NAVIA Y LA MASONERÏA



Habrá otras expansiones masónicas en las alas astures, pero la más al occidente, se da concretamente en el concejo de Navia, que en enero de 1879 y bajo los auspicios del Gran Oriente Nacional de España, levantan las columnas de la logia Antorcha Civilizadora, que la compondrán en un primer momento diecisiete miembros de una heterogénea diversidad socioprofesional y de origen.

Miembros de la logia Antorcha Civilizadora de Navia (1879-1888)

Nombre de los miembros   Nombre Simbólico    Cargo en Logia        Profesión

Demetrio Abello
Pardiñas
Experto
Maquinista
José Alonso Narciandez
Saladino
1º Vigilante
Telegrafista
Francisco Barzana
Castaños
Escribiente
Francisco Casariego
Garibaldi
Carpintero
Manuel Cortés
Espartero
Secretario
Tenedor de libros
Domingo F. Santa Eulalia
Platón
Bibliotecario
Propietario
Manuel Fernández
Churruca
Carpintero
Rafael Fernández Calzada

Viriato

Venerable
Notario
Manuel Fernández Pérez
Pompeyo
M. Ceremonias
Perito Agrimensor
Pedro Fernández Pumariega
Palafox
1º Diácono
Ayudante Ingeniero
Eugenio G. Manso
Franklin
2º Vigilante (1882)
Médico
Casto Lavandera
Colón
Orador
Ayudante Maquinista
Bernabé Leirana
Pavía
Aspirante a Notario
Carlos Marqués
Pelayo
Jefe de Estación telégrafos
Fernando Mendez
Lara
Carpintero de ribera
Fructuoso Méndez
Victor Hugo
Guarda Templo
Carpintero de ribera
José Méndez
Covadonga
2º Diácono
Propietario
Agustín Pérez Villamil
Cervantes
Propietario
Santiago S. del Campo
Velarde
Latonero
Alonso Seves
Pizarro
2º Vigilante
Propietario

La residencia de estos masones tenía esta distribución: seis eran del Espín, cuatro de Navia; dos en Anleo; dos en Luarca; y luego uno por localidad Pontevedra; Ortiguera; La Caridad; otro en Boal, y finalmente otro en San Miguel de los Eiros.

Una de las cuestiones que llama la atención de este cuado de masones, es la adopción del nombre simbólico, la mayoría de ellos hacen mención a militares o grandes personajes. Y llama la atención porque en otras logias suele haber una mayor diversidad simbólica en los nombres que se adoptan en el momento de la iniciación masónica.

Dos de los personajes que podemos desarrollar y que pertenecieron a este taller son:

José Alonso Narciández : ve la luz masónica en su iniciación como francmasón el 23 de mayo de 1877 en Oviedo, en el seno de la logia Luz Ovetense en cuyo taller propone para iniciar al que sería su jefe de Telegrafía en Luarca, el profano y más tarde ya francmasón Carlos Márquez; más adelante ambos pasan a formar parte de la logia Antorcha Civilizadora.

El taller lo constituyen diversos miembros, entre los que se encuentra José Alonso ocupando el importante cargo de 1º Vigilante, [i] que ejercerá durante dos años (1880-82), constituyéndose en el fiel asistente del infatigable Venerable Maestro Fernández Calzada. El taller sufrió varias crisis hasta ser desbaratado por un tal Jorge Manrique, que es citado por la profesora Victoria Hidalgo, pero que no nos indica quien era, puesto que su existencia se sabe a través de una carta de Calzada al Gran Maestre Morayta .

Debido a un traslado de trabajo, a la capital asturiana, nuestro biografiado, se adscribe a la ovetense logia Nueva Luz donde ocupa el cargo de 2º Experto, para dos años más tarde “Saladino” (nuestro culto e irónico cangués, que nació a los pies de la Cuna de la Reconquista: Covadonga, toma el nombre simbólico de un sultán, posiblemente el más importante del islamismo y que tenía por objetivos la unidad y la propagación del mundo musulmán); pasa a engrosar la nómina de miembros de la Juan González Río, donde le encontramos en plena viudedad con 51 años y con domicilio en Oviedo, o al menos esa es la referencia en cuanto a la dirección que se consigna: Foncalada nº 14.

