la Plancha de Quite para el francmasón General André y, de hecho en las catas del triángulo que existen a partir del 5 de julio en el que aparecen sus otros compañeros y alguna adición más ya no está el hermano Medina.

¿Cuál fue el motivo de esa fugaz marcha? A ciencia cierta no se sabe, ni las actas que se poseen dejan al descubierto que podía haber pasado para esta rápida marcha, tal vez la inclusión de profanos para iniciar no le gustarán y menos que pronto se diera el paso para constituir una logia bajo el patronímico de Jovellanos. O qué sus negocios le impidieron seguir ejerciendo las responsabilidades que había tomado como secretario pues en esa época estaba ofreciendo “una docena de retratos “mignón” por una peseta para que puedan retratarse hasta los niños y niñas más desheredados de la fortuna.”[3]

Nuestro durmiente francmasón aún permanecerá activo profesionalmente unos años, aunque la prensa ya no recoge sus trabajos, a excepción de un cierto hecho perturbador que sí recoge el diario El Comercio.

Otros aficionados a la fotografía de menor entidad son entre otros: Luis de Lera Cristóbal, al que los servicios franquistas confunden con su hermano masón José de Lera Cristóbal [4], nacido en Gijón el 26 de noviembre de 1907; de profesión empleado y al que encontramos en la logia Riego nº , donde se inicia en mayo de 1930, con el simbólico Serín, y cuyo domicilio estaba situado en la carretera de Ceares nº 1 4.

Dentro del Grupo de Excursionismo y Fotografía del Ateneo Obrero, cuyo reglamento data de 1923, tenemos a otro francmasón al dentista Gaspar Citoler[5], que representó en octubre de 1913 a su grupo en el Congreso Nacional de Fotografía celebrado en Zaragoza.

Gaspar Citoler Sesé es natural de Huesca donde había nacido en 1894 y, recala en Gijón y se afilia en la masonería a través d en la logia Jovellanos 337 con de simbólico “Marne”, tiene pues una larga trayectoria masónica, su primer mandil lo recibe en diciembre de 1918, llegando a la maestría en enero de 1922, ocupando diversos cargos de importancia: 2º Vigilante, en el curso 1922-23; y Orador en el siguiente Obtiene el grado 4º y, parece que se marcha a Argentina, con su plancha de quite, rea filiándose en logias de la Gran Junta Simbólica Argentina, donde también se registra otra plancha de quite en 1927 de la logia Renovación y, un nuevo alta en la logia Acacia, ambas en los valles de Buenos Aires.

De Acacia se irá con su documento de baja sobre 1928; luego los documentos son muy confusos puesto que el rollo nº 6 de la Causa General 155 de Galicia y Asturias nos dice que ha fallecido, y en un documento “secreto" de la Comisaría General de información del 6 de julio de 1940 se dice “ que tal Gaspar Citoler afiliado a la logia Constancia nº 17 de Valladolid” sin que se especifique el segundo apellido y el año de estancia.

Otros experto aficionado es Darío Goutayer, hermano a su vez de otro conocido masón relojero Aurelio Goutayer Fernández de simbólico Breguet

La saga de los Marquerie, dinastía de grabadores en madera y litógrafos de origen francés, que se establecieron en Madrid sobre 1830, terminarán a través del fotógrafo Enrique Marquerie Alonso vinculandose con Gijón, y será a través de esa estancia en la ciudad gijonesa cuando se vinculen con las labores masónicas, cuya pertenencia va hacer efectiva Carlos Marquerie, de profesión litógrafo, que en el curso de 1882-1883, le tenemos iniciándose dentro de la logia Fraternidad Ibérica de Madrid, con el simbólico de “Senefelder”. En esa misma logia nueve años más tarde se integrará el que fuera concejal en el Consistorio gijonés Eduardo Guilmain.