En este taller se le referencia con el grado capitular el de Soberano Príncipe Rosacruz (18º).
Tras varios años en la capital, retorna al occidente asturiano y se adscribe al taller correspondiente al valle donde ejerce su profesión de telegrafista, pasando a formar parte de un nuevo proyecto el Triángulo Rafael del Riego.

El otro personaje, tal vez el más importante por su proyección y tenacidad es el naviego Rafael Fernández Calzada: que tras no pocas vicisitudes tras pasar por la logia Luz Ovetense en 1877, logra articular este nuevo taller en su tierra de origen. En la logia ovetense convivió con, con Ramón Álvarez Buylla, los hermanos Pumares y con Fermín Canella, que a la muerte de su amigo el 14 de febrero de 1910, le dedicará una larga introducción e el libro de semblanzas que su familia había ido componiendo a base de recoger de aquí y de allá noticias y recuerdos de la andadura de este notable naviego..

Rafael Fernández Calzada vino al mundo en 1821 en el lugar de Talarén perteneciente a la parroquia de San Antolín de Navia, tras estudiar Derecho en la Universidad de Oviedo, se incorpora al mundo notarial como titular en 1848.

Rafael al igual que otros muchos hermanos masones asturianos y peninsulares militó activamente en el Partido Republicano Federal que lideraba otro conocido masón Pi y Margall, seguidores que en Gijón tuvieron un órgano de expresión EL porvenir de Gijón.

El hermano Viriato, tendrá se trabajar duro para poner en marcha su proyecto masónico, recuperando hermanos de otros proyectos y de otras logias, e iniciando nuevos profanos, pero como nos dice la profesora Victoria Hidalgo “ la llegada a Navia en 1882 de un elemento perturbador, Juan Manrique?, trastocó su buena marcha” ¿Quién era este oscuro personaje que hace peligrar el proyecto masónico?, No lo sabemos, pero debió de preocuparle y seriamente a Fernández Calzada que en una carta al Gran Maestre Morayta le rememoraba hechos producidos por este tal Manrique.

Tan bien va jugar en contra del proyecto naviego, el que en aquellos momentos se estuviera debatiendo la pertenencia a uno y otro Oriente u Obediencia, y ello traía al seno de la logia ciertas disensiones, que hicieron entrar a la logia en “sueños” (suspensión temporal de los trabajos), por otra parte la lucha contra la clericalla “los de capa negra” a pesa de haber sido absuelto por la Audiencia Criminal de Tineo, le había costado no solo serios disgustos al notario naviego, sino también el pago de 4.000 pts.

Aún así a la Asamblea de la Obediencia de 1888 en Madrid, acudirá como representante de su logia quien fuera el primer Venerable Maestro de la logia Pedro Fernández de la Pumariega, que se terminará incardinando a los trabajos masónicos madrileños donde le encontramos entre los años 1892-1896 en el seno de la logia madrileña Fraternidad Ibérica, donde también trabajaba Eduardo Guilmain Abarca que había sido miembro de la logia Los Amigos de la Naturaleza y la Humanidad (Gijón). En la logia madrileña se sentaban en los distintos bancos según sus grados y calidades: el músico Tomás Bretón y el Venerable Maestro Eduardo Caballero de Puga.

A partir de este año no vuelve a haber noticias de la logia naviega.

Será en junio de 1892 cuando la logia Jovellanos de Luarca, aún en activo solicite a su Obediencia en esta caso al Gran Oriente Español, una carta patente para otra nueva formación que levantaría sus columnas en Navia, tras los esfuerzos de Rafael Calzada por mantener los ánimos enteros y al orden, pero no pudiendo lograrlo liderara con su amigo José Alonso Narciández simbólico Saladino (y que ha hemos tratado) un nuevo taller que tomará el nombre de otro conocido liberal asturiano y miembro de la primigenia masonería asturiana: Rafael del Riego.

Miembros del Triangulo Rafael del Riego Navia (1892)
Nombre y Apellidos N. Simbólico Profesión
José Alonso Narciandez
Saladino
Telegrafista
Emiliano Cepeda
Navia
Abogado
Manuel Fernández
Churruca
Propietario
Rafael Fernández Calzada
Viriato
Abogado
José Menéndez

Propietario

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