La estancia o proveniencia de masones en las logias madrileñas es una cuestión que está bajo estudio pues, en general se afilian o proviene en su mayoría de tres logias radicadas en Madrid: Fraternidad Ibérica, en cuya logia encontramos como Venerable a Eduardo Caballero de Puga, Manuel Nieto maestro de coros del Real, así como el también Maestro Jiménez Delgado o Tomás Bretón, en la logia Progreso, y en el Capítulo Esperanza tenemos a Eduardo Barriobero, Emilio Menéndez Pallarés y, al vegadense Augusto Barcia
Otro fotógrafo, no masón pero que realizó fotos a distinguidos masones fue José Calvet, un fotógrafo madrileño que también ostentaba el título de “fotógrafo de Cámara de S.A.R. la Infanta Isabel, y colaborador gráfico de publicaciones periódicas como La ilustración Española y Americana o Blanco y Negro.

Este reproductor especializado en obras de artistas contemporáneos llega a Gijón en diciembre del 1902 con el encargo de hacerse cargo de la dirección de fotografía de Justino Laverdure.

De su vida apenas si tenemos noticias, salvo la que nos aporta el periódico local El Noroeste del 29 de junio de 1904, noticia en la cual de da a conocer las fotografías miniadas y esmaltes que en ese momento exponía en Gijón.

Calvet como fotógrafo realiza en Madrid un retrato en 1915 del que luego sería Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Noroeste Alberto de Lera a su paso por la Presidencia de la Gran Asamblea Masónica y, que está dedicada a la logia Jovellanos nº 337.[6]


  • [1] AHN Expediente personal 31 legajo 93.
  • [1bis] Editorial Masónica . pag 35
  • [2] AHN. Expediente del triángulo AMESE. A-737 /2-2 y B-737/2-1
  • [3] ibiden pag. 169
  • [4] AHN. Expediente personal nº 14, legajo 396.
  • [5] AHN. Expediente personal nº 5, legajo 360.
  • [6] AHN. Legajo 205 Expt. 19 . Fotografía SE-M A Foto 156
Victor Guerra Garcia. Historiador de la Masonería Asturiana

02 octubre 2011

MASONERIA EN GIJÓN. SIGLO XX (3ª Entrega)

 
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Panteón de la los  Riera en Gijon.

5.- LA MASONERÍA GIJONESA DEL SIGLO XX
La masonería asturiana del siglo XIX, se disuelve en las distintas problemáticas que se suscitan a raíz del desastre del 98, y también por las tensiones que hay dentro de las distintas obediencias que imperan en el territorio español y que evidentemente repercuten en las pequeñas masonerías regionales, que lleva al desgaste de algunos de sus miembros y su posterior abandono.
A partir de 1902 el Grande Oriente Español propugna una reforma interna de sus Constituciones y se inscribe con propia personalidad jurídica según disponía la Ley de Asociaciones y ello facilitará la reorganización y recuperación de aquellos en los que aún prende la llama masónica. que serán los encargados de constituir el primer taller que se dé en el primer tercio del siglo XX.
5.1 El Triángulo “AMESE”
El 15 de Octubre de 1911 se reúnen en Gijón, tras diversos encuentros, a iniciativa de uno de ellos, el fotógrafo Luis Medina Farias simbólico “André” exaltado al grado 2º de Compañero [i] en 1905 (se ignora en qué taller), que propone a Francisco Seguí Marty grado 32º de simbólico “Gurrea”, y a Nicanor Alonso Maceda que es el único que se recoge en los cuadros lógicos del siglo anterior, concretamente en la logia Amigos de la Naturaleza y de la Humanidad en1880 en el cual adopta el simbólico de “Lincoln”, más tarde se vuelve a afiliar al taller Amigos de la Humanidad, prácticamente desde su fundación hasta su abatimiento en 1894. Con sesenta y siete años y viudo, emprende una nueva aventura con un taller que será el primero que se instale en Asturias en el siglo XX, y que tendrá como sede de instalación la ciudad de Gijón. 
 
El resultante de esos encuentros será la formación de un triángulo que se denominará “AMESE”, acróstico formado por las iniciales de los apellidos de sus tres componentes. Así comienza una larga andadura masónica que concluirá años más tarde con el conflicto de la Guerra Civil española y los procesos de persecución por parte del régimen franquista.
 
Pero hasta ese instante final, ¿Qué pasa en el desarrollo de la masonería asturiana? 
 
Habría que hablar más bien de una masonería gijonesa, dada la atomización de talleres que se da en este siglo en la ciudad natal de Jovellanos. Esta inicial formación el triángulo AMESE en Junio de 1912, cuenta con doce miembros uno de ellos Segundo Goñi Araiz, será un militar y “masón durmiente”, que había estado afiliado a la logia Juan González Río que trabajaba en los valles de Oviedo en 1888. Otro será un indiano a juzgar por la adopción del simbólico “Buenos Aires”, y el resto se habían ido iniciando en éste entretiempo. Un mes más tarde, todos ellos dan el paso de solicitar al Grande Oriente Español, “que dados los efectivos del taller se les conceda la carta patente[ii] como logia justa y perfecta”, por lo cual optan por poner el taller bajo la advocación del gran ilustrado gijonés, pasando a denominarse logia Jovellanos.
 
5.2 La Respetable Logia Jovellanos nº 337
 
La Respetable Logia Jovellanos, aún en “instancia” trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y sus tenidas las celebrará los viernes de cada semana a la 7 de la tarde, en el domicilio de la Calle Comercio 18, 2º. Siendo su primer cuadro de luces el siguiente: Francisco Seguí Martí como Venerable; Nicanor Alonso Maceda como 1º Vigilante; José María Rodríguez como 2º Vigilante, y Antonio Moriyón Díaz como Orador.
 
El Ayuntamiento de Gijón, va convertirse si no en la cantera de donde provengan estos primeros masones, si al menos su punto de encuentro, [1] puesto que el primer cuadro lógico de Julio de 1912 de la logia Jovellanos hay varios masones que ocupan cargo en el Consistorio bien como concejales o bien como empleados, así tenemos a José María Rodríguez, Eleuterio Alonso Alvarez, Casimiro Acero Méndez como concejales y Alberto de Lera Álvarez y a José Morilla Solís, como trabajadores del Ayuntamiento. Pero vayamos desgranando, quienes son cada quien, aunque ello signifique adelantar acontecimientos.
 
José María Rodríguez es una de las figuras más destacadas de la masonería asturiana con proyección nacional e internacional que, junto a Augusto Barcia, otro asturiano de la parte occidental, concretamente de Navia, compartió el gobierno del Grande Oriente Español durante un tiempo. Será en el Congreso Masónico de 1926, el cual depondrá a ambos de sus altos cargos. 
 
Este activo “indiano” , con residencia a caballo entre Gijón y Madrid. Nace en Bospolin (Cabranes) en marzo de 1872, con diez años emigra a la Argentina de ahí que utilice el nombre simbólico de “Argentino”. Regresa en 1905, fijando su residencia en Gijón y vinculándose políticamente primero con el republicanismo, el cual abandona para militar en el partido reformista de Melquíades Álvarez. Todas estas circunstancias han llevado a algún historiador a confundir a José Mª Rodríguez con otro José Mª Rodríguez, alias Pepín Rodríguez.[2]
 
El hiramita de simbólico “Americano” aspira al acta del Diputado, pero la reticencia de Melquíades Álvarez acerca de sus pretensiones, le lleva a optar al cargo de Concejal, saliendo elegido y nombrado Teniente Alcalde por el Partido Reformista en la ciudad de Gijón en 1909. En el banco de la Corporación, no se encontrará sólo, sino que estará acompañado por varios masones, o que lo serían en breve. 
 
Como concejal tiene un objetivo primordial, que el puerto gijonés se convierta en punto de atraque y escala para los vapores trasatlánticos, a cuyo proyecto se vincularán prohombres como Antonio Morillón (consignatario) o Justo del Castillo, (que tenía grandes fincas en la zona donde se pensaba construir el puerto del Musel) y que comparten con José María la condición de ser o haber sido francmasones. En 1910, a mediados del mes de diciembre, José Mª Rodríguez presenta ante la Corporación la renuncia del acta de Concejal, por tener que ausentarse temporalmente. Finalmente desde la regencia municipal se opta por sustituirle ante su reiterada petición y sus largas ausencias, por otro miembro de la masonería: Casimiro Acero Menéndez.[3]
 
José María Rodríguez obtiene el grado de Compañero (2º)que se le otorga por delegación en la logia Ibérica de los valles de Madrid donde estaba asistiendo a diversos trabajos. En el seno del taller gijonés ejerce las labores de dirigir la marcha durante las diferentes ceremonias, y de introducir y acompañar fuera del templo a los hermanos colocándolos según cargos y dignidades tal y como corresponde en logia al cargo de Maestro de Ceremonia.[iii]
A partir de este momento comienza un rápido ascenso en la masonería, en junio de 1913 se le exalta a Maestro (3º), y al año siguiente ejerce en la logia Jovellanos de Venerable, con el grado capitular de Maestro Perfecto (4º); en 1915 se le otorga el grado de Maestro Elegido de los Nueve (9º), para concluir en 1916 por acuerdo unánime de la Asamblea de Supremo Consejo se le otorga el grado de Soberano Gran Inspector General (33º) último grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. 
 
José María accede en 1924 a la Gran Maestría del Oriente Español que estaba vacante desde 1922. Su veneratura es considera como un equipo de transición o de consenso entre los poderosos maestres que presidían las Grandes Logias Regionales, que se mostraban un tanto rebeldes ante la autoridad del Gran Consejo del Grado 33º.[4] A consecuencia de los problemas por los que pasaba el Gran Consejo y tras el denominado asunto Torres Campañá quedan descabalgados los dos asturianos ( Barcia y Rodríguez) cesando en su alta Veneratura en mayo de 1926, período durante el cual se consolidó el régimen autonomista de la obediencia que fue presidido por la articulación de las Grandes Logias Regionales, que habían sido aprobadas unos años antes. 
 
En Gijón entre los días 18 y 24 de junio de 1928, en la sede de la Gran Logia Regional del Noroeste se celebra la VII Asamblea Nacional Simbólica del Grande Oriente Español, y tras ello José María solicita su plancha de quite de la Jovellanos 1 para incardinarse definitivamente en los valles de Madrid en el seno de la logia Condorcet nº 13, que había fundado su amigo Augusto Barcia, y recreada en 1929 para mantener erguida la bandera del apoliticismo de la orden masónica.
 
Como premio a su meritoria labor en 1934, José Mª Rodríguez fue nombrado Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo, falleciendo unos meses más tarde, 11 de diciembre de 1934, en su domicilio de Madrid, ciudad donde actualmente está enterrado.
 
Alberto de Lera Álvarez. Sí el anterior francmasón rigió los destinos de la masonería española y ocupó en ella grandes cargos, Alberto de Lera, lo hizo sobre la masonería asturiana sin contestación a su alta autoridad. Alberto había nacido en Oviedo en junio de 1864. Con diecisiete años entra a trabajar en la Diputación de Oviedo, y será con el comienzo del año 1900, cuando opte por una plaza de Contador de Fondos Municipales en el Ayuntamiento de Gijón, doce años más tarde se incardina en la logia Jovellanos que aún esperaba su carta patente. A finales de 1912 De Lera ya tiene el “mandil con la baveta doblada”, [iv] en señal de que ya ostenta la formación necesaria para sentarse en el banco de los Compañeros (2º ) ejerciendo el cargo de Maestro de Ceremonias .
 
En 1916 aparece en los cuadros lógicos y los balaustres[v] como Venerable Maestro de su logia, cuestión que no abandonará hasta que se constituye la Gran Logia Regional del Noroeste (GLRN), (elemento coordinador de todos los talleres que abarcaba su territorio, que eran Asturias, Galicia y León) pasando a regir los destinos de dicho órgano constituyéndose en un Gran Maestre Regional, de enorme prestigio y muy combativo, vena que mantenía en 1916 como Venerable de la Jovellanos 337, en la cual ya mostraba de este talante:
 
Recordad que, en cambio, allá por el otro siglo nuestros Hermanos fabricaron un ambiente ciudadano amenazando siempre revolución, donde no existía esta inestabilidad actual, sino la protesta, la indignación, la lucha. Y esto todo lo hizo la Masonería de tal modo que las decisiones de las logias forman la historia de aquel tiempo. Nosotros creemos que este papel es el que debe jugar nuestra Orden. Hay buena masa, sólo falta un desinteresado y cariñoso director. La Orden, si quiere ser una institución eficaz, debe ponerse al frente de este movimiento para encauzar la opinión liberal por el verdadero camino[5]
Alberto de Lera una vez accede a la gran maestría de la GLRN, abandona la logia Jovellanos n° 337 (que pasa a convertirse en la Jovellanos 1), y desembarca en un nuevo taller aún en “instancias” la logia Riego, con sede en los valles de Gijón, en la cual se va a integrar no solo él, sino también dieciocho hermanos más que le secundan en esta nueva aventura, y cuya característica común a todos ellos es la causa Reformista. No en vano Lera, es el gran organizador del reformismo gijonés. En parte esa labor organizadora y aglutinadora de Alberto de Lera es aprovechada por Melquíades Álvarez para ir acrecentando las bases de su reformismo a través de las logias. Estructurándose un difícil binomio de Masonería y Reformismo, que tantos problemas acarreará a la masonería asturiana, y cuyas repercusiones son las expulsiones de la orden o la creación de nuevas logias. Fuera como fuere, Alberto de Lera junto a su inseparable Gran Secretario Antonio López del Villar, van a comandar los designios de la masonería asturiana hasta la muerte del Gran Maestre en cctubre de 1932.
El mandato del tanden Lera y López del Villar, se va a notar enseguida. Hasta 1922 la logia Jovellanos va creciendo de forma lenta, pero será a partir de ésta fecha, cuando los talleres se revitalicen llegando en 1930 a ostentar en toda la Regional unos 284 afiliados, de los cuales 99 provenían de las filas de la Jovellanos 1. En 1933 superadas diversas dificultades internas (en un momento políticamente delicado), se llega a contabilizar en la GLRN unos 482 masones encuadrados en unos 15 talleres, repartidos a su vez por toda la franja astur-leonesa y las provincias galaicas.
 
Otro de los masones significados en esta primera época es Casimiro Acero, un rico propietario que utiliza el simbólico libertario de “Proudhon” dentro de la primigenia formación Jovellanos aún en “instancias” donde tiene asignado el cargo de Experto, ostentando el ribeteado mandil de Maestro Masón (3º). Por esa misma época sustituye a José Mª Rodríguez como concejal en el consistorio gijonés. Otro miembro, pero esta vez empleado del Ayuntamiento como 2º Oficial de Aguas es José Morilla Solís, dentro de la masonería adopta el simbólico de “Ferrer” y ejerce como limosnero de la logia, aún con la baveta levantada como Aprendiz Masón (1º) que es. Comparte taller y proyectos con su jefe de trabajo Alberto de Lera, que éste en esos tiempos está muy interesado en todo el abastecimiento de aguas a la ciudad de Gijón, por lo cual se apoyará en aquellos subordinados que además reúnen la condición de “hermanos”, y de aquellos otros que pueden ayudarle en conseguir sus objetivos, como la traída de agua del Peranchu de Nava a Gijón. Para conseguir tal fin se va apoyar en los hermanos masones de Nava, enmarcados en el triángulo Ferrer: Rafael Zapatero y Gustavo Acebo, ambos en el consistorio de Nava. 
 
En la logia Jovellanos 337 de finales de diciembre de 1912, se van a dar diversas incorporaciones entre ellas dos hombres de Oviedo que también marcaran fuertemente a la Orden. Su presencia en la sociedad es de igual forma decisiva y en parte buscada puesto que de Melquíades Álvarez , el luego sería el gran tribuno del reformismo, ya sale mentado en diversas cartas de las logias de finales del siglo XIX, como individuo interesante. Melquíades se inscribirá en la logia gijonesa adoptando el simbólico de “Triboniano”. La otra gran figura destacada es la del que luego llegaría ser diputado socialista Teodomiro Menéndez, que adopta el simbólico de “Europa”. En esos momentos, también se afilia la masonería el catedrático gijonés Ulpinano Alonso que adopta el simbólico “ Saturno”.
 
No será hasta 1922 cuando el taller Jovellanos 337, alcance la cifra de ochenta y ocho miembros entre los cuales se destacan el indiano y carreñense José Bango León, José Antonio de la Riera, o Cesáreo del Valle Junco (Cabranes).


[1] Ver cuadro anexo de la presencia de masones en el Ayuntamiento de Gijón.
[2] Hay en esos momentos en Gijón, otro personaje que se confunde con nuestro “americano”, y es Pepín Rodríguez hijo del propietario del Banco Gijón, Florencio Rodríguez, que ocupó además de varios consejos de bancos asturianos, optó por la política llegando a ser Diputado por Villaviciosa en 1914 y 1916, aún cuando tenía el domicilio en Gijón. Estas similitudes de apellidos y nombre, además de la curricular, han generado una confusión entre algunos historiadores al tratar a uno y otro personaje.
[3] AMG. Actas de la Corporación de 1910.
[4] Dolores Gómez Molleda, en el libro ya citado, desarrolla de forma muy interesante los conflictos entre el filosofismo y el simbolismo.
[5]Memoria” de Alberto de Lera, Venerable de la logia Jovellanos Gómez Molleda. obra citada.

[i] Compañero. Segundo grado del simbolismo, adoptado en todos los Ritos. Viene a representar la segunda edad del hombre, el grado de compañero implica un profundo estudio filosófico y social. La instrucción del grado de compañero le inculca que debe pensar, sentir y obrar cognición, emoción y actividad. La edad de dicho grado es de cinco años, que a su vez, son los mismo que se dedicaban los pitagóricos al estudio antes de poder optar al grado de Maestro Masón. El compañero en el taller lleva su mandil con la baveta doblada en señal de haber aprendido a manejar las herramientas de su grado que son el cincel, el mallete, la plomada, el nivel, la regla, la palanca y la escuadra.
[ii] Carta Patente. Se llama así al título de Constitución dado por una Obediencia a una logia, capítulo o triángulo masónico, lo cual es signo de su regularidad.
[iii] Cargos u Oficiales de la Logia. Son los que ejercen un oficio o función dentro de la logia y son designados mediante votación de todos los miembros del taller: los cargos son Venerable Maestro, Presidente del Taller; 1º Vigilante, Director de los Compañeros; 2º Vigilante, Director de los Aprendices; Orador, Guardián de las Constituciones y censor de las Ceremonias.; Secretario, Memoria de la logia y de la relación con el exterior; Maestro de Ceremonias, dirige éstas y adentra a los hermanos en el taller; Experto, Hace observar el ritual; tesorero, conserva los fondos de la logia; Hospitalario o limosnero, administra los fondos de la beneficencia; Guardas Templo, serían los custodios dentro y fuera de la seguridad del templo y el Guarda Sellos, que verifica la autenticidad de los sellos y firmas de los documentos.
[iv] Mandil. Es cuando menos el símbolo distintivo más destacado de la masonería, al menos de puertas a fuera, y su simbolismo es el trabajo, que recuerda al masón que debe tener una vida activa y laboriosa. Su estructura es un pequeño rectángulo y una baveta triangular. En los dos primeros grados: Aprendiz y Compañero, el mandil es blanco y no lleva ornamentos, en el grado de Maestro los mandiles llevan símbolos bordados, y sus colores variaran en función del Rito.
[v] Balaustres. Se denomina así a las actas que redacta el secretario sobre todo lo tratado dentro de cada Tenida. 

Víctor Guerra. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME)
NOTA: Este trabajo es propiedad del autor, y por tanto su uso, reproducción, y explotación debe contar con el permiso del autor.
